Cómo filtrar agua de pozo para consumo humano de forma segura

El agua de pozo solo debe beberse después de realizar un análisis químico y bacteriológico completo, aplicar un tratamiento adaptado a los contaminantes detectados y confirmar mediante otra prueba de laboratorio que el agua cumple los requisitos de potabilidad. Que el agua sea transparente, insípida e inodora no demuestra que sea segura.

La forma correcta de potabilizarla consiste en analizar primero el agua, elegir después uno o varios sistemas de filtración y desinfección, mantenerlos correctamente y repetir los análisis con regularidad. No existe un equipo universal para todos los pozos: el tratamiento depende de la presencia de bacterias, sedimentos, dureza, nitratos, metales pesados, pesticidas, sales y otros contaminantes.

Por qué el agua de pozo necesita tratamiento

El agua de pozo puede parecer limpia a simple vista, y en muchos casos no tener sabor u olor desagradable, pero debemos saber que aunque parezca limpia suele contener bacterias y microorganismos perjudiciales para la salud, además de otros contaminantes dependiendo de la zona y el tipo de pozo. A diferencia del agua de red, el agua de pozo no ha sido tratada, por lo que el usuario final es el responsable de filtrar el agua y que no sea un riesgo para su salud.

Tener un pozo en nuestra propiedad puede parecer una opción magnífica en un primer momento, ya que nos permite abastecernos de agua potable si tenemos controlado el origen de la misma. Sin embargo, para que esto ocurra deberemos estar pendientes de su origen y, en la mayoría de los casos, desinfectar y potabilizar el agua de su interior de manera segura.

El tipo de suelo o posibles puntos de contaminación que estén cercanos hacen que el agua se infecte de bacterias o minerales perjudiciales para la salud. Por ello, se deben realizar tratamientos que eliminen los posibles problemas que se generen en el agua y que evitan que esta pueda ser utilizada.

El agua de pozo es una fuente vital para muchas comunidades, hogares rurales y actividades agrícolas en todo el mundo. Sin embargo, aunque esta agua proviene de fuentes subterráneas, no siempre es apta para el consumo humano o para otros usos sin un tratamiento adecuado.

La presencia de contaminantes como bacterias, nitratos, metales pesados o residuos químicos puede representar un riesgo para la salud y el medio ambiente si no se toman las medidas necesarias. El tratamiento del agua de pozo es un proceso esencial para garantizar su calidad y seguridad.

El uso previsto determina el tratamiento

Hay que tener claro para que vamos a usar el agua, no es lo mismo quererla para fregar los platos que para beber, el tratamiento será diferente. Para asegurarte de que el agua de tu pozo es segura y apta para el consumo humano, debes tener claro que es fundamental realizar un análisis químico y bacteriológico completo en un laboratorio especializado.

Si el agua se utilizará únicamente para determinados usos domésticos, el tratamiento necesario puede ser distinto al de un sistema destinado a producir agua potable. Sin embargo, lavarse los dientes, lavar alimentos, cocinar y beber requieren un nivel de seguridad especialmente alto.

En el caso del consumo humano, no es suficiente instalar un filtro de sedimentos o mejorar el sabor del agua con carbón activado. La filtración física y la desinfección resuelven problemas diferentes, por lo que deben seleccionarse según los resultados analíticos.

Analizar el agua y el pozo antes de instalar filtros

El terreno es el causante más habitual de cualquier composición contaminante con la que cuente el agua, aunque las filtraciones también pueden generar una contaminación imperceptible, pero que afecte a nuestra salud. Esto hace necesario realizar un análisis del agua, para lo que la mejor opción es contactar con un laboratorio certificado que nos dé resultados confiables.

La calidad del agua de un pozo para uso doméstico depende de varios factores, como la profundidad del pozo, el tipo de suelo, la cantidad de agua filtrada a través de rocas y tierras, las concentraciones de nutrientes y cualquier contaminación que pueda haber.

Hay que tener en cuenta que al tratarse de un agua subterránea la calidad puede fluctuar en función de la época del año, la abundancia de precipitaciones y otros factores como vertidos puntuales de la industria agroganadera que podrían producirse. Por eso hay que desechar análisis que se hayan hecho un alargo tiempo atrás y además se tendrá en consideración un margen de error dada la fluctuación de calidad a la que hemos aludido.

También se deben descartar los análisis realizados en pozos vecinos, incluso si estos están muy cerca, ya que la balsa de agua donde se haya hecho la extracción podría ser diferente o suministrada por otras fuentes cuya calidad de agua difiera en mayor o menor medida.

