Agua blanca por ósmosis: causas, seguridad y soluciones

El agua blanca que sale de un equipo de ósmosis suele deberse a diminutas burbujas de aire liberadas durante la filtración, especialmente después de instalar el sistema o cambiar los filtros y la membrana. Este fenómeno es común, temporal y, por sí mismo, no afecta la calidad ni la seguridad del agua.

Si dejas reposar el agua en un vaso durante unos segundos, las burbujas ascienden a la superficie y el agua recupera su transparencia. Cuando sucede esto, podemos beber el agua sin problemas, ya que mantiene su condición de agua potable.

Qué es el agua blanca

El agua es transparente pero contiene sustancias disueltas, entre esas sustancias están los gases que componen el aire. En algunas ocasiones, al llenar un vaso con agua del grifo, el aire que hay disuelto en el agua escapa de ella creando burbujas diminutas que le proporcionan un color blanco parecido a la leche.

Para comprender bien el fenómeno debemos aclarar algunos conceptos básicos sobre disoluciones. Si echamos una cucharada de azúcar en el agua, y la removemos, se disuelve totalmente hasta desaparecer. Realmente, no desaparece, lo que sucede es que los cristales de azúcar se deshacen y sus moléculas se dispersan entre las moléculas del líquido, decimos entonces que el azúcar se ha disuelto.

Bien pues, en el agua no sólo se disuelven sustancias sólidas como la sal o el azúcar, también se disuelven los gases, de hecho, el agua que bebemos tiene siempre una pequeña cantidad de aire disuelto. Cuando ese aire escapa del agua que la contiene, forma pequeñas burbujas y, cuando esas burbujas son muchas y muy pequeñas, dan al agua ese aspecto lechoso que hemos denominado “agua blanca”.

Agua blanca con microburbujas

Por qué el agua de ósmosis sale blanca

El color blanco en el agua filtrada se debe a la presencia de diminutas burbujas de aire. Estas burbujas se forman cuando el sistema de filtración introduce aire en el agua, lo que ocurre principalmente durante la instalación del sistema de filtración, al montar un filtro nuevo, cuando las carcasas y las membranas pueden contener aire atrapado.

También pueden aparecer al cambiar los filtros o membranas, porque el aire queda retenido dentro del sistema. Algunos filtros pueden generar un efecto de pulverización, dispersando burbujas de aire en el agua.

Durante la instalación o el cambio de membranas y filtros, el aire puede quedar atrapado en las carcasas o en el sistema de filtración. Cuando el agua empieza a fluir, este aire se mezcla con el agua formando pequeñas burbujas visibles, dando la apariencia de un color lechoso o turbio.

Este efecto es completamente normal y temporal. Si se deja reposar el agua, se puede observar cómo el aire se libera y el agua vuelve a ser cristalina.

Influencia de la temperatura y la presión

La cantidad máxima de gases que el agua líquida puede llevar disueltos depende de dos factores: la temperatura y la presión. Cuanto más fría esté el agua mayor es la cantidad de aire que puede disolverse en ella.

He aquí un experimento casero que lo demuestra: pongamos agua fría del grifo a calentar, no hace falta que sea agua blanca, basta agua transparente, veremos como, a medida que sube la temperatura, en las paredes y en el fondo del recipiente se van creando burbujas.

Dado que, al estar más caliente, el agua soporta menos aire disuelto, irá expulsando el aire que le sobra y éste se acumula en burbujas, lo mismo que el azúcar se queda en el fondo de vaso en una disolución saturada.

A mayor temperatura, las burbujas crecen en número y en tamaño hasta que el agua entra en ebullición (a 100ºC a presión atmosférica normal). En ese momento, el líquido ya ha expulsado todo el aire que tenía disuelto y el agua comienza a convertirse en un gas, a partir de ahí las burbujas que se forman no son de aire sino de vapor de agua y el líquido comienza a hervir.

La presión también tiene un papel importante en la formación del agua blanca. Si aumenta la presión del agua, el aire tiene más dificultades para escapar y, si la presión disminuye, el aire escapa con más facilidad formando burbujas.

