Cloradores de agua a batería para consumo humano: funcionamiento, seguridad y uso

Un clorador de agua a batería para consumo humano es un sistema de dosificación que permite desinfectar el agua cuando no existe una alimentación eléctrica convencional o cuando se necesita una instalación autónoma. En lugares poco accesibles sin posibilidad de recurrir a alimentación eléctrica lo más habitual es recurrir a una cloración proporcional mediante contador-emisor de impulsos y bomba dosificadora que actuará de forma proporcional a la señal proporcionada por el contador regulando la concentración del agua de entrada.

Mediante un panel solar, batería de gel y regulador de carga se puede alimentar la bomba dosificadora para un funcionamiento totalmente autónomo. Un equipo de tratamiento del agua bien elegido automatiza buena parte de ese trabajo: mide, dosifica y desinfecta sin que tengas que estar pendiente cada día.

Qué es un clorador para agua de consumo humano

Un clorador automático es un dispositivo que se utiliza para inyectar cloro en el agua para desinfectarla. Funciona al medir la cantidad de cloro necesario para desinfectar el agua y liberarlo automáticamente. El cloro es un desinfectante eficaz que se emplea en todo el mundo para purificar el agua.

Los cloradores son un medio sencillo y eficaz para desinfectar el agua y dependiendo la calidad del líquido hacerla potable. Para dosificar el cloro al sistema de agua potable se utiliza un clorador.

El uso del cloro en el agua es el último paso en el proceso de potabilización. Se usa como desinfectante para eliminar bacterias, virus, protozoos, etc. Su uso viene determinado por sus cualidades, superiores a otras opciones, como su poder desinfectante y su efecto residual.

La presencia de cloro en el agua potable se debe a un tratamiento de desinfección que es el último paso en su potabilización, tras la coagulación, la floculación, la separación de partículas (sedimentación/flotación) y la filtración.

Por qué se desinfecta el agua

El agua es uno de los medios por los que se transmiten microorganismos patógenos que causan enfermedades a los humanos, por lo que su desinfección dentro de su tratamiento para hacerla apta para el consumo es fundamental en la protección de la salud pública.

El agua proveniente de los ríos, lagos, estanques e incluso la de los pozos profundos tiene millones de bacterias que forman parte del ambiente. En general, este tipo de bacterias forman parte la flora y fauna natural, pero si son consumidas por el hombre causan una serie de enfermedades.

Por ello, cuando fluye por un sistema de agua potable se usa un clorador, puesto que el cloro es uno de los únicos elementos capaces de matar las bacterias con una dosis mínima que no afecte al ser humano.

El agua es vida para las personas, pero también puede representar un foco de decenas de enfermedades si es que esta no ha sido tratada adecuadamente para el consumo humano. Es por ello que antes de suministrarla a los millones de hogares, el agua pasa por un tratamiento que busca la purificación del líquido y que sea apta para el consumo humano.

Legionella y sistemas de agua

Según nos indica el RD 865/2003: La Legionella es una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio intervalo de condiciones físico-químicas, multiplicándose entre 20ºC y 45ºC, destruyéndose a 70ºC. Su temperatura óptima de crecimiento es 35-37ºC.

Su nicho ecológico natural son las aguas superficiales, como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana. Desde estos reservorios naturales la bacteria puede colonizar los sistemas de abastecimiento de las ciudades y, a través de la red de distribución de agua, se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) u otros sistemas que requieren agua para su funcionamiento como las torres de refrigeración.

Instalaciones con mayor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella

  • Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
  • Sistemas de agua caliente sanitaria con acumulador y circuito de retorno.
  • Sistemas de agua climatizada con agitación constante y recirculación a través de chorros de alta velocidad o la inyección de aire (spas, jakuzzis, piscinas, vasos o bañeras terapéuticas, bañeras de hidromasaje, tratamientos con chorros a presión, otras).
  • Centrales humidificadoras industriales.

Instalaciones con menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella

  • Sistemas de instalación interior de agua fría de consumo humano (tuberías, depósitos, aljibes), cisternas o depósitos móviles y agua caliente sanitaria sin circuito de retorno.
  • Equipos de enfriamiento evaporativo que pulvericen agua, no incluidos en el primer apartado.
  • Humectadores.
  • Fuentes ornamentales.
  • Sistemas de riego por aspersión en el medio urbano.
  • Sistemas de agua contra incendios.
  • Elementos de refrigeración por aerosolización, al aire libre.
  • Otros aparatos que acumulen agua y puedan producir aerosoles.

Instalaciones de riesgo en terapia respiratoria

  • Equipos de terapia respiratoria.
  • Respiradores.
  • Nebulizadores.
  • Otros equipos médicos en contacto con las vías respiratorias.

Quedan excluidas del ámbito de aplicación de este real decreto las instalaciones ubicadas en edificios dedicados al uso exclusivo en vivienda, excepto aquellas que afecten al ambiente exterior de estos edificios.

No obstante y ante la aparición de casos de legionelosis, las autoridades sanitarias podrán exigir que se adopten las medidas de control que se consideren adecuadas.

Cómo actúa el cloro

El efecto del cloro sobre los microorganismos patógenos es que, por oxidación, altera física, química y bioquímicamente la membrana o la pared de sus células, destruyendo su protección y terminando sus funciones vitales.

El cloro y todos sus derivados son potentes oxidantes, que al mezclarse con el agua queman en un periodo medio de media hora las partículas orgánicas.

El proceso de cloración del agua, incluida el agua potable, es sencillo: consiste en introducir productos clorados (en formato de pastillas, líquido -lejía-, etc.) en el agua y mantenerlo en ella un tiempo determinado (unos 30 minutos), tras el cual, el agua se considera potable ya que el cloro al mezclarse con ésta quema (oxida) la materia orgánica contenida en ella, termina con la mayor parte de los microorganismos patógenos.

El efecto remanente del cloro continúa eliminando los microrganismos durante horas o días, en caso de que el agua sea almacenada.

En función de cómo esté almacenada el agua, el cloro tendrá más o menos efecto remanente, manteniendo el agua potable durante horas o días sin tener que volverla a clorar.

Productos empleados para la cloración

Para la desinfección y de estas instalaciones se suelen usar productos derivados del cloro y del bromo. Para la desinfección del agua utilizada para el consumo humano se utilizan regularmente derivados del cloro y del bromo, aunque el segundo es menos común para el agua potable, si bien se utiliza para el agua de riego y otros tipos de suministros.

Los productos de la familia del cloro que se usan más habitualmente para desinfectar el agua son el cloro gaseoso, el hipoclorito sódico (lo que conocemos como lejía) y el hipoclorito cálcico.

Son difíciles de manejar, por lo que debe hacerlo personal especializado, ya que son tóxicos, inflamables y corrosivos.

La cloración es el método más habitual para la potabilización de agua logrando una correcta desinfección del agua a partir de determinadas concentraciones de cloro libre en un tiempo de contacto determinado.

Funcionamiento de un clorador con batería

El funcionamiento autónomo se basa en una fuente energética independiente, un sistema de dosificación y, cuando es necesario, un sistema de medición o una señal de caudal. Mediante un panel solar, batería de gel y regulador de carga se puede alimentar la bomba dosificadora para un funcionamiento totalmente autónomo.

En lugares poco accesibles sin posibilidad de recurrir a alimentación eléctrica lo más habitual es recurrir a una cloración proporcional mediante contador-emisor de impulsos y bomba dosificadora que actuará de forma proporcional a la señal proporcionada por el contador regulando la concentración del agua de entrada.

Los cloradores dispensan una pequeña cantidad de cloro, a pedido, ya que las personas usan el agua con diferentes demandas a lo largo del día.

Los cloradores se dimensionan por metros cúbicos y por gramos de cloro que producen a la hora. Coge siempre uno por encima de tu volumen real. Si vas justo, el equipo tiene que trabajar muchas más horas para mantener el nivel de cloro, y la célula, que es la pieza que se gasta, se te agota en la mitad de tiempo.

Elementos principales

  • Panel solar.
  • Batería de gel.
  • Regulador de carga.
  • Bomba dosificadora.
  • Contador-emisor de impulsos.
  • Depósito de producto desinfectante.
  • Tuberías de aspiración e inyección.
  • Filtro previo, cuando las características del agua lo requieren.
  • Sonda de medición, si el sistema realiza control continuo.
  • Alarmas de nivel o de fallo, cuando el equipo las incorpora.

La capacidad de la batería y del sistema solar debe ser compatible con las horas de funcionamiento de la bomba dosificadora y con el consumo energético de los elementos de control.

Cloración proporcional en tubería

La dosificación proporcional mediante contador-emisor de impulsos es especialmente útil cuando el agua circula por una tubería y no existe un depósito con recirculación.

El contador proporciona una señal relacionada con el caudal de agua y la bomba dosificadora ajusta la inyección del producto para mantener una concentración proporcional al volumen tratado.

En este tipo de instalación, la dosificación debe estar correctamente sincronizada con el caudal real, la concentración del producto y el tiempo de contacto disponible antes del consumo.

La solución a batería no elimina la necesidad de controlar el agua: permite alimentar el equipo, pero la seguridad depende también de la calidad del agua de entrada, la calibración, el mantenimiento, el almacenamiento del producto y la verificación del cloro residual.

Cloración de depósitos y aljibes mediante recirculación

Por lo general, el tratamiento más adecuado consiste en un sistema automático de dosificación, medición y control de cloro libre en un depósito de tratamiento mediante recirculación del mismo.

En depósitos con disponibilidad de corriente eléctrica lo habitual es recurrir a una pequeña recirculación del mismo para favorecer la medida y difusión del cloro así como impedir la presencia de zonas muertas.

El sistema precisa de la instalación de un circuito de recirculación en los depósitos a tratar de modo que se pueda dosificar sobre un caudal al menos de un 20% del volumen de agua almacenada, o sea, el sistema debe ser capaz de hacer recircular el volumen total de agua en 5 horas, instalando una bomba y un circuito que se adecue a estas especificaciones.

La tarea de los cloradores se lleva a cabo en un circuito de recirculación en los depósitos de agua que requieren tratarse, de modo que se pueda dosificar el gas de cloro sobre un caudal de al menos un 20 por ciento del volumen de agua almacenada.

Durante el proceso de recirculación, el clorador toma una pequeña parte del agua, la filtra y la hace pasar por una sonda de medida; Esto se realiza de forma continua, enviando la información de la calidad del agua a una bomba dosificadora que suministra el gas de cloro formulado especialmente para el agua de consumo humano.

El agua tratada es devuelta al caudal y la recirculación hace que se distribuya de forma homogénea por todo el depósito.

El sistema debe aspirar agua de la parte inferior del depósito, pasar por el equipo de cloración y se retorna al depósito por la parte superior mediante una lectura automática en continuo.

El clorador automático toma una pequeña parte de agua de esa recirculación, la filtra y la hace pasar por la sonda de medida a un caudal constante.

Toma la medida en continuo y envía la información a una bomba dosificadora que inyecta hipoclorito sódico especialmente formulado para aguas de consumo humano, en la propia recirculación de manera que se distribuye homogéneamente por todo el aljibe.

Una bomba de recirculación es un dispositivo que se usa para mantener el agua en movimiento en el aljibe. Funciona al tomar agua del aljibe y bombearla a través del clorador automático antes de devolverla al mismo.

La recirculación del agua ayuda a distribuir uniformemente el cloro en el agua y asegura que todas las partes del aljibe estén desinfectadas.

Ventajas de la recirculación

  • Mantiene el agua en movimiento dentro del aljibe.
  • Permite hacer pasar el agua por el clorador automático.
  • Favorece la distribución uniforme del cloro.
  • Automatiza buena parte del tratamiento del agua.
  • Facilita la medición continua en un caudal constante.
  • Reduce el riesgo de zonas muertas dentro del depósito.

Control del cloro residual

El clorador mantendrá el nivel de cloro en el depósito entre unos valores preestablecidos dependiendo de la renovación de agua del mismo, la compensación con la temperatura del agua y la distancia de tubería a recorrer por la red de distribución, con la finalidad de obtener una medida en los puntos terminales entre 0.2 y 1mg/l.

Los cloradores mantienen el nivel de cloro en el depósito dentro de los valores preestablecidos y dependiendo de la renovación de agua que haya en el mismo, la compensación con la temperatura del agua y la distancia de tuberías que debe recorrer a través de la red de distribución.

Por esto, la dosis necesaria de cloro en el agua para su desinfección se determina con lo que se llama “demanda de cloro”, es decir, cuánto cloro consumen los microorganismos presentes en el agua antes de que aparezca el cloro residual (compuestos clorados como la cloramina).

La demanda de cloro cambia según la materia orgánica, los microorganismos, las partículas en suspensión, la temperatura, el tiempo de contacto y las características químicas del agua.

Medición: sondas amperométricas y potenciostáticas

Existen dos tipos de sondas de lectura de cloro en ppm, amperométrica y potenciostática.

Tipo de sondaCaracterísticasCondiciones de uso
AmperométricaSonda de cobre-platino, mantenimiento fácil y coste inferior.La lectura del nivel de cloro precisa tener un nivel de pH estable.
PotenciostáticaSonda con electrolito, lectura más exacta y fiable.Puede medir con niveles de pH oscilantes, pero requiere mantenimiento técnico especializado.

Las sondas amperométricas ( cobre-platino )son más económicas y fáciles de mantener, pero la lectura del nivel de cloro precisa tener un nivel de ph estable.

Las sondas potenciostáticas ( electrolito ) pueden medir el nivel de cloro en ppm con mayor precisión y fiabilidad incluso con niveles de ph oscilantes, pero son más caras y su mantenimiento es más complejo, debiendo sustituirse periódicamente el electrolito del interior de la sonda.

Sonda amperométrica (RECOMENDADA para el 95% de instalaciones): Es la opción más estable y fiable para la mayoría de usuarios. Tiene un mantenimiento muy sencillo, es económica y funciona perfectamente siempre que el pH esté controlado.

Sonda potenciostática (solo para personal cualificado): Ofrece una lectura más exacta, pero requiere mantenimiento técnico especializado. La sonda es delicada, necesita sustitución periódica del electrolito y una manipulación cuidadosa.

Importancia del pH

En ocasiones es importante un control adicional del pH del agua, ya que en aquellos casos en los que el pH sea elevado la cloración no es eficaz siendo necesaria la adición de ácido clorhídrico para mantener el agua en el valor de pH adecuado tanto para su consumo como para su desinfección con cloro.

La electrólisis desplaza el pH hacia arriba, y con el pH por encima de 7,6 el cloro pierde buena parte de su capacidad de desinfectar.

Por eso casi todas las instalaciones con sal acaban llevando una bomba dosificadora que mide y corrige sola, y mantiene el agua entre 7,2 y 7,6.

Los equipos de cloración salina y bombas dosificadoras para mantener el pH pueden funcionar conjuntamente para mantener el agua más estable.

Filtración y calidad del agua

Existen diversos procesos de cloración, que se utilizan según la calidad del agua a tratar, aunque sólo funcionan con agua clara que ya ha pasado por un proceso de filtrado para eliminar las impurezas visibles y partículas de tamaños considerables. De lo contrario, el proceso no será efectivo.

Hay factores que influyen en el proceso de cloración, como la resistencia al desinfectante de los microorganismos si se encuentran rodeados de materiales en suspensión, algas, etc., o incrustados en ellos, ya que son más inaccesibles al producto químico.

Si las sustancias son oxidables, el desinfectante será menos efectivo porque quedará menos cantidad disponible para oxidar el resto de microorganismos.

La instalación de un prefiltro protege la sonda, la bomba dosificadora y los conductos frente a partículas que pueden alterar la medición o provocar obstrucciones.

Seguridad en el uso del cloro

Los productos de la familia del cloro son útiles para la desinfección, pero deben manipularse con precaución. Son difíciles de manejar, por lo que debe hacerlo personal especializado, ya que son tóxicos, inflamables y corrosivos.

La introducción responsable de desinfectantes en el agua requiere una tecnología de dosificación fiable.

El cloro gaseoso exige medidas de seguridad específicas para evitar fugas, mientras que el hipoclorito sódico puede degradarse con la luz y el tiempo.

Incluso si el equipo funciona con batería, el producto químico, el depósito de almacenamiento y las tuberías de inyección siguen siendo elementos que deben protegerse frente a derrames, temperaturas inadecuadas, radiación solar y accesos no autorizados.

  • No mezclar productos clorados con ácidos, amoníaco u otros productos químicos.
  • Mantener los productos en sus envases adecuados y correctamente identificados.
  • Evitar la exposición directa a la luz y al calor cuando el producto lo requiera.
  • Utilizar protección adecuada durante las operaciones de preparación y mantenimiento.
  • Instalar el depósito de producto en una zona segura, ventilada y protegida.
  • Comprobar que las conexiones de aspiración e inyección no presentan fugas.
  • Utilizar únicamente productos formulados y autorizados para aguas de consumo humano.
  • Impedir que el producto concentrado entre directamente en contacto con las personas.

Cloración automática y control manual

Funciona de forma totalmente automática en continuo, inyectando cloro ( o cloro y ph ) sólo en caso de ser necesario, manteniendo el nivel de cloro ( y ph ) en agua en los parámetros programados, es decir, es un equipo analizador dosificador de cloro en continuo automático para aguas de consumo humano.

Es imprescindible disponer de un analizador de cloro manual (fotómetro o kit DPD1). Este equipo es obligatorio por dos razones fundamentales: Calibración: Es la herramienta necesaria para sincronizar la lectura de la sonda del panel con el nivel real de cloro en el agua durante la puesta en marcha.

Control diario: La normativa exige que realices mediciones manuales diarias para completar el Libro de Registro de Autocontrol.

La lectura automática no sustituye por sí sola las comprobaciones manuales, el mantenimiento ni el registro de los resultados.

Instalación paso a paso

La instalación de un clorador automático en su aljibe es un proceso el cual debe de hacer un profesional como INSA des.

  1. Seleccione el clorador automático adecuado para su aljibe.
  2. Instale el clorador automático en su aljibe.
  3. Conecte la bomba de recirculación.
  4. Ajuste la cantidad de cloro.
  5. Verifique regularmente el clorador automático y la bomba de recirculación.

La bomba de recirculación debe conectarse al clorador automático y colocarse en el aljibe para garantizar que el agua se recircule adecuadamente.

Es importante asegurarse de que el clorador automático esté ajustado correctamente para la cantidad adecuada de cloro en el agua.

La mayoría de los cloradores automáticos tienen un ajuste que le permite ajustar la cantidad de cloro que se libera en el agua.

Debe verificar regularmente que el clorador automático esté funcionando correctamente y que la bomba de recirculación esté distribuyendo el cloro uniformemente en el agua.

También debe revisar el nivel de cloro en el agua con regularidad para asegurarse de que esté dentro de los niveles recomendados.

Cómo elegir el equipo

Los cloradores se dimensionan por metros cúbicos y por gramos de cloro que producen a la hora.

El volumen real del aljibe o depósito, la cantidad de agua que se consume a lo largo del día, la capacidad de producción de cloro del equipo, la compatibilidad con la bomba de recirculación, la calidad del agua de entrada, la dureza del agua y la posibilidad de incorporar medición y corrección automática son aspectos que conviene valorar.

AspectoPor qué debe valorarse
Volumen del depósitoDetermina la capacidad de tratamiento y el caudal de recirculación.
Consumo diarioInfluye en la renovación del agua y en la demanda de desinfectante.
Producción de cloroDebe ser suficiente para mantener la concentración programada.
Bomba de recirculaciónDebe proporcionar el movimiento necesario para mezclar y medir correctamente.
Calidad y dureza del aguaPueden afectar al consumo de cloro, las sondas y el mantenimiento.
Medición de pHPuede ser necesaria para conservar la eficacia del cloro.
Autonomía energéticaDebe cubrir el funcionamiento de la bomba, el control y las comunicaciones.

Cloración convencional y cloración salina

El clorador salino para piscina genera cloro directamente a partir de sal disuelta en el agua mediante electrólisis.

La cloración salina y la dosificación convencional son tecnologías diferentes y no deben confundirse con un sistema de dosificación de hipoclorito sódico para agua de consumo humano.

La electrólisis requiere una célula instalada en el circuito hidráulico y un control adecuado del pH.

La célula se monta en la tubería de retorno, después del filtro y antes de que el agua vuelva al vaso. Nunca antes del filtro.

Entre cuatro y cinco gramos por litro, según lo que pida cada fabricante.

De tres a siete años, y la diferencia la marcan las horas de trabajo y la dureza del agua.

Con el agua por debajo de unos 15 grados, la producción se reduce mucho y tampoco hace falta: la demanda de cloro cae en picado.

La lámpara UV para piscina destruye microorganismos sin añadir químicos al agua, actuando como complemento al cloro o al clorador salino.

La desinfección mediante luz ultravioleta puede integrarse con otros componentes de tratamiento de agua cuando se busca complementar la acción del cloro.

Mantenimiento del sistema

Este tipo de instalaciones son muy fiables pero delicadas y requieren un mantenimiento continuo para asegurar la integridad de las sondas de medida, filtrado previo y mantener un caudal constante que es fundamental en la medida.

Las instalaciones que utilizan cloradores que funcionan con gas de cloro son muy fiables, aunque para conservar su efectividad requieren de un mantenimiento continuo, un filtrado previo del agua y mantener un constante caudal.

La revisión debe incluir la limpieza del prefiltro, la comprobación del caudal, la inspección de las sondas, la verificación de la bomba dosificadora, el estado de los tubos de inyección y aspiración, el nivel del producto químico y la comparación con una medición manual.

Las sondas potenciostáticas requieren sustitución periódica del electrolito del interior de la sonda.

La bomba dosificadora, la batería, el regulador de carga y el panel solar también deben revisarse para evitar que una pérdida de autonomía interrumpa la desinfección.

Cloradores de gas y equipos de gran capacidad

El caso que nos ocupa, se procede a la cloración de agua potable que es retenida en aljibes o depósitos antes de ser impulsada por grupos de presión hasta los puntos de consumo.

Existen diferentes marcas en el mercado (CRF, Dosim, Bayrol, Seko…), con diferentes métodos de medida (colorimetría que ya esta prácticamente en deshuso, sondas de Redox, sondas amperométricas, combinación de ambas…) y diferentes utilidades dependiendo de su orientación al cliente final (medida de pH, temperatura, conductividad, comunicaciones con otros equipos, wifi, tecnogía GSM…), pero para nuestro caso nos valdría con un equipo básico con medidas de cloro y temperatura.

Para grandes cantidades de cloro, las instalaciones de dosificación ofrecen la máxima calidad y seguridad.

La tecnología más avanzada en equipos de dosificación de cloro gas es el funcionamiento por vacío. De este modo se garantiza el cumplimiento de los requisitos de seguridad más exigentes en el manejo del cloro, un medio tóxico.

Los aparatos montables en bombona disponen de un dispositivo de seguridad de presión residual para el depósito de gas a presión.

