¿Tienen depuradoras las poblaciones del Mediterráneo?

La respuesta depende del país, del tamaño de la población y de la capacidad de sus infraestructuras. Aunque muchas ciudades mediterráneas disponen de plantas de tratamiento, una parte importante de los núcleos urbanos todavía carece de sistemas adecuados o no puede mantenerlos en funcionamiento.

Según el Banco Mundial, más de la mitad de los núcleos urbanos situados en las costas mediterráneas no cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales y vierten el 60% de lo que generan directamente al mar.

A eso habría que sumar que de los aproximadamente 400 millones de personas que viven en los 22 países que limitan con el Mediterráneo, unos 143 millones viven en la costa.

Plantas depuradoras en la costa mediterránea

Una depuración muy desigual en la cuenca mediterránea

El 85% de las aguas residuales de 120 ciudades del litoral mediterráneo llega al mar sin haber sido tratadas adecuadamente, y el 24% de las playas analizadas en diferentes ocasiones entre 1976 y 1981 no cumplía los requisitos mínimos de limpieza, según el Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA).

Aunque el informe elaborado por España no señala cuáles son esas ciudades en concreto, el programa MEDPOL (Mediterranean pollution) de Naciones Unidas indica que las zonas mediterráneas que registran una mayor concentración de contaminantes químicos, en concreto, de DDT y policlorobifenilos (PCB), son la comprendidas entre Valencia Baleares, Córcega y Génova, en Italia; el mar Adriático y las costas de Grecia y Yugoslavia.

Por lo que respecta al litoral mediterráneo español, el estudio Medio Ambiente en España, editado en 1987 por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo destaca que son las costas de Tarragona y Barcelona las que tienen un mayor índice de mercurio y PCB.

Estos datos implican que son los países industrializados de la ribera norte del Mediterráneo los más contaminantes, si bien hay que tener en cuenta que las grandes ciudades disponen de mayores recursos para limitar sus vertidos.

IndicadorDato
Núcleos urbanos costeros sin plantas de tratamientoMás de la mitad
Aguas residuales vertidas directamente al mar por esos núcleos60%
Personas que viven en la costa mediterráneaUnos 143 millones
Ciudades analizadas en el informe del PNUMA120
Aguas residuales que llegaban al mar sin tratamiento adecuado85%

El problema de los pequeños municipios

La depuración de aguas residuales, según el artículo 25.2.l de la Ley de Bases de régimen Local, es competencia de los municipios.

En más de 200 pueblos castellanos se puede comprobar el escaso o nulo tratamiento de aguas que realizan los Ayuntamientos menores de 2.000 habitantes.

Estos pequeños municipios no pueden abordar los costes de operación y mantenimiento de las depuradoras, en el caso improbable de que las tengan, sobre todo si son pueblos dispersos, como ocurre en las soledades del interior peninsular.

Para los ayuntamientos son infraestructuras impopulares porque en zonas donde se consume agua de pozos o fuentes, a precios irrisorios que apenas llegan al céntimo de euro, la depuración eleva los costes hasta los 80 ó 90 céntimos de euro el metro cúbico.

De ahí que algunos alcaldes opten por no poner en funcionamiento sus depuradoras con las consecuencias ambientales que su decisión provoca.

En la Unión Europea, se consideran pequeñas aglomeraciones urbanas a aquellas con una población inferior a los 2 000 h-e.

Para situar la magnitud del problema hay que tener en cuenta que de los más de 8 000 municipios existentes en España, el 72% cuenta con una población inferior a los 2 000 habitantes.

En vista de las cifras, el tratamiento de las aguas residuales en pequeñas poblaciones constituye un reto medioambiental.

Las pequeñas poblaciones se caracterizan, en general, por producir un pequeño volumen de aguas residuales, pero fuertemente contaminadas.

Esto condiciona la selección de las tecnologías de tratamiento más adecuadas.

A ello hay que añadir el factor económico: a menor tamaño de la población, mayor es el coste de la depuración.

El estado de la depuración en España

En 2014 se alcanzó un alto nivel de cumplimiento en todos los estados. El grado de cumplimiento de los 15 países que conformaban la Unión Europea hasta 2004 (UE-15) es del 98,6%.

Nuestro país recoge de forma adecuada el 97% de la carga contaminante de aguas residuales generada (61,8 millones h-e).

El 84,1% se somete a tratamiento secundario y el 66,8% a tratamiento terciario o avanzado.

El incumplimiento es debido principalmente a la falta de sistemas de depuración en pequeñas aglomeraciones urbanas.

