Diferencia entre cloración y cloración salina para piscinas

Mantener el agua de tu piscina en perfectas condiciones no solo es una cuestión de estética, sino también de salud. Elegir entre el cloro tradicional y la cloración salina influye en el mantenimiento, la inversión inicial, el consumo eléctrico, la comodidad y la experiencia de los bañistas.

La diferencia principal es que el cloro tradicional se añade directamente al agua, mientras que la cloración salina utiliza sal disuelta y un clorador salino para generar cloro mediante electrólisis. Ambos sistemas desinfectan el agua con cloro, pero la forma de producirlo, dosificarlo y controlar sus niveles es distinta.

Qué es la cloración tradicional

El cloro es el desinfectante más utilizado en piscinas desde hace décadas. Se trata de un producto químico que elimina eficazmente la materia orgánica presente en el agua.

El funcionamiento de las piscinas de cloro es fácil. Se añade el cloro en el agua, las bacterias se mueren y se oxida la materia orgánica.

Una vez añadido al agua, el cloro reacciona formando ácido hipocloroso, que es el verdadero agente desinfectante. Si optas por este método, te recomendamos utilizar un buen sistema de dosificación.

El cloro tradicional se tiene que verter de forma continuada al agua de la piscina, ya sea de forma manual o automática, para que el proceso de limpieza y desinfección comience.

El producto puede presentarse en pastillas, granulados o líquidos. En los sistemas tradicionales, muchas veces se añadía demasiado cloro, provocando un fuerte olor y reacciones adversas en la piel o los ojos.

Qué es la cloración salina

La cloración salina es una alternativa más natural y ecológica al uso de cloro tradicional. Consiste en instalar un clorador salino que, mediante electrólisis, transforma la sal disuelta en el agua en cloro natural, concretamente hipoclorito sódico.

La cloración salina es un método de desinfección de piscinas que utiliza sal común, cloruro de sodio, para generar cloro de manera automática.

La electrólisis salina es un proceso químico en el que una corriente eléctrica se aplica al agua salada, lo que provoca la descomposición del cloruro de sodio en iones de cloro y sodio.

Posteriormente, este agua salina pasa por un dispositivo llamado clorador salino, donde unos electrodos generan una corriente eléctrica que descompone la sal en sodio y cloro libre, Cl₂.

El sistema de cloración salina se basa en la electrólisis del agua salada. Al añadir sal a la piscina, el agua se somete a un proceso de electrólisis cuando pasa por el clorador salino.

En este proceso, los electrodos generan una corriente eléctrica que separa los iones de sodio y cloro. Estos iones de cloro actúan como un agente desinfectante, eliminando bacterias, virus, algas y otros microorganismos presentes en el agua de la piscina.

La cloración salina, también conocida como electrólisis salina, se ha posicionado como una alternativa moderna y eficiente para la desinfección del agua, mejorando su calidad y transparencia a través de un proceso automatizado.

Los sistemas de cloración salina ofrecen una forma automatizada y eficiente de mantener el agua de tu piscina desinfectada.

Cómo funciona cada sistema

Funcionamiento del cloro tradicional

En una piscina tratada con cloro tradicional, el desinfectante debe añadirse al agua de manera periódica. La dosificación puede realizarse manualmente o mediante un equipo automático.

A lo largo de la temporada, son muchas las veces que hay que reponer el cloro químico que se vierte en la piscina, por lo que supone que hay que realizar varias compras de este.

Con la dosificación de producto químico, el control de niveles de cloro, pH y el estocage del producto necesario se debe hacer con una regularidad mínima semanal.

Funcionamiento de la cloración salina

El proceso comienza añadiendo una pequeña cantidad de sal, entre 4 y 6 gramos por litro, al agua de la piscina. Esta agua, ligeramente salada, circula a través de una célula electrolítica que contiene electrodos.

Cuando el agua pasa por esta célula, la sal, cloruro sódico, se descompone mediante electrólisis, transformándose en hipoclorito sódico, un potente desinfectante que elimina algas, bacterias y hongos.

La cloración salina es un método de tratamiento de piscinas mediante el cual, los cloruros presentes en el agua, se convierten en cloro como resultado de un proceso electrolítico.

El funcionamiento de la cloración salina consiste en añadir sal, NaCl, a la piscina para conseguir una concentración de entre 4 y 6 ppm. Una vez la sal está disuelta en el agua, ésta se pasa por el circuito de depuración, donde se ha instalado el clorador salino en serie.

