Depuradora de agua potable Leclerc de 24 litros: análisis del contexto urbano e infraestructural

La depuradora de agua potable Leclerc de 24 litros debe analizarse dentro de un sistema urbano más amplio, en el que las infraestructuras de abastecimiento y evacuación de agua forman parte de la morfología de la ciudad y de los procesos que condicionan su crecimiento. Conocer la estructura urbana de una ciudad en un período de tiempo muy reducido, pero intenso, como es el nuestro, requiere el estudio de los elementos básicos a través de los cuales se ha llegado a la morfología actual.

Entendemos como elementos básicos, los referidos a tipos edificatorios, las parcelas, las calles y las infraestructuras, que han sido sometidos, a lo largo del tiempo, a diferentes procesos como: el de construcción, propiedad, uso… contribuyendo a su transformación. Este estudio de los procesos se complementa con otros tres apartados: uno dedicado a las infraestructuras urbanas (organización del viario y los servicios urbanos de abastecimiento y evacuación de agua), otro dedicado a la valoración urbana de la propiedad; y un último, con carácter de síntesis, orientado a proponer una modelización de las transformaciones urbanas que han ocurrido en la ciudad.

El agua potable como parte de la infraestructura urbana

La depuración y el abastecimiento de agua potable no son elementos aislados, sino componentes esenciales de la infraestructura urbana. El proceso urbanizador lo estudiamos a través de la evolución de la trama urbana y de algunos indicadores de carácter espacial como son: el suelo ocupado, la altura de las edificaciones, los tejidos urbanos y los equipamientos.

La nueva realidad urbana y territorial de Ciudad Real entre 1980 y 2010 se relaciona con una intensa transformación de los espacios construidos, de las redes de comunicación y de los servicios urbanos. La enorme transformación urbanística que se ha llevado a cabo en nuestras ciudades en las últimas décadas hizo que entre otras resoluciones, en la Segunda Conferencia de Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos (Habitat II, Estambul, 1996), se adoptase un plan de acción mundial sobre medidas para el uso sostenible de la tierra.

Ese plan recomendaba “fomentar el uso de instrumentos y el aumento de la capacidad de vigilancia y de información transparente sobre el suelo urbano”, traducido en una serie de recomendaciones para que los gobiernos, que en los niveles apropiados, desarrollen sistemas integrados de información territorial y de cartografía (Jiménez et al., 2002: 95).

infraestructura urbana de abastecimiento de agua potable

Procesos que condicionan las infraestructuras de agua

En nuestro estudio hemos distinguido dos grandes procesos: el proceso urbanizador y el proceso constructor. Ambos tienen unos aspectos explicativos comunes expresados a través de los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOUs), y de los derivados del mercado inmobiliario, tales como el precio del suelo y de la vivienda.

El proceso constructivo de la ciudad, analizado con el índice de construcción-demolición, las principales tendencias de los promotores, el problema de la vivienda, las nuevas zonas surgidas con sus tipologías y la nueva imagen de la ciudad a través de sus edificios singulares.

No podemos perder de vista que el suelo es un bien escaso sobre el que actúan los agentes urbanos; estos condicionan el crecimiento y desarrollo de la ciudad. En las últimas décadas se ha hecho un devastador uso del suelo, lo que ha llevado a un gran crecimiento urbano en la mayoría de las ciudades, debido a que lo que primaba fundamentalmente era la obtención del máximo beneficio económico en detrimento del beneficio público.

Algunos autores consideran que han sido dos los principales factores generadores de ese tipo de proceso urbano: por un lado, el precio del suelo y por otro, la estructura de la propiedad. Ambos factores desempeñan un papel determinante en la organización del espacio urbano, puesto que condicionan fuertemente la localización de los distintos usos y la distribución de los grupos sociales (Troitiño, 1981:208).

