Agua natural tratada: qué es, cómo se obtiene y para qué sirve

El agua natural tratada es agua que ha sido sometida a uno o varios procesos físicos, químicos, físico-químicos o biológicos para eliminar o reducir contaminantes y características no deseables. Su calidad final y sus posibles aplicaciones dependen de las propiedades del agua de partida, del tratamiento aplicado y del uso previsto.

No toda el agua tratada es potable ni puede utilizarse para cualquier actividad. El agua destinada al consumo humano debe cumplir los estándares establecidos por las autoridades sanitarias, mientras que el agua tratada para riego, industria, limpieza, construcción o servicios urbanos requiere una calidad compatible con cada aplicación.

Qué es el agua natural tratada

El agua tratada es cualquier agua que ha sido sometida a un proceso de purificación para mejorar su calidad. Este proceso puede incluir una variedad de métodos, como filtración, desinfección y ósmosis inversa, para eliminar contaminantes y hacerla más segura para el consumo humano o para otros usos específicos, como riego o procesos industriales.

El agua tratada es el agua residual que ha sido sometida a un proceso de purificación para eliminar las características no deseables. El tratamiento variará en función del uso que se le quiera dar y de las propiedades que contenga el agua desde su punto de partida.

A través del tratamiento de agua, un proceso con operaciones de distintos tipos -físico, químico, físico-químico o biológico- se busca la eliminación y/o reducción de la contaminación o de las características no deseables de las aguas. La finalidad de este proceso es obtener agua con las características adecuadas al uso que se le quiera dar.

Por eso, el proceso de tratamiento de agua varía en función de las propiedades de partida del agua y también de su uso final. El tratamiento de agua es cada vez más necesario debido a la escasez de agua potable y a la creciente necesidad de la población mundial.

Agua natural, agua tratada y agua potable

El agua potable es agua tratada que cumple con los estándares de calidad establecidos por las autoridades sanitarias y es, por lo tanto, segura para el consumo humano. Debe ser incolora, inodora e insípida, y no debe contener microorganismos patógenos, sustancias tóxicas ni niveles excesivos de minerales u otros compuestos químicos que puedan ser perjudiciales para la salud.

El agua es considerada potable cuando es apta para el consumo, beber, cocinar alimentos, higiene personal o tareas domésticas. Para no suponer ningún riesgo para la salud de las personas, tiene que estar libre de microorganismos y sustancias tóxicas.

Es importante destacar que toda agua potable es agua tratada, pero no toda agua tratada es necesariamente potable. El nivel de tratamiento del agua varía según su uso previsto: puede ser simplemente filtrada para eliminar sedimentos o sometida a procesos más complejos para eliminar contaminantes químicos y biológicos.

La principal diferencia entre agua potable y agua tratada es que la primera es exclusiva para el consumo humano, para beber, en el baño o cocinar los alimentos. Mientras que el agua tratada es aquella que utilizamos para cualquier tipo de actividad, como lavar la ropa, lavar el coche, regar las plantas o llenar la piscina.

Tipo de aguaCaracterísticasUsos posibles
Agua naturalProcede de fuentes superficiales, subterráneas, de lluvia, manantiales o del mar.Requiere análisis y, cuando corresponde, tratamiento antes de utilizarse.
Agua tratadaHa recibido procesos para reducir contaminantes o características no deseables.Riego, industria, limpieza, construcción, servicios urbanos y otros usos compatibles.
Agua potableEs agua tratada que cumple los estándares sanitarios para el consumo humano.Beber, cocinar, higiene personal y tareas domésticas.

Fuentes naturales de agua

El agua de lluvia no contiene ningún tipo de aditivo, pero en su caída desde la atmósfera puede arrastrar diversos contaminantes acumulados en las capas bajas de la atmósfera. Si se quiere utilizar en los diferentes usos que tiene el agua potable, debe contar con sus elementos de control.

El agua de manantial procede de aguas subterráneas que surgen del agua de lluvia y brotan en la superficie de la tierra. Esta agua conserva toda su pureza, pero antes de ser accesible para el consumo humano debe pasar estrictos controles de seguridad y saneamiento.

Las aguas subterráneas se mantienen almacenadas en el interior de la tierra, en la corteza terrestre, mediante acuíferos que se instalan en los poros o fisuras de las rocas. Estas aguas tienen una función fundamental en el ciclo hidrológico, en los ecosistemas y en la agricultura.

