Cultivo de sandía al aire libre: siembra, riego, abonado y cosecha

El cultivo de sandía al aire libre requiere principalmente calor, luz solar, espacio, un suelo ligero y bien drenado, además de un suministro constante y equilibrado de agua y nutrientes. Las sandías pueden cultivarse entre abril y mayo, siempre después de que desaparezca el riesgo de heladas y cuando el suelo se haya calentado suficientemente.

La sandía se siembra directamente en el terreno o mediante plántulas producidas en semillero. Para la siembra directa se colocan varias semillas a unos 2 cm de profundidad, mientras que las plantas necesitan una separación amplia porque sus tallos rastreros pueden extenderse entre 2 y 3 metros de largo. La recolección suele realizarse entre 75 y 100 días después de la siembra, cuando el zarcillo próximo al fruto se seca, la mancha del suelo se vuelve amarilla cremosa y el fruto produce un sonido hueco al golpearlo.

Características de la sandía

La sandía (Citrullus lanatus) es una planta de la familia de las cucurbitáceas, originaria de África subtropical, desde donde se extendió rápidamente por Europa, la India y Próximo Oriente. También recibe nombres comunes como melón de agua, aguamelón, patilla o paitilla.

La sandía puede ser considerada como una verdura por pertenecer a la familia de las Cucurbitáceas. Sin embargo, en España la calificamos como fruta ya que fruta es todo aquel fruto comestible, dulce o ácido, que se consume mayoritariamente como postre.

La sandía es una de las frutas de verano favoritas de los consumidores. Pertenece a la familia de las Cucurbitáceas, como el pepino, calabacín, calabaza, melón, etc., y es un alimento rico en vitaminas A y B y minerales como el manganeso y el potasio.

Refrescante y ligera, la sandía es una de las reinas del verano. Originaria de África tropical, en la actualidad se comercializan más cincuenta variedades de esta fruta rica en vitamina A, antioxidantes y, sobre todo, en agua.

A la sandía lo de reina del verano no le viene sólo por ser una fruta de esta época del año. También por ser una de las más refrescantes, con un contenido en agua que supera el 90%, y porque se conserva muy bien a pesar del calor.

Condiciones climáticas necesarias

La sandía es una planta que requiere condiciones altas de temperatura. Para que germine, y lo haga bien, la temperatura del ambiente en el cultivo de sandía debe estar comprendida entre 21 y 35º C (a partir de 15ºC puede iniciarse, o por lo menos, es el mínimo teórico.).

Una vez ya ha germinado y está en etapa de crecimiento, la temperatura de desarrollo óptima está entre 21 y 30 ºC. Este cultivo crece en veranos largos y calurosos, con temperaturas diurnas que oscilan entre 21°C y 29°C, aunque puede tolerar temperaturas de hasta 32°C.

La sandía no tolera las heladas en ninguno de sus estadios de crecimiento, siendo las temperaturas ideales entre 28 y 15 grados durante su germinación y de entre 26 y 15 durante su crecimiento. Con temperaturas medias inferiores a 17 grados su crecimiento se hace más lento, aunque también es posible.

Las heladas son fatales en el proceso de cultivo de la sandía, así que no empiece a plantar hasta que haya desaparecido el riesgo de heladas. Las temperaturas bajas inferiores a 10°C o las altas superiores a 35°C retrasarán el crecimiento de la sandía y el momento de la cosecha.

La sandía requiere un mínimo de 6 horas de sol al día para su correcto desarrollo y crecimiento. Para obtener frutos dulces, el crecimiento óptimo y la producción de los frutos más azucarados requieren pleno sol, idealmente de 8 a 10 horas al día.

El tiempo soleado es especialmente importante durante la etapa de floración, no sólo para favorecer la aparición y el desarrollo de las flores, sino también para estimular la actividad polinizadora de las abejas melíferas. Si la zona recibe demasiada sombra, los frutos pueden crecer más pequeños y en menor cantidad que la media.

Sin embargo, los brotes deben protegerse del sol en el caso de que sea muy intenso. Por otra parte, una exposición excesiva a la luz solar directa puede causar estrés térmico en el cultivo.

