Cantidad de ppm recomendada para la cloración salina en piscinas

La cantidad de sal recomendada para una piscina con clorador salino depende del fabricante y del modelo del equipo, pero muchos sistemas funcionan alrededor de 3.000-4.000 ppm. Algunos cloradores trabajan correctamente entre 2.500 y 3.500 ppm, otros admiten aproximadamente entre 2.500 y 4.000 ppm, y determinados equipos funcionan en rangos de 3.000-5.000 ppm.

Por eso, el valor correcto es el indicado en el manual o en el panel del clorador, no una cifra universal. Un nivel demasiado bajo puede impedir que el equipo produzca suficiente cloro, mientras que un nivel demasiado alto puede favorecer la corrosión, causar molestias a los bañistas y obligar a diluir el agua.

Medición de salinidad en piscina

Cuál es la salinidad adecuada para una piscina

La salinidad se expresa en partes por millón, o ppm, y también puede expresarse en gramos por litro, g/L. La equivalencia práctica es sencilla: 1 g/L equivale a 1.000 ppm.

ConcentraciónEquivalenciaInterpretación
2.500 ppm2,5 g/LLímite inferior utilizado por algunos equipos
3.000 ppm3 g/LRango habitual de funcionamiento
3.500 ppm3,5 g/LValor recomendado por algunos cloradores
4.000 ppm4 g/LRango habitual de muchos sistemas
5.000 ppm5 g/LRango superior admitido por determinados equipos
6.000 ppm6 g/LConcentración utilizada por algunos equipos específicos

Para un funcionamiento óptimo de nuestro clorador salino, por lo general, necesitaremos entre 5 y 6 g/l de sal, este valor dependerá de cada equipo. Muchos cloradores trabajan en valores alrededor de 3.000-4.000 ppm, pero lo importante es seguir el rango que indique tu equipo (manual o panel del clorador) y mantenerlo estable.

Generalmente, la concentración de sal recomendada está entre 2500 y 3500 ppm (partes por millón). Un nivel adecuado de sal estará situado entre 2500 a 3000 ppm (rango inferior) o 3000 a 5000 ppm (rango superior) para la mayoría de los cloradores salinos.

Las piscinas con sal ofrecen numerosas ventajas en comparación con las tratadas con cloro convencional. El agua es más suave y agradable para la piel y los ojos, evitando la irritación.

Por qué es importante mantener las ppm dentro del rango

Un nivel adecuado de sal garantiza el funcionamiento óptimo del sistema de cloración salina, que es responsable de desinfectar el agua y mantenerla libre de agentes patógenos, donde un equilibrio incorrecto puede resultar en una desinfección ineficaz, lo que aumenta el riesgo de contaminación bacteriana y algas.

Niveles demasiado bajos pueden impedir que el sistema de cloración salina funcione correctamente, mientras que niveles demasiado altos pueden causar corrosión en los componentes de la piscina y resultar incómodos para los bañistas. Un exceso de sal puede dañar el clorador, mientras que un defecto hará que no se produzca suficiente cloro.

Por otro lado, la corrosión es un riesgo significativo en piscinas con niveles de sal demasiado altos, la cual puede afectar no solo a los componentes de la piscina, como escaleras y luces, sino también a equipos más críticos como los sistemas de filtración y bombeo.

La sal no se evapora ni se gasta como el cloro. Sólo hay que reponerla cuando se pierde agua por salpicaduras, limpieza del filtro o pequeñas fugas, y siempre midiendo antes la salinidad.

Cómo calcular la cantidad de sal que hay que añadir

La tabla de sal relaciona dos datos: el volumen de la piscina y la salinidad actual (ppm). Con eso, te indica cuánta sal necesitas para llegar al rango recomendado por tu clorador.

Necesitas:

  • Volumen de la piscina, en litros.
  • Salinidad actual, en ppm.
  • Salinidad objetivo, en ppm, según el clorador.

Primero calcula la diferencia:

PPM a subir = objetivo − actual

Después aplica la fórmula:

Sal a añadir (kg) = (Litros × PPM a subir) / 1.000.000

Ejemplo: piscina de 40.000 L, necesitas subir 600 ppm: (40.000 × 600) / 1.000.000 = 24 kg

La misma operación puede hacerse con gramos por litro. Si una piscina necesita aumentar 4,25 g/l y tiene 20.000 l de agua, hay que multiplicar los 4,25 g/l que hacen falta por los 20.000 l de nuestra piscina de fibra: y nos saldrían 85 kg de sal a añadir.