Tratamiento o indicadorPorcentaje o cantidad
Carga contaminante recogida adecuadamente en España97%
Carga contaminante generada61,8 millones h-e
Aguas sometidas a tratamiento secundario84,1%
Aguas sometidas a tratamiento terciario o avanzado66,8%
Municipios españoles con menos de 2 000 habitantes72%

La devolución del agua al medio acuático en un estado óptimo es clave para la sostenibilidad del ciclo integral del agua a largo plazo.

Alternativas para las poblaciones pequeñas

Depuradora de macrofitas en la Urbanización Río Cedena, Los Navalmorales y Navahermosa (Toledo).

Las pequeñas depuradoras tienen la opción de reconvertirse en entornos naturales a través de proyectos de investigación como Life Renaturwat, que mejora la calidad del agua depurada para favorecer la biodiversidad en el entorno que la recibe.

La limpieza de aguas municipales acarrea un coste elevado que algunas poblaciones pueden evitar si, en lugar de construir una depuradora convencional, apuestan por los humedales artificiales, explican expertos del proyecto Life Renaturwat.

Estas soluciones “basadas en la naturaleza” suelen emplear gravas y plantas para filtrar el agua, que luego devuelven al entorno natural donde se encuentren.

Humedal artificial para depurar aguas residuales

En concreto, la iniciativa Renaturwat, cofinanciada por la Unión Europea, ensaya en España un piloto de humedal artificial de flujo vertical subsuperficial en el que, además de gravas y plantas, se utiliza un sustrato de lodos de las potabilizadoras para absorber el fósforo del agua depurada y que esta, una vez se devuelva al entorno natural, esté libre de nitratos.

El objetivo es favorecer una mejor calidad del agua, sin nitrógeno ni fósforo, y evitar episodios de eutrofización, el proceso que ocurre cuando los nutrientes presentes en el agua fomentan la proliferación de algas que agotan el oxígeno de la masa de agua, laguna, río, etc.

Hasta ahora, las depuradoras naturales basadas en sustrato de gravas no tienen esa capacidad de retener nutrientes que tendrá el piloto de Renaturwat una vez haya sido construido.

Se limitan a eliminar la materia orgánica y los sólidos suspendidos, precisa Nuria Oliver, técnico de I+d+i de Global Omnium Medioambiente, quien recalca el potencial del proyecto europeo de eliminar el nitrógeno y el fósforo para evitar que el vertido del efluente de la planta depuradora al medio acuático genere anoxia, falta de oxígeno.

Menor coste y beneficios ambientales

La construcción de un humedal artificial resulta más barata que la de una depuradora convencional, alega por su parte Francesc Hernández, catedrático y director del Grupo de Economía del Agua de la Universidad de Valencia, que participa también en el proyecto Renaturwat.

Su equipo cuantifica los beneficios sociales y ambientales de este humedal artificial y concluye que la inversión que requiere una depuradora natural de estas características es menor que lo que costaría “no actuar” frente a la degradación ecológica de verter aguas depuradas, pero que potencialmente generen eutrofización.

Además, apunta, crea empleo y favorece la economía circular al dar un uso a algo que normalmente se gestiona como residuo: los lodos de las potabilizadoras.

“Estamos demostrando que es viable y que será replicable en cualquier área y entorno”, asegura Hernández, aunque sobre todo será factible en pequeños municipios que dispongan de "una pequeña extensión de terreno”.

El agua depurada que proviene de una depuradora de hormigón, convencional, es agua limpia, pero “sin vida”, resalta desde la Fundación Global Nature su coordinador de proyectos, Antonio Guillem, quien indica: “con este sistema, además de limpiar el agua, la vamos a dotar de vida”.

Este experto asegura que ya hay aves que sobrevuelan la pineda donde se encuentra la depuradora natural que Renaturwat está mejorando con el nuevo humedal, en Carrícola (Valencia).

A medida que avance, señala, irán poblando la pequeña charca receptora de agua especies no solo de aves, sino también de anfibios, insectos y otros animales.

Qué contaminantes recibe el Mediterráneo

En la introducción de su propuesta, España recuerda que la regeneración de las aguas del Mediterráneo se produce cada 80 o 100 años.

Anualmente son vertidas en este mar 120.000 toneladas de productos derivados del petróleo, 12.000 toneladas de fenoles, 60.000 de detergentes, 3.800 de plomo, 100 de mercurio, 2.400 de cromo, 21.000 de zinc, 320.000 de fósforo y 800.000 de nitrógeno.

