La relación entre la piel atópica y la piscina genera más dudas de las que debería. ¿Puede bañarse alguien con dermatitis atópica? ¿El cloro empeora los brotes? ¿Existe alguna alternativa real?
Si tienes piel atópica, no tienes que renunciar a disfrutar de la piscina. Lo primero es aplicar una crema hidratante o emoliente específica para dermatitis atópica en la piscina para el cloro. Esto creará una barrera protectora que ayudará a reducir el contacto directo del cloro con tu piel.
La cloración salina puede ser una alternativa para quienes presentan piel frágil, irritable o sensible, aunque no todos los sistemas funcionan de la misma manera y ningún tratamiento sustituye al mantenimiento adecuado del agua ni a las indicaciones médicas.
Por qué el cloro puede irritar la piel con dermatitis
El principal factor de conflicto entre la piel atópica y el cloro de la piscina no es casualidad: es química.
El cloro es un oxidante potente que, en pieles sanas, actúa como desinfectante sin consecuencias apreciables.
La piel atópica ya parte de una barrera lipídica debilitada.
El estrato córneo -la capa más externa de la dermis- tiene menos ceramidas de lo normal, lo que la hace más porosa y permeable.
- Destrucción del film hidrolipídico. El cloro elimina los aceites naturales de la dermis que actúan como primera barrera de protección.
- Alteración del pH cutáneo. El agua de piscina se mantiene a pH 7.2-7.4 (alcalino). La piel atópica tiene pH ácido natural de entre 4.1 y 5.8.
- Dermatitis de contacto irritativa. La exposición repetida al cloro puede desencadenar reacciones inflamatorias directas: enrojecimiento, picor intenso, eccema post-baño.
- Efecto residual en el bañador. El cloro permanece en la ropa de baño incluso después de enjuagar.
El cloro puede eliminar los lípidos naturales que protegen la piel, haciéndola más vulnerable a la sequedad y a las irritaciones.
El agua muy caliente puede eliminar los aceites naturales de la piel, exacerbando la sequedad y la irritación.
Dermatitis, cloraminas y mantenimiento del agua
Muchas personas mencionan alergia al cloro, con síntomas diversos que van desde las irritaciones cutáneas hasta los ojos rojos.
En realidad, se trata de una reacción ante las cloraminas, un subproducto del cloro que se desarrolla en las piscinas mal mantenidas, en las que las cloraminas se acumulan.
En efecto, cuando el cloro entra en contacto con residuos orgánicos como los cabellos, las escamas de la piel, el sudor o la saliva, por ejemplo, se produce una reacción química y esta genera compuestos químicos volátiles: las cloraminas.
¿El peor cóctel? Orina + cloro, la temible combinación tan conocida de las piscinas públicas...
El fenómeno es más reducido en las piscinas privadas.
Recordemos que descalcificar los filtros de arena una vez al año es una buena medida de prevención, ya que la cal favorece el desarrollo de bacterias.
Es importante tener en cuenta que, si bien el agua salada puede tener beneficios para la piel y la salud, aún se requiere un mantenimiento adecuado de la piscina para garantizar la calidad del agua y evitar problemas de salud.
Qué es la cloración salina
La cloración salina utiliza directamente sal para eliminar eficazmente las bacterias de la piscina.
Se trata de la cloración salina, mediante la que se produce cloro a partir de la sal común disuelta en el agua.
El clorador convierte la sal en hipoclorito sódico, que es un potente destructor de los microorganismos del agua y de la materia orgánica.
A diferencia del cloro sintético utilizado habitualmente en las piscinas, la sal no irritará la piel ni los ojos, y no habrá productos químicos en contacto con los bebés y niños, motivo por el cual en Penguins apostamos por ella.
La cloración salina es una buena alternativa; aunque el objetivo final del procedimiento es producir cloro, este sistema crea menos cloraminas.
La cloración salina genera cloro a partir de sal mediante electrólisis. Reduce los picos de cloro libre y mejora la sensación del agua, pero sigue produciendo cloro -y sus subproductos- de forma continua.
Por ello, es una mejora, pero no elimina el problema de base.
Salinidad del agua y tolerancia cutánea
No hay que inquietarse por el hecho de que el agua esté salada, salvo en casos de alergia a la sal, ya que la tasa de salinidad del agua de una piscina tratada por electrólisis es baja.
