La mascarilla Venturi es un dispositivo de oxigenoterapia que administra oxígeno en una concentración fija y conocida de antemano. La proporción de oxígeno que llega al paciente apenas depende de cómo respire, lo que la sitúa entre los sistemas llamados de alto flujo.
La mascarilla Venturi se utiliza cuando se necesita una FiO2 más estable y controlada que la proporcionada por sistemas de bajo flujo, como las gafas nasales o la mascarilla simple. Su funcionamiento combina oxígeno procedente de una fuente con aire ambiental aspirado a través de aberturas laterales, de modo que el flujo total puede cubrir la demanda inspiratoria del paciente.
El oxígeno debe considerarse un “fármaco” y su administración se ajusta a objetivos de saturación y protocolos clínicos. La elección de la concentración, el flujo y la interfaz debe realizarse según la indicación clínica, la situación del paciente y el protocolo del centro o servicio.
Qué es una mascarilla Venturi
Es una máscara facial acoplada a una pieza intermedia que hace toda la diferencia: un adaptador con un orificio estrecho y unas aberturas laterales. El oxígeno procedente de la fuente pasa a gran velocidad por ese estrechamiento y, al hacerlo, arrastra hacia el interior una cantidad proporcional de aire ambiente por las aberturas laterales.
La mezcla resultante tiene una concentración de oxígeno determinada, que se mantiene estable aunque cambie el ritmo respiratorio de la persona. Ese comportamiento la convierte en un sistema de alto flujo, entendido no como un gran caudal de oxígeno puro sino como un flujo total (oxígeno más aire arrastrado) que supera lo que el paciente inspira.
Los sistemas de bajo flujo, como las gafas nasales, aportan solo una parte del volumen inhalado, y el resto lo completa el paciente con aire de la habitación; por eso en ellos la concentración final resulta variable e imprecisa.
Qué significa que sea un sistema de alto flujo
Son dispositivos de alto flujo aquellos en los que el flujo aportado supera la demanda inspiratoria del paciente, y por lo tanto, el gas inspirado proviene en su totalidad desde el dispositivo. Por otro lado, son dispositivos de bajo flujo cuando parte del gas inspirado proviene del ambiente y del dispositivo, y por lo tanto, proveen concentraciones de oxígeno poco estables.
El aporte de flujos elevados permite brindar mezclas de gas con FiO2 a concentraciones mas precisas, para satisfacer la demanda inspiratoria del paciente. La FiO2 aportada dependerá del diseño del dispositivo (o mascarilla en este caso), pero también del flujo y del tipo de gas aportado.
Alto flujo se refiere al volumen total de gas que entrega el dispositivo, suma del oxígeno y del aire ambiente que arrastra, no a una concentración elevada de oxígeno. De hecho una mascarilla Venturi puede administrar concentraciones bajas, del 24 %, y seguir siendo un sistema de alto flujo.
Funcionamiento del efecto Venturi
El efecto Venturi es aprovechado en muchos ámbitos, sobre todo en la física de fluidos (principio de Bernoulli) pero también funciona con los gases. Este efecto fue descubierto por el físico italiano Giovanni B. Venturi en el s.XVIII y demuestra que un gas al pasar por un canal más estrecho, produce un efecto que aumenta la velocidad y disminuye la presión.
El dispositivo se llama así por Giovanni Battista Venturi, físico italiano nacido en 1746, que describió en 1797 cómo un fluido acelera y pierde presión al atravesar un conducto que se estrecha. Esa caída de presión es la que aspira el aire ambiente hacia el interior de la máscara.
Para entender el efecto Venturi, hay que tener claro primero dos principios que explican dicho efecto, el principio de Bernoulli y el principio de la conservación de energía. Originalmente el Principio de Bernoulli es aplicado a fluidos, más concretamente nos habla del fluido ideal (sin rozamiento ni viscosidad), sin embargo, este mismo principio se puede aplicar a diversos ámbitos, entre ellos el ámbito sanitario para la aplicación de oxigenoterapia.
Este principio nos dice que la velocidad de flujo constante a través de una tubería se modifica en cuanto se modifica el diámetro de dicha tubería. El principio de conservación de la energía, nos dice que la energía no se destruye, sólo se transforma.
