La limpieza del filtro de partículas es una de las tareas de mantenimiento más importantes para asegurar el buen funcionamiento de un coche diésel o gasolina moderno. Aunque estos filtros cuentan con sistemas de regeneración automática, llega un momento en que no basta con ello y es necesario actuar.
El filtro de partículas diésel, conocido como DPF o FAP, es un componente esencial del sistema de escape. Atrapa las partículas de hollín y otros residuos nocivos producidos durante la combustión antes de que salgan al medio ambiente.
Desde 2006, la mayoría de los coches diésel y algunos de gasolina incorporan un filtro de partículas (FAP o DPF). La normativa anticontaminación exigida desde la Unión Europea ha obligado a los fabricantes a inventar soluciones para que los coches sean más limpios.
Qué es el filtro de partículas y cómo funciona
El DPF (diésel particulate filter) es un componente del sistema de escape de los vehículos diésel que actúa como un filtro para capturar las partículas sólidas principalmente hollín antes de que estas salgan al medio ambiente.
El filtro de partículas se utiliza, como su nombre indica, para reducir la cantidad de partículas nocivas que liberan los vehículos. Los filtros de partículas están diseñados con el objetivo de reducir la acumulación de hollín a través de la descomposición química de la materia.
En el filtro de partículas se van acumulando partículas de hollín. Cuando los sensores captan que se alcanza el 40% de saturación del filtro, el propio coche eleva la temperatura del motor para forzar la regeneración del filtro de partículas.
La carga de hollín está controlada por la gestión del motor y la regeneración se produce cuando la carga de hollín es superior al 45 %. Cuando el filtro está cerca de saturarse, el propio sistema eleva la temperatura de los gases de escape hasta unos 700 °C para quemar esas partículas.
Cuando se alcanza una temperatura de 700ºC el hollín se quema y sale más depurado a la atmósfera. Una vez que el filtro se llena, el vehículo activa un proceso llamado regeneración que quema las partículas acumuladas y libera gases menos contaminantes.
Es decir, básicamente aplica una gran cantidad de calor para desintegrar partículas nocivas. Como cualquier otro filtro, su mecanismo requiere de la realización de vaciado.

Qué es la regeneración automática del FAP o DPF
Regularmente, el vehículo inicia un proceso automático de auto limpieza denominado “regeneración”, durante el cual se incrementa la temperatura del FAP.
Aunque el FAP se ha diseñado con la capacidad de auto limpiarse, podría llegar a saturarse. En condiciones normales, la regeneración automática se realiza cada 1.000 kilómetros aproximadamente.
El sistema se regenera de forma automática cada 1.000 km aproximadamente. Lo notarás cuando el ralentí cambia y pasa de las 900 rpm a las 1.500 rpm.
Cuando los sensores captan que se alcanza una determinada carga de hollín, la centralita eleva la temperatura para que el hollín se queme. Midiendo parámetros como las revoluciones del motor, temperatura o velocidad del vehículo, la centralita del vehículo trata de “adivinar” cuando el conductor está haciendo un viaje “largo” y no un recorrido corto con paradas.
La centralita trata de averiguarlo porque esas son las condiciones idóneas para comenzar una limpieza de FAP. El FAP por sí mismo no genera el calor suficiente para quemar las partículas contaminantes.
La regeneración activa del DPF ocurre cuando el motor alcanza temperaturas elevadas durante períodos prolongados. Hay muchas razones por las que los vehículos no pueden auto-limpiar el filtro de partículas estando en movimiento.
Cómo saber si el filtro de partículas está saturado
Cuando aumenta la carga de hollín de un DPF, aparecerá una luz de advertencia. Cuando el filtro está saturado y la regeneración automática no lo soluciona, la luz del testigo en el cuadro avisa de que toca intervenir.
Si no haces una limpieza adecuada, habrá un momento en el que en el panel de instrumentos aparece una luz amarilla con el testigo del filtro de partículas, lo que quiere decir que hay que hacer una regeneración forzada.
Sin embargo, la luz de advertencia no debe analizarse de forma aislada. Puede existir una avería en un sensor o en otro componente que impida la regeneración, por lo que siempre se debe encontrar la razón para restablecer el funcionamiento correcto del sistema.