Se estima que esa tasa de sal es cercana a los 3,5 a 4 g/litro y la tasa de las lágrimas, por ejemplo, es de 7 g/litro.
El agua resultante posee una salinidad seis a ocho veces inferior a la del agua del mar y parecida a la lágrima del ojo.
| Agua | Salinidad indicada |
|---|---|
| Piscina tratada por electrólisis | 3,5 a 4 g/litro |
| Lágrimas | 7 g/litro |
| Agua del mar | La piscina tiene una salinidad seis a ocho veces inferior |
El uso de agua salada en las piscinas, en lugar de cloro tradicional, puede tener varios beneficios para la piel y la salud.
- Menos irritación y sequedad de la piel: el cloro utilizado en las piscinas tradicionales puede causar irritación y sequedad en la piel, especialmente en personas con piel sensible.
- Efecto suavizante y exfoliante: el agua salada puede tener un efecto suavizante y exfoliante en la piel.
- Menos irritación en los ojos: el cloro en las piscinas tradicionales a menudo puede causar irritación en los ojos, lo que resulta en enrojecimiento y picazón.
- Menos exposición a productos químicos: con las piscinas de agua salada, se utiliza un sistema de cloración salina que convierte la sal en cloro de manera natural.
Además, la cloración salina se asemeja al agua de mar, cuyas propiedades están médicamente demostradas para reducir la inflamación y ayudar a curar muchas enfermedades de la piel como la dermatitis atópica, la rosácea, la psoriasis, el acné severo y el eczema.
Los minerales del agua salada como el magnesio y el zinc, ayudan a hidratar y nutrir la piel y poseen un efecto reparador.
La sal puede tener un efecto calmante para algunas personas con piel atópica, pero la tolerancia es distinta según la persona.
El agua salada puede producir escozor en las grietas.
Cloración salina frente al cloro tradicional
El tratamiento con cloro clásico, con pastillas de cloro, es muy eficaz pero es el método de tratamiento del agua más agresivo para la piel.
La cloración salina transforma radicalmente la experiencia de baño.
En vez de recurrir al cloro tradicional, que puede causar irritaciones, ojos rojos y sequedad, este sistema utiliza sal natural para generar el agente desinfectante de forma menos agresiva.
El resultado es un agua más suave, libre de olores y mucho más respetuosa con la piel.
Especialmente quienes padecen dermatitis atópica, eczema o psoriasis perciben una mejora significativa: menos picores, ausencia de eritemas y una recuperación más rápida tras el baño.
La cloración salina también permite evitar los gases tóxicos que se pueden producir con la manipulación de todos los agentes artificiales necesarios en el proceso de desinfección química, generando un ambiente más sano y limpio en la piscina.
Sin embargo, que el agua sea salina no significa que esté libre de cloro: la electrólisis produce cloro a partir de la sal.
Cómo elegir un sistema de tratamiento si tienes dermatitis
¿Cómo elegir entre los distintos sistemas de tratamiento del agua cuando tienes la piel frágil, irritable o tienes alergias?
La elección depende del sistema, del estado de la piel y del control que se haga de los parámetros del agua.
Cloración tradicional
El cloro clásico es eficaz para desinfectar, pero puede ser más agresivo para la piel sensible y favorecer la sequedad, el picor y la irritación cuando la exposición es prolongada o el agua no está correctamente equilibrada.
Cloración salina
La cloración salina produce cloro mediante electrólisis y utiliza una cantidad de sal relativamente baja.
Reduce los picos de cloro libre y puede mejorar la sensación del agua, aunque sigue generando cloro y sus subproductos.
Sistemas con rayos ultravioleta
El tratamiento del agua con UV sirve para desinfectar el agua, que pasa por un reactor de UV.
Es perfecto para desinfectarla, pero insuficiente para volverla desinfectante como exige la normativa europea.
Los sistemas con UV deben complementarse con un tratamiento de cloro o de electrólisis para aportar remanencia.
En ambos casos, la parte de cloro aportada es menor y, por consiguiente, afecta menos al organismo, lo cual es especialmente útil si presentas alergia a la sal.
No obstante, es importante señalar que los aportes deben controlarse regularmente para ver que sean suficientes, ya que los UV destruyen el cloro.
Oxígeno activo y H₂O₂
El principio consiste en introducir oxígeno activo en el agua para oxidar las materias.
El principal problema es que el oxígeno activo actúa rápidamente y se transforma en agua.
