Uso correcto del tratamiento y prevención del herpes genital

El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple (VHS). Este artículo se enfoca principalmente en la infección por el VHS tipo 2, aunque el VHS tipo 1 también puede causar lesiones genitales.

El herpes genital afecta la piel o las membranas mucosas de los genitales. El virus se transmite de una persona a otra durante el contacto sexual, pero puede controlarse con diagnóstico, tratamiento antiviral y medidas constantes de prevención.

Qué es el herpes genital

La infección por el virus del herpes simple (VHS), denominada habitualmente herpes, es frecuente y puede provocar vesículas o úlceras dolorosas. Se propaga principalmente por contacto piel con piel. Puede tratarse, pero no tiene cura.

Tras la infección primaria (primer contagio), que suele ser el más severo, el virus queda en un estado latente o dormido en los ganglios sensitivos de los nervios de la zona de inoculación.

A lo largo de toda la vida pueden ocurrir reactivaciones o recurrencias, que no son más que la manifestación de una nueva fase de replicación vírica y la progresión del virus por las fibras nerviosas hasta alcanzar la piel.

Una vez que usted resulta infectado, el virus permanece en su cuerpo por el resto de su vida. Aunque las ampollas desaparecen, el virus permanece en el cuerpo y puede causar úlceras nuevamente.

Tipos de virus del herpes simple

Hay 2 tipos de VHS:

  • El VHS-1 con frecuencia afecta la boca y los labios, y causa úlceras bucales o ampollas febriles.
  • El VHS tipo 2 (VHS-2) casi siempre causa el herpes genital.

El VHS-1 a menudo causa herpes oral, que puede provocar herpes labial o ampollas febriles en la boca o a su alrededor. Sin embargo, la mayoría de las personas con herpes oral no presenta ningún síntoma.

Sin embargo, el VHS-1 se puede transmitir de la boca a los genitales durante el sexo oral. La infección genital por el VHS-1 se caracteriza por una excreción viral asintomática, una frecuencia de transmisión y una frecuencia de recurrencias menores que las provocadas por el VHS-2.

El virus de tipo 1 (VHS-1) se propaga mayoritariamente por contacto bucal y causa infecciones en la boca y zonas contiguas, como herpes labial o pupas o calenturas labiales. También puede causar herpes genital.

El virus de tipo 2 (VHS-2) se propaga por contacto sexual y causa herpes genital. Se puede transmitir a través del contacto con la piel o de líquidos, como secreciones orales o genitales.

Tipo de virusTransmisión habitualManifestaciones frecuentes
VHS-1Contacto bucal y contacto bucogenitalHerpes labial y, en algunos casos, herpes genital
VHS-2Contacto sexual con superficies genitales o anales, piel, llagas o líquidosHerpes genital y recurrencias genitales más frecuentes

Frecuencia y alcance del problema

El herpes genital es una de las enfermedades de transmisión sexual con mayor distribución en la población mundial y representa la primera causa de ulceración genital.

Hoy en día constituye un importante problema de salud pública, con considerables repercusiones físicas, psíquicas y económicas, que además aumenta el riesgo de transmisión y de contagio del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Se estima que 3800 millones de personas menores de 50 años (64 %) en todo el mundo tienen infección por el virus del herpes simple de tipo 1 (VHS-1), la principal causa de herpes labial.

Se estima que 520 millones de personas de 15 a 49 años (13 %) en todo el mundo tienen infección por el virus del herpes simple de tipo 2 (VHS-2), la principal causa de herpes genital.

Se estima que 205 millones de personas de 15 a 49 años (5,3 %) padecieron al menos un episodio sintomático de herpes genital en 2020.

La mayoría de las infecciones por VHS son asintomáticas o pasan desapercibidas, pero entre los síntomas del herpes se incluyen vesículas o úlceras dolorosas que pueden reaparecer periódicamente al cabo de un tiempo.

En la actualidad, aproximadamente el 90 % de los herpes genitales es imputable al virus herpes simple (VHS)-2, mientras que el 10 % restante está producido por el VHS-1.

El VHS-2 infecta a las mujeres casi el doble que a los hombres porque la transmisión sexual es más eficaz del hombre a la mujer. La prevalencia aumenta con la edad, aunque el mayor número de nuevas infecciones ocurre en adolescentes y adultos jóvenes.