Las aguas superficiales incluyen las fuentes de agua dulce como ríos, lagos, embalses y canales, que se encuentran en la superficie del suelo. Estas aguas abastecen a la mayoría de los hogares en todo el mundo, pero pueden arrastrar residuos y requieren procesos de potabilización adecuados.

Más del 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua, de la que el 97,5% es salada y solo el 2,5% dulce. En el agua de mar se concentran muchas sales minerales disueltas, 36 gr. de sal por litro de agua, por lo que es necesario realizar un proceso de desalinización para que sea agua apta para el consumo humano.

Fuentes naturales de agua y tratamiento

Características del agua tratada

El agua tratada se encarga de eliminar los principales contaminantes y microorganismos que se encuentran en el agua. Puede utilizarse para diferentes actividades humanas, como la agricultura, la ganadería y la industria.

Puede utilizarse para lavar la ropa, regar las plantas y fregar el suelo, entre otras actividades. Sin embargo, el agua tratada no es necesariamente apta para beber.

El nivel de tratamiento necesario depende de la finalidad del agua. Un agua para control de polvo puede requerir condiciones distintas de un agua para riego agrícola, una torre de enfriamiento, un proceso industrial o una aplicación con contacto humano.

Para qué sirve el agua natural tratada

El agua tratada puede reutilizarse en aplicaciones agrícolas, industriales, urbanas y de construcción cuando su calidad cumple con los requerimientos del uso final. Su aprovechamiento permite reducir el consumo de agua potable y mejorar la gestión del recurso hídrico.

La utilización de aguas regeneradas se ha convertido en un elemento más de la gestión integrada de los recursos hídricos, que brinda oportunidades como permitir una mejor gestión de los recursos al liberar volúmenes comprometidos de agua de mayor calidad para otros usos, incluido el abastecimiento.

También puede incrementar los recursos disponibles en zonas costeras o garantizar una mayor fiabilidad y regularidad del suministro. La solución a los problemas de escasez y sequía con fuentes de agua regenerada es una tendencia creciente.

Usos agrícolas

El agua tratada puede utilizarse para el riego de cultivos, áreas verdes, viveros, jardines y proyectos de paisajismo. En estos casos, deben controlarse la calidad microbiológica, las características del suelo y las necesidades del cultivo.

La agricultura es una de las aplicaciones más relevantes del agua regenerada, pero la calidad del agua debe ser compatible con el tipo de cultivo, el método de riego y el nivel de contacto con las partes comestibles de las plantas.

Usos industriales

En la industria puede utilizarse en torres de enfriamiento, lavado de equipos, servicios auxiliares y procesos compatibles. La calidad requerida depende del proceso y de los equipos involucrados.

El agua tratada también puede emplearse en procesos industriales, laboratorios, cosméticos, cuidado personal y elaboración de medicamentos, siempre que el tratamiento cumpla las condiciones específicas de cada actividad.

Usos urbanos

Entre los usos urbanos se encuentran los sanitarios, la limpieza de calles, el riego de parques, el riego de jardines y las fuentes ornamentales. Debe evaluarse el nivel de contacto con las personas.

En hoteles y comercios puede utilizarse para riego, sanitarios y servicios auxiliares, dependiendo del tratamiento disponible. La red de distribución y el almacenamiento deben gestionarse de forma que se eviten conexiones con las instalaciones de agua potable.

Usos en construcción

En construcción puede destinarse al control de polvo, la compactación y ciertas actividades de obra donde no se requiere agua potable. Se revisan los sólidos, las sales y la compatibilidad con la aplicación.

Proyectos ambientales

El agua tratada puede emplearse en humedales, recuperación hídrica y esquemas específicos de infiltración o recarga. La recarga o infiltración en proyectos especializados de recuperación hídrica requiere controles técnicos y regulatorios más estrictos.

AplicaciónEjemplos de usoConsideración principal
Riego agrícolaCultivos, áreas verdes y jardinesControl de calidad microbiológica y características del suelo y cultivo.
IndustriaEnfriamiento, lavado y servicios auxiliaresLa calidad requerida depende del proceso y de los equipos involucrados.
Reúso urbanoSanitarios, limpieza de calles y fuentes ornamentalesDebe evaluarse el nivel de contacto con personas.
ConstrucciónControl de polvo, compactación y ciertos usos de obraSe revisan sólidos, sales y compatibilidad con la aplicación.
Recarga o infiltraciónProyectos especializados de recuperación hídricaRequiere controles técnicos y regulatorios más estrictos.

