Suelo filtrante en tierra compacta: diagnóstico, drenaje y alternativas para aguas residuales

En una tierra compacta o arcillosa, la infiltración puede ser insuficiente para evacuar con seguridad el agua procedente de una fosa séptica. Antes de instalar un pozo, una zanja o un túnel de drenaje, es necesario localizar una capa de terreno que filtre, porque si el suelo no filtra, la solución no funcionará correctamente.

Los suelos arcillosos tienen baja permeabilidad, retienen una cantidad importante de agua y pueden provocar encharcamientos cuando reciben grandes volúmenes de efluente. En estos casos, es preferible optar por sistemas que no dependan exclusivamente del suelo para la infiltración, como las depuradoras de oxidación total o las fosas sépticas con filtro biológico.

Cómo influye el tipo de suelo en la infiltración

El terreno donde se ubica una casa de campo juega un papel fundamental a la hora de instalar un sistema de depuración de aguas residuales. Conocer las características del suelo es esencial para asegurar el correcto funcionamiento y la durabilidad del sistema de saneamiento.

En un suelo bien manejado, sus partículas -arena, limo y arcilla- y restos orgánicos se aglutinan en pequeñas unidades de unos pocos milímetros de diámetro, los llamados agregados. Gracias a su gran porosidad, los agregados pueden almacenar agua y nutrientes, pero, además, entre ellos quedan espacios por donde circula el aire y percola fácilmente gran cantidad de agua hacia capas más profundas.

Suelos arenosos

  • Alta permeabilidad: permiten un buen drenaje del efluente.
  • Baja retención de agua: el agua se infiltra rápidamente sin acumularse.
  • Sistemas recomendados: los sistemas de drenaje o infiltración son ideales para suelos arenosos, ya que aprovechan la capacidad natural del terreno para filtrar el agua.
  • Ventaja: existe menor riesgo de saturación, lo que facilita el tratamiento y evita problemas de vertido.
  • Consideración: es importante que el diseño del campo de infiltración esté bien dimensionado para el caudal de aguas residuales.

Suelos arcillosos

  • Baja permeabilidad: retienen el agua de manera significativa.
  • Alta capacidad de retención de humedad: pueden provocar encharcamientos si se exponen a grandes volúmenes de efluente.
  • Sistemas recomendados: en estos casos, es preferible optar por sistemas que no dependan exclusivamente del suelo para la infiltración, como las depuradoras de oxidación total o fosas sépticas con filtro biológico.
  • Ventaja: estos sistemas ofrecen un tratamiento interno más completo, reduciendo el volumen de efluente que se vierte al suelo.
  • Consideración: es fundamental evitar un vertido directo al terreno, ya que la baja permeabilidad puede generar problemas ambientales y de salud.

Suelos rocosos o con mucha piedra

La presencia de rocas puede dificultar el flujo uniforme del agua y limitar la zona de infiltración. También puede haber dificultades para instalar un campo de drenaje tradicional.

Las fosas sépticas tradicionales o con filtro biológico pueden ser más adecuadas, ya que no dependen tanto de la infiltración en el terreno. Estos sistemas ofrecen un tratamiento controlado sin requerir grandes extensiones de terreno permeable.

La instalación debe estar cuidadosamente diseñada para evitar que las irregularidades del terreno afecten a la estabilidad y al rendimiento del sistema.

Suelos con nivel freático alto

La acumulación de agua subterránea puede aumentar el riesgo de contaminación si el efluente se infiltra demasiado cerca del nivel del agua. Además, la instalación de fosas y campos de infiltración debe adaptarse a la presencia del agua subterránea.

En estas zonas, se recomienda utilizar sistemas cerrados como depuradoras de oxidación total o fosas sépticas estancas que no descarguen directamente al suelo. Evitan el riesgo de contaminación de acuíferos y cumplen con normativas ambientales más estrictas.

Es importante contar con asesoramiento profesional para medir el nivel freático y diseñar una instalación segura y conforme a la legislación.