Pruebas que debe incluir el análisis

Por una parte, uno de los análisis debe ser físico-químico, es decir que contenga todos los elementos necesarios para detectar cualquier tipo de sustancia ajena al hidrógeno y oxígeno, de la manera más nítida posible. Esto se ha complementar con un análisis bacteriológico que nos diga a qué tipo de bacterias nos enfrentamos.

Los puntos principales que debemos analizar son:

  • Bacterias y microorganismos (análisis microbiológico).
  • Dureza (cal).
  • Nitratos y nitritos.
  • Metales pesados.
  • Turbidez y pH.

En este punto, es importante tener en cuenta que el análisis bacteriológico debe realizarse en un máximo de 4 horas para que sea válido, tras lo que también se tendrá que hacer un análisis físico-químico y de otros microorganismos.

El laboratorio te proporcionará toda la información que necesites saber sobre la calidad del agua de tu pozo, y en función de los resultados, podrás tomar las medidas necesarias. Es preciso hacer una prueba al agua para detectar metales pesados y otros contaminantes; podemos acudir a unos laboratorios o a una empresa especializada.

Frecuencia recomendada de los análisis

Deberíamos efectuar una prueba de bacterias coliformes al agua de su pozo todos los años. Para el plomo y el mercurio se recomienda realizar una prueba para detectar químicos peligrosos cada 2 ó 3 años.

Sin embargo, antes de aplicar el tratamiento necesitaremos un análisis lo más reciente posible, y aunque lo otro son plazos de consideración general, nosotros recomendamos, ya que hacemos el bacteriológico, extenderlo al físico-químico con una periodicidad anual.

Realizar un análisis es esencial para la potabilización del agua de pozo, y debe realizarse con regularidad todos los años, para garantizar que el agua sigue siendo apta para el consumo.

Contaminantes habituales del agua de pozo

Es posible que el agua de pozo no se mantenga todo el tiempo limpia y pura. Sustancias químicas y microorganismos en la tierra pueden filtrase en el pozo.

Fertilizantes, pesticidas y herbicidas, químicos industriales y aguas negras de origen humano o animal también pueden filtrarse en el abastecimiento de agua y hacer que el agua de pozo sea peligrosa para beber. Algunas de estas sustancias pueden causar graves problemas de salud.

Los problemas más habituales del agua de un pozo son:

  • Contaminación bacteriana.
  • Contaminación química, como pesticidas, herbicidas o productos industriales.
  • Contenido mineral elevado, como hierro, manganeso o calcio.
  • Bajo nivel de agua en el caso de que el pozo presente escasez de agua, lo que afecta el suministro.
  • Sedimentos y partículas en suspensión que pueden causar turbidez y afectar su calidad.
  • Aguas con alto contenido de sales, que puede no ser apta para el riego de cultivos y puede causar daños a la vegetación.

Los minerales pueden generar problemas de sabor, olor y color en el agua, así como provocar la formación de depósitos en tuberías y equipos.

Bacterias y contaminación microbiológica

El agua de pozo puede contaminarse con bacterias de diversas formas. Algunas de las más comunes son la infiltración de aguas superficiales, las fugas en las tuberías, la contaminación de equipos de perforación, las aguas subterráneas contaminadas y el mantenimiento inadecuado.

Si el pozo no está correctamente sellado o protegido, las aguas superficiales que contienen bacterias pueden filtrarse y contaminar el agua subterránea. Si las tuberías que rodean el pozo tienen fugas o están dañadas, pueden permitir que bacterias presentes en el suelo o aguas superficiales entren en el agua del pozo.

Durante la construcción del pozo, los equipos de perforación pueden contaminarse con bacterias, que luego se introducen en el agua cuando el pozo entra en uso. En algunos casos, las fuentes de agua subterránea pueden estar naturalmente contaminadas con bacterias debido a la presencia de fuentes de contaminación cercanas.

Si el pozo no recibe un mantenimiento adecuado y regular, puede acumular sedimentos y bacterias que afecten la calidad del agua. Para prevenir la contaminación bacteriana del agua de pozo, es esencial realizar una correcta construcción del pozo, incluyendo un sistema adecuado de sellado y protección.

Coliformes, coliformes fecales y Escherichia coli

Las bacterias coliformes son un grupo de microorganismos que se encuentran comúnmente en el suelo, aguas sobre la superficie y en las plantas. También están presentes en los intestinos de animales y humanos.