Cómo se transmite el herpes genital

El herpes se transmite por contacto piel con piel cuando tus genitales y/o tu boca tocan los genitales y/o la boca, generalmente durante el sexo oral, anal o vaginal, de alguien que tiene el virus.

El herpes genital se puede contraer al tener sexo vaginal, anal u oral con alguien que tenga esta infección.

Usted se puede infectar de VHS si su piel, vagina, pene o boca entran en contacto con alguien que ya tiene el VHS.

El VHS-2 se transmite principalmente durante las relaciones sexuales, por contacto con las superficies genitales o anales, la piel, las llagas o los líquidos de una persona infectada.

El herpes se transmite más fácilmente cuando las llagas están abiertas y húmedas, porque el líquido de las ampollas del herpes propaga fácilmente el virus.

Pero también se puede “derramar” y pasar a otros cuando no hay llagas y la piel se ve totalmente normal. El VHS-2 puede transmitirse aunque la piel tenga apariencia normal y, de hecho, la transmisión ocurre con frecuencia en ausencia de síntomas.

La mayoría de las personas contraen herpes de alguien que no tiene llagas. Más de la mitad de los pacientes infectados por el VHS-2 experimenta episodios de excreción asintomática del virus, por lo que este mecanismo constituye una forma importante de transmisión.

Tendrá más probabilidades de contraer el VHS si toca la piel de alguien que tenga ampollas, una erupción o úlceras asociadas al herpes. Sin embargo, el virus se puede diseminar incluso cuando no hay ninguna úlcera ni otros síntomas presentes.

En algunos casos, es posible que usted no sepa que está infectado. La mayoría de las personas no presentan síntomas o cursan solo síntomas leves. Muchas personas no saben que tienen la infección y que pueden transmitir el virus a otras personas sin darse cuenta.

El herpes genital no se puede contraer a través del asiento del inodoro, la ropa de cama o las piscinas.

Cuándo aumenta el riesgo de transmisión

Los dos tipos de virus, VHS-1 y VHS-2, son especialmente contagiosos cuando hay llagas, aunque también pueden transmitirse en ausencia de síntomas y signos.

El mayor riesgo de transmisión se da cuando hay llagas activas. Por este motivo, las personas con síntomas de herpes genital deben abstenerse de mantener relaciones sexuales mientras sean sintomáticas.

El riesgo de contagio se prolonga hasta la curación completa de las lesiones.

No todas las llagas del herpes aparecen en las áreas que el condón pueda cubrir. Además, la piel puede liberar o transmitir el virus desde áreas en las que no haya llagas de herpes visibles.

Síntomas del primer brote

El primer brote generalmente sucede al cabo de 2 días a 2 semanas de resultar infectado. El primer brote generalmente comienza entre 2 y 20 días después de la exposición al herpes, pero a veces toma años hasta que ocurra el primer brote.

La primoinfección por herpes genital es con frecuencia asintomática. El herpes genital primario sintomático se presenta por lo general una semana después del contacto con el virus, aunque puede aparecer entre 2 días y 3 semanas después del contagio.

Antes de que las ampollas aparezcan, puede haber hormigueo, ardor, comezón o dolor en el sitio donde las ampollas van a aparecer.

Entre 12 y 24 horas antes de la aparición de las lesiones cutáneo-mucosas aparecen pródromos a modo de hipoestesias o disestesias, como prurito, quemazón o dolor.

Los primeros episodios de infección pueden causar fiebre, dolores corporales e inflamación de los ganglios linfáticos.

Los síntomas generales incluyen:

  • Disminución del apetito.
  • Fiebre.
  • Indisposición general o malestar.
  • Dolores musculares en la espalda baja, los glúteos, los muslos o las rodillas.
  • Ganglios linfáticos inflamados y sensibles en la ingle.
  • Dolor de cabeza.

Los síntomas genitales incluyen la aparición de ampollas pequeñas y dolorosas, llenas de un líquido claro o color paja.

Las llagas del herpes por lo general se ven como una o más ampollas en los genitales, el recto o la boca, o a su alrededor. Esto se conoce como tener un “brote”.

