¿Cómo se contagia el COVID-19 al aire libre?

El COVID-19 puede contagiarse al aire libre cuando una persona infectada expulsa partículas respiratorias al toser, estornudar, hablar, cantar o respirar, y otra persona las inhala o recibe directamente en los ojos, la nariz o la boca. Sin embargo, el riesgo suele ser mucho menor que en interiores porque el aire exterior dispersa y diluye las partículas, y la luz solar ultravioleta puede inactivar parte del virus.

Estar al aire libre reduce considerablemente las posibilidades de contagio, pero no las elimina. El riesgo aumenta cuando las personas permanecen cerca durante mucho tiempo, conversan cara a cara, realizan actividad física intensa, se encuentran en lugares concurridos o parcialmente cerrados, o están expuestas a una tos directa.

Transmisión del COVID-19 al aire libre

Cómo se transmite el coronavirus fuera de casa

El virus causante de la enfermedad COVID-19 se transmite por contacto directo o inhalación de partículas respiratorias que se emiten con la tos, el estornudo o el habla de una persona infectada. Estas partículas pueden ser de diversos tamaños.

El virus puede propagarse a través de pequeñas partículas líquidas expulsadas por una persona infectada por la boca o la nariz al toser, estornudar, hablar, cantar o respirar. Las partículas tienen diferentes tamaños, desde las más grandes, llamadas «gotículas respiratorias», hasta las más pequeñas, o «aerosoles».

Una persona puede infectarse al inhalar aerosoles o gotículas que contienen virus o que entran en contacto directo con los ojos, la nariz o la boca. Las personas infectadas pueden propagarlo al toser, hablar o incluso respirar, expulsando las gotas más grandes que se depositan en superficies o aerosoles más pequeños que flotan en el aire.

Gotículas respiratorias

Las de mayor tamaño se pueden depositar en el suelo y otras superficies por efecto de la gravedad, pudiendo recorrer en algunos casos una distancia de hasta 2 metros desde la persona que las emite. Estas partículas, emitidas por una persona infectada, podrían alcanzar a una persona susceptible que estuviera cerca, impactando en algún lugar -ojos, boca, nariz- desde el cual podrían causar la infección.

Si alguien está infectado, tal vez sin darse cuenta porque no tiene síntomas, liberará el virus al respirar, especialmente si tose. Parte de eso se transportará en gotas, la mayoría de las cuales caerán rápidamente al suelo, pero podrían llegar a tus ojos, nariz o boca si te encuentras a dos metros de distancia.

Aerosoles

Las partículas de menor tamaño se denominan aerosoles y quedan suspendidas en el aire por un tiempo elevado, que va de segundos hasta horas, durante el que pueden ser inhaladas a una distancia superior a dos metros del emisor o incluso en ausencia de un emisor si aún persisten suspendidas en el aire.

Algunas gotas aún más pequeñas pueden permanecer en el aire durante minutos u horas. Estas gotitas se llaman "aerosoles". Las personas envían aerosoles al aire cuando hablan o respiran. Los aerosoles pueden viajar muchos metros en una corriente de aire.

En el interior estos pueden acumularse en el aire y ser un peligro, en el exterior deberían dispersarse rápidamente. La cantidad de aerosoles generados depende de la actividad desarrollada, siendo mínima al respirar tranquilamente y progresivamente mayor al conversar en voz baja, voz alta, gritar, cantar, toser y hacer actividades físicas intensas.

Por qué el aire libre es más seguro

Los investigadores dicen que los contagios pueden ocurrir al aire libre, pero las posibilidades se reducen enormemente. El aire libre dispersa y diluye el virus. También ayuda a evaporar las gotitas de líquido en las que se transporta.

Además, la luz solar ultravioleta debería matar cualquier virus que esté al aire libre. Los científicos concuerdan en que los riesgos de contagio son bajos en espacios completamente abiertos.

Los lugares interiores, especialmente aquellos cuya ventilación es deficiente, entrañan mayores riesgos que los espacios al aire libre. El virus también puede propagarse en espacios interiores mal ventilados y/o concurridos, donde se suelen pasar largos periodos de tiempo.

Ello se debe a que los aerosoles permanecen suspendidos en el aire o viajan a distancias superiores a un metro. Toda la evidencia apunta a que la gran mayoría de los contagios de covid-19 ocurren en interiores.

Qué factores aumentan el riesgo al aire libre

El riesgo al aire libre depende principalmente de la distancia entre las personas, la duración del encuentro, la cantidad de gente, la intensidad de la actividad y el grado de ventilación real del lugar. Cuanto más cerca esté de alguien infectado con el coronavirus y cuanto más tiempo estén juntos, mayor será su riesgo de infectarse también.

