Hipoclorito de sodio contra microorganismos: mecanismo, eficacia y precauciones

El hipoclorito de sodio es un potente desinfectante utilizado para controlar bacterias, virus y hongos en superficies, agua, instalaciones sanitarias y distintos procesos industriales. Su eficacia depende de la concentración disponible de cloro, el pH, el tiempo de contacto, la presencia de materia orgánica y la naturaleza del microorganismo.

En solución acuosa, el hipoclorito de sodio produce ácido hipocloroso, una especie eléctricamente neutra capaz de atravesar con mayor facilidad las paredes y membranas de muchos microorganismos. Después de penetrar en la célula, el ácido hipocloroso oxida proteínas, lípidos, enzimas, componentes de membrana y ácidos nucleicos, interrumpiendo funciones esenciales y provocando la muerte o la inactivación microbiana.

¿Qué es el hipoclorito de sodio?

El hipoclorito de sodio (NaClO) es ampliamente utilizado por sus propiedades desinfectantes, oxidantes y blanqueadoras, siendo esencial en sectores como el tratamiento de aguas, la industria alimentaria, el mantenimiento hospitalario y la limpieza doméstica.

Es un compuesto químico inorgánico ampliamente utilizado por sus propiedades desinfectantes, oxidantes y blanqueadoras. Se presenta comúnmente en forma de una solución acuosa de color amarillo verdoso y se caracteriza por su olor penetrante a cloro.

Desde el punto de vista químico, se obtiene al disolver cloro gaseoso en una solución de hidróxido de sodio (NaOH), generando una sustancia altamente reactiva y eficaz para el control de microorganismos patógenos como bacterias, virus y hongos.

Su uso se ha extendido a nivel mundial tanto en contextos industriales como domésticos, principalmente por su capacidad para eliminar agentes infecciosos, purificar agua, y descomponer compuestos orgánicos.

Molécula de hipoclorito de sodio en solución acuosa

Características físico-químicas relevantes

El hipoclorito de sodio posee una serie de propiedades físico-químicas que explican su amplio uso en aplicaciones industriales y sanitarias.

  • Estado físico: se presenta normalmente en estado líquido, específicamente como una solución acuosa.
  • Color y olor: esta sustancia tiene un color característico amarillo verdoso, el cual puede variar ligeramente dependiendo de su concentración y nivel de pureza.
  • pH alcalino: el hipoclorito de sodio es una sustancia altamente alcalina, con un pH que suele oscilar entre 11 y 13.
  • Concentración variable: en aplicaciones domésticas, suele encontrarse en concentraciones del 3% al 6%, mientras que en el ámbito industrial, especialmente en tratamiento de aguas o limpieza de superficies industriales, se utilizan soluciones entre el 10% y el 15%.
  • Propiedades oxidantes: su capacidad para destruir estructuras celulares de microorganismos lo convierte en un desinfectante eficaz frente a una amplia gama de patógenos.

En condiciones normales de presión y temperatura, su estabilidad depende de factores como la concentración, la temperatura de almacenamiento y la exposición a la luz.

Asimismo, posee un olor penetrante similar al cloro, fácilmente reconocible, que actúa como indicador de su presencia activa en el ambiente. Este olor puede intensificarse en espacios cerrados, por lo que su uso debe realizarse en lugares bien ventilados o con sistemas de extracción adecuados.

Esta característica del hipoclorito de sodio es clave para su estabilidad y eficacia como desinfectante, pero también implica riesgos de irritación en contacto con la piel, los ojos o las vías respiratorias.

Debido a su alcalinidad, puede reaccionar de forma violenta con compuestos ácidos, liberando gases tóxicos como el cloro gaseoso, lo que exige un manejo cuidadoso y conocimiento técnico de sus reacciones.

Una concentración más alta proporciona mayor poder oxidante, pero también requiere mayores medidas de seguridad y un protocolo riguroso para su manipulación y dilución.

¿Cómo actúa contra los microorganismos?

El hipoclorito sódico, compuesto químico de gran poder oxidante, desempeña un papel crucial en una gran variedad de procesos de desinfección.

El hipoclorito sódico posee propiedades desinfectantes altamente eficaces debido a su gran capacidad para destruir la estructura celular de microorganismos. Al ser un poderoso agente oxidante, el hipoclorito sódico actúa rápidamente sobre bacterias, virus y hongos, eliminándolos de manera efectiva en una gran variedad de superficies y medios acuosos.

