La forma de una mascarilla determina cómo cubre el rostro, qué zonas protege y cómo se adapta a la piel o a las vías respiratorias. Existen formatos muy diferentes: desde mascarillas cosméticas para el cuidado facial hasta mascarillas quirúrgicas, higiénicas, autofiltrantes y dispositivos destinados a administrar gases medicinales.
Una mascarilla es un dispositivo que cubre la nariz y la boca, y a veces también parte del rostro, con una finalidad sanitaria: filtrar el aire que se respira, contener las partículas que expulsa quien la lleva o administrar gases medicinales. En su sentido sanitario, la mascarilla es una barrera física colocada sobre las vías respiratorias superiores.
Según su diseño cumple una de dos funciones opuestas: impedir que lo que hay en el aire llegue a los pulmones de quien la usa, o impedir que lo que sale de esos pulmones se disperse en el entorno.
Qué significa la forma de una mascarilla
La forma de una mascarilla está relacionada con su finalidad, el material empleado, el nivel de protección y la manera en que se ajusta a la cara. Hay modelos planos, plegables, con pliegues, en forma de copa, con estructura moldeada, de tela, de material no tejido, de gel, de hidrogel, en barra o con forma anatómica del rostro.
Hay muchos tipos distintos de mascarillas, y su eficacia para bloquear los virus depende de su diseño y de lo bien que se ajusten a la cara.
Los espacios pueden dejar que entre y salga aire. Revisar si hay espacios al colocar sus manos en forma de cuenco alrededor de los bordes externos de la mascarilla.
Una mascarilla de barrera retiene partículas por dos mecanismos combinados. Uno es puramente mecánico: las fibras del material forman una malla que atrapa las gotas y los aerosoles de mayor tamaño. El otro es electrostático, y aquí está buena parte del secreto de las mascarillas modernas de polipropileno: el tejido lleva una carga eléctrica que captura partículas diminutas que, por puro tamaño, atravesarían los huecos de la malla sin dificultad.
Formas de mascarillas cosméticas
No podemos evitarlo, nos pierden las mascarillas faciales. Con sus aromas, texturas y efectos tan variados, no podemos prescindir casi de ninguna de ellas.
Especialmente desde que se comercializan en esos cómodos envases monodosis. Y es que todas las firmas cosméticas se han volcado en el desarrollo de ingeniosos formatos de mascarillas faciales que atraen la atención de quienes quieren lucir un rostro de muñeca sin necesidad de acudir al centro de belleza.
Las mujeres asiáticas nos llevan algo de ventaja en este campo, pero, poco a poco, parece que nos vamos sumando a la saludable moda de tomarse 15 minutos para cuidar el rostro y relajar cuerpo y mente.
Mascarillas en barra
Son una novedad reciente en cuanto a aplicación de mascarillas faciales y están pensadas para su uso doméstico.
Lo más destacable de este formato en barra es su fácil aplicación sobre el rostro, que permite dosificar la cantidad de producto que necesitamos, en el área concreta y sin mancharnos las manos (ni cualquier otra herramienta) ni desperdiciar.
Mascarillas LED
Un formato que nada tiene que ver con el resto y que encontraremos en centros estéticos, aunque también encontraremos versiones domésticas.
Utilizan una tecnología desarrollada por la NASA a base de luz LED con longitudes de onda a de baja intensidad, diseñada para tratar marcas y cicatrices.
Utilizan una tecnología a base de luz LED de baja intensidad que, curiosidad, desarrolló la NASA para tratar las pequeñas heridas de los astronautas en sus viajes espaciales. Por ello, son ideales para cicatrizar marcas y cicatrices de acné.

Mascarillas peel off
Este tipo de mascarillas faciales cuentan con gran aceptación entre aquellas mujeres que quieren eliminar impurezas y puntos negros de sus cutis.
Un truco: antes de ponerte tu mascarilla peel off, aplica en tu rostro un baño de vapor para abrir los poros. Si lo prefieres, hazlo después de la ducha para aprovechar el vapor.
Similar al concepto de las mascarillas magnéticas, el atractivo de las mascarillas de «glitter» reside precisamente en que son mascarillas tipo «peel-of» que contienen purpurina .
Mascarillas negras de arcilla
Dentro de estas mascarillas, han cobrado especial popularidad las mascarillas negras.
Suelen ser mascarillas purificantes que además de limpiar en profundidad el cutis lo hidratan.
Normalmente, su ingrediente estrella es la arcilla que, en función del tipo, puede ser más apropiada para pieles grasas, mixtas, normales o secas.
Estas mascarillas se aplican sobre el cutis con la mano o con brocha y se dejan actuar durante unos 15 minutos, hasta que se endurecen.
También se llaman mascarillas de barro, porque su principal ingrediente activo es una arcilla o barro de origen natural.
Estas mascarillas son más astringentes y pueden resecar, por lo que son sobre todo apropiadas para pieles grasas o mixtas.
Hay que tener en cuenta que cada tipo de barro o arcilla será apropiado para un tipo de piel.
Mascarillas de tejido o celulosa
Son las mascarillas faciales que más de moda se han puesto en los últimos años, en parte, impulsadas por las gran demanda en el mercado asiático.
Son máscaras de celulosa empapadas en principios activos muy variados que se colocan sobre el rostro durante 15-20 minutos y después se retiran sin necesidad de aclarado.
Pueden contener todo tipo de ingredientes: antiarrugas, para dar luminosidad, para hidratar, nutrir, relajar, aclarar la tez, etc.
Las mascarillas de tejido probablemente sean el producto más famoso de cosmética coreana.
Estas tienen una capa de celulosa, que contiene todos los nutrientes que absorberá nuestra piel, y una de film o foil, que evita que estos se evaporen.
Esta doble capa hace que la esencia se absorba mucho mejor, ya que la capa de film proporciona un suave efecto calor que abre los poros.
Mascarillas de hidrogel
Las mascarillas de hidrogel nos encantan porque este material es ideal para refrescar y descongestionar la piel.
Es uno de nuestros productos preferidos para utilizar en verano, ya que como pueden guardarse en la nevera, calman a la vez que hidratan nuestra piel genial después de tomar el sol.
Mascarillas de noche
¿Toda la noche voy a estar con un tejido sobre la cara? No, tranquila: las mascarillas de noche son diferentes.
Se aplican como una crema convencional, tal vez un poquito más de cantidad, se dejan actuar toda la noche y se aclaran con agua al día siguiente.
Se absorben muy bien y no manchan la almohada, ¡no te preocupes!
Mascarillas modelling o de goma
También se llaman rubber masks y son lo más parecido a un tratamiento en un spa coreano que hay.
La preparas tú misma en casa: se mezcla un polvo con una mezcla gelatinosa para conseguir un fluido espeso que aplicamos sobre nuestra piel.
Una vez pasado el tiempo indicado, retiraremos la mascarilla a modo peel off, y al ser tipo gelatina saldrá de una pieza.
Mascarillas de burbujas
Son lo último de lo último.
Se trata de mascarillas carbonatadas que han recibido popularmente el nombre de «bubble mask» ya que, una vez aplicadas sobre el rostro, generan burbujas que prometen limpiar los poros a fondo.
Las mascarillas de burbujas suelen ser limpiadoras: están formuladas con partículas de agua carbonatada que, al entrar en contacto con la piel, generan burbujas que abren los poros y los limpian en profundidad.
Son ideales para eliminar el exceso de sebo y los puntos negros.
¿No tienes tiempo de ir a hacerte una limpieza facial a un centro estético? Con estas mascarillas puedes estar tranquila.
Mascarillas exfoliantes
Son mascarillas que incluyen pequeñas partículas que exfolian el rostro, arrastrando impurezas y pieles muertas.
Mascarillas térmicas
Estas mascarillas faciales reciben ese nombre porque al aplicarlas sobre el rostro provocan un efecto calor que abre los poros y los limpia en profundidad.
Además, el cambio de temperatura tiene un efecto relajante y anti estrés.
Mascarillas magnéticas
Lo novedosos de las mascarillas magnéticas es que se retiran del cutis con un imán que va atrayendo el producto (son partículas de hierro las que obran el milagro).
Se trata de un tipo de mascarilla purificadora, por lo que se recomienda para pieles con problemas de poros.
¿Cómo se usa? Se aplica sobre la piel y se deja actuar unos minutos.
Sin necesidad de que se seque, después se retira con un imán envuelto en un pañuelo sobre el que irá acumulándose el producto.
Quedará sobre la piel un resto de producto que se absorberá si masajeamos la tez con suaves toques de las yemas de los dedos.
Mascarillas de oro
El oro se ha convertido en un ingrediente de tendencia en la cosmética en los últimos años.
Sus beneficios cosméticos contra las arrugas, la falta de elasticidad y a favor de la regeneración celular, también han sido aprovechados por la prolífica industria de las mascarillas faciales.
Mascarillas de «glitter»
Similar al concepto de las mascarillas magnéticas, el atractivo de las mascarillas de «glitter» reside precisamente en que son mascarillas tipo «peel-of» que contienen purpurina .
Parches y mascarillas localizadas
Se trata de mascarillas en formato «stripe» o de parches que se aplican en puntos localizados del rostro para conseguir un efecto lifting: MagicStripes.
Desde los párpados a la papada, se trata de unos parches con ingredientes activos antienvejecimiento y efecto masaje.
¿Por qué incluimos aquí los parches de hidrogel para ojos? ¡Porque pueden aplicarse en cualquier sitio, no solo en la zona de la ojera!
Mascarillas en polvo
Estas mascarillas en formato polvo han de ser preparadas antes de se aplicación, mezclándolas con agua.
Las más comunes, son aquellas de textura untuosa y con gran cantidad de nutrientes que se suelen aplicar en los centros de belleza.
Dejan el rostro muy hidratado, por lo que no son de uso diario.
Siguen el mismo sistema que las modelling, las mezclas tú misma en casa, esta vez el polvo con la cantidad indicada de agua.
La aplicamos sobre el rostro, esperamos, y retiramos con agua tibia.
Las hay limpiadoras, parecidas a las de arcilla, y algunas contienen ingredientes activos para tratar problemas específicos, como manchas o arrugas.
Multimasking
Para las fanáticas de las mascarillas faciales, hay una forma de tenerlas todas y combinarlas.
Y es el «multimasking», que consiste en aplicar en cada zona del rostro la más adecuada para aprovechar localmente sus beneficios.
Molde de silicona para mascarillas caseras
Molde de silicona con la forma del rostro para hacer mascarillas de gel.
Es transparente, resistente al calor, antiadherente y muy flexible.
Con él te resultará muy sencillo hacer mascarillas de gel con la forma del rostro.
Nuestro molde para mascarillas tiene el relieve de los ojos, la nariz y la boca, de esta forma al hacer la mascarilla estas partes se quedarán sin rellenar para favorecer su aplicación posterior.
¡Hazte con estos moldes para mascarillas faciales y elabóralas en casa fácilmente!
Son ideales para combinar con las pastillas para mascarillas de gel, que encontrarás en Gran Velada.
Además de los moldes para mascarillas caseras, necesitarás agua, una pastilla y activos cosméticos.

Formas de mascarillas de protección respiratoria
Usar una mascarilla puede ayudar a reducir el riesgo de transmisión de virus respiratorios.
Cuando las usa una persona infectada, las mascarillas reducen la propagación del virus a otras personas.
Las mascarillas también pueden proteger a quienes las usan contra la inhalación de partículas infecciosas provenientes de personas que las rodean.
Distintas mascarillas ofrecen distintos niveles de protección.
Generalmente, las mascarillas pueden ayudar a actuar como un filtro para reducir la cantidad de microbios que inhala o exhala.
Su eficacia puede variar frente a distintos virus, por ejemplo, según el tamaño del virus.
Cuando las usa una persona que tiene un virus, las mascarillas pueden reducir las probabilidades de que lo propague a otras personas.
Las distintas mascarillas se podrían concentrar en tres: higiénicas, quirúrgicas y de alta eficacia.
El uso de mascarillas se recomienda como forma complementaria para evitar contagios, pero no hay que olvidar que las principales recomendaciones frente a la transmisión y propagación de la COVID-19 son quedarse en casa y mantener el distanciamiento social, lavarse bien las manos, así como cuidar la higiene en general, y desinfectar la casa.
Todas las estrategias de prevención pueden ser útiles para reducir el riesgo.
Mascarillas higiénicas
Dentro de los tipos de mascarillas de protección, las elaboradas en casa entrarían dentro del grupo de las higiénicas.
Ayudan a que no contagiemos a los demás, pero, en cambio, no son útiles a la inversa, para evitar que nos contagien a nosotros.
En cualquier caso, pueden ser una protección extra.
Mascarilla higiénica. Sin Certificado CE. Sin ensayo de certificación de protección en sentido entrada o salida.
También conocidas como mascarillas higiénicas, estas mascarillas que pueden tener tanto una forma lisa como pliegues, permiten cubrir la zona de la nariz, la boca y barbilla, algo muy importante, ya que muchas personas dejan fuera la nariz.
Las mascarillas de tela en general les ofrecen niveles más bajos de protección a los usuarios.
Mascarillas quirúrgicas
Estas mascarillas eran tradicionalmente utilizadas en cirugías y procedimientos quirúrgicos y principalmente protegen al resto de personas frente al portador, ya que suponen una especie de barrera física contra las posibles partículas o agentes infecciosos que este podría expulsar tosiendo o estornudando.
Las mascarillas de protección o quirúrgicas no se deben utilizar más de una vez.
Mascarilla quirúrgica desechable a base de celulosa, con un área total de 18.5cm x 8 cm.
Plana, plegable, de color azul, con dos cintas horizontales hechas de polipropileno para sujetarse.
Cinta de acero recubierta de polietileno en borde superior de la mascarilla, de 11.5cm x 0.5 cm, entre las capas del respaldo, para ajustarse al puente de la nariz.
- Cintas ajustables: ajustable a diferentes diámetros cefálicos.
- Libre de látex: hipoalergénica.
La mascarilla quirúrgica está pensada para retener lo que expulsa quien la lleva y se regula por la norma UNE-EN 14683.
Mascarillas quirúrgicas tipo I
Las mascarillas quirúrgicas tipo I son desechables, homologadas económicas y de gran calidad.
Con protección respiratoria de una dirección y eficacia de protección bacteriana probada.
Cuando destacamos las mascarillas quirúrgicas tipo I, son las que cumplen con las normativas EN14683:2019, EN14683:2005 y ASTM F2100 (USA) y la directiva 93/42/EEC sobre dispositivos médicos, y el porcentaje de la resistencia del material a la penetración de bacterias o BFE.
Son de tres capas y tres pliegues para ofrecer protección respiratoria de una dirección, es decir, capturan el fluido corporal de nariz y boca que sale del usuario, protegiendo a las demás personas que puedan estar cerca, de un posible contagio.
Las mascarillas quirúrgicas tipo I tienen ≥ 95% de BFE.
Mascarillas quirúrgicas tipo II
Cumplen con prácticamente las mismas características que las mascarillas tipo I.
Básicamente, se trata de su porcentaje de eficacia de filtración bacteriana (BFE).
Las mascarillas tipo 2 tienen ≥ 98% de BFE.
Así, las mascarillas quirúrgicas tipo II también cuentan con las normas EN14683:2019, EN14683:2005 y ASTM F2100 (USA) y la directiva 93/42/EEC sobre dispositivos médicos.
Están fabricadas con 3 capas de tela non-woven o no tejida.
Ofrecen protección respiratoria de una dirección, protegiendo así a las demás personas que puedan estar cerca de un posible contagio.
Están compuestas por material transpirable por lo que no irrita la piel y cuenta con dos gomas elásticas acolchadas que se colocan detrás de las orejas para sujetarla.
Mascarillas quirúrgicas tipo IIR
La mascarilla tipo IIR es resistente a las salpicaduras de sangre y otros fluidos corporales que pudieran estar contaminados.
Además la mascarilla desechable de tipo IIR tiene un porcentaje de BFE o eficacia de filtración bacteriana mayor en comparación con la tipo I.
El resto de características son las mismas que para el tipo I y tipo II: norma, homologación, con 3 capas de tela non-woven o no tejida, ofrecen protección respiratoria de una dirección, cómodas, ajustables y muy bien de precio.
Las mascarillas quirúrgicas deben estar fabricadas y cumplir con las especificaciones de la norma europea EN 14683.
Existen 3 tipos de mascarillas quirúrgicas desechables: tipo I, tipo II y tipo IIR.
Las mascarillas quirúrgicas son desechables, es decir, no es recomendable reutilizarlas, ya que una vez superada su vida útil pueden dejar de ser efectivas.
Mascarillas autofiltrantes FFP
También conocidas como mascarillas autofiltrantes porque contienen un filtro de microparticulas que permite proteger al portador frente a agentes infecciosos externos.
Es decir, al contrario de lo que ocurría con la mascarilla desechable, la mascarilla filtrante protege de fuera a dentro.
El grado de protección dependerá del tipo de mascarilla que se engloba en una clasificación establecida en la normativa europea UNE-EN 149.
Por encima están las mascarillas autofiltrantes, clasificadas como equipos de protección individual y reguladas por la norma UNE-EN 149.
Se agrupan en tres niveles, FFP1, FFP2 y FFP3, según el porcentaje de partículas del aire inhalado que son capaces de filtrar.
Mascarillas filtrantes FFP1
Esta mascarilla protege contra partículas tipo P1.
Filtra al menos el 78% de las partículas y su nivel de fuga al interior no será mayor del 22%.
Mascarillas filtrantes FFP2
Este tipo de mascarilla protege contra partículas del tipo 2 y tiene una filtración de al menos el 92%.
Esta es la mascarilla que más se ha empleado en la crisis del coronavirus por el gran nivel de protección que ofrece al portador.
Concretamente protege contra virus, bacterias, esporas, partículas y alérgenos.
Mascarillas filtrantes FFP3
Algunas FFP2 y casi todas las FFP3 disponen de válvula de exhalación, cuyo objetivo es facilitar la respiración del usuario, disminuyendo la resistencia a la salida del aire durante la exhalación.
Formas con válvula de exhalación
Este tipo de mascarillas de protección pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración y evitar la condensación.
Uno de los modelos por los que más nos preguntáis es por las mascarillas autofiltrantes con válvula de exhalación, pues tienden a parecer más profesionales.
Sin embargo, esta válvula no hace más que reducir la humedad que se forma dentro de la mascarilla y facilitar que la persona respire de forma más cómoda, pero no suponen un extra de protección frente al agente infeccioso, sino que añaden una válvula de escape o entrada a este, ya que no hay ningún tipo de filtro en esta válvula.
Mascarillas duales
Existe otro tipo de mascarillas, denominadas "duales" que disponen de marcado CE conforme a las normas UNE-EN 149:2001 + A1:2010 y UNE-EN 14683:2019 + AC.
Tiempo de uso de las mascarillas FFP
El tiempo máximo de uso continuado de una mascarilla EPI tipo FFP es de 2 horas, con un descanso de al menos media hora entre usos consecutivos.
Mascarillas destinadas a administrar gases
Las mascarillas de oxígeno funcionan con una lógica distinta. No retienen: canalizan.
El gas entra por un tubo conectado a la fuente, se acumula en el espacio que queda entre la máscara y la cara, y desde ahí el paciente lo inhala.
El segundo grupo son las mascarillas empleadas para respirar.
Aquí se incluyen las de oxigenoterapia, como la mascarilla Venturi, que administra una concentración fija de oxígeno, junto a la mascarilla simple, la de reservorio o las gafas nasales.
Las de oxigenoterapia y las de anestesia no filtran nada: sirven de interfaz para administrar gases o para ventilar.
Diferencias entre los principales tipos
| Tipo | Forma o estructura | Función principal | Norma o característica |
|---|---|---|---|
| Higiénica | Forma lisa o con pliegues | Reducir la propagación hacia otras personas | Sin Certificado CE. Sin ensayo de certificación de protección en sentido entrada o salida. |
| Quirúrgica | Plana, plegable y normalmente con pliegues | Retener partículas expulsadas por quien la lleva | Norma UNE-EN 14683 |
| FFP1 | Autofiltrante | Proteger al portador frente a partículas | Filtra al menos el 78% de las partículas |
| FFP2 | Autofiltrante | Filtrar el aire inhalado | Filtración de al menos el 92% |
| Oxigenoterapia | Mascarilla conectada a una fuente | Administrar gases medicinales | No retiene partículas |
Cómo elegir la forma adecuada
El uso adecuado de una mascarilla siempre debe comenzar con una correcta selección del tipo a utilizar, entre las de tipo EPI de protección FFP, quirúrgicas o higiénicas.
La orientación de la protección es fundamental.
La quirúrgica está pensada para retener lo que expulsa quien la lleva y se regula por la norma UNE-EN 14683.
La FFP2 es una mascarilla autofiltrante, un equipo de protección individual regulado por la norma UNE-EN 149, y su cometido principal es filtrar el aire que la persona inhala.
Las mascarillas quirúrgicas o desechables suelen ofrecer más protección que las mascarillas de tela.
La forma debe cubrir correctamente la nariz, la boca y la barbilla.
También conocidas como mascarillas higiénicas, estas mascarillas que pueden tener tanto una forma lisa como pliegues, permiten cubrir la zona de la nariz, la boca y barbilla, algo muy importante, ya que muchas personas dejan fuera la nariz.
Determinar cuán bien se ajusta.
Los espacios pueden dejar que entre y salga aire.
Revisar si hay espacios al colocar sus manos en forma de cuenco alrededor de los bordes externos de la mascarilla.
Las mascarillas se han convertido en parte de nuestro día a día, siendo obligatorio su uso en acciones tan cotidianas como la utilización de transporte público.
El uso de mascarillas se recomienda como una medida más para prevenir la transmisión del virus SARS-COV-2, dándole las autoridades sanitarias el valor de medida complementaria a las medidas de carácter organizativo y de protección colectiva que se deben implantar.
Conviene no confundir la mascarilla con otros dispositivos de la vía respiratoria.
La cánula es un tubo, no una careta, y en su versión nasal se limita a dos puntas que se alojan en las fosas.
El tubo endotraqueal, propio de la intubación, atraviesa la glotis y se aloja en la tráquea, mucho más adentro que cualquier mascarilla.
La mascarilla laríngea ocupa un lugar intermedio entre la mascarilla facial y el tubo, y de ahí su nombre.
Origen de la palabra mascarilla
La palabra procede del italiano maschera, que a su vez viene del árabe masẖarah, "objeto de risa" o "bufón", en alusión a las caretas del teatro y del carnaval.
El término se documenta en español ya en 1495, y mascarilla es su diminutivo.
Del italiano maschera, y este del árabe masẖarah, que significaba "objeto de risa" y designaba al bufón enmascarado del teatro.
Llegó al español hacia 1495.
😷TIPOS de MASCARILLAS😷... ¿Higiénica? ¿Quirúrgica? ¿FPP2? ¿¡Qué necesito!? | Mifarma Farmacia
tags: #forma #de #mascarilla
Publicaciones populares:
- Guía de uso: Zarzaparrilla Soria Natural para depurar la sangre
- Conceptos esenciales de la depuración de aguas residuales
- Guía: características y ventajas del purificador de aire Yissvic
- Conceptos esenciales de la depuración de aguas residuales
- MINIDEM 30 y agua desmineralizada CTS: características principales y aplicaciones