Como consecuencia, ofrece muy poca remanencia, su efecto no dura y hay que inyectar una dosis cada hora.
El coste resulta muy elevado, así que solo se usa para piscinas pequeñas.
Tratamiento mineral
El tratamiento mineral con magnesio combina sales minerales de magnesio con desinfección por luz UVC y ultrafiltración.
La opción más respetuosa con la piel combina sales minerales de magnesio con desinfección por luz UVC y ultrafiltración.
El resultado es un agua sin cloro convencional, con pH estabilizado de forma natural y propiedades beneficiosas para la barrera cutánea.
El magnesio es uno de los minerales que el cuerpo absorbe de forma transcutánea durante el baño.
| Sistema | Características |
|---|---|
| Cloro tradicional | Muy eficaz, pero más agresivo para la piel |
| Cloración salina | Produce cloro a partir de sal mediante electrólisis y reduce los picos de cloro libre |
| UV | Desinfecta el agua, pero debe complementarse con cloro o electrólisis |
| Oxígeno activo | Tiene poca remanencia y exige una dosificación frecuente |
| Tratamiento mineral con magnesio | Combina sales minerales de magnesio, luz UVC y ultrafiltración |
Equipos de control y tratamiento del agua
AquaRite® + de Hayward
La unidad AquaRite® + mide y regula el pH y ORP (Redox).
Si es necesario, regula la producción de cloro a partir de sal, sin intervención por tu parte de añadidos de productos químicos.
Hayward también tiene otros equipos de tratamiento de agua que ofrecen esta funcionalidad.
AquaRite® UV LS de Hayward
El AquaRite® UV LS combina de forma innovadora 3 sistemas de desinfección (Tecnología UV, Cloración de baja salinidad e Hidrólisis) y garantiza así una pureza, una seguridad y un confort de baño superiores incluso a los de las cloración salina clásica.
Protocolo antes de entrar en la piscina
El cuidado de la piel debe comenzar antes del baño.
- Esperar a que el brote haya remitido. Durante una fase activa de eccema, el baño en agua clorada puede ser doloroso y empeorar la situación.
- Aplicar una crema barrera. Aplicar emoliente específico para piel atópica en todo el cuerpo 10-15 minutos antes del baño.
- Ducharse con agua dulce. Mojar la piel durante al menos 2 minutos antes de entrar ayuda a que los poros se saturen con agua limpia, reduciendo la absorción de agua clorada.
- Utilizar protección solar en piscinas exteriores. Usar factor 50 mineral, sin filtros químicos ni fragancias.
- Limitar el tiempo de exposición al inicio. Comenzar con sesiones de 15-20 minutos e ir aumentando si la piel responde bien.
Al igual que para la piscina, hay que aplicarse un emoliente en forma de leche o crema antes de bañarse.
Lo primero es aplicar una crema hidratante o emoliente específica para dermatitis atópica en la piscina para el cloro.
Cuidados durante el baño
Controlar el tiempo de exposición es especialmente importante en piscinas con cloro convencional.
- En piscinas con cloro convencional, los dermatólogos recomiendan no superar los 30-45 minutos de baño continuado.
- Hacer pausas fuera del agua reduce la exposición acumulada.
- La temperatura del agua debe mantenerse entre 28 y 30 °C.
- Si la temperatura del agua supera los 30 °C, la pérdida transepidérmica de agua aumenta y la sequedad puede empeorar.
- Evitar frotar los ojos, porque el cloro irrita especialmente las mucosas.
- Cambiar el bañador mojado en cuanto se salga del agua.
- No esperar a que se seque puesto.
La relación entre la piel atópica y la piscina depende de la intensidad del brote, la duración del baño, la temperatura, el pH, el tipo de desinfección y la respuesta individual de la piel.
Qué hacer después de salir del agua
Después de cada baño, es indispensable aclararse con agua dulce, contando hasta 30 para asegurarse de que el aclarado es eficaz.
Ducha tibia inmediata al salir. No caliente.
Tras salir de la piscina, dúchate inmediatamente con agua tibia para eliminar cualquier residuo de cloro.
Usar gel syndet sin jabón, sin perfume.
El gel para el baño no debe contener alcohol, perfume ni otros ingredientes irritantes.
Al volver a casa, la ducha y el uso de un gel limpiador sobregraso sin jabón ni perfume permite quitar la crema y la sal.
A continuación, hay que secarse suavemente la piel.