Su acción desinfectante se basa en la liberación de cloro, compuesto altamente oxidante, que reacciona con los componentes celulares esenciales de los microorganismos, interrumpiendo sus funciones vitales y causando su muerte.

El cloro mata patógenos como las bacterias y los virus, rompiendo las uniones químicas moleculares.

Los desinfectantes usados para esta aplicación consisten en compuestos de cloro que pueden intercambiar átomos con otros compuestos, como enzimas en bacterias y otras células.

Cuando las enzimas entran en contacto con el cloro, uno o más de los átomos de hidrógeno es substituido por el cloro. Esto provoca que la molécula se transforme o se rompa.

Si la enzima no funciona correctamente, causa la muerte de la célula o bacteria.

Equilibrio entre ácido hipocloroso e ion hipoclorito

En solución acuosa, el hipoclorito sódico da lugar a un equilibrio de las siguientes especies químicas: cloro (Cl2), ácido hipocloroso (HClO) e ion hipoclorito (ClO-).

Cl2 + H2O -> HClO + HCl

HClO -> OCl− + H+

Cuando se añade cloro gas al agua se genera la siguiente reacción:

Cl2 + H2O = H+ + Cl- + HOCl

El “cloro libre” es la cantidad de ácido hipocloroso e hipoclorito en el agua.

Según el valor de pH de la solución, varían las proporciones de cada especie. En aguas entre 6,5 y 8,5 ambas especies estarán en equilibrio.

Con un pH inferior a 5 todo el cloro está en forma de ácido hipocloroso (HClO), de gran poder oxidante y desinfectante, pero de baja estabilidad.

Sin embargo, a medida que el pH aumenta, este ácido se disocia en hipoclorito (ClO-), disminuyendo significativamente su poder oxidante y efectividad desinfectante a partir de pH superiores a 7,0, aunque su estabilidad aumenta.

Cuando el cloro se diluye en agua se forma una solución acuosa en la que el HClO sin disociar se activa logrando penetrar por difusión pasiva las paredes y membranas de las bacterias, ya que estas estructuras poseen carga negativa.

Los iones ClO- también tienen carga negativa, por lo tanto, se repelen y difícilmente atraviesan la pared bacteriana, por lo que conforme aumenta el pH de la solución, el ion hipoclorito se vuelve el predominante y la actividad microbicida disminuye.

Especie químicaCarga eléctricaCaracterística principal
Ácido hipocloroso (HClO)NeutraMayor capacidad de penetración y actividad antimicrobiana
Ion hipoclorito (ClO-)NegativaMayor estabilidad y menor capacidad de atravesar paredes bacterianas

Acido hipocloroso (HOCl), que es eléctricamente neutral, y iones hipoclorito (OCL-), eléctricamente negativos, forman cloro libre que se combina junto.

Ambas sustancias tienen un comportamiento muy distintivo. Acido hipocloroso es un agente más reactivo y más fuerte que el hipoclorito.

Las propiedades de desinfección del cloro en agua se basan en el poder de oxidación de los átomos de oxígeno libre y reacciones de sustitución del cloro.

Equilibrio entre ácido hipocloroso e ion hipoclorito

Daño celular causado por el hipoclorito

El HClO es un antimicrobiano de acción rápida que interactúa con muchas biomoléculas, como aminoácidos, lípidos, ácidos nucleicos y componentes de la membrana que contienen azufre, causando daño celular.

Se ha comprobado también que la actividad antimicrobiana del HClO es a causa de la pérdida respiratoria en las membranas bacterianas, debido a una reacción irreversible con las enzimas de membrana que contienen azufre y grupos hemo, así como de proteínas estructurales, causando la muerte celular.

El daño ocasionado a las proteínas indica un efecto negativo en la transducción y el transporte de energía, lo que conduce a hidrólisis del ATP.

La fragmentación de las proteínas también interrumpe la síntesis de ADN.

La reacción de HClO con los grupos aminos de los nucleótidos produce cloraminas reactivas, las cuales rompen los enlaces de hidrógeno y disocian las dobles cadenas de ADN.