Es importante estar atento a los síntomas que indican que el DPF necesita atención. Si notas alguno de estos síntomas, no ignores el problema.
Por qué se satura el filtro de partículas
Trayectos cortos y conducción urbana
En los vehículos que solo se utilizan para la conducción en ciclo urbano local, no se realizará la regeneración, lo que provocará que el filtro se bloquee.
Si utilizas tu vehículo diésel principalmente para trayectos cortos o en ciudad, es posible que el filtro no alcance las condiciones necesarias para realizar este proceso.
Si no haces viajes largos, sino que conduces solo en ciudad o distancias cortas con tu coche diésel, tal vez en un futuro cercano el DPF te genere problemas.
Para evitar problemas, trata de realizar viajes largos al menos 20-30 minutos a velocidades constantes una vez por semana. Esto ayudará a que el sistema se active y limpie automáticamente.
Regeneración interrumpida
Si mientras el FAP se está auto limpiando el conductor apaga el motor, el proceso de limpieza se interrumpirá.
Si el proceso se interrumpe siempre, el FAP nunca podrá limpiarse y terminará saturándose.
No se dan las condiciones adecuadas
Las condiciones de circulación, la temperatura del motor, la velocidad del vehículo y las revoluciones influyen en el inicio de la regeneración.
Una de las causas puede ser un bajo nivel de combustible, aunque también pueden intervenir un sensor o una falla de otro componente.
En todos los vehículos con motor de combustión interna se debe evitar que el tanque llegue a cero. Conducir con el tanque casi vacío puede hacer que el motor funcione de manera ineficiente, lo que aumenta la producción de partículas y sobrecarga el DPF.
Además, las impurezas, residuos y cualquier tipo de contaminación dentro del tanque se acumulan en la parte final y podrían ingresar al sistema de combustión.
Inyectores sucios
Cuando los inyectores no pulverizan bien, la combustión es deficiente y la cantidad de hollín generada es más elevada.
No hablamos de un inyector que falla de forma importante, sino de un inyector ligeramente sucio, a menudo imperceptible durante la conducción.
Admisión sucia y mala combustión
Incluso si sueles conducir largas distancias para ayudar a la regeneración activa, puede que un mal ajuste del motor esté generando una mala combustión y, por ende, más hollín.
Un motor bien mantenido produce menos hollín y reduce la carga sobre el DPF. Mantener limpios los colectores de admisión también ayuda a reducir las causas de saturación.
Combustible de baja calidad
El tipo de combustible que usas tiene un impacto directo en el rendimiento del DPF. Los combustibles de baja calidad o con alto contenido de azufre pueden generar más hollín y obstruir el filtro más rápidamente.
Cuanto mejor se queme el combustible, menos hollín recibirá el FAP. Y cuanto menos hollín reciba, menos regeneraciones serán necesarias.
Consumo de aceite y aceite inadecuado
Es importante utilizar un aceite de motor adecuado para el FAP y escoger uno que se queme lo menos posible. Un aceite de motor que se queme en exceso acortará inevitablemente la vida del FAP.
Poco a poco, el FAP va acumulando un tipo de residuo que no puede “auto limpiar”. Es el caso de algunos residuos originados por el quemado de aceite de motor, de ahí la importancia de escoger un aceite adecuado para FAP, y de otros que se forman durante el proceso de regeneración.
Este tipo de residuo reduce la capacidad del FAP para retener hollín, lo que propicia que se sature con más facilidad.
También se requieren controles de aceite frecuentes, ya que se ha detectado dilución de aceite en algunos vehículos equipados con DPF. Aquí es donde el combustible diésel ingresa al motor durante la regeneración y aumenta el nivel de aceite.
Modo ecológico
Aunque el modo ecológico está diseñado para ahorrar combustible, puede limitar la potencia del motor y reducir las temperaturas del sistema de escape, lo que dificulta la regeneración del DPF.
Si notas que el filtro está acumulando demasiado hollín, considera desactivar temporalmente este modo para permitir que el sistema funcione correctamente.