Cuando las condiciones climáticas no permiten que la sandía acumule horas de calor, el cultivo se suele acolchar o bien formar en invernaderos. El acolchado plástico es muy común.

Elección y preparación del terreno

Las sandías prefieren suelos ligeramente arenosos, ricos en materia orgánica y bien drenados. Se trata de plantas sensibles al encharcamiento y sensiblemente moderadas a la salinidad.

La sandía se desarrolla muy bien en suelos de textura media o limosos. Además, el suelo debe tener buena capacidad de drenaje, porque la planta es susceptible al encharcamiento y a Fusarium.

El suelo franco arenoso bien drenado enriquecido con compost o estiércol envejecido es ideal. Los suelos demasiado arcillosos y, por tanto, con mal drenaje pueden ser problemáticos para el cultivo de la sandía.

Un suelo bien estructurado favorece el desarrollo radicular y una absorción eficiente de agua y nutrientes. La sandía tiene una raíz principal que puede profundizar bastante, y sus raíces pueden llegar a alcanzar más de 1 metro de profundidad.

Les encanta por tanto vegetar en suelos arenosos y profundos, sin problemas de encharcamientos superficiales, ni confinamiento del subsuelo. La parcela donde se cultive debe tener buen drenaje, no presentar pendiente, estar libre de malas hierbas, residuos de herbicidas, nematodos e insectos perjudiciales.

pH y salinidad

Los niveles de pH deben oscilar entre 5’8 y 6’6. Otras referencias sitúan el pH de desarrollo del cultivo entre 5 y 6,8, mientras que los suelos con pH entre 6 y 7,5 también pueden proporcionar buenas condiciones de cultivo.

La sandía prefiere suelos ácidos, con niveles de pH entre 6,0 y 6,5. La alta salinidad impide o reduce el desarrollo de la planta, y un exceso de sal en el suelo induce problemas en el desarrollo y disminución del calibre de sus frutos.

Labores previas

La preparación del suelo para el cultivo de sandía se basa en arar bien la tierra para mejorar la aireación del suelo y el drenaje, eliminar las malas hierbas y controlar su crecimiento, aplicar fertilizantes, instalar los sistemas de riego y recubrir el suelo con películas de plástico que mantengan la temperatura.

Para preparar el terreno antes de sembrar sandía, primero hay que limpiarlo de escombros y piedras. A continuación, desmenuce los terrones grandes y airee el suelo labrándolo hasta una profundidad de 30-38 cm.

Para mejorar la estructura del suelo, incorpore compost o estiércol envejecido. Enmiende el suelo con cal para neutralizar la acidez y mejorar la disponibilidad de nutrientes para el cultivo de sandía en crecimiento.

Una vez completadas estas operaciones, riegue el campo y deje que el medio de cultivo se caliente y se seque ligeramente antes de proceder a la siembra de la sandía.

Cuándo sembrar sandía al aire libre

Las sandías pueden cultivarse entre abril y mayo. La siembra de sandía se realiza en primavera, siempre intentando evitar las heladas.

En España, la siembra en campo abierto se realiza desde mediados de abril hasta mayo. Para sembrar sandías al aire libre, lo mejor es esperar a que la tierra se caliente bien, alrededor de mayo-junio.

La temperatura mínima del suelo para plantar sandías es de 18°C. La temperatura necesaria para que germinen las semillas es de más de 20ºC, con un máximo de 30º y un óptimo de 23-25º.

El momento ideal para sembrar sandía será al menos dos semanas después de la fecha prevista para la última helada, con el fin de evitar daños por frío. No se precipite a la hora de sembrar sandía, ya que las semillas plantadas demasiado pronto pueden tardar más en germinar y producir frutos desiguales.

En las regiones de cultivo frías, plante las semillas en el interior 2-3 semanas antes de la última helada prevista, mientras que, en las regiones de cultivo más cálidas, lo mejor es la siembra directa.

Siembra directa de sandía

Las sandías se plantan en zonas con mucha luz. Se siembran alrededor de 4 semillas juntas a unos 2 cm de profundidad y a unos 30 cm de distancia de las siguientes, ya que la mata de la sandía ocupa mucho espacio.

