Filtros de aire acondicionado y Legionella: prevención y mantenimiento

La presencia de la bacteria Legionella en el aire acondicionado puede conllevar severos problemas de salud en las personas. La posibilidad de que exista Legionella en un sistema de climatización depende principalmente del tipo de instalación y de si utiliza agua capaz de estancarse, recircular y generar aerosoles.

Los equipos domésticos convencionales no cuentan con un circuito de agua para la refrigeración, por lo que es prácticamente imposible que haya bacterias de Legionella en el aire acondicionado del hogar. El riesgo se concentra sobre todo en instalaciones industriales o centralizadas con enfriamiento evaporativo, torres de refrigeración, condensadores evaporativos, bandejas de condensados o unidades de tratamiento de aire con humidificación.

Qué es la Legionella y cómo se transmite

Esta bacteria ambiental prolifera en el agua dulce estancada, especialmente en aquella cuya temperatura oscila entre los 20 y los 45 grados. Por lo general, se encuentra en lugares como ríos, estanques o lagos, pero este bacilo también podría hallarse en fuentes, bañeras, tuberías, grifos o aspersores.

La Legionella es una bacteria que habita en el agua dulce y se multiplica en rangos de temperatura de entre 20ºC y 45 ºC. La Legionella encuentra en instalaciones mal mantenidas el ambiente perfecto para crecer y multiplicarse, especialmente en sistemas de agua caliente y fría, o en áreas donde el agua se estanca.

Si bien es una bacteria que habita y se propaga por el agua, el contagio de la legionelosis se produce a través del aire, por la inhalación de pequeñas gotas de agua que se mantienen suspendidas en el aire, incorporándose así al sistema respiratorio. Si no se realizan las medidas de prevención adecuadas, la bacteria puede proliferar y dispersarse en aerosoles, que al ser inhalados pueden causar graves problemas de salud.

Aunque existen varios tipos, el más nocivo para la salud, como veremos a continuación, es la legionella pneumophila. El riesgo no procede normalmente del aire seco que expulsa un aparato doméstico, sino de los aerosoles generados por instalaciones que contienen agua y que no reciben un mantenimiento higiénico-sanitario adecuado.

Qué enfermedades puede causar

Cuando las personas inhalan pequeñas gotas de agua contaminadas con esta bacteria pueden contraer la legionelosis o enfermedad del legionario. Una afección que incide directamente en el sistema respiratorio de los pacientes, provocando fatiga, dificultad respiratoria, dolores musculares y fiebres altas.

Su sintomatología es muy similar a la de una neumonía, y en los casos más severos puede llegar a causar la muerte. La fiebre de Pontiac, por su parte, agrupa los casos más leves de esta infección, cuya duración ronda los siete días y se caracteriza por dolores musculares y fiebres más bajas.

El nombre de esta patología se remonta a finales de la década de los 70 del siglo pasado, cuando 29 de los asistentes a la convención estatal de la Legión Americana, celebrada en el hotel Bellevue-Stratford de Filadelfia, fallecieron debido a una infección por esta bacteria.

El bacilo, que se hallaba en las torres de enfriamiento del sistema de aire acondicionado, se dispersó por todo el hotel mediante los conductos de aire. Esto dio lugar a un contagio masivo, haciendo que más de 180 personas cayesen enfermas por la Legionella en el aire acondicionado.

Qué sistemas de aire acondicionado presentan mayor riesgo

Los aires acondicionados también pueden ocultar un enemigo de tamaño microscópico, sumamente peligroso: la Legionella. No obstante, no suele ser frecuente en aires acondicionados domésticos, si no que es más frecuente en equipos con enfriamiento evaporativo, torres de refrigeración o en unidades de tratamiento de aire con humectación.

Los sistemas centralizados utilizan agua para el enfriamiento, y estos depósitos podrían infectarse con la bacteria, que se esparce por toda la instalación a través de los conductos. Una situación que podría ocurrir, por ejemplo, en espacios como oficinas, hospitales, hoteles, cines o centros comerciales.

En definitiva, el riesgo es mayor en instalaciones con grandes volúmenes de agua, recirculación, temperaturas favorables para la bacteria y formación de aerosoles. Entre los elementos que requieren una atención específica se encuentran las torres de refrigeración, los condensadores evaporativos, las bandejas de condensados, los circuitos de agua climatizada y las unidades de tratamiento de aire con humidificación.