Las ampollas se rompen y dejan úlceras superficiales que son muy dolorosas. Estas úlceras forman costras y sanan lentamente durante 7 a 14 días o más.

Las ampollas pueden abrirse, supurar y posteriormente formar costras. El primer brote suele durar entre 2 y 4 semanas.

Las áreas en donde se pueden encontrar las lesiones incluyen:

  • Labios vaginales externos, la vagina, el cuello uterino, alrededor del ano y en los muslos o en los glúteos, en mujeres.
  • Pene, el escroto, alrededor del ano, en los muslos o en los glúteos, en hombres.
  • Lengua, boca, ojos, encías, labios, dedos de las manos y otras partes del cuerpo, en ambos sexos.

Otros síntomas pueden incluir:

  • Dolor al orinar.
  • Flujo vaginal, en mujeres.
  • Dificultad para vaciar la vejiga que puede necesitar una sonda vesical.
  • Picazón.
  • Dolor alrededor de los genitales.

La primoinfección herpética sintomática es más frecuente en el sexo femenino, y las manifestaciones clínicas suelen ser más graves que en los varones.

Brotes recurrentes

Las personas que tengan un brote inicial de herpes pueden tener otros, especialmente si tienen el VHS-2. Sin embargo, los brotes siguientes suelen durar menos y ser menos intensos que el primero.

Un segundo brote puede aparecer semanas o meses más tarde. Con frecuencia es menos intenso y desaparece más rápidamente que el primer brote. Con el tiempo, la cantidad de brotes puede disminuir.

Las recurrencias del herpes genital se producen por una reactivación de esta infección latente, que se ve favorecida por factores como la fiebre, el estrés o la menstruación.

Hay una serie de factores que pueden reactivar el virus, entre ellos:

  • Enfermedad o fiebre.
  • Exposición al sol.
  • Menstruación.
  • Lesiones.
  • Estrés emocional.
  • Una intervención quirúrgica.
  • Fatiga.

Las manifestaciones clínicas de las recidivas son menos intensas que las que aparecen en el curso de una primoinfección y la duración es menor.

En ocasiones, las recurrencias pueden ser distintas al cuadro vesículo-ulcerativo clásico, con manifestaciones clínicas inespecíficas como irritación, edema, costras o agrietamiento.

Algunas personas nunca sufren otro episodio. Otras tienen brotes frecuentes que se pueden desencadenar por fatiga, enfermedad, menstruación o estrés.

Diagnóstico del herpes genital

El diagnóstico del herpes simple se realiza principalmente por la clínica.

Su proveedor de atención médica podría diagnosticar el herpes genital con simplemente ver las llagas que tenga. También podría hacer una prueba con una muestra de la llaga.

Se pueden hacer exámenes en las úlceras o ampollas cutáneas para diagnosticar el VHS. Estos exámenes casi siempre se realizan cuando alguien tiene un primer brote o cuando una mujer embarazada presenta síntomas de herpes genital.

Si hay ampollas o llagas, un proveedor de atención médica puede limpiar suavemente el área para tomar una muestra de líquido y analizarla.

Los exámenes incluyen:

  • El cultivo del líquido de una ampolla o úlcera abierta. Esta prueba puede dar un resultado positivo para el VHS. Es más útil durante el primer brote.
  • Reacción en cadena de la polimerasa (RCP), realizada en el líquido de una ampolla. Este es el examen más preciso para determinar si el VHS está presente en la ampolla.
  • Los exámenes de sangre en los que se analizan niveles de anticuerpos contra el VHS pueden identificar si una persona está infectada con este virus, incluso entre brotes.

Un resultado positivo en una persona que nunca ha tenido un brote indicaría una exposición al virus en algún punto del pasado.

Si no hay llagas, pero le preocupa que hayas estado expuesto, es posible que te hagan un análisis de sangre.

En este momento, los expertos no recomiendan que los adolescentes o adultos que no tienen síntomas, incluyendo a las mujeres embarazadas, se examinen para detectar el VHS-1 o VHS-2.

Tratamiento correcto del herpes genital

El herpes genital no se puede curar. Sin embargo, existen tratamientos efectivos para aliviar los síntomas, acortar la duración de los brotes y reducir su frecuencia.