El agua salada al pasar por los electrodos genera una corriente eléctrica que produce la electrólisis del agua salada.

El clorador salino solo funcionará cuando el sistema de filtración esté en marcha. La electrólisis trabajará a mayor o menor rendimiento según las horas de trabajo del equipo de filtración y el nivel de producción.

Por su parte, en la cloración salina el cloro se obtiene directamente del agua a tratar, gracias a la sal y un proceso electrolítico.

Esquema de funcionamiento clorador salino

La cloración salina no es una piscina natural

Existe una confusión común entre las piscinas naturales y las piscinas con cloración salina. Nos suelen preguntar: «¿Son las piscinas de sal piscinas naturales?». Y la respuesta es no.

Las piscinas de sal son piscinas de cloro, ya que utilizan un proceso químico para generar cloro a partir de la sal, mientras que las piscinas naturales se depuran mediante plantas y sin productos químicos.

A pesar de lo que muchos piensan, las piscinas con cloración salina no son piscinas «naturales». Las piscinas de sal siguen siendo piscinas de cloro, solo que con una forma más controlada de generar el cloro necesario para desinfectar el agua.

Es fácil hacer ese paralelismo, pero sentimos decepcionar a aquellos que buscan tener en su casa un pedazo de mar. La salinidad de una piscina con cloración salina es de 6 a 8 veces inferior a la del agua de mar.

Diferencias entre cloro tradicional y cloración salina

AspectoCloro tradicionalCloración salina
DesinfectanteCloro añadido en pastillas, granulados o líquidosCloro generado a partir de sal mediante electrólisis
Equipo necesarioNo necesitamos de ningún equipo para dosificar el productoRequiere de un equipo centralita y unas placas
MantenimientoControl de niveles de cloro y pH con una regularidad mínima semanalControl mensual o semestral según las condiciones del sistema
Sal añadidaNo utiliza sal como base del tratamientoEntre 4 y 6 gramos por litro, según el equipo y sus instrucciones
ElectricidadNo depende necesariamente de una célula electrolíticaDepende de la electricidad para funcionar
Inversión inicialGeneralmente más bajaLa instalación del sistema puede ser costosa
AutomatizaciónPuede requerir dosificación manual o equipo específicoGenera el desinfectante de forma automática

Diferencias en el equipamiento

Mientras que una electrolisis salina requiere de un equipo centralita y unas placas que generen la rotura de la molécula de sal, en el caso de los mantenimientos con pastilla de cloro no necesitamos de ningún equipo para dosificar el producto.

La instalación de un clorador salino debe ser realizada por un profesional cualificado, ya que requiere conocimientos de fontanería y conexión eléctrica.

Es fundamental seleccionar la ubicación adecuada para la célula de electrólisis en la tubería de retorno, después del filtro, y asegurarse de que esté orientada correctamente según las especificaciones del fabricante.

Considera modelos que incluyan accesorios que automatizan procesos y mejoran la funcionalidad y el mantenimiento.

También se puede automatizar el tratamiento del agua mediante la incorporación de reguladores de pH/redox.

La bomba y sonda de pH son accesorios esenciales para mantener el pH en niveles óptimos, entre 7.2 y 7.6.

Además, al tratarse de un equipo electrónico, a pesar de tener un consumo eléctrico muy bajo, existen una serie de consumibles que deberemos cambiar cada 2-5 años según su uso.

Diferencias en el mantenimiento

Mantenimiento con cloro tradicional

El mantenimiento de una piscina con cloro tradicional requiere controlar con frecuencia la cantidad de desinfectante presente en el agua.

Con la dosificación de producto químico, el control de niveles de cloro, pH y el estocage del producto necesario se debe hacer con una regularidad mínima semanal.

El cloro tradicional se tiene que verter de forma continuada al agua de la piscina, ya sea de forma manual o automática, para que el proceso de limpieza y desinfección comience.

En los sistemas tradicionales, era fácil cometer errores en la cantidad de cloro añadida, lo que provocaba condiciones incómodas para los bañistas.

Mantenimiento con cloración salina

El mantenimiento de una piscina es más cómodo y sencillo mediante un equipo de electrolisis salina que dosificando producto químico, ya que la electrolisis trabajará a mayor o menor rendimiento según las horas de trabajo del equipo de filtración y el nivel de producción.

Si analizamos los niveles de cloro y pH de la piscina, una piscina de electrolisis salina es mucho más estable y constante y requiere de un control mensual o semestral, en cambio el sistema tradicional, produce altas y bajas constantes de los niveles, afectando directamente al bañista y al estado del agua.

