Caja de filtro: para qué sirve, tipos y mantenimiento

La caja de filtro es el conjunto que aloja y protege el filtro de un sistema de aire acondicionado, ventilación o climatización, y permite que el aire pase por el medio filtrante antes de llegar a la estancia o al habitáculo. El filtro del aire acondicionado actúa como una barrera que retiene las partículas del aire antes de que pasen al interior de la estancia.

El filtro de aire acondicionado es un componente fundamental para garantizar no solo el buen funcionamiento del equipo, sino también la calidad del aire que respiramos en casa. Los filtros son los responsables de purificar el aire que emite nuestro aparato de aire acondicionado.

¿Para qué sirve una caja de filtro?

La caja de filtro mantiene el elemento filtrante en la posición adecuada, facilita el paso controlado del aire y evita que el filtro se desplace o quede mal ajustado. La función primordial del filtro es atrapar el polvo, los ácaros, el polen y las partículas contaminantes.

Los filtros ayudan a eliminar partículas de polvo, polen, bacterias, hongos y alergenos, por lo que contribuyen a mejorar la calidad del aire interior. Como sabemos, en el aire puede haber contaminantes (como partículas de humo), polvo y hasta microorganismos patógenos.

Los filtros son los que van a eliminar todas estas partículas para que respiremos un aire lo más limpio y puro posible además de fresco. Contar con un buen sistema de filtrado en el aire acondicionado tiene ventajas que van más allá del confort térmico.

Funciones principales del filtro

Mejora de la calidad del aire

Ayuda a mantener un aire más limpio y saludable dentro del hogar, lo que reduce la presencia de alérgenos, especialmente útil en casas con mascotas o personas con asma. Se ha demostrado por ejemplo que algunos filtros de aire acondicionado pueden contribuir a mejorar las alergias y el asma.

La falta de limpieza de los filtros de aire acondicionado puede ocasionar problemas de salud. Si el filtro está sucio, el aire que vamos a impulsar, sea frío o caliente, puede contener contaminantes, malos olores e incluso suciedad.

Ahorro de energía y rendimiento

Cuando el filtro está limpio, el aire fluye sin obstáculos, lo que permite que el sistema de aire acondicionado funcione de manera más eficiente. Influyen por tanto en la calidad del aire pero también en el rendimiento del equipo ya que por ejemplo un filtro sucio puede hacer que un equipo de aire acondicionado consuma hasta un 30% más que en condiciones óptimas.

Unos filtros en mal estado pueden ser la causa de averías, de mal funcionamiento o de un consumo excesivo de nuestros equipos. También es muy importante revisar que el aparato no esté taponado, ya que podría tener problemas en su funcionamiento.

Prevención de olores y ruidos

Los filtros también ayudan a captar partículas que pueden generar males olores. Un buen mantenimiento del filtro no solo mejora la calidad del aire y la eficiencia del equipo, sino que también reduce los ruidos generados por el esfuerzo extra del sistema cuando está sucio.

Cómo funciona el sistema de filtrado

El filtro está situado en la parte superior del aire acondicionado, que es por donde el aparato aspira el aire de la habitación. Luego, cuando pasa a través del intercambiador que está dentro del aparato lo enfría o calienta, y finalmente lo impulsa hacia el exterior.

Si la aspiración esta taponada, el equipo funcionará de manera deficiente, perdiendo capacidad de enfriamiento/calentamiento a parte de los problemas de limpieza de aire ya comentados. Si no se realiza el mantenimiento oportuno, podría ser que durante el primer año el aparato de aire acondicionado funcionara correctamente y que, a partir del segundo año empezara a fallar tirando menos aire, o bien no enfriando o calentando lo que el usuario querría.

Funcionamiento del filtro en aire acondicionado

Por qué es importante cuidar los filtros en verano

Durante el verano, el filtro de aire acondicionado cobra un papel aún más importante. El equipo suele funcionar muchas más horas al día y, con las ventanas cerradas, el aire interior circula constantemente a través del sistema.

El uso intensivo favorece la acumulación de polvo y otras partículas en el medio filtrante. Cuando el filtro está limpio, el aire fluye sin obstáculos, lo que permite que el sistema de aire acondicionado funcione de manera más eficiente.

Consejo: Limpia o cambia los filtros de aire acondicionado cada 2 a 4 semanas durante los meses de más uso.