Planificación urbana y servicios de abastecimiento

Por otra parte, hoy en día, nuestra sociedad demanda ciudades más sostenibles, donde, sin perder de vista la importancia del precio del suelo y de la propiedad, hemos de considerar otros aspectos como la planificación estratégica, o el deseo de potenciar la imagen de la ciudad cuidando y revalorizando el Casco y las zonas verdes (Llop Torné et al, 2000: 344).

Estos aspectos son o deberían ser propiciados por los principales agentes urbanos (públicos y privados) con objeto de aunar esfuerzos para desarrollar y coordinar un modelo de ciudad más habitable y sostenible para todos.

Con este telón de fondo, entendemos que el estudio de la morfología de una ciudad abarca el análisis de la forma urbana, así como la comprensión de los procesos y agentes que la modelan y construyen. Por lo que en este apartado nos centraremos en los principales aspectos explicativos de la transformación urbanística de Ciudad Real, distinguiendo entre los de carácter administrativo (a través de los PGOUs), y los derivados del mercado inmobiliario.

Los Planes Generales de Ordenación Urbana de Ciudad Real

El primer Plan General de Ciudad Real (1963) y la propuesta del Plan de 1978 fueron estudiados por el profesor Pillet (1984:434-510 y 583-594), por lo que nosotros comenzaremos nuestro estudio de los PGOUs rescatando las propuestas del Plan General de 1978, para continuar con los cambios planteados y realizados tanto en este Plan como en los sucesivos.

Las revisiones del Plan de 1988 y del de 1997, plan vigente hasta 2010(131), pese a que no esta adaptado a la nueva ley autonómica de ordenación territorial y actuación urbanística (LOTAU).

El estudio de los Planes nos sirve para analizar los cambios sufridos en la estructura urbana de nuestra ciudad. Por este motivo, en cada uno, intentaremos responder a cuatro cuestiones: la primera, una introducción, en que se expliquen los motivos que justifican su elaboración (Ley del Suelo vigente(132), determinadas infraestructuras…); la segunda, las propuestas y realizaciones desarrolladas en el Plan, distinguiendo las realizadas en cada uno de los tipos de suelo (suelo urbano, urbanizable y no urbanizable); la tercera, el planteamiento de la vivienda, aspecto muy destacado por su repercusión en la morfología de la ciudad; y una última cuestión, en el que se abordan las principales críticas al Plan.

El PGOU de 1978 y la clasificación del suelo

El Plan General de Ordenación Urbana de Ciudad Real fue revisado entre 1976 y 1977 y adaptado a la nueva Ley del Suelo (1975) por el arquitecto D. Gabriel Riesco. La aprobación definitiva fue en 1978.

La causa fundamental para llevar adelante la Revisión del Plan de 1963 eran las disposiciones transitorias de la propia Ley del suelo de 1975. En 1976 se inició la tramitación para la aprobación del nuevo plan que había sido encargado a D. Gabriel Riesco con motivo de revisar y adaptar del PGOU vigente desde 1963 al nuevo texto legal nacional.

Se aprobó definitivamente el 31 de marzo de 1978 tras diversos avatares(133). Aunque muchos de los postulados de la Ley del Suelo de 1956 tienen todavía hoy vigencia, la Ley del Suelo de 1975 y su Texto Refundido de 1976 (TR/76) introdujeron importantes novedades.

Clasifican el suelo en urbano, urbanizable (programado y no programado) y no urbanizable; se vincula el derecho de la propiedad del suelo a su función social, y esto es sumamente importante si se considera que el momento de la aprobación de la nueva Ley era todavía predemocrático y muchas de sus novedades podían considerarse como un gran avance social, ya que hacía partícipe a la comunidad de los beneficios que generasen las actuaciones urbanísticas (Estévez Goytre, 2006).

