El coste energético fue uno de los principales factores económicos de las actuaciones de desalinización impulsadas por el Programa A.G.U.A., ya que representaba aproximadamente el 52% de los costes de operación y mantenimiento y el 39% de los costes totales de producción. En 2008, este componente se estimó en 0,3373 €/m³, calculado con un precio de la energía situado en torno a 0,08 €/kWh.
Tras la derogación del trasvase del Ebro por el Real Decreto 2/2004 y la promulgación de la Ley 11/2005 de modificación del Plan Hidrológico Nacional, se reorientó la política del agua para satisfacer las nuevas necesidades de agua en el arco mediterráneo peninsular por medio de la desalinización. Esta política se centró en un conjunto de actuaciones a través del llamado Programa A.G.U.A. (Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua).
El Programa A.G.U.A. y la expansión de la desalación
Las actuaciones en materia de desalinización de dicho programa se materializaron en la construcción de 16 nuevas plantas desalinizadoras con una capacidad de producción de casi 350 hm³. Del conjunto de estas actuaciones, al menos seis pretendían satisfacer, de manera parcial, las necesidades de agua de unas 244.000 hectáreas de regadío, con un volumen de unos 155,37 hm³.
En 2008, el coste por metro cúbico estimado de producción en las seis plantas destinadas a riego agrícola ascendía a 0,8634 €. El coste energético suponía aproximadamente un 52% de los costes de operación y mantenimiento, y un 39% de los costes totales, con un valor de 0,3373 €/m³.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Nuevas plantas desalinizadoras | 16 |
| Capacidad de producción | casi 350 hm³ |
| Superficie de regadío parcialmente atendida | unas 244.000 hectáreas |
| Volumen destinado parcialmente al regadío | unos 155,37 hm³ |
| Coste de producción estimado en 2008 | 0,8634 € por m³ |
| Participación del coste energético en operación y mantenimiento | aproximadamente 52% |
| Participación del coste energético en los costes totales | aproximadamente 39% |
| Coste energético estimado en 2008 | 0,3373 €/m³ |
La evolución del consumo energético de la desalación
El consumo energético es el mayor coste que implica la desalación de agua de mar. Los avances tecnológicos que ha vivido el sector de la desalación en las últimas décadas han permitido mejorar la eficiencia energética en la desalación, reduciendo drásticamente el consumo energético de las plantas desaladoras.
Actualmente, el consumo energético de una planta desaladora de agua de mar por ósmosis inversa es de alrededor de 3 kWh/m³, mientras que en las primeras plantas de evaporación era de más de 50 kWh/m³. Los métodos térmicos incluyen el Flash Multietapa (MSF) y la Destilación Multiefecto (MED).
Los métodos térmicos están maduros y son muy seguros, pero consumen mucha energía. Los métodos de membrana se basan principalmente en la tecnología de ósmosis inversa (OI), que utiliza altas presiones para hacer pasar el agua de mar a través de una membrana semipermeable que retiene las sales y permite el paso del agua dulce.
El principal consumo energético de la ósmosis inversa es la electricidad utilizada por las bombas de alta presión, que representa 40%-50% de los costes. Sin embargo, su consumo energético global es relativamente bajo, aproximadamente 3-4 kWh por metro cúbico, lo que la convierte en la tecnología de desalinización de agua de mar de más rápido crecimiento.
| Tecnología o etapa histórica | Consumo energético |
|---|---|
| Primeras plantas de evaporación | más de 50 kWh/m³ |
| Ósmosis inversa actual | alrededor de 3 kWh/m³ |
| Sistema SWRO sin especificar condiciones concretas | aproximadamente 3-6 kWh/m³ |
| Sistema BWRO | aproximadamente 0,5-2 kWh/m³ |
| Sistema SWRO real con dispositivo de recuperación de energía | 2,5-4,0 kWh/m³ |
Según estándares reconocidos en la industria, el rango de consumo de energía para un sistema SWRO es de aproximadamente 3-6 kWh/m³, mientras que para un sistema BWRO es de aproximadamente 0,5-2 kWh/m³. No se pueden comparar ambos sistemas basándose únicamente en las cifras de kWh.