Tipos de filtros para aire acondicionado

Existen diferentes tipos de filtros en los equipos de aire acondicionado, y cada uno cumple una función específica en la limpieza del aire. Existen diferentes tipos de filtros para aires acondicionados, cada uno de ellos diseñado para ofrecer diferentes soluciones.

Tipo de filtroFunción principal
Fibra de vidrioAtrapar partículas grandes de polvo y suciedad
Carbón activadoEliminar olores, gases y compuestos orgánicos volátiles (COV)
HEPACapturar hasta un 99,7% de las partículas de hasta 0.3 micrones
IonizaciónCargar las partículas para que se adhieran a las superficies del filtro
Malla lavableCapturar partículas de mayor tamaño y permitir la reutilización
Alta densidad o media eficienciaEquilibrar la filtración de partículas grandes y pequeñas

Filtros de fibra de vidrio

Son los más comunes en el sector doméstico. Están compuestos por una capa de fibras que atrapan partículas grandes de polvo y suciedad.

Filtros de nylon

Filtros de Nylon: es el más común y básico. Su mantenimiento es muy sencillo ya que puede lavarse en casa con agua tibia y en su caso un jabón lo más neutro posible.

Filtros metálicos

Filtros metálicos: pueden ser de acero o aluminio y es el tipo más usado en los equipos de ventana de aire acondicionado. Su mantenimiento también es bastante simple, puede lavarse, preferiblemente con agua o aire a alta presión y en caso de deterioro puede sustituirse.

Filtros de carbón activado

Son ideales para eliminar olores y gases en el aire. Estos cuentan con una capa de carbón que actúa como un absorbente, capturando compuestos orgánicos volátiles (COV) y otros contaminantes en el aire, lo que ayudan a mejorar la calidad del aire interior.

Filtros de carbón activo: este tipo es más sofisticado que los anteriores y puede absorber olores. Muy útil cuando por ejemplo hay fumadores en casa. Al contrario que los anteriores no se puede lavar y cuando agota su tiempo de vida debe ser sustituido.

Filtros HEPA

Los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) son de los más avanzados y eficaces que hay en el mercado. Pueden capturar hasta un 99,7% de las partículas de hasta 0.3 micrones, lo que incluye polvo, polen, esporas de moho, bacterias o alergenos.

Filtro HEPA: son sumamente eficaces, pudiendo atrapar partículas de hasta 0,3 micras. Suelen estar tejidos con fibras de vidrio. Para su mantenimiento puede ser lavado, siempre de forma suave y con agua tibia.

Filtros de ionización, plasma y neoplasma

Los filtros de ionización cargan las partículas en el aire, lo que las hace adherirse a las superficies del filtro. Filtros de plasma o neoplasma: es una de las tecnologías más avanzadas, son capaces de purificar y desodorizar el aire.

Al contrario que todos los anteriores estos no son mecánicos. Los filtros más avanzados se suelen encontrar en los equipos de gama alta o media-alta.

Filtros de malla lavables

Este tipo de filtro son una opción ecológica, ya que pueden limpiarse y reutilizarse varias veces. Aunque no son tan eficaces, son adecuados para capturar partículas de mayor tamaño.

Filtros de alta densidad o media eficiencia

Ofrecen un equilibrio entre la filtración de partículas grandes y pequeñas. Son más efectivos que los filtros de fibra de vidrio tradicionales, pero no tan avanzados como los HEPA.

Filtros especiales

Algunos filtros de los más novedosos aportan nuevas características. La mayoría de ellas van dirigidas a la eliminación de olores y a la purificación del aire.

  • Filtro de iones desodorizante
  • Filtro antibacterias electrostático
  • Filtro fotocatalítico desodorizante

Los equipos más económicos suelen incluir filtros más básicos que sirven sobre todo para atrapar el polvo.

Filtro de aire y filtro del evaporador: diferencias

El filtro del aire acondicionado actúa como una barrera que retiene las partículas del aire antes de que pasen al interior de la estancia. El evaporador es el componente en el que el refrigerante absorbe el calor contenido en el aire exterior y enfría el aire que pasa por el sistema.

En el evaporador, el refrigerante cambia completamente de estado. Al absorber el calor contenido en el aire exterior, el refrigerante entra gradualmente en ebullición hasta llegar a ser completamente gaseoso.

Durante este proceso de ebullición, la temperatura del fluido permanece estable a baja temperatura, enfriando así el aire que pasa por el evaporador. Una vez enfriado, el flujo de aire continúa su recorrido hasta el habitáculo.