Además, el mantenimiento de piscinas de cloración salina tan solo precisa de comprobación mensual de la alcalinidad, con un comprobador específico que mida los niveles.

Para garantizar el funcionamiento óptimo de tu clorador salino, es fundamental realizar un seguimiento regular de los parámetros de calidad del agua.

Muchos cloradores salinos incluyen indicadores que te informan sobre la producción de sal, el nivel de pH y otros valores clave.

Aunque la cloración salina genera cloro de manera automática, sigue siendo necesario utilizar ciertos productos químicos adicionales para mantener el agua en perfectas condiciones.

Las células de los equipos de electrólisis salina requieren una limpieza y un mantenimiento muy exhaustivo ya que son propensos a acumular suciedad.

Control del pH

Uno de los aspectos más importantes que debemos tener en cuenta es la necesidad de controlar el pH del agua. Si el pH del agua no está bien regulado, el cloro no funcionará de manera eficiente.

Es importante tener en cuenta que para que este proceso funcione de manera óptima, el pH del agua debe mantenerse dentro de un rango adecuado, generalmente entre 7.2 y 7.6.

El tratamiento del agua mediante clorador salino depende del ajuste del pH. Se deberá revisar y ajustar regularmente el pH para asegurar que el cloro generado funcione correctamente.

La cloración salina puede afectar el pH del agua, que tiende a ser más alcalino.

A continuación, habremos de adquirir un reductor o aumentador de pH según la dureza del agua de la zona.

Para averiguar esta condición del agua, haremos una prueba con el reactivo y la probeta. Para llevarlo a cabo, necesitará 1 probeta y 3 tipos de reactivos.

La probeta puede adquirirse en cualquier ferretería y/o grandes superficies, y es la que nos va a permitir medir el valor del pH.

Una vez dispongamos de todo lo necesario, lo primero será regular el pH, haciendo una prueba con la probeta.

Si el índice de la probeta da un resultado superior a 7,2, habremos de añadir reductor de pH al agua.

Si el índice está por debajo de 7,0, añadiremos aumentador de pH.

Al igual que sucede con las piscinas naturales la calidad del agua de llenado afecta directamente al rendimiento del sistema de cloración salina.

Por ejemplo, en zonas donde el agua es naturalmente ácida o contiene altos niveles de fósforo, los problemas con algas y otros contaminantes podrían aparecer, a pesar de usar cloración salina.

Concentración de sal

Generalmente, la cantidad de sal necesaria es baja en comparación con el agua del mar, con una concentración de unos 6 gramos de sal por litro de agua. Aproximadamente 6 kilos de sal por cada metro cúbico de agua.

La concentración de sal adecuada para una piscina con clorador salino debe situarse entre 4000 y 7000 ppm, mg/L, siendo el valor óptimo 5000 ppm.

En primer lugar, habremos de comprar la cantidad necesaria de sal marina para piscina, en Kg., en base a la proporción de 4/5 gramos x litro de agua de la piscina.

Se trata de una medida estándar, por lo que recomendamos seguir el manual de instrucciones del clorador salino.

El funcionamiento de la cloración salina consiste en añadir sal, NaCl, a la piscina para conseguir una concentración de entre 4 y 6 ppm. Para evitar confusiones, la concentración indicada por el sistema se expresa también como 4000-7000 ppm, mientras que las instrucciones del fabricante determinan la cantidad de sal que debe añadirse por litro o por metro cúbico.

La salinidad de una piscina con cloración salina es de 6 a 8 veces inferior a la del agua de mar.

Cómo poner en marcha un sistema de cloración salina

  1. Verifica la temperatura del agua: Antes de poner en marcha el clorador, asegúrate de que la temperatura del agua de la piscina sea superior a 15ºC.
  2. Regula el pH: Realiza una prueba con la probeta y ajusta el valor según las condiciones del agua.
  3. Añade la sal: Calcula la cantidad de sal necesaria según el volumen de tu piscina. La proporción recomendada es de 5 kg de sal por cada m³ de agua.
  4. Disuelve la sal: Una vez que hayas añadido la sal directamente a la piscina, es importante poner en funcionamiento la bomba.
  5. Configura el clorador: Después de asegurarte de que la sal está bien disuelta, enciende el clorador salino y ajusta los niveles según las recomendaciones del fabricante.
  6. Monitorea los niveles: Es recomendable verificar los niveles de sal y pH periódicamente, especialmente durante las primeras semanas de uso.