Dado que los sistemas BWRO y SWRO tienen diferentes calidades de agua y configuraciones de pretratamiento, una comparación directa llevará a conclusiones erróneas. El consumo energético depende en gran medida de las condiciones del proyecto y de las configuraciones técnicas.
El encarecimiento de la electricidad y su efecto en el Programa A.G.U.A.
En 2012 el precio de la energía se situó por encima de 0,14 €/kWh, un 65% superior al calculado para 2008. Este incremento se tradujo en un aumento de la factura por esta fuente de recursos calculado en unos 0,21 €/m³.
La compra de equipos es una inversión única. La clave de la rentabilidad reside en los costos operativos, y la electricidad suele representar más de la mitad de dichos costos.
La relación entre el precio de la electricidad y el coste del agua desalada explica por qué las variaciones tarifarias pueden alterar de forma sustancial la viabilidad económica de una planta. Comprender el consumo energético es fundamental para entender los costes operativos.
| Año o referencia | Precio de la energía | Efecto señalado |
|---|---|---|
| 2008 | en torno a 0,08 €/kWh | Coste energético estimado de 0,3373 €/m³ |
| 2012 | por encima de 0,14 €/kWh | Un 65% superior al calculado para 2008 |
| 2012 | - | Aumento de la factura energética calculado en unos 0,21 €/m³ |
Cómo se calcula el coste energético
La lógica detrás de los cálculos de consumo de energía no es complicada:
Consumo diario de electricidad (kWh) = Producción diaria de agua (m³) × Consumo específico de energía (kWh/m³)
Factura de electricidad = Consumo diario de electricidad × Precio local de la electricidad
Para poner esta cifra en perspectiva, si tenemos en cuenta que el consumo energético de un hogar medio en España es de 13.141 kWh/año, y que el consumo medio anual por persona es de 150 litros/día, tomando como referencia que el consumo energético medio para producir 1 m³ de agua desalada es de 3 kWh/m³, con el consumo energético de un hogar medio se puede abastecer a 80 personas con agua desalada de agua de mar durante todo el año.
Un error común es creer que las facturas de electricidad se calculan multiplicando directamente el consumo de kWh/m³ del proveedor por el precio de la electricidad. Los valores que proporcionan los proveedores suelen medirse en condiciones de funcionamiento estándar.
Se recomienda dejar un margen de 10-20% en el presupuesto del proveedor para cubrir las diferencias en las condiciones del lugar del proyecto. La producción diaria, el consumo específico y el precio local de la electricidad deben analizarse conjuntamente.
Factores que determinan el consumo energético
Los proyectos de distinta envergadura y ubicados en diferentes regiones presentan diferencias significativas en cuanto a consumo energético y relación coste-beneficio. Principalmente, el consumo de energía depende en gran medida de las condiciones del proyecto y de las configuraciones técnicas.
Salinidad y sólidos disueltos totales
Es fácil de entender: cuanto mayor sea la salinidad del agua de mar, mayor será la presión osmótica y, por lo tanto, mayor la presión necesaria para superarla, lo que incrementa el consumo de energía.
El nivel estándar de sólidos disueltos totales (TDS) en el agua de mar es de aproximadamente 35.000-45.000 mg/L. Si el emplazamiento de un proyecto presenta una alta salinidad, como en la región del Mar Rojo, el consumo energético será sin duda superior al valor teórico.
Por el contrario, en aguas de baja salinidad, como las del Mar Caspio (<16.000 mg/L), el consumo energético optimizado puede ser tan bajo como 1,809 kWh/m³. El impacto de los sólidos disueltos totales (TDS) es significativo.
Presión de operación
Se requiere una presión superior a la presión osmótica para forzar el paso del agua a través de la membrana. La presión de funcionamiento estándar para la desalinización de agua de mar suele ser de 50 a 75 bares.
Las bombas de alta presión son necesarias para impulsar el agua a través de las membranas. Esta presión debe ser superior a la presión osmótica de la disolución salina, lo que supone que típicamente debe llevarse el agua de mar a una presión de aproximadamente 65-70 bares.