Como el agua circula a presión por el interior de las cañerías, al abrir un grifo la presión disminuye bruscamente y ese cambio favorece, en algunas ocasiones, la aparición de las burbujas que producen el agua blanca.

Cuándo puede aparecer el agua lechosa

Después de instalar el equipo

Al montar un filtro nuevo, las carcasas y las membranas pueden contener aire atrapado. Cuando el sistema empieza a funcionar, ese aire se mezcla con el agua y forma microburbujas.

Este efecto desaparece al dejar reposar el agua por unos segundos, ya que se van a liberar las burbujas con el aire. Para reducir la cantidad de burbujas y eliminar este efecto más rápido, deja correr el agua por 15 a 30 minutos después de instalar el sistema o cambiar los filtros.

Después de cambiar cartuchos o membranas

Cuando se reemplazan las membranas filtrantes o los cartuchos, el aire queda retenido dentro del sistema. Este es un fenómeno común y completamente normal.

Verifica que las conexiones estén bien ajustadas para evitar que entre aire en el sistema. Si el problema persiste, revisa que las membranas y cartuchos estén correctamente instalados y que el flujo de agua sea adecuado.

Por cambios en el suministro

Otro momento en el que suele formarse el agua lechosa tiene lugar cuando la compañía de abastecimiento de aguas corta el suministro para trabajar en las tuberías de distribución. Al cortar el flujo de agua, el aire entra libremente por las cañerías, después, cuando se restaura el servicio, una parte del aire se disuelve en el agua al ser arrastrado por ella.

Una vez más, al abrir el grifo, la presión se libera y el aire forma burbujas que le dan al agua un aspecto lechoso. Esto puede suceder en cualquier momento y el efecto puede durar varios días, incluso varias semanas.

En el circuito de agua caliente

Por último, otra causa de formación del agua blanca es el circuito de agua caliente de nuestras casas. Cuando abrimos el grifo del agua caliente, estamos liberando agua que ha ganado mucha temperatura en la caldera y por lo tanto está deseosa de soltar el aire disuelto sobrante.

Una vez más, al abrir el grifo la presión disminuye y el agua se carga de burbujas. Esto es muy normal pero no lo vemos porque los grifos suelen llevar unos pequeños difusores en la boca de salida que favorecen que el aire escape a la atmósfera.

Cómo saber si las burbujas son aire

Hay una forma muy simple de curar el agua blanca y volverla de nuevo transparente: sólo hay que llenar el vaso y dejarlo reposar. Si lo observamos detenidamente durante un par de minutos, veremos cómo el agua comienza a hacerse transparente, primero por el fondo del vaso y después, poco a poco, la parte transparente va creciendo hacia arriba a medida que las burbujas de aire suben a la superficie, hasta recuperar la transparencia total.

Si el agua se aclara desde el fondo hacia arriba, lo más probable es que la apariencia blanca se deba a microburbujas de aire. El agua blanca o blanquecina causada por aire atrapado no contiene una sustancia blanca disuelta.

ObservaciónInterpretación
El agua se vuelve transparente al reposarLas burbujas de aire ascienden a la superficie
El fenómeno aparece después de cambiar filtrosPuede haber aire retenido en carcasas, cartuchos o membranas
El agua blanca aparece después de abrir el grifoLa disminución de presión favorece la liberación del aire
El aspecto persiste después de cinco minutosConviene preguntar en la compañía de suministro

¿Es seguro beber el agua blanca por ósmosis?

Sí, este fenómeno no afecta la calidad ni la seguridad del agua. El aire atrapado en el sistema no altera la composición química del agua ni introduce contaminantes.

Cuando sucede esto, podemos beber el agua sin problemas. No existe riesgo para nuestra salud, ya que mantiene su condición de agua 100% potable.

En resumen, si el agua de su grifo sale blanca, déjela reposar, si pasados cinco minutos es transparente, puede beberla sin peligro, si no es así, pregunte en la compañía de suministro porque puede haber algún problema de contaminación, por bacterias o por sustancias ajenas al agua.