Qué es un suelo compactado

Cuando un suelo está compactado, todo ese material está apretado, es decir no tiene estructura o está muy deteriorada. Por lo tanto el espacio para la circulación de aire y el agua es escaso, a la lluvia o el riego les cuesta infiltrarse, y el agua circula por la superficie, provocando escorrentías y encharcamientos.

La compactación es un mal muy generalizado en nuestros jardines, bien sea por trabajos de construcción, tránsito de maquinaria y vehículos), o por un mal manejo del suelo por falta de labores culturales, exceso de laboreo con motoazada, suelo desnudo…

Este fenómeno se produce cuando las partículas de la tierra se comprimen de tal forma que ni el agua ni el oxígeno son capaces de penetrar correctamente bajo tierra. Esto dificulta el desarrollo correcto de las raíces de tus plantas, dando como resultado un bajo rendimiento.

Causas habituales de la compactación

  • Trabajos de construcción.
  • Tránsito de maquinaria y vehículos.
  • Pisadas constantes en la zona.
  • Lluvias torrenciales.
  • Riego excesivo.
  • Suelo desnudo.
  • Falta de labores culturales.
  • Exceso de laboreo con motoazada.
  • Aireación del suelo cuando está húmedo.

Cuando la tierra está húmeda tiene un comportamiento plástico y se deforma fácilmente sin que pueda recuperar el estado inicial, por lo tanto puede compactarse con facilidad si se pisa. Cuando un suelo ha sufrido esta alteración cuesta mucho recuperarlo.

Cómo identificar una capa compactada o impermeable

Lo primero que debes hacer si crees que este problema está afectando a tu huerto urbano es comprobarlo. Aunque existen métodos muy técnicos para ello, nosotros te vamos a dar un par de pistas para que lo valores.

En un suelo compactado no puedes dejar huella al pisar. Así que observar la tierra al trabajarla nos puede dar una ligera idea del punto en que nos encontramos.

Si quieres asegurarte, coge una varilla dura o de metal e introdúcela en el suelo haciendo presión constante, ¿cuesta que entre en la tierra? Si la respuesta es afirmativa, entonces es probable que tu suelo esté compactado.

También puedes prestar atención a síntomas como: agua encharcada en zonas bajas, agua que corre por el suelo en vez de absorberse, crecimiento lento de cultivos, raíces superficiales de árboles y zonas donde no crece nada.

IndicadorPosible significado
La varilla penetra con dificultadPuede existir una capa compactada
El agua corre por la superficieLa infiltración es insuficiente
Se forman encharcamientosEl terreno retiene demasiado agua
Las raíces permanecen superficialesPuede haber una barrera física bajo la superficie
No crece vegetación en algunas zonasPuede existir compactación o falta de aireación

La suela de labor

Con frecuencia, los suelos presentan una capa de terreno compactado a una cierta profundidad de la superficie, la llamada suela de labor. Suele ser la consecuencia de años de laboreo con cierto tipo de arados, es difícil de detectar, resulta impenetrable para el agua y las raíces, que no pueden profundizar, y genera numerosos problemas de cultivo.

Una capa de arcilla puede actuar de forma parecida, especialmente cuando se encuentra bajo una capa superficial más permeable. En ese caso, el agua puede acumularse sobre la arcilla en lugar de continuar hacia capas más profundas.

Cómo comprobar si existe una capa filtrante

En una instalación de saneamiento no basta con excavar y rellenar un hueco de grava. Tendrás que hacer un pozo filtrante buscando una capa de terreno que filtre, ya que si no filtra el terreno, no te vale.

Si no sabes el grueso de la capa de arcillas, puedes probar que una retroexcavadora te haga una buena zanja o pozo donde termina el tubo, lo más profundo posible, intentando pasar la capa de arcillas.

La excavación permite observar la sucesión de capas y comprobar si bajo la arcilla aparece un terreno con mejor capacidad de infiltración. También ayuda a determinar la profundidad real a la que se encuentra la capa compactada y a valorar si existe suficiente espesor de suelo filtrante.

El espesor mínimo de descompactación necesario para un buen cultivo dependerá del tipo de plantas: 20-30 cm para el césped, unos 40 cm para las ornamentales, 80 cm o más para el arbolado.

