Filtros y mascarillas de protección respiratoria

Los filtros y las mascarillas de protección respiratoria se utilizan para proteger el sistema respiratorio frente a partículas, gases, vapores y agentes biológicos, así como en situaciones de deficiencia de oxígeno cuando se emplean equipos aislantes. La elección correcta depende del contaminante, su concentración, la duración de la exposición, el nivel de oxígeno, las condiciones de trabajo y el ajuste del equipo al rostro.

Los equipos filtrantes purifican el aire contaminado mediante uno o varios filtros, mientras que los equipos aislantes suministran gas respirable no contaminado desde una fuente externa e independiente del ambiente. Los equipos de evacuación están diseñados para escapar en situaciones de emergencia y no deben utilizarse nunca como sustitutos de equipos destinados a realizar un trabajo.

Qué son los filtros respiratorios y por qué son importantes

Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. Estos filtros, integrados en equipos de protección respiratoria como mascarillas o respiradores, actúan como una barrera frente a contaminantes que pueden dañar la salud.

Su importancia radica en la protección que brindan contra riesgos asociados a la exposición prolongada o puntual a sustancias peligrosas. Esto es especialmente relevante en sectores industriales donde el contacto con polvos, productos químicos o agentes biológicos es frecuente.

La inhalación de agentes nocivos puede provocar desde irritaciones leves en las vías respiratorias hasta enfermedades profesionales graves, como neumoconiosis, asma ocupacional o daños pulmonares crónicos. Utilizar el filtro respiratorio adecuado no solo protege la salud a corto plazo, también previene enfermedades graves como neumoconiosis, intoxicaciones o infecciones respiratorias.

Cuándo es necesario utilizar protección respiratoria

El uso de un filtro de protección respiratoria es necesario cuando te encuentras en entornos donde el aire contiene contaminantes dañinos que pueden afectar tu salud. Antes de que los empleados utilicen la protección respiratoria, debe comprobarse cuidadosamente si esta medida no puede evitarse adoptando medidas de protección técnicas u organizativas alternativas.

  • ¿Existen alternativas para la sustancia peligrosa utilizada o puede evitarse por completo?
  • ¿Puede evitarse la liberación de la sustancia peligrosa?
  • ¿Puede contenerse el peligro en su punto de origen?
  • ¿Puede llevarse a cabo la actividad desde un lugar menos peligroso?
  • ¿Puede capturarse el contaminante en su punto de origen, por ejemplo, mediante su extracción?

Sólo si ninguna de estas medidas puede llevarse a cabo con éxito, deberá utilizarse el equipo de protección personal, en este caso la protección respiratoria. La protección respiratoria es un elemento clave dentro de la prevención de riesgos laborales, especialmente en aquellos entornos donde los trabajadores pueden estar expuestos a contaminantes como polvo, gases, vapores o partículas en suspensión.

Situaciones habituales de exposición

  • Ambientes laborales con exposición a sustancias peligrosas: si trabajas en industrias como la construcción, minería, agricultura o fabricación, es probable que estés expuesto a polvo, partículas, gases o vapores químicos.
  • Presencia de contaminantes biológicos: en entornos hospitalarios o en actividades que impliquen contacto con agentes infecciosos, los filtros pueden protegerte contra virus, bacterias y otros microorganismos.
  • Alta contaminación ambiental: en áreas urbanas con niveles elevados de smog o en ciudades con alertas por mala calidad del aire, un filtro respiratorio puede prevenir problemas respiratorios a largo plazo.
  • Emergencias y desastres: situaciones como incendios, derrames químicos o explosiones liberan partículas y gases peligrosos que requieren el uso inmediato de filtros especializados.
  • Uso de productos químicos domésticos o profesionales: al manejar pinturas, solventes, pesticidas o productos de limpieza fuertes, los filtros te protegen contra los vapores irritantes.

Tipos principales de protección respiratoria

La siguiente clasificación se basa en dos tipos principales: equipos filtrantes y equipos aislantes. En un nivel básico, los respiradores se dividen en dos categorías.

Equipos filtrantes

Los equipos filtrantes suministran aire respirable por medio de la purificación o filtración del aire contaminado. Estos equipos constan de una pieza facial y uno o varios filtros capaces de eliminar los contaminantes del aire.

Los respiradores filtrantes son suministrados para condiciones de aire ambiente. Las sustancias nocivas que tienen el potencial de dañar la salud y que podrían ocurrir a través del manejo de productos químicos se filtran de este aire ambiente antes de que llegue al usuario.