La semilla de la sandía no tiene un poder de germinación muy alto, aunque dependerá sobre todo del tipo de semilla que sea. Lo más recomendable es que introduzcas varias semillas, alrededor de 3, por cada agujero de plantación.

Para sembrar sandías al aire libre, asegúrate de que el suelo está bien drenado y es rico en materia orgánica, como el compost. Cava hoyos de unos 2 cm de profundidad y separa las semillas de sandía aproximadamente 1 metro para que la planta se desarrolle correctamente.

La profundidad de plantación de la sandía debe ser de aproximadamente 2,5 cm. También se recomienda una profundidad de siembra de 1,5 cm en determinadas condiciones de cultivo.

Riegue las camas inmediatamente después de sembrar y mantenga la humedad constante del suelo durante la germinación. Asegúrate de regar regularmente pero con moderación para no ahogar las semillas.

En unos 6-10 días las semillas empiezan a germinar, dependiendo del clima, las condiciones del suelo y la variedad.

Trasplante de plántulas

En las zonas donde el riesgo de heladas es elevado, las semillas son sembradas en semilleros bajo condiciones controladas y después son trasplantadas al campo.

Existen dos formas de plantas sandías: bien sembrando las semillas en interior con temperaturas controladas y trasplantándolas cuando la planta ya tenga varias hojas o bien ponerlas directamente en tu huerto.

Si eliges la primera opción, recuerda que no puede trasplantarse a raíz descubierta así que tendrás que hacerlo en planteros. Si prefieres trasplantar las plantas de sandía, espera a que tengan al menos dos o tres hojas verdaderas antes de plantarlas.

Para sembrar sandías a cubierto, recomendamos sembrarlas en macetas o tazas individuales de turba en abril. Rellene las macetas con tierra ligera para macetas y coloque una semilla por maceta a 2 cm de profundidad.

Coloque las macetas en un lugar cálido y luminoso, como un invernadero. Asegúrese de mantener una temperatura de al menos 25 °C para favorecer la germinación.

Una vez que las plantas estén bien desarrolladas, trasplántalas al jardín cuando no haya riesgo de heladas. Las sandías necesitan un suelo rico en materia orgánica, así que añade compost o estiércol bien descompuesto cuando las trasplantes.

La siembra directa es más rentable y menos laboriosa. Sin embargo, el trasplante de las plántulas de sandía permite una gestión más precisa de las poblaciones de cultivo y acelera el tiempo de cosecha.

Marco de plantación y espacio disponible

Las enredaderas de sandía necesitan espacio para extenderse y prosperar bajo el cielo abierto. Las sandías necesitan espacio: plántelas en montículos o colinas separados 3-6 pies, o en hileras para campos de jardín más grandes.

En función del tamaño deseado para la fruta, se determina la distancia de siembra de la sandía. La recomendación estándar es de 2,2-2,8 metros cuadrados por planta para el cultivo de los frutos más grandes.

La densidad de siembra de la sandía requiere una separación normal entre hileras de 1,8 a 2,4 m, con plantas separadas entre sí de 100 a 150 cm. Los frutos de pequeño tamaño requieren menos espacio de cultivo.

Como marcos de plantación aconsejamos entre líneas de plantas 1,10 m, no excediéndose de 1,20 m y como mínimo 1 m, y como ancho entre líneas, 1,50 m como estándar, aunque también se puede ajustar a 1 m.

Se recomienda una distancia de 2 a 4 metros entre líneas y de 0.7 a 1.5 metros entre plantas. En pequeñas parcelas pueden utilizarse separaciones aproximadas de 80 cm entre plantas y 120 cm entre hileras, siempre que el espacio disponible permita una buena circulación del aire.

Acolchado del suelo

El acolchado consiste en cubrir el suelo agrícola con, generalmente, una película de polietileno negro. Se realiza para aumentar o mantener la temperatura del suelo, reducir la evaporación de agua, evitar el crecimiento de malas hierbas, aumentar la concentración de CO2 en el suelo y aumentar la calidad del fruto.