Método 1: regeneración circulando por carretera
Una solución sencilla es conducir durante unos 30 minutos a unas 2.000-2.500 rpm en carretera despejada. Esto permite que el filtro alcance la temperatura suficiente para quemar el hollín acumulado.
Si la regeneración automática no ha sido suficiente, sal a la carretera y circula durante unos 20 minutos con el motor revolucionado entre las 2.000 rpm y 2.500 rpm.
También es posible conducir el vehículo a una velocidad superior a 70Kph durante al menos 10 minutos, lo que permite que se produzca la regeneración y se apague la lámpara.
| Condición de conducción | Valor indicado |
|---|---|
| Duración habitual | 20-30 minutos |
| Régimen del motor | 2.000-2.500 rpm |
| Velocidad alternativa | superior a 70Kph durante al menos 10 minutos |
| Regeneración automática aproximada | cada 1.000 kilómetros |
Durante el proceso, evita apagar el motor si existen indicios de que la regeneración está activa. Si se interrumpe siempre, el FAP nunca podrá limpiarse y terminará saturándose.
Método 2: aditivos para limpiar el filtro
Añadir aditivos al depósito eleva la temperatura de los gases de escape y ayuda a quemar los residuos. Funcionan tanto en motores diésel como de gasolina y su precio suele rondar entre 15 y 30 euros.
Algunos aditivos para combustible son capaces de reducir la temperatura a la que el hollín empieza a quemarse. De este modo, en lugar de ser necesarios 600 ºC o más para iniciar la limpieza, pueden bastar escasos 400ºC.
Este tipo de aditivo también acelera la limpieza del FAP, lo que se traduce en más hollín quemado en menos tiempo. Este tipo de aditivo suele ser la solución a la mayoría de FAP saturados por hollín.
Lo ideal es combinar el aditivo con una orden de regeneración. Cuando la luz de advertencia del DPF se encienda en el tablero del conductor indicándole que requiere regeneración, agregue el regenerador de filtro de partículas y el limpiador de inyectores diésel al depósito de combustible para ayudar a que se lleve a cabo la regeneración activa mientras conduce.
Si tu motor es diésel, encontrarás este producto en la sección “aditivos > combustible (diesel) > limpiadores”. Si es un motor gasolina, dirígete a “aditivos > combustible (gasolina) > limpiadores”.
En ambos casos, fíjate en la columna “L.S.”.
Método 3: regeneración forzada con máquina de diagnosis
En talleres especializados, mediante un equipo de diagnosis se regula la temperatura del motor para eliminar el hollín sin desmontar el filtro. Es rápido, seguro y cuesta alrededor de 50 euros.
Forzar una regeneración por ordenador es el método más recurrido en los talleres mecánicos. Consiste en conectar un ordenador al vehículo para obligarlo a iniciar una limpieza.
La máquina de diagnosis puede limpiar el filtro. A través de un tratamiento térmico, la máquina de diagnosis va a controlar todos los parámetros del coche que intervienen en la regeneración del filtro de partículas.
Si el motor está frío, empezará poniéndolo a 2.000 rpm hasta que alcance la temperatura de trabajo óptima, 90ºC. Cuando esto ocurre, eleva las revoluciones del motor para generar más calor durante el tiempo necesario hasta que la máquina entienda que el filtro ya no está obstruido con hollín.
Este procedimiento no requiere desmontar el filtro y permite comprobar los parámetros del sistema durante el proceso. No obstante, si la carga de hollín es demasiado alta, la regeneración automática o forzada puede dejar de ser viable.
Método 4: limpieza con disolvente específico
Es posible utilizar un disolvente específico. Este tipo de producto se introduce directamente dentro del FAP para disolver el hollín. Requiere de una regeneración posterior.
La limpieza manual puede realizarse aplicando un limpiador específico directamente en el filtro de partículas a través del tubo del sensor de presión o quitando un sensor de oxígeno o temperatura.
Después de aplicar el producto, se debe permitir que penetre en el FAP y luego hacer funcionar el motor para mover el hollín a través del filtro, limpiando el componente y restaurando la operación.
Este procedimiento debe realizarse siguiendo las instrucciones del producto y, cuando sea necesario, en un taller con el equipo adecuado.