Elemento o instalaciónRiesgo principal
Aire acondicionado doméstico convencionalNo cuenta con un circuito de agua para la refrigeración.
Torres de refrigeraciónPuede generar aerosoles contaminados y dispersarlos por la instalación.
Condensadores evaporativosUtilizan agua y pueden favorecer la proliferación bacteriana si están mal mantenidos.
Bandejas de condensadosPueden acumular agua y convertirse en un punto de proliferación.
Unidades de tratamiento de aire con humectaciónContienen agua y pueden dispersar microorganismos mediante aerosoles.
Conductos de climatizaciónLa suciedad, la humedad y la materia orgánica pueden favorecer la presencia de agentes microbiológicos.

El papel de los filtros de aire acondicionado

Los filtros de aire acondicionado son importantes para mantener la calidad del aire interior y evitar que el polvo, los ácaros, los restos orgánicos y otras partículas circulen por las estancias. Sin embargo, un filtro no sustituye la limpieza, la desinfección ni el mantenimiento de los circuitos de agua de una instalación con riesgo de Legionella.

La contaminación por Legionella se produce principalmente cuando se inhalan aerosoles de agua contaminada. Por eso, cambiar o limpiar los filtros puede mejorar la higiene general del equipo, pero no elimina por sí solo la bacteria que pudiera encontrarse en una torre de refrigeración, un condensador evaporativo, una bandeja de condensados, un humidificador o una red de agua.

La acumulación de polvo, ácaros, restos orgánicos y humedad, cuando no se realiza una correcta limpieza de conductos de aire acondicionado, crea un entorno propicio para bacterias, hongos y mohos. La propia normativa mencionada advierte de que los conductos pueden convertirse en un vehículo de transmisión de patógenos si no se mantienen en condiciones higiénicas adecuadas.

En este sentido, existe un doble riesgo. Por un lado, un sistema de climatización sucio puede dispersar aerosoles contaminados con Legionella. Por otro, incluso en ausencia de esta bacteria, una mala calidad del aire interior tiene un impacto directo en la salud.

Filtros, conductos y calidad del aire interior

La Calidad del Aire Interior (CAI) se ha convertido en una exigencia legal y de salud pública, y la suciedad acumulada en los conductos tiene un papel clave en este punto. El aire viciado y contaminado que circula cuando no se realiza la limpieza de conductos de aire acondicionado se asocia con un aumento de alergias, asma, irritaciones de las vías respiratorias y el conocido como “Síndrome del Edificio Enfermo”.

Además, la suciedad y la materia orgánica en descomposición generan los malos olores que muchas veces se perciben al encender el aire acondicionado por primera vez en la temporada. Un sistema de conductos limpio no solo ayuda a prevenir la legionelosis, sino que también es la base para una estrategia de CAI adecuada.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por el Real Decreto 1027/2007, establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones para garantizar el bienestar térmico y la higiene en la limpieza de conductos de aire acondicionado. Para el mantenimiento higiénico, el RITE remite directamente a la norma UNE 100012, la guía técnica de referencia para la inspección, limpieza y desinfección de sistemas de climatización.

La norma UNE 171330 para la limpieza de conductos de aire acondicionado regula la evaluación y auditoría de la calidad del aire interior, incluyendo la medición de contaminantes y parámetros ambientales como el CO₂, la humedad o las partículas en suspensión.

Qué mantenimiento necesitan los filtros y los equipos

Su prevención pasa casi por completo mediante la inspección, las pruebas y las gestiones de mantenimiento adecuadas del sistema de aire acondicionado. Los planes de mantenimiento incluyen desde inspecciones periódicas, limpieza y desinfección de sistemas, hasta la implementación de tecnologías de monitoreo para detectar posibles contaminaciones a tiempo.

Limpieza y sustitución de filtros

Los filtros deben revisarse dentro del programa de mantenimiento de la instalación y limpiarse o sustituirse cuando su estado o el nivel de suciedad lo requieran. La periodicidad debe adaptarse al tipo de equipo, al uso de la instalación y a la cantidad de partículas que recibe el sistema.