El HClO reacciona con ácidos grasos insaturados produciendo clorohidrinas. Las clorohidrinas lipídicas provocan lisis celular y toxicidad.

Acido hipocloroso puede penetrar capas limosas, paredes celulares y capas protectoras de microorganismos matando de manera efectiva los patógenos. Los microorganismos mueren o su actividad reproductiva se ve inhibida.

Principales estructuras afectadas

  • Membranas celulares.
  • Proteínas estructurales.
  • Enzimas de membrana.
  • Grupos sulfhidrilo y grupos hemo.
  • Lípidos y ácidos grasos insaturados.
  • Transportadores celulares y ATPasa.
  • Ácidos nucleicos y ADN.

HClO penetra la célula bacteriana debido a su carga neutra, afectando los componentes de la membrana, como transportadores, proteínas y ATPasa; degrada lípidos y proteínas, e interrumpe la síntesis del ADN.

Eficacia frente a bacterias

El hipoclorito de sodio en su presentación comercial generalmente se encuentra entre 3 y 6%, lo que equivale a 30,000 a 60,000 ppm de cloro libre.

Estos iones forman cloro libre que al estar en contacto con las bacterias las oxidan, a este proceso se le conoce como desinfección química.

En bacterias la dosis letal reportada por Owoseni y Okoh (2017) fue de 1 ppm.

Owoseni y Okoh (2017) encontraron que las dosis de cloro de 0.75 a 1.0 ppm, aunque son muy bajas, mostraron buena capacidad desinfectante para reducir la tolerancia al HClO por especies de Enterococcus aislados de dos plantas de tratamiento de aguas residuales.

En el estudio de Chen et al. (2016), la eficacia del HClO a 180 ppm eliminó bacterias Gram negativas (Escherichia coli y Porphyromonas gingivalis) y Gram positivas (E. faecalis y Streptococcus sanguinis) en superficies de titanio contaminadas con biopelículas de estos microorganismos.

Se observó mayor eficacia antibacteriana del HClO a medida que aumentó el tiempo de tratamiento.

El cloro puede inhibir hongos a una concentración de 75 ppm.

Limitaciones frente a biopelículas

Sin embargo, cuando se trata de biopelículas la eliminación es difícil por la protección que los polisacáridos proporcionan a las bacterias.

Williams y Braun-Howland (2003) encontraron que la dosis comúnmente recomendada de HClO (1 ppm) no es suficiente para inactivar bacterias en biopelículas, específicamente Legionella pneumophila, E. coli y proteobacterias β y δ.

La eficacia depende, por tanto, de que el desinfectante alcance directamente las células microbianas y de que la concentración y el tiempo de contacto sean adecuados.

Eficacia frente a virus

El hipoclorito de sodio es eficaz contra numerosos virus, aunque los resultados dependen del tipo de virus, la concentración, el tiempo de contacto y la presencia de materia orgánica.

Algunos autores mencionan que los coronavirus pueden inactivarse con una solución de NaClO a 1000 ppm debido a la interacción de ésta con la envoltura lipídica externa del virus.

Por otra parte, los estudios de Lin et al., 2020 concluyen que el NaClO a una concentración de 100 ppm puede desinfectar eficazmente una superficie con el virus VIH-1 en 30 s.

Las altas concentraciones de NaClO recomendadas pueden lograr un efecto sobre SARS-CoV-2, ya que al ser un virus con cubierta lipoproteica, como el de la influenza y otros coronavirus, son mucho más vulnerables a desinfectantes químicos que otros virus sin esa propiedad del tipo de los norovirus.

Para reducir la permanencia del SARS-CoV-2 en superficies de manijas de puertas y ventanas, cocina, superficies de inodoros y grifos, pantallas táctiles y superficies de trabajo, diversas organizaciones de salud recomiendan el uso del NaClO a una concentración de 0.05% a 0.1% (500 a 1000 ppm).

Hulkower et al. (2011) utilizaron el virus de la hepatitis de ratón (MHV) y el virus de la gastroenteritis transmisible (TGEV) como modelos de coronavirus, determinando que con 1 min de contacto con hipoclorito 1:100 (~600 ppm), hubo una reducción viral de 0.62 y 0.35 log10, respectivamente.

