Análisis de potabilidad del agua: parámetros máximos, muestreo e interpretación

El análisis de potabilidad del agua consiste en medir un conjunto de parámetros microbiológicos, químicos, organolépticos y, en algunos casos, radiológicos, para verificar que el agua es apta para el consumo humano.

En España, los criterios los fija el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, que sustituyó al RD 140/2003 y traspone la Directiva (UE) 2020/2184. El agua de consumo humano debe ser salubre y limpia, no contener microorganismos, parásitos ni sustancias en cantidades que supongan un riesgo para la salud, y cumplir los valores paramétricos establecidos por la normativa.

¿Qué se considera agua de consumo humano?

Se considera agua de consumo humano la destinada a beber, cocinar, preparar alimentos, la higiene personal y otros usos domésticos, así como toda el agua utilizada en la industria alimentaria.

La calidad del agua que bebemos día a día puede verse afectada por fuentes diversas de contaminación, ya sean de la propia instalación que conduce el agua a nuestra vivienda como por una deficiente adición de desinfectantes.

Una deficiente desinfección podría provocar la aparición de diversos patógenos en agua, estos patógenos pueden ser virus, bacterias y protozoos y todos ellos podrían afectar a la salud del consumidor, por ello es vital un análisis del agua que bebemos.

La contaminación del agua puede producir cambios en sus características físicas, químicas o microbiológicas por la introducción de sustancias o microorganismos indeseables. Estos contaminantes pueden suponer, en determinados casos, un riesgo para la salud de las personas a corto o largo plazo.

Qué comprueba un análisis de potabilidad

El agua potable debe estar libre de contaminantes físicos, químicos y biológicos que puedan representar un riesgo para la salud. Para comprobarlo, se realiza un análisis de parámetros fisicoquímicos del agua analizando los compuestos microbiológicos y físico-químicos simples.

El análisis de agua potable consiste en medir un conjunto de parámetros microbiológicos, químicos, organolépticos y en algunos casos, radiológicos, para verificar que el agua es apta para el consumo humano.

Los parámetros de calidad del agua están recogidos en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que los países desarrollan en leyes internas. En el caso de España, la norma actualmente aplicable es el Real Decreto 3/2023.

Parámetros de potabilidad y valores máximos

El RD 3/2023 organiza los parámetros en grupos. La lista completa y los valores exactos figuran en el Anexo I del RD 3/2023, que debe consultarse como fuente oficial, ya que existen matices y disposiciones transitorias.

Parámetros microbiológicos

Los parámetros microbiológicos detectan contaminación biológica, generalmente de origen fecal, y son los de mayor riesgo sanitario inmediato.

ParámetroValor de referencia habitual
Escherichia coli (E. coli)0 UFC/100 mL
Enterococos intestinales0 UFC/100 mL
Clostridium perfringens (con esporas)0 UFC/100 mL
Recuento de colonias a 22 °CSin cambios anómalos
Bacterias coliformes0 UFC/100 mL (parámetro indicador)

En instalaciones de riesgo se añade el control de Legionella (UNE-EN ISO 11731) y, en aguas envasadas o ciertos usos, Pseudomonas aeruginosa.

Los análisis microbiológicos permiten detectar bacterias coliformes totales, coliformes fecales, principalmente E. coli, y otras como Salmonella, enterococos y esporas.

Parámetros químicos

Los parámetros químicos permiten controlar sustancias que, en concentraciones elevadas, pueden ser tóxicas o perjudiciales a medio y largo plazo.

ParámetroValor paramétrico habitual
Nitratos50 mg/L
Nitritos0,50 mg/L
Arsénico10 µg/L
Plomo10 µg/L (5 µg/L a partir de 2036)
Fluoruro1,5 mg/L
Trihalometanos (THM)100 µg/L
Cromo, cadmio, níquel, mercurio, cobreValores específicos por metal
Plaguicidas (individual / total)0,10 µg/L / 0,50 µg/L
PFAS (suma) / PFAS totales0,10 µg/L / 0,50 µg/L
Bisfenol A2,5 µg/L
Uranio30 µg/L
Clorato / CloritoValores específicos
Ácidos haloacéticos (HAA5)Valor específico
Microcistina-LR1,0 µg/L

La normativa también contempla parámetros como el cobre, el cromo, el níquel, el hierro, el plomo, el aluminio, el carbono orgánico total y el sodio.

Parámetros indicadores y operativos

Los parámetros indicadores no representan necesariamente un riesgo directo, pero alertan sobre la calidad del agua y el funcionamiento del tratamiento.

ParámetroReferencia
pH6,5 - 9,5
Conductividad2.500 µS/cm a 20 °C
TurbidezParámetro indicador / operativo
Color, olor y saborAceptable para los consumidores, sin cambios anómalos
Amonio0,50 mg/L
Cloro residual libre / combinadoSegún el tratamiento de desinfección
Hierro, manganeso, sulfatos, cloruros, sodioValores indicadores
Oxidabilidad / Carbono orgánico total (TOC)Valores indicadores

Parámetros radiológicos

En los casos previstos por la normativa se evalúan el radón, el tritio y la dosis indicativa.

Acorde con la última modificación realizada en el Real Decreto 3/2023, establece que debe determinarse el potencial de actividad radiactiva en las aguas de consumo humano.

Principales parámetros químicos explicados

pH

El pH mide cuán ácida o cuán alcalina es el agua, mediante un logaritmo negativo de la concentración de iones de hidrógeno.

El agua pura es neutra, con un pH cercano a 7.0 a 25 ºC, pero es difícil que el agua de consumo humano se ajuste a este valor, dado que hay factores que lo adulteran, como el agua de la lluvia, que es ligeramente ácida debido al dióxido de carbono de la atmósfera, o los metales de las canalizaciones.

Cloro residual

El agua pura no contiene cloro (Cl2), pero se añade a ella para su desinfección. Se trata de un gas tóxico, pero que en solución acuosa no es perjudicial para la salud, y a su vez, en bajas concentraciones puede determinar una desinfección insuficiente que puede hacer del agua caldo de cultivo de bacterias como la legionella.

Existen dos tipos de cloro residual, el libre y el combinado. Sólo el libre garantiza que se ha llevado a cabo una desinfección satisfactoria, y se mide, entre otros métodos, con DPD (dietil-p-fenilen diamina).

El Real Decreto 140/2003 establece como límite aceptable para aguas de consumo humano una concentración de 1,0 mg/l.

Cloruros

El agua pura suele contener cloruro en muy bajas concentraciones, mientras que el agua residual suele contener cantidades más altas por la presencia de orina y contaminación.

Los iones de cloruro en elevadas concentraciones dan un sabor salado al agua, y también tienen la capacidad de corroer las tuberías. El límite máximo permitido de iones de cloruro en el agua potable es de 250 mg/l según el Real Decreto 140/2003.

Nitritos y nitratos

El nitrito es un intermedio muy inestable que se forma durante la conversión de algunos derivados del amoniaco (NH2) en nitrato.

Una elevada concentración de nitrito en el agua potable es muy peligrosa para la salud humana, especialmente para los bebés. El nivel de nitritos en el agua potable no debe ser superior a los 0,5 mg/l en la red de distribución y 0,1 mg/l en la salida de la ETAP/depósito, según el Real Decreto 140/2003.

El nitrato es la forma oxidada más estable de nitrógeno. Su concentración en el agua proviene de la descomposición de la materia orgánica y de la fijación del nitrógeno de la atmósfera.

Su elevada presencia en el agua puede ser muy perjudicial para la salud, ya que se puede reducir a nitrito en el intestino de los bebés y causar una intoxicación. El Real Decreto 140/2003 recoge que el nitrato no debe exceder los 50 mg/l en agua potable.

Fosfatos

En el agua natural, el fosfato está presente en forma de H2PO4-, polifosfato y como fosfato orgánico.

Su exceso está motivado por la presencia de desechos agrícolas, aguas residuales y vertidos industriales. El fosfato no es tóxico para las personas, pero su concentración es un indicador de importancia, como lo es en el caso del nitrato, para medir la eutrofización en los sistemas de agua natural.

Hierro y manganeso

El agua presente en la naturaleza tiene una mínima concentración de metales que pueden encontrarse en las rocas de forma natural.

El hierro y el manganeso, por ejemplo, se encuentran en aguas subterráneas en solución como iones ferrosos y manganosos, que expuestos al aire experimentan un cambio en su forma y se vuelven insolubles, afectando al grado de turbidez del agua, pero no resultan perjudiciales para la salud.

Según el Real Decreto 140/2003 el hierro y el manganeso no deben superar los 200 µg/l en hierro, y 50 µg/l en manganeso.

Cobre y zinc

El agua natural puede contener cobre y zinc, que lejos de ser tóxicos en pequeñas concentraciones, son esenciales y beneficiosos para la salud de las personas, así como el desarrollo de plantas y animales.

Sin embargo, pueden producir sabores desagradables en el agua de consumo humano, y en altas concentraciones, pueden cambiar el aspecto del agua.

Estos metales pueden medirse mediante los mismos métodos que determinan la presencia de hierro y manganeso.

Dureza

La dureza del agua se debe a la presencia de sal de calcio y magnesio, cloruro y sulfato, aunque de forma temporal puede producirse por la existencia de carbonato y bicarbonato de calcio y magnesio.

En función de la concentración de carbonato de calcio, el agua se clasifica como agua blanda, de dureza media, dura y muy dura.

Su dureza afecta especialmente a su idoneidad para uso industrial, corroe tuberías, aumenta el gasto energético y afecta incluso a algunos usos domésticos, pues las aguas duras disuelven peor los jabones y detergentes.

Sin embargo, el agua dura suele ser inocua para las personas, e incluso beneficiosa para beber. No obstante, cuando la dureza la causa el magnesio, puede afectar negativamente a la salud, por lo que la concentración de Mg ++ no debe exceder los 50 mg/l en el agua potable.

Oxígeno disuelto y oxidabilidad

El oxígeno disuelto es un indicador importante de la contaminación del agua. Cuanta más concentración de oxígeno, mejor es la calidad del agua.

La cantidad real de oxígeno disuelto en el agua varía según la presión, la temperatura y la salinidad. Este parámetro no tiene ningún efecto directo sobre la salud de las personas, pero afecta a su sabor.

El oxígeno disuelto puede medirse por método colorimétrico, que es rápido y económico y el método electrométrico, entre otros.

En el Real Decreto 140/2003 la oxidabilidad del agua no debe superar los 5,0 mg de O2/l.

Novedades regulatorias y parámetros emergentes

El control de los PFAS, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, en el agua de consumo humano comienza a aplicarse en enero de 2026, derivado de la Directiva (UE) 2020/2184 y del RD 3/2023.

Junto al bisfenol A, el uranio o la microcistina-LR, son parámetros relativamente nuevos que no figuraban en la antigua normativa.

En los casos previstos por la normativa también puede ser necesario analizar radón, tritio, dosis indicativa, ácidos haloacéticos, clorato, clorito, trihalometanos, plaguicidas, hidrocarburos aromáticos policíclicos y otros compuestos.

Tipos de análisis de agua de consumo

No siempre se analiza todo. El RD 3/2023 aplica un enfoque basado en el riesgo, por lo que el número de parámetros y la frecuencia dependen del volumen de agua suministrado y de la evaluación del riesgo de cada zona de abastecimiento.

Examen organoléptico

El examen organoléptico consiste en la valoración de las características físicas del agua de consumo humano en base al olor, sabor, color y turbidez.

Análisis de control operativo

El análisis de control operativo permite realizar un seguimiento frecuente de pocos parámetros, como los microbiológicos básicos, el cloro, la turbidez y el pH, para comprobar que el tratamiento funciona.

Análisis de control

El análisis de control tiene por objeto facilitar al gestor y a la autoridad sanitaria la información sobre la calidad.

En este análisis entran en juego parámetros químicos como el cloro, el pH, los nitratos y nitritos, los metales pesados como el cadmio y las sales como el calcio y el magnesio.

También se controlan parámetros microbiológicos como bacterias coliformes totales, coliformes fecales, principalmente E. coli, y otras como Salmonella, enterococos y esporas.

Análisis completo

El análisis completo tiene por objeto facilitar al gestor y a la autoridad sanitaria la información para determinar si el agua de consumo humano distribuida respeta o no los valores paramétricos definidos en esta disposición.

El análisis completo de la red y los depósitos permite determinar los caracteres organolépticos, fisicoquímicos, metales, trihalometanos, plaguicidas, hidrocarburos aromáticos policíclicos y caracteres microbiológicos.

En ocasiones, es necesario determinar el análisis completo que establece la legislación, para asegurar que el agua que utilizamos en la industria alimentaria es segura, limpia y saludable.

Análisis de radiactividad

El análisis de radiactividad permite determinar el potencial de actividad radiactiva en las aguas de consumo humano cuando así lo establece la normativa.

Cuándo es necesario analizar el agua potable

Es necesario analizar el agua cuando lo exige la normativa a los abastecimientos públicos, cuando se dispone de un pozo o fuente propios, en la industria alimentaria y la hostelería, tras obras en la instalación o ante cualquier sospecha de contaminación, como cambios de color, olor, sabor o problemas de salud.

Casos obligatorios

  • Abastecimientos públicos y gestores del ciclo del agua: ayuntamientos, empresas de aguas y comunidades de usuarios deben realizar controles periódicos según el RD 3/2023 y volcarlos en SINAC.
  • Industria alimentaria y hostelería: el agua usada en la producción o manipulación de alimentos debe ser potable; los sistemas de autocontrol, APPCC, suelen exigir análisis periódicos.
  • Establecimientos con instalaciones de riesgo de legionella: hoteles, hospitales, polideportivos y otros establecimientos, conforme al RD 487/2022.
  • Nuevas captaciones o tras modificaciones relevantes en la red de distribución.

Casos recomendables

  • Viviendas con pozo, fuente o manantial propios, al no depender de una red controlada, conviene analizar el agua periódicamente para confirmar que es apta.
  • Compraventa o reforma de una vivienda con suministro propio, para certificar la potabilidad.
  • Sospecha de contaminación por cambios en el color, olor o sabor, turbidez, cercanía a actividades agrícolas, ganaderas o industriales, o episodios de molestias digestivas en quienes consumen el agua.
  • Presencia de bebés, embarazadas o personas vulnerables, especialmente para controlar nitratos, que afectan más a los lactantes.
  • Después de inundaciones, sequías prolongadas u obras que puedan haber alterado el acuífero o la instalación.

Quién debe realizar el análisis

Empresarios y propietarios de sistemas de abastecimiento

Deben realizar análisis regulares para detectar contaminantes químicos, biológicos y físicos que puedan comprometer la salud de los usuarios.

Esto incluye el monitoreo de la calidad del agua en diferentes puntos del sistema.

Proveedores de servicios en los que los clientes entran en contacto con el agua

Aquellos lugares donde los clientes tienen contacto directo con el agua deben realizar análisis periódicos para garantizar que el agua sea segura para el uso recreativo o terapéutico.

Instalaciones comerciales e industriales

Esto incluye fábricas, plantas de procesamiento de alimentos, restaurantes, oficinas y centros comerciales.

En el caso de industrias, es importante analizar tanto el agua utilizada en procesos productivos como el agua residual antes de ser vertida al ambiente para evitar la contaminación ambiental.

Hogares privados

En hogares que no están conectados a sistemas públicos de agua es responsabilidad de los propietarios asegurarse de que el agua es segura para el consumo, especialmente tras eventos como lluvias intensas o inundaciones.

Los demás pueden solicitarlo si tienen alguna sospecha de contaminación.

Propietarios de edificios de viviendas

Los análisis regulares ayudan a garantizar la salud y seguridad de los inquilinos y a prevenir problemas legales relacionados con el suministro de agua contaminada.

Los propietarios de edificios están obligados a hacerlos y las viviendas unifamiliares están exentas.

Grandes sistemas públicos

Los operadores de grandes sistemas públicos de agua, como los servicios municipales de agua, tienen la mayor responsabilidad en términos de análisis de agua, ya que abastecen a grandes poblaciones.

Frecuencia del análisis

Para los abastecimientos, la frecuencia la marca el RD 3/2023 en función del volumen distribuido y del riesgo.

Para un pozo o fuente de uso particular, una orientación prudente es realizar al menos un análisis microbiológico y físico-químico básico una vez al año, y un análisis más completo de forma periódica o ante cualquier cambio perceptible.

En función de los objetivos del análisis, los profesionales deberán tomar distintas muestras seleccionando incluso los contenedores de muestra y su procedimiento.

Cómo se realiza el muestreo

El muestreo de agua es un proceso clave para garantizar la calidad y potabilidad del agua, por eso solo puede realizarlo un laboratorio acreditado.

Consiste en la recolección de una o más muestras representativas de una fuente de agua, ya sea superficial, subterránea o de consumo, para su posterior análisis en laboratorio.

Este análisis es fundamental para detectar la presencia de contaminantes y asegurar que el agua cumpla con los estándares de calidad establecidos.

La calidad del resultado empieza en la toma de muestra. Un envase incorrecto, una mala conservación o un punto de toma mal elegido pueden afectar a la utilidad del informe.

Para nosotros, el muestreo no es un trámite: es la etapa donde se define si el resultado representará realmente el sistema evaluado.

Elección del punto de muestreo

Si se busca hacer un análisis microbiológico de un proveedor, la muestra debe tomarse en un punto intermedio entre este y la casa.

Si se necesita hacer en una planta de tratamiento, hay que programar la toma de muestras para que los resultados no sean limitados.

De ahí la importancia de planificar el muestreo, también en cuanto a frecuencia.

Tipos de muestras

Cada punto de consumo tiene condiciones distintas. No es lo mismo revisar agua de red que una muestra de pozo, un estanque de acumulación o una fuente usada en procesos internos.

Trabajamos cada solicitud según el origen de la muestra, el uso esperado y la decisión que necesitas tomar.

Podemos apoyar controles básicos, verificaciones de potabilidad, seguimiento de sistemas internos o revisiones posteriores a tratamientos.

Validez del análisis y laboratorio acreditado

Para que un resultado tenga validez legal, el análisis debe realizarlo un laboratorio acreditado según la norma UNE-EN ISO/IEC 17025 y registrado en el sistema oficial, SINAC.

El muestreo de agua es un proceso clave para garantizar la calidad y potabilidad del agua, por eso solo puede realizarlo un laboratorio acreditado.

Los análisis deben llevarse a cabo en laboratorios acreditados, garantizando los máximos estándares de fiabilidad en cuanto a los resultados obtenidos.

Los informes analíticos cumplen con los requisitos de informe de ENAC e intentan ser claros y concisos, pudiendo incluir la comparativa entre el valor obtenido en el agua objeto de análisis y la normativa vigente.

Cómo se interpreta el resultado

El informe del laboratorio compara cada parámetro con su valor paramétrico. El agua se declara apta para el consumo cuando cumple todos los criterios.

Si algún parámetro se supera, puede declararse no apta o apta con restricciones, y será necesario investigar la causa, como contaminación de la captación, problemas de tratamiento o materiales de la instalación, y adoptar medidas correctoras.

Agua apta para el consumo

Se califica como agua apta para el consumo cuando no contiene ningún tipo de microorganismo, parásito o sustancia, en una cantidad o concentración que pueda suponer un peligro para la salud humana, y cumple con los requisitos especificados para los parámetros microbiológicos, químicos, indicadores de calidad y radiactivos.

Cuando cumple todo lo anterior, pero sobrepasa hasta ciertos niveles los valores para los parámetros indicadores de calidad, como turbidez, color o sabor, el agua es apta para el consumo, con no conformidad en un parámetro indicador.

Agua apta con excepción

Cuando existe un problema de calidad química del agua y se necesita más de un mes para solucionarlo, podría darse el caso de que durante ese tiempo la autoridad sanitaria autonómica autorizara a suministrar agua de consumo con uno o varios parámetros químicos con valores por encima del valor legal.

Esos nuevos valores no deben suponer en ningún momento un riesgo para la salud. En estos casos la calificación sería: apta para el consumo, con excepción en un parámetro químico.

Agua no apta

Cuando no cumple con los requisitos anteriores, es un agua no apta para el consumo.

En el caso de alcanzar niveles muy altos los parámetros microbiológicos, químicos o radiactivos, la autoridad sanitaria podría considerar que es agua no apta para el consumo con riesgos para la salud.

Por eso es tan importante contar con un asesoramiento técnico que vaya más allá del dato y ayude a interpretar y resolver.

Plan Sanitario del Agua

El plan sanitario del agua o PSA es una metodología de análisis y gestión de riesgos y puntos críticos basada en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y otras entidades internacionales.

La legislación española establece la obligación de realizar PSA en el capítulo IV y Anexo VII del Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo, su control y suministro.

La realización del PSA consiste en analizar los peligros y cuantificar los riesgos a partir de los datos y sucesos relacionados con la calidad y continuidad del suministro de agua en el municipio.

El análisis de estos datos permite priorizar la actuación ante los riesgos y establecer medidas preventivas o barreras múltiples que los minimicen o eliminen.

El objetivo del PSA es garantizar sistemáticamente que el agua sea salubre y limpia, aceptable por los usuarios y que el servicio sea continuo, con cantidad y presión suficiente.

El PSA se revisa anualmente y los datos analíticos generados retroalimentan al sistema, para hacerlo cada vez más robusto, fortaleciendo el principio de prevención de riesgos y aportando una mejora continua del abastecimiento.

Finalmente, las autoridades sanitarias comprueban y aprueban los PSA, lo que garantiza el cumplimiento, grado de implantación y eficacia del mismo.

Controles en las redes de abastecimiento

El agua que llega a los hogares a través de la red de distribución es el agua más controlada. El R.D. 3/2023 establece cuáles son los controles que se le realizan.

Estos controles se dividen en tres niveles:

  • El abastecedor realiza el autocontrol mediante análisis en las plantas potabilizadoras, depósitos y redes de distribución.
  • El Ayuntamiento realiza el control en el grifo del consumidor mediante análisis en el interior de viviendas o edificios públicos.
  • La Comunidad Autónoma realiza la vigilancia sanitaria mediante programas de inspección, análisis y supervisión de los dos controles anteriores.

Se dispone de más de 100 analizadores en continuo para conocer, las 24 horas del día, los valores de turbidez, temperatura, pH, conductividad y, sobre todo, cloro libre del agua de consumo en diferentes puntos de la red de distribución.

Análisis del agua en la industria alimentaria

Toda industria alimentaria tiene la obligación de garantizar que el agua que utiliza para la elaboración de alimentos y limpieza de instalaciones, equipos y utensilios sea agua apta para el consumo humano y no presente ningún riesgo para la salud de los consumidores.

El plan de control de la calidad del agua recoge las actividades que se desarrollan en relación con la gestión del agua de sus instalaciones con el fin de garantizar su idoneidad desde el punto de vista sanitario.

En la industria alimentaria, el agua es una de las materias primas utilizadas en el proceso de producción, y es de gran importancia la realización de analíticas para garantizar la inocuidad de los productos fabricados o transformados.

Los criterios de control incluyen la calidad microbiológica, la calidad química, la calidad física y la calidad organoléptica.

Así, los parámetros a controlar para determinar la potabilidad son olor, sabor, color, turbidez, conductividad, pH, amonio, bacterias coliformes, E. coli, cobre, cromo, níquel, hierro, plomo, cloro libre residual y cloro combinado residual.

Agua de pozo, fuentes y sistemas propios

Si necesitas revisar una fuente, validar agua de pozo, controlar una red interna, evaluar agua purificada o confirmar condiciones para consumo humano, es necesario definir el objetivo del estudio y el nivel de respaldo que necesitas.

En viviendas con pozo, fuente o manantial propios, al no depender de una red controlada, conviene analizar el agua periódicamente para confirmar que es apta.

Una prueba de potabilidad puede ayudarte a validar una fuente, ajustar un sistema de tratamiento, corregir almacenamiento, documentar control interno o responder ante una auditoría.

En nuestra experiencia, el mayor riesgo no siempre está en lo que ya se ve o se percibe, sino en aquello que todavía no se ha medido correctamente.

Información que debe contener el informe

Un informe útil debe permitir conocer el origen de la muestra, el punto de toma, los parámetros analizados, los resultados obtenidos y los valores de referencia aplicables.

El informe puede incluir la comparativa entre el valor obtenido en el agua objeto de análisis y la normativa vigente.

Los resultados deben servir para decidir si el recurso puede utilizarse con seguridad o requiere corrección.

Una prueba de potabilidad debe servir para actuar: puede ayudar a validar una fuente, ajustar un sistema de tratamiento, corregir almacenamiento, documentar control interno o responder ante una auditoría.

Parámetros máximos de potabilidad del agua

El análisis de potabilidad del agua permite comprobar de forma objetiva si una muestra cumple los requisitos microbiológicos, químicos, organolépticos y radiológicos aplicables. La interpretación debe realizarse considerando el tipo de suministro, el origen del agua, el uso previsto, el punto de muestreo y la normativa vigente.

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