La limpieza de los filtros contribuye a mantener un caudal de aire adecuado y a reducir la recirculación de partículas. No obstante, la intervención debe complementarse con la revisión de las unidades de tratamiento de aire, las bandejas de condensados, los conductos, los humidificadores y los componentes que puedan contener agua.

Revisión de bandejas y desagües

El nuevo Real Decreto sobre Legionella, que sustituye al anterior RD 865/2003, establece los criterios para la prevención y el control de la Legionella. Entre ellos, destaca la importancia del mantenimiento y buen funcionamiento de los aires acondicionados industriales, ya que aunque no sea lo más frecuente, la Legionella puede proliferar en bandejas de condensados de los equipos.

Las bandejas deben conservarse limpias, sin acumulaciones de agua, lodos, materia orgánica ni incrustaciones. También es necesario comprobar que los desagües funcionen correctamente y que no existan zonas donde el agua permanezca estancada.

Limpieza de conductos y unidades de tratamiento de aire

La normativa exige inspecciones periódicas del interior de los conductos y de las unidades de tratamiento de aire. También exige limpiezas programadas de conductos de aire acondicionado cuando los niveles de suciedad superen los umbrales permitidos.

Debe realizarse una inspección periódica, así como llevar una exhaustiva limpieza y desinfección tanto de los conductos por los que circula el aire como de las instalaciones, y registrar todas las acciones realizadas. El objetivo es evitar que se den altas concentraciones de este microorganismo en los conductos de aire acondicionado, ya que de lo contrario, se propagarían por todas las instalaciones en forma de aerosol, suponiendo un elevado riesgo de la salud para todas las personas presentes en ellas.

Control de humedad y condensación

El interior oscuro y húmedo de un conducto de aire puede favorecer la proliferación de agentes microbiológicos. La humedad persistente, las fugas, la condensación y los materiales orgánicos acumulados deben identificarse y corregirse como parte de la revisión higiénica.

La medición de la humedad y de las partículas en suspensión forma parte de la evaluación de la calidad del aire interior. La supervisión de estos parámetros permite identificar condiciones que pueden deteriorar la higiene del sistema, aunque no sustituye los análisis microbiológicos del agua cuando la instalación los requiere.

Desinfección de los componentes

Los procedimientos regulares incluyen la limpieza de depósitos, tuberías y cualquier sistema donde el agua pueda estancarse o recircular. Es fundamental desinfectar periódicamente con productos aprobados, como biocidas.

Para quienes buscan reforzar ese nivel de higiene y complementar la limpieza mecánica obligatoria, el tratamiento de desinfección con ozono puede ser una solución eficaz. Aplicado directamente en los conductos y unidades de tratamiento de aire, el ozono ayuda a eliminar virus, bacterias, mohos y compuestos orgánicos volátiles responsables de los malos olores, sin dejar residuos químicos y llegando a distintas zonas del sistema.

La aplicación de cualquier método de desinfección debe integrarse en un procedimiento técnico y realizarse con el sistema fuera de servicio cuando corresponda. La desinfección no reemplaza la eliminación física de polvo, lodos, incrustaciones, biofilm y materia orgánica.

limpieza de filtros de aire acondicionado

Plan de mantenimiento preventivo frente a la Legionella

Un plan de mantenimiento preventivo consiste en una serie de acciones y procedimientos diseñados para mantener las instalaciones libres de riesgos sanitarios, minimizando las condiciones que podrían favorecer la proliferación de la Legionella. Este tipo de plan se centra en la prevención, no solo en la corrección de problemas cuando ya aparecen, lo que lo convierte en una herramienta clave para evitar brotes.

Un plan de mantenimiento efectivo debe ser personalizado para cada tipo de instalación y sus particularidades. La implementación de un plan de mantenimiento preventivo requiere un enfoque integral y sistemático.

Evaluación inicial de riesgos

La implementación comienza con una evaluación de riesgos inicial: un diagnóstico de las instalaciones para identificar los puntos críticos donde podría proliferar la Legionella. Deben revisarse el diseño del sistema, los depósitos, los circuitos, los puntos de estancamiento, los equipos que generan aerosoles y el estado de los componentes.

El diseño del plan consiste en definir las acciones preventivas necesarias según el tipo de instalación y su uso. El programa debe tener en cuenta el tamaño de las instalaciones y las características de los equipamientos, y debe ser elaborado por una persona especializada que conozca a la perfección este tipo de sistemas.