Estas profundidades sirven para valorar el desarrollo vegetal, pero una instalación de aguas residuales requiere además verificar la capacidad de infiltración, las distancias de seguridad, el nivel freático y las exigencias de la normativa aplicable.

Pozo filtrante en tierra compacta

Unas medidas orientativas podrían ser 0,6x3x4 más o menos 7 m³. Rellénalo de grava gorda, aproximadamente de 40 mm.

El tubo de drenaje está a metro y medio, más o menos. La excavación debe alcanzar, si las condiciones del terreno y las distancias lo permiten, una capa capaz de recibir el agua sin saturarse rápidamente.

El relleno de grava facilita el almacenamiento temporal y la distribución del agua, pero no convierte en filtrante un suelo impermeable. Si la grava queda apoyada sobre una capa de arcilla continua, el agua seguirá teniendo dificultades para abandonar el pozo.

Por ese motivo, el elemento decisivo no es únicamente el volumen de grava, sino la existencia de una superficie de contacto suficiente con una capa de terreno permeable.

Limitaciones del emplazamiento

El problema o problemas es que donde está, hay justamente un frutal grande (y hermoso, con todo ese abono, da unos nísperos de volverse loco) y poco más adelante una planchada de hormigón que es la entrada a la finca y no me la puedo cargar.

Para hacer un agujero tan grande tendría que acercarme a 5 metros de la construcción, que es el límite de distancia que especifica el fabricante de la fosa.

La ubicación debe valorarse teniendo en cuenta el árbol, la construcción, la entrada de hormigón, las conducciones existentes y las distancias mínimas exigidas para la fosa y el drenaje.

La presencia de un árbol grande también puede complicar la excavación y favorecer la entrada de raíces en una zanja o un sistema filtrante. No conviene dañar sus raíces principales ni colocar una instalación que pueda alterar de forma permanente el entorno radicular.

Zanja filtrante para aguas residuales

Las zanjas de infiltración son, como su nombre bien indica, excavaciones del terreno que se llevan a cabo en forma de canal (mayoritariamente rectangular o algo curvo) y que se sitúan a diferentes niveles de un mismo terreno.

Su función es filtrar el agua que sale de las fosas sépticas, esta agua que sale libre de grasas y de sólidos y con un alto porcentaje de limpieza, se filtra a través de la zanja infiltrándose en el terreno.

Se utilizan también para el saneamiento de viviendas particulares situadas en parcelas lejos de una red de alcantarillado y, por lo tanto, con la necesidad de instalar y comprar fosa séptica.

En este caso, las aguas residuales, una vez han pasado por la fosa séptica llegan a las zanjas de filtración donde se lleva a cabo un proceso de depuración final de un modo natural.

Construcción de una zanja filtrante

Si se va a usar para una fosa séptica casera, se deberá cavar una zanja de 1 metro de profundidad x 1 metro de ancho x 10-20 metros de longitud.

Se debe colocar un geotextil en la misma para evitar que entre tierra o raíces en la zanja. Se debe llenar de grava gorda hasta el tubo de salida de la fosa.

Se debe colocar un tubo ranurado de drenaje sobre la grava a lo largo de la misma. Este tubo debe quedar abierto al final y con una ligera inclinación.

Se debe tapar la zanja con grava hasta cubrir el tubo. Finalmente, se debe cerrar la zanja con tela y cubrirla con arena o tierra para poder pasar por encima de ella sin peligro para nadie, de manera que quede estética a la vista.

ElementoFunción
GeotextilEvita la entrada de tierra o raíces en la zanja
Grava gordaRellena la zanja y rodea el sistema de drenaje
Tubo ranuradoDistribuye el agua a lo largo de la zanja
Ligera inclinaciónFavorece el desplazamiento del agua por el tubo
Cobertura finalProtege la zanja y permite recuperar el uso superficial del terreno

Ventajas y desventajas

Las zanjas filtrantes tienen, como ya podrás imaginar, diferentes usos. Entre ellos destacamos: la recarga de acuíferos gracias a las filtraciones del agua de lluvia; evitar la erosión del suelo; saneamiento de viviendas con fosas sépticas.