Una vez el pH del agua esté regulado, se deberán echar los sacos de sal al agua de la piscina, rajando primero las bolsas de plástico.

Una vez la sal esté totalmente diluida, primero, encender el clorador salino, regulando el nivel de producción medio y, segundo, encender la depuradora, dejándola actuar durante 6 horas para que produzca electrolisis, cloración salina.

Si el nivel de cloración salina indica 1,5 PPM, tal y como lo especifica el manual, el equilibrio de cloración salina será perfecto.

Si el índice es inferior a 1,5 PPM, la depuradora y el clorador salino habrán de actuar más horas para aumentar la regulación de producción del clorador.

Ventajas de la cloración salina

Generación automática del desinfectante

Uno de los mayores beneficios de este sistema es la reducción en el uso de productos químicos.

Al generar cloro de manera automática a partir de la sal disuelta en el agua, no es necesario añadir grandes cantidades de cloro en forma líquida o en pastillas, como sucede en las piscinas tradicionales.

Los sistemas de cloración salina permiten generar el desinfectante necesario para el mantenimiento del agua de la piscina sin manipular ni verter productos químicos peligrosos.

En el proceso de cloración salina sólo hay que añadir sal una vez, al inicio de la temporada, y ya no es necesario realizar ninguna operación adicional.

Mayor comodidad

La cloración salina automatiza gran parte de la desinfección y reduce la necesidad de manipular productos químicos fuertes.

Esto elimina la necesidad de almacenar y manipular productos químicos fuertes, lo que puede ser conveniente y seguro para los propietarios de piscinas.

La cloración salina se ha posicionado como una alternativa moderna y eficiente para la desinfección del agua, mejorando su calidad y transparencia a través de un proceso automatizado.

Agua más suave

Otro beneficio de la cloración salina es su efecto suavizante en el agua.

El cloro tradicional puede causar sequedad en la piel y el cabello, pero con la cloración salina, el agua tiende a ser más suave y menos agresiva para la piel y los ojos.

Por lo que respecta a nuestra salud, a diferencia del cloro, el agua ligeramente salina no irrita nuestros ojos, piel o mucosas.

Con personas de piel utópica, las piscinas con electrolisis salina son la mejor opción puesto que no producen ningún problema en la dermis.

En definitiva, las piscinas con electrolisis de sal son más sanas y menos agresivas, e incluso son beneficiosas para la piel y el pelo de los bañistas.

Menor manipulación de productos

En una piscina tradicional, a lo largo de la temporada hay que reponer el cloro químico varias veces.

En la cloración salina, la sal se incorpora al comienzo y el sistema la utiliza para generar cloro de forma continua.

Los sistemas de cloración salina ofrecen una forma automatizada y eficiente de mantener el agua de tu piscina desinfectada.

Consumo eléctrico reducido

Si hablamos de ahorro energético y sostenibilidad, el consumo eléctrico que se deriva de la cloración salina es el equivalente al de una bombilla eléctrica de bajo voltaje.

Consideraciones medioambientales

La cloración salina también puede tener ventajas medioambientales.

Únicamente se utiliza agua y sal, lo cual son sustancias naturales, no contaminantes y respetuosas con el medio ambiente.

El cloro tradicional está compuesto de elementos químicos que son los que provocan la reacción en el agua, para generar la limpieza y desinfección, y por consiguiente se producen emisiones de CO2 a la atmosfera.

A diferencia del cloro tradicional, que se descompone y se diluye en el agua, la cloración salina produce cloro de forma continua a través del proceso de electrólisis.

Inconvenientes de la cloración salina

Mayor coste inicial

Aunque los costos de mantenimiento son bajos, la instalación del sistema de electrólisis salina puede ser costosa.

La instalación de un clorador salino debe ser realizada por un profesional calificado, ya que requiere conocimientos de fontanería y conexión eléctrica.

Coste de los consumibles

Siempre nos preguntan si se amortiza un equipo de cloración salina ya que su inversión es elevada, y nuestra respuesta es NO, siempre que hablemos de dinero, puesto que el ahorro anual que generamos no comprando químico lo perdemos el día que debemos cambiar algún consumible.

A largo plazo, sí.

Como consecuencia del punto anterior, el mantenimiento con cloro químico es económicamente más caro, ya que hay que ir comprándolo varias veces a lo largo de la temporada, mientras que, en la cloración salina, sólo se paga el coste inicial de la sal, y la electricidad.