Tengan o no tengan síntomas, las personas infectadas pueden transmitir el virus a otras personas. El virus se contagia con mayor facilidad cuando una persona infectada presenta síntomas. Pero también se puede contagiar antes de que aparezcan los síntomas.

Distancia y orientación del cuerpo

Así que el consejo es evitar estar cara a cara si estás tan cerca. Mantenerse de frente a una persona infectada favorece que las partículas expulsadas al respirar, hablar o toser lleguen directamente a los ojos, la nariz o la boca.

Las autoridades sanitarias recomendaron mantener una distancia de seguridad de 2 metros para reducir los contagios. No obstante, la regla de los dos metros no es una marca de seguridad, dado el gran número de variables asociadas a un virus transmitido por el aire.

Una persona contagiada puede infectar a otra a esa distancia, incluso cuando están al aire libre. En ausencia de mascarillas, una persona contagiada puede infectar a otra a dos metros, incluso cuando están al aire libre.

Duración del contacto

Caminar cerca de alguien en la calle o que un corredor te pase por delante significa que ambos están juntos durante unos segundos como máximo. Es muy poco probable que los encuentros fugaces sean lo suficientemente largos como para que te llegue suficiente cantidad del virus.

"No queremos que la gente tenga miedo de cruzarse en la calle", dice la profesora Cath Noakes, asesora del gobierno británico que habla a título personal. Ella dice que alguien tendría que toser directamente y que inhalaras en el momento equivocado para que ocurra un contagio.

Pero también advierte sobre los amigos que pasan mucho tiempo juntos al aire libre y creen que están completamente a salvo. Salir a correr con alguien y seguirlo de cerca durante 20 minutos o más y respirar su estela podría ser un problema, afirma.

"La triste realidad es que tu mayor riesgo proviene de las personas que conoces". Una reunión prolongada con amigos o familiares puede implicar más riesgo que cruzarse brevemente con un desconocido en la calle.

Hablar, gritar, cantar y hacer ejercicio

Las actividades en las que se expulsan más partículas por la boca, como cantar o respirar rápidamente durante la práctica del ejercicio físico, también incrementan el riesgo de transmisión.

Por ello, para disminuir la emisión de aerosoles debemos disminuir el tono de voz, evitando hablar alto, gritar y cantar. Fumar y vapear también aumentan la emisión de aerosoles por lo que son actividades que deben evitarse en presencia de otras personas.

El ejercicio intenso puede aumentar la cantidad de partículas respiratorias emitidas. El riesgo es especialmente relevante cuando varias personas corren juntas, permanecen muy próximas o una sigue directamente la estela de otra durante un tiempo prolongado.

Administración de Aerosoles

¿Puede contagiar una persona que pasa corriendo?

Un corredor que pasa cerca de otra persona puede expulsar partículas respiratorias, pero el encuentro suele durar solo unos segundos. En esas condiciones, y si no hay una tos directa ni contacto cercano prolongado, la posibilidad de contagio es muy baja.

Sin embargo, correr detrás de una persona durante 20 minutos o más es una situación distinta. La proximidad constante, la respiración intensa y la exposición a la estela respiratoria pueden aumentar el riesgo, especialmente si la persona que corre delante está infectada.

Los autores han utilizado modelos computacionales para simular y cuantificar cómo se propagan las gotitas cuando la gente tose. De esta forma han demostrado que la transmisión aérea de la covid-19 es muy aleatoria.

“Hemos cuantificado las grandes variaciones en las distribuciones de las gotas y hemos visto que cada tos es diferente”, explica a SINC Epaminondas Mastorakos, experto en mecánica de fluidos que ha dirigido la investigación, “y, por tanto, el riesgo correspondiente a cada tos también es distinto, de forma que, a 2 metros, una puede resultar perfectamente segura, pero otra ser muy arriesgada”.

La distancia de dos metros no es una frontera absoluta

Una investigación realizada por ingenieros de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) apunta que esa regla es arbitraria, ya que el término ‘riesgo’ no es una medida o porcentaje concreto de seguridad, sino que depende del que quiera asumir cada país o autoridad.

Cada tos es diferente, y su riesgo también es distinto, de forma que a 2 metros una puede resultar perfectamente segura y otra ser muy arriesgada. La distancia ‘segura’ podría haberse fijado entre uno y tres o más metros, dependiendo de la tolerancia al riesgo que se quiera asumir, señalan los investigadores.

