El agua de mar no cura por sí sola los eccemas ni la dermatitis atópica, y la evidencia científica sobre su uso exclusivo es limitada. Las posibles mejoras observadas durante unas vacaciones junto al mar se relacionan probablemente con la combinación de humedad ambiental, exposición solar moderada y protegida, descanso y menor estrés, no únicamente con el contacto con el agua marina.
En un eccema agudo, con grietas, exudación, heridas abiertas o signos de infección, debe evitarse el contacto con el agua de mar, ya que puede aumentar el escozor y la posibilidad de infección. Fuera de los periodos de brote, el baño en el mar puede ser compatible con el cuidado de la piel si se toman precauciones: proteger la piel antes de bañarse, aclararla con agua dulce después, secarla sin frotar y aplicar un emoliente.
Qué es el eccema y qué relación tiene con la dermatitis atópica
La dermatitis es una inflamación de la piel que suele provocar descamación, picor y/o ampollas. Una dermatitis más grave puede provocar escamas con costras, grietas dolorosas o ampollas que supuran líquido.
Según la National Eczema Association, el término eccema es más general y se usa para cualquier tipo de inflamación cutánea o dermatitis. Sin embargo, la dermatitis atópica es el tipo de eccema más severo y de mayor duración (suele ser crónico).
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica que cursa en brotes. Se caracteriza por la presencia de prurito intenso, sequedad extrema de la piel, eritema, exudación, formación de costras y descamación.
El eczema o dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que aparece en niños y adultos con una piel especialmente sensible. Es una alteración crónica (es decir, puede durar años), que quiere decir que el niño tendrá épocas mejores o peores, dependiente del clima, la época del año, el estado de hidratación de su piel.
La dermatitis atópica tiene un gran componente genético, es decir, que hay una alteración en la composición normal de la piel que se hereda dentro de la familia. El ambiente que nos rodea puede hacer que el sistema inmune altere y cambie la barrera protectora de nuestra piel.
Qué dice la evidencia sobre el agua de mar
Es cierto que un ambiente de humedad, agua salada, sol y tranquilidad puede ocasionar mejoras en brotes de estas lesiones, pero hay poca literatura científica respecto al tratamiento exclusivamente con agua de mar.
Es habitual atribuir al agua marina determinados beneficios al contener minerales y oligoelementos con cierto poder antiséptico y antiinflamatorio, como el zinc, el yodo, el magnesio o el potasio. Ahora bien, la evidencia científica que hay al respecto es poca.
No hay estudios que avalen que sólo el agua de mar mejore estas patologías. Otra cosa es que el agua del mar en sí sea curativa.
El ambiente húmedo típico de estar cerca del mar y la exposición solar, siempre con protección, tienen efectos antiinflamatorios en las dermatosis crónicas como la psoriasis o la dermatitis atópica. Por ello, funcionan bien para mejorar la inflamación de los pacientes con estas patologías, para placas de psoriasis o eccemas subagudos crónicos.
Tampoco quiere decir que vayan a eliminarse los brotes. El estrés influye negativamente en la psoriasis y atopia, por lo que los periodos vacacionales suelen mejorar las lesiones.
El estrés puede afectar al sistema inmunitario, de ahí que los niveles elevados estén relacionados con un mayor riesgo de desarrollar psoriasis o empeorarla. Al disminuir típicamente el estrés en vacaciones, que es cuando mucha gente aprovecha para ir a la playa y bañarse en el mar, también pueden reducirse los brotes.
| Aspecto | Qué se puede afirmar |
|---|---|
| Agua de mar por sí sola | No hay estudios que avalen que sólo el agua de mar mejore la dermatitis atópica. |
| Entorno costero | La humedad, el sol protegido, el descanso y el menor estrés pueden coincidir con una mejoría. |
| Eccema agudo o heridas abiertas | El agua de mar puede aumentar el escozor y la posibilidad de infección. |
| Después del baño | Es necesario aclararse con agua dulce y aplicar crema hidratante. |
Qué componentes del agua marina podrían influir
El agua que compone los océanos y mares de la Tierra es salada por la concentración de sales minerales disueltas que contiene, unos 35 gramos por litro de media.