Volumen de aguaAumento necesarioSal a añadir
40.000 L600 ppm24 kg
20.000 L4,25 g/L85 kg

Ejemplos de cantidad de sal según el volumen

La mayoría de los cloradores funcionan bien cuando pones entre 4 y 6 kilos de sal por cada 1.000 litros de agua. Es decir, si tu piscina tiene 10.000 litros, lo normal es que necesites entre 40 y 60 kilos de sal para que el sistema funcione a la perfección.

Volumen de la piscinaCantidad aproximada para 4-6 kg por 1.000 L
3.000 litros15 kilos de sal
7.000 litros35 kilos de sal
10.000 litros40-60 kilos de sal
12.000 litros o másEn torno a 60 kilos de sal
50 m³Unos 150-200 kg de sal para lograr una salinidad de 3000-4000 ppm

Por ejemplo, para 50 m3 de agua, serán necesarios unos 150-200 kg de sal para lograr una salinidad de 3000-4000 ppm. Añadiremos la sal poco a poco, dejando circular el agua.

Estos cálculos son para cuando llenes la piscina por primera vez. Si ya la tienes en marcha y solo necesitas ajustar los niveles de sal, la cantidad será menor. Lo ideal es medir primero y luego corregir.

Cómo medir la salinidad correctamente

La única forma de saber que estás en el rango adecuado es medir la salinidad del agua cada cierto tiempo, sobre todo después de llenar la piscina o después de que llueva con fuerza.

Puedes usar tiras reactivas o un medidor digital. Las tiras son rápidas y económicas; el medidor digital suele facilitar lecturas más finas si controlas a menudo.

  • Medidores digitales de salinidad: son rápidos y fáciles de usar.
  • Tiras reactivas: más económicas. Cambian de color según el nivel de sal.
  • Kit de análisis líquido: muy completo, pero algo más laborioso.

La mejor forma de saber si la salinidad es correcta es utilizando un medidor electrónico específico, que proporciona una lectura precisa en ppm. Como alternativa más económica, existen tiras reactivas que miden la sal por colorimetría, aunque son menos exactas.

Un truco simple que evita muchos líos: toma la muestra a 30-50 cm de profundidad y lejos de los retornos. Y si acabas de añadir sal, espera a que se disuelva y circule antes de dar la lectura por definitiva.

Medición con tiras reactivas

Llena un frasco pequeño con aproximadamente 2.5 cm de agua de la piscina o del spa. Inserta el extremo inferior de la tira en la muestra de agua.

Para obtener resultados exactos mantenga la mitad superior de la tira completamente seca. Cuando la banda amarilla vira al negro, lo que suele ocurrir en 3 a 4 minutos, retire la tira de la muestra de agua y determine dónde aparece el punto blanco más alto (pico blanco) dentro de la escala numérica de la tira de prueba.

Compare ese valor con la tabla que se incluye en el bote. Estas tiras de AquaChek miden los niveles de sal de 400 a 7,000 ppm (cloruro de sodio).

Medición con equipos digitales

Los medidores digitales de salinidad se sumergen en el agua de la piscina, y en cuestión de segundos, el medidor digital muestra la concentración de sal, siendo particularmente útiles para piscinas que requieren un monitoreo regular y preciso de los niveles de sal.

Hay algunos equipos que miden la sal automáticamente, pero aún así debemos hacer la medición manual, para saber que es correcta. Los sistemas de monitoreo automatizados incluyen sensores de salinidad, los cuales proporcionan lecturas continuas y pueden incluso ajustar automáticamente la concentración de sal mediante la integración con sistemas de dosificación automáticos.

Cada cuánto medir la sal de la piscina

Se recomienda medir la salinidad una vez al mes. Durante la temporada de uso, conviene revisarla de forma periódica y siempre que pase algo que pueda alterarla: lluvias fuertes, reposición frecuente de agua, vaciados parciales o cambios grandes de nivel.

Mide los niveles cada 2-3 semanas si usas mucho la piscina o después de una tormenta fuerte. Tras lluvias intensas o grandes aportes de agua, la salinidad puede bajar. Es normal que toque ajustar.

En regiones con altas temperaturas, el agua se evapora más rápido, pero la sal no. Esto hace que la concentración de sal en el agua aumente, afectando al funcionamiento del clorador salino.

Si baja el nivel y no repones, la concentración puede subir; al rellenar con agua nueva, se equilibra.

Cómo añadir la sal sin alterar el funcionamiento del clorador

Antes de añadir la sal, tenéis que apagar el clorador salino o si no tiene botón de apagado dependiendo del clorador, bajaremos a cero la producción.

