Qué factores influyen en el sonido de un coche además del filtro de aire

El sonido de un coche procede de una combinación de fuentes: el motor, los neumáticos al rodar sobre el pavimento, el aire que fluye por la carrocería, las vibraciones estructurales y los elementos del habitáculo. Por tanto, el filtro de aire solo es uno de los posibles componentes relacionados con el sonido del motor y no determina por sí solo la acústica del vehículo.

Entre los 50 y 120 km/h, aproximadamente, los neumáticos son la fuente que genera más rumorosidad. También influyen el firme de la carretera, la aerodinámica, el estado de las juntas y los revestimientos, la suspensión, los frenos, la transmisión, los accesorios exteriores y la forma en que se propagan las vibraciones por el chasis.

Las principales fuentes de sonido de un coche

El fondo sonoro de un coche procede de una combinación de diferentes ruidos y sonidos. Los habituales de la conducción, como los que producen el motor y los neumáticos al rodar sobre el pavimento cuando el coche está en movimiento, se perciben constantemente, al igual que los aeroacústicos provocados por el aire al fluir por la carrocería.

Además, también hay fuentes de ruido temporales: los elevalunas zumban suavemente o el clic del cierre centralizado de las puertas. Un ruido extraño puede llegar a perturbar al pasajero que se encuentra en el habitáculo. Aunque no sea fuerte, es perceptible.

El sonido que produce un coche puede amarse, odiarse o, simplemente ignorarse porque apenas se percibe. Aunque popularmente se cree que la mayor fuente de ruido de un automóvil es el motor, lo cierto es que, entre los 50 y 120 km/h, aproximadamente, los neumáticos son la fuente que genera más rumorosidad.

Neumáticos y ruido de rodadura

La causa más obvia por la que generan ruido es por su contacto con la superficie sobre la que circulan. Por un lado, por los golpes de los bloques que forman la banda de rodadura contra la superficie, e incluso cuando al rodar se separan de ella. Y, por otro lado, también al avanzar el coche y comprimir aire en los surcos de la banda de rodadura.

Los neumáticos, por ejemplo, son responsables de una gran parte del ruido percibido en el interior. Una mala elección de neumáticos, un dibujo agresivo o simplemente una presión incorrecta, puede generar un zumbido constante que se amplifica a medida que se gana velocidad.

Para la mayoría de los conductores, que un neumático sea más o menos confortable está ligado a la rumorosidad que genera. Aunque no hay que olvidar que otras de las funciones fundamentales de los neumáticos son absorber impactos y amortiguar vibraciones, además de, por supuesto, mantener el coche agarrado a la carretera.

Así que los fabricantes de neumáticos tienen que completar un tremendo puzle para que todas las piezas encajen: equilibrar rigidez y elasticidad, buen agarre y baja resistencia a la rodadura y, por supuesto, que suenen poco.

Diseño de la banda de rodadura y composición de la goma

Respecto a este último aspecto, los diseños de la banda de rodadura suelen tener bloques de formas variadas y, además, están colocados de forma simétrica e irregular. Sus ranuras transversales se posicionan de tal forma que su entrada y salida no coincida con el borde de contacto de la banda de rodadura.

Asimismo, otro de los factores que influye en la sonoridad es lo blanda o dura que sea la goma utilizada. Pero, además, otros fabricantes como Kumho utilizan avanzadas soluciones para absorber el sonido.

Se denomina K-Silent y coloca en el interior de los neumáticos materiales de absorción acústica fabricados con espuma de poliuretano. De este modo se ayuda a reducir el ruido de resonancia causado por la vibración que genera el aire al contactar el neumático con la carretera.

Gracias a esta tecnología, las cubiertas anchas y de bajo perfil -habitualmente las más ruidosas- pueden utilizarse en vehículos eléctricos de altas prestaciones.

Presión, desgaste y objetos atrapados

El sonido procedente de los neumáticos también puede ser una fuente de información muy interesante para el conductor. Por ejemplo, cuando un neumático sufre desgaste irregular, suele generar un ruido molesto.

Basta entonces con realizar una inspección visual de la banda de rodadura y, si el desgaste no es idéntico en toda la superficie, toca cambiarlos y, por supuesto, realizar una alineación para que no se repita el problema.