El agua de mar contiene, evidentemente sal, pero además, 92 elementos pertenecientes a la tabla periódica y numerosas sales minerales. Cuenta con oligoelementos que son imprescindibles para el hombre y todas sus propiedades, tanto físicas como químicas, la hacen diferente del agua dulce.
Los sedimentos marinos están constituidos por partículas extraordinariamente finas ricas en calcio y magnesio. También contienen otros oligoelementos como el zinc o el azufre que confieren al agua salada demostradas propiedades terapéuticas.
El agua de mar posee interesantes propiedades tonificantes, regeneradoras celulares, antiseborreicas, drenantes y suavizantes. Además, puede proporcionar una película fina y flexible sobre la piel que evita la pérdida de agua y proporciona elasticidad que alivian los síntomas y consiguen suavizar la piel y aportarla elasticidad, algo básico para las pieles con dermatitis atópica.
El agua de mar tiene una composición similar al de nuestro plasma sanguíneo y contiene elementos vitales, sales minerales, vitaminas y oligoelementos. Hay que tener en cuenta que el agua de mar fresca está viva y algunos de sus componentes no perduran más allá de 24-48 horas fuera de su medio natural.
Muchos estudios se realizan con las aguas hipersalinas del Mar Muerto debido a sus características especiales. Los ensayos realizados con agua del Mar Muerto no deben interpretarse automáticamente como evidencia de que cualquier agua marina tenga el mismo efecto.
Qué efectos pueden notarse en la piel
Aunque como decimos las condiciones que rodean a los baños en vacaciones pueden mejorar los brotes, el agua salada puede eliminar la piel muerta y mejorar la apariencia de la psoriasis, pero tanto esta como el agua clorada puede dejar la piel seca y escamosa.
El agua de mar puede actuar como un exfoliante natural y ayudar a eliminar las toxinas de la piel. También puede reponer minerales de la piel que se han perdido con el sudor.
El magnesio, en particular, mejora la hidratación de la piel, así como su aspecto general. La combinación de todas estas propiedades hace que el agua marina tenga la capacidad de aliviar las pieles dañadas e irritadas.
Sin embargo, la sal puede irritar una barrera cutánea alterada. El agua salada puede producir escozor en las grietas, especialmente cuando existen lesiones recientes, piel erosionada o rascado intenso.
Cuándo puede bañarse una persona con eccema
Fuera de los períodos de brote, bañarse no está prohibido para las personas con atopia. Aunque la piel escueza un poco durante los dos o tres primeros días, la aplicación regular de unos cuidados cutáneos permite mejorar rápidamente la situación para que el niño pueda disfrutar plenamente jugando en el agua.
Excepto en casos graves de dermatitis atópica, no hay demasiado problema para acudir a la piscina. En caso de brotes más graves de eczema, puede ser necesario interrumpir temporalmente la actividad.
En caso de eccema agudo o heridas abiertas, el agua del mar no solo no es beneficiosa, sino que aumenta la posibilidad de infección. En estos casos, debe evitarse que entre en contacto con la zona afectada.
Cómo prepararse antes de entrar en el mar
Al igual que para la piscina, hay que aplicarse un emoliente en forma de leche o crema antes de bañarse. La aplicación de una leche o una crema emoliente, seguida de una crema barrera, crea una película hidrolipídica que aísla la piel contra los agentes irritantes.
El uso de una crema barrera a base de silicona y no grasa, más práctica para la playa, minimizará la adherencia de la arena. Es mejor optar por unos productos de higiene y de cuidado especiales para pieles atópicas, sin perfume y con la menor cantidad posible de conservantes.
El protector solar debe aplicarse antes de la exposición. Los niños con atopia pueden exponerse al sol a condición de utilizar una crema solar con un índice de protección elevado, de preferencia mineral, sin filtros químicos o, al menos, sin perfume.
Para que la protección sea eficaz, debe aplicarse en capa gruesa. No se aconseja utilizar sprays ni aceites de bronceado ya que con ellos no se obtiene un espesor suficiente.
Qué hacer después de cada baño
Siempre que nos bañamos, es esencial aclararse con agua dulce después y volver a aplicarse la crema solar, aunque pase poco tiempo entre cada baño. A continuación, hay que secarse con una toalla limpia.
El secado debe hacerse mediante toquecitos y sin frotar. Hay que tener cuidado con el efecto “papel de lija” de la toalla cuando está llena de arena.