Se realizan rápidamente, fácilmente y sin necesidad de maquinaria muy pesada. Tienen un coste muy bajo de mantenimiento, contribuyen al cuidado del medio ambiente ya que no requieren consumo energético, evitan el contacto directo de humanos con las propias aguas residuales y facilitan la depuración de las mismas.

La principal limitación es que se requiere una superficie libre donde poder ejecutarla, dicha superficie depende de la cantidad de agua a infiltrar y de la capacidad de drenaje del terreno donde se realiza.

¿Puede funcionar un túnel de drenaje?

Lo que yo había pensado era anular ese tubo de drenaje y poner una arqueta que derive la salida de la fosa, para colocar un túnel de drenaje que la propia marca tiene.

Solo podría poner un módulo para 300 litros, ya que no me cabe más grande sin cumplir las distancias a la construcción. Tenía pensado ponerlo a 2 metros de profundidad, la profundidad máxima es de 3,5 m, pero lo recomendable son 2.

Un túnel de drenaje puede proporcionar más superficie de contacto con el terreno que un único tubo, pero su eficacia seguirá dependiendo de la permeabilidad real de las capas que lo rodean.

La solución puede tener sentido si el módulo está correctamente dimensionado para el caudal, si el terreno permite la infiltración y si se mantienen las distancias de seguridad. Si solo se dispone de un módulo para 300 litros, esa capacidad debe contrastarse con el volumen diario de aguas residuales y con la capacidad de absorción del suelo.

La profundidad máxima es de 3,5 m, pero lo recomendable son 2. Una mayor profundidad no garantiza por sí sola una mejor infiltración, especialmente si el fondo queda dentro de una capa arcillosa o próximo al nivel freático.

Alternativas cuando el terreno filtra mal

En los suelos arcillosos, es preferible optar por sistemas que no dependan exclusivamente del suelo para la infiltración, como las depuradoras de oxidación total o fosas sépticas con filtro biológico.

Acerca de easyRock Disponible de 4 a 8 PE, el filtro compacto easyRock es nuestra última innovación en tratamiento de aguas residuales.

Su diseño ultraplano ofrece una profundidad de enterramiento reducida, lo que reduce los costes de instalación. Al no disponer de componentes eléctricos, su coste de funcionamiento es bajo y el riesgo de avería es cero.

Apto para todo tipo de terrenos, puede instalarse en agua freática y ofrece una salida baja por gravedad o una salida alta con estación de bombeo.

Compuesto por una fosa séptica con prefiltro y una unidad de tratamiento, el easyRock puede instalarse en versión Pack o Line según las restricciones del terreno.

El tanque y el medio filtrante BIOROCK cuentan con una garantía de 10 años.

Fosa estanca y vaciado periódico

¿Y cambiar la fosa séptica por una de las que no filtran? Lo mismo estoy diciendo una barbaridad, pero en mi zona hay muchas de estas construcciones que cada X tiempo viene un camión cisterna y las vacía.

Eso no lo podría poner, exigen fosa biológica. Además, solo de agua se me llenaría enseguida y tendría que andar sacando con la bomba frecuentemente.

Una fosa estanca evita la infiltración directa al terreno, pero exige una capacidad suficiente y un servicio periódico de vaciado. Por tanto, no resuelve por sí sola las exigencias de una instalación que deba disponer de tratamiento biológico.

Las restricciones administrativas y ambientales pueden hacer que una solución técnicamente posible no sea admisible para la instalación concreta. Por eso, la alternativa debe comprobarse conforme a la legislación aplicable y a las condiciones del emplazamiento.

Cómo mejorar la infiltración de un suelo compactado

El primer paso es realizar un estudio para averiguar con qué suelo contamos. En los compactados será necesario romper el terreno y aportar materia orgánica o arena, en función del tipo de cultivo, para aligerar el terreno denso y mejorar su estructura.

La descompactación se lleva a cabo con medios que permitan resquebrajar el suelo duro hasta la profundidad deseada, pero siempre evitando invertir verticalmente las capas de suelo.