Una mayor presión se traduce en una mayor tasa de producción de agua por unidad de tiempo, pero también en un mayor consumo de energía. Esto genera un problema de equilibrio: una presión demasiado baja impide la producción de agua, mientras que una presión demasiado alta conlleva elevados costes de electricidad.
Tasa de recuperación
Tasa de recuperación = Volumen de agua del producto / Volumen de agua de alimentación.
Cuando mejora la tasa de recuperación, cuanto más concentrado esté el concentrado, mayor será la presión osmótica y, naturalmente, mayor será el consumo de energía. Los sistemas SWRO estándar suelen tener una tasa de recuperación de 35-45 l/3 T.
Una tasa de recuperación baja reducirá el consumo de kWh/m³, pero aumentará el consumo total de agua, lo que conlleva mayores costes de pretratamiento. Por lo tanto, si se encuentra un proveedor con un consumo energético excepcionalmente bajo, debe preguntarse siempre por su tasa de recuperación.
Temperatura del agua
A medida que aumenta la temperatura del agua, disminuye su viscosidad, lo que incrementa el flujo de permeado a través de la membrana. Una temperatura adecuada puede reducir la presión de operación manteniendo el mismo caudal de permeado.
Un estudio demostró que aumentar la temperatura del agua de alimentación de 5 °C a 30 °C incrementó el caudal de permeado en 0,929 m³/h.
Eficiencia y envejecimiento de las membranas
Diferentes membranas de ósmosis inversa presentan diferente permeabilidad bajo presión unitaria. El uso de una membrana de alto flujo puede reducir el consumo de energía del sistema de ósmosis inversa a aproximadamente 2,22 kWh/m³.
Además, las membranas envejecen con el tiempo y el consumo de energía aumenta anualmente. Esto debe tenerse en cuenta durante la operación y el mantenimiento.
Captación, tuberías y ubicación de la planta
La reducción del consumo energético se ha dado gracias a la optimización de los diseños y de cada uno de los equipos que intervienen en el proceso de la desalación de agua: tuberías, bombas, membranas, recuperadores de energía y productos químicos.
Las bombas de baja presión son necesarias, por ejemplo, para la toma de agua y para su impulsión a la planta. En función de las características hidráulicas de la toma de agua -las más habituales son tomas abiertas, pozos costeros y drenes horizontales o galerías perforadas bajo lecho marino- el consumo energético de la captación de agua varía considerablemente.
Normalmente son estas mismas bombas las que impulsan el agua a la planta. Dependiendo de la distancia al mar y de la cota en la que se sitúe la planta, también estos consumos pueden variar enormemente de una planta a otra.
Bombas de alta presión y recuperación de energía
El mayor porcentaje de consumo energético de una planta desaladora está en las bombas. Una planta normalmente hace uso de bombas de alta y baja presión para las distintas fases del proceso de desalación.
Dado que la presión no se pierde en las membranas, sino que la salmuera a la salida tiene esa misma presión, menos las pérdidas de carga estimadas en aproximadamente 3 bares, se han diseñado sistemas de recuperación de energía para aprovechar esa presión en el proceso de desalación, reduciendo con ello el consumo energético global de la planta.
El sistema ERD funciona recuperando la presión del concentrado de alta presión en un sistema de ósmosis inversa y reutilizándola para aumentar el caudal del agua de alimentación, reduciendo así significativamente el consumo de energía del sistema.
Equipar un sistema SWRO con un ERD puede reducir el consumo de energía hasta en 60%, y los ERD isobáricos modernos pueden alcanzar eficiencias de más de 98%.
Evolución de los dispositivos de recuperación
Los sistemas de recuperación de energía han ido evolucionando a lo largo del tiempo. En un primer momento, se utilizaban bombas invertidas movidas por la presión y el caudal de la salmuera, pero pronto se introdujeron las Turbinas Pelton por su mayor rendimiento de recuperación.