La sal la echaréis directamente al agua, repartida alrededor de la misma y ayudáis a su disolución, por ejemplo con el limpiafondos manual y luego dejareis de 4 a 6 h en recirculación o circulación dependiendo de los m3 de nuestra piscina.

Añade la sal con la filtración en marcha y repártela para que se disuelva bien. Evita concentrarla en un único punto.

Después, deja que el agua circule el tiempo suficiente para homogeneizar la salinidad antes de volver a medir. Si el nivel está por debajo de lo recomendado, añade sal poco a poco. Remueve el agua, para ello, puedes poner la depuradora un rato. Después, vuelve a medir.

Después de haber añadido sal, deja que el agua circule y se mezcle durante al menos 24 horas para permitir una disolución total de la sal añadida. Después del plazo recomendado, efectúa de nuevo una medición de la salinidad para asegurarte de que la tasa de sal esté en el rango óptimo.

Si tienes que subir mucho, suele ser más prudente hacerlo en dos ajustes en lugar de echar todo de golpe. Así reduces el riesgo de pasarte.

Mantenimiento con Cloración Salina | Cómo funciona | Ventajas y desventajas

Qué tipo de sal utilizar

Debes de emplear una sal pura 99,8%. También puedes hacer uso de sal suavizante en pastillas. Pero ojo que esta tardará mucho más en disolverse con el agua.

Nunca uses la sal iodada o la amarilla. Hay que utilizar sal especial para piscinas y sin antiaglomerantes.

La sal se introduce en el agua para que el clorador salino separe el sodio del cloro mediante electrólisis. El cloro producido se combina con el agua y actúa como desinfectante.

Qué ocurre si hay demasiada sal

El exceso de sal también puede darte problemas. Aunque no es peligroso para ti, sí puede afectar al equipo y al agua de la piscina.

  • Corrosión del sistema: depuradoras, escaleras y otros elementos metálicos sufren más desgaste.
  • Sensación de picor en la piel y en los ojos: aunque menos que con el cloro, el agua muy salada puede irritar o dejarte la piel tirante.
  • Problemas con el clorador: trabajar con niveles excesivos de sal puede estropearlo.

Si has añadido demasiada sal, la solución es sencilla: diluirla en el agua. Vacía parcialmente la piscina entre un 10% y un 30% según el exceso. Rellena con agua limpia y vuelve a medir.

La forma habitual de bajar la salinidad es diluir con aporte de agua. Por eso merece la pena ajustar en dos fases cuando la corrección es grande.

Qué ocurre si falta sal

Si no mantienes la concentración mínima requerida para tu piscina, tu generador de cloro salino producirá cantidades insuficientes de cloro, lo cual puede favorecer el crecimiento de algas y bacterias.

Antes de añadir más sal, revisa estas causas habituales:

  • La sal aún no se ha disuelto.
  • La muestra no es representativa.
  • La lectura del equipo está desajustada.
  • La salinidad se ha reducido por lluvia o reposición de agua.

Si mides demasiado pronto, puedes ver valores más bajos de lo real. Dale tiempo a la disolución y a la circulación.

Medir en superficie o cerca de retornos puede falsear la lectura. Mejor a media profundidad y, si dudas, en más de un punto.

Si el clorador insiste pero tu medición manual es correcta, puede influir el estado del sensor o de la célula. En ese caso conviene revisar mantenimiento del equipo según su fabricante.

Relación entre salinidad, cloro y pH

Aunque el cloro se genera automáticamente, es importante controlar sus niveles. El rango adecuado está entre 1 y 3 ppm.

Para mantener el valor del cloro, debe estar en torno a 0,5-1 ppm. Un exceso puede irritar piel y ojos, mientras que un defecto no desinfectará bien el agua.

Para que el valor de cloro sea efectivo en la desinfección, necesitamos que el pH se acerque lo más posible a 7. El rango óptimo de pH está entre 7,2 y 7,6, mientras que la alcalinidad debe situarse entre 80 y 120 ppm.

El pH tiende a subir con el tiempo en piscinas con sal, pudiendo superar el límite de 7,6. Además de irritación, un pH alto reduce la eficacia del cloro.

Si el pH está por encima de 7.2, usaremos minorador de pH. Si nos sale un valor por debajo de 6.8, usaremos aumentador de pH.

La dureza del agua mide la cantidad de minerales disueltos, principalmente calcio y magnesio. En piscinas salinas, lo ideal es mantener la dureza entre 200 y 400 ppm.