La diferencia económica depende del periodo analizado: el sistema salino exige una inversión inicial y consumibles periódicos, mientras que el sistema tradicional requiere compras repetidas de productos químicos durante la temporada.

Dependencia de la electricidad

La dependencia de la electricidad es una de las desventajas de la electrólisis salina.

El sistema de electrólisis salina depende de la electricidad para funcionar.

Además, el clorador salino solo funcionará cuando el sistema de filtración esté en marcha.

Corrosión

La sal puede ser corrosiva para ciertos materiales.

Aunque la salinidad es baja, puede ser corrosiva para algunos materiales metálicos, como escaleras, tornillos o ciertos accesorios, si no están debidamente protegidos.

Desgaste de la célula

Las células de los equipos de electrólisis salina requieren una limpieza y un mantenimiento muy exhaustivo ya que son propensos a acumular suciedad.

El cloro generado a partir de este sistema se degrada más fácilmente por el efecto del sol.

Esto obliga a incrementar las horas de funcionamiento del equipo, además del sistema de depuración con el consiguiente aumento del gasto en electricidad y desgaste de la célula electrolítica.

Reposición de sal

Se debe controlar la concentración de sal al llenar la piscina o al instalar el equipo por primera vez.

También se deberá controlar realizando reposiciones periódicas de sal debido a las pérdidas de agua durante los lavados de filtro o evaporación.

Cloración de choque

Aunque los sistemas de cloración salina automatizan gran parte de la desinfección, puede ser necesario realizar una cloración de choque en situaciones excepcionales, como tras una alta afluencia de bañistas o si el agua ha estado estancada.

Efectos sobre la piel, los ojos y el cabello

Cuando los bañistas, independientemente de la edad, abren los ojos en una piscina con cloro químico, este les provoca una irritación, enrojeciendo los ojos.

En las piscinas con cloración salina no se produce esa irritación en los ojos ya que los elementos son puros y no provocan reacciones.

Otra de las partes del cuerpo a las que afecta el cloro tradicional es el pelo, ya que provoca que desaparezcan los lípidos de la cutícula y degrada las proteínas por lo que provoca que el pelo se vuelva quebradizo, poroso y seco.

Con la cloración salina, el pelo no sufre ningún deterioro ya que el proceso de creación del cloro es natural y por tanto, no es dañino.

El cloro químico deteriora el manto graso protector de la piel, lo que provoca irritaciones, hinchazones o pérdida de melanina.

Con personas de piel utópica, las piscinas con electrolisis salina son la mejor opción puesto que no producen ningún problema en la dermis.

El cloro tradicional puede causar sequedad en la piel y el cabello, pero con la cloración salina, el agua tiende a ser más suave y menos agresiva para la piel y los ojos.

Cómo elegir el clorador salino adecuado

Elegir el clorador salino correcto es esencial para garantizar que tu piscina esté desinfectada de manera eficaz y con el menor esfuerzo posible.

El primer paso es calcular el volumen total de agua de tu piscina, ya que los cloradores salinos se escogen en función de los gramos de cloro que pueden producir por hora.

Una vez que conoces el volumen de tu piscina, el siguiente paso es determinar cuántos gramos de cloro por hora debe producir tu clorador.

La zona climática también es importante. En zonas cálidas, la evaporación y la exposición solar son más intensas, lo que puede reducir los niveles de cloro más rápidamente.

Considera modelos que incluyan accesorios que automatizan procesos y mejoran la funcionalidad y el mantenimiento.

La bomba y sonda de pH son accesorios esenciales para mantener el pH en niveles óptimos, entre 7.2 y 7.6.

En Quimipool disponemos de una gama de cloradores salinos para piscinas de distintas capacidades.

Mantenimiento periódico del clorador

Para garantizar un funcionamiento óptimo del sistema de electrólisis salina, es importante realizar un mantenimiento regular.

Limpieza de la célula: Limpia la célula de electrólisis cada 3 a 6 meses para eliminar depósitos de cal y minerales.

Usa una solución de ácido diluido según las instrucciones del fabricante como el producto de Piscimar Celnet.

Es importante utilizar productos compatibles para piscinas de cloración salina, ya que algunos productos químicos pueden dañar la célula del clorador.

Si la temperatura del agua baja de 15°C, es recomendable desconectar el clorador salino y extraer la célula generadora de cloro para almacenarla en un lugar seco y limpio.