Los pozos que no están bien construidos, que están rajados o que no están bien sellados pueden proveer una puerta para que las bacterias coliformes entren al agua subterránea y contaminen el agua que usamos para beber.

La mayoría de las bacterias coliformes probablemente no causarán una enfermedad. Sin embargo, estas bacterias son usadas como indicadores en pruebas de agua porque su presencia señala que organismos que pueden causar enfermedades también pueden estar en el agua.

La presencia de algunos tipos de bacterias coliformes en el agua señala la presencia de excremento o desechos de alcantarillas. Los organismos que causan enfermedades usualmente vienen de los excrementos y los desechos de alcantarillas.

IndicadorQué indica
Bacterias Coliformes TotalesSe encuentran comúnmente en el medioambiente, por ejemplo, en el suelo y las plantas, y generalmente no causan problemas.
Bacterias Coliformes FecalesSu presencia indica que el agua de su pozo está contaminada con excremento o desechos de alcantarillas, y tiene el potencial de causar enfermedades.
Escherichia coliLa presencia de estos organismos indica que su pozo está contaminado con excremento e indica un alto riesgo de la presencia de organismos que pueden causar enfermedades.

Los patógenos que pueden estar en el agua incluyen bacterias que causan diarrea y vómitos, protozoarios que causan disentería, virus que causan polio y hepatitis y helmintos, tales como los gusanos redondos y los planos que causan diarrea crónica.

Los niños y las personas de edad avanzada tienen un mayor riesgo de los efectos dañinos de los organismos en el agua que usa para beber. Si usted piensa que puede estar enfermo por algún organismo en el agua de su pozo, comuníquese con su doctor y enséñele los resultados de las pruebas de agua.

Hierro, manganeso, calcio y dureza

Es habitual encontrar hierro y manganeso en el agua de cualquier pozo, por lo que una buena opción es utilizar un catalizador para eliminarlos. Lo más importante para que consiga los mejores resultados es que se instale correctamente y se mantenga en perfectas condiciones a lo largo del tiempo.

El agua que mantiene un contenido elevado de calcio o magnesio se considera dura, ya que dificulta que el jabón y otros detergentes hagan espuma y puede causar que se necesite más cantidad de la habitual.

La dureza depende del calcio y magnesio, y el tratamiento adecuado permite eliminar estos minerales antes de que el agua ingrese al sistema, para lo que se intercambian el calcio y el magnesio por sodio.

Nitratos, pesticidas y productos químicos

Los fertilizantes, pesticidas y herbicidas, los productos industriales y las aguas negras de origen humano o animal pueden filtrarse a través del suelo hasta alcanzar el agua subterránea.

La filtración con carbón activado puede ayudar a eliminar compuestos orgánicos, cloro, sabores, olores y colores del agua, pero no debe considerarse una solución universal para todos los contaminantes químicos.

Plomo y mercurio

El plomo puede encontrarse de forma natural en el suelo y las rocas y puede filtrarse hasta llegar al agua subterránea. También puede llegar al agua subterránea desde depósitos de desechos peligrosos, fundidores de plomo, refinerías, centros de reciclaje y trituración de pilas u otras fuentes industriales de plomo.

El plomo usualmente entra al agua a través de las tuberías, soldaduras y llaves de latón. Para determinar si el plomo viene del agua del pozo o de la tubería que lleva el agua a la casa, la prueba debe contener dos muestras de agua, una de la boca del pozo y otra de la llave de agua o grifo de la cocina.

No hay que hervir nunca el agua para sacar el plomo del agua del agua. La concentración de plomo en el agua puede aumentar al hervir el agua, puesto que en el proceso, parte del agua se evapora.

Si el plomo está en el agua subterránea, podemos considerar tratamientos de agua especialmente diseñados para eliminar plomo. Si la fuente del plomo son las tuberías, el dejar correr el agua por unos minutos antes de usarla para beber o comer, puede ser una opción.

El mercurio se encuentra de forma natural a niveles bajos en las rocas, el suelo y el agua. Puede filtrarse desde depósitos de desechos industriales y peligrosos hasta los depósitos de agua subterránea, o proceder de productos del hogar que se desechan incorrectamente y de pesticidas utilizados en el pasado en áreas agrícolas.

Si tenemos niveles altos de mercurio en el agua que usamos para beber, usa agua de botella para beber y cocinar o una depuradora capaz de eliminar el exceso de mercurio. No se recomienda hervir el agua, ya que esto puede dejar escapar ciertos elementos de mercurio al aire y aumentar los niveles de mercurio inorgánico en el agua.