Por tanto, el filtro de aire y el evaporador cumplen funciones relacionadas, pero diferentes: el filtro retiene partículas del aire, mientras que el evaporador participa en el intercambio térmico que permite enfriar la estancia o el habitáculo.

Filtro deshidratador: un componente diferente

El filtro deshidratador cumple una función distinta de la del filtro de aire interior. El sistema de aire acondicionado de su vehículo es un circuito cerrado.

El refrigerante, ahora líquido y caliente, entra en el filtro deshidratador (también llamado "filtro deshidratador" o "botella deshidratadora"). Situado estratégicamente en el circuito, este elemento protege a los demás componentes eliminando la humedad, pero también el ácido y las partículas sólidas del fluido.

Qué contaminantes retiene

Como ya se ha mencionado, estas botellas desecantes eliminan el agua, el ácido y las partículas del refrigerante.

  • Humedad: Las fugas en el sistema o una mala manipulación durante el mantenimiento deja que la humedad entre en su sistema de aire acondicionado.
  • Ácido: Se produce por un exceso de humedad.
  • Partículas sólidas: Pueden proceder de residuos de fabricación en el sistema, del desgaste normal de los componentes del sistema y del aire exterior en caso de fuga.

Un exceso de estos contaminantes obstruye los componentes, los degrada, reduce su rendimiento e incluso provoca que el sistema de aire acondicionado deje de funcionar. En el deshumidificador, estos contaminantes son retenidos por mallas y/o medios filtrantes.

Además de retener estos contaminantes, el filtro deshidratador es también un depósito de refrigerante. ¿Su finalidad? Compensar las variaciones de volumen de refrigerante en el circuito.

Cuándo sustituir el filtro deshidratador

En general, los fabricantes recomiendan sustituir la botella de desecante cada 3 años. Sin embargo, la vida útil de un desecante puede variar en función del tipo de sistema de aire acondicionado, las condiciones de uso y la calidad del mantenimiento.

Cada vez que se abre el sistema de aire acondicionado, hay que cambiar el filtro deshidratador. Este filtro está hecho de un desecante que es extremadamente higroscópico, es decir, atrae la humedad del aire.

Para cambiar un filtro deshidratador, los mecánicos profesionales tienen la experiencia, las herramientas y el equipo necesarios para realizar esta operación de forma segura y eficaz.

Señales de que el filtro necesita mantenimiento

Cuando el filtro de aire acondicionado está sucio, es fácil notarlo: el flujo de aire disminuye, el equipo tarda más en enfriar la estancia y pueden aparecer olores o una sensación de aire cargado.

  • El flujo de aire disminuye.
  • El equipo tarda más en enfriar la estancia.
  • Pueden aparecer olores.
  • Se percibe una sensación de aire cargado.
  • Aumentan los ruidos generados por el esfuerzo extra del sistema cuando está sucio.

Estas señales indican que el filtro necesita limpieza o sustitución, según el tipo de filtro y las indicaciones correspondientes al equipo.

Mantenimiento de la caja y del filtro

Limpieza del filtro del aire acondicionado

Limpiar los filtros del aire acondicionado es una tarea sencilla. Se debe abrir el frontal de la unidad interior hasta que se trabe y posteriormente retirar el filtro.

A continuación, debemos limpiar el filtro. Para ello podemos utilizar un paño, una aspiradora o incluso podemos lavarlo con agua. En el caso de lavarlo con agua, no debe hacerse con mucha presión porque podría dañar el filtro.

Luego lo dejamos secar a la sombra. Una vez el filtro está limpio y seco, lo colocamos nuevamente dentro de la unidad del aire acondicionado hasta que quede firmemente sujeto y cerramos el panel frontal.

Revisión de la caja de filtro

Antes de colocar nuevamente el filtro, conviene comprobar que la caja esté limpia, seca y sin obstrucciones. También es importante revisar que el aparato no esté taponado, ya que podría tener problemas en su funcionamiento.

El filtro debe quedar firmemente sujeto y colocado en la dirección correcta cuando el equipo indique el sentido del flujo de aire. Una caja mal cerrada o un filtro mal colocado pueden reducir el caudal y permitir el paso de suciedad.

Frecuencia de limpieza

Depende del uso que se le dé al aire acondicionado. Por ejemplo, un aire acondicionado de oficina que funciona cada día se debería limpiar cada 2 o 3 meses.