También es aconsejable colocar mantillo alrededor de las plantas para conservar la humedad y evitar que crezcan malas hierbas. El acolchado orgánico o plástico negro ayuda a retener la humedad del suelo y a suprimir las malas hierbas.

La sandía es una planta muy sensible a herbicidas, por lo que se recomienda implantarla en suelos sin malas hierbas y usar acolchados con film de polietileno opaco de 100 a 150 galgas, con una anchura de 60 a 80 cm.

En pequeñas cantidades en el huerto, la limpieza de malas hierbas se puede realizar manualmente. También se puede controlar bien, con un mulching de papel o plástico biodegradable.

Riego de la sandía al aire libre

Las sandías necesitan diferentes patrones de riego según su estadío. Al inicio de la plantación se recomiendan riegos abundantes de unos 20-30 minutos; cuando la planta coge fuerza, riegos más ligeros cada 2-3 días; y cuando aparecen los primeros frutos, riegos más abundantes, pero también más espaciados en el tiempo.

Las vides de sandía son particularmente vulnerables al estrés hídrico entre la plantación y el inicio del desarrollo del fruto. Mantenga un medio de cultivo para sus plantas en crecimiento algo húmedo, pero no empapado.

Las necesidades típicas de agua de la sandía son de 25-50 mm por semana. En campo abierto, el requerimiento total de agua es aproximadamente de 400 a 600 mm por ciclo, dependiendo del clima y del tipo de suelo.

Riego según la fase del cultivo

Antes de la siembra o plantación es conveniente mojar la tierra en profundidad. Esto reducirá el estrés del trasplante y mantendrá adecuados los niveles de humedad.

Una vez ya se ha hecho el trasplante, podemos dar un riego ligero con el fin de asentar la planta. No debe ser excesivo puesto que el suelo ya conserva humedad suficiente del anterior riego.

Durante los riegos posteriores se debe mantener un nivel adecuado de humedad en el suelo, sin encharcar pero procurando que siempre haya disponibilidad de agua por las raíces. Esto significa no permitir que la tierra se quede seca o apelmazada.

La frecuencia de riego inicial, durante la germinación y el establecimiento, puede ser cada 2-4 días. Durante el crecimiento vegetativo y la floración puede ser cada 4-7 días, mientras que durante el cuajado y el desarrollo de frutos puede ser cada 3-5 días.

La época de mayor necesidad de agua de la sandía es desde la floración hasta que el fruto es grande, es decir, durante los últimos meses antes de la recolección.

Cuando aparecen los primeros frutos se necesitan riegos más abundantes, pero también más espaciados en el tiempo. Una vez que el fruto ya ha alcanzado un buen tamaño, es importante controlar el riego para evitar el rajado o «cracking» en la piel de la sandía.

Una vez finaliza el crecimiento de los frutos, una reducción progresiva del caudal de riego puede aumentar el contenido de azúcares en la sandía. La maduración requiere reducir el riego para mejorar la calidad y la concentración de azúcares.

El sistema de riego más utilizado es el riego por goteo, con el objetivo de evitar que se mojen las hojas ya que se pudren fácilmente. El riego por goteo ahorra agua, mantiene el follaje seco y reduce los riesgos de enfermedades fúngicas.

Cada vez se tiende menos al riego a manta, porque aunque consigue una gran uniformidad, tiene un coste alto y desperdicia mucha agua. Uno de los sustitutos más importantes es el riego automático por goteo.

Polinización y floración

Las flores de la mata de sandía deben ser polinizadas. La polinización de la sandía se puede realizar mediante distintos insectos, y lo más común es que se haga mediante abejas, aunque los abejorros también realizan su función.

Se recomienda colocar 1 o 2 colmenas por hectárea o polinizar manualmente. Un entorno con vegetación, un huerto bien cuidado y con acceso a agua asegurará una gran densidad de insectos beneficiosos y una exitosa polinización de tus sandías.

Un entorno con más vegetación y con acceso al agua favorecerá la presencia de estos animales. El tiempo soleado es muy importante en la etapa de floración, tanto para favorecer la aparición y desarrollo de flores como para estimular la actividad polinizadora.

La falta de cuajado se relaciona con temperaturas extremas o una deficiente polinización. Esto puede resultar en frutos deformes o en una baja producción.