Actualmente existen tres fármacos antivirales aprobados para su empleo en el herpes genital: el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir.

Los antivirales son el pilar del tratamiento para el herpes genital. Su función es inhibir la replicación del virus, lo que ayuda a controlar la infección y a reducir la gravedad y duración de los brotes.

Estos fármacos son capaces de inhibir la replicación del virus y su objetivo es reducir la sintomatología asociada, acortar el tiempo de curación de las lesiones y acelerar la eliminación del virus.

Con ellos se consigue una curación más rápida de las lesiones y se atenúan los síntomas, pero desafortunadamente no se consigue erradicar el virus latente y, por tanto, las recidivas, aunque sí disminuyen en tiempo e intensidad.

Los medicamentos pueden reducir los síntomas, pero no curan la infección.

Aciclovir

El aciclovir es uno de los medicamentos más comunes para tratar el herpes genital.

El aciclovir es un análogo acíclico de la guanosina que inhibe la enzima ADN polimerasa viral actuando como un inhibidor competitivo de la guanosina trifosfato.

Tras la ingesta oral se fosforila inicialmente por la timidín cinasa viral y luego por las cinasas celulares a aciclovir trifosfato, que se une a la ADN polimerasa viral, inhibiéndola y actuando como un finalizador de la cadena de ADN.

Los efectos secundarios del aciclovir son raros e incluyen cefaleas, náuseas, diarreas y toxicidad renal, por lo que en pacientes con insuficiencia renal hay que reajustar las dosis.

Excepcionalmente también se han descrito manifestaciones neuropsiquiátricas como desorientación, temblores, delirio o alteraciones del habla.

La principal limitación del aciclovir es su baja biodisponibilidad (15-20 %), por lo que es necesario administrarlo en dosis frecuentes a lo largo del día, generalmente repartido en 5 tomas.

Valaciclovir

El valaciclovir es otro antiviral empleado en el tratamiento del herpes genital, alivia el dolor y acelera la curación de las ampollas.

El valaciclovir es un profármaco del aciclovir con mucha mayor biodisponibilidad por vía oral (65 %), que consigue unos niveles en sangre comparables a los del aciclovir intravenoso.

Los efectos adversos son similares a los del aciclovir. Es poco frecuente que el aciclovir y el valaciclovir causen efectos secundarios.

Famciclovir

El famciclovir es un profármaco que tiene como metabolito activo el penciclovir, que es un análogo acíclico de la guanosina.

Sufre un proceso de fosforilación similar al aciclovir y también inhibe la ADN polimerasa viral, bloqueando la síntesis y la replicación viral.

El penciclovir trifosfato posee una vida media intracelular mucho más prolongada que el aciclovir trifosfato, ya que persiste de 10 a 20 horas en las células infectadas por el virus.

El famciclovir tiene también una biodisponibilidad mayor que el aciclovir y el valaciclovir (77 %), y una tolerancia y efectos adversos similares al aciclovir.

Aunque de forma rara, se han descrito reacciones alérgicas al aciclovir, valaciclovir y famciclovir.

MedicamentoCaracterísticas descritas
AciclovirBiodisponibilidad de 15-20 %; requiere dosis frecuentes; efectos secundarios poco frecuentes.
ValaciclovirProfármaco del aciclovir; biodisponibilidad oral de 65 %.
FamciclovirBiodisponibilidad de 77 %; metabolito activo penciclovir; vida media intracelular de 10 a 20 horas.

Cómo tomar el tratamiento de forma adecuada

La eficacia del tratamiento de los episodios recurrentes es mayor si se inicia antes de que hayan transcurrido 48 horas desde el comienzo de los síntomas.

La replicación del virus es más activa en las primeras 24 horas tras la aparición de las lesiones, cuando la mayoría se encuentra en fase de vesícula.

Por tanto, el mejor momento para obtener un beneficio clínico de los agentes antivirales se sitúa en el breve y precoz periodo de tiempo en el que la replicación vírica predomina sobre la respuesta inmune del huésped.

Por este motivo, la terapia antiviral debe instaurarse de forma muy precoz si se pretende obtener un máximo beneficio de la misma.

En caso de brotes repetitivos, el medicamento se debe tomar tan pronto como el hormigueo, el ardor o la picazón comiencen o tan pronto como aparezcan las ampollas.