Sin embargo, en los últimos años las Cámaras de Intercambio de Presión, con un mejor rendimiento de recuperación aún, se han convertido en el nuevo estándar en este ámbito.
Estas Cámaras de Intercambio de Presión, que actualmente las hay en el mercado de distintos tipos, son dispositivos que transfieren directamente la alta presión de la salmuera de rechazo al agua de mar de entrada poniendo en contacto ambas corrientes.
Límites actuales de la eficiencia energética
Actualmente las posibilidades de mejora de rendimientos de los equipos y de los circuitos hidráulicos de la desalación por ósmosis inversa son muy limitadas, ya que prácticamente se ha llegado a los límites termodinámicos.
La desalinización de agua de mar tiene un consumo energético mínimo teórico. Según la segunda ley de la termodinámica, en condiciones de 25 °C y una tasa de recuperación de 50 l/3 T, el consumo energético mínimo teórico para producir 1 m³ de agua dulce a partir de agua de mar estándar es de 1,1 kWh/m³.
El consumo energético de un sistema SWRO real suele ser de 2,5 a 4,0 kWh/m³ con un ERD. Por ello, el siguiente paso para la reducción significativa del consumo energético de una planta de ósmosis inversa está en rebajar las presiones de trabajo.
Esto exige dar con unas membranas que permitan operar a menor presión con una producción igual o superior, o con un tipo de membrana que pueda funcionar con pretratamientos menos exigentes a los actuales.
El récord energético del ITC y el sistema DESALRO 2.0
Con un consumo certificado de 1,794 kWh por metro cúbico, el Instituto Tecnológico de Canarias obtiene el título del Guinness World Records al lograr la planta desaladora más eficiente del planeta. Este hito mundial sitúa a Canarias a la vanguardia en tecnologías de desalación y consolida el liderazgo de la I+D canaria en sostenibilidad hídrica.
El Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), entidad pública adscrita a la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias, ha sido oficialmente registrado en el Guinness World Records por haber alcanzado el menor consumo energético registrado en una planta desaladora de agua de mar por ósmosis inversa, con un valor certificado de 1,794 kWh por metro cúbico de agua producida.

Este logro, conseguido con su innovador sistema DESALRO 2.0®, sitúa a Canarias en el mapa mundial de la eficiencia hídrica y consolida al ITC como referente internacional en sostenibilidad y eficiencia en el ciclo industrial del agua.
La planta experimental que ha alcanzado este logro, ubicada en las instalaciones del ITC en Pozo Izquierdo (Gran Canaria) y vinculada a la plataforma DESAL+ LIVING LAB, opera a escala industrial con una capacidad de 2.500 m³/día, sirviendo como laboratorio abierto de innovación tecnológica en desalación.
| Indicador | DESALRO 2.0® |
|---|---|
| Consumo energético certificado | 1,794 kWh/m³ |
| Capacidad de producción | 2.500 m³/día |
| Ubicación | Pozo Izquierdo, Gran Canaria |
| Plataforma vinculada | DESAL+ LIVING LAB |
| Reducción frente a valores medios actuales | hasta un 25% |
El consumo energético alcanzado por DESALRO 2.0® rebaja significativamente los valores medios actuales del sector, con una reducción de hasta un 25 %, lo que se traduce en un notable ahorro económico y ambiental en la operación de plantas desaladoras.
Este logro supera el anterior récord mundial establecido en 2021 por la Saline Water Conversion Corporation (SWCC) de Arabia Saudí, con un consumo de 2,271 kWh/m³ y constituye un hito decisivo hacia un modelo más sostenible y eficiente de producción de agua desalada.
El sistema DESALRO 2.0® combina un diseño hidráulico optimizado, bombas de alta presión de desplazamiento positivo, dispositivos de recuperación de energía de última generación y una configuración híbrida de membranas que minimiza las pérdidas de presión y maximiza la eficiencia.
Su diseño modular y compacto facilita la instalación, la operación y la replicabilidad de bastidores de desalación a diferentes escalas.
El diseño DESALRO 2.0® del ITC cuenta en su haber con destacados reconocimientos, entre ellos el Premio Europa Se Siente 2024 al mejor proyecto nacional ejecutado con fondos europeos en la categoría Agua y la Mención de Honor a la Innovación en los AEDyR Awards 2025.
Canarias como laboratorio de innovación hídrica
Este Guinness World Record obtenido por el ITC coincide con una efeméride histórica: en 2025 se cumplen 60 años desde el inicio de la desalación en España, un camino que comenzó precisamente en Canarias.
En 1965, la isla de Lanzarote inauguró en Arrecife la primera planta desaladora del país -la número 24 del mundo-, con un consumo eléctrico de 14 kWh por cada 1.000 litros producidos, marcando un punto de inflexión en el acceso al agua y en el desarrollo económico y social del archipiélago.
Desde entonces, Canarias se ha consolidado como un laboratorio mundial de innovación hídrica, donde ciencia, ingeniería y sostenibilidad han ido de la mano para dar respuesta a los retos del agua en territorios insulares.
| Referencia histórica | Consumo energético |
|---|---|
| Primera planta desaladora de España, inaugurada en Lanzarote en 1965 | 14 kWh por cada 1.000 litros producidos |
| Récord mundial del ITC con DESALRO 2.0® | 1,794 kWh/m³ |
Comparación de costes energéticos y económicos
Los costes de la desalinización del agua de mar varían considerablemente en función de la tecnología, la escala y la ubicación geográfica. Según la investigación internacional y la experiencia práctica, los costes suelen oscilar entre $0,5 y $3 por metro cúbico.
En China, la desalinización por ósmosis inversa cuesta aproximadamente $0,61-$1,22 por tonelada, mientras que las tecnologías de desalinización térmica cuestan $0,92-$1,83 por tonelada. A escala internacional, las economías de escala y las subvenciones pueden reducir los costes hasta $0,31-$0,61 por tonelada en Oriente Medio.
La ósmosis inversa suele ofrecer costes más bajos que los métodos térmicos. Sin embargo, los costes térmicos pueden reducirse significativamente si se dispone de recursos baratos de vapor o calor residual.
En el caso de la ósmosis inversa, los costes de electricidad suponen 41,49% de los gastos totales. En la destilación multiefecto, los costes de vapor representan 34,76% de los costes totales.
Una reducción de 20% en los precios de la electricidad disminuye los costes de producción de agua por ósmosis inversa en 11,86% por tonelada. En los procesos de desalinización por ósmosis inversa, el consumo de electricidad oscila entre 3 y 5 kWh por tonelada de agua, y los gastos de electricidad representan 40%-50% de los costes totales.
En los procesos de desalinización por destilación multiefecto (MED), el consumo de electricidad es de 0,9-1,5 kWh por tonelada, pero también se necesita energía de vapor. Cuando el vapor se obtiene del vapor de escape o del calor residual, los costes de vapor se vuelven insignificantes, lo que reduce sustancialmente los gastos de producción de agua.
Casos de referencia
Planta desalinizadora de Aqaba
La planta desalinizadora de Aqaba, en Jordania, logra un bajo consumo energético y un coste reducido gracias a la integración de un sistema híbrido de energía eólica, diésel y baterías.
| Indicador | Planta de Aqaba |
|---|---|
| Capacidad de producción | 109.500 m³/día |
| Consumo energético específico | 2,67 kWh/m³ |
| Coste de producción | aproximadamente 1,4 T$/m³ |
Planta DESALO 2.0 en Gran Canaria
Los recursos de agua dulce son escasos en las Islas Canarias, lo que convierte la desalinización del agua de mar en la principal fuente de suministro. En 2024, la planta desalinizadora DESALO 2.0 comenzó a operar oficialmente en Gran Canaria.
| Indicador | DESALO 2.0 |
|---|---|
| Capacidad de producción | 2500 m³/día |
| Consumo energético específico | 1,83 kWh/m³ |
| Coste estimado de producción | aproximadamente US$0,55-0,80/m³ |
Proyecto Rabigh Fase IV
El proyecto de desalinización Rabigh Fase IV, en Arabia Saudí, emplea una tecnología avanzada que reduce el consumo de electricidad a 2,78 kWh por tonelada de agua producida. Con las tarifas eléctricas industriales de Arabia Saudí, el coste de desalinizar una tonelada de agua de mar es de sólo $0,3.
Efecto de la escala, la inversión y la ubicación
La compra de equipos y herramientas representa aproximadamente 58% de la inversión de capital. Una reducción de 20% en la inversión de capital puede disminuir los costes de producción de la desalinización en 14,68%.
Los proyectos más grandes consiguen costes unitarios más bajos. Los proyectos con mayores volúmenes de producción diaria presentan menores costes de desalinización por tonelada de agua.
Los costes son más elevados en zonas con agua de mar de mala calidad o acceso limitado a energía barata. Las regiones costeras suelen tener costes más bajos, mientras que las del interior tienden a ser más caras.
Los proyectos de desalinización por ósmosis inversa requieren inversiones de 1.000-1.500 USD por tonelada de agua. La inversión para proyectos de desalinización por destilación multiefecto al vacío (MEVD) oscila entre 1.200 y 2.000 USD por tonelada de agua.
Integración de energías renovables
Mucha gente tiene una idea equivocada al respecto, creyendo que usar energía solar reducirá el consumo energético de los equipos. La energía solar solo modifica la estructura de costes, no el consumo energético en sí.
La cantidad de electricidad que consume un sistema de ósmosis inversa para producir 1 m³ de agua está determinada por parámetros técnicos como la presión y la tasa de recuperación. Tanto si se conecta a la red eléctrica, como si utiliza gasóleo o energía solar, el equipo consumirá la misma cantidad de electricidad.
La ventaja de la energía solar es que puede reducir la exposición a las fluctuaciones de los precios de la electricidad de la red y del combustible diésel. Si bien la inversión inicial en paneles solares es considerable, los costos operativos a largo plazo pueden mantenerse muy bajos.
Pero la generación de energía solar es intermitente; por la noche o en días nublados sin luz solar, el sistema debe depender del almacenamiento en baterías o volver a conectarse a la red eléctrica y a los generadores diésel para obtener energía de respaldo.
La optimización energética también puede apoyarse en fuentes renovables como la fotovoltaica y la eólica, en el aprovechamiento del calor residual industrial y en el desarrollo de soluciones integradas de “energía eólica-desalinización-producción de hidrógeno”.
Desalinización inteligente e inteligencia artificial
En este contexto hídrico complejo se están explorando los beneficios de la llamada desalinización inteligente, que consiste en la optimización del proceso para convertir agua de mar o salobre en agua dulce mediante ósmosis inversa utilizando inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías.
La IA puede ayudar a avanzar hacia el acceso universal al agua potable haciendo que la desalación sea más eficiente, más barata y más fiable, ya que permite producir agua cuando las condiciones son más favorables.
Gracias al empleo de sistemas predictivos y algoritmos de optimización, estas infraestructuras pueden ajustar su funcionamiento en tiempo real, reducir operaciones innecesarias e, incluso, aprovechar mejor las energías renovables.
Funcionamiento cerca del punto óptimo
La IA permite ajustar el consumo a las condiciones reales de cada momento. Esto se realiza ajustando presión, caudal o sistemas según la calidad del agua de entrada, la demanda prevista y la energía disponible.
También permite evitar operaciones innecesarias, como sobredimensionar caudales, limpiar membranas en momentos inadecuados o mantener equipos funcionando fuera de su zona eficiente.
Además, facilita aprovechar mejor las renovables y el almacenamiento de agua, produciendo más cuando la energía es más limpia o barata.
Predicción de la demanda
Un ejemplo concreto es el proyecto IDIWATER, donde se prueba una herramienta de predicción en la planta desaladora Las Palmas III con el objetivo de estimar la producción necesaria para abastecer la demanda de la ciudad.
La ventaja de este caso no está solo en predecir mejor, sino en disponer de margen para tomar decisiones operativas con antelación.