En otras palabras, cuando un líquido se mueve a través de una tubería y este atraviesa una porción cuyo diámetro es inferior, la velocidad del flujo aumenta, esto hace que la presión disminuya, en caso contrario si aumenta el diámetro, disminuye la velocidad y la presión también aumenta.
En el caso de que exista un paso por un diámetro inferior y exista un descenso de la presión, este descenso ejercerá una presión negativa y por tanto una succión. Para que esta succión ocurra debe de existir una presión mayor fuera de la tubería, en el caso de flujo de aire, la presión atmosférica.
El efecto Venturi conjuga estos dos principios; en la aplicación de oxigenoterapia a alto flujo con mascarilla de efecto Venturi hace que gracias a la ventana regulable que se encuentra en la mascarilla, el paso de oxígeno genere una presión negativa y al existir una presión en la habitación mayor, se genera succión del aire ambiental por dichas ventanas, obteniendo de esta forma la FiO2 que deseamos administrar.

Recorrido del gas dentro del dispositivo
Cuando utilizamos una mascarilla de oxígeno tipo Venturi el gas (Oxígeno al 100%) que viene de la botella de O2 entra por el lado izquierdo a una Presión y con una Velocidad determinadas. Al pasar por el tramo estrecho (color morado) su velocidad aumenta y la presión disminuye, provocando un efecto de “vacío” parcial.
Aquí colocamos la entrada de aire ambiente (Flecha roja) que es succionado al flujo principal y se mezcla con el oxígeno que viene de la botella. También podemos cambiar la posición del regulador para conseguir mezclas entre el 24% y el 50% de Oxígeno.
El funcionamiento de la mascarilla de efecto Venturi es el siguiente: desde la fuente de oxígeno sale el gas, que a través de una conexión, une la fuente con la mascarilla. Una vez ha llegado el oxígeno a la mascarilla, este lo hace en lo que se denomina “Jet de flujo alto” (ó en chorro) y por un orificio estrecho, esto hace que se provoque una presión negativa.
Esta presión negativa hace que a través de la ventana regulable de la mascarilla, se aspire el aire ambiental, obteniendo así la mezcla y por tanto la FiO2 necesaria.
Precisión sobre el término Venturi
Conviene una precisión: el fenómeno se explica en último término por el principio de Bernoulli, y parte de la literatura discute si estas mascarillas son "Venturi" en sentido estricto o una aplicación derivada de aquel principio. El nombre, en cualquier caso, ha perdurado.
El mecanismo físico para el funcionamiento de estos dispositivos se basa en una modificación de Bernoulli’s principle. El aporte de un flujo constante de oxígeno, al sufrir una caída de su presión, aumenta su velocidad y como consecuencia permite la incorporación de aire ambiental en el sistema.
Sin embargo, para otorgarse la denominación de Venturi, deben cumplirse requisitos estructurales en términos geométricos, físicos y termo- dinámicos. La norma ISO especifica a un tubo Venturi mediante tres partes fundamentales: una zona de contracción (entrada de flujo continuo de un gas), una zona de constricción (de menor radio que la zona de contracción, de tal manera que permita aumentar la velocidad del fluido) y una zona de difusión (salida de una mezcla de gas con aire ambiental).
En conclusión, es al menos cuestionable, la denominación de Venturi a las mascarillas de oxigenoterapia de alto flujo. Las mascarillas similares a Ventimask® o Multivent® (como dispositivos de alto flujo) funcionan bajo el principio de Bernoulli; sin embargo, no cumplen las características estructurales de un tubo Venturi.
Partes de la mascarilla Venturi
La mascarilla de efecto Venturi tiene el mismo formato que las mascarillas simples con la salvedad de que dispone de un pequeño dispositivo, situado justo en su parte inferior antes de la mascarilla, que mediante una ventana regulable, permite ajustar la FiO2 deseada.
Además posee un par de orificios en la parte superior de la mascarilla que permite expulsar el aire espirado. Las diferentes partes de la mascarilla de efecto Venturi son las siguientes:
- Mascarilla facial.
- Adaptador o pieza Venturi con orificio estrecho.