La estrategia más adecuada consistiría en instruir al paciente para que disponga de medicación y pueda así autoadministrársela lo antes posible tras empezar a notar los síntomas prodrómicos.

La dosis y la duración concretas deben ser indicadas por un profesional de la salud, especialmente en caso de embarazo, enfermedad renal, inmunodepresión o complicaciones.

Tratamiento de la primoinfección

En el tratamiento de la primoinfección se pueden utilizar el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir por vía oral.

La duración recomendada es de 7 a 10 días, aunque en cualquiera de los casos las terapias con antivirales deben prolongarse hasta que las úlceras estén completamente cicatrizadas.

Normalmente se trata de una infección benigna y autolimitada, pero en las primoinfecciones pueden surgir complicaciones de diversa índole, fundamentalmente debidas a la diseminación hematógena del virus.

Entre estas complicaciones destacan las neurológicas, las psíquicas, la afectación cutánea generalizada e incluso, en algunos casos, la afectación visceral, como hepatitis, artritis o neumonitis.

La complicación neurológica más frecuente es la meningitis aséptica, aunque también pueden desarrollarse síndrome de Guillain-Barré, encefalitis, radiculomielopatía lumbosacra y mielitis transversa.

En caso de que surjan complicaciones se recomienda el tratamiento endovenoso con aciclovir en dosis de 5-10 mg/kg de peso cada 8 horas, generalmente entre 7 y 10 días.

Si se experimenta una rápida mejoría clínica se puede pasar a administrar el tratamiento de la vía endovenosa a la vía oral hasta la resolución completa de las manifestaciones.

Tratamiento de las recurrencias

Una vez que se ha producido la infección primaria, el virus permanece en un estado latente en los ganglios sensitivos sacros.

Las recurrencias clínicas se presentan en torno a un 50 % de los pacientes portadores de anticuerpos anti-VHS, generalmente a partir de los 4 meses del brote inicial, y son mucho más frecuentes en los pacientes con herpes genital por el VHS-2 que por el VHS-1.

Si bien hasta la fecha no hay una cura definitiva para la infección por el VHS, existen fundamentalmente dos estrategias terapéuticas para el manejo de las recidivas del herpes genital:

  • Tratar los brotes cuando ocurren, mediante terapia episódica.
  • Intentar prevenir futuros brotes, mediante terapia supresora.

Terapia episódica

La terapia episódica se pone en práctica cuando se presentan los síntomas de un brote.

Con el tratamiento de las recidivas se administra un fármaco antivírico por vía oral durante varios días, generalmente de 3 a 5, y se pretende acortar la duración del episodio e intentar aliviar los síntomas de la infección, aunque no altera la frecuencia de las recurrencias.

El tratamiento ha de instaurarse, a ser posible, en el momento en que se manifiestan los pródromos o en el mismo día de aparición de las lesiones.

No tiene efectos sobre los episodios subclínicos y no ha demostrado reducir el riesgo de transmisión.

La terapia episódica es apropiada para personas con recidivas infrecuentes o leves, que no quieren tomar medicación a diario, que no están preocupadas por la frecuencia de las recidivas, o que no son sexualmente activas.

En cuanto a las diversas opciones terapéuticas usadas como tratamiento episódico, el aciclovir está aprobado durante 5 días, aunque también ha demostrado ser efectiva una pauta de tan sólo 2 días.

El valaciclovir tiene una mayor biodisponibilidad que el aciclovir y se ha aprobado para el tratamiento episódico en pautas de 3 días.

La alta biodisponibilidad de famciclovir (77 %), unida al rápido inicio de la replicación viral, permite que este fármaco sea muy eficaz en el tratamiento de los brotes de herpes genital.

Varios ensayos clínicos recientes han demostrado que regímenes de altas dosis de terapia antiviral con famciclovir, administrado tan sólo un día, también han sido efectivos para el tratamiento episódico de los brotes de herpes genital.

Terapia supresora

Si lo que se pretende es disminuir el número de recurrencias o reducir el riesgo de transmisión del herpes genital a parejas sexuales, lo recomendable es emplear la terapia supresora.