Método 5: limpieza por ultrasonidos
Cuando la obstrucción es muy alta, se desmonta el filtro de partículas y se sumerge en un líquido especial que, mediante vibraciones ultrasónicas, elimina los residuos.
En este método es necesario acudir a un taller porque hay que desmontar el filtro. Una máquina de ultrasonidos hace vibrar el propio filtro para limpiar sus componentes y el resultado es bastante bueno.
La limpieza por ultrasonidos permite tratar el filtro fuera del vehículo y eliminar residuos acumulados en sus canales internos sin recurrir directamente a la sustitución del componente.

Método 6: desmontaje, detergente y agua a presión
Si la saturación supera el 95%, la regeneración automática deja de ser viable. En ese caso, se desmonta el filtro y se limpia con detergente y agua a presión, dejándolo secar antes de volver a montarlo.
Sumergir el filtro de partículas en detergente debería ser la última opción. Es recomendable cuando la máquina de diagnosis no puede limpiar el filtro.
Esto ocurre cuando la saturación del filtro está a un 96% o más. Aquí no va a quedar otra que desmontar el filtro y sumergirlo en detergente durante una hora, luego lavarlo con agua a presión y, por último, secarlo bien para luego volver a unirlo al coche.
El secado completo es imprescindible antes de volver a montar el filtro y poner en funcionamiento el vehículo.
Cuando la saturación se debe a cenizas
El hollín puede quemarse durante la regeneración, pero no todos los residuos desaparecen mediante este proceso.
Poco a poco, el FAP va acumulando residuos permanentes que no puede “auto limpiar”. Estos residuos se originan, entre otras causas, por el quemado del aceite de motor y por el propio proceso de regeneración.
Si la saturación es debida a cenizas, a menudo la única solución es el reemplazo del FAP.
Es importante tener en cuenta que a veces parte de lo que los equipos de diagnosis interpretan como cenizas es en realidad hollín. Por este motivo, antes de sustituir el filtro conviene realizar un diagnóstico adecuado.
Cómo prevenir la saturación del FAP
Realizar viajes largos con regularidad
Para que un FAP se auto limpie, es importante hacer kilómetros en carretera y, a bien ser, revolucionando el motor. Un motor revolucionado se calienta más y la temperatura es, a fin de cuentas, lo que utiliza el FAP para auto limpiarse.
Si utilizas el vehículo principalmente en ciudad, realiza viajes largos al menos 20-30 minutos a velocidades constantes una vez por semana.
Utilizar combustible de buena calidad
Utilizar un buen combustible reduce la cantidad de hollín que llega al FAP. Los combustibles “plus” generan menos residuos que los normales, pero también puedes mejorar las propiedades del combustible con un aditivo mejorador de combustible.
Estos productos, por lo general, ofrecen un rendimiento muy superior al de un combustible “plus”. Para comprar esta clase de producto, si tu motor es diésel, dirígete a “aditivos > combustible (diesel) > mejoradores”.
Elegir un aceite adecuado
Es importante utilizar un aceite de motor adecuado para el FAP y escoger uno que se queme lo menos posible.
Se pueden mejorar las propiedades del aceite empleando potenciadores antifricción, disponibles en la sección “aditivos > aceite motor > potenciadores antifricción”.
Mantener limpios los inyectores
Mantener limpios los inyectores ayuda a conservar una combustión correcta y a limitar la formación de hollín.
Si ya están sucios, puedes utilizar un aditivo limpiador. Si tu motor es diésel, dirígete a “aditivos > combustible (diesel) > limpiadores”. Si es un motor gasolina, dirígete a “aditivos > combustible (gasolina) > limpiadores”.
En ambos casos, fíjate en la columna “L.S.”.
Mantener limpia la admisión
Mantener limpios los colectores de admisión ayuda a evitar una mala combustión y una generación excesiva de hollín.
Revisar el motor y el sistema de combustible
Realiza revisiones regulares del sistema de inyección, cambia el aceite a tiempo y verifica que no haya fugas o problemas en el sistema de combustible y admisión de aire.
Además, conviene respetar los intervalos de mantenimiento marcados por el fabricante y estar atentos a cualquier aviso del cuadro de mandos.