- Ventana regulable o aberturas laterales para la entrada de aire ambiental.
- Conexión para la tubuladura.
- Tubuladura que conecta la interfaz con la fuente de oxígeno.
- Orificios de salida del aire espirado.
- Sistema de sujeción y ajuste facial.
Una mascarilla puede estar fabricada en PVC de grado médico atóxico, anatómico y muy confortable que permite una perfecta adaptación a la cara del paciente sin producir roces ni traumatismos. Incorpora clip nasal metálico.
Puede incluir un tubo estriado de 2 m totalmente transparente con estructura interior anticolapso y terminal estándar. Algunos modelos incorporan un sistema extra silencioso, que disminuye la sonoridad notablemente, y pueden ser libres de látex.
Concentraciones de oxígeno y adaptadores
Cada concentración de oxígeno se obtiene con un adaptador distinto, y el conjunto suele identificarse mediante un código de colores. La correspondencia exacta entre cada color y su porcentaje varía según el fabricante, de modo que conviene leer siempre la referencia impresa en la propia pieza.
El rango que cubren estos dispositivos se sitúa de forma habitual entre el 24 % y el 50 % de oxígeno, con valores intermedios repartidos entre los distintos adaptadores. Normalmente se suministra entre un 26%-50%.
El oxígeno al 100% suministrado durante cierto periodo de tiempo es tóxico, por lo que se mezcla con aire externo cuya concentración de oxígeno es del 21%, de modo que en función de la cantidad de aire que se mezcle con el oxígeno al 100%, la concentración de oxígeno será mayor o menor.
Dependiendo del tamaño de los orificios, entra más o menos aire y por lo tanto menor o mayor concentración de oxígeno.
Tipos de reguladores
Existen diferentes dispositivos:
- Dispositivos Venturi Individuales: dispone de varios reguladores cada uno diseñado para conseguir una concentración concreta. Este producto es más económico y preciso, pero es más complejo de almacenar.
- Dispositivos Venturi Regulables: incorpora un regulador que permite según la posición administrar diferentes concentraciones de oxígeno. Permite hasta 7 concentraciones diferentes. Este producto es más cómodo, pero menos preciso y más fácilmente manipulable por el paciente.
- Humidificadores/Nebulizadores de Concentración Regulable de oxígeno.
Las mascarillas Ventimask® o Multivent® disponen de un mecanismo de funcionamiento que ofrece una FiO2 mixta cuyo ajuste estará supeditado al tipo de inyector, que puede ser una ventana regulable o un código de flujo y FiO2.
Su accesorio blanco por ejemplo (Figura 2), proporciona una FiO2 teórica máxima del 50% y el accesorio verde entrega una FiO2 que va desde 24% hasta 40%. Además, existe variabilidad comercial entre países.
Relación entre flujo de oxígeno y FiO2
Con la mascarilla de efecto Venturi podemos obtener las siguientes concentraciones de FiO2 según el flujo de oxígeno administrado. Tal y como se objetiva en la tabla, una variable es dependiente de otra, pudiendo variar el flujo entre tres y quince litros, la FiO2 se modifica.
Desde siempre nos han enseñado que al aumentar el flujo de litros de oxígeno hay que aumentar la concentración de manera lineal. De este modo se produce una compensación entre el oxígeno y el aire ambiente, administrando al paciente un flujo de 40-50 litros de O2 por minuto.
Este es el “pico de flujo inspiratorio” normal. De esta manera, cuando aumentamos el flujo de litros por minuto en la botella debemos girar el mezclador aumentando el porcentaje de oxígeno para mantenernos dentro de ese rango de 40-50 litros por minuto.
| Flujo de oxígeno | Concentración |
|---|---|
| 2 Litros | 24% |
| 3 Litros | 26% |
| 4 Litros | 28% |
| 5 Litros | 30% |
La proporción exacta entre flujo y concentración depende del adaptador y del fabricante. La tabla impresa en el dispositivo o en sus instrucciones debe prevalecer sobre las equivalencias generales.
Por qué no siempre conviene subir el caudal y la concentración al máximo
A veces es necesario aportar un flujo de oxígeno máximo a nuestro paciente y no disponemos de mascarillas con reservorio de alta concentración. ¿Cómo aportaríamos más oxígeno con una mascarilla tipo Venturi?