Tipo de sueloTratamiento en el PGOU de 1978
Suelo urbano1,5%
Suelo urbanizable programado3,6%
Suelo no urbanizable89,7%

El postulado básico del TR/76 consistía en que la aptitud para edificar la otorga el Plan, pero el derecho a edificar se condiciona, con todas sus consecuencias, al efectivo cumplimiento de las obligaciones y cargas que se imponen al propietario dentro de los plazos previstos en el propio Plan, de modo que la expectativa de destino urbano de un terreno se produce escalonadamente, en varios momentos.

La idea de la participación de la comunidad en los beneficios de las actuaciones urbanísticas fue contemplada no sólo desde la perspectiva del establecimiento de la carga de ceder y urbanizar los terrenos, estableciendo el deber de cesión porcentual de suelo edificable en el suelo urbanizable mediante la técnica del aprovechamiento medio, del que correspondía el 90% a los propietarios de suelo y el 10% restante al Municipio (Antón Oliva, 1996).

Ésta fue la principal novedad del TR/76. El TR/76, estaba orientado fundamentalmente a la creación de suelo urbano, pero no pudo llevarse a la práctica porque la Ley se gestó en plena crisis económica derivada del alza de los precios del petróleo (1973), y con ello terminó una etapa de prosperidad basada en la energía barata y crecimiento indefinido, aspectos que motivaron la insuficiencia de esta Ley para resolver los problemas que planteaba la España de los años 80, que es cuando esta Ley comenzó a aplicarse.

Compartimos con López Ramón (2005) que el TR/76 fue una gran Ley del Suelo, que supuso un fuerte avance en la concepción del urbanismo, estableciendo un régimen de derechos y deberes urbanísticos bastante progresista para su época. Tanto es así que las siguientes Leyes del Suelo, se han limitado a introducir modificación de mayor o menor importancia sobre las líneas maestras del TR/76.

Proyecciones urbanas y demanda de suelo

El Plan General de Ordenación Urbana de Ciudad Real en 1978 se concibe como un Plan continuista donde se hacen proyecciones de población y de desarrollo industrial similares a las realizadas en el Plan anterior y que nada tenían que ver con la realidad.

Así se estima que si en 1975 la población era de 45.000 hab. pasarían en 1988 a 66.271, cuando apenas sobrepasaron los 56.000 habitantes.

Sin embargo, esta proyectiva poblacional se apoyaba en el gran despegue industrial que iba a tener la ciudad, lo que llevó a que la principal propuesta de este Plan fuese el incremento del Suelo Industrial (Pillet, 1984: 584) destinando 69,1 hectáreas a este tipo de suelo, sin justificación real, porque la única demanda continuada que había existido era la de suelo para naves destinadas a pequeña industria, talleres y almacenes.

Distribución territorial y núcleos urbanos

El PGOU calificó el suelo en los tres tipos previstos en dicha Ley (suelo urbano, suelo urbanizable -programado y no programado-, y suelo no urbanizable).

Dentro del término municipal existían y existen tres núcleos urbanos: el núcleo principal de Ciudad Real, que es la ciudad propiamente dicha, y dos núcleos menores: Las Casas y Valverde.

La programación del suelo urbano y urbanizable programado se limitó a extenderse como una mancha de aceite en torno al núcleo urbano, y tan sólo en la programación del suelo urbanizable no programado destacan dos enormes cuñas.

Una, básicamente al suroeste, entre las carreteras de Valverde y Puertollano en la zona denominada La Poblachuela, casi hasta el límite del término municipal; y otra, la Atalaya, al norte, entre el camino de La Atalaya y el trazado del ferrocarril de Madrid (Fariñas, 2000:57), fortaleciendo, en nuestra opinión, el eje norte-sur de la ciudad.

mapa del crecimiento urbano de Ciudad Real

Espacios industriales, residenciales y zonas verdes

La propuesta del Plan General de 1978 (Figura 6.2), como se ha dicho, dio primordial importancia al espacio industrial y señaló tres zonas para su desarrollo: en el margen derecho de la carretera de Toledo, a ambos lados de la carretera de Carrión, y en la zona sur de la estación ferroviaria.