También es importante seguir un mantenimiento adecuado de los electrodos de pH, manteniéndolos siempre húmedos con una solución de almacenamiento y nunca con agua destilada.

Además, asegúrate de utilizar productos homologados para el tratamiento de hibernación de la piscina.

Qué sistema resulta más cómodo

La cloración salina ofrece una mayor comodidad porque genera el desinfectante automáticamente y reduce la manipulación de productos químicos.

El sistema tradicional puede ser adecuado para quienes buscan una instalación sencilla, una inversión inicial más baja y un método conocido, pero exige controles y reposiciones más frecuentes.

La cloración salina exige controlar el pH, la salinidad, la célula electrolítica y el funcionamiento del sistema de filtración, aunque estos controles pueden realizarse con menor frecuencia cuando el equipo está correctamente instalado y regulado.

Elegir el sistema de desinfección adecuado para tu piscina es crucial, ya que influye en el mantenimiento y la experiencia de los bañistas.

Qué sistema resulta más económico

El cloro tradicional suele requerir una inversión inicial menor, porque no necesita una centralita ni una célula de electrólisis.

Sin embargo, a lo largo de la temporada hay que comprar cloro químico varias veces.

En la cloración salina, la inversión inicial es elevada, pero se reduce la necesidad de comprar productos químicos de forma continua.

Como consecuencia del punto anterior, el mantenimiento con cloro químico es económicamente más caro, ya que hay que ir comprándolo varias veces a lo largo de la temporada, mientras que, en la cloración salina, sólo se paga el coste inicial de la sal, y la electricidad.

La respuesta sobre la amortización depende del periodo analizado y de los consumibles que deban sustituirse. El ahorro anual en productos químicos puede verse compensado por el cambio de consumibles del equipo.

Qué sistema elegir según tus prioridades

  • Elige cloro tradicional si buscas una instalación sencilla, no quieres realizar una inversión inicial elevada y puedes encargarte de controlar semanalmente el pH y el nivel de cloro.
  • Elige cloración salina si priorizas la automatización, la reducción en la manipulación de productos químicos y una mayor estabilidad de los niveles del agua.
  • Valora especialmente la cloración salina si hay bañistas con piel sensible, ojos irritables o cabello que se reseca fácilmente.
  • Ten en cuenta el sistema tradicional si la piscina no dispone de una instalación eléctrica adecuada o si no quieres depender de una célula electrolítica.
  • Revisa los materiales de la piscina antes de instalar un clorador salino, porque la sal puede ser corrosiva para ciertos metales y accesorios.
  • Consulta las condiciones locales del agua, especialmente su dureza, acidez y contenido de fósforo, porque pueden afectar al rendimiento del tratamiento.

Preguntas frecuentes sobre cloro y cloración salina

¿La cloración salina elimina por completo el uso de productos químicos?

Aunque la cloración salina genera cloro de manera automática, sigue siendo necesario utilizar ciertos productos químicos adicionales para mantener el agua en perfectas condiciones.

También puede ser necesario realizar una cloración de choque en situaciones excepcionales, como tras una alta afluencia de bañistas o si el agua ha estado estancada.

¿La piscina salina contiene cloro?

Sí. Las piscinas de sal siguen siendo piscinas de cloro, solo que con una forma más controlada de generar el cloro necesario para desinfectar el agua.

¿La piscina salina tiene la misma salinidad que el mar?

No. La salinidad de una piscina con cloración salina es de 6 a 8 veces inferior a la del agua de mar.

¿Es necesario controlar el pH en una piscina salina?

Sí, es importante utilizar productos compatibles para piscinas de cloración salina y revisar el pH periódicamente.

El pH debe mantenerse generalmente entre 7.2 y 7.6 para que el cloro funcione de manera eficiente.

¿La cloración salina necesita electricidad?

Sí. El sistema de electrólisis salina depende de la electricidad para funcionar y solo produce cloro cuando el sistema de filtración está en marcha.

¿Cuándo debe desconectarse el clorador salino?

Si la temperatura del agua baja de 15°C, es recomendable desconectar el clorador salino y extraer la célula generadora de cloro para almacenarla en un lugar seco y limpio.

¿Cada cuánto tiempo se limpia la célula?

Limpia la célula de electrólisis cada 3 a 6 meses para eliminar depósitos de cal y minerales, siguiendo las instrucciones del fabricante.

tags: #diferencia #entre #cloracion #y #salina

Publicaciones populares: