Comer al aire libre en Navarra: restaurantes, ventas y terrazas en entornos naturales

Comer al aire libre en Navarra permite combinar gastronomía, naturaleza y tiempo compartido después de una caminata, una jornada de esquí o una excursión en familia. La Comunidad Foral cuenta con asadores rurales, ventas de montaña, restaurantes junto a ríos y embalses, terrazas urbanas y establecimientos con jardines y zonas infantiles.

La comida sabe mejor si se disfruta en plena naturaleza, sobre todo tras una agradable caminata. Navarra cuenta con una amplísima oferta de asadores rurales, restaurantes en el Pirineo para después de una jornada en la nieve, ventas con propuestas espectaculares, alojamientos singulares en entornos idílicos; casas rurales de lujo; cimas con imponentes vistas para compartir con los amigos, la familia o la pareja…

Restaurantes para comer rodeado de naturaleza

Los restaurantes de esta clasificación gozan de un entorno mágico y refrescante. La comida se puede convertir así en una parte más de la excursión, especialmente en los valles, bosques y montes navarros.

Restaurante Olaberri, junto al embalse de Endara

La acogedora decoración del restaurante Olaberri se complementa con vistas al embalse de Endara. Su agradable entorno hará que el comensal se sienta como en casa después de realizar una ruta por la zona, sobre todo a las familias que valoran muy positivamente el ambiente del restaurante.

Al lector le sorprenderá gratamente la «cocina tradicional sin maquillaje» y su relación calidad-precio, según indican varias reseñas de Tripadvisor. Así mismo, el establecimiento acepta pagos con tarjeta y en efectivo. El establecimiento no se queda corto de oferta en su carta o de comensales, así que es recomendable llamar para reservar si se quiere comer a mediodía.

Borda Zaborrate, entre los árboles de la sierra de Andía

Un menú para pastores se sirve caliente entre los árboles que crecen en la sierra de Andía. Tras una visita a la Quesería Aldaia, que invita a la degustación de sus quesos con una crema y un vino, la comida de la Borda Zaborrate hecha con productos de km 0 propone una ensalada, unas migas, un calderete de oveja y unas costillas de oveja asadas a la brasa.

Para endulzar la muela, se puede disfrutar también de una cuajada «hasta que te sale por las orejas», café y un buen pacharán casero. El comedor cuenta con un fogón y una estufa de leña, así como vistas a paisajes mágicos.

El ambiente es ideal para familias (de hecho, cuentan también con un menú para niños), aunque más de una reseña en Google destaca que todas las edades pueden disfrutar de esta experiencia. El precio total de la visita, la degustación de quesos y la comida son 35 euros para adultos y 12,50 para niños.

Restaurante Zaldu, en un antiguo molino junto al Irati

Junto al río Irati se encuentra el Restaurante Zaldu, un establecimiento situado en un antiguo molino al final del pueblo. Conserva el encanto rústico que rezuma de sus paredes de piedra y de la antigua maquinaria del molino que se expone aún.

Pero su comedor, porche, terraza y aparcamiento fueron reformados en 2009 para acoger a los senderistas que acudan tras perderse entre los frondosos árboles de la selva. El local tiene mucha luz natural y se encuentra rodeado de bosques.

«Fantástica experiencia en todos los sentidos. Toda la comida estaba estupenda y en especial, el gorrín estaba perfecto. La ubicación, junto al río, todo un plus. Disfrutamos mucho la terraza con la calma del lugar», destaca una reseña de Google.

Etxebertzeko Borda, en el valle de Baztan

Etxebertzeko Borda tiene una vista privilegiada a los frondosos bosques del valle de Baztan. En 1900, Vicenta Ezkurra y Manex Mihura pusieron en marcha un pequeño lugar para dar de comer a quienes cruzaban los frondosos bosques del valle de Baztan.

Cuatro generaciones después, la familia Argarate mantiene viva esta tradición, habiendo acometido diversas obras y mejoras en el negocio, como la adquisición y rehabilitación del molino Infernuko Errota en 2000.

Las especialidades del mesón son las alubias rojas de Baztan, el paté casero, la trucha con jamón, el cordero al chilindrón, la cuajada con kixkil-urrin, el flan y varias tartas caseras. «Gastronomía porque dan de comer y aventura porque lo es hasta llegar allí, pero todo es parte del encanto», valoró uno de sus comensales en TripAdvisor.

El menú fin de semana con un poco de todo tiene un precio de 34 euros por persona.

Donamaria’ko Benta, cocina tradicional en un antiguo caserío

Forma parte de la lista de restaurantes Bib Gourmand Michelin, lista a la que acceden únicamente restaurantes que destacan por su gran calidad en la cocina a precio moderado. Y así lo hace desde un antiguo caserío construido en el siglo XIX.

Donamaria’ko Benta cuenta con un magnífico restaurante que bebe de la cocina tradicional de la zona, así como de las influencias culinarias de vascos y franceses. Destaca su propuesta de solomillo y escalope, así como el tiramisú de la casa.

«Pero todos los postres son muy sabrosos, los precios correctos a la calidad y a las raciones disfrutadas, y la atención del personal muy agradable atenta y profesional. Para repetir», elogia una reseña en TripAdvisor. En Donamariako elaboran cada temporada sus menús de 20 y 30 euros, teniendo en cuenta que los productos sean saludables y de calidad.

Ventas y restaurantes de montaña en Navarra

El Ferial, después del esquí en Larra-Belagua

El bar-restaurante del Centro de Esquí Nórdico Larra-Belagua, ubicado en el edificio de El Ferial, es una opción idónea para reponer fuerzas después de una jornada de esquí de fondo, raquetas o una travesía a cimas míticas como el Anie, Añelarra o Arlas.

Este bar-restaurante, el más elevado de Navarra al estar situado a 1.600 metros sobre el nivel del mar, cuenta con una carta repleta de platos contundentes para entrar en calor: gallina en pepitoria, cabeza de cordero asada, estofado de jabalí, revuelto de morcilla y piquillos.

En la cocina del establecimiento, dirigido por el vecino de Isaba Pedro Manuel Anaut, también se preparan pinchos, raciones, pizzas para dos personas, bocadillos… Y no podía falta el menú roncalés: migas, costillas de cordero y queso de Roncal.

El negocio dispone de un aforo para más de 50 comensales y terraza panorámica para contemplar el paisaje.

Venta de Juan Pito, en el puerto de Belagua

Es uno de los negocios hosteleros del Pirineo más emblemáticos. La Venta de Juan Pito, anclada en el serpenteante puerto de Belagua, es lugar de encuentro de montañeros, esquiadores y escaladores que reponen fuerzas tras una exigente jornada por la naturaleza.

Los comensales se ponen las botas con un buen plato de migas de pastor o alubias rojas, se chupan los dedos con las costillas y chuletillas de cordero y se les hace la boca agua con la cuajada, las natillas o la tarta de queso.

Este recóndito restaurante con estética de refugio de montaña, ubicado en las faldas del monte Lakora (1.877 metros de altitud), está abierto de viernes a domingo de 12:45 a 17:30 horas. La venta, regentada por la familia Martínez Zamarain de Isaba durante generaciones, no admite reservas y se comparte mesa con el resto de clientes.

Venta de Bera, en el puerto de Izpegi

Hace cinco años, Idoia y Xavi abrieron Berako Benta, una vieja venta que estaba cerrada desde hacía dos décadas y que rehabilitaron totalmente para poder ofrecer un servicio de bar-restaurante a vecinos y turistas que visitan el valle de Baztan: migas del valle con huevo ecológico, shiitake y ali oli de ajo negro, arroz de cordero al chilindrón, filete de trucha de Baigorri marinada a la pimienta de Ezpeleta, quesos locales con nueces…

La venta, «en un emplazamiento natural incomparable», se encuentra en lo alto del puerto de Izpegi, que une las localidades de Erratzu y Baigorri. «La carretera toca el cielo y las vistas te quitan el aliento», aseguran en su página web.

La zona es ideal puede disfrutar del senderismo y del ciclismo, relajarse y dejar atrás el ruido y el estrés. «Es una invitación a la paz y al descanso», destacan.

Venta Lizarraga, en Urbasa y Andía

La Venta Lizarraga se encuentra en lo alto del Puerto de Lizarraga, pleno parque de Urbasa y Andía, uno de los parajes más bellos de Navarra repleto de excursiones senderismo y rutas para bicicletas de BTT.

El establecimiento cuenta con un comedor con fogón tradicional de leña en el que se pueden disfrutar de almuerzos, comidas, cenas (con reserva previa) y menús especiales y asados, previo encargo.

Venta Lizarraga, además, dispone de cuatro habitaciones dobles con baño individual y una habitación múltiple de ocho plazas para quedarse a dormir en plena montaña.

Venta Donamaría, tradición y producto local

Las hermanas Lorea y Haizea Luzuriaga regentan la Venta de Donamaría, una antigua venta del siglo XIX rodeada de naturaleza. En el comedor de piedra y vigas de madera, se pueden degustar platos que combinan los productos tradicionales con toques de vanguardia: pencas de acelga con salsa romesco y papada de Euskaltxerri, pasta con queso Idiazabal, tomate asado y panceta; manitas con morcilla y piñones; trucha asalmonada con crema de reineta, bacalao club ramero con pochas de la Ribera o milhojas con crema pastelera y caramelo.

Los comensales que lo deseen se pueden hospedar en los apartamentos Ariain, ubicados en la zona abuhardillada de la venta. La venta se ubica en Donamaría, un conjunto de cinco núcleos de Malerreka que se unieron en el siglo XIX.

Los principales atractivos del pueblo son la casa-torre de Jauregia, la iglesia de la Asunción o el convento carmelita de Artze.

Comer después de visitar el bosque de Orgi

Son los troncos retorcidos, rugosos y agrietados los dueños de este lugar. Aquí el ser humano se siente pequeño y observado desde las alturas por gigantes de 200 y 300 años de edad. Robles (común y americano) que son abrigo para miles de pájaros, la banda sonora.

Un oasis a media hora de Pamplona contra la locura de estos tiempos. Recorrer sus senderos, bajo una techumbre de hojas verdes, limpia la cabeza de pensamientos y deja los pulmones repletos de aire puro. Así es el bosque de Orgi.

Este paisaje se extiende al sur del valle de Ultzama y se trata de un robledal húmedo de llanura, un vestigio de los antiguos robledales que verdeaban en esta zona. Pasearlo es fácil, no hay desniveles ni caminos tortuosos.

Tiene tres recorridos: el laberinto, una selva en miniatura; el camino, para percibir las edades del bosque; y la senda, la zona más encharcada. Los tres itinerarios cubren un total de 2.400 metros, están señalizados y pueden recorrerse a pie en una hora.

Bosque de Orgi y senderos entre robles

La singularidad de este bosque reside en que gran parte del año es un humedal. Nosotros caminamos por instinto guiándonos por la belleza que brota a cada paso.

En un cartel explicativo aparecen algunas de las especies de aves que revolotean entre las ramas: herrerillos, petirrojos, estorninos, arrendajo común, alcaudón dorsirrojo… Son solo una parte de la fauna que condensa este bosque, porque también hay especies muy valoradas como la rana dalmatina -en peligro de extinción-, corzos, zorros, erizos y otros habitantes.

Los senderos son estrechos y hay multitud de bancos de madera e incluso troncos caídos que sirven de sostén, reposo y escondrijo para insectos o una lagartija, que con un movimiento eléctrico asoma la cabeza. Es un entorno de cuento nórdico, pero también muy frágil. Hay que protegerlo.

Durante años el hombre taló y cercenó áreas forestales para su explotación, sobre todo para darle más espacio a la ganadería. Los robledales menguaron. El de Orgi es un reducto único en Europa por ser húmedo -gran parte del año vive entre charcos de agua- y se cuida como una pieza de museo.

El bosque de Orgi traslada a sus visitantes a un estado de ensueño. Llegamos a un observatorio de aves donde uno se puede sentar para grabar con la mirada su propio documental de naturaleza.

Hay un código ético puesto en la pared de madera con una nota informativa para los visitantes: el respeto al bienestar de los animales y a su ecosistema es prioritario. Algunas especies vienen de migración con el cansancio acumulado tras volar miles de kilómetros y son sensibles al ruido. Contemplamos en silencio, como en una sala de cine a oscuras.

Restaurante Orgi, del paseo a la mesa

Tras la caminata se puede ir en coche a Lizaso, un pueblito de poco más de 100 almas que aloja un restaurante que toma el nombre del famoso bosque: el restaurante 'Orgi' (Recomendado Guía Repsol).

A los mandos está Mikel Odriozola, un chef de Zumaia experimentado -'ElBulli', 'Zuberoa' (3 Soles Guía Repsol) o 'Playa Club', entre otros, que en agosto cumplirá 15 años al frente de su local -que además es su casa, pues vive en el piso de arriba-.

Tras la caminata, llega el momento de recuperar fuerzas en este restaurante Recomendado por Guía Repsol. El concepto de cocina, mejor lo explica él: "Pues tradicional, de temporada, con técnicas modernas y producto local, aunque sin cerrarme, el toque japonés está presente: la soja, lo crudo, etcétera", explica Mikel, que habla así porque pasó tres meses de prácticas en Japón con un compañero que conoció trajinando en los fogones del maestro Hilario Arbelaitz.

¿Algo más que añadir? "Sí, las setas". "Ya me gustaba trabajar las setas, pero cuando se hizo el parque micológico en Ultzama se planteó hacer un menú degustación solo de setas y desde entonces lo mantenemos", señala el chef.

El menú micológico vale 42 euros sin bebida. A lo largo de la temporada se usan algunas como la "xixa hori, hongos, trompetas negras, lengua de vaca, angula de monte, perretxicos, colmenillas. Son las más representativas", alega Odriozola.

También tiene otro menú degustación por 28 euros -sin bebida- y la oferta de carta y de bar.

Vienen a por platos como las setas con ajo negro y panceta euskal txerri o el imponente jarrete de ternera lechal "que se cuece al vacío 12 horas a 75 grados y lleva un fondo concentrado con el que luego bañamos la pieza para glasearla". Un monumento cárnico que además se acompaña del cremoso puré de patatas homenaje a 'Zuberoa'.

Otra estrella es el gorrín confitado -que se tira ocho horas sin pasar de 80 grados y que, cuando un cliente lo pide, se le da un golpe final de fritura para que quede crujiente-.

Nosotros optamos por el menú micológico y resulta un festival de raciones generosas. Luego, el remate es el bosque de Orgi, una fantasía para los golosos.

El postre 'el Bosque de Orgi' es una recreación dulce del entorno que rodea al restaurante.

Restaurantes con zonas infantiles al aire libre

En la Comunidad foral existen negocios de hostelería únicos ideales para saborear la gastronomía navarra: restaurantes de la región escondidos en plena naturaleza, asadores rurales, restaurantes de Pamplona que ofrecen las vistas más espectaculares de la ciudad o ventas situadas en lugares de ensueño.

Si se tiene niños pequeños, Navarra también dispone de restaurantes con zonas infantiles al aire libre se han convertido en la opción preferida de muchas familias. Estos espacios no solo permiten que los peques jueguen y socialicen, sino que también ofrecen a los padres la oportunidad de relajarse y disfrutar de una conversación sin interrupciones constantes.

Desde toboganes y columpios hasta áreas de juego temáticas, cada uno de estos restaurantes ha diseñado su espacio pensando en la diversión de los más pequeños y la sobremesa de sus progenitores.

Uno de los principales beneficios de elegir un restaurante con zona infantil al aire libre es la posibilidad de disfrutar de un ambiente familiar en plena naturaleza. Además, muchos de ellos cuentan con menús especiales para niños.

Etxaleku Ostatua, en el valle de Imotz

Ubicado en Etxaleku (valle de Imotz), a media hora de Pamplona, este restaurante ofrece comida casera en un entorno privilegiado. Se trata de un entorno único para el recreo de los pequeños y el disfrute de los mayores.

Con varias terrazas al aire libre y una zona habilitada con parque y neumáticos enormes, además ofrece contacto visual con todo tipo de animales de granja.

Este establecimiento lo tiene todo pensado para sus comensales, tanto adultos como txikis, con menús diferenciados e incluso turnos de comida diferentes, si así lo expresan los grupos grandes.

«Para comidas en familia o en cuadrilla con niños (cinco o más), haremos dos turnos de comida. El primero a la una y media, en el que comerán los niños (supervisados por dos o tres padres/madres) y bajarán a la zona que tenemos habilitada para ellos, y después comerán los mayores», indican en su web.

Asador Erreleku, en Cordovilla

Este asador, ubicado en Cordovilla y con más de 40 años de experiencia, ofrece un lugar idóneo para celebrar acontecimientos especiales como bodas y comuniones, con amplios jardines que, además de para celebrar eventos, en otras ocasiones sirven como zona de juegos para que los más pequeños jueguen mientras los padres disfrutan de un buen plato “tradicional con toques modernos”.

El jardín cuenta con un parque infantil, camas elásticas y una zona interior con inflable. Además del parque, en el jardín cuentan con colchonetas y una zona interior con parque inflable.

Venta de Larrión, cerca de Estella-Lizarra

Situado en la localidad de Larrión, muy cerca de Estella-Lizarra, el local ofrece muchas posibilidades ya que dispone de dos espacios, por así decirlo.

Por un lado, está el restaurante y por otro la cafetería. Es en esta segunda donde se encuentra un txiki-park interior, además de columpios y una terraza semicubierta en el exterior.

De esta forma, ofrece dos opciones a sus comensales: pasar a la zona del restaurante o degustar platos combinados, raciones, bocadillos, entre otros, en la parte de la cafetería, ofreciendo diferentes alternativas para encuentros familiares.

Casa Zabaleta, en Aibar

El restaurante Casa Zabaleta se encuentra en la localidad de Aibar, situada en la merindad de Sangüesa. Este dispone de amplios jardines y zonas de esparcimiento infantil, incluyendo un lago con patos y ocas, un parque infantil y varios juegos para niños.

Además, el establecimiento ofrece actividades de hípica, haciendo de este lugar una opción perfecta para disfrutar de la gastronomía navarra y pasar buenos momentos en familia.

La Hacienda de Mutilva

La Hacienda de Mutilva es famoso por su cocina navarra tradicional y sus platos a la brasa. Además, este establecimiento hostelero destaca por su gran terraza y jardín exterior, que se convierte en un lugar ideal para comer al aire libre cuando hace buen tiempo.

En este espacio hay zona infantil y área de juegos al aire libre donde los niños pueden divertirse mientras los adultos disfrutan una sobremesa relajada.

Asador Maya e Irish Pub Eskiroz

El Asador Maya, ubicado en la localidad Esquíroz, no es solo un clásico de la brasa situado cerca de Pamplona, sino también un restaurante muy familiar gracias a su zona infantil al aire libre.

En concreto, dispone de un espacio de recreo al aire libre con parque, columpios, juegos y zonas verdes donde los niños pueden divertirse mientras los adultos disfrutan de la comida o la sobremesa.

Este parque infantil está integrado junto a la terraza exterior y jardín del restaurante, por lo que desde muchas mesas se puede vigilar a los niños fácilmente. Además del área de juegos, el local se promociona como apto para familias con niños, con menú infantil disponible.

A un paso de Pamplona, en Esquíroz de Galar, encontramos dos opciones geniales para los días de verano. Si buscas algo tradicional, el Asador Maya (un clásico desde 1977) es apuesta segura para disfrutar de carnes y pescados a la brasa.

Pero si el cuerpo te pide algo más informal, su Irish Pub es perfecto: decoración irlandesa, amplia variedad de cervezas y una terraza fantástica que además cuenta con parque infantil para que los más peques también se lo pasen en grande.

Robledal Aritzalko

Que mejor que disfrutar de un café o un aperitivo para un evento en nuestra terraza con jardines llenos de vida. Los más pequeños se pueden entretener en nuestro robledal con los cabritillos y pavos reales que harán más entretenida su visita.

La configuración de nuestros espacios exteriores es perfecta para comidas y celebraciones al aire libre o sencillamente para la celebración de un aperitivo antes de comer en nuestros restaurantes.

Contamos con una terraza con apertura y cerramientos de uso durante todo el año y nuestro robledal un sitio donde correr y jugar con la máxima tranquilidad de los padres.

El robledal junto al hotel es un lugar atractivo durante todo el año. Este espacio está acompañado de los otros huéspedes de nuestro establecimiento unos visitantes que entrenaran a grandes y mayores.

Un símbolo de nuestra tierra y motor económico es el desarrollo del ganado caprino que hace posible la elaboración de nuestros famosos postres y quesos y como no podía ser de otra forma en hotel Arizalko son nuestras pequeñas protagonistas.

Pero los inquilinos más famosos y que realmente son los dueños de nuestros exteriores son los Pavos reales que campan a sus anchas por nuestros exteriores. Siempre bellos y con personalidad son un rasgo característico de nuestro hotel.

Terrazas para comer y cenar al aire libre en Pamplona

Si estás buscando las mejores terrazas de Pamplona para aprovechar el buen tiempo, hay lugares increíbles en los que poder hacerlo. Ya sea para empezar el día con un café en alguna terraza, disfrutar de un tardeo con amigos o elegir entre los restaurantes con terraza más tops para cenar bajo las estrellas.

Búho Restaurante Sky Bar

En este restaurante podrás «acariciar el cielo» en pleno centro histórico. Ubicado en la calle Descalzos, este rooftop ofrece una de las experiencias más espectaculares de la ciudad.

Desde sus terrazas y cómodos butacones, tienes Pamplona literalmente a tus pies mientras disfrutas de una mezcla perfecta entre cocina tradicional navarra y sabores internacionales.

Es el lugar ideal para cenar o para sorprender a tus amigos con un cocktail viendo el atardecer sobre los tejados del Casco Antiguo.

La Terraza de Baluarte

Situada junto al Palacio de Congresos, esta terraza es una propuesta moderna y súper urbana que funciona genial tanto para un café a media tarde como para un evento o celebración más especial.

Nos encanta porque apuesta por productos de Km 0 y una cocina saludable, todo en un local con paredes acristaladas que inundan de luz el espacio.

Es un lugar muy versátil: lo mismo te sirve para un picoteo mediterráneo con tapas innovadoras que para asistir a un concierto o una cata.

Nuestra recomendación, no te vayas sin probar sus cocktails de autor o un Gin & Tonic de premio para cerrar la noche.

El Bosquecillo

Si prefieres un refugio fresco y rústico, tienes que pasarte por El Bosquecillo, en la zona de la Taconera. Es un bar & grill con un encanto especial donde puedes comer bajo la sombra de los árboles, lo cual se agradece muchísimo en las tardes calurosas.

Su cocina eleva ingredientes sencillos a otro nivel: son famosos sus calamares, las croquetas y platos más originales como su zanahoria con yogur y pesto.

Es ese tipo de sitio donde el servicio es tan cercano que te sientes como en casa desde que pides el primer café o cerveza.

The Beer Garden

Para los que buscan un ambiente más desenfadado y joven, The Beer Garden es la opción ganadora. Es una terraza con «infinitas posibilidades» donde el combo de cerveza fría, música y buen rollo nunca falla.

Es el sitio perfecto para quedadas con amigos que sabes cómo empiezan pero no cómo acaban.

La Terraza de Itaroa

A las afueras, en el Centro Comercial Itaroa, tienes un espacio de más de 600 m2 con un estilo chill out y unas vistas preciosas al monte Miravalles.

Lo mejor de este sitio es su concepto Fun&Food: hay diez restaurantes temáticos distintos, por lo que en una misma mesa uno puede estar comiendo un taco mexicano, otro una pizza y otro un kebab.

Además, tienen una pantalla gigante donde suelen retransmitir eventos, ideal para disfrutar del buen tiempo en compañía.

Opciones económicas con terraza

Sí, llega agosto y parece que todo el mundo desaparece de Navarra, pero no es así. No solo la comunidad autónoma no se queda vacía, sino que es uno de los destinos turísticos preferidos de los amantes de la gastronomía.

Y es que a todos nos gusta comer fuera, y más si estamos de vacaciones y el tiempo (físico y meteorológico) lo permite. Gracias a Gastroranking, que recopila y muestra las mejores ofertas que hay en diferentes webs de reservas junto con las opiniones y valoraciones de los usuarios, hemos recopilado el 'top 5' de restaurantes más baratos en los que comer al aire libre de la Comunidad foral.

Casa Urrutia

La opción mejor valorada de los usuarios en Google, Instagram y TripAdvisor es la Casa Urrutia. Con años de experiencia y expertos en repostería tradicional y ecológica, elaboran a diario galletas, bollos y tortas para ofrecerlas al público y distribuirlas en tiendas, y cuentan con tienda online.

Recientemente, dieron el paso de ofrecer menús y, gracias a la calidad de sus productos y el asequible precio, han tenido una gran acogida. Ubicado en la calle San Isidro 41, cuenta con una puntuación media de 7,7, y roza el sobresaliente en los apartados de cocina y precio.

Entre los platos más destacados de un menú que cuesta 18 euros, están las migas, el bacalao, el codillo, las pochas, los pimientos y el rabo de toro.

"Todo lo que hemos pedido estaba rico, bebida y pan incluidos y buena cantidad, satisfecho". "La comida espectacular. Las mejores migas que he probado en mi vida y las carrilleras buenísimas", dicen dos de las opiniones más valoradas de la página web.

Bar Groutxo

La misma nota, pero alguna valoración menos, tiene el bar Groutxo. Mejora ligeramente la calidad del alimento, pero el precio no resulta tan asequible para los productos que ofertan.

Especialistas en "el buen beber y mejor zampar", tienden a llenar sus mesas a diario, por eso recomiendan reservar con antelación para que puedan acudir los interesados.

Su puntuación también es de 7,7, y puede encontrarse en la calle Bardenas Reales 84. El precio suele rondar entre los 8 y los 15 euros, y la cocina se caracteriza por mezclar el conocido y abundante fast food americano con la calidad española.

Entre sus puntos fuertes está la variedad de alimentos. Patatas chicote, hamburguesas gourmet, vinos, bocatas planchados, ensaladas frescas, entrantes caseros o fritos son sólo algunas de las especialidades de un lugar que, si una pega tiene para quienes expresan su opinión, es el excesivo alboroto por la gran variedad de personas que acuden de todas las edades.

Destacan la hamburguesa india y las piparras en tempura.

The Cookie Shop

The Cookie Shop apuesta por un modelo de negocio artesanal y de calidad que, rompiendo con la monotonía de restaurantes tradicionales, ofrece cookies recién hechas utilizando ingredientes de la más alta calidad sin conservantes ni aditivos.

TripAdvisor lo sitúa en el 'top 2' de cafeterías en Navarra, y Gastroranking le da la tercera posición en la clasificación de restaurantes baratos con terraza de la comunidad.

Está en la plaza Consistorial 6 y, pese a ser una décima peor, según los usuarios, que los dos anteriores, mantiene un gran equilibrio en los cuatro apartados a valorar (servicio, precio, ambiente y cocina) obteniendo un notable alto.

Muchas personas acuden a su gran terraza a diario para echarse un café con una cookie en el desayuno o incluso comer si no cuentan con mucho tiempo.

Como dice el nombre, destacan por la gran variedad de cookies que ofrecen. También preparan un gran café y buenos zumos frutales.

Gure Etxea

Si eres del centro de Pamplona y quieres comer bien sin moverte en exceso, el Gure Etxea es tu sitio. Ubicada en la plaza del castillo 8, la cocina de este restaurante busca ser diferente, tradicional y actual ofreciendo un buen producto y amor por los detalles.

Apuestan por el kilómetro 0 y cuentan con una gran variedad de bebidas entre las que despuntan el vino, la cerveza y los mojitos. Además, ambientan el establecimiento con una música diferente que, sumada a la buena alimentación, te trasportará a universos paralelos.

La carta resulta bastante asequible, siendo el jamón de Maskarada lo más caro (15,50 euros). Los platos favoritos de quienes opinan son las hamburguesas, la lasaña vegetal, el revuelto de boletus y los chipirones a la plancha encebollados con patata.

Teniendo en cuenta la localización del establecimiento, valoran mucho la presentación y el buen ambiente, aunque una parte de las opiniones critican la espera, el servicio y la organización.

Bar Gaucho

Especialista en pinchos y tapas, el café-bar Gaucho lleva desde 1968 ofreciendo comida cuidada, tradicional y de autor, y un excelente surtido de bebidas entre las que destacan los Gintonics especiales, el buen vino y una estupenda cerveza.

Según la guía Michelín, se trata de un lugar al que todo aquel amante de la arte gastronómico, las tapas innovadoras y el ambiente de una capital debe acudir, ya que está ubicado en el corazón de la ciudad.

Se puede encontrar en la calle de Espoz y Mina 7, y el precio de sus originales pinchos está entre los dos y cinco euros. Además, destaca por el rápido servicio y las mesas de la terraza en pleno centro de Pamplona.

Es considerado uno de los mayores exponentes de la cocina en miniatura navarra, y la revista 'Tapas' le menciona como uno de los veinte mejores bares de tapas de toda España.

Según los comensales, los pinchos son bastante generosos y generalmente te llenas con tres, por lo que puedes comer por menos de diez euros.

Terrazas gastronómicas del centro de Pamplona

«Siempre hay que esperar para tener sitio libre, y más si lo quieres en la terraza. Eso sí, merece la pena, todos los pinchos son excelentes y destacaría el huevo trufado y el pincho de erizo».

«Delicioso. Lo ideal es pedir variedad y compartir para probar todo. Los que más me gustaron fueron el pulpo, la croqueta, el foie de pato, el solomillo y la carretilla», apuntan dos clientes satisfechos.

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