Ventajas de reutilizar agua tratada

  • Ahorro de agua: disminuye el consumo de agua potable en usos donde no es indispensable.
  • Menor presión hídrica: reduce la extracción de fuentes naturales y mejora el aprovechamiento del recurso.
  • Agua natural tratada: qué es, para qué sirve y cómo se obtiene

    El agua tratada puede reutilizarse en aplicaciones agrícolas, industriales, urbanas y de construcción cuando su calidad cumple con los requerimientos del uso final. Su aprovechamiento permite reducir el consumo de agua potable y mejorar la gestión del recurso hídrico.

    El agua tratada es el agua residual que ha sido sometida a un proceso de purificación para eliminar las características no deseables. El tratamiento variará en función del uso que se le quiera dar y de las propiedades que contenga el agua desde su punto de partida.

    Es importante distinguir entre agua tratada, agua potable y agua mineral natural. Toda agua potable es agua tratada, pero no toda agua tratada es necesariamente potable. El agua potable es agua tratada que cumple con los estándares de calidad establecidos por las autoridades sanitarias y es, por lo tanto, segura para el consumo humano.

    Esquema del ciclo del agua tratada

    Qué significa agua natural tratada

    El tratamiento de agua es un proceso con operaciones de distintos tipos -físico, químico, físico-químico o biológico- cuyo objetivo es la eliminación y/o reducción de la contaminación o de las características no deseables de las aguas. La finalidad de este proceso es obtener agua con las características adecuadas al uso que se le quiera dar.

    Por eso, el proceso de tratamiento de agua varía en función de las propiedades de partida del agua y también de su uso final. El agua tratada puede destinarse a usos no potables, como el riego, la limpieza, la construcción o determinados procesos industriales, siempre que su calidad sea compatible con la aplicación.

    El tratamiento de agua es cada vez más necesario debido a la escasez de agua potable y a la creciente necesidad de la población mundial. Del total de agua que hay en el planeta, tan solo un 2,5 % es agua dulce, y de esa cantidad tan solo el 0,4 % es agua apta para el consumo humano.

    Agua tratada, agua potable y agua mineral natural

    Agua tratada

    El agua tratada es cualquier agua que ha sido sometida a un proceso de purificación para mejorar su calidad. Este proceso puede incluir una variedad de métodos, como filtración, desinfección y ósmosis inversa, para eliminar contaminantes y hacerla más segura para el consumo humano o para otros usos específicos, como riego o procesos industriales.

    El nivel de tratamiento del agua varía según su uso previsto. Puede ser simplemente filtrada para eliminar sedimentos o sometida a procesos más complejos para eliminar contaminantes químicos y biológicos.

    • Puede no ser apta para el consumo humano: el agua tratada puede estar destinada a diversos usos, y el nivel de purificación requerido varía según su finalidad.
    • Puede contener desinfectantes: el agua tratada a menudo contiene desinfectantes como cloro o cloraminas para prevenir el crecimiento de microorganismos.
    • Se utiliza para diferentes actividades humanas, como la agricultura, la ganadería y la industria.
    • Puede utilizarse para lavar la ropa, regar las plantas, fregar el suelo, etc.
    • No es apta para beber.

    Agua potable

    El agua es considerada potable cuando es apta para el consumo, beber, cocinar alimentos, higiene personal o tareas domésticas. Para no suponer ningún riesgo para la salud de las personas, tiene que estar libre de microorganismos y sustancias tóxicas.

    La potabilización del agua se realiza en las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) siguiendo la normativa establecida por las diferentes autoridades nacionales e internacionales. El agua potable debe cumplir con las normas y regulaciones establecidas por las autoridades sanitarias, que definen los límites máximos permitidos de contaminantes.

    El agua debe cumplir unos estándares de calidad para ser considerada potable:

    • Limpia y segura para que no suponga un riesgo para la salud humana.
    • Incolora, el agua debe ser completamente transparente.
    • Inodora, ningún componente debe generar algún tipo de olor.
    • Insípida, no puede desprender ningún tipo de sabor al beberla.
    • Libre de elementos en suspensión que generen turbiedad.
    • Libre de contaminantes orgánicos, inorgánicos o radiactivos.
    • Proporción determinada de sales, minerales e iones.
    • Libre de microorganismos patógenos.