Regulación de la producción del clorador

Cada piscina prefabricada será independiente, porque influyen los m3 y muchos otros factores, como son el tipo de agua, las horas de sol, temperatura exterior y el número de bañistas.

Los cloradores salinos permiten regular la producción de cloro según las necesidades. En general, se recomienda mantener el clorador al 50-70% de su capacidad, y aumentar o disminuir la producción en momentos puntuales, como olas de calor, lluvias fuertes o mayor uso de la piscina.

Si el clorador está dimensionado para una piscina de 120m3, bájale la producción al 40-50%, pero mídele qué nivel de cloro tiene.

Si la tienes en 3ppm, debes dejarla varios días sin producir cloro hasta conseguir una concentración de cloro de 1-1,5ppm, cuando lo consigues entonces la vuelves a activar con el 40-50% de producción y ve controlando en los días sucesivos que niveles de producción te va dando para saber si tienes que subirlo o bajarlo.

El clorador salino nunca puede estar encendido si tenemos la piscina tapada, con la lona de invierno o verano, porque el cloro tiene que evaporar. Debemos apagar la depuradora.

Es recomendable el uso de estabilizador de cloro, para que el cloro producido por el clorador salino no sea destruido por la radiación UV.

El estabilizador de cloro se recomienda añadirlo 1 vez al año, manteniendo el valor entre 30-40 ppm y sin superar nunca los 75 ppm.

Errores habituales al ajustar las ppm

La mayoría de fallos vienen de cosas pequeñas: mezclar unidades, medir demasiado pronto o usar tiras en mal estado.

  • Usar la cantidad indicada para otro modelo de clorador.
  • Confundir ppm con gramos por litro.
  • Calcular el volumen con una estimación incorrecta.
  • Añadir toda la sal de una sola vez.
  • Medir antes de que la sal se haya disuelto y mezclado.
  • Tomar la muestra en la superficie o junto a los retornos.
  • Confiar únicamente en la lectura automática del equipo.

Si quieres ir a lo seguro, quédate con esta idea: mide bien, corrige con calma y vuelve a medir.

Preguntas frecuentes sobre la cantidad de sal

¿Qué cantidad de sal debe tener una piscina con clorador salino?

Depende del clorador. Muchos trabajan en rangos alrededor de 3.000-4.000 ppm, pero lo correcto es seguir el rango recomendado por tu equipo y mantenerte estable dentro de él.

¿Puedo echar sal a una piscina sin clorador salino?

No es recomendable añadir sal a la piscina si no se dispone de un clorador salino. Sin este equipo, la sal no servirá para desinfectar el agua, ya que no podrá convertirse en cloro mediante electrólisis.

¿Se puede añadir cloro a una piscina con sal?

Aunque no es necesario añadir cloro en pastillas o líquido a una piscina con sal, sí que se puede hacer de forma puntual. Por ejemplo, tras una fiesta o un periodo de lluvias intensas, para hacer un tratamiento de choque si el nivel de cloro libre baja demasiado.

¿La evaporación aumenta la salinidad?

El agua se evapora, pero la sal no. Si baja el nivel y no repones, la concentración puede subir; al rellenar con agua nueva, se equilibra.

¿Cada cuánto hay que añadir sal?

No es necesario añadir sal con frecuencia, ya que la sal no se evapora ni se gasta como el cloro. Sólo hay que reponerla cuando se pierde agua por salpicaduras, limpieza del filtro o pequeñas fugas, y siempre midiendo antes la salinidad.

¿Qué hacer si el agua está turbia o verdosa?

Si el agua pierde transparencia o se vuelve verde, puede deberse a falta de cloro, a un pH desajustado o a la presencia de algas. Hay que comprobar y corregir los niveles de cloro, pH y alcalinidad.

Las algas aparecen cuando el cloro está bajo y encuentran nutrientes para crecer. Además de ajustar el cloro y hacer un tratamiento de choque, puede ser necesario cepillar las paredes y el fondo de la piscina varias veces para despegar las algas muertas.

¿Cómo mantener estable la salinidad?

La salinidad se desajusta sobre todo cuando entra suciedad o cuando hay cambios frecuentes de agua. Proteger la piscina ayuda a mantener los parámetros más estables y a reducir mantenimiento.

En general, se recomienda hacer funcionar la depuradora unas 8 horas al día en temporada de baño. También hay que limpiar regularmente el cesto del skimmer, los filtros de arena y el fondo con el limpiafondos.

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