Plataforma de IA para el monitoreo predictivo y optimización de plantas desaladoras
Mantenimiento predictivo
La IA también permite realizar un trabajo más eficiente en las labores de mantenimiento predictivo en las infraestructuras hídricas. Gracias a esta tecnología, los operadores pueden anticipar fallos, optimizar reparaciones y reducir costes operativos mediante el análisis continuo de datos en tiempo real.
En el caso de las redes de agua, las desalinizadoras o las depuradoras, esta tecnología sirve para detectar anomalías antes de que se produzca una avería, lo que permite actuar de forma preventiva y evitar así interrupciones del servicio.
Supone pasar de una operación reactiva, basada en actuar cuando aparece un fallo o cambia la demanda, a una operación anticipativa, capaz de prever lo que probablemente va a ocurrir.
Este mantenimiento predictivo reduce paradas imprevistas, evita daños mayores, mejora la seguridad operativa y alarga la vida útil de componentes costosos.
Gestión de la salmuera
El compromiso medioambiental de la desalinización se extiende a la protección de los ecosistemas marinos. El gran desafío es la gestión de la salmuera, el líquido hipersalino resultante de la desalación que puede afectar a las especies marinas.
La salmuera no es sal que sobra, sino una corriente hipersalina que, si se vierte sin control adecuado, puede alterar las condiciones locales del ecosistema.
Los algoritmos favorecen una gestión más responsable de la salmuera mediante el control ambiental, ajustando caudales, concentraciones, momentos de descarga y condiciones de disolución para reducir la nocividad.
También permiten predecir el impacto cruzando datos operativos con información oceanográfica, como corrientes, mareas, temperatura o salinidad, para prever la dispersión de la salmuera y evitar saturaciones peligrosas.
La revalorización de la salmuera permite entenderla como un recurso rico en sales y compuestos aprovechables, y no como un residuo.
Los algoritmos y los modelos de aprendizaje automático pueden ayudar a decidir qué condiciones de operación permiten concentrar la salmuera con menor consumo energético, qué variables influyen más en el proceso y dónde está el mejor equilibrio entre concentración alcanzada, coste energético y viabilidad técnica.
Perspectivas de reducción de costes
En las dos últimas décadas, el consumo eléctrico necesario para tratar un metro cúbico de agua de mar mediante la tecnología de ósmosis inversa ha descendido de 5 kWh a menos de 3 kWh. Entre 1999 y 2017, los costes de la ósmosis inversa y la destilación multiefecto a baja temperatura disminuyeron aproximadamente 29,75% y 36,97%, respectivamente.
Entre las principales vías de reducción de costes cabe citar el desarrollo de nuevas tecnologías de desalinización energéticamente eficientes, la investigación sobre membranas de grafeno y los sistemas de ósmosis directa (FO).
Lograr la fabricación nacional de equipos de desalinización reducirá los costes de ingeniería de las plantas desalinizadoras nacionales en 20-30% en comparación con sus homólogas extranjeras, disminuyendo los costes de desalinización correspondientes en 10-15%.
A medida que se amplíe la escala de los proyectos, tanto la inversión unitaria como los costes operativos seguirán disminuyendo. Se prevé que la capacidad mundial de desalinización diaria alcance los 250 millones de metros cúbicos en 2030, por lo que las economías de escala serán cada vez más pronunciadas.
El récord certificado por Guinness World Records refuerza la posición de Canarias como polo de excelencia en tecnologías del agua y abre nuevas oportunidades para la transferencia de conocimiento y la cooperación internacional.
Las aplicaciones potenciales del diseño DESALRO 2.0® incluyen la reducción del coste energético y ambiental de la desalación, la replicación del modelo en territorios insulares o con escasez hídrica y la promoción de políticas de economía azul y circular basadas en innovación y eficiencia de los recursos.
La tecnología no resuelve por sí sola el problema del agua, que también depende de inversión, planificación, gobernanza, infraestructuras y formación técnica, pero sí puede reducir algunas de las barreras más importantes: el coste energético, la complejidad operativa, las paradas imprevistas y la dificultad de integrar energías renovables.
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