Si notamos un aumento del ruido procedente de los neumáticos en un trayecto que realizamos habitualmente -y sabemos que los neumáticos están en buen estado-, puede ser síntoma de una baja presión. Así que toca revisarlos: siempre en frío y con las presiones recomendadas por el fabricante para cada eje y circunstancia (carga, media carga, etc.).

También podemos notar golpecitos al rodar, pequeños “tac-tac-tac” que aumentan o disminuyen a la par que la velocidad. Entonces, lo más probable es que en los surcos del neumático haya quedado atrapado algún pequeño objeto (habitualmente una piedrecilla o grava).

Pero debemos revisar el neumático y localizar de dónde procede el sonido porque, en el peor de lo casos, un clavo o tornillo puede que haya pinchado la cubierta, aunque no hayamos notado una evidente pérdida de presión. En este caso, lo más recomendable es sustituir el neumático de inmediato.

La etiqueta sonora del neumático

Y si toca sustituir los neumáticos, lo mejor para conocer el nivel sonoro de los nuevos es mirar la etiqueta obligatoria que todos ellos incorporan. En su parte inferior, bajo los índices de consumo y adherencia en superficie mojada, se encuentra el icono de un neumático con tres ondas sonoras y un valor numérico que indica los decibelios (dB).

Habitualmente, un neumático cuyo nivel sonoro sea inferior a 70 decibelios está considerado como bastante silencioso. Estas mediciones se realizan en el exterior del vehículo por lo que, con el mismo neumático, el sonido en el interior dependerá del coche en que se monte.

Las razones para ello, entre otras, son que el material fonoabsorbente varía entre diferentes modelos de coche (cantidad y tipo). También que el diseño del vehículo es diferente: suspensiones, espacio del habitáculo, ventanillas laminadas o sencillas, etc.

El tipo de pavimento

Todos los conductores hemos pasado por esta experiencia: de repente, con un cambio del firme, el ruido de la rodadura alcanza altos niveles o, por el contrario, este casi desaparece.

El ejemplo más evidente es cuando nos adentramos en un tramo donde todavía se conserva el adoquinado: más ruido y, también, vibraciones en la suspensión.

Otro factor es el tipo de superficie por la que se circula. En zonas urbanas puede pasar desapercibido, pero en autovías o carreteras de asfalto rugoso, el coche mal aislado transmite mucho más sonido del exterior al interior.

La solución para reducir el ruido viene, por un lado, del uso de firmes menos ruidosos. Estos asfaltos fonoabsorbentes pueden llegar a recortar la rumorosidad de forma notable (hasta un 75 % en algunos casos).

Y en ellos, curiosamente, los neumáticos tienen un papel esencial: están realizados con caucho triturado hecho a partir de cubiertas usadas y mezclado con grava. El aglomerado resultante deja más espacio entre las piedrecitas y, así, es capaz de absorber el ruido.

Aerodinámica y ruido del viento

Los ruidos aerodinámicos suelen percibirse a partir de los 80 km/h. Se manifiestan como un silbido o zumbido constante, especialmente cerca de las ventanas o del techo.

Generalmente están relacionados con el flujo de aire que impacta contra elementos mal instalados como barras de techo, portaequipajes o cofres. Por otro lado, accesorios externos como barras de techo, bacas o cofres influyen en la aerodinámica del coche.

Cuando no están bien fijados, generan turbulencias que se perciben como silbidos dentro del coche. En muchos casos, un ajuste inapropiado genera vibraciones que se transmiten al habitáculo.

En lo que respecta a cofres de techo, los modelos con diseño aerodinámico reducen las turbulencias. Algunos cofres genéricos o de baja calidad tienen formas que cortan mal el viento y generan turbulencias incluso a baja velocidad.

Otro consejo clave es revisar si las barras de techo tienen adaptadores de goma o perfiles en T. Estos pequeños elementos hacen una gran diferencia, ya que evitan vibraciones y reducen el ruido generado por el viento.

Juntas, retrovisores y acristalamiento

Normalmente, el ruido del viento se intensifica cuando un coche alcanza velocidades de 85 km/h y superiores. El nivel de ruido depende de cómo el aire circula alrededor de la carrocería y de la capacidad del vehículo para impedir que penetre en el habitáculo.