Qué hacer para eliminar el color blanco

  1. Deja reposar el agua en un vaso durante unos segundos o un par de minutos.
  2. Deja correr el agua por 15 a 30 minutos después de instalar el sistema o cambiar los filtros.
  3. Verifica que las conexiones estén bien ajustadas para evitar que entre aire en el sistema.
  4. Revisa que las membranas y cartuchos estén correctamente instalados.
  5. Comprueba que el flujo de agua sea adecuado.
  6. Si el agua no se vuelve transparente después de cinco minutos, pregunta en la compañía de suministro.

Si quiere ver agua blanca, quite el difusor del grifo, deje que salga agua muy caliente y llene un vaso.

¿Cómo funciona el sistema de purificación de agua por osmosis inversa?

Qué es el agua osmotizada

El agua osmotizada es agua que ha sido purificada mediante un proceso de ósmosis inversa. Este método consiste en hacer pasar el agua a través de una membrana semipermeable. Este retiene impurezas, sales y contaminantes, dejando solo agua pura.

Como resultado, el agua osmotizada es más limpia y libre de sustancias que pueden afectar su sabor o calidad. Este tipo de agua se utiliza en diversas aplicaciones, desde el consumo doméstico hasta procesos industriales y médicos.

En el hogar, es especialmente valorada por su pureza, ya que no contiene residuos de cloro, metales pesados ni microorganismos, lo que la convierte en una opción ideal para beber y cocinar.

Cómo funciona la ósmosis inversa

La ósmosis es un proceso físico natural de intercambio de líquidos que el Diccionario médico define como la “difusión de un fluido a través de una membrana semipermeable por la que la diferencia de concentración [salina] entre ambos lados de la membrana tiende a igualarse”.

Sucede en el intercambio de fluidos que realizan las células de los seres vivos. También explica que las legumbres aumenten de tamaño cuando se dejan en remojo. Pues bien, la base de este proceso se repite en la versión artificial de ósmosis inversa.

La ósmosis inversa es un proceso de filtración de agua que utiliza la presión para forzar el paso del agua a través de una membrana semipermeable. Elimina hasta el 99% de los sólidos disueltos, metales pesados, pesticidas, virus y bacterias, produciendo un agua potable excepcionalmente pura.

Según diferentes empresas fabricantes de dispositivos, esta se usa para filtrar el agua de sustancias como sales minerales, cloro o partículas e impurezas. Puede aplicarse a escala industrial, por ejemplo en plantas de desalación y tratamiento de aguas residuales.

Elementos de un sistema doméstico de ósmosis

Debajo del fregadero, en la cocina de casa, se puede instalar una pequeña planta de purificación de agua por ósmosis inversa que filtra sales, cloro e impurezas.

Según los especialistas en bricolaje de Leroy Merlin, consisten en un circuito con diferentes niveles de filtrado que se acopla a la tubería de suministro para captar el agua de la red general, filtrarla y transformarla en agua osmotizada.

Por eso se suelen instalar en la cocina, debajo del fregadero junto a la conexión al tubo de suministro y el desagüe.

Consta de tubos de conexión a la instalación y entre sus diferentes elementos, la membrana semipermeable (que depura las sales) y diferentes filtros: uno de sedimentos (para retener arena o partículas hasta un determinado tamaño) y dos de carbón y carbón activo (depuran otras partículas y el cloro).

También incluye el depósito que almacena varios litros ya tratados y el grifo dispensador que se instala en el fregadero o la encimera de la cocina para un acceso cómodo al agua osmotizada.

El equipo se conecta al desagüe para expulsar el caudal desechado. Esto es importante, no todo el volumen de líquido que entra y se filtra es aprovechado, para obtener un litro de agua osmotizada hay que procesar varios del agua potable de la red.

Instalación del sistema de ósmosis

Aunque los equipos modernos se han simplificado para su acoplamiento, no dejan de exigir cierto nivel de destreza. Lo primero será asegurarse de que el fregadero tiene espacio suficiente para ubicar el dispositivo.

Se colocan los cartuchos o filtros y la membrana en sus correspondientes vasos o contenedores, en el orden indicado. A continuación, se acopla la toma del dispositivo al latiguillo que conecta la tubería de la red con el grifo de la cocina.