Los modelos computacionales y las simulaciones ayudaron a los investigadores a resolver ecuaciones de flujo turbulento, describir y visualizar el movimiento de las gotas y su evaporación a lo largo del tiempo. Así descubrieron que no hay un corte brusco en los dos metros.

Cuando una persona tose y no lleva mascarilla, la mayoría de las gotas más grandes caen sobre las superficies cercanas. Sin embargo, las más pequeñas, suspendidas en el aire, pueden extenderse rápida y fácilmente más allá.

Qué determina la distancia que recorren las partículas

“Una parte de la forma en que se propaga esta enfermedad es la virología: la cantidad de virus que tienes en el cuerpo, las partículas virales que expulsas cuando hablas o toses”, apunta el primer autor, Shrey Trivedi, “pero otra parte es la mecánica de fluidos: qué pasa con las gotitas una vez expulsadas.

Y ahí es donde entramos nosotros, y hemos visto que la duración y la distancia que puede recorrer una gota depende tanto de su tamaño como de las condiciones del entorno”.

Las variaciones en la velocidad así como en la temperatura y la humedad -que afectan a la tasa de evaporación, la flotabilidad y el movimiento vertical de las gotitas- hacen que la cantidad que alguien recibe a dos metros pueda ser muy diferente cada vez.

La distancia y la rapidez de propagación de estos aerosoles dependerán de la calidad de la ventilación de la sala. Aunque este principio se observa sobre todo en espacios cerrados, también muestra por qué un lugar exterior parcialmente cubierto o sin circulación de aire no equivale necesariamente a un espacio abierto.

Paradas de autobús, mercados y otros espacios parcialmente cerrados

Los científicos concuerdan en que los riesgos de contagio son bajos en espacios completamente abiertos. Pero les preocupa las áreas que no solo están llenas de gente sino que también están parcialmente cerradas, como los puestos de mercado o las paradas de autobús.

Siempre que el aire está quieto puede estancarse y contaminarse. Es en entornos como caminos estrechos o filas con muchas personas donde los asesores gubernamentales dicen que es posible que sea necesario cubrirse la cara.

Una parada de autobús con techo y paredes laterales, una fila apretada, un mercado cubierto o un pasillo estrecho pueden limitar la dispersión de las partículas. Si además hay muchas personas hablando o respirando intensamente, el riesgo puede aproximarse al de otros espacios poco ventilados.

Las «tres ces» por lo general ayudan a calibrar la situación. Describen entornos en los que el virus de la COVID-19 se transmite más fácilmente:

  • Lugares concurridos;
  • Situaciones de contacto cercano, en particular cuando las personas conversan muy próximas entre sí;
  • Espacios confinados y cerrados con ventilación deficiente.

El riesgo de propagación de la COVID-19 es especialmente elevado en lugares en que las «tres ces» se superponen. Por eso, estar al aire libre no garantiza por sí solo que una situación sea de bajo riesgo.

¿Puede contagiarse el COVID-19 por tocar un banco del parque?

Las personas también se pueden infectar si tocan las gotas infectadas con virus que han quedado sobre una superficie y después se tocan la nariz, la boca o los ojos.

Si una persona infectada tose en su mano y luego la limpia en una superficie, el virus puede sobrevivir allí durante horas. Investigadores en EE.UU. encontraron presencia del virus en las manijas de los cubos de basura y los botones en los pasos de peatones.

Consideran que esto puede haber provocado contagios en la zona, aunque a un nivel relativamente bajo en comparación con otras formas de propagación del virus. La posibilidad de transmisión a través de superficies inanimadas es muy baja.

Sin embargo, muchos científicos ahora piensan que la cantidad de virus que probablemente quedaría en una superficie de esta manera sería mínima y se dispersaría en una o dos horas. El contacto directo y la inhalación de partículas respiratorias tienen mayor importancia que tocar una superficie exterior.

Frío y supervivencia del virus en superficies

Pero en el invierno, el virus puede durar más tiempo al aire libre. El coronavirus sobrevive a bajas temperaturas y esa puede ser una de las razones por las que ha habido brotes en plantas frías de procesamiento de carne.

Sumado a eso, en el hemisferio norte es la temporada en la que la nariz suele gotear por el frío, y una reacción común es limpiarte con la mano. Eso podría aumentar las posibilidades de que las superficies se contaminen.

El riesgo por superficies no desaparece, pero se considera menor que el asociado al contacto cercano y prolongado con una persona infectada. Lavarse las manos y evitar tocarse la cara son medidas útiles después de tocar objetos de uso público.

¿Es más seguro comer, reunirse o hacer ejercicio al aire libre?

Cuando la COVID-19 se disemina en su zona, las actividades de bajo riesgo pueden permitirle mantenerse activo de manera segura. En general, cualquier actividad que le permita mantener distancia física de otros es una actividad de riesgo más bajo.

Caminar, correr y hacer senderismo son opciones comunes, ya sea en su barrio o en un parque. Tanto si hace calor como si hace frío, hay muchas maneras de hacer actividad física al aire libre.

Reunirse con un pequeño grupo de amigos y permanecer al aire libre puede ser una buena opción. Comer al aire libre en restaurantes no muy concurridos, donde las mesas de afuera suelen estar separadas, suele ser más seguro que comer adentro.

En la playa o en la piscina, es el contacto cercano con otras personas, y no el agua en sí, lo que puede hacer que las actividades en estos lugares sean riesgosas. El agua en sí misma no disemina el virus que causa la COVID-19 de una persona a otra.

SituaciónRiesgo relativoFactor principal
Cruzarse brevemente con un peatónMuy bajoContacto de pocos segundos
Caminar junto a otra persona durante mucho tiempoMayorProximidad y duración
Correr detrás de otra persona durante 20 minutos o másMayorRespiración intensa y estela respiratoria
Reunirse con un pequeño grupo al aire libreBajo o moderadoDistancia, duración y cantidad de personas
Parada de autobús o mercado parcialmente cerradoMayorAglomeración y aire estancado
Tocar superficies públicasRelativamente bajoSuperficie contaminada y contacto posterior con la cara

Cómo reducir el riesgo de contagio al aire libre

Es mucho lo que podemos hacer para protegernos y proteger a nuestros seres queridos contra la COVID-19. Conozca los riesgos y redúzcalos.

  • Siga las orientaciones locales: Tome conocimiento de las orientaciones de las autoridades nacionales, regionales y locales, a fin de contar con la información más pertinente al lugar en que se encuentre.
  • Guarde la distancia adecuada: Manténgase al menos a un metro de otras personas, incluso aunque no parezcan estar enfermas, puesto que es posible tener el virus sin manifestar síntomas.
  • Póngase mascarilla: Utilice una mascarilla de tres capas que se ajuste bien, especialmente cuando no sea posible mantener la distancia física, o en interiores.
  • Evite los lugares concurridos, los interiores mal ventilados y el contacto prolongado con otras personas.
  • Pase más tiempo al aire libre que en interiores.
  • Evite tocar superficies, especialmente en entornos públicos o en los establecimientos de salud, por si las ha tocado alguna persona con COVID-19.
  • Limpie periódicamente las superficies con desinfectantes normales.
  • Lévese frecuentemente las manos con agua y jabón o con un gel hidroalcohólico.
  • Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo y tire inmediatamente los pañuelos usados en una papelera cerrada.
  • Vacunarse: Cuando le llegue el turno, vacúnese. Seguir las orientaciones y recomendaciones locales sobre la vacunación.

Usar una mascarilla puede ofrecer una mayor protección contra el virus de la COVID-19. Límpiese las manos antes de ponerse y quitarse la mascarilla.

El distanciamiento social no es una medida de mitigación eficaz por sí sola, y subrayan la importancia de continuar con la vacunación, la ventilación y las mascarillas. En conjunto, siguen siendo vitales para contener el virus.

Qué hacer si aparecen síntomas

El COVID-19 puede causar una amplia variedad de síntomas como los siguientes:

  • fiebre
  • tos
  • dificultades para respirar
  • síntomas típicos de un resfriado, como dolor de garganta, congestión o goteo nasal
  • escalofríos
  • dolor muscular
  • dolor de cabeza
  • pérdida del sentido del gusto y del olfato
  • náuseas o vómitos
  • diarrea
  • cansancio

Algunas personas no presentan ningún síntoma. El virus se contagia con mayor facilidad cuando una persona infectada presenta síntomas, pero también se puede contagiar antes de que aparezcan los síntomas.

Una persona puede tardar de 2 a 14 días en presentar síntomas después de contraer el virus. Llame al médico de su hijo si este último tiene fiebre, tos, dolor de garganta, dolor abdominal, vómitos, diarrea, erupción en la piel, mareo o si no se siente bien.

Si una persona ha estado cerca de alguien infectado por el coronavirus, debe explicárselo al médico. El médico decidirá si es mejor que se haga la prueba para detectar si tiene la infección, se trate en su casa, asista en persona para una consulta médica o haga una visita de telesalud.

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