Los niveles altos de mercurio pueden causar daños serios al cerebro, sistema nervioso y los riñones. Los niños menores de 15 años y fetos en desarrollo tienen un riesgo más alto a los efectos negativos del mercurio.

Orden correcto de un sistema de tratamiento

Una instalación segura suele combinar varias etapas, porque cada una está destinada a un problema concreto. Primero se retiran sedimentos y partículas; después se corrigen minerales o compuestos químicos específicos; a continuación se realiza la desinfección; y, cuando el análisis lo exige, se incorpora una etapa de ósmosis inversa para el agua destinada a beber.

  1. Realizar análisis del agua.
  2. Enviar y valorar el análisis con un experto.
  3. Instalar los equipos recomendados.
  4. Realizar analítica anual para comprobar que los valores siguen correctos.

Para hacer potable el agua de pozo en casa, debemos realizar el análisis y en base a eso elegir uno o varios de estos sistemas: sistema UV para proteger toda la casa, ósmosis inversa para garantizar agua potable en la cocina, filtro de sedimentos para proteger el sistema de suciedad y turbidez, descalcificador para eliminar la cal del agua y mantenimiento y seguimiento mediante cambio de lámparas UV, filtros y revisión anual del sistema.

Filtración de sedimentos

Con medios filtrantes como la arena de sílice, el granate o la antracita, entre otros, podemos llevar a cabo un primer paso para tratar el agua de pozo. Para ello, se coloca el elemento en un tanque para exponer el agua a este mientras fluye a través de él.

Esto permitirá eliminar los sedimentos antes de que entren en los conductos y evitará que estos afecten a suavizadores o equipos de carbón activado. También ayuda a proteger las etapas posteriores de filtración y desinfección frente a la suciedad y la turbidez.

Los sedimentos y partículas en suspensión pueden causar turbidez y afectar la calidad del agua. Por ello, es muy importante contar con un buen sistema de filtración, como los hidrociclones y sus accesorios.

Eliminación de hierro y manganeso

Es habitual encontrar hierro y manganeso en el agua de cualquier pozo, por lo que una buena opción es utilizar un catalizador para eliminarlos. Lo más importante para que consiga los mejores resultados es que se instale correctamente y se mantenga en perfectas condiciones a lo largo del tiempo.

El sistema concreto debe elegirse después de conocer la concentración de estos minerales y las demás características del agua. La presencia de hierro y manganeso puede provocar problemas de sabor, olor y color, además de depósitos en tuberías y equipos.

Carbón activado

Se trata de una de las opciones más habituales cuando buscamos eliminar compuestos orgánicos y cloro, además de eliminar sabores, olores y colores del agua. Su mayor uso también se debe a su factor más económico.

Deberás tener en cuenta la necesidad de realizar un retrolavado regular que descompacte la cama de carbón. El carbón activado no sustituye automáticamente a la desinfección microbiológica ni elimina todos los metales, sales o nitratos.

Descalcificación del agua dura

Este tratamiento es perfecto para eliminar calcio y magnesio antes de que el agua ingrese al sistema, para lo que se intercambian el calcio y el magnesio por sodio.

Si la dureza total supera los 25 grados franceses, se recomienda instalar un filtro descalcificador para proteger todas las instalaciones, electrodomésticos, grifos y duchas. Si la dureza total supera los 30ºF, se debe instalar un filtro descalcificador previo para proteger la lámpara ultravioleta y para evitar la cal en electrodomésticos y griferías.

Desinfección del agua de pozo

Para el tratamiento del agua de un pozo, una de las opciones más interesantes es la desinfección de la misma. De esta manera se podrán eliminar la mayor parte de los microorganismos causantes de enfermedades que están presentes en el agua.

Cloración

Al añadir una pequeña cantidad de cloro al agua del pozo y dejarlo reposar unos 30 minutos podrás eliminar las bacterias que se encuentren en su interior. No en vano, se trata de uno de los desinfectantes más eficaces, pero hay que tener cuidado porque puede llegar a ser tóxico si se utiliza en grandes cantidades.

Por cloración nos referimos al uso del hipoclorito sódico, suele ser el medio más económico y eficaz para eliminar las bacterias, además cuenta con una parte residual que hace que su función biocida perdure al menos unas 24h tras la aplicación.