    El control del pH es una de las referencias más importantes para el control de agua apta para el consumo. Los parámetros de pH considerados aceptables para el consumo humano deben estar entre 6,5 y 9,5.

    Agua mineral natural

    El agua mineral natural se diferencia del agua potable por su contenido en minerales y oligoelementos, que le confieren propiedades beneficiosas para la salud. Mientras que el agua potable es tratada para eliminar impurezas, el agua mineral natural mantiene estos minerales de forma natural.

    El agua mineral natural mantiene su pureza original, no es tratada y contiene minerales naturales que son beneficiosos para la salud. Lee las etiquetas de los envases para saber si se trata de agua purificada o agua mineral natural.

    La principal distinción está en su origen y contenido: el agua potable suele carecer de minerales esenciales, mientras que el agua mineral natural proviene de fuentes subterráneas protegidas y contiene minerales como calcio, magnesio, bicarbonato y sodio.

    ¿Para qué sirve el agua tratada?

    El agua tratada puede reutilizarse en aplicaciones agrícolas, industriales, urbanas y de construcción cuando su calidad cumple con los requerimientos del uso final. No toda el agua tratada puede reutilizarse en cualquier aplicación.

    La decisión debe considerar la calidad del efluente, el uso final, los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos, la infraestructura disponible y la normatividad aplicable.

    AplicaciónEjemplos de usoConsideración principal
    Riego agrícolaCultivos, áreas verdes y jardinesControl de calidad microbiológica y características del suelo y cultivo.
    IndustriaEnfriamiento, lavado y servicios auxiliaresLa calidad requerida depende del proceso y de los equipos involucrados.
    Reúso urbanoSanitarios, limpieza de calles y fuentes ornamentalesDebe evaluarse el nivel de contacto con personas.
    ConstrucciónControl de polvo, compactación y ciertos usos de obraSe revisan sólidos, sales y compatibilidad con la aplicación.
    Recarga o infiltraciónProyectos especializados de recuperación hídricaRequiere controles técnicos y regulatorios más estrictos.

    Principales aplicaciones del agua tratada

    Agricultura y paisajismo

    El agua tratada puede utilizarse para el riego de cultivos, áreas verdes, viveros y proyectos de paisajismo. También puede emplearse en jardines y otros espacios vegetales cuando se controlan sus características microbiológicas, fisicoquímicas y agronómicas.

    En el riego agrícola deben revisarse la calidad microbiológica y las características del suelo y del cultivo. La compatibilidad del agua con la aplicación es necesaria para evitar efectos no deseados sobre las plantas, el suelo o las personas expuestas.

    Industria

    En la industria puede utilizarse en torres de enfriamiento, lavado de equipos, servicios y procesos compatibles. También puede destinarse al enfriamiento, lavado y servicios auxiliares.

    La calidad requerida depende del proceso y de los equipos involucrados. Por ello, antes de implementar el reúso deben analizarse los parámetros que puedan afectar la operación, el mantenimiento y la vida útil de las instalaciones.

    Servicios urbanos

    El reúso urbano incluye la limpieza de calles, el abastecimiento de sanitarios, el riego de parques y las fuentes ornamentales. Debe evaluarse el nivel de contacto con personas.

    El agua tratada también puede utilizarse para lavar la ropa, lavar el coche, regar las plantas, fregar el suelo o llenar la piscina, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes al uso previsto.

    Construcción

    En construcción puede emplearse para el control de polvo, la compactación y actividades de obra donde no se requiere agua potable. En estos casos se revisan los sólidos, las sales y la compatibilidad con la aplicación.

    Hoteles y comercios

    En hoteles y comercios puede destinarse al riego, los sanitarios y los servicios auxiliares, dependiendo del tratamiento disponible. La red de distribución y la identificación de los puntos de uso deben ser compatibles con el esquema de reutilización.

    Proyectos ambientales

    El agua tratada puede intervenir en humedales, proyectos de recuperación hídrica y esquemas específicos de infiltración o recarga. La recarga o infiltración requiere controles técnicos y regulatorios más estrictos.

    Ventajas de reutilizar agua tratada

    • Ahorro de agua: disminuye el consumo de agua potable en usos donde no es indispensable.
    • Menor presión hídrica: reduce la extracción de fuentes naturales y mejora el aprovechamiento del recurso.
    • Economía circular: permite reincorporar el agua al ciclo productivo en lugar de desecharla después de un solo uso.
    • Optimización operativa: puede disminuir costos asociados al abastecimiento y disposición de agua.