Inspecciones regulares

Las inspecciones regulares son revisiones programadas de todas las áreas de riesgo, como torres de refrigeración, condensadores evaporativos, sistemas de agua caliente sanitaria, spas, piscinas y fuentes ornamentales.

En los sistemas de climatización deben examinarse los filtros, las unidades de tratamiento de aire, las bandejas de condensados, los desagües, los humidificadores, los conductos y los equipos de enfriamiento que utilicen agua.

Limpieza y desinfección

La limpieza y la desinfección de los sistemas de aires acondicionados son lo más eficaz para evitar la proliferación de la Legionella. Deben limpiarse los depósitos, las tuberías y cualquier sistema donde el agua pueda estancarse o recircular.

En épocas de calor, la puesta en marcha de torres de refrigeración y sistemas de aire acondicionado en comunidades y edificios es algo habitual. Sin embargo, este proceso, aunque pueda parecer rutinario, no debe realizarse sin una revisión higiénico-sanitaria previa.

Por ello, deben someterse a una limpieza y desinfección a fondo al menos una vez al año, o cuando la instalación haya permanecido parada más de un mes. Activar estos equipos sin la preparación adecuada no solo puede suponer un riesgo para la salud pública, sino que también puede incumplir la normativa vigente.

Control de temperaturas

El control de temperatura es una medida eficaz para prevenir el crecimiento de la Legionella. Mantener el agua caliente a más de 50°C y el agua fría por debajo de 20°C es una medida eficaz para prevenir el crecimiento de la Legionella.

En instalaciones específicas, la normativa vigente establece parámetros que deben incorporarse al plan de prevención. Por ejemplo, el Real Decreto 487/2022 exige en hospitales mantener el agua fría por debajo de 25 °C y el agua caliente por encima de 50 °C en puntos terminales, además de garantizar una circulación continua del agua para evitar estancamientos.

Los planes de mantenimiento deben incluir un monitoreo continuo de las temperaturas. También deben contemplar la revisión de los puntos donde el agua pueda permanecer dentro de rangos favorables para la proliferación bacteriana.

Análisis microbiológicos

Los análisis de agua deben realizarse regularmente en laboratorios acreditados para verificar la ausencia de la bacteria. La normativa obliga a realizar análisis de Legionella con una frecuencia determinada.

Estos análisis deben llevarlos a cabo laboratorios acreditados bajo la norma UNE-EN-ISO/IEC 17025, y el muestreo debe ser representativo y trazable. La detección temprana es una de las medidas más eficaces para evitar un brote.

Los profesionales pueden recoger muestras de agua y analizar sus parámetros fisicoquímicos y microbiológicos en el laboratorio, para así descartar o confirmar la presencia de Legionella en el aire acondicionado.

Tratamientos correctivos

En caso de que se detecten niveles elevados de Legionella, el plan debe incluir procedimientos rápidos de choque térmico o químico para erradicar la bacteria. En caso de detectarse resultados positivos por encima de los umbrales permitidos, el RD 487/2022 establece actuaciones correctivas inmediatas, como limpiezas y desinfecciones de choque y notificación a las autoridades sanitarias.

La desinfección térmica consiste en la elevación de la temperatura del agua a niveles letales para la bacteria y la apertura de todos los grifos y duchas para pasteurizar la red. La desinfección química consiste en la aplicación de biocidas en el circuito de agua.

Registro y documentación

Mantener un registro detallado de todas las acciones realizadas en el plan de mantenimiento es fundamental para auditar el cumplimiento de la normativa y tener control de las operaciones realizadas.

El RITE exige un registro documental obligatorio de todas las actuaciones de mantenimiento. El muestreo debe ser representativo y trazable, y las inspecciones y revisiones de los sistemas deben quedar documentadas.

Prevención antes de poner en marcha la instalación

La prevención obligatoria y la limpieza de los conductos de aire acondicionado son algunas de las primeras medidas para garantizar un uso seguro de estas instalaciones. Encender torres de refrigeración y sistemas de aire acondicionado sin una revisión higiénica previa puede tener consecuencias importantes tanto a nivel legal como sanitario.