El estado de burletes y juntas también es determinante: con el tiempo, las gomas que sellan puertas y ventanas pierden flexibilidad y se deforman. Esto permite que entre más ruido desde el exterior.

Puedes comprobarlo cerrando las puertas desde el interior y observando si hay filtraciones de aire. Las juntas de las puertas, los retrovisores exteriores y los vierteaguas cuentan con un diseño muy afinado para reducir la entrada de ruido aerodinámico.

El parabrisas incluye de serie doble acristalamiento, y Audi también ofrece como opción un acristalamiento acústico para las ventanillas laterales.

Motor, escape y admisión

El motor genera vibraciones, pulsaciones y sonidos mecánicos que pueden llegar al habitáculo a través de los soportes, el chasis, el sistema de escape o los paneles de la carrocería.

Si al acelerar escuchas un ruido extraño, como un zumbido o un silbido, podría ser un indicativo de problemas en el sistema de escape o en el motor. Un fallo en el sistema de inyección o en los componentes del motor también puede provocar ruidos.

Los motores turboalimentados emiten siempre un ligero silbido cuando el compresor va cogiendo presión. Sin embargo, si al acelerar este ruido aumenta de intensidad notablemente, algo no va bien.

En estos casos, el turbo te está advirtiendo de que es posible que su eje esté desgastado, que el régimen de giro no sea el idóneo, que existan fugas de presión o que la válvula de descarga esté averiada.

Ruidos internos del motor

Ruidos anormales provenientes del motor, como golpeteos o traqueteos, son siempre motivo de preocupación. Un bajo nivel de aceite puede causar un desgaste excesivo en los componentes del motor.

Si escuchas un ligero golpeteo metálico, más rápido si se acelera, es que el pistón está golpeando las válvulas. Ese golpeteo metálico es sinónimo de un fallo importante en la unidad propulsora.

Por lo tanto, debes detener el vehículo, llamar a la grúa y acudir a un taller para realizar un mantenimiento del coche. La reparación es cara, pero si gripas el motor, tendrás que sustituir la mecánica al completo.

Correa de distribución

Si al circular, principalmente en aceleraciones, se percibe un chillido muy agudo, es que la correa de distribución está patinando de los engranajes por un desgaste excesivo.

No es un problema menor o algo que se vaya a corregir por sí mismo. Es importante cambiar la correa de distribución. En caso de romperse, el motor trabajará en vacío y quedará completamente inutilizado.

Sistema de escape

El sistema de escape de un vehículo sirve para expulsar los gases generados en la combustión de combustible. Estos gases son dirigidos a través de los colectores, el catalizador y las salidas de escape al exterior.

Si en el momento de acelerar se percibe un petardeo o pequeñas detonaciones, significa que en algún punto de la cadena se ha producido el fallo en una junta. En estos casos, el vehículo debe ser revisado y comprobado de inmediato.

Notarás que el coche pierde rendimiento y rápidamente será rechazado en las revisiones periódicas obligatorias. También es frecuente que salga más humo del habitual por los escapes, y de diferentes colores.

Suspensión, dirección y chasis

Los ruidos estructurales son golpes, crujidos o vibraciones que se sienten al pasar por baches o al girar. Normalmente están asociados con problemas en la suspensión, anclajes de puertas, tornillos sueltos o piezas mal ajustadas.

El conjunto de suspensiones de un automóvil permite que las irregularidades de la carretera queden filtradas al habitáculo. Al trabajar, la suspensión permite reducir las oscilaciones de la carrocería y, con ello, aumentar el confort.

Amortiguadores y bujes

Los ruidos de golpeteo o crujidos al pasar sobre baches pueden indicar problemas en la suspensión. Si los amortiguadores no funcionan correctamente, pueden causar ruidos.

Los bujes desgastados también pueden provocar ruidos, porque estos componentes son esenciales para el buen funcionamiento de la suspensión.

Si escuchamos un traqueteo seco cuando pisamos un bache o un badén, significa que el amortiguador está dañado, que ha perdido aceite y que requiere ser sustituido inmediatamente.

Dirección y juntas homocinéticas

Si sientes ruidos al girar el volante, esto puede indicar problemas en la dirección. La falta de líquido puede provocar ruidos al girar, y los problemas en la cremallera de dirección pueden ser un signo de desgaste en el sistema.