Además, según alerta el Banco Mundial, más de la mitad de los núcleos urbanos situados en las costas mediterráneas no cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales y vierten el 60% de lo que generan directamente al mar.

El Centro Nacional de Respuesta a las Emergencias por Contaminación Marina alerta también del elevado número de derrames de petróleo que sufre este mar.

Desde 1977, su base de datos ha registrado más de 469 incidentes.

Las aguas residuales son cualquier tipo de agua cuya calidad se vio afectada negativamente por influencia antropogénica.

Más del 80% de las aguas residuales generadas en el planeta se libera al medio ambiente sin tratamiento adecuado.

Las aguas residuales no tratadas son también causa de enfermedades y pueden llegar, incluso, a provocar la muerte.

Vertidos, plásticos y presión sobre la costa

Una gran laguna litoral de agua dulce emponzoñada de negro por el vertido de hidrocarburo es la imagen que ha recorrido la prensa nacional esta semana.

L'Albufera (País Valencià) se considera uno de los tres grandes humedales de España, junto con el Delta del Ebro y Doñana.

Un espacio natural de alto valor ecológico, y también uno de los más amenazados.

Entre sus principales enemigos se cuentan el tráfico marítimo, la proximidad de la ciudad de València, la contaminación, el turismo, la urbanización del entorno, y también la agricultura intensiva.

Desde Ecologistas en Acción señalan como posible causa del vertido la limpieza de embarcaciones que han tenido problemas y han vertido, o que han limpiado los restos y vertido al mar.

En aguas internacionales puede hacerlo cualquiera porque, ¿quién las controla?, se pregunta Ferrán Polo, miembro de la ONG en País Valencià.

La organización denuncia falta de vigilancia en las prácticas de limpieza de las embarcaciones, ya que aseguran que "muchas no cumplen" y vierten en aguas abiertas, en lugar de emplear los protocolos de limpieza de los puertos.

"Les sale más barato, y hay países y empresas en los que no existe respeto por el mar, todavía lo ven como un basurero", declara.

En el caso de las tres últimas playas afectadas esta semana, "el vertido podría haberse dado en cualquier parte de la costa española", señala Polo, porque "es una práctica que se hace independientemente del mar en el que se encuentren".

Algunos geólogos ya catalogan los restos de alquitrán, procedentes de antiguos vertidos más pequeños y ya secos, como "alquitranita".

España es el segundo país que más plásticos vierte en el Mediterráneo; arroja más de 126 toneladas al día, según datos de la organización Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Más de un 95% de sus residuos de la cuenca del Mediterráneo son plásticos; un porcentaje que como informa WWF en su estudio Una trampa del plástico (2018), y también corrobora Greenpeace, a nivel mundial disminuye hasta el 60 o el 80%.

Se calcula que más de 1.300 especies han ingerido, se han enredado o asfixiado con los residuos plásticos en aguas mediterráneas, según un estudio del proyecto Litterbase del Instituto Alfred Wegener.

Lo que se suma a los cerca de 150.000 toneladas de crudo que cada año recibe el mar como consecuencia de fugas o vertidos.

Las dificultades durante la temporada turística

Ciudades como Atenas, con 20 millones de habitantes, El Cairo, Roma, Barcelona, València o Argelia, vierten sus aguas residuales en el Mediterráneo.

Dependiendo del país, e incluso de la época del año, el tratamiento de las aguas es diferente, y "esa falta de depuración es totalmente nociva para el Mediterráneo", explica Ferrán Polo.

"Gracias a la existencia de normativa europea se depura mucho más", apunta este miembro de Ecologistas en Acción de País Valencià, que recuerda cómo València hace dos décadas "vertía las aguas residuales de la ciudad al mar casi sin depurar", un hecho que asegura que "hoy ya no es así".

El verano es un momento complicado para los municipios costeros, con depuradoras en servicio de hace más de una década, y un crecimiento exponencial de la población.

Muchas "colapsan, por picos de vertidos".

Ha habido mejoras, como el aumento de depuración de las aguas y la inversión que se destina, pero "sigue siendo insuficiente", apunta el portavoz de Ecologistas en Acción.

La situación se agrava cuando el alcantarillado pluvial y residual se mezclan y llegan lluvias intensas.

Es la situación que viven de manera constante los habitantes y turistas de la localidad de Xàbia.

"El alcantarillado pluvial y residual se mezcla en algunas partes del municipio y cuando llega una tromba de agua, la depuradora no da abasto", explica Ferrán Polo.

"Y el vertido de toallitas, imposibles de tratar por la depuradora", hace que el sistema colapse "y que tengamos las playas llenas de toallitas".

Hacia tratamientos más avanzados

El portavoz de Ecologistas en Acción reivindica la puesta en marcha de la fase tres de la depuración: "la osmosis inversa".

Una técnica que también se aplica en las desaladoras, y que devuelve el agua al circuito con un nivel de depuración que la hace útil para uso de riego urbano o agricultura.

También piden que haya una mayor concienciación por parte de las personas, en el uso y desechado de las toallitas en papeleras y no en el sanitario; y de las empresas, para fomentar la fabricación de toallitas biodegradables.

Aunque, "cuanto menos residuo se tire a los sanitarios, mejor, porque menos llegará a los mares y a los ríos", sentencia Ferrán Polo.

Otros factores que agravan el deterioro mediterráneo

A esta cifras hay que añadir que los casi 50.000 incendios forestales que se producen cada año en la cuenca mediterránea arrasa de 700.000 a un millón de hectáreas de bosque.

La iniciativa española agrega otro dato preocupante: "Miles de toneladas de contaminantes químicos, especialmente pesticidas, son transportados por el viento desde zonas tierra adentro y llegan al mar mediante las lluvias".

Tanto la iniciativa española como el documento elaborado por la CE se refieren también a otros problemas que sufre la cuenca mediterránea como son la desertización y la erosión del suelo, que afecta a un 25% del territorio español, contaminación atmosférica y el desarrollo del turismo.

En estos aspectos, ambas posiciones abogan en el primer caso por conseguir un saldo positivo entre la tala y la regeneración de la capa vegetal a partir de 1995 y el desarrollo de prácticas agrícolas que eliminen el abuso de fertilizantes químicos.

La zona del Mediterráneo ha sido definida como un punto caliente de la crisis climática.

El aumento acumulado a largo plazo de la TSM en el Mediterráneo es de 1,5 grados entre 1982 y 2024, según el informe de CEAM.

El calentamiento en esta zona del planeta está aumentando un 20% más rápido.

En caso de que no se tomen medidas, o de que las medidas sean insuficientes, se espera que en 2040 el incremento de la temperatura llegue a los 2,2 grados, alcanzando los 3,8 grados en 2100.

La crisis climática está elevando la temperatura de este mar, pero también está desdibujando su costa.

Un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología italiano (INGV) reveló que el nivel del mar Mediterráneo está subiendo en la costa de zonas inestables tres veces más rápido de lo que se había previsto.

El documento detalla cómo "aproximadamente 38.500 km cuadrados de costas mediterráneas pronto estarán más expuestas al riesgo de inundaciones marinas, con los consiguientes mayores impactos sobre el medioambiente, actividades humanas e infraestructuras".

Cooperación para proteger el Mediterráneo

Ante semejante cuadro, España e Italia han propuesto la convocatoria de una específica Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en el Mediterráneo que ya ha recibido el apoyo de los países de la ribera sur, de Chipre y de la Unión Soviética.

En cuanto a la reunión de Palma de Mallorca de la CSCE, la ponencia española propone mejorar el actual sistema de información sobre la calidad de las aguas de baño en las zonas marítimas, la protección y recuperación del patrimonio histórico y arquitectónico del Mediterráneo y la intensificación de la cooperación regional en la lucha contra los incendios forestales.

En este terreno, España apunta la necesidad de que su prevención incluya la plantación de especies vegetales adecuadas en cada zona y la mejora de los sistemas de detección de los incendios y de la formación de los bomberos, así como la homologación de sus equipos.

Desde el año 2010, la ONU reconoce oficialmente el derecho humano al agua y al saneamiento.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible contempla dentro del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) metas orientadas a lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos.

La UE ha declarado el 30% de las zonas mediterráneas como áreas de especial conservación.

"Hay muchas declaraciones, pero no van acompañadas de una normativa, ni recursos, ni vigilancia", lo que "fomenta la impunidad", señalan Ecologistas en Acción.

La organización denuncia que en el mar no hay control más allá de la relacionada con tráfico de drogas o de inmigración, y pide "normativa, regulación, sanciones y dedicar dinero a la vigilancia para implementar las declaraciones de las zonas protegidas o de especial conservación".

Es necesario "proteger" el mar Mediterráneo.

La economía azul reconoce la importancia de los mares como uno de los motores del crecimiento.

Depuración de aguas residuales

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