Antes de cada temporada de uso intensivo debe comprobarse el estado higiénico-sanitario de los equipos. La revisión debe incluir los elementos con agua, las superficies internas, los filtros, las bandejas de condensados, las unidades de tratamiento de aire y los conductos.

También deben verificarse los registros de mantenimiento, los resultados de los análisis y las actuaciones pendientes. La prevención no debe limitarse a la limpieza realizada al inicio de la temporada, porque la aparición de nuevas bacterias puede producirse posteriormente si existen condiciones favorables.

Normativa aplicable en España

En España, la prevención de la legionelosis está regulada por normativas nacionales, aunque es en el ámbito autonómico donde la vigilancia se vuelve más exhaustiva para garantizar el cumplimiento de los protocolos.

El Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, establece las medidas higiénico-sanitarias para prevenir y controlar la legionelosis. El Real Decreto 614/2024 que modifica el RD 487/2022, que regula la prevención de la Legionella en España, exige que todas las instalaciones que presenten riesgo implementen programas de mantenimiento higiénico-sanitario.

Esta normativa actualizada establece que los planes de mantenimiento preventivo sean obligatorios y más estrictos, incorporando medidas como la formación continua del personal, el uso de tecnologías avanzadas de monitorización y la revisión de las instalaciones de forma periódica.

El RITE, aprobado por el Real Decreto 1027/2007, establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones para garantizar el bienestar térmico y la higiene. Para el mantenimiento higiénico, el RITE remite directamente a la norma UNE 100012, la guía técnica de referencia para la inspección, limpieza y desinfección de sistemas de climatización.

Plan de Prevención y Control de Legionella

Toda instalación de riesgo debe contar con un PPCL actualizado y personalizado. Este documento no es un simple trámite burocrático, sino una guía donde se identifican los puntos críticos, los protocolos de muestreo y las tareas de limpieza y desinfección necesarias según cada sistema, ya sean torres de refrigeración, condensadores evaporativos o sistemas HVAC.

El cumplimiento normativo exige que las instalaciones con mayor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella se sometan a controles, limpiezas y desinfecciones conforme a sus características y nivel de riesgo. La formación del personal y la intervención de técnicos cualificados forman parte de este sistema de control.

Muestreos y análisis periódicos

La normativa obliga a realizar análisis de Legionella con una frecuencia determinada. Estos análisis deben llevarlos a cabo laboratorios acreditados bajo la norma UNE-EN-ISO/IEC 17025, y el muestreo debe ser representativo y trazable.

La frecuencia de los controles debe establecerse en función de la evaluación de riesgos y de las características de la instalación. En áreas críticas pueden realizarse controles trimestrales o incluso mensuales, según lo que establezca el plan.

Responsabilidades y sanciones

El incumplimiento de estas medidas preventivas no es un asunto menor. La legislación contempla sanciones que pueden ir desde multas económicas elevadas hasta el cierre temporal de la instalación.

También pueden existir responsabilidades penales si un brote de legionelosis causa daños a la salud de las personas por no haber realizado la limpieza de conductos de aire acondicionado. En la Comunidad de Madrid, las inspecciones de sanidad son rigurosas y no realizar la revisión preventiva antes de poner en marcha sistemas de gran potencia puede derivar en sanciones económicas, responsabilidades penales e incluso en la clausura de los espacios.

Instalaciones especialmente sensibles

Hospitales

Los hospitales son entornos especialmente sensibles a la Legionella. Cuentan con extensas redes de agua caliente sanitaria (ACS) y sistemas de climatización.

La bacteria puede proliferar en los grandes depósitos de agua caliente, en los circuitos de tuberías con tramos de poco flujo o en equipos médicos que usan agua, como nebulizadores y respiradores. Además, los pacientes hospitalizados suelen ser personas vulnerables, por lo que una infección de legionelosis en este entorno puede tener consecuencias muy graves.

Un riesgo adicional en hospitales son las torres de refrigeración del sistema de aire acondicionado o calefacción, que si no se mantienen correctamente pueden dispersar aerosoles contaminados a través del edificio.

La normativa vigente en España, el Real Decreto 487/2022, exige a los hospitales implementar un Plan de Prevención y Control de Legionella riguroso. La ley obliga a efectuar controles periódicos, así como inspecciones y revisiones documentadas de los sistemas.