Revisar el manual del vehículo
Cada vehículo tiene especificaciones únicas y el fabricante proporciona pautas claras sobre cómo cuidar el DPF.
Revisa el manual del propietario para conocer las instrucciones específicas sobre mantenimiento, intervalos de servicio y uso de aditivos si son necesarios.
Comprobar el nivel y el estado del aceite
Se requieren controles de aceite frecuentes en algunos vehículos equipados con DPF, ya que el combustible diésel puede ingresar al motor durante la regeneración y aumentar el nivel de aceite.
Reemplazar el fluido Eolys cuando corresponda
Algunos vehículos, por ejemplo PSA, incorporan un tanque para un aditivo catalizador denominado Eolys.
Este aditivo se mezcla automáticamente con el combustible para reducir la temperatura de ignición del hollín.
Actualmente existen reemplazos al fluido original que mejoran considerablemente su eficacia.
Utilizar un tratamiento permanente
Es posible tratar de forma permanente el FAP con un catalizador líquido. Este tipo de tratamiento acelera y acorta las regeneraciones sin necesidad de añadir productos regularmente al combustible.
Qué hacer cuando aparece el testigo del DPF
- Comprueba las indicaciones del manual del propietario.
- Verifica que el nivel de combustible sea suficiente.
- Comprueba el nivel y el estado del aceite.
- Si las condiciones son adecuadas, realiza un trayecto por carretera de 20-30 minutos.
- Mantén el motor entre 2.000 y 2.500 rpm durante el proceso.
- No apagues el motor mientras la regeneración esté activa.
- Si el testigo permanece encendido, acude a un taller para realizar una diagnosis.
Cuando la luz de advertencia del DPF se encienda en el tablero del conductor indicándole que requiere regeneración, puede ser necesario ayudar a que se lleve a cabo la regeneración activa mientras conduce.
Si la carga de hollín es alta y el filtro requiere una limpieza manual, siempre se debe encontrar la razón para restablecer el funcionamiento correcto del sistema.
Cuándo acudir a un taller
En un taller especializado pueden comprobar la carga real de hollín, revisar los sensores, verificar el sistema de inyección y determinar si la obstrucción se debe a hollín o a cenizas.
Si el DPF se obstruye completamente, es posible que necesites una limpieza profesional. Este proceso implica el uso de equipos especializados para eliminar las partículas acumuladas sin dañar el filtro.
Consulta con un taller certificado para realizar esta tarea. Confía en un taller especializado cuando sea necesario desmontar el filtro, utilizar ultrasonidos, aplicar detergentes o realizar una regeneración forzada.
Coste de limpiar o sustituir el filtro
En talleres especializados, una regeneración mediante equipo de diagnosis cuesta alrededor de 50 euros.
Los aditivos para el depósito suelen tener un precio de entre 15 y 30 euros.
La limpieza por ultrasonidos y la limpieza con detergente requieren desmontar el filtro, por lo que el precio depende del vehículo, del nivel de saturación y del trabajo necesario.
No realizar la limpieza del filtro de partículas cuando corresponde puede afectar gravemente al motor. Además, sustituir un filtro colapsado puede costar cerca de 1.000 euros.
La mejor forma de evitar gastos elevados es cuidar este componente desde el principio.
Aspectos que no deben confundirse
La regeneración automática está diseñada principalmente para eliminar hollín mediante el aumento de temperatura. Las cenizas y algunos residuos permanentes no siempre pueden eliminarse de esta manera.
Una lectura elevada en el equipo de diagnosis no significa necesariamente que todo el residuo sea ceniza, porque a veces parte de lo que se interpreta como cenizas es en realidad hollín.
Una regeneración en carretera puede ser suficiente cuando el problema procede de una carga moderada de hollín y el vehículo está en condiciones de realizar el proceso.
Cuando la saturación supera el 95% o el 96%, según el procedimiento y el equipo utilizado, la regeneración automática deja de ser viable y puede ser necesario desmontar el filtro.
Si el filtro está completamente obstruido, si el testigo permanece encendido o si existen fallos de sensores, inyectores, admisión o sistema de combustible, la limpieza del FAP no debe limitarse a forzar una regeneración.
CHANGAN HUNTER - regeneración de filtro de partículas DPF
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