Un crujido a la hora de girar nos hace darnos cuenta de que hay un fallo en el sistema. Este ruido en el coche principalmente se corresponde con la bomba hidráulica de la dirección, o por el desgaste de algunos de los componentes auxiliares.

Más habitual en los coches actuales es un marcado «cla-cla-cla» al girar el volante. Estos ruidos en el coche se deben a que una junta homocinética de la transmisión está gastada.

Probablemente se ha roto el fuelle de goma que la cubre y ha perdido el engrase. Por este motivo, los ruidos de la dirección deben revisarse cuanto antes, ya que pueden afectar a la maniobrabilidad y a la seguridad.

Carrocería, bajos y fijaciones

Algunas de las averías más comunes que producen ruidos en el coche están relacionadas con su carrocería. La capa protectora no solo nos aísla del exterior, sino que también está presente para absorber impactos y sujetar algunos elementos estructurales esenciales.

Un problema en la carrocería, como un paragolpes descolgado, se deja notar mediante un ruido corriente de rozadura. Por ejemplo, un cubrecárter que roza con el asfalto, o un paragolpes suelto que golpea con otros componentes de la carrocería.

A medida que ganamos velocidad, el sonido suele ir en aumento. Los tornillos y anclajes del salpicadero también pueden provocar ruidos cuando no están bien apretados o han perdido firmeza.

Frenos y transmisión

Si al frenar escuchas chirridos o raspados, es probable que las pastillas de freno estén desgastadas o que haya suciedad en los discos. Si el material de fricción se ha agotado, se producirá un ruido característico.

Un disco rayado o deformado puede causar vibraciones y ruidos. Si percibes un chillido muy agudo cuando circulas con tu vehículo, es hora de revisar la correa de distribución.

Si escuchamos un chirrido al frenar, algo sucede en el sistema de frenos de nuestro vehículo. A la hora de frenar, los discos y las pastillas entran en contacto para producir fricción y así detener el vehículo.

Por norma general, cuando todos los componentes se encuentran en buen estado, no deberíamos sentir ese chillido. Lo más habitual es que se trate de una falta de lubricación de las pastillas, o que estas se hayan gastado y tengamos que sustituirlas.

En determinados casos, si no lo solucionamos a tiempo, también es posible que haya un fallo más importante que haya que revisar, como problemas en los discos de freno.

Embrague y caja de cambios

Si al cambiar de marcha escuchas ruidos inusuales, esto podría indicar un problema en la transmisión. La falta de líquido puede causar ruidos y problemas de cambio, mientras que el desgaste en los engranajes puede generar un sonido de rasguño o molienda.

El embrague es el disco que se inserta entre el volante de inercia del motor y la caja de cambios. Gracias a él es posible cambiar de marchas.

Si a la hora de soltar el embrague notamos un ruido seco y corto, significa que alguno de los elementos del embrague está defectuoso con excesivo desgaste. Un uso prolongado en estas situaciones puede provocar daños en la transmisión.

Un embrague defectuoso, que está muy desgastado puede provocar, a largo plazo, daños en la transmisión.

Paneles, puertas y elementos del habitáculo

Los ruidos interiores son los más comunes en coches con años de uso. Aparecen en paneles de las puertas, salpicaderos o consola central.

A menudo, estos ruidos surgen por desgaste de materiales, encajes flojos o pérdida de propiedades de aislamiento en burletes y espumas. Si hay piezas que se mueven al tacto o crujen al pasar por baches, seguramente haya alguna fijación floja.

En estos casos, conviene desmontar el panel, reajustar clips y añadir material absorbente si es necesario. El ruido puede parecer interno, pero suele tener solución con un ajuste básico.

Un determinado ruido puede empezar en una puerta delantera y viajar hasta la parte trasera a través de componentes del coche, pero ser solo audible en el pilar C.

Además de estas vías de transmisión tan enrevesadas, el equipo tiene que detectar las uniones de materiales críticos, los problemas de obstrucción y los efectos de la aerodinámica para localizar las posibles interferencias acústicas.

Materiales de aislamiento y desacoplamiento

Para el interior del vehículo, existen kits de aislamiento acústico compuestos por láminas de butilo, espumas y telas absorbentes que se instalan en puertas, suelo o techos.