Sin embargo, se ha sugerido previamente un factor de reducción viral log10 >3 como punto de referencia para la actividad viricida eficaz contra coronavirus y otros virus en superficies.

Condición evaluadaConcentración o tiempoResultado descrito
Superficie con VIH-1100 ppm durante 30 sDesinfección eficaz
Modelos de coronavirus MHV y TGEV~600 ppm durante 1 minReducción viral de 0.62 y 0.35 log10
Superficies frente a SARS-CoV-2500 a 1000 ppmConcentraciones recomendadas para reducir su permanencia

Materia orgánica y pérdida de eficacia

Sin embargo, el NaClO es muy sensible a la presencia de materia orgánica, por ejemplo plasma y sangre, en superficies lisas inertes, por lo que se requieren concentraciones significativamente más altas para que conserve la eficacia desinfectante.

Cuando el virus se encuentra dentro de un tejido o muestra no resulta fácil eliminarlo con cloro, por lo tanto, se requieren otras técnicas adicionales para inactivarlo.

Es necesario considerar que las soluciones de hipoclorito deben prepararse con agua libre de materia orgánica, debido a que, después del lavado de frutas y vegetales, quedan residuos de suelo y material vegetal, reduciendo la efectividad del NaClO en el agua.

También el bajo rendimiento del hipoclorito puede deberse al consumo de éste por las proteínas y otros compuestos orgánicos, por ejemplo aminoácidos, presentes, por lo que limitan su disponibilidad para desinfección.

Adicionalmente, el cloro al entrar en contacto con la materia orgánica en el agua, forma halometanos, potenciales compuestos carcinógenos.

Resultados de un estudio en superficies hospitalarias

El ambiente hospitalario representa un riesgo para la diseminación de múltiples microorganismos, con la posibilidad del desarrollo de infecciones nosocomiales.

Las superficies pueden contribuir a la contaminación cruzada por medio de las manos de los profesionales de la salud y de los instrumentos o productos que podrían ser contaminados o entrar en contacto con esas superficies.

El mantenimiento de las superficies limpias y desinfectadas consigue reducir hasta en un 99% el número de MO existentes, mientras que en las superficies que solo fueron limpiadas la reducción de los MO existentes solo es del 80%.

Se diseñó un estudio prospectivo, transversal, analítico y comparativo para evaluar la efectividad de la limpieza de superficies en áreas hospitalarias con hipoclorito de sodio al 6% a diferentes diluciones.

Se muestrearon en total 21 superficies de diferentes áreas. En las superficies desinfectadas con la solución sanitizante bromo-cloro-dimetil-hidantoína e hipoclorito de sodio diversos microorganismos crecieron en 13/21 y 9/21 superficies respectivamente antes del proceso de desinfección.

Después de aplicarse el desinfectante el crecimiento de microorganismos fue en 0/21 y 2/21 respectivamente.

Los 2 agentes desinfectantes de superficies fueron efectivos, sin encontrarse diferencias entre ellos en su efectividad desinfectante.

DesinfectanteSuperficies con crecimiento antesSuperficies con crecimiento despuésReducción descrita
Solución bromo-cloro-dimetil-hidantoína13/210/21100%
Hipoclorito de sodio9/212/2177%

No hubo diferencia estadística en el número de superficies con crecimiento bacteriano entre los 2 desinfectantes (prueba de Chi cuadrado; p=0.4).

Posterior a la aplicación de los desinfectantes se redujo notablemente el número de superficies con crecimiento bacteriano; no obstante, tampoco existió diferencia significativa entre los 2 tipos de desinfectantes (prueba exacta de Fisher; p=0.15).

Cuando se analizaron los desinfectantes de manera independiente se encontró que en el caso del complejo sanitizante bromo-cloro-dimetil-hidantoína después de la aplicación del producto no se encontró crecimiento de ningún microorganismo, y con hipoclorito de sodio solo 2 superficies tuvieron crecimiento posterior a la limpieza.

En todos los casos hubo una reducción significativa del número de colonias bacterianas encontradas.

Hubo una eliminación del 100% de las bacterias cultivadas antes de la limpieza con la solución sanitizante, esta reducción fue del 77% con hipoclorito de sodio (prueba exacta de Fisher p=0.24).