Después hay que instalar el grifo dispensador de agua osmotizada, que lógicamente va conectado al depósito del equipo, para ello será necesario realizar un agujero en el fregadero o la encimera.

A continuación se conecta el tubo de salida del equipo con el desagüe: en los modelos modernos se suele perforar el tubo de PVC del desagüe y se rodea con una abrazadera estanca a la que se conecta el tubo de salida del equipo de ósmosis.

Agua blanca y calidad del agua osmotizada

Los sistemas de ósmosis inversa son eficaces “para tratar agua salina, con mal sabor, nitratos o trihalometanos [compuestos químicos volátiles generados por el proceso de potabilización con cloro]”, siempre que traten agua potable, “nunca directamente de un pozo”.

“La salinidad, sobre todo el sodio y el potasio, y los trihalometanos se eliminan bien. Y no deja rastro de cloro. Dado que en ausencia de cloro los microorganismos pueden aparecer, se recomienda conservar el agua filtrada con cuidado y consumirla pronto”.

Los sistemas de ósmosis inversa eliminan eficazmente la mayoría de los contaminantes, incluidos el nitrato, el plomo, el uranio, la cal, el cloro y los microplásticos. Algunos gases y moléculas muy pequeñas como el CO₂ o los disolventes pueden atravesar parcialmente la membrana.

Sí, el agua osmotizada es completamente segura y está libre de sustancias nocivas. Si lo desea, también puede remineralizarse para mejorar el sabor y el equilibrio mineral.

Desperdicio de agua durante la ósmosis inversa

La ósmosis inversa genera un caudal de agua que no atraviesa la membrana y se expulsa por el desagüe. La proporción entre agua depurada y residual depende del sistema y de la calidad del agua de entrada.

¿Cuántos? Depende de la cantidad de impurezas y la presión de la red. La OCU calcula que “entre el 80% y el 90% del agua que entra en el circuito de filtrado se desaprovecha y termina en el desagüe”.

Dependiendo del sistema, la proporción entre agua depurada y residual puede oscilar entre 1:1 y 1:3. Los sistemas modernos con bombas de refuerzo o de permeado son especialmente eficaces y minimizan el desperdicio de agua.

Así, expertos en hidrología sostenible como Luis Martín Martínez recomiendan tener en cuenta ese gasto y el consumo extra, sobre todo en zonas de escasez hídrica.

Mantenimiento de un sistema de ósmosis

Aunque el funcionamiento del dispositivo es sencillo y le basta la presión de la red, implica un coste de mantenimiento. Según la OCU “hay que hacer lavados periódicos del circuito y del depósito para que funcionen correctamente”, y sobre todo cambiar los filtros de sedimentos y carbón generalmente cada año.

La membrana, lo mismo, se debe sustituir pasados dos o tres años. Los prefiltros se cambian cada 12 meses, la membrana de ósmosis inversa cada 2-3 años, dependiendo del uso y la calidad del agua, y los postfiltros de carbón o remineralización cada 12 meses.

Existen medidores TDS de partículas que comparan la concentración en el agua sin tratar y en el agua tratada, para así comprobar si los filtros funcionan. Los fabricantes suelen recomendar que no pase de las 80 partículas por millón, aunque el rendimiento óptimo se cifra en unas 25.

Cuándo consultar por un agua blanca persistente

El agua blanca causada por microburbujas debe aclararse al reposar. Si el aspecto blanquecino desaparece después de unos segundos o minutos, el fenómeno se relaciona con el aire disuelto o atrapado en el sistema.

Si pasados cinco minutos el agua continúa blanca, si presenta partículas, olor o sabor anómalos, o si el problema aparece junto con un funcionamiento irregular del equipo, conviene revisar las conexiones, los cartuchos, la membrana y el flujo de agua.

Si el problema persiste, revisa que las membranas y cartuchos estén correctamente instalados y que el flujo de agua sea adecuado. Si no es así, pregunta en la compañía de suministro porque puede haber algún problema de contaminación, por bacterias o por sustancias ajenas al agua.

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