Aunque es una intervención más técnica, muchos talleres especializados ofrecen este servicio con resultados sorprendentes. También se pueden añadir alfombrillas con base insonorizante, o cubiertas interiores más gruesas que ayudan a amortiguar el sonido.

En el caso del Audi e-tron, todas las zonas del chasis en las que podrían transmitirse ruidos molestos están especialmente aisladas y desacopladas. Las aberturas y cavidades vinculadas con el diseño dentro del chasis se rellenan con microfibra aislante.

También se utiliza material aislante textil y microfibra para absorber el ruido en los revestimientos de los pasos de rueda. Además, las superficies relevantes, como el suelo, se recubren con un material especial.

Esto produce el efecto de que la chapa metálica vibre menos. En la parte delantera, una compleja secuencia multicapa aísla el ruido para que no pase de la parte frontal al habitáculo.

Además, los motores eléctricos están encerrados en cápsulas que reducen el ruido. Incluso el revestimiento de los bajos está diseñado para absorber el sonido. En el interior, la moqueta reforzada con espuma mantiene el silencio.

Vehículos eléctricos y cambio de prioridades acústicas

A diferencia de un motor de combustión, un motor eléctrico apenas provoca oscilaciones, vibraciones o ruidos mecánicos. Con un contexto así, los ruidos que antes no eran tan perceptibles pueden pasar a primer plano.

Eso incluye tanto la aeroacústica como el ruido de rodadura de los neumáticos. Por este motivo, el aislamiento de los pasos de rueda, el suelo, los bajos y las zonas de transmisión de vibraciones adquiere una importancia especial.

En los vehículos eléctricos, las cubiertas anchas y de bajo perfil, habitualmente las más ruidosas, pueden utilizarse con soluciones específicas para reducir el ruido de resonancia causado por la vibración que genera el aire al contactar el neumático con la carretera.

Acústica activa y sonidos generados artificialmente

Las medidas de acústica activa han cobrado mucha importancia en los últimos años. Con el sistema de Cancelación Activa de Ruido (ANC), por ejemplo, se puede reducir una parte del sonido del motor.

El sistema se basa en micrófonos de ANC, que están integrados en el revestimiento del techo y miden el nivel de ruido en el interior. Un dispositivo de control invierte las ondas sonoras molestas y emite ondas neutralizadoras a través de los subwoofers.

La acústica activa no solo sirve para reducir sonidos, sino también para crear una determinada percepción del vehículo. El Audi SQ5 TDI dispone incluso de actuadores en el sistema de escape para acentuar los sonidos deseados.

Estos altavoces especialmente enérgicos permiten que el sonido del motor tenga un efecto más rotundo y dinámico, según se desee. En el deportivo eléctrico e-tron GT también se puede generar un efecto de sonido a través del sistema de audio dependiendo del modo elegido en el drive select.

Sonidos funcionales y sistema de audio

Lo ideal es que los sonidos de señalización e información transmitan mensajes funcionales de forma discreta: los intermitentes son uno de ellos, así como la retroalimentación acústica del funcionamiento táctil en la pantalla del MMI.

Los botones e interruptores deben emitir sonidos suaves pero nítidos al accionarlos. Los sonidos de advertencia intrusivos sólo se activan cuando es necesario captar la atención de los pasajeros.

El sistema de audio también modifica la experiencia acústica del habitáculo, aunque no sea una fuente de ruido mecánico. El término 3D describe un sonido que refleja acústicamente las tres dimensiones de un espacio.

Para conseguir el sonido 3D se necesita una fuente de sonido adicional que no esté al mismo nivel. Desde que se presentó la segunda generación del Q7 en 2016, Audi ofrece sistemas de sonido Bang & Olufsen con sonido 3D, que también refleja la dimensión espacial de la altura.

Para ello se utilizan varios altavoces adicionales de banda ancha integrados en el pilar A y, como en el A8 y el Q8, también en el pilar B, así como en el revestimiento del techo.

El habitáculo se convierte en un gran escenario donde la música se reproduce tal y como se grabó en el estudio. Esto hace que los efectos de sonido se puedan repartir de forma flexible en el habitáculo.