En cambio, en un domicilio particular, recomendamos limpiarlo una vez al año. Consejo: Limpia o cambia los filtros de aire acondicionado cada 2 a 4 semanas durante los meses de más uso.

La frecuencia debe adaptarse al uso real del equipo, al polvo presente en el ambiente y al tipo de filtro instalado. Los filtros que no pueden lavarse deben sustituirse cuando agotan su tiempo de vida o según las indicaciones correspondientes al equipo.

Filtros del habitáculo del coche

El filtro de habitáculo es el componente encargado de limpiar el aire que entra al interior del coche a través del sistema de ventilación, calefacción y aire acondicionado. Está situado normalmente en la zona del salpicadero, detrás de la guantera o cerca de la base del parabrisas, y actúa como una barrera frente a partículas y contaminantes del exterior.

Si alguna vez has oído hablar de filtro de habitáculo, filtro de aire acondicionado, filtro antipolen o filtro de polen del coche, en realidad estás muy cerca de estar hablando de la misma pieza.

En la mayoría de los casos, sí. Son nombres distintos para referirse al mismo elemento o a variantes muy similares. La diferencia real no suele estar en el nombre, sino en el tipo de material filtrante.

Diferencia entre filtro de habitáculo y filtro de aire del motor

Es fácil confundirlos, pero no hacen el mismo trabajo. El filtro del habitáculo limpia el aire que respiran los ocupantes del vehículo.

El filtro de aire del motor, en cambio, limpia el aire que entra en la admisión para la combustión. Su misión es proteger el motor y asegurar que funcione con el caudal de aire adecuado.

Uno está pensado para tu confort y la calidad del aire en cabina. El otro, para el rendimiento mecánico. Ambos son importantes, pero cada uno cumple una función distinta.

Qué puede filtrar el filtro del habitáculo

El filtro estándar está diseñado para retener partículas sólidas en suspensión, como polvo, hollín, suciedad, arena fina y polen. En los modelos más eficaces también puede haber retención de partículas finas, incluidas PM2.5, que son especialmente relevantes en entornos urbanos con tráfico intenso.

No todos los filtros estándar filtran PM2.5 con la misma eficacia. Depende del fabricante, la calidad del material y el estado del propio filtro.

Los filtros con carbón activo añaden una capa que mejora la retención de gases y compuestos responsables de malos olores. Son especialmente útiles en ciudad, túneles, zonas industriales o trayectos con tráfico denso.

Algunos modelos avanzados incorporan también tratamientos que limitan la proliferación de bacterias y hongos en la superficie del filtro.

Puede el filtro de habitáculo filtrar virus

La respuesta corta es: depende del tipo de filtro, pero no conviene hacer promesas absolutas. Los filtros de habitáculo convencionales están pensados sobre todo para retener partículas, polvo y polen.

Algunos filtros más avanzados, con medios de alta eficiencia o tratamientos específicos, pueden reducir parte de los aerosoles y microorganismos presentes en el aire. Sin embargo, eso no significa que cualquier filtro de cabina bloquee virus de forma garantizada ni que por sí solo evite contagios.

Lo que dice la evidencia disponible es que la capacidad de filtrar virus depende del tamaño de las partículas transportadoras, de la eficiencia real del material filtrante, del ajuste del sistema y de las condiciones de uso.

Señales de un filtro de habitáculo sucio

Un filtro de polen coche en mal estado no siempre se ve a simple vista, pero sí suele dar señales bastante claras. Si al conectar el aire acondicionado o la calefacción aparece un olor a humedad, a cerrado o a suciedad acumulada, el filtro puede estar saturado.

Si notas que sale menos caudal de aire aunque el ventilador esté funcionando igual que siempre, es posible que el filtro del habitáculo esté obstruido. El aire encuentra más resistencia para pasar y el sistema pierde eficacia.

Cuando el sistema de ventilación no mueve bien el aire, la eliminación de humedad del interior también empeora. El resultado es un coche que se empaña antes y tarda más en recuperar visibilidad, sobre todo en invierno o en días de lluvia.

Cuándo cambiar el filtro del habitáculo

La recomendación más segura es consultar el manual de mantenimiento del vehículo. Ahí encontrarás el intervalo específico para tu modelo.

Como orientación, el filtro del habitáculo suele cambiarse cada 15.000-20.000 km o una vez al año. Y es que, aunque no alcances ese kilometraje, el tiempo también cuenta: el filtro acumula humedad, suciedad y contaminantes aunque uses poco el coche.