La recomendación es aclararse bien al salir del agua y aplicar crema hidratante. Dejar que el producto hidratante se absorba en la piel antes de vestirse.
Al final del día, la ducha y el uso de un gel limpiador sobregraso sin jabón ni perfume permite quitar la crema y la sal. Hay que aclararse durante al menos 3 minutos y secarse luego con una toalla suave.
Si se necesita, se aplicará un dermocorticoide en las zonas irritadas, y el emoliente habitual en las zonas no irritadas. Los medicamentos deben utilizarse siguiendo las indicaciones del proveedor de atención médica.
Sol, humedad y protección cutánea
El sol suele ser beneficioso para el eccema; sin embargo, hay que evitar las quemaduras solares y, por tanto, protegerse cuando se va a pasar mucho tiempo al aire libre.
El sol puede mejorar los síntomas de la dermatitis atópica, pero debido a sus efectos perjudiciales sobre la piel, no se puede recomendar sistemáticamente. Una exposición solar limitada no equivale a exponerse sin protección.
Los niños con atopia pueden exponerse al sol a condición de utilizar una crema solar con un índice de protección elevado. Los niños menores de 3 años no deberán tomar el sol en ningún caso.
Para que la protección sea eficaz, debe aplicarse en capa gruesa y renovarse después de los baños y cada 60-90 minutos. También son elementos de protección imprescindibles los parasoles, la ropa y las gorras o viseras.
Los rayos ultravioleta penetran hasta 40 cm en el agua. Por eso, bañarse no elimina la necesidad de proteger la piel de la radiación solar.
Cuidados diarios que reducen los brotes
Cuidar la piel sensible es el primer paso para tratar la dermatitis atópica y prevenir las exacerbaciones. La hidratación debe hacerse con cremas hidratantes y emolientes adecuadas.
En cuanto a la hidratación tópica, hay que distinguir entre cremas hidratantes, es decir, aquellas que retienen el agua en la capa córnea. Y las cremas emolientes, o sea, aquellos productos que contribuyen además a la flexibilidad de la piel.
Ambas sustancias son imprescindibles en el cuidado de la piel atópica. Existen muchas cremas formuladas con distintas sustancias que son aptas para pieles atópicas y que consiguen una mejoría de la sequedad, la sensibilidad de la piel y el prurito.
Hidrata la piel, al menos, dos veces al día. Elige productos que no contengan colorantes, alcoholes, fragancias ni ningún otro ingrediente que pueda irritar la piel.
Los ungüentos son más grasosos y pueden escocer menos al aplicarlos. En los niños, la pauta de dos veces al día podría consistir en un ungüento antes de acostarse y una crema antes de ir a la escuela.
Realiza duchas cortas, no más de 10 minutos, una vez al día con agua templada, evitando baños largos o con agua caliente. Usa un limpiador suave, sin jabón, colorantes, alcoholes ni fragancias.
Los jabones fuertes pueden eliminar los aceites naturales de la piel. Los jabones, incluso líquidos, agravan la sequedad de la piel.
Después de la limpieza, aplica un producto hidratante mientras la piel aún está húmeda. En los primeros tres minutos después del baño, la piel todavía conserva parte de la humedad que conviene retener.
No te rasques. Si te pica, en lugar de rascarte, prueba presionando o dando golpecitos suaves en la piel. Mantén las uñas cortas y limpias para reducir las lesiones provocadas por el rascado.
Usa ropa de algodón o de fibras naturales, evitando materiales sintéticos o la lana porque este tipo de tejidos incrementan la temperatura corporal y acentúan el picor. Evita cubrir excesivamente la piel, ya que el sudor puede empeorar los síntomas.
Cuando laves la ropa, evita agregar detergentes abrasivos y suavizantes durante el ciclo de secado. Es preferible hacer un enjuagado adicional con agua para eliminar residuos de detergentes.
Higiene y baños en personas con dermatitis atópica
En niños pequeños, el baño debe ser corto y usando agua caliente-tibia, sin hacer uso de jabones. Es preferible utilizar aceites de baño infantiles, que proporcionan hidratación y protección a su piel.
No debemos usar esponjas ni ningún utensilio para frotar la piel; el agua y las manos del cuidador son suficientes. Para secarse, las toallas o albornoces deben ser de algodón y no haber sido tratados con suavizantes durante su lavado.