Se puede dosificar de manera automática mediante el uso de bombas dosificadoras. La concentración y el tiempo de contacto deben controlarse según el volumen y la calidad del agua, porque una dosis insuficiente puede no desinfectar y una dosis excesiva puede resultar perjudicial.

Dióxido de cloro

Se trata de una buena opción para eliminar virus, bacterias, hongos y otros microorganismos, además de contra otros compuestos orgánicos y para eliminar olores o sabores desagradables.

Recientemente ha suscitado un gran interés como sustituto del hipoclorito sódico al usarlo como desinfectante, es más inocuo. Sin embargo, entraña problemas para su transporte dada su alta volatilidad por lo que lo más normal es generarlo in situ allá donde vaya a ser utilizado.

Ozono

Este desinfectante cuenta con mayor capacidad oxidativa que los anteriores, ya que penetra en las células de los microorganismos para oxidar sus componentes. Además, cuenta con la ventaja de que no deja residuos químicos tóxicos en el agua.

Hablamos de nuevo de un desinfectante, se trata de formar O3, lo que supone crear un importante biocida. A la hora de aplicarlo es bastante agresivo, sin embargo, luego se descompone y queda únicamente oxígeno.

Se requiere también de un sistema generador de ozono in situ. La instalación debe dimensionarse correctamente para el caudal y las características del agua.

Luz ultravioleta

La diferencia de esta opción es que no añade elementos químicos al agua sin perder efectividad contra los microorganismos. Sin embargo, su eficacia depende de factores como la calidad del agua, la duración de la exposición a la luz UV o la intensidad de esta.

Otra alternativa al ozono y al cloro como desinfectante para el tratamiento de agua de pozo lo representa la radiación ultravioleta tipo C. Aquí se hace pasar el agua por un cilindro donde se irradia la luz dentro de los parámetros necesarios para tratar el agua según el caudal y la velocidad que lleve.

Es también bastante volátil y requiere lámpara ultravioleta en el lugar del tratamiento. Como ventaja es quizás el sistema de desinfección más limpio ya que no deja ningún residuo.

La luz ultravioleta necesita agua relativamente clara para funcionar correctamente, por lo que normalmente se coloca después de la filtración de sedimentos. La lámpara también requiere mantenimiento y sustitución periódica.

Ósmosis inversa para el agua destinada a beber

En el momento en el que se utiliza la presión para hacer pasar el agua por una membrana que elimina los contaminantes podemos hablar de ósmosis inversa. De esta manera se purifica el agua, se tratan los posibles residuos con los que cuente y se desaliniza.

Al forzar el paso del líquido por una membrana que rechaza las partículas más grandes, podrás eliminar la mayor parte de la materia que se encuentra en el agua, aunque no es efectivo contra bacterias o virus.

Por esta razón, la ósmosis inversa no debe considerarse por sí sola un sustituto de la desinfección. Si el agua presenta contaminación microbiológica, debe existir una etapa de desinfección adecuada y un mantenimiento que evite la contaminación posterior.

En aguas con bacterias, nitratos, plomo u otro metal pesado, puede utilizarse un sistema de desinfección para proteger toda la vivienda y una ósmosis inversa en el punto de consumo para el agua destinada a beber, siempre que el análisis confirme que esa combinación es suficiente.

Combinaciones habituales según el resultado del análisis

Situación del aguaTratamiento orientativo
Problemas únicamente de bacteriasUn sistema de desinfección adecuado, como luz ultravioleta, cloración, dióxido de cloro u ozono.
Bacterias, nitratos, plomo o algún metal pesadoDesinfección en la entrada de la vivienda y ósmosis inversa en la cocina para el agua que se bebe, siempre tras confirmar la eficacia mediante análisis.
Sedimentos y turbidezFiltro de sedimentos antes de las etapas de carbón activado, descalcificación, ósmosis o ultravioleta.
Agua duraDescalcificación para proteger instalaciones, electrodomésticos, grifos y duchas.
Elevado nivel de metales pesados, sales, nitratos y durezaTratamiento específico para cada contaminante; si la instalación resulta excesivamente compleja, puede ser necesario buscar otra fuente de abastecimiento.

La potabilización del agua de pozo puede ser algo sencillo si el agua es de buena calidad, o algo muy complejo para aguas de mala calidad. Por eso es vital realizar un análisis y saber las propiedades del agua, para poder dimensionar el equipo o los equipos necesarios para garantizar un agua potable y segura.

Qué hacer si el análisis detecta bacterias

Si nuestra agua tiene bacterias coliformes, fecales o Escherichia coli, no bebas el agua. Usa agua de botella, o una depuradora de agua.