Durante la etapa de floración, la humedad relativa se debe encontrar entre el 60-80%. La floración y el cuajado constituyen un momento clave que determina la producción final y presentan alta sensibilidad al estrés térmico.

Abonado y fertilización

Las sandías no son muy exigentes en cuanto a nutrientes. Requieren principalmente nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, calcio y azufre.

NutrienteFunción principal
NitrógenoElemento esencial para el crecimiento vegetativo y formación de los frutos.
FósforoNecesario en el metabolismo de azúcares y ácidos nucleicos y en los procesos energéticos de la planta.
PotasioEsencial como coenzima y en la síntesis proteica, la fotosíntesis y el metabolismo de los hidratos de carbono.
MagnesioConstituyente del átomo central de la molécula de clorofila.
CalcioParticipa en el establecimiento de uniones estables y reversibles entre moléculas.
AzufreClave en la síntesis de proteínas, algunos aminoácidos y la coenzima A.

Además, también es importante la aplicación de micronutrientes como el hierro, el manganeso, el boro, el zinc, el cobre o el molibdeno.

Para el cultivo ecológico de sandías se aplicarán fertilizantes orgánicos, como el estiércol, el compost o el humus de lombriz, así como aquellos formulados a base de algas, minerales u otros elementos naturales.

Los abonos orgánicos y naturales como el compost o el estiércol van muy bien al cultivo si se aportan de fondo un mes antes de trasplantar.

Fertilización según la fase

La fertilización de sandía debe ajustarse a la fase del cultivo. El nitrógeno se aplica en etapas tempranas para estimular el crecimiento vegetativo, mientras que el fósforo y el potasio se utilizan en floración y formación de frutos para mejorar el cuajado y la calidad.

Durante el desarrollo vegetativo, la sandía desarrolla gran masa foliar y guías, por lo que es importante mantener un equilibrio entre crecimiento y producción y evitar excesos de nitrógeno.

Durante la floración y el cuajado son especialmente importantes el calcio y el boro, además de una nutrición equilibrada que favorezca el desarrollo de las flores y la formación de frutos.

Durante el engorde y la maduración del fruto, el potasio favorece el tamaño y el contenido en azúcares, el calcio mejora la firmeza y los micronutrientes ayudan a evitar fisiopatías.

En cultivos comerciales, la dosis de fertilización de la sandía debe ser, como máximo, 134 kg/ha de fertilizantes de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).

Las lluvias torrenciales y el riego por aspersión pueden arrastrar los nutrientes, especialmente los móviles, como nitrógeno y potasio. Es mejor dividir estos nutrientes en varias aplicaciones para minimizar el riesgo de quemadura por fertilizantes y pérdidas por lixiviación.

Como el fósforo es inmóvil, puede aplicarlo una vez antes de plantar y seguirá disponible durante todo el período vegetativo. Muchos agricultores optan por aplicar todo el fósforo y el potasio a la vez, mientras que dividen la aplicación de nitrógeno en dos partes: la mitad antes de plantar y la otra mitad más adelante en el período vegetativo, entre 4 y 6 semanas después de plantar.

Poda y control del crecimiento

La poda se realiza para controlar el crecimiento de las plantas, reducir el número de brotaciones y mejorar el desarrollo de los frutos.

La poda formativa es importante para favorecer el desarrollo de la sandía desde el inicio de su crecimiento. La poda de mantenimiento consiste en eliminar las hojas dañadas o enfermas para evitar la propagación de enfermedades.

La poda de hojas se recomienda únicamente si las plantas presentan hojas muy envejecidas o muy grandes, que dificulten la aireación o llegada de la luz. También puede ser conveniente eliminar algunas hojas bajas para favorecer la circulación del aire.

Una vez completada su función, las flores pueden ser una fuente de enfermedades ya que se pudren con facilidad. Se cortarán las flores viejas o dañadas.

Cuando la polinización tiene lugar en condiciones adversas de temperatura y humedad, se forman frutos deformes que deben ser eliminados. Además, se recomienda dejar únicamente uno o dos frutos por ramificación.

Para la poda de fructificación, conviene limitar el número de frutos por planta para obtener sandías de tamaño óptimo. Puedes eliminar los frutos pequeños para permitir que los más grandes se desarrollen plenamente.

En general, no se suelen realizar podas. Simplemente se retiran frutos deformados o podridos. En casos excepcionales, si la rama se extiende fuera de la línea de cultivo se eliminan las puntas.

Plagas y enfermedades

A lo largo de la temporada de cultivo, las enfermedades y plagas que atacan al cultivo de sandía pueden hacerlo en cualquier parte de la planta. Una detección precoz permite una gestión eficaz de las plagas y enfermedades.

Plaga o enfermedadSíntomas principales
ÁfidosHojas arrugadas y enrolladas; melaza pegajosa y brillante en las hojas.
Escarabajos del pepinoAgujeros irregulares en hojas, pétalos de las flores y frutos; aparición del marchitamiento bacteriano.
Mildiu polvorientoZonas amarillentas en el haz de las hojas más viejas y polvo blanquecino en las hojas.
FusariosisDecoloración marrón pálida en el tejido vascular de la raíz y el tallo, con podredumbre en casos graves.
Virus del mosaico de la sandíaMoteado de las hojas, crecimiento atrofiado, formas irregulares y superficie del fruto abultada y manchada.
Mildiu vellosoManchas amarillas o marrones en las hojas, enrollamiento y aspecto chamuscado en casos graves.
AntracnosisManchas circulares o angulares de color marrón rojizo en hojas y manchas empapadas de agua en los frutos.
Marchitamiento bacterianoLesiones empapadas de agua, muerte de plántulas jóvenes y podredumbre del fruto.
Podredumbre gomosa del talloLesiones marrones en la corona y el tallo, goma que se filtra por las grietas y muerte de los estolones.

Entre las plagas más habituales también se encuentran la mosca blanca (Bemisia tabaci), los pulgones Aphis gossypii y Myzus persicae, los trips como Frankliniella occidentalis, la araña roja (Tetranychus urticae), los minadores de hoja (Liriomyza spp.), los nematodos del género Meloidogyne y las rosquillas negras o larvas de Spodoptera spp.

Las babosas y los caracoles pueden dañar las plantas jóvenes de sandía. Puedes mantenerlos alejados colocando cáscaras de huevo trituradas alrededor de las plantas o utilizando métodos naturales de control de plagas.

Para reducir los problemas sanitarios, practique la rotación de cultivos, use suelo bien drenado y evite el riego por encima. La buena circulación de aire reduce el riesgo de enfermedades en sistemas de cultivo de sandías a gran escala.

Fisiopatías frecuentes

El rajado de frutos ocurre cuando hay riegos excesivos tras períodos de sequía. Se previene manteniendo un riego uniforme y evitando cambios bruscos de humedad.

El corazón hueco se produce por desequilibrios nutricionales, especialmente de boro, y por mala polinización. Mejorar la polinización y asegurar un correcto equilibrio de nutrientes ayuda a evitarlo.

La falta de cuajado se relaciona con temperaturas extremas o una deficiente polinización. Se recomienda introducir colmenas de abejas en el cultivo y protegerlo de temperaturas inadecuadas.

Las quemaduras solares aparecen sobre frutos expuestos directamente al sol intenso, generando manchas blanquecinas o zonas secas en la piel. Para prevenirlas, es importante mantener un follaje denso o proteger los frutos con cobertura natural o artificial.

La clorosis férrica es frecuente en suelos calizos y se manifiesta como un amarillamiento de las hojas jóvenes, con nervios que permanecen verdes. Se corrige con el uso de quelatos.

La podredumbre apical está causada por deficiencia de calcio. Aparece como una mancha oscura en la base del fruto, donde estaba la flor.

Plantas compañeras

La plantación compañera mejora el crecimiento, la polinización y la resistencia a plagas. La plantación compañera inteligente mejora la agricultura orgánica de sandía mientras promueve la biodiversidad en tu jardín.

  • El maíz ofrece sombra ligera y sirve como cortavientos.
  • Las capuchinas atraen insectos beneficiosos y repelen pulgones.
  • Las caléndulas ayudan a controlar nematodos y a disuadir escarabajos.
  • Los rábanos disuaden a los escarabajos del pepino cuando se interplantan.