Un manómetro para la presión de la bombona con doble seguridad mediante un transmisor de presión de membrana forma parte del equipamiento de serie.

Los dosificadores, que funcionan tanto en sobrepresión como en presión negativa, resaltan por la más alta precisión y la experiencia de muchos años en el manejo de cloro gaseoso.

Qué hacer ante una emergencia

En una situación de emergencia, en que el servicio de agua habitual está interrumpido (por ejemplo, ante un huracán, una inundación o la rotura de una tubería de agua), es posible que las autoridades locales recomienden consumir solo agua envasada, hervida o desinfectada hasta que se restablezca el servicio de agua habitual.

Sin embargo, al hervir o desinfectar el agua, no se eliminan otros contaminantes, como los metales pesados, las sales y la mayoría de otras sustancias químicas.

SOLO USE AGUA QUE HAYA SIDO DESINFECTADA EN FORMA ADECUADA PARA BEBER, COCINAR, ELABORAR CUALQUIER BEBIDA PREPARADA, LAVAR LOS PLATOS Y CEPILLARSE LOS DIENTES.

Hervido

Hierva el agua, si no tiene agua embotellada, Hervirla será suficiente para eliminar bacterias patógenas, virus y protozoos (OMS, 2015).

Si el aspecto del agua es turbio, permita que se asiente y fíltrela haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café.

Permita que el agua alcance un hervor constante durante por no menos de un minuto.

Deje enfriar en forma natural y guárdela en recipientes limpios y con tapa.

Desinfección con lejía doméstica

Desinfecte el agua con lejía de uso doméstico si no puede hervir agua.

Solo use productos a base de lejía de cloro sin olor que sean aptos para desinfección e higiene, según se indica en la etiqueta.

No use lejía con aroma, para ropa de color ni con limpiadores agregados.

Mezcle y deje reposar durante 30 minutos. El agua debería tener un olor suave a cloro.

La desinfección no actúa bien cuando el agua está turbia o tiene color. Si observa turbidez, deje que se asiente. Luego, filtre el agua haciéndola pasar por un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café.

Ventajas y limitaciones del cloro

La mayoría de los países de la Unión Europea usan cloro en el agua para desinfectarla.

El químico más usado suele ser el cloro por una serie de ventajas: tiene una elevada capacidad de desinfección, tiene efecto residual, es fácil de obtener y manejar, permite su dosificación con un margen de seguridad adecuado y tiene un coste bajo.

  • Tiene un efecto residual en el agua.
  • Continúa desinfectando mientras está presente.
  • Puede mantener la protección durante el recorrido por las tuberías.
  • Es fácil de dosificar mediante bombas y sistemas automáticos.
  • Puede utilizarse en instalaciones pequeñas y grandes.
  • Permite combinar medición, automatización y control remoto.

Como suele ocurrir siempre, no hay ninguna opción que reúna absolutamente todos los requisitos, pero el cloro reúne la mayoría de ellos.

El principal inconveniente es la formación de algunos subproductos que pueden ser perjudiciales para la salud.

Otros inconvenientes importantes son las instalaciones que requiere para evitar fugas en el caso del cloro gas, y la degradación con la luz y el tiempo en el caso del hipoclorito sódico.

Además, dependiendo de la calidad del agua a desinfectar, puede generar algún problema de olor y de sabor.

En cambio otros desinfectantes, como el ozono, pueden reducir los subproductos generados por la desinfección y tienen un poder desinfectante incluso mayor que el cloro, aunque los costes de sus instalaciones y su mantenimiento son superiores.

Esquema de clorador a batería

Un esquema de cloración a batería debe mostrar la fuente solar, el regulador, la batería, el contador de impulsos, la bomba dosificadora, el depósito de producto y el punto de inyección en la tubería de agua.

Como Funciona Un Clorador Automatico

Una demostración técnica puede ayudar a identificar el recorrido del agua, la lectura del sensor, la dosificación proporcional y las comprobaciones manuales necesarias.

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