Tu primera idea seguro que es subir el caudalímetro de la botella a 15 litros y girar el mezclador de la mascarilla al 50%. Es lógico, cuanto más caudal y a más concentración…más litros por minuto aportarás. ERROR!
La mayoría de las mascarillas traen en su prospecto de uso (ese papelito que siempre tiramos a la basura al abrirlas) una tabla con las proporciones de litros de oxígeno por minuto que son capaces de aportar. Te sorprenderá ver que en casi todos los casos la concentración de 15 litros al 50% no es la que más flujo aporta al paciente.
En este caso (Mascarilla MultiOx, fabricada por Intersurgical) es mayor el flujo aportado con 9 litros al 35% (68 litros totales) que el que se aporta con 15 litros al 50% (41 litros totales). Es decir, con menos flujo y concentración gracias al efecto Venturi aportaremos más litros por minuto.
Por ello, el flujo no debe ajustarse únicamente por intuición: es necesario consultar la tabla del fabricante y aplicar el valor indicado para la concentración seleccionada.
Indicaciones de la mascarilla Venturi
La mascarilla Venturi está indicada cuando se quiere una concentración más estable/controlada. Es especialmente útil cuando necesitas mayor control de la concentración.
En oxigenoterapia, el dispositivo importa: no es lo mismo administrar oxígeno a bajo flujo con gafas nasales que precisar una FiO2 más alta con mascarilla con reservorio, o una concentración fija con Venturi.
Elegir bien ayuda a adaptar la administración a la situación clínica, al entorno (clínica vs. emergencias) y al material disponible, siempre siguiendo prescripción/protocolo.
Control de la FiO2
El dispositivo de alto flujo más utilizado es la mascarilla con efecto Venturi, esta permite regular exactamente la FiO2 que queremos administrar al paciente.
Nos encontramos con dispositivos de bajo flujo en los que no se conoce exactamente la concentración de oxígeno inspirado por el paciente, sólo podemos saberlo de forma aproximada, esto se debe a que depende del volumen corriente y de la frecuencia respiratoria del paciente en el instante que estemos administrando oxígeno, y no sólo del flujo de oxígeno administrado.
Por otro lado nos encontramos con los dispositivos de alto flujo con los que sí podemos obtener concentraciones de oxígeno más certeras, independientemente del patrón respiratorio de la persona.
Pacientes con riesgo de retención de dióxido de carbono
La mascarilla la ideó el médico Edward James Moran James Moran Campbell en el Middlesex Hospital de Londres, hacia 1960. Buscaba una alternativa al oxígeno intermitente para pacientes con enfermedad respiratoria crónica, en los que un exceso de oxígeno podía provocar retención de dióxido de carbono.
Al fijar una concentración conocida y controlada, el dispositivo permitía aportar oxígeno sin ese riesgo. Campbell tomó prestado el principio del físico italiano para resolver un problema clínico muy concreto.
Se recomienda fijar un objetivo de SpO2 de entre 88% a 92% en falla tipo 2 (hipoxémica e hipercápnica), ya que el aporte de un flujo inapropiado o insistir en conseguir una SpO2 elevada en estos pacientes, será definitivamente deletéreo y aumentará la morbimortalidad.
En los pacientes críticamente enfermos en los que prevalece la hipoxemia, el uso de oxígeno suplementario deberá hacerse con mucha cautela, fijando un objetivo de saturación acorde a la patología actual y remota del paciente, así como también limitando su uso según el tiempo necesario de tratamiento.
Insuficiencia respiratoria e hipoxemia
La oxigenoterapia se define como el aporte extra de oxígeno inspirado sobre la concentración ambiental, cuyo objetivo principal es disminuir el trabajo respiratorio y miocárdico a través de la corrección de la hipoxemia (aguda o crónica), debido a la mejora en la oferta tisular.
Se define como hipoxemia a la situación en la cual la presión arterial de oxígeno (PaO2) es menor a 60 mmHg, lo que teóricamente corresponde a una saturación periférica (SpO2) de 90%[1], a una fracción inspirada de oxígeno ambiental (FiO2 21%).
Indudablemente el primer objetivo será lograr una PaO2 mayor a 60 mmHg o SpO2 igual o mayor a 90%, si se cumplen las condiciones adecuadas de perfusión distal.
Aquellas personas que cursen con una insuficiencia respiratoria aguda, presentarán aumento del trabajo respiratorio (taquipnea, disnea, hiperpnea). En este punto, se requiere un aporte de O2 con flujos variables para lograr compensar la demanda inspiratoria del paciente.
Situaciones en las que el oxígeno requiere especial vigilancia
La hiperoxia induce una compleja respuesta endotelial, epitelial, plaquetaria e inmune a nivel alveolar. Histológicamente, conduce a una destrucción progresiva de la membrana alveolo-capilar lo cual produce un aumento del espacio muerto, hemorragia alveolar y remodelación de la red vascular con predisposición a la formación de microtrombos.
Además, hay pérdida de la funcionalidad de los microcapilares, provocando congestión y aumento de la presión transcapilar, lo cual finalmente predispone al desarrollo de hipertensión pulmonar.
La evidencia actual sugiere que la hiperoxia se relaciona con peores desenlaces. Por este motivo, es importante recordar que el O2 es un medicamento que deberá ser aportado bajo estricta prescripción y vigilancia.
El objetivo principal será suplir la demanda inspiratoria de forma individualizada, ya sea de flujo o de una combinación de flujo con O2.
Situaciones clínicas que pueden requerir oxigenoterapia
- Hipoxemia arterial: donde juega un rol imprescindible el desequilibrio V/Q.
- Hipoventilación alveolar: que puede ser central o periférica. Importante dilucidar entre requerimiento de oxigenoterapia vs soporte ventilatorio.
- Shunt derecha-izquierda: se considera “normal” hasta un 20% en el adulto objetivable mediante ecocardiografía. Cuando existen patologías cardiogénicas cianotizantes, la hipoxemia persiste pese a la oxigenoterapia.
- Grandes alturas: hipoxemia a causa de la disminución de la presión parcial de oxígeno ambiental.
- Hipoxia tisular sin hipoxemia: deterioro de la oferta tisular.
- Bajo débito.
- Intoxicación por monóxido de carbono.
Fuentes de oxígeno y montaje del sistema
Para la administración de oxigenoterapia precisaremos de una fuente de oxígeno, a partir de esto podemos distribuir y almacenar el oxígeno. Para poder almacenar la mayor cantidad de oxígeno posible, éste se encontrará a altas presiones.
A nivel sanitario, nos podemos encontrar las fuentes mediante oxígeno central y por bombona de oxígeno (bala de oxígeno).
- Oxígeno central: este se utiliza sobre todo en centros sanitarios como pueden ser los hospitales. El oxígeno se almacena en grandes depósitos anexos al edificio y se distribuye por todo el hospital. A esta fuente de oxígeno también se le puede denominar “toma de O2 central”.
- Bombona de oxígeno: se trata de recipientes metálicos alargados de diferente capacidad. Esta fuente de oxígeno es utilizada más habitualmente en centros de atención primaria o incluso en vehículos de transporte sanitario, aunque también se puede encontrar en hospitales.
Como mínimo: fuente de oxígeno + sistema de regulación (caudalímetro) + tubuladura + interfaz.
La interfaz es solo una parte: sin regulación de caudal y consumibles en buen estado, la terapia puede ser ineficaz.
El sistema habitual de montaje es: fuente → regulación → tubuladura → interfaz.
Compatibilidad y accesorios
Asegura la compatibilidad y el estado del sistema de regulación (toma de pared o botella): revisa regulación y caudal de oxígeno.
Revisa que tienes el sistema de caudalímetro/regulación adecuado (DIN/AFNOR/CM, botella, etc.).
Asegura tubuladura íntegra. Un tubo corrugado de 2 m puede formar parte del sistema, siempre que sea compatible con la interfaz y la fuente.
Ten repuestos críticos (tubuladuras, conectores, etc.) en repuestos para administración del oxígeno.
Uso correcto paso a paso
- Verifica la prescripción/protocolo y el objetivo de saturación.
- Comprueba la fuente (red/botella/concentrador) y que hay suministro.
- Revisa el sistema de regulación (caudalímetro y conexiones).
- Asegura tubuladura íntegra.
- Selecciona el tamaño correcto (adulto/pediátrico) y ajusta la sujeción.
- Selecciona el adaptador o la concentración prescrita y comprueba la referencia impresa en la pieza.
- Conecta la fuente, el sistema de regulación, la tubuladura y la mascarilla.
- Ajusta el flujo indicado por el fabricante para la concentración seleccionada.
- Coloca la mascarilla sobre la nariz y la boca y adapta el clip nasal y la sujeción.
- Comprueba que la mascarilla se adapta correctamente y que no existen fugas relevantes.
- Monitoriza según recursos (pulsioxímetro, clínica) y reevalúa según protocolo.
Es por todo ello, por lo que resulta imprescindible conocer su manejo, para que la aplicación de dicha mascarilla se realice de manera correcta.
Indicadores de funcionamiento y errores frecuentes
Elegir por “costumbre” sin considerar objetivo (control de FiO2, tolerancia, urgencia).
Descuidar la regulación: caudalímetro inadecuado o incompatible con la toma/botella.
Fugas y mal ajuste (cinta, puente nasal, tamaño incorrecto adulto/pediátrico).
No reponer consumibles: tubuladuras, conectores o mascarillas dañadas.
El flujo no debe ajustarse únicamente por intuición: es necesario consultar la tabla del fabricante y aplicar el valor indicado para la concentración seleccionada.
Diferencias frente a otros sistemas
| Dispositivo | Uso típico | Puntos fuertes | Limitaciones |
|---|---|---|---|
| Gafas nasales (cánula nasal) | Bajo flujo, pacientes estables | Confort, permite comer/hablar | FiO2 variable según patrón respiratorio |
| Mascarilla simple | Más aporte que cánula nasal | Fácil, disponible en muchos entornos | FiO2 menos controlada; puede ser menos confortable |
| Mascarilla Venturi | Necesidad de FiO2 fija/controlada | Concentración más estable | Requiere accesorios (boquillas/jet) y ajuste correcto |
| Mascarilla con reservorio (no reinhalación) | Urgencias, hipoxemia marcada | Altas concentraciones (según condiciones y sello) | Precisa flujos adecuados y válvulas/bolsa en buen estado |
| Mascarilla para nebulización | Aerosolterapia (medicación nebulizada) | Permite administrar fármacos aerosolizados | No es el dispositivo “estándar” de oxígeno si no hay nebulización |
| Mascarilla de traqueostomía | Pacientes con traqueostomía | Diseñada para adaptar al estoma | Uso específico (no sustituye otras interfaces) |
Venturi frente a gafas nasales
Las gafas nasales suelen ser más cómodas; la mascarilla simple puede aportar más oxígeno que la cánula nasal en algunos escenarios. Debe decidirse según indicación clínica.
Los sistemas de bajo flujo, como las gafas nasales, aportan solo una parte del volumen inhalado, y el resto lo completa el paciente con aire de la habitación; por eso en ellos la concentración final resulta variable e imprecisa.
Venturi frente a mascarilla simple
La mascarilla simple es una mascarilla facial básica para administración de oxígeno. Suelen utilizarse en entornos con disponibilidad de caudalímetro y suministro estable.
La mascarilla Venturi se diferencia porque permite administrar una FiO2 prefijada mediante boquillas/jet Venturi (colores o adaptadores) y un flujo recomendado por el fabricante.
Venturi frente a mascarilla con reservorio
La Venturi se usa cuando interesa una FiO2 más controlada (con boquillas/jet). La mascarilla con reservorio se orienta a altas concentraciones en situaciones agudas, dependiendo del ajuste y del flujo aplicado según protocolo.
La mascarilla con reservorio (no reinhalación / alta concentración) es muy usada en urgencias y emergencias cuando se requiere un aporte elevado, con bolsa reservorio y válvulas (según modelo).
La eficacia depende del ajuste, del estado de válvulas/bolsa y del flujo aplicado según protocolo.
Uso según el entorno asistencial
En clínica y ámbito sanitario
Prioriza disponibilidad y reposición rápida de consumibles. Mantén stock mínimo de:
- Cánulas y mascarillas básicas.
- Venturi si el servicio lo utiliza de forma habitual.
- Repuestos como tubos y conectores.
En emergencias y transporte sanitario
En emergencias, lo operativo suele ser: rapidez, robustez y kit completo.
En los traslados de enfermos respiratorios, la mascarilla Venturi es una de las interfaces disponibles cuando se necesita una concentración controlada y una administración compatible con la fuente de oxígeno del vehículo.
En formación RCP/DESA
En formación interesa que el alumnado entienda:
- Qué dispositivo corresponde a qué objetivo (control vs. alto aporte vs. nebulización).
- Cómo se monta el sistema (fuente → regulación → tubuladura → interfaz).
- Qué fallos son más frecuentes (fugas, flujo insuficiente, reservorio colapsado).
En casa
En domicilio, la elección y los parámetros deben estar indicados por un profesional. Si el oxígeno procede de concentrador, conviene asegurarse de que la interfaz es compatible y de tener consumibles de recambio.
Presentaciones pediátricas y de adulto
Hay mascarillas diferentes para adultos y pediatría por tamaño y ajuste. Por ejemplo: Venturi pediátrica vs. Venturi adulto.
| Referencia | Descripción | Unidades por caja |
|---|---|---|
| 41210M | Mascarilla venturi de concentración variable pediátrica | 50 |
| 41210XL | Mascarilla venturi de concentración variable adulto | 50 |
El tamaño incorrecto puede favorecer fugas y dificultar la administración de la concentración prevista. La selección debe realizarse según el tamaño del paciente y la adaptación de la mascarilla a la cara.
Venturi, nebulización y traqueostomía
La mascarilla para nebulización está indicada cuando el objetivo principal es administrar medicación nebulizada (según pauta) y se utiliza oxígeno/aire como gas impulsor según el sistema.
Su finalidad principal es facilitar aerosolterapia (medicación nebulizada) según el sistema y la pauta. Si buscas interfaces “clásicas” de oxígeno, revisa mascarillas y desechables.
La mascarilla de traqueostomía está diseñada para pacientes con traqueostomía, adaptando el suministro al estoma. Se emplean mascarillas específicas para traqueostomía.
Preguntas frecuentes
¿De quién toma el nombre la mascarilla Venturi?
De Giovanni Battista Venturi, físico italiano (1746-1822) que describió en 1797 el fenómeno por el que un fluido pierde presión al pasar por un estrechamiento. La mascarilla como tal la desarrolló mucho después Moran Campbell, hacia 1960, aplicando ese efecto a la administración de oxígeno.
¿Por qué se dice que aporta una concentración fija?
Porque la proporción entre oxígeno y aire arrastrado la fija el diseño del adaptador, no el paciente. Aunque este respire más deprisa o más despacio, el sistema entrega un flujo total que cubre toda su inspiración, de manera que la concentración final se mantiene estable.
¿Es lo mismo alto flujo que mucho oxígeno?
No. Alto flujo se refiere al volumen total de gas que entrega el dispositivo, suma del oxígeno y del aire ambiente que arrastra, no a una concentración elevada de oxígeno.
¿Cuándo se suele usar una Venturi?
Cuando se quiere una concentración más estable/controlada. La elección debe hacerse según la indicación clínica y el protocolo correspondiente.
¿Qué mascarilla se utiliza en una traqueostomía?
Se emplean mascarillas específicas para traqueostomía. Su función es adaptar el suministro de gas al estoma, por lo que no sustituyen a otras interfaces faciales.
¿La mascarilla de nebulización sirve como mascarilla de oxígeno normal?
Su finalidad principal es facilitar aerosolterapia (medicación nebulizada) según el sistema y la pauta. No es el dispositivo “estándar” de oxígeno si no hay nebulización.
¿Cada cuánto se cambian las tubuladuras y mascarillas?
Depende del tipo de dispositivo, uso (un solo paciente vs. reutilización según política de centro), normativa interna y recomendaciones del fabricante. En general, en material desechable se prioriza seguridad e higiene según protocolo.
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