Si circulas mucho por ciudad, pasas tiempo en atascos, conduces en zonas con mucho polvo o vives épocas de alta concentración de polen, el filtro puede saturarse antes.

También conviene ser más exigente con el mantenimiento cuando viajan con frecuencia niños, personas alérgicas o pasajeros sensibles a la calidad del aire.

Cómo cambiar un filtro de habitáculo

En muchos coches es una operación sencilla que puedes hacer tú mismo en casa. Eso sí, el acceso cambia según el modelo, así que antes de empezar conviene revisar el manual del vehículo.

  1. Localiza el filtro. Suele estar detrás de la guantera, en la consola central o bajo la rejilla situada en la base del parabrisas.
  2. Apaga el coche y retira la llave. Si vas a desmontar una tapa interior, trabaja con buena luz y con el habitáculo limpio.
  3. Abre el compartimento o retira la tapa de acceso. En algunos vehículos basta con soltar unas pestañas; en otros hay que desmontar la guantera parcial o totalmente.
  4. Extrae el filtro antiguo con cuidado. Fíjate en la posición y, sobre todo, en la dirección del flujo de aire marcada con una flecha.
  5. Revisa el hueco. Si hay hojas, polvo o suciedad, retíralos con cuidado antes de montar el recambio.
  6. Coloca el filtro nuevo en la misma orientación que el anterior. Respetar la dirección del aire es clave para que funcione correctamente.
  7. Vuelve a montar la tapa o la guantera y comprueba que todo queda bien fijado.
  8. Enciende la ventilación y revisa que el caudal de aire sea normal y no aparezcan ruidos extraños.

Si el acceso es complicado o requiere desmontajes delicados, lo más práctico es acudir a un taller. A veces ahorrar unos minutos sale más caro si se rompe una tapa o un anclaje.

Filtro de transmisión automática

El filtro de transmisión es un componente crítico dentro de la transmisión. Está ubicado sobre la bandeja de la transmisión, que atrapa cualquier exceso de líquido, y debajo de un tubo de recolección que se conecta a la bomba de aceite, que regula la presión del fluido dentro de la transmisión.

Esencialmente, el filtro de transmisión funciona como un tamiz que recoge contaminantes como suciedad y desechos antes de enviar fluido lubricante a la transmisión.

Cuando realizamos un cambio de marchas en la caja de cambios automática se generan fricciones entre las partes mecánicas. Con el paso del tiempo, está fricción provoca la generación de virutas metálicas que el aceite irá distribuyendo por la caja de cambios.

Parte de esta suciedad, se quedará en los filtros acumulándose con el paso del tiempo, e impidiendo que el lubricante pase correctamente. Por tanto, una parte fundamental del mantenimiento, además de la sustitución del ATF, es la sustitución de los filtros.

Filtros internos y externos

Existen dos tipos de cajas de cambios automáticas, dependiendo del tipo de filtro que lleven:

  • Cambio automático con filtro interno
  • Cambio automático con filtro externo

En el caso de los mantenimientos, vamos a diferenciar si el filtro es externo o interno.

Desde Tcmatic, recomendamos hacer el mantenimiento para este tipo de vehículos cada 60.000km (20.000 km antes que las cajas de filtro externo). Esto es debido a que al estar el filtro ubicado dentro de la caja, su sustitución implica un proceso mucho más complicado, (deberíamos abrir la caja), con los elevados costes que esto implica.

En este tipo de cajas (que representan más del 85% del parque) aconsejamos realizar el mantenimiento cada 80.000km. Esto es debido a que SIEMPRE, se realiza el cambio de filtro, tanto si hacemos el mantenimiento con kit como si lo hacemos con máquina.

Filtros específicos y sistemas avanzados

El índice de contenidos del material de referencia incluye el apartado «Filtro Plasma Quad» dentro de los sistemas de filtrado de determinados equipos de aire acondicionado. El índice de contenidos del material de referencia también incluye el apartado «Filtro purificador de aire» y una «Comparativa por modelos».

Existen filtros destinados específicamente a equipos de evaporación y enfriadores de aire.

MarcaNúmero de artículoTipo de filtroEstructura
Trotec7710000841Filtro de evaporaciónEstructura de panal

El filtro del evaporador y la caja de filtro deben mantenerse libres de suciedad para que el aire pueda circular correctamente y el equipo conserve su capacidad de funcionamiento.

Cómo Limpiar los Filtros de tu Aire Acondicionado. Muy Muy Fácil. 258

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