    La utilización de aguas regeneradas se ha convertido en un elemento más de la gestión integrada de los recursos hídricos, que brinda una serie de oportunidades y beneficios evidentes tales como permitir una mejor gestión de los recursos al liberar volúmenes comprometidos de agua de mayor calidad para otros usos, incluido el abastecimiento.

    También permite incrementar los recursos disponibles en zonas costeras o garantizar una mayor fiabilidad y regularidad del suministro. La solución a los problemas de escasez y sequía con fuentes de agua regenerada es una tendencia creciente.

    Cómo se obtiene agua tratada para reúso

    El agua destinada al reúso se obtiene mediante una secuencia de procesos que reduce sólidos, materia orgánica, microorganismos y otros contaminantes. El tratamiento concreto depende de la calidad inicial del agua y de los requisitos del uso final.

    1. Pretratamiento: retención de sólidos gruesos, arenas y materiales flotantes.
    2. Tratamiento primario: separación de sólidos sedimentables y reducción de cargas iniciales.
    3. Tratamiento biológico: reducción de materia orgánica mediante procesos microbiológicos.
    4. Filtración: pulimiento del efluente para disminuir sólidos y mejorar la calidad final.
    5. Desinfección: reducción de microorganismos mediante cloro, UV u otras alternativas.
    6. Reúso: el agua se destina a la aplicación compatible con su calidad final.

    Tratamiento físico, químico y biológico

    El tratamiento físico consiste en la separación de las partículas sólidas del agua. El tratamiento químico trata de eliminar los organismos contaminantes o radiactivos del agua.

    El tratamiento biológico se encarga de eliminar los contaminantes coloidales, que actúan sobre la materia en suspensión transformándola en sedimentos.

    El procedimiento de potabilización del agua consiste en una serie de procesos físicos y químicos encadenados que tienen como objetivo eliminar cualquier tipo de organismo orgánico o inorgánico que se encuentre en el agua.

    Tecnologías utilizadas para producir agua tratada

    TecnologíaFunción principalAplicación típica
    Lodos activadosReducción biológica de materia orgánicaTratamiento municipal e industrial
    MBBRTratamiento biológico con biopelículaSistemas compactos y caudales variables
    SBRTratamiento por ciclos en un mismo reactorInstalaciones con variaciones de carga
    FiltraciónReducción de sólidos remanentesPulimiento antes del reúso
    Carbón activadoAdsorción de compuestos específicosMejora de calidad y pulimiento
    UV o cloraciónDesinfecciónControl microbiológico del efluente

    Cloración

    El tratamiento del agua mediante cloración tiene como objetivo la desinfección del agua eliminando todos los microorganismos patógenos. Es el tratamiento químico del agua más utilizado para garantizar la seguridad y saneamiento de las aguas de consumo humano.

    El cloro es uno de los principales elementos que se utilizan para la desinfección del agua potable de posibles bacterias y microorganismos patógenos. Este proceso se realiza tras la potabilización, desalación o depuración del agua con el objetivo de eliminar aquellos microorganismos que hayan sobrevivido a los procesos de purificación anteriores.

    Radiación ultravioleta

    La desinfección mediante UV reduce los microorganismos sin incorporar necesariamente un desinfectante químico al agua. La esterilización por medio de UV se encarga de eliminar células, bacterias, hongos, protozoos, virus, etc.

    Ozono

    El tratamiento de agua mediante generadores de ozono tiene como objetivo eliminar la materia orgánica que se encuentra en el agua, a partir de la capacidad de oxidación que tiene este gas.

    El agua ozonizada destruye microorganismos, virus y bacterias, de manera rápida y efectiva, si bien hay que reconocer que su efecto residual es muy limitado.

    Ósmosis inversa

    El sistema de ósmosis inversa consiste en la desalinización del agua de mar. Es un sistema muy extendido y avanzado en todo el mundo que se realiza mediante energía exterior en forma de presión, de manera que esta presión vence a la presión osmótica natural presente en el agua marina.

    También se utiliza para el tratamiento de aguas de interior o superficiales con una carga muy alta de minerales o contaminantes diversos, donde los tratamientos tradicionales no son suficientes para eliminar todos los contaminantes.

    Carbón activado

    La purificación con carbón activado, en caso del agua para consumo humano, se encarga de secuestrar cualquier tipo de sustancia metálica disuelta en el agua. El carbón activado también puede utilizarse para la adsorción de compuestos específicos y el pulimiento de la calidad final.