Evita plantar sandía cerca de pepinos o calabazas, porque compiten por los mismos nutrientes y son susceptibles a plagas similares. Las papas pueden obstaculizar el desarrollo de la vid y atraer infecciones fúngicas.

Variedades de sandía

Existen multitud de variedades de sandías: diploides o con semillas, de frutos alargados, de frutos redondos y sin semillas. Las sandías con semillas producen semillas negras o marrones de consistencia leñosa.

Las variedades de frutos alargados tienen la corteza verde con bandas de color más claro, mientras que las de frutos redondos presentan corteza de color verde oscuro o negro.

Las sandías sin semillas suelen tener la corteza verde clara con rayas verdes oscuras y la carne puede ser roja o amarilla. También existen sandías mini o baby, ideales para consumo individual.

Entre las variedades más conocidas destacan Crimson Sweet, Meridian, Imperial, Pasión, Agua dulce, Sugar Baby, Early Star, Apiera y Reina de Corazones.

  • Crimson Sweet: es la más cultivada. Tiene menor tendencia al ahuecado que otras variedades y los frutos suelen ser grandes, de 7-9 kg y forma oblonga.
  • Meridian F1: es bastante productiva, aunque produce frutos de menor tamaño que la variedad anterior.
  • Imperial F1: es muy productiva, con frutos medianos y corteza menos gruesa.
  • Pasión F1: es una variedad vigorosa y de fruto mediano.
  • Agua dulce F1: es menos vigorosa que Pasión F1, de piel oscura, fruto mediano y corteza fina.
  • Reina de corazones F1: tiene un comportamiento uniforme, con fruto redondeado y de tamaño medio.

En España las que más se cultivan son Crimson Sweet en Almería, Resistent en Valencia, Sugar Baby en Valencia y Almería, y Reina de Corazones también en Almería.

Recolección de la sandía

Las sandías se recolectan, manualmente, unos 80-100 días después de su siembra. La recolección de sandía se realiza entre 75 y 100 días tras la siembra, según la variedad, la temperatura media y las condiciones del cultivo.

La recolección se realiza cuando el zarcillo rizado que se encuentra cerca del tallo se seca completamente, la primera hoja situada encima del tallo se marchita, al golpear la sandía el sonido es hueco, al rayar la piel ésta se separa fácilmente y la parte inferior del fruto se vuelve amarilla.

El zarcillo más cercano al fruto se vuelve marrón y la parte inferior de la sandía, conocida como mancha del suelo, se torna amarillo cremoso. Un melón maduro emite un sonido profundo y hueco al golpearlo.

Los expertos dicen que para saber si una sandía está madura hay que fijarse en la mancha de la cáscara que ha estado en contacto con el suelo. Si ésta es de color amarillo crema quiere decir que la sandía está madura; si es blanca o verdosa, significa que ha sido recogida antes de tiempo y que casi con seguridad su sabor será algo insípido.

Aunque el principal indicador comercial es la medición de azúcar mediante el uso de un refractómetro, el sonido hueco, el color de la base y el estado del pedúnculo permiten orientar la recolección.

Para cosechar una sandía, basta con cortar la fruta de la planta, dejando un pequeño trozo de tallo. Corta los melones de la vid con tijeras o cuchillos limpios para evitar dañar la vid.

Conservación después de la cosecha

Después de la cosecha, guarda los melones en un lugar fresco y seco. Usa un cobertizo sombreado si cultivas comercialmente para preservar la frescura.

La sandía puede estar en perfectas condiciones durante dos semanas si se mantiene a 15°C y hasta tres si está entre 7 y 10° C. Nunca debe conservarse a menos de 7 grados, ya que es muy sensible al frío.

El motivo de que sea tan resistente es su fuerte corteza, que le protege del exterior y regula su temperatura. Una vez recolectadas, las sandías se conservan hasta una semana a temperatura ambiente.

Calendario de cultivo de sandía al aire libre

tags: #cultivo #de #sandia #al #aire #libre

Publicaciones populares: