Trabajadora con mascarilla con filtro: cómo elegir la protección respiratoria adecuada

Una trabajadora con mascarilla con filtro debe utilizar un equipo seleccionado según el contaminante presente, su concentración y toxicidad, el valor TLV, el Factor de Protección Nominal del protector y el Factor de Protección Requerido. El equipo adecuado debe proporcionar un Factor de Protección Nominal superior al Factor de Protección Requerido.

Las mascarillas de protección respiratoria forman parte de los equipos de protección individual utilizados para evitar la inhalación de partículas, contaminantes o sustancias peligrosas presentes en el aire. Están diseñadas para filtrar diferentes tipos de agentes nocivos y proteger las vías respiratorias del trabajador.

Trabajadora industrial con mascarilla filtrante

Qué riesgos cubre una mascarilla con filtro

Las mascarillas de protección respiratoria están diseñadas para proteger frente a contaminantes presentes en el aire durante distintas actividades laborales. El polvo generado en trabajos de construcción o carpintería. Las partículas finas de materiales como cemento o yeso. Los humos producidos en procesos de soldadura o tareas industriales. Los vapores químicos o aerosoles presentes en entornos industriales o laboratorios.

La exposición prolongada a estos contaminantes puede provocar irritaciones respiratorias, alergias o problemas pulmonares. El nivel de protección depende del tipo de mascarilla y del filtro utilizado.

Es importante, y obligatorio para determinados sectores laborales, protegerse las vías respiratorias en ambientes con polvo, humo, gases, virus o sustancias tóxicas. Entre los sectores de trabajo con mayor requerimiento de protección respiratoria se encuentran el sector hospitalario, la construcción, la industria, las reformas e incluso las manualidades, entre otros.

El uso de mascarillas de protección respiratoria es necesario en sectores donde los trabajadores pueden estar expuestos a polvo, partículas o sustancias perjudiciales para las vías respiratorias. Por ejemplo, en la construcción, la industria metalúrgica y en trabajos de soldadura, carpintería, minería y algunas actividades agrícolas.

Diferencia entre una mascarilla convencional y un equipo filtrante

No todas las mascarillas ofrecen el mismo nivel de protección. Las mascarillas convencionales, como las higiénicas o sanitarias, están pensadas para reducir la propagación de partículas o proteger frente a salpicaduras, pero no siempre filtran adecuadamente los contaminantes presentes en entornos laborales.

En cambio, los equipos de protección respiratoria están diseñados para proteger frente a partículas peligrosas, gases o vapores. Incorporan sistemas de filtrado más avanzados, cumplen normativas específicas y ofrecen un mejor ajuste al rostro, lo que reduce fugas de aire y mejora la eficacia de la protección.

Las mascarillas quirúrgicas no protegen al usuario de la inhalación de partículas pequeñas. La mascarilla quirúrgica sí protege de gotas grandes, salpicaduras y fluidos corporales u otros fluidos peligrosos. Las mascarillas quirúrgicas no proporcionan un sellado hermético de la cara, lo que provoca fugas cuando los usuarios inhalan.

Tipos de mascarillas y equipos de protección respiratoria

Mascarillas filtrantes desechables

Una mascarilla respiratoria desechable se utiliza en trabajos donde hay polvo o partículas en suspensión. Están diseñadas para un solo uso y cuentan con filtros respiratorios que retienen partículas presentes en el aire.

Todo el material de la máscara es filtrante. Los filtros se dividen en tres clases: FFP1, FFP2 y FFP3, de acuerdo con la norma EN149:2001 (+A1:2009).

Este tipo de máscara es también conocida como máscara de partículas finas y se dividen en las clases de protección FFP1, FFP2 y FFP3. La abreviatura FFP es sinónimo de “máscara filtrante” en inglés “filtering facepiece”.

Mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3

Las mascarillas de protección respiratoria ofrecen protección respiratoria para tres tipos de concentraciones contaminantes.

ClaseAplicación descrita
FFP1Protección frente a polvo atóxico y no fibrogénico.
FFP2Protección frente a aerosoles, polvo y humo nocivos o fibrogénicos.
FFP3Protección frente a aerosoles, humo y polvo venenosos o perjudiciales.

El polvo atóxico y no fibrogénico generalmente se encuentra en trabajos de corte y lijado de madera, hierro y acero, cristal y textil. Resulta un tipo de contaminante que puede afectar al correcto desarrollo de nuestras condiciones de salud si es inhalado, provocando irritaciones en las vías respiratorias y causando olores desagradables.

Es muy recomendable utilizar para estos trabajos mascarillas de protección del tipo FFP1 que filtran el 80% de partículas del aire.

Las partículas nocivas de aerosoles, polvo y humo se encuentran en trabajos de corte de metal y plástico, piedra, aerosoles con base acuosa y trabajos con plomo, zinc, siliconas y asbesto. Estas partículas pueden ser fibrogénicas, es decir, que irritan el sistema respiratorio a corto plazo.

Las mascarillas recomendables de utilizar son las clasificadas con protección del tipo FFP2.

Los tipos venenosos y perjudiciales de aerosoles, humo y polvo se encuentran en trabajos relacionados con arsénico, plomo, cadmio y fibras de asbestos. Se trata de sustancias o agentes patógenos tales como virus, bacterias y esporas.

Se recomienda en estos casos utilizar mascarillas de protección del tipo FFP3 para polvos tóxicos como humos y polvos de base acuosa.

Medias máscaras y máscaras completas reutilizables

Una mascarilla con filtro reutilizable está pensada para un uso más prolongado y para entornos con mayor exposición a contaminantes. Permiten cambiar los filtros cuando se desgastan, lo que prolonga la vida útil del equipo.

Los filtros se colocan en una pieza facial, que puede ser media máscara o máscara completa, y ofrecen protección contra partículas y gases, de acuerdo con la norma EN 143:2001 (A1:2006).

La máscara de protección respiratoria cubre nariz y boca y se utiliza en trabajos técnicos o industriales donde se requiere mayor protección respiratoria. Incorporan filtros intercambiables para partículas, vapores o contaminantes específicos y ofrecen un sellado más eficaz en el rostro.

En entornos de mayor riesgo también se emplean máscaras de cobertura completa, que protegen tanto las vías respiratorias como los ojos y parte del rostro. Estas ofrecen una protección más completa frente a contaminantes presentes en el aire.

Máscaras para gases y vapores

La máscara de gases y vapores se emplea en entornos donde el aire puede contener sustancias químicas peligrosas. Utilizan filtros específicos capaces de retener vapores o gases nocivos, por lo que es importante elegir el filtro adecuado según el tipo de contaminante presente.

En el sector de la pintura y tratamiento de superficies se utilizan máscaras con filtros específicos para proteger frente a vapores químicos generados por pinturas o disolventes.

La elección del equipo filtrante depende en primera instancia del tipo de contaminante. Por eso hay filtros para partículas, filtros para gases y vapores y filtros combinados.

Equipos motorizados

Los equipos motorizados son equipos filtrantes de ventilación asistida con capuchas o cascos y altos niveles de protección. Ofrecen una gran comodidad para trabajos de larga duración ya que combinan diferentes protecciones.

Se rigen por la norma EN 12941:1998 y pueden utilizarlos usuarios con barba o con problemas de ajuste facial, al igual que personas incapacitadas para llevar un equipo de presión negativa.

Los respiradores con purificador de aire motorizado son sistemas que funcionan con baterías y eliminan aerosoles y gotas, así como gases y vapores, del aire a través de filtros, cartuchos y botes.

Existen tres versiones: mascarilla completa; capucha o casco de ajuste holgado; y media mascarilla de ajuste hermético. La mascarilla completa tiene un FAP de 1.000 y requiere una prueba de ajuste; las unidades de ajuste hermético requieren una prueba de ajuste y tienen un FAP de 50; los dispositivos de ajuste holgado no requieren una prueba de ajuste y tienen un FAP de 25.

Sin embargo, algunos de sus inconvenientes son el ruido del ventilador, el campo de visión limitado y el mayor coste inicial.

Equipos de suministro de aire y autónomos

Los equipos de suministro de aire son aquellos en los que el aire proviene de una fuente independiente, una bala o compresor. Hay dos tipos de equipos: los SCBA (Self Contained Breathing Apparatus), y los ERA (equipos con aire comprimido).

Los equipos autónomos de respiración permiten respirar independientemente de la atmósfera ambiente, por medio de aire comprimido que se almacena en una botella que transporta el propio trabajador.

Su utilización está recomendada en ambientes laborales en los que el aire no es respirable y se requiere una cierta libertad de movimiento.

Cómo funcionan los filtros respiratorios

Los filtros respiratorios son componentes claves, ya que retienen o neutralizan los contaminantes del aire antes de que lleguen a las vías respiratorias. Elegir el adecuado es clave para garantizar una protección eficaz.

Los filtros se clasifican según el tipo de contaminante que deben filtrar. Algunos están diseñados para retener partículas sólidas o líquidas, como polvo, humo o aerosoles. Otros protegen frente a gases y vapores químicos, y también existen filtros combinados que actúan contra varios contaminantes a la vez.

Los filtros para partículas se utilizan en entornos donde se generan polvo o humo, ya que capturan partículas microscópicas en suspensión. En cambio, los filtros para gases y vapores emplean materiales absorbentes que retienen sustancias químicas presentes en trabajos como pintura, tratamientos de superficies o procesos industriales.

Una de sus principales ventajas es la posibilidad de utilizar filtros respiratorios específicos según el tipo de contaminante, ya sea para partículas, vapores orgánicos, gases químicos o combinaciones de estos.

Clases de filtros químicos

Según su capacidad de absorción, los filtros químicos se clasifican en tres clases:

  • Clase 1. Filtros de baja capacidad.
  • Clase 2. Filtros de media capacidad.
  • Clase 3. Filtros de alta capacidad.

Es conveniente señalar que, a diferencia de los filtros físicos, en los filtros químicos cada clase superior implica mayor duración del filtro, pero no mayor protección, esta se consigue utilizando el filtro adecuado al contaminante.

Dentro de los filtros, destacan opciones como el filtro P3 o los filtros P3, indicados para determinadas partículas, así como el filtro ABEK, utilizado en aplicaciones donde se requiere protección frente a distintos tipos de gases y vapores. La correcta elección del filtro es clave para que el equipo funcione de forma eficaz.

Normas europeas aplicables

Las mascarillas de protección respiratoria utilizadas en entornos profesionales deben cumplir normativas y certificaciones que garantizan su eficacia y seguridad. En Europa, estas mascarillas se consideran equipos de protección individual (EPI), por lo que deben superar ensayos específicos y contar con el marcado correspondiente.

NormaEquipo o protección
EN 149Medias máscaras filtrantes de protección contra partículas.
EN 405Medias máscaras filtrantes con válvulas para la protección contra gases o contra gases y partículas.
EN 140Medias máscaras y cuartos de máscara.
EN 136Máscaras completas.
EN 14387Filtros contra gases y filtros combinados.

Una de las normas más importantes es la EN 149, que regula las mascarillas filtrantes para partículas y las clasifica en niveles como FFP1, FFP2 y FFP3, según su capacidad de filtración.

Todos los equipos pertenecen a la categoría III, correspondiente al riesgo de muerte o lesiones graves de la clasificación de los EPI.

Cómo calcular la protección necesaria

Valor TLV o nivel de exposición ocupacional

TLV o Nivel de Exposición Ocupacional es la concentración máxima de una sustancia contenida en el aire, calculado el promedio sobre un periodo de 40 horas semanales durante el cual, según los conocimientos actuales, un trabajador puede estar expuesto día tras día sin un probable riesgo para su salud.

Factor de Protección Nominal

El Factor de Protección Nominal es la relación entre la concentración de un contaminante en el ambiente y su posible concentración en el interior de la mascarilla.

Se calcula a partir del valor de máxima fuga interna permitida, expresado en porcentaje, el cual se obtiene para cualquier equipo a partir de un ensayo normalizado EN.

El nivel de protección de los equipos está determinado por el Factor de Protección Nominal, que se calcula según el porcentaje de fuga total hacia el interior.

Factor de Protección Requerido

El Factor de Protección Requerido es la relación entre la concentración media del contaminante en el lugar de trabajo y el TLV.

Dividiendo la concentración media del contaminante en el lugar de trabajo por el TLV de dicho contaminante, se obtiene el Factor de Protección Requerido.

El equipo adecuado debe proporcionar un Factor de Protección Nominal superior al Factor de Protección Requerido.

Factores que debe valorar la trabajadora

Una vez identificado el riesgo respiratorio y evaluado el nivel de riesgo al que nos enfrentamos, llega el momento de seleccionar el equipo de protección respiratoria más adecuado que nos proteja de los posibles riesgos a los que estamos expuestos.