Con esta estrategia terapéutica se administra un fármaco antiviral de forma diaria con la finalidad de evitar la reactivación del virus.

Está recomendada en pacientes con más de 6 episodios al año, pudiendo reducirlos hasta en un 70-80 %.

También se puede emplear la terapia supresora de forma intermitente, administrando el fármaco antivírico durante un tiempo limitado para reducir la probabilidad de aparición de un brote en algún periodo determinado de la vida del paciente, como en el momento del parto.

La terapia supresora es apropiada para pacientes con múltiples recidivas o recidivas graves, para pacientes que muestran mucha inquietud ante posibles recurrencias, o para pacientes preocupados por la posibilidad de transmitir la infección a parejas sexuales.

El tratamiento inhibidor diario, es decir, el uso diario de un medicamento antiviral, puede reducir su riesgo de propagarles el virus a otras personas.

La decisión de emplear el tratamiento episódico o supresor para el manejo de las recurrencias del herpes genital requiere un consenso entre el paciente y el médico.

EstrategiaObjetivoCuándo puede ser apropiada
Terapia episódicaAcortar la duración del episodio y aliviar los síntomas.Recidivas infrecuentes o leves, o rechazo de la medicación diaria.
Terapia supresoraDisminuir las recurrencias y reducir el riesgo de transmisión.Múltiples recidivas, recidivas graves o más de 6 episodios al año.

Medidas para aliviar los síntomas

Siga las indicaciones de su proveedor de atención médica sobre cómo cuidar los síntomas de herpes en casa.

Para el herpes genital, se puede hacer lo siguiente:

  • Sentarse en un baño de agua templada durante 20 minutos, sin jabón.
  • Vestir ropa holgada.
  • Utilizar medicamentos contra el dolor de venta libre.
  • Usar ropa interior de algodón y ropa suelta.
  • Evitar la ropa ajustada y los tejidos sintéticos, que pueden irritar la piel.

Para aliviar el dolor de las llagas puede tomarse paracetamol, naproxeno o ibuprofeno.

Para adormecer la zona afectada puede aplicarse benzocaína y lidocaína.

No se toque las llagas ni toque el líquido de las llagas para evitar propagar el herpes a otra parte del cuerpo.

Si se toca las llagas o toca el líquido de las llagas, puede pasar el herpes a otra parte del cuerpo, como a los ojos.

Prevención del contagio

Los condones son la mejor forma de protegerse contra el contagio del herpes genital durante la actividad sexual.

El uso correcto y continuo del condón ayuda a evitar la propagación de la enfermedad.

En las personas sexualmente activas, el uso correcto y sistemático de preservativos es la mejor forma de prevenir el herpes genital y otras infecciones de transmisión sexual.

Los preservativos reducen el riesgo; ahora bien, la infección por VHS puede producirse igualmente por contacto con zonas genitales o anales que no están protegidas por el preservativo.

Solo los condones de látex previenen la infección.

El uso de condones podría ayudar a disminuir este riesgo, pero no lo eliminará por completo.

Hay formas de reducir el riesgo de propagar el herpes, entre ellas:

  • Hablar con la pareja sobre la posibilidad de tener herpes.
  • No mantener relaciones sexuales en caso de presentar síntomas.
  • Utilizar siempre preservativo.
  • No compartir artículos que hayan estado en contacto con la saliva, en caso de herpes labial.
  • Evitar el contacto bucal y el sexo oral mientras haya síntomas de herpes labial.

Si usted tiene herpes genital, debe comentarle a su pareja que padece la enfermedad, incluso si no tiene síntomas.

La terapia supresora diaria también puede reducir la probabilidad de transmitirle el virus del herpes a otra persona.

La circuncisión médica masculina puede conferir protección parcial de por vida frente a la infección por VHS-2, así como frente a las infecciones por el VIH y los papilomavirus humanos (VPH).

Debería ofrecerse la prueba del VIH a las personas con síntomas que sean indicio de herpes genital.

Herpes genital durante el embarazo y el parto

Las mujeres embarazadas con antecedentes de herpes pueden recibir tratamiento durante el último mes del embarazo para reducir la probabilidad de tener un brote en el momento del parto.

Si hay un brote cerca del momento del parto, se recomendará una cesárea. Esto reduce la probabilidad de infectar al bebé.