Destinando la zona oeste de la ciudad como reserva de servicios especiales. Respecto al uso residencial, se caracterizó por una reserva más dimensionada, y favoreciendo la tipología unifamiliar.

Este uso se limitó únicamente a consolidar y ampliar las zonas existentes fuera de Ronda: una situada en la curva del antiguo trazado del ferrocarril, junto a la barriada del Pilar, en la carretera de Valdepeñas, rodeada de usos industriales; y otra al suroeste de la ciudad, entre las carreteras de Piedrabuena y Puertollano.

Las reservas verdes se localizaron en las entradas de la ciudad, al norte una: el parque del Cementerio, junto a la carretera de Toledo, y al sur dos: una junto a la barriada del Pilar o de Jacobo Roldan, en la entrada de la carretera de Valdepeñas, que ejerce de pulmón entre las dos áreas industriales (carretera de Carrión y Polígono del Larache-estación ferroviaria) y otra en la entrada de la carretera de Puertollano, el parque de Gasset.

Se observa, no obstante, una preocupación por crear espacios verdes, puesto que en los nuevos crecimientos fuera de Ronda, tanto urbanos como urbanizables programados, se prevén nuevas zonas para ellos, aunque de dimensiones menores que los parques mencionados.

Actuaciones desarrolladas

El desarrollo que se llevó a cabo fue muy escaso, siendo las principales actuaciones las realizadas dentro de la Ronda: la revalorización del Casco urbano, a través de la construcción de edificios modernos o la remodelación de fachadas en la Plaza Mayor por la empresa GEDECO.

Fuera de la Ronda podemos destacar la creación del Polígono Industrial del Larache (Pillet, 1996) y una serie de actuaciones concretadas en los siguientes planes parciales:

  • Plan Parcial de los polígonos N-3 y N-4 (Polígono de la Ctra. de Toledo).
  • Plan Parcial de la Granja (Recinto Ferial).
  • Plan Parcial del polígono RI-4 (Residencia Ancianos en la calle Corazón de María).
  • Plan Parcial del polígono A-2 (Cementerio).
  • Plan Parcial del polígono K-2 y L-2 (Polígono de la Ctra. de Carrión).

La depuración de agua dentro de una ciudad sostenible

La evolución de la trama urbana y la expansión de los usos residenciales, industriales y de servicios hacen necesario considerar las infraestructuras de abastecimiento y evacuación de agua como elementos básicos de la organización territorial.

Por otra parte, hoy en día, nuestra sociedad demanda ciudades más sostenibles, donde, sin perder de vista la importancia del precio del suelo y de la propiedad, hemos de considerar otros aspectos como la planificación estratégica, o el deseo de potenciar la imagen de la ciudad cuidando y revalorizando el Casco y las zonas verdes (Llop Torné et al, 2000: 344).

Estos aspectos son o deberían ser propiciados por los principales agentes urbanos (públicos y privados) con objeto de aunar esfuerzos para desarrollar y coordinar un modelo de ciudad más habitable y sostenible para todos.

Depuración de aguas residuales

Fuentes para estudiar las infraestructuras urbanas

No nos hemos limitado al estudio de su situación morfológica actual sino que hemos tratado de ver cuál ha sido su evolución desde el comienzo de nuestro período de estudio.

Las fuentes que hemos utilizados han sido los censos (1981, 1991 y 2001) y el catastro de urbana para los últimos años. Estas fuentes al tener una finalidad y estructura distinta nos permiten detectar la tendencia y la situación de cada momento, aunque no nos posibilitan la comparación de muchas de las variables estudiadas.

El análisis de una depuradora de agua potable de 24 litros debe integrarse, por tanto, en la observación de las redes, los equipamientos y los servicios urbanos que acompañan al crecimiento de la ciudad.

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