Vibraciones, pruebas y localización del origen del ruido

Los ruidos no siempre se oyen en el lugar donde surgen. El equilibrio vibroacústico de los vehículos tiene consecuencias notables para el nivel de confort del conductor.

La búsqueda del origen de este tipo de ruidos supone un repaso exhaustivo de todo el vehículo. Se prueban las respuestas vibratorias de componentes individuales o de todo el chasis, para investigar y localizar las fuentes de ruido.

Los especialistas realizan mediciones tras hacer una serie de pruebas en pistas situadas en plataformas vibratorias con superficies irregulares, además de ensayos en tráfico real.

Para identificar posibles fuentes de ruidos molestos sin necesidad de centrarse en la conducción, también se recurre a máquinas que hacen vibrar los vehículos. Los técnicos utilizan rodillos vibratorios que pueden simular, por ejemplo, la conducción sobre adoquines.

Adicionalmente, someten a los coches a pruebas de hidropulsión, un sistema que activa una banda de frecuencias ajustable para transmitir impulsos a través de las ruedas y el chasis.

El sistema denominado 'shaker' (agitador) funciona de una forma similar, salvo que es utilizado para hacer que la carrocería del coche vibre directamente. Esto permite evitar los efectos de amortiguación causados por los neumáticos, los propios amortiguadores y el chasis.

Los bancos de pruebas permiten someter al vehículo a estímulos en condiciones de laboratorio que se registran previamente en la pista de pruebas, sin condiciones perturbadoras como el viento, el motor o los ruidos de la rodadura, y con la opción de repetirlo de forma ilimitada.

Cómo interpretar los ruidos más habituales

RuidoPosible origen
Zumbido o silbido al acelerarSistema de escape, motor, turbo o fugas de presión
Chirrido al frenarPastillas desgastadas, falta de lubricación o discos dañados
Traqueteo sobre bachesAmortiguadores, bujes o fijaciones de la suspensión
Chirrido muy agudo en aceleraciónCorrea de distribución desgastada
“Cla-cla-cla” al girarJunta homocinética desgastada
Ruido seco al soltar el embragueDesgaste o defecto en algún elemento del embrague
Golpeteo metálico que aumenta con las revolucionesPosible contacto del pistón con las válvulas
Petardeo al acelerarFallo en una junta del sistema de escape
Rozadura que aumenta con la velocidadParagolpes, cubrecárter u otro elemento de la carrocería suelto

Mantenimiento y diagnóstico

Los ruidos en el coche pueden ser más que solo molestos; a menudo son una señal de que algo no está funcionando correctamente. Identificar la fuente de estos ruidos es crucial para mantener tu vehículo en óptimas condiciones y garantizar tu seguridad en la carretera.

Un vehículo está compuesto por miles de piezas diferentes sometidas constantemente a desgaste. Piezas que rozan entre sí, actúan y se mueven de forma conjunta o independiente.

Cuando todo funciona perfectamente, se trata de una orquesta bien afinada, pero cuando algo empieza a fallar, la música desentona. Las averías más comunes suelen ir acompañadas de ruidos extraños en el coche, sonidos fuera de lo habitual, así como de otros síntomas fáciles de detectar.

La mejor manera de evitar ruidos en el carro es realizar un mantenimiento regular. Esto incluye revisiones periódicas, cambio de fluidos y atención a los sonidos.

Un buen mantenimiento preventivo nos ayuda a evitar problemas de mayor calado en los vehículos. Si experimentas ruidos extraños, no dudes en consultar a un mecánico profesional para una evaluación completa.

La importancia del mantenimiento se intensifica cuando hablamos de vehículos que superan los 10 años de antigüedad. Revisar la salud de nuestro coche es sinónimo de previsión, ahorro y seguridad.

La forma de conducir también puede aumentar el nivel de ruido. Una conducción brusca, con frenazos y aceleraciones constantes, genera tensiones en la estructura del coche que se traducen en más ruidos internos.

Una conducción suave no solo reduce el consumo, sino que también contribuye a un coche más silencioso. Del mismo modo, un mantenimiento adecuado es esencial.

factores del ruido interior del coche

21 SONIDOS de un AUTO DAÑADO | Escucha el RUIDO de la SUSPENSIÓN, DIRECCIÓN, MOTOR, CAJA Y FRENOS

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