Las embarazadas con síntomas de herpes genital deben informar a los profesionales de la salud que las atienden.

Es importante que evite contraer el herpes genital durante el embarazo.

Se le puede pasar el herpes al bebé durante el embarazo, pero es más común que esto ocurra durante el parto.

Cuando el recién nacido está expuesto al VHS durante el parto puede contraer el herpes neonatal.

Este tipo de herpes es raro, con una frecuencia estimada de 10 casos por 100 000 nacidos en todo el mundo. Sin embargo, es una afección grave que puede producir discapacidad neurológica permanente o la muerte.

El riesgo de herpes neonatal es mayor cuando la madre contrae la primera infección por VHS al final del embarazo.

Las mujeres embarazadas que tienen una infección por herpes activa cuando dan a luz pueden transmitirle la infección a su bebé.

El VHS puede causar una infección cerebral en bebés recién nacidos.

Es importante que su proveedor sepa si usted tiene úlceras por herpes o si ha tenido brotes. Esto permitirá que se tomen medidas para evitar que transmita la infección al bebé.

Si está en estado de embarazo y tiene herpes genital, las citas de atención médica prenatales son muy importantes.

Algunas investigaciones parecen indicar que las infecciones de herpes genital podrían llevar a abortos espontáneos o aumentar las probabilidades de que el bebé nazca antes de tiempo.

Si tiene herpes genital, es posible que necesite medicamentos contra el herpes hacia el final del embarazo.

Estos medicamentos podrían reducir su riesgo de presentar signos o síntomas de herpes genital cuando dé a luz.

Al momento del parto, su proveedor de atención médica debería hacerle un examen cuidadoso para ver si tiene llagas de herpes.

Posibles complicaciones

El virus se puede propagar a otras partes del cuerpo, incluso el cerebro, los ojos, el esófago, el hígado, la médula espinal o los pulmones.

Estas complicaciones se presentan con frecuencia en personas que tienen un sistema inmunitario debilitado, debido a VIH o ciertos medicamentos.

En personas inmunodeprimidas, por ejemplo las que presentan una infección avanzada por el VIH, el herpes puede dar lugar a síntomas más graves y recaídas más frecuentes.

Entre las complicaciones raras del VHS-2 se incluyen la meningoencefalitis, que es una infección cerebral, o infección generalizada.

Si bien es raro, la infección por VHS-1 puede provocar complicaciones más graves, como encefalitis, que es una infección cerebral, o queratitis, que es una infección ocular.

La infección por VHS-2 multiplica aproximadamente por tres el riesgo de infección por el VIH.

Además, las personas infectadas por ambos virus tienen más probabilidades de transmitir el VIH.

La infección de herpes puede causar llagas o heridas abiertas en la piel o en el recubrimiento interno de la boca, la vagina y el recto. Esto le proporciona al VIH una vía para entrar al cuerpo.

Aunque el herpes no cause llagas visibles, aumenta la cantidad de células inmunitarias que haya en el recubrimiento de los genitales. El VIH busca las células inmunitarias para entrar al cuerpo.

Cuándo consultar con un profesional

Comuníquese con su proveedor si tiene cualquier síntoma de herpes genital o si presenta fiebre, dolor de cabeza, vómitos u otros síntomas durante o después de un brote de herpes.

Consulte a su proveedor de atención médica si nota alguno de estos síntomas.

También debería ver a su proveedor si su pareja tiene una infección de transmisión sexual o síntomas de una.

Si sospechas que podrías tener herpes genital, no dudes en consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado y explorar las opciones de tratamiento disponibles.

Recibir un diagnóstico de herpes genital puede resultar difícil, pero con el tratamiento adecuado y algunos cambios en el estilo de vida, es completamente posible llevar una vida plena.

Es importante aclarar que, hasta la fecha, no existe una cura definitiva para el herpes genital. Sin embargo, los tratamientos disponibles son muy efectivos para controlar los síntomas y ayudar a quienes tienen el virus a llevar una vida plena.

La investigación sobre el herpes genital sigue avanzando, y el personal científico trabaja constantemente en nuevas terapias y vacunas que nos acercan a soluciones más efectivas para el futuro.

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