    Tratamiento según el origen del agua

    Agua de lluvia

    Antes de iniciar el tratamiento para el agua de lluvia, hay que determinar si su uso va a ser para el consumo humano o no. El agua de lluvia no contiene ningún tipo de aditivo, pero en su caída desde la atmósfera puede arrastrar diversos contaminantes acumulados en las capas bajas de la atmósfera.

    La filtración se puede utilizar tanto para agua potable como no potable, ya que se encarga de eliminar todo tipo de metales oxidados, turbidez del agua, etc. Un buen sistema de filtración elimina más del 99% de los microorganismos patógenos que pueda llevar el agua, la bacteria Legionella, entre ellos.

    La cloración elimina las bacterias y parásitos y puede reducir la presencia de hierro disuelto, manganeso, etc. La ultrafiltración de baja presión trata de eliminar las algas, moléculas poliméricas coloidales, materia orgánica e inorgánica, polen, etc.

    Agua de río

    El tratamiento de agua de río es muy parecido al que se efectúa en las plantas potabilizadoras. La decantación o filtrado reduce y/o elimina las partículas sólidas o algas en suspensión que contenga el agua.

    La desinfección con ultravioleta o cloración elimina las posibles bacterias o parásitos. La purificación con carbón activado, en caso del agua para consumo humano, se encarga de secuestrar cualquier tipo de sustancia metálica disuelta en el agua.

    Agua de pozo

    El agua de pozo debe pasar obligatoriamente por un proceso de potabilización si queremos que sea apta para el consumo. Esta agua es susceptible de contener contaminantes derivados de las actividades agrícolas, ganaderas, industriales o vertederos.

    Antes de proceder a su potabilización, primero hay que realizar un análisis del agua de pozo, ya que puede contener sustancias químicas o microorganismos filtrados como plomo, mercurio o patógenos.

    Dependiendo de los resultados del análisis previo, la potabilización puede realizarse de diferentes formas:

    • Filtración del agua a partir de bombas de pozo para eliminar los sedimentos.
    • Dosificación del cloro a través de una bomba para eliminar la presencia de microorganismos patógenos.
    • Descalcificación para reducir la dureza del agua y eliminar las sales disueltas.
    • Sistemas de ósmosis inversa para eliminar los diferentes contaminantes.

    Agua de mar

    El proceso de desalación del agua marina consiste en un proceso de tratamiento por el cual se transforma el agua de mar en agua potable. Suele realizarse en aquellos lugares donde el acceso a agua dulce es realmente complicado, debido a su escasez en los entornos más próximos o alto grado de contaminación.

    En el agua de mar se concentran muchas sales minerales disueltas, 36 gr. de sal por litro de agua, por lo que es necesario realizar un proceso de desalinización para que sea agua apta para el consumo humano.

    Factores para decidir si conviene reutilizar el agua tratada

    El reúso debe evaluarse como un sistema completo. No basta con producir agua tratada; es necesario comprobar que su calidad sea compatible con la aplicación y que el proyecto pueda operarse de manera estable.

    • Calidad actual del agua tratada.
    • Uso final previsto.
    • Normatividad aplicable.
    • Necesidad de tratamiento terciario.
    • Costos de operación y mantenimiento.
    • Infraestructura de almacenamiento y distribución.
    • Monitoreo de parámetros críticos.
    • Variaciones de caudal y calidad del efluente.

    La calidad requerida depende del proceso y de los equipos involucrados. También debe evaluarse el nivel de contacto con personas, especialmente en los usos urbanos, y deben revisarse los sólidos, las sales y la compatibilidad con la aplicación en los usos de construcción.

    Calidad fisicoquímica y microbiológica

    La calidad del efluente, los parámetros fisicoquímicos y microbiológicos y la infraestructura disponible determinan si el agua puede destinarse a una aplicación concreta. El nivel de tratamiento debe corresponder al riesgo y a las exigencias del uso final.

    La desinfección reduce los microorganismos mediante cloro, UV u otras alternativas. La filtración permite disminuir los sólidos remanentes y mejorar la calidad final antes del reúso.

    Almacenamiento y distribución

    La infraestructura de almacenamiento y distribución forma parte del sistema de reutilización. Las variaciones de caudal y calidad del efluente también deben contemplarse para que la operación sea estable.