Las características del usuario son un factor esencial. Es necesario saber qué forma y tamaño tiene su cara, si lleva barba o bigote, si tiene cicatrices, para determinar el ajuste del dispositivo a su rostro, además de conocer su sensibilidad al riesgo al que se enfrenta o su capacidad olfativa para detectar olores.

Las condiciones del lugar de trabajo también deben analizarse. Hay que conocer la temperatura, la humedad, el ritmo de trabajo, el tiempo de uso del equipo, la movilidad y el estrés térmico, entre otros factores.

También es importante valorar la ergonomía y la comodidad, especialmente cuando el equipo se utiliza durante largas jornadas.

Ajuste y sellado facial

El ajuste al rostro es fundamental para evitar fugas de aire contaminado. Por ello, muchas mascarillas incorporan sistemas de sujeción ajustables.

Cuando son obligatorias para el desempeño del trabajo de una persona, las mascarillas deben someterse a pruebas de ajuste para garantizar un cierre hermético contra la cara.

Los respiradores elastoméricos deben superar una prueba de ajuste cuando se adoptan por primera vez y cada año a partir de entonces.

Compatibilidad con otros EPI

En muchos entornos laborales, las mascarillas de protección respiratoria deben utilizarse junto con otros equipos de protección individual, como gafas de seguridad, cascos, pantallas faciales o protectores auditivos.

Por este motivo, es importante que la mascarilla sea compatible con el resto del equipo.

Las pantallas faciales están hechas de plástico rígido transparente y cubren toda la cara, desde la parte superior de la frente hasta debajo de la barbilla. Protegen al usuario de salpicaduras de sustancias peligrosas, como la tos, los estornudos o el vómito.

En algunos entornos sanitarios, las pantallas faciales se utilizan junto con mascarillas de respiración N95.

Presión positiva y presión negativa

Los equipos de protección respiratoria pueden ser de presión positiva o negativa.

Los respiradores de presión positiva disponen de un mecanismo que impulsa el aire y lo hace pasar a través de un filtro para que llegue limpio a la persona que utiliza el equipo.

Los equipos de presión negativa son equipos en los que el propio trabajador hace, con cada inhalación, que el aire pase por el filtro.

Las mascarillas con válvulas pueden facilitar la respiración, pero los respiradores elastoméricos con válvulas de exhalación no son adecuados para entornos quirúrgicos.

Cuándo sustituir los filtros

No es posible determinar un tiempo de eficacia de un filtro, puesto que diversos factores influyen en su duración: humedad relativa, temperatura, ritmo respiratorio, capacidad pulmonar, concentración y naturaleza del contaminante.

Se recomienda sustituir el filtro cuando se advierte un incremento de la resistencia respiratoria o el olor del contaminante.

En los filtros para partículas se recomienda cambiarlos cuando aumenta la dificultad para respirar o muestran desgaste.

En los filtros para gases o vapores, el reemplazo suele hacerse cuando se detecta olor o sabor de la sustancia filtrada.

El mantenimiento de los filtros respiratorios es fundamental para garantizar que el equipo ofrezca una protección eficaz. Con el uso, los filtros pueden saturarse y perder eficacia.

Seguir las indicaciones del fabricante y revisar el equipo regularmente es fundamental para mantener la protección.

Uso, limpieza y mantenimiento del equipo

Las mascarillas deben desecharse cuando se ensucien, dañen o dificulten la respiración.

Los respiradores elastoméricos son dispositivos reutilizables que utilizan cartuchos de filtro N95. Este respirador está fabricado con material de caucho sintético o natural.

Es necesario disponer de un suministro de piezas reemplazables, como válvulas de inhalación y exhalación, tapas de válvulas, filtros, cartuchos, botes y correas.

Los respiradores elastoméricos se desinfectan fácilmente con una solución de lejía y agua.

Las mascarillas de tela deben lavarse después de cada uso. La mascarilla debe cubrir la nariz y la boca y ajustarse bien a los lados de la cara.

Una mascarilla con filtro solo ofrece la protección prevista cuando se selecciona según el contaminante y la concentración, se ajusta correctamente al rostro, se utiliza de forma compatible con los demás EPI y se mantiene o sustituye cuando corresponde.

Estos cuadros son orientativos. Ha de ser el prevencionista quien recomiende al usuario final qué protección es la más adecuada en base a mediciones en el lugar de trabajo.

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