Hoteles y alojamientos turísticos

Los hoteles comparten muchos de los riesgos de los hospitales en cuanto a sistemas de agua, aunque el perfil de los usuarios es distinto. Un hotel típico tiene una gran red de distribución de agua caliente con múltiples plantas, habitaciones y zonas comunes.

Un riesgo característico es la ocupación variable: algunas habitaciones o alas del hotel pueden permanecer sin usar durante días o semanas, lo que provoca estancamiento de agua en esas tuberías y un enfriamiento que sitúa al agua en la franja de temperatura ideal para la Legionella, entre 20 y 45 °C.

Asimismo, los hoteles frecuentemente cuentan con spa, jacuzzi, piscinas o fuentes ornamentales, instalaciones recreativas que generan aerosoles de agua templada y que, si no se tratan correctamente, son un foco potencial de Legionella.

Otro aspecto a considerar es la presencia posible de torres de refrigeración o sistemas de climatización evaporativos en grandes complejos hoteleros, que al igual que en hospitales podrían dispersar la bacteria.

Edificios públicos, comerciales e industriales

El riesgo también afecta a oficinas, hospitales, hoteles, cines, centros comerciales, naves industriales, comunidades y edificios de gran tamaño. El gran volumen de personas que trabaja o circula por estos lugares obliga a tener especial precaución con la Legionella en el aire acondicionado.

Un descuido podría dar pie a cientos o miles de contagios de legionelosis. Cualquier persona o empresa que esté a cargo de un sistema de ventilación de este tipo tiene que velar por su limpieza de forma regular, con el fin de evitar la aparición de esta y otras bacterias.

Tipos y Normas de Mantenimiento a Torres de Enfriamiento

Errores frecuentes en el mantenimiento

  • Considerar que la limpieza o sustitución del filtro elimina por sí sola el riesgo de Legionella.
  • Confundir un equipo doméstico sin circuito de agua con una instalación industrial de enfriamiento evaporativo.
  • Encender una torre de refrigeración o un sistema centralizado después de una parada prolongada sin una revisión higiénico-sanitaria previa.
  • Dejar agua estancada en bandejas de condensados, depósitos, tuberías, humidificadores o circuitos poco utilizados.
  • Limpiar únicamente las superficies visibles y no revisar el interior de conductos y unidades de tratamiento de aire.
  • Realizar una desinfección sin retirar previamente lodos, incrustaciones, biofilm, polvo y materia orgánica.
  • No efectuar análisis microbiológicos en laboratorios acreditados.
  • No registrar las inspecciones, limpiezas, desinfecciones, muestreos y resultados.
  • Aplicar tratamientos térmicos o químicos sin un procedimiento técnico y sin personal cualificado.
  • Retrasar las acciones correctivas cuando se detectan niveles elevados de Legionella.

Cómo organizar un programa de mantenimiento

  1. Realizar un diagnóstico de las instalaciones para identificar los puntos críticos donde podría proliferar la Legionella.
  2. Definir las acciones preventivas necesarias según el tipo de instalación y su uso.
  3. Establecer un calendario de inspecciones, limpieza, desinfección, muestreo y control de temperaturas.
  4. Revisar los filtros, las unidades de tratamiento de aire, las bandejas de condensados, los desagües, los humidificadores, los conductos y los equipos que utilizan agua.
  5. Realizar las tareas de mantenimiento según el cronograma establecido.
  6. Analizar las muestras en laboratorios acreditados cuando lo determine el plan o la evaluación de riesgos.
  7. Controlar regularmente la efectividad del plan y realizar ajustes si se detectan posibles riesgos.
  8. Registrar todas las actuaciones, incidencias, resultados y medidas correctivas.
  9. Aplicar procedimientos rápidos de choque térmico o químico cuando se detecten niveles elevados de Legionella.

La prevención es una estrategia legal y de salud. Un mantenimiento documentado y basado en las normas UNE no solo reduce el riesgo de sanciones, sino que también permite ofrecer un ambiente interior más saludable para las personas que utilizan estos espacios.

A fin de cuentas, esta no es una tarea puntual. Todo lo contrario. Es conveniente realizar varias inspecciones al año, con el objetivo de cerciorarse de que no han surgido nuevas bacterias.

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