    El monitoreo de parámetros críticos permite comprobar que el agua mantiene las condiciones necesarias para el uso previsto. Los costos de operación y mantenimiento deben valorarse junto con la necesidad de tratamiento terciario.

    Regulación y gestión del riesgo

    El Real Decreto 1085/2024, de 22 de octubre, aprueba el nuevo Reglamento de reutilización del agua y modifica diversos reales decretos que regulan la gestión del agua.

    Mediante este reglamento, se establecen nuevas condiciones básicas para la reutilización de las aguas y se regula la utilización de agua regenerada para determinados usos fomentando la sustitución por agua regenerada del agua con origen en otras fuentes.

    Además, se establece la elaboración de un Plan de gestión del riesgo con el fin de garantizar que las aguas regeneradas se usan y gestionan de forma segura. Este plan debe ser elaborado por las partes responsables del sistema de reutilización mediante el que se coordinará el conjunto de funciones de cada parte responsable del sistema.

    Asimismo, se ha elaborado un ejemplo de Catálogo de Riesgos para el PGRAR para uso industrial, en el que se recogen los riesgos asociados a todo el sistema de reutilización, su evaluación y las medidas correctoras y preventivas asociadas a cada riesgo identificado.

    Con el objeto de promover el uso de las aguas regeneradas e impulsar una gestión hídrica más eficiente y sostenible, en sus artículos 26 y 27, se recoge la obligación de elaborar planes específicos que fomenten la reutilización del agua en el ámbito urbano.

    Tratamiento de agua para consumo humano

    El tratamiento de agua potable es necesario para poder obtener agua apta para el consumo humano. El procedimiento de potabilización del agua consiste en una serie de procesos físicos y químicos encadenados que tienen como objetivo eliminar cualquier tipo de organismo orgánico o inorgánico que se encuentre en el agua.

    El tratamiento de agua potable se realiza en las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), y el proceso debe ser el siguiente:

    1. Coagulación-floculación: transporte del agua desde una fuente natural hasta una cámara de mezcla donde se incluyen los componentes necesarios para la potabilización del agua.
    2. Decantación: separación por gravedad de las partículas en suspensión que lleva el agua.
    3. Filtración: eliminación de los sedimentos menos densos pasando el agua por un medio poroso.
    4. Desinfección: cloración del agua para la eliminación de los microorganismos patógenos.
    5. Análisis: procedimiento para asegurar que el proceso de potabilización del agua se ha realizado con éxito.

    El agua potable ha sido sometida a un tratamiento riguroso para eliminar contaminantes y garantizar que sea segura para beber. Debe estar libre de bacterias, virus y otros microorganismos que puedan causar enfermedades.

    El agua purificada se considera segura para beber porque se han eliminado o reducido significativamente los contaminantes que podrían causar enfermedades o efectos adversos para la salud. Es especialmente importante en áreas donde el suministro de agua potable no cumple con los estándares de calidad.

    Qué no debe confundirse con agua tratada

    Aunque la palabra “purificada” puede hacernos creer en la idea de pura y casi celestial, lo cierto es que el agua purificada es un agua que recibe tratamiento para que pueda consumirse y hacerla “apta”, que no es lo mismo que saludable.

    Los procesos de purificación eliminan impurezas comunes, como sedimentos, bacterias, virus, parásitos, productos químicos, metales pesados y compuestos orgánicos. Dependiendo del método utilizado, se pueden eliminar diferentes tipos de contaminantes.

    Algunos procesos de purificación pueden dejar residuos químicos en el agua tratada. Por ejemplo, el uso de productos químicos desinfectantes como el cloro puede dejar trazas de subproductos químicos potencialmente dañinos. Sin embargo, estos residuos generalmente están dentro de los límites permitidos y se consideran seguros para el consumo humano.

    Algunos métodos de purificación pueden eliminar minerales esenciales del agua, como calcio, magnesio y potasio. Estos minerales son beneficiosos para la salud y pueden contribuir a una dieta equilibrada.

    La reducción significativa de contaminantes del agua purificada no es equiparable a un agua mineral natural 100 % pureza en origen. Agua segura no es lo mismo que agua saludable.

    La principal diferencia entre agua potable y agua tratada es que la primera es exclusiva para el consumo humano, para beber, en el baño o cocinar los alimentos. Mientras que el agua tratada es aquella que utilizamos para cualquier tipo de actividad, como lavar la ropa, lavar el coche, regar las plantas, llenar la piscina, etc.

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