Secar con toque, no con frotado.
Una toalla de algodón o microfibra suave, dando toquecitos.
A continuación, después de secarse suavemente la piel, hay que aplicarse un emoliente.
Aplicar hidratante en los 3 primeros minutos.
La ventana de sellado de humedad en la piel es muy corta.
Finalmente, aplica una crema hidratante o emoliente para piel atópica justo después de la ducha.
La crema no debe contener alcohol, perfume ni otros ingredientes irritantes, del mismo modo que el gel para el baño.
Cuándo no conviene bañarse
A pesar de que la dermatitis no sea contagiosa de niño a niño, si el peque está en medio de un brote fuerte y presenta eczemas, ampollas o heridas, lo primero es acudir al pediatra y dejar el agua para otro día.
No se recomienda bañarse durante un brote activo.
Durante un brote activo la barrera cutánea está comprometida, las lesiones pueden estar abiertas o exudativas, y el contacto con el cloro -o incluso con el agua por sí sola- puede ser doloroso y empeorar el cuadro.
- Durante un brote activo de eccema. La piel con lesiones abiertas o en fase inflamatoria es mucho más permeable al cloro y a los microorganismos del agua.
- Con impetiginización secundaria. Si hay infección bacteriana sobreañadida (costras amarillentas, exudado), el baño en piscina debe evitarse hasta al menos 24 horas después de iniciar el tratamiento antibiótico.
- Si la temperatura del agua supera los 30 °C. El agua caliente acelera la pérdida transepidérmica de agua y eleva el pH de la piel, empeorando la sequedad.
- Si existen moluscos contagiosos activos. Esta infección viral es más frecuente en niños atópicos.
Esperar a que el brote remita y la piel esté en fase de calma antes de retomar el baño.
Estos brotes puntuales se intercalan con épocas sin apenas ningún tipo de síntoma en las que si bien el niño siempre tiene la piel más seca y sensible de lo normal, puede hacer cualquier actividad y por supuesto, acudir a sus clases de natación.
La clave es no renunciar al baño de forma indefinida.
La natación tiene beneficios reales para la salud física y el desarrollo social de los niños con atopia.
Dermatitis atópica en bebés y niños
Una de las preguntas más frecuentes entre padres es si su bebé con dermatitis atópica puede ir a la piscina.
La dermis del bebé es entre 20 y 30 veces más fina que la de un adulto.
Su función barrera está menos desarrollada, su pH es más elevado y la capacidad de regulación hídrica es limitada.
Estos pasos son especialmente importantes cuando hablamos de piel atópica del bebé en la piscina, ya que su dermis es mucho más fina y reactiva que la de un adulto.
Muchos peques sufren esta conocida condición que afecta a la salud de su delicada piel y sus padres se hacen la misma pregunta, ¿puede mi hijo acudir a clases de natación como el resto de sus compis?
Y nosotros te decimos: ¡por supuesto que sí!
Como ya hemos dicho, el punto más importante para mantener la dermatitis a raya es realizar siempre un buen cuidado de la piel con productos respetuosos y específicos para prevenir los brotes.
Los niños con dermatitis necesitan una buena hidratación diaria en las zonas sensibles, incluso dos o tres veces al día.
Es mejor vestir al peque con ropa de algodón 100% para que respire la piel, ¡olvídate de sintéticos y lanas!
Las temperaturas extremas no son buenas, ¡así que ojo con la calefacción en casa!
El estrés, además de algunos productos irritantes, es una de las razones principales de los brotes de dermatitis en niños y bebés.
Piscina pública y piscina privada
Las piscinas públicas están reguladas por normativa sanitaria que exige concentraciones mínimas de cloro libre para garantizar la higiene con un alto número de bañistas.
El fenómeno de las cloraminas es más reducido en las piscinas privadas.
Si vas a utilizar instalaciones convencionales con cloro, seguir un protocolo estructurado puede reducir de forma significativa la reacción posterior.
Una piscina privada con sistema de tratamiento de agua mineralizada sin cloro convencional permite controlar la calidad del agua, mantener el pH estabilizado de forma natural y eliminar los agentes oxidantes que dañan la barrera lipídica.
Una piscina privada con tratamiento de agua sin cloro convencional elimina el problema de raíz: no hay agente oxidante que destruya la barrera lipídica, no hay picos de pH que desestabilicen el manto ácido, no hay residuos que se queden en el bañador.
Piscina, mar y piel atópica
Las vacaciones están a la vuelta de la esquina y las ganas de ir a la piscina o el mar para darse una zambullida son evidentes.
Sin embargo, el cloro y la sal marina amenazan con irritar la piel seca o atópica.
Fuera de los períodos de brote, bañarse no está prohibido para las personas con atopia.
El baño en el mar es una de las actividades lúdicas más frecuentes en el periodo estival, pero no todos los ciudadanos pueden disfrutar de un baño en la playa y se tienen que conformar con un refrescante baño en una piscina.
El agua salada puede producir escozor en las grietas.
Al volver a casa, la ducha y el uso de un gel limpiador sobregraso sin jabón ni perfume permite quitar la crema y la sal.
Protección solar para pieles atópicas
Los niños con atopia pueden exponerse al sol a condición de utilizar una crema solar con un índice de protección elevado (factor 50), de preferencia mineral, sin filtros químicos o, al menos, sin perfume.
Para que la protección sea eficaz, debe aplicarse en capa gruesa (la piel debe quedar un poco blanca).
Si voy a bañarme en el exterior, no debo olvidar protegerme con una crema solar.
La exposición solar controlada puede tener efectos beneficiosos sobre la psoriasis durante los periodos de estabilidad, pero el cloro puede anular parte de ese beneficio al agredir la barrera cutánea.
Psoriasis, eczema y otras pieles sensibles
El agua de piscina convencional puede secar las placas y generar picor.
En periodos de estabilidad, la exposición solar controlada (heliofototerapia) tiene efectos beneficiosos sobre la psoriasis.
El problema es que el cloro anula parte de ese beneficio al agredir la barrera cutánea.
El cloro puede resecar las placas de psoriasis e incrementar el picor.
El eccema de contacto es similar a la dermatitis atópica en cuanto a sensibilidad al cloro.
Muchas personas describen sensación de tirantez, picor post-baño u ojos rojos sin tener un diagnóstico de atopia.
El agua salada puede tener propiedades terapéuticas para la piel y ayudar a aliviar ciertos problemas cutáneos, como el acné, la psoriasis y la dermatitis atópica.
Hábitos diarios para reforzar la barrera cutánea
La piel está continuamente expuesta ante sudores y elementos que irritan.
Se puede prevenir si la nutrimos y humedecemos.
Las reacciones son distintas según la persona.
La reacción de la piel es la consecuencia de la dermatitis.
La piel para protegerse produce la inflamación.
Si la dermatitis se mantiene durante tiempo, puede causar infección y alterar el color.
En algunos casos produce un líquido o costra en la capa de la piel.
La dermatitis puede inflamarse y hacerse más gruesa.
Para cuidar la piel con dermatitis, te aconsejamos que evites el exceso de lavado.
El exceso acaba irritando.
El lavado excesivo puede eliminar las grasas y los protectores naturales que actúan como barrera.
Debes aplicar crema lubricante, que sea grata para la piel.
La crema no debe contener alcohol, perfume ni otros ingredientes irritantes.
Es mejor vestir con ropa de algodón 100% para que respire la piel.
Cubiertas y calidad del agua
Cuidar la calidad del agua -y por tanto tu piel- empieza también fuera del vaso.
Las cubiertas automáticas protegen el agua de contaminación ambiental, polvo, polen y agentes irritantes.
Una piscina bien cubierta requiere menos labores de limpieza química, lo cual es fundamental para mantener esa agua apta para pieles delicadas.
Al limitar la exposición al sol directo y las fluctuaciones térmicas, las cubiertas automáticas piscina contribuyen adicionalmente al ahorro energético y al mantenimiento de la temperatura óptima.
A estas ventajas se suma la reducción de la evaporación y la preservación de la sal en la piscina, haciendo que el tratamiento sea más constante y efectivo a lo largo del año.
La eficiencia piscinas no solo implica ahorro económico y reducción de consumo: está íntimamente ligada a la mejora del confort y salud de quienes la usan.
La suma de climatización, cloración salina y cubiertas automáticas genera sistemas sostenibles, con menor impacto ambiental y mayor respeto por el cuerpo.
Implementando estas soluciones, se minimizan las alteraciones en la calidad del agua y, a largo plazo, el mantenimiento se vuelve más sencillo y menos agresivo.

Consejos para mejorar la piel atópica I Corpore Sano
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