Si se trata de superficies reducidas se pueden emplear herramientas manuales, como palas, picos o azadas. A partir de unas decenas de metros cuadrados vale la pena utilizar una excavadora o un subsolador, un tipo de arado que rompe verticalmente el terreno.

Hay que tener en cuenta que la motoazada, de uso generalizado en huertas y jardines, solo profundiza unos 10-15 cm, no obstante la sensación, cuando está recién pasada, de que ha llegado más abajo; además puede generar suela de labor por el golpeteo de sus cuchillas en el fondo.

Aportar arena

Para mejorar el drenaje de los suelos muchas veces se añade arena de río. Para que se note su efecto tiene que representar el 40% o más en la mezcla resultante.

Por ejemplo, en un jardín de 100 m cuadrados y para un espesor de 50 cm, con 5 m cúbicos de arena de río pura solo aumentaría un 10% su proporción.

Añadir una cantidad pequeña de arena a un suelo arcilloso no garantiza una mejora apreciable del drenaje. La proporción y la mezcla resultante son determinantes.

Aportar materia orgánica

La materia orgánica mejora la estructura y textura del suelo aumentando su esponjosidad. Abarca un amplio abanico de opciones, incluso subproductos de la industria, la agricultura o los residuos urbanos, que después de un correcto compostado quedan listos para ser incorporados al huerto o el jardín.

Escoger uno u otro -compost, mantillo, humus de lombriz estiércol de herbívoros, guano de aves marinas, entre otros- dependerá de las condiciones del suelo, las plantas a cultivar, el precio y la disponibilidad, entre otros factores.

Con la materia orgánica se genera un ciclo de descomposición y mineralización que promueve la vida de una infinidad de seres que enriquecen, remueven y airean la tierra.

Para fomentar y mantener las diferentes poblaciones que habitan el subsuelo es necesario un aporte generoso de materia orgánica al inicio, y un suministro periódico a lo largo de los años para mantener este ciclo constante.

Puesto que la materia orgánica aumenta la riqueza del suelo, cuando se trata de especies mediterráneas es importante tener en cuenta la proporción, ya que la alta fertilidad promueve un desarrollo excesivo de las plantas y una vida más corta.

Aireación y herramientas manuales

Una de las formas más efectivas de solucionar la compactación del suelo es mediante la aireación del mismo. Puedes hacer esto utilizando un rastrillo o un tenedor de jardín para aflojar la superficie del suelo.

También puedes utilizar una barrena manual para perforar agujeros en el suelo. Pero recuerda, es muy importante que no hagas esto con el suelo mojado, pues conseguirás el efecto contrario.

Plantas de raíces profundas

El uso de alfalfa, trébol, o rábano forrajero puede ayudar a enriquecer el suelo y reducir la compactación. Tienen raíces profundas que aflojan el suelo y lo enriquecen con nutrientes.

Es un método que lleva tiempo para obtener resultados, pero puede ser efectivo.

Otra posibilidad es implantar una cubierta vegetal, que además de proteger el suelo ante las lluvias, la radiación y el frío, proporciona cobijo y alimento a la fauna beneficiosa.

Algunas especies desarrollan raíces profundas, que crean canales que ayudan a romper capas compactadas del terreno y bombean nutrientes desde las más profundas a las superficiales.

Entre las especies más adaptables y vistosas, útiles para la fauna auxiliar y polinizadores, figuran la Calendula officinalis, el aciano (Centaurea cyanus), la amapola (Papaver rhoeas), la milenrama (Achillea millefolium), la borraja (Borago officinalis) y su pariente la Phacelia tanacetifolia, la zanahoria silvestre (Daucus carota), el aliso de mar (Lobularia maritima), la espuela de caballero (Consolida ajacis), la manzanilla o camomila (Chamaemelum nobile), el lino (Linum usitatissimum), hierbas aromáticas como el cilantro (Coriandrum sativum), gramíneas como la Melica ciliata, tréboles como el Trifolium incarnatum y el T. pratense, forrajeras como la mostaza blanca (Sinapis alba), la veza (Vicia sativa) y la alfalfa (Medicago sativa).