Es mejor secar simplemente por contacto, sin frotar la piel del niño para no irritarla. Cuando el niño salga de la bañera o plato de ducha, y tras secarlo brevemente, con la piel levemente húmeda, es necesario aplicar una loción o crema hidratante infantil por todo el cuerpo.
En algunos casos más severos, se puede recurrir al baño, añadiendo aceites de baño o copos de avena coloidal. En este último caso, el niño debe permanecer 10-15 minutos dentro de la bañera.
Qué hacer en la piscina
El cloro de la piscina puede irritar y resecar la piel atópica. Aun así, un buen enjuague en la ducha posterior y la aplicación inmediata de una crema hidratante pueden contrarrestar estos efectos indeseables.
Antes de bañarse, la aplicación de una leche o una crema emoliente, seguida de una crema barrera, crea una película hidrolipídica que aísla la piel contra los agentes irritantes.
Después de cada baño, es indispensable aclararse con agua dulce, contando hasta 30 para asegurarse de que el aclarado es eficaz. Las duchas prolongadas y con agua caliente también pueden resecar la piel, así que conviene optar por una ducha rápida con agua tibia.
De vuelta a casa, se recomienda lavarse con un gel limpiador a base de cobre y cinc. A continuación, después de secarse suavemente la piel, hay que aplicarse un emoliente.
Tratamientos médicos que no debe sustituir el agua de mar
El tratamiento de la dermatitis atópica puede comenzar con la humectación regular de la piel y otros hábitos de cuidado personal. Si esto no da resultado, el proveedor de atención médica podría recomendar cremas medicinales para controlar la comezón y ayudar a reparar la piel.
La dermatitis atópica puede ser persistente. Es posible que tengas que probar varios tratamientos durante meses o años para controlarla. Además, aunque el tratamiento funcione, los síntomas pueden volver a aparecer.
El tratamiento habitual son las cremas con corticoides, que aplicadas adecuadamente y siguiendo las indicaciones del dermatólogo, es un tratamiento seguro para esta patología.
Independientemente del producto que uses, aplícatelo según las indicaciones, a menudo dos veces al día, antes de humectar la piel. El uso excesivo de un producto con corticoide en la piel puede causar efectos secundarios, como adelgazamiento de la piel.
No hay razón para tener miedo de estos medicamentos si se hace un uso responsable atendiendo a las instrucciones del médico. En general, son productos seguros que se usan de forma intermitente, y que se dejan de aplicar al curar la zona con eczema.
Las cremas o ungüentos con inhibidores de calcineurina pueden ser una buena opción para las personas a partir de los 2 años. Aplícatelos según las indicaciones antes de humectar la piel.
Es posible que el proveedor de atención médica recete antibióticos para tratar una infección. En caso de una infección, el agua de mar no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento indicado.
Para el eccema más grave, es probable que el proveedor de atención médica recete píldoras para ayudar a controlar los síntomas. Estas píldoras son eficaces, pero no pueden utilizarse durante un tiempo prolongado debido a los posibles efectos secundarios graves.
Los productos biológicos inyectables podrían ser una opción para las personas con enfermedad de moderada a grave que no responden bien a otros tratamientos. Los estudios demuestran que son seguros y eficaces para aliviar los síntomas de la dermatitis atópica.
Cuándo consultar con un profesional sanitario
Para diagnosticar la dermatitis atópica, es probable que el médico te pregunte acerca de tus síntomas, te examine la piel y revise tus antecedentes médicos. Es posible que necesites análisis para identificar alergias y descartar otras afecciones de la piel.
El médico puede recomendar una prueba con parches en la piel, la cual consiste en aplicar pequeñas cantidades de diferentes sustancias en la piel que luego se cubren. Durante las visitas de los días siguientes, el médico examina la piel para buscar signos de una reacción.
Consulta con el proveedor de atención médica si las medidas de cuidado personal no mejoran el sarpullido o si parece haberse infectado. También es importante consultar si las lesiones son extensas, muy dolorosas, exudan líquido o empeoran tras bañarse.
En primer lugar, puedes consultar a tu proveedor principal de atención médica. O puedes ver a un médico que se especialice en el diagnóstico y tratamiento de afecciones de la piel o en alergias.

Dermatólogo explica los cuidados básicos para el control de la dermatitis atópica
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