Hierve el agua por 1 minuto antes de beberla o cocinar con ella. Desinfecta tu pozo y puedes comunicarte con un profesional de pozos para desinfectarlo.

Toma otra muestra al agua y hazle otra prueba después de desinfectar el pozo. La instalación de un sistema permanente no elimina la necesidad de confirmar mediante análisis que el agua ha quedado libre de contaminación.

Qué hacer si se detecta plomo o mercurio

Si tenemos niveles altos de plomo en el agua que usamos para beber, no hay que hervir nunca el agua para sacar el plomo del agua. Si el plomo está en el agua subterránea, podemos considerar tratamientos de agua especialmente diseñados para eliminar plomo.

En algunos casos, puede ser que tengamos que excavar un pozo más profundo, excavar en otra fuente de agua subterránea, o buscar otra fuente de agua como agua embotellada o de la ciudad.

Si tenemos niveles altos de mercurio en el agua que usamos para beber, usa agua de botella para beber y cocinar o una depuradora capaz de eliminar el exceso de mercurio. También podemos considerar métodos de tratamiento de agua especialmente diseñados para eliminar el mercurio.

En algunos casos usted podría tener que cavar un pozo más profundo, excavar en otro acuífero o buscar otras fuentes de agua como agua pública o de la ciudad.

Mantenimiento del pozo y de los equipos

Para mantener el agua de un pozo en condiciones óptimas, es importante realizar análisis y pruebas periódicas para detectar posibles problemas y tomar las medidas necesarias.

El mantenimiento debe incluir la inspección del sellado, las tuberías, la bomba, los depósitos y los filtros. También debe comprobarse el estado de las lámparas ultravioletas, los cartuchos, las membranas y los medios filtrantes.

El carbón activado necesita un retrolavado regular que descompacte la cama de carbón. Los filtros de sedimentos deben limpiarse o sustituirse cuando aumente la pérdida de carga o disminuya el caudal.

La limpieza del pozo y las tuberías ayuda a mantenerlo libre de depósitos y suciedad. El pozo debe revisarse periódicamente para detectar cualquier problema, limpiar cualquier suciedad acumulada y reemplazar el equipo si es necesario.

Cuándo no se debe beber el agua

No se debe beber agua de pozo sin tratamiento previo y sin haber comprobado su potabilidad en un análisis de laboratorio. La ausencia de color, olor o sabor extraño no garantiza que no existan bacterias, nitratos, metales pesados o productos químicos.

Si se detectan bacterias coliformes fecales o Escherichia coli, debe suspenderse el consumo hasta desinfectar el pozo y confirmar el resultado con una nueva muestra. Si se detectan plomo, mercurio, arsénico, nitratos u otros contaminantes, el equipo debe estar específicamente diseñado para eliminarlos.

El agua de pozo puede ser una fuente adecuada para el consumo humano únicamente cuando el análisis, el tratamiento y los controles posteriores demuestran que es segura.

Esquema de filtración de agua de pozo

Pasos prácticos para potabilizar agua de pozo

  1. Determinar para qué se utilizará el agua: beber, cocinar, lavar alimentos, ducharse, lavarse los dientes, regar o limpiar.
  2. Revisar el estado del pozo, su sellado, las tuberías, la bomba y las posibles fuentes de contaminación cercanas.
  3. Tomar una muestra correctamente y enviarla a un laboratorio especializado.
  4. Realizar un análisis físico-químico y bacteriológico completo.
  5. Elegir las etapas de tratamiento según los contaminantes detectados.
  6. Instalar primero la filtración de sedimentos cuando exista turbidez o partículas en suspensión.
  7. Añadir tratamientos específicos para hierro, manganeso, dureza, compuestos orgánicos, nitratos, metales pesados o sales.
  8. Incorporar una etapa de desinfección mediante cloración, dióxido de cloro, ozono o luz ultravioleta.
  9. Utilizar ósmosis inversa cuando el análisis indique la necesidad de eliminar sales, nitratos, metales pesados u otros contaminantes que puedan retenerse mediante membrana.
  10. Realizar una nueva analítica para verificar que el agua tratada es potable.
  11. Mantener y revisar todo el sistema de forma periódica.
  12. Repetir como mínimo cada año el análisis del agua destinada a beber.

Cada pozo es diferente, por eso debemos saber que contiene exactamente nuestra agua y en base a eso elegir el tratamiento más adecuado para la potabilización del agua del pozo de forma segura y eficaz.

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