Evitar nuevas compactaciones

  • No pisar el suelo húmedo o mojado.
  • Evitar el uso repetido de maquinaria pesada.
  • Reducir el tráfico peatonal o vehicular.
  • Utilizar caminos de tablas o grava en las zonas de paso habitual.
  • Regar las plantas en su justa medida.
  • Aplicar la rotación de cultivos.

Una vez preparado el suelo, un acolchado o mulch impedirá la alteración o destrucción de la estructura por impacto del agua de la lluvia o el riego y por la acción de la radiación solar directa.

El acolchado también frena el desplazamiento lateral del agua de escorrentía, dándole tiempo a infiltrarse en el terreno.

Si es orgánica, esta capa protectora -corteza de pino, triturado de restos de poda, hojarasca, paja- puede proporcionar asimismo una fuente de alimento continuo y refugio para la fauna útil.

Para las plantas mediterráneas, muchas de las cuales proceden de suelos pobres y drenantes, son preferibles los acolchados de grava, que no aumentan la fertilidad del suelo y son muy filtrantes.

SUDS y jardines de lluvia

Para gestionar las aguas pluviales favoreciendo su infiltración local y reducir el caudal que llega al alcantarillado se puede recurrir a los sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS), que comprenden diferentes tipos de infraestructuras.

Entre las más sencillas figuran los jardines de lluvia, zonas verdes hacia donde se deriva el agua de escorrentía, que permanece allí hasta infiltrarse en el terreno.

Se dimensionan en función de los picos de precipitación previstos y de la superficie a cubrir.

Consisten en una sucesión de capas de áridos para maximizar un buen drenaje e infiltración, desde grava en las más profundas, pasando por arenas, hasta tierra de cultivo en la superficie.

Las plantas de estos jardines han de ser capaces de tolerar tanto los periodos de sequía como inundaciones temporales, como es el caso de los juncos (Juncus spp.), los Tamarix spp., la adelfa (Nerium oleander), el Vitex agnus-castus y los sauces (Salix spp.), entre otras.

Los jardines de lluvia pueden ser útiles para aguas pluviales, pero no deben confundirse automáticamente con un sistema de tratamiento para aguas residuales procedentes de una fosa séptica.

Distancia respecto al cauce y al edificio

Hacia el río no lo puedo poner, me obligaría a tirar varios metros de tubo, y el drenaje no puede estar a menos de 25 metros creo, del cauce.

La distancia respecto al cauce debe confirmarse con la normativa aplicable y con las condiciones concretas de la parcela. Si el drenaje no puede colocarse cerca del río, la conducción debe llevar el efluente hasta un emplazamiento que cumpla las distancias exigidas y que disponga de capacidad de infiltración.

La distancia a la construcción también debe respetarse. Para hacer un agujero tan grande tendría que acercarme a 5 metros de la construcción, que es el límite de distancia que especifica el fabricante de la fosa.

Cuando el espacio disponible no permite mantener simultáneamente la distancia al edificio, el árbol, el cauce y la superficie de infiltración necesaria, puede ser preferible cambiar el sistema de tratamiento en lugar de reducir las distancias o sobredimensionar una excavación dentro de un terreno impermeable.

Humedad en una fachada orientada al oeste

La fachada que da al oeste puede presentar problemas de humedad si recibe lluvia directa y los encuentros de las ventanas han perdido estanqueidad.

Aparte de renovar las siliconas de las ventanas, que las veo picadas en algunos puntos, los impermeabilizantes hidrófugos incoloros pueden ser una opción para reducir la absorción de agua, siempre que el soporte esté en condiciones adecuadas y el producto sea compatible con el acabado.

El acabado de fachada es mortero y piedra decorativa en la parte baja. El mortero en algunas zonas ya se ha empezado a deteriorar, porque le llueve directamente.

Antes de aplicar un hidrofugante, conviene reparar las zonas de mortero deterioradas, eliminar partes sueltas y comprobar que no existan fisuras, entradas de agua por coronaciones, encuentros, vierteaguas o juntas de ventanas.

Un hidrofugante no sustituye la reparación del soporte ni resuelve una entrada de agua causada por una junta abierta o por una fisura activa. Su función es reducir la absorción del material, no reconstruir el mortero ni corregir por sí solo los defectos constructivos.

Losa filtrante y aislante para cubiertas

DANOLOSA Gris es una baldosa aislante constituida por un pavimento de hormigón poroso, que actúa como protección mecánica de una base aislante de poliestireno extruido, resultando una superficie practicable resistente y aislada térmicamente.

Campo de aplicación

  • Cubiertas técnicas sobre soportes (plots).
  • Losa filtrante y aislante para cubiertas planas visitables.
  • Pasillos técnicos en cubiertas no transitables acabadas en grava.
  • Rehabilitación y transformación de cubiertas no transitables.
  • Superficie de apoyo de equipos en cubiertas no transitables e instalaciones en general.
  • Zonas estériles en cubiertas ajardinadas.
  • Obra nueva y rehabilitación.

Ventajas y prestaciones

  • Aligeran el peso de la cubierta frente a otro tipo de protecciones pesadas.
  • Alta resistencia a la compresión, permite el tránsito de personas.
  • Añade a la cubierta aislamiento térmico y pavimento transitable.
  • Gran capacidad filtrante, permite instalación y tránsito en condiciones meteorológicas adversas.
  • No necesita juntas de pavimento gracias al “rebaje” de 1-2 mm de la capa de hormigón poroso respecto de la base aislante de XPS.
  • Permite la colocación de bancadas y soportes para la colocación de equipos e instalaciones.
  • Protege la impermeabilización.
  • Se puede desmontar, facilitando el acceso a la impermeabilización.
  • Sencilla instalación.

Colocación

Una vez realizada la impermeabilización, la cubierta debe quedar lisa, uniforme, limpia, desprovista de objetos extraños.

Se coloca en obra sin material de agarre, depositándose con cuidado apoyando su capa aislante, preferiblemente sobre una capa antipunzonante geotextil que cubra la impermeabilización.

Las placas irán depositadas a tope, sin juntas de dilatación.

En cambios de limahoyas y limatesas oblicuas, se deberá cortar la pieza con una radial de bajas r.p.m.

Se deberá dejar un pequeño espacio (3 5 mm) para permitir las dilataciones cuando nos encontremos elementos singulares como claraboyas, etc.

Indicaciones importantes

En el caso de tratarse de una impermeabilización sintética, es necesario aplicar un fieltro de poliéster de 300 gr/m², DANOFELT® PY 300 entre la membrana y la losa aislante.

No es necesario utilizar relleno en las juntas. No usar martillos para encajar o nivelar las piezas.

Su uso sobre soportes (plots) se restringe a soportes con cabeza cuadrada de 200 mm como mínimo.

Utilizar para el corte de la cerámica una máquina tipo radial de bajas r.p.m. tipo DU-200-L refrigerada por agua o similar.

La aparición de eflorescencias de origen portlandita, caracterizadas por cambiar la tonalidad del color de la losa, no suponen disminución de sus prestaciones.

Debido a las posibles variaciones en la tonalidad de las materias primas pueden variar también las tonalidades entre losas del mismo color.

Datos técnicos

ConceptoValorNorma
Largo50 cm-
Ancho50 cm-
Espesor75 mm-
ColorGris-
Carga rotura a compresión a 28 días>30 kN-
Carga rotura flexión>3,5 kN-
Resistencia a compresión300 kPa-
Conductividad térmica XPS0.033 W/m KEN 12667 - EN 12939
Espesor del aislante40 (±1) mm-
Espesor del hormigón33(+/- 3) mmUNE-EN 1339
Porosidad de poros interconectados> 20 %-
Masa15 ± 1 kg-

La losa filtrante y aislante está destinada a cubiertas, pasillos técnicos, soportes de equipos y superficies practicables, no a sustituir un sistema de infiltración de aguas residuales en tierra compacta.

Perfil de suelo arcilloso y capa filtrante

Sistema de Tratamiento de Aguas Cloacales Eternit®: Disposición del Terreno de Infiltración (03/03)

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