Algunos requisitos para el uso de respiradores con filtro son que es técnicamente posible filtrar las sustancias nocivas, que el contenido de oxígeno del aire es al menos del 17% y que las sustancias nocivas son conocidas y tienen buenas propiedades de advertencia, por ejemplo, sabor u olor.

No deberían utilizarse equipos filtrantes cuando la concentración de oxígeno sea inferior a 19,5% en volumen. Los filtros estándar no generan oxígeno y no deben usarse en condiciones de baja concentración de oxígeno.

Equipos aislantes

Los equipos aislantes suministran gas respirable no contaminado procedente de una fuente externa e independiente del medio ambiente. Estos equipos constan de una pieza facial y un suministro de gas respirable no contaminado.

  • Equipos de aire fresco: son aquellos que tienen el extremo de la manguera de suministro de aire ubicado en el exterior de la atmósfera contaminada.
  • Equipos de línea de aire comprimido: son equipos en los que el suministro de aire se realiza mediante una fuente de aire comprimido limpio y respirable.
  • Equipos autónomos: son equipos en los que la fuente de aire es una botella a presión portada por el mismo usuario del equipo.

Los respiradores autónomos son independientes del aire en el ambiente, con aire de respiración que se transporta en cilindros de oxígeno u otros recipientes sellados. Este tipo de protección respiratoria se usa comúnmente en situaciones extremas como el rescate de incendios.

Los equipos de suministro de aire son aquellos en los que el aire proviene de una fuente independiente, una bala o compresor. Hay dos tipos de equipos: los SCBA (Self Contained Breathing Apparatus), y los ERA (equipos con aire comprimido).

Los equipos autónomos de respiración permiten respirar independientemente de la atmósfera ambiente, por medio de aire comprimido que se almacena en una botella que transporta el propio trabajador. Su utilización está recomendada en ambientes laborales en los que el aire no es respirable y se requiere una cierta libertad de movimiento.

Equipos de evacuación

Los equipos de evacuación están diseñados para escape en situaciones de emergencia. No deben utilizarse nunca como sustitutos de equipos para realización de un trabajo. Por su funcionamiento pueden ser filtrantes o aislantes.

Mascarillas y piezas faciales

Las mascarillas respiratorias con filtro se subdividen en diferentes tipos. Las medias máscaras de filtración de partículas, también llamadas mascarillas de polvo o mascarillas FFP, ofrecen una protección confiable contra partículas como polvo y aerosoles.

Otros tipos comunes de mascarillas de respiración son las mascarillas de media cara y de cara completa, que, cuando están equipadas con los filtros apropiados, protegen adicionalmente contra gases y vapores.

  • Mascarillas filtrantes de partículas.
  • Medias máscaras reutilizables con filtros intercambiables.
  • Máscaras completas con filtros apropiados.
  • Boquillas.
  • Equipos motorizados con capuchas o cascos.
  • Equipos respiratorios aislantes.

Mascarillas filtrantes desechables

Todo el material de la máscara es filtrante. Los filtros se dividen en tres clases: FFP1, FFP2 y FFP3, de acuerdo con la norma EN149:2001 (+A1:2009).

ClaseEficiencia de filtraciónAplicación general
FFP1Al menos el 80%Partículas de baja peligrosidad
FFP2Al menos el 94%Partículas de toxicidad media
FFP3Al menos el 99%Partículas tóxicas o muy finas

Las mascarillas filtrantes de partículas protegen frente a polvos, humos y aerosoles. Las mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3 están destinadas principalmente a partículas y no sustituyen automáticamente a los filtros específicos para gases y vapores.

Medias máscaras y máscaras completas

Los filtros reutilizables se colocan en una pieza facial, que puede ser media máscara o máscara completa, y ofrecen protección contra partículas y gases, de acuerdo con la norma EN 143:2001 (A1:2006).

Dependiendo de su diseño, estos tipos de mascarillas de respiración son relativamente ligeras, compactas, fáciles de usar y de bajo mantenimiento. Las mascarillas de respiración completas y los respiradores de media cara pueden utilizar filtros específicos o filtros combinados.

Equipos motorizados

Los equipos motorizados son equipos filtrantes de ventilación asistida con capuchas o cascos y altos niveles de protección. Ofrecen una gran comodidad para trabajos de larga duración ya que combinan diferentes protecciones.

Se rigen por la norma EN 12941:1998 y pueden utilizarlos usuarios con barba o con problemas de ajuste facial, al igual que personas incapacitadas para llevar un equipo de presión negativa.

Los equipos de protección respiratoria pueden ser de presión positiva o negativa. Los equipos de presión positiva disponen de un mecanismo que impulsa el aire y lo hace pasar a través de un filtro para que llegue limpio a la persona que utiliza el equipo. En los equipos de presión negativa, el propio trabajador hace, con cada inhalación, que el aire pase por el filtro.

Clasificación de los filtros respiratorios

La elección del equipo filtrante depende en primera instancia del tipo de contaminante. Por eso hay filtros para partículas, filtros para gases y vapores y filtros combinados.

TipoClaseColorUso y particularidades
A1, 2, 3MarrónGases y vapores orgánicos de punto de ebullición mayor que 65 °C
AX-MarrónGases y vapores orgánicos de punto de ebullición menor o igual que 65 °C. Uso máximo 1 jornada
B1, 2, 3GrisGases y vapores inorgánicos
E1, 2, 3AmarilloDióxido de azufre y otros gases ácidos
K1, 2, 3VerdeAmoniaco y sus derivados orgánicos
SX-VioletaGases específicos. Debe figurar el nombre de los productos químicos y sus concentraciones máximas
NO-P3-AzulÓxidos de nitrógeno. Uso máximo 1 jornada
Hg-P3-RojoVapores de mercurio. Uso máximo 50 horas
P1, 2, 3BlancoPartículas

Clases de los filtros químicos

Según su capacidad de absorción, los filtros químicos se clasifican en tres clases: clase 1, filtros de baja capacidad; clase 2, filtros de media capacidad; y clase 3, filtros de alta capacidad.

A diferencia de los filtros físicos, en los filtros químicos cada clase superior implica mayor duración del filtro, pero no mayor protección, esta se consigue utilizando el filtro adecuado al contaminante.

Filtros para partículas y aerosoles

Los filtros para partículas están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles. En Europa, los filtros para partículas se clasifican según la norma EN 143 en tres clases, basadas en su eficiencia de filtración.

ClaseEficiencia mínimaPartículas y usos
P180%Partículas no tóxicas y de baja toxicidad
P294%Partículas de toxicidad media
P399,95%Partículas tóxicas o muy finas

Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire. Son ideales en situaciones donde las partículas pueden ser inhaladas y causar daños a la salud.

Aplicaciones de los filtros de partículas

  • Polvo y polen: son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias.
  • Humo: para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.
  • Aerosoles líquidos: este tipo de filtros protege contra nieblas o aerosoles generados por productos químicos líquidos.
  • Ambientes industriales: procesos como construcción, minería, agricultura y manufactura suelen generar partículas nocivas.
  • Agentes biológicos: los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas.

Esto corresponde principalmente a filtros de eficiencia P1 o P2, dependiendo del tipo de polvo, tóxico o no tóxico. P2 o P3 son necesarios dependiendo de la toxicidad de las partículas.

En el caso de incendios, también podría ser necesario el uso de filtros combinados si hay gases tóxicos presentes. Si los productos químicos emiten gases además de aerosoles, podrían requerirse filtros combinados.

Es importante recordar que, además de los filtros, se necesita un ajuste adecuado del equipo y otras medidas de control.

Filtros para gases y vapores

Los filtros para gases y vapores están diseñados para proteger contra contaminantes químicos específicos. Estos filtros se clasifican según la norma EN 14387 y se identifican por letras y colores específicos, dependiendo del tipo de contaminante.

Filtros para gases y vapores orgánicos

Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos. Estos filtros contienen materiales especiales, como carbón activado, que adsorben los gases y vapores, evitando que ingresen a tus pulmones.

Los filtros de tipo A están destinados a gases y vapores orgánicos con puntos de ebullición superiores a 65 °C. Los filtros de tipo AX se utilizan para gases y vapores orgánicos con puntos de ebullición menor o igual que 65 °C, con un uso máximo de una jornada.

  • Manipulación de disolventes: son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.
  • Industrias químicas: se recomiendan para tareas donde se manejen sustancias orgánicas volátiles o procesos de síntesis química.
  • Laboratorios: en entornos donde se manejan compuestos orgánicos volátiles, los filtros Tipo A protegen eficazmente a los trabajadores.
  • Producción agrícola: durante la aplicación de pesticidas, podrían requerirse filtros Tipo A en combinación con filtros para partículas si el producto genera aerosoles o partículas en suspensión.
  • Entornos de fabricación: en talleres de automoción, fabricación de plásticos o lugares donde se emiten vapores orgánicos durante procesos de producción, los filtros Tipo A son esenciales.

Filtros para gases y vapores inorgánicos

Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire. Este tipo de filtro se clasifica como Tipo B según la norma EN 14387:2022 y utiliza materiales específicos para adsorber gases y vapores inorgánicos, excluyendo monóxido de carbono.

  • Exposición a cloro: en plantas de tratamiento de agua o industrias químicas donde se utiliza cloro como desinfectante o reactivo.
  • Industria metalúrgica: en procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, se generan gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre.
  • Producción de productos químicos: durante la manipulación de sustancias como dióxido de azufre, ácido clorhídrico o gases derivados de reacciones químicas industriales.
  • Laboratorios: los filtros Tipo B protegen contra gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro.

Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K, que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados. Es importante recalcar esta diferencia para garantizar el uso del filtro correcto.

Para gases específicos como monóxido de carbono, se requieren filtros especializados marcados para ese uso, ya que los filtros Tipo B no son efectivos contra este contaminante.

Filtros para gases ácidos y contaminantes específicos

Los filtros Tipo E protegen frente a dióxido de azufre y otros gases ácidos. Los filtros Tipo K protegen frente a amoníaco y sus derivados orgánicos. Los filtros Tipo SX están destinados a gases específicos, y debe figurar el nombre de los productos químicos y sus concentraciones máximas.

Los filtros NO-P3 están destinados a óxidos de nitrógeno y tienen un uso máximo de una jornada. Los filtros Hg-P3 protegen frente a vapores de mercurio y tienen un uso máximo de 50 horas.

Filtros combinados

Los filtros combinados ofrecen protección tanto contra partículas como contra gases y vapores. Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.

Estos filtros son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire, incluyendo partículas sólidas y líquidas, gases y vapores. Están diseñados para entornos donde coexisten múltiples riesgos, proporcionando una defensa completa en un solo filtro.

  • Entornos industriales complejos: lugares donde se generan simultáneamente polvo, humos metálicos y vapores químicos, como fábricas, talleres de soldadura o laboratorios químicos.
  • Aplicaciones químicas: en la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos.
  • Sectores de construcción: actividades que generan polvo fino combinado con vapores de solventes o adhesivos.

Los filtros combinados adecuados serían de clase P3 junto con un filtro de gases y vapores Tipo A para vapores orgánicos o Tipo E para gases ácidos. Por ejemplo, un filtro A2B2E2K2-P3 brindaría protección contra una amplia gama de contaminantes.

Filtros especiales para aplicaciones industriales

En entornos industriales con altos niveles de contaminación o exposición a sustancias peligrosas, es necesario recurrir a filtros especiales diseñados para enfrentar desafíos específicos. Estos filtros ofrecen soluciones avanzadas para proteger a los trabajadores en industrias con riesgos únicos.

  • Filtros contra vapores y gases combinados: están diseñados para entornos donde coexisten múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos.
  • Filtros para contaminantes radiológicos: se utilizan en plantas nucleares y laboratorios especializados para capturar partículas radiactivas.
  • Filtros para procesos de soldadura: están diseñados para capturar humos metálicos y gases nocivos generados durante la soldadura o el corte de metales.
  • Filtros para ambientes extremos: algunos filtros están preparados para resistir altas temperaturas, alta humedad o condiciones corrosivas.

Normalmente, los filtros para contaminantes radiológicos son de clase P3, ya que ofrecen la máxima eficiencia para partículas finas y tóxicas. En ambientes radiológicos, se combinan con otras medidas de protección, como máscaras completas y equipos de suministro de aire.

En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes. En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido, no filtros pasivos.

Cómo elegir el filtro adecuado para una mascarilla

Elegir el filtro adecuado para tu mascarilla es esencial para garantizar una protección efectiva frente a los contaminantes presentes en tu entorno. La selección debe comenzar con la identificación del riesgo respiratorio y la evaluación del nivel de riesgo al que nos enfrentamos.

1. Identificar el contaminante

Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto. Las partículas pueden ser polvo, polen, humo o microorganismos. Los gases y vapores pueden incluir amoníaco, cloro, disolventes o vapores orgánicos.

También deben considerarse el estado físico del contaminante, como polvo, fibra, humo, gas o vapor, la concentración máxima que se estima encontrar en la atmósfera y, si es posible, el valor límite ambiental.

2. Comprobar la concentración y el nivel de protección

El nivel de protección de los equipos está determinado por el Factor de Protección Nominal (FPN), que se calcula según el porcentaje de fuga total hacia el interior.

Elige el nivel de protección necesario según la capacidad de filtrado. P1, P2 y P3 se utilizan para partículas, con niveles de eficacia crecientes. A, B, E y K se utilizan para gases y vapores específicos, como orgánicos, inorgánicos, ácidos o amoníaco.

3. Verificar el oxígeno disponible

La concentración de oxígeno debe mantenerse durante todo el tiempo que dure el trabajo o la exposición. No deberían utilizarse equipos filtrantes cuando la concentración de oxígeno sea inferior a 19,5% en volumen.

La deficiencia de oxígeno, el desconocimiento acerca de los contaminantes presentes o las atmósferas inmediatamente peligrosas para la vida o la salud llevan de forma ineludible a la utilización de equipos aislantes.

4. Considerar la duración de la exposición

Analiza la duración de la exposición: no es lo mismo un uso ocasional que un uso prolongado durante la jornada. Si usarás la mascarilla durante largos períodos, opta por filtros ligeros y cómodos que no dificulten la respiración.

Los filtros tienen una duración limitada. Infórmate sobre el tiempo de uso recomendado por el fabricante y reemplázalos cuando sea necesario. Sin embargo, en ningún caso debe utilizarse la propiedad de aviso como indicación de la caducidad.

5. Comprobar la compatibilidad

Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas. Algunos filtros son específicos para ciertos equipos o marcas.

Los adaptadores faciales se presentan para que se les acople un filtro o más de un filtro. La protección ofrecida es adecuada en ambas situaciones siempre que se observen algunas precauciones.

En ningún caso deberán emplearse filtros diseñados para ser usados en adaptadores faciales de más de un filtro en adaptadores de un solo filtro. Al recambiar los filtros en adaptadores faciales para más de un filtro deberán recambiarse todos al mismo tiempo.

6. Valorar las características del usuario

Es necesario saber qué forma y tamaño tiene la cara del usuario, si lleva barba o bigote, si tiene cicatrices, para determinar el ajuste del dispositivo a su rostro, además de conocer su sensibilidad al riesgo al que se enfrenta o su capacidad olfativa para detectar olores.

La presencia de vello facial, cicatrices y otros elementos pueden afectar la hermeticidad. De igual manera, el uso de determinados accesorios como pañuelos, collares y otros objetos también podría afectar al ajuste del equipo.

7. Considerar las condiciones del lugar de trabajo

Hay que conocer la temperatura, la humedad, el ritmo de trabajo, el tiempo de uso del equipo, la movilidad y el estrés térmico, entre otros factores.

La adaptación del equipo al ambiente de trabajo es esencial. El equipo de protección respiratoria no debe ser fuente de riesgos, especialmente cuando se trabaje en atmósferas potencialmente explosivas.

Normas y requisitos de seguridad

Los países europeos están sujetos a amplias regulaciones sobre el tema de la seguridad laboral. Entre otras, estas regulaciones describen la selección y el uso correctos de la ropa protectora y el equipo de protección personal, como las mascarillas respiratorias.

Los fabricantes sólo pueden poner en el mercado equipos de protección individual que cumplan ciertos requisitos. Es importante que los trabajadores realicen un examen de salud laboral previo antes de utilizar la protección respiratoria en el lugar de trabajo.

Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO. Estas certificaciones garantizan su eficacia.

También debe comprobarse que el equipo cumpla con la certificación CE y las normas UNE-EN aplicables. Todas las mascarillas cumplen la norma europea EN 149:2001.

Ajuste, uso y mantenimiento

Un equipo de protección respiratoria solo es eficaz si se utiliza correctamente. La adaptación del equipo al usuario es especialmente importante cuando la eficacia depende de la hermeticidad de las piezas faciales.

  • Ajustar la mascarilla correctamente al rostro para evitar fugas.
  • Comprobar el estado del equipo antes de cada uso.
  • Sustituir los filtros según las indicaciones del fabricante o antes si presentan saturación.
  • No modificar ni manipular el equipo de forma no autorizada.
  • Guardar las mascarillas en un lugar limpio y seco.

Cuando se utilicen equipos que dispongan de manguera para el aporte de aire deberán usarse siempre con el tipo y longitudes de manguera con las que el equipo se haya puesto en el mercado.

La compatibilidad con otros equipos de protección individual también debe comprobarse, especialmente cuando se utilizan gafas, cascos o protectores auditivos.

Formación y concienciación

La empresa debe proporcionar formación específica a los trabajadores sobre la identificación de riesgos respiratorios en su puesto, el uso, ajuste y mantenimiento de las mascarillas y el reconocimiento de signos de mal funcionamiento o deterioro.

Una elección inadecuada del equipo o un uso incorrecto puede reducir su eficacia y poner en riesgo la salud de la plantilla. Una correcta selección y uso de mascarillas y filtros puede marcar la diferencia entre un entorno laboral seguro y uno con riesgos evitables.

Tipos de filtros respiratorios por contaminante

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