La lista de microorganismos que se lograron cultivar en las diferentes superficies con los 2 desinfectantes se presentan en las tablas 1 y 2, en las cuales se observa que predominaron gérmenes saprofitos, aunque también se recuperaron agentes potencialmente patógenos como Pseudomonas sp. y Staphylococcus sp.

Importancia de la limpieza previa

Las superficies tienen un riesgo mínimo de trasmisión directa de infecciones, pero pueden contribuir a la contaminación cruzada secundaria por medio de las manos de los profesionales de la salud y de los instrumentos o productos que podrían ser contaminados o entrar en contacto con esas superficies y, posteriormente, contaminar a equipos y pacientes.

Entre los factores que favorecen la contaminación de los ambientes y las áreas hospitalarias se encuentran:

  • Las manos de los profesionales de salud en contacto con las superficies.
  • La ausencia de la utilización de técnicas básicas de asepsia por los profesionales de la salud.
  • Mantenimiento de superficies húmedas o mojadas.
  • Mantenimiento de superficies polvorientas.
  • Condiciones precarias de revestimientos.
  • Mantenimiento de la materia orgánica.

La contaminación por sangre, secreciones, polvo, residuos vegetales u otros materiales orgánicos puede consumir el cloro disponible antes de que alcance al microorganismo.

Con anterioridad se ha evaluado la necesidad de seleccionar los materiales desinfectantes más adecuados para destinarlos a procesos de desinfección del equipo biomédico y el medio ambiente hospitalario.

Asimismo, se ha documentado la infección de pacientes, después de efectuar en el hospital procesos inadecuados de desinfección.

Aplicaciones contra microorganismos

Tratamiento de aguas potables y residuales

Uno de los usos más extendidos del hipoclorito de sodio en la industria es la desinfección del agua, tanto en sistemas de potabilización como en el tratamiento de aguas residuales.

Su capacidad para eliminar bacterias, virus, hongos y otros microorganismos patógenos lo convierte en un agente indispensable para garantizar la calidad sanitaria del agua destinada al consumo humano o para la reincorporación segura al medio ambiente.

El cloro es uno de los elementos más comunes para la desinfección del agua. Cloro se puede aplicar para la desactivación de la actividad de la gran mayoría de los microorganismos, y es relativamente barato.

Industria alimentaria

En el procesamiento de alimentos, el hipoclorito de sodio se emplea como agente desinfectante para superficies de trabajo, utensilios, tanques de almacenamiento y sistemas de distribución.

También es utilizado para lavar frutas y verduras antes de su empaque o comercialización, eliminando microorganismos sin dejar residuos tóxicos si se aplica en las concentraciones adecuadas.

Su uso en esta industria está regulado y debe cumplir con estrictos parámetros sanitarios.

Sector hospitalario y farmacéutico

En entornos donde la asepsia es prioritaria, como hospitales, clínicas, laboratorios y plantas farmacéuticas, el hipoclorito de sodio es un aliado clave para la desinfección de superficies, equipos e instalaciones.

Su efectividad contra una amplia gama de microorganismos patógenos permite mantener ambientes seguros y controlar posibles focos de infección.

Los desinfectantes son sustancias químicas capaces de destruir gérmenes patógenos; sin embargo, dada su alta toxicidad solo se aplican a superficies inanimadas.

Limpieza doméstica

Se emplea con frecuencia en la limpieza de baños, cocinas, pisos y otras superficies del hogar.

Su capacidad para eliminar bacterias, hongos y virus lo convierte en una herramienta eficaz para mantener espacios sanitizados.

Para estos fines, suele utilizarse una solución diluida, que debe aplicarse con guantes y en ambientes ventilados, evitando el contacto directo con la piel o los ojos.

Piscinas

En los hogares con piscinas, el hipoclorito de sodio es un producto clave para el mantenimiento del agua.

Su acción desinfectante permite controlar la proliferación de algas, bacterias y otros microorganismos que podrían afectar la calidad del agua y la salud de los usuarios.

Su aplicación requiere un monitoreo regular del pH y la concentración de cloro libre disponible.

Procesos industriales

En los procesos de blanqueo y limpieza de fibras textiles, el hipoclorito de sodio desempeña un papel fundamental.

En la producción de papel, el hipoclorito de sodio se utiliza en las etapas de blanqueo de la pulpa, contribuyendo a mejorar la calidad visual y la pureza del producto final.

El hipoclorito de sodio también es utilizado como reactivo en ciertos procesos de síntesis química y en la eliminación de compuestos orgánicos contaminantes.

Además, se emplea en la limpieza de sistemas industriales, calderas, intercambiadores de calor y otros equipos, garantizando condiciones óptimas de operación y prevención de biofouling.

Clasificación de las áreas hospitalarias

La clasificación de las distintas áreas y ambientes de acuerdo al grado de desinfección es fundamental como estrategia en el control de IAAS.

Áreas críticas

Se consideran áreas críticas aquellas donde se realizan procedimientos invasivos, donde los pacientes por su condición están más expuestos a contraer una infección, y donde se realiza el lavado del material contaminado.

El procedimiento requerido es la limpieza de alto nivel. En estas áreas no se barre; el procedimiento básico de limpieza para las paredes es el lavado. Para los pisos el método utilizado es el barrido húmedo.

La limpieza concurrente (aseo rutinario) se realiza por lo menos una vez al día, utilizando agua y jabón.

En las áreas críticas, donde se presentan derrames de fluidos corporales (sangre, materia fecal, pus, orina, líquido amniótico) se realiza limpieza y desinfección de alto nivel entre un procedimiento y el siguiente, y cada vez que sea necesario.

En un medio hospitalario se catalogan como áreas críticas: los quirófanos, las salas de parto, el área de urgencias, la central de esterilización, las unidades de diálisis, las áreas de preparación de soluciones parenterales y terapia intensiva.

Áreas semicríticas

Áreas semicríticas: laboratorios, radiología, morgue, servicios de hospitalización, oncología y servicios de alimentos.

Áreas no críticas

Áreas no críticas: áreas en las cuales no hay contacto directo con los pacientes, como área administrativa, de investigación o consulta externa.

Concentración, pH y tiempo de contacto

La concentración de HOCl es importante. Cuando se utiliza adecuadamente, como en formulaciones de grado alimenticio o seguras para la piel, el HOCl puede limpiar y desinfectar sin afectar negativamente a la flora natural del cuerpo.

El cloro garantiza una excelente eficacia desinfectante a un coste de aplicación muy económico, permitiendo al mismo tiempo una sencilla dosificación y un fácil control del residual.

La eficacia no depende únicamente de aumentar la concentración. También intervienen el pH, el tiempo de contacto, la temperatura, la limpieza previa, la presencia de biopelículas y el tipo de microorganismo.

Se observó mayor eficacia antibacteriana del HClO a medida que aumentó el tiempo de tratamiento.

Las dosis altas de cloro que resultaron efectivas contra algunos virus confirman que los niveles utilizados durante la desinfección de frutas son insuficientes para evitar la transmisión de virus.

Con base en estos antecedentes se deduce que el cloro debe estar en contacto directo con el virus, y no solo en contacto con la muestra, la cual contiene gran cantidad de materia orgánica.

Seguridad durante la manipulación

Dado que el hipoclorito de sodio es una sustancia química con propiedades corrosivas, irritantes y oxidantes, su manipulación debe realizarse bajo estrictos protocolos de seguridad.

La exposición inadecuada puede generar efectos adversos sobre la salud humana y causar daños materiales, por lo que es indispensable adoptar prácticas responsables tanto en entornos industriales como domésticos.

Equipos de protección y ventilación

Siempre que se manipule hipoclorito de sodio, es obligatorio el uso de guantes resistentes a sustancias químicas, gafas de seguridad con protección lateral, mascarilla en caso de exposición prolongada o en espacios cerrados, y delantal o ropa de trabajo impermeable.

Estos elementos reducen significativamente el riesgo de contacto directo con la piel o las mucosas.

La liberación de vapores de cloro puede provocar irritación respiratoria y molestias generales si se acumulan en ambientes cerrados.

Por ello, se recomienda manipular el producto en espacios con buena ventilación natural o con sistemas de extracción mecánica que garanticen la circulación del aire.

Dilución y mezclas incompatibles

Cuando se requiera diluir el hipoclorito de sodio, debe añadirse lentamente el producto al agua, y nunca al contrario, para evitar reacciones exotérmicas o salpicaduras.

Además, es indispensable usar utensilios limpios, resistentes y exclusivos para esta operación, evitando cualquier residuo de otras sustancias químicas.

El hipoclorito de sodio nunca debe mezclarse con productos ácidos, amoníaco, alcohol o limpiadores que contengan solventes, ya que pueden generarse reacciones químicas peligrosas que liberan gases tóxicos, como el cloro gaseoso, altamente irritante e incluso letal en concentraciones elevadas.

La lejía nunca se debe combinar con ácidos. Cuando entra en contacto con ácidos el hipoclorito se vuelve inestable, causando el escape de cloro gas veneno.

Almacenamiento

Al ser una sustancia corrosiva y reactiva, su conservación inadecuada puede desencadenar descomposición acelerada, fugas, generación de gases tóxicos o reacciones peligrosas.

  • Almacenar en recipientes de material compatible, resistentes a la corrosión y herméticamente cerrados.
  • Mantener en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa para evitar la descomposición del producto.
  • Guardar lejos de ácidos, materiales orgánicos y agentes reductores para prevenir reacciones peligrosas.
  • Etiquetar claramente los contenedores y limitar el acceso únicamente a personal autorizado y capacitado.

Agua que ha sido clorinada debe de protegerse de los rayos directos del sol.

El Cloro se rompe por la influencia de la luz del sol debido a la radiación UV.

Efectos sobre la salud

Los efectos de la exposición a cualquier sustancia tóxica dependen de la dosis, la duración, la manera como usted está expuesto, sus hábitos y características personales y de la presencia de otras sustancias químicas.

El público en general puede estar expuesto a pequeñas cantidades de hipoclorito de sodio y de calcio al usar productos domésticos que contienen estos compuestos.

Los trabajadores en ocupaciones que usan estas sustancias químicas corren el mayor riesgo de exposición.

El hipoclorito de sodio y de calcio pueden producir irritación de los ojos, la piel y los tractos respiratorio y gastrointestinal.

La exposición a altos niveles puede producir grave daño corrosivo en los ojos, la piel y los tractos respiratorio y gastrointestinal y puede ser fatal.

Si usted inhala cloro gaseoso liberado de soluciones concentradas de hipoclorito puede sufrir irritación nasal, dolor de garganta y tos.

El contacto con la piel puede causar quemaduras dolorosas, inflamación y ampollas.

Soluciones más concentradas pueden causar lesiones serias en los ojos.

La exposición prolongada a bajos niveles de hipoclorito puede producir irritación de la piel.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer ha determinado que las sales de hipoclorito no son clasificables en cuanto a su carcinogenicidad en seres humanos.

Es probable que la exposición al hipoclorito de sodio y de calcio produzca en niños efectos similares a los observados en adultos.

En general, los niños pueden ser más vulnerables que los adultos a los agentes corrosivos debido al menor diámetro de sus vías respiratorias.

Los productos domésticos que contienen hipoclorito de sodio o de calcio deben guardarse en lugares seguros, fuera del alcance de los niños.

Hipoclorito de sodio y ácido hipocloroso

El hipoclorito de sodio y su ingrediente activo, el ácido hipocloroso (HClO), son los desinfectantes a base de cloro más utilizados a nivel mundial.

Cuando el cloro se disuelve en una solución alcalina, se forman iones hipoclorito en una reacción autoredox.

Cloro reacciona con hidróxido de sodio a hipoclorito de sodio.

La pared celular de los microorganismos patógenos están cargados negativamente.

De esta manera puede ser penetrado por el ácido hipocloroso neutro, en lugar de por el ion hipoclorito cargado negativamente.

Esta propiedad explica por qué el ácido hipocloroso puede ser la especie más activa del cloro libre frente a muchos microorganismos, mientras que el hipoclorito aporta mayor estabilidad a la solución.

Hipoclorito de sodio frente a bacterias beneficiosas

El ácido hipocloroso es un potente desinfectante natural que se obtiene al disolver el cloro en agua.

Su desarrollo natural en el organismo, como parte de la acción inmunitaria, lo distingue de otros desinfectantes como el hipoclorito de sodio.

El HOCl reacciona con mayor intensidad contra las bacterias dañinas debido a sus vulnerabilidades estructurales específicas.

Actúa sobre las proteínas y lípidos sulfurados presentes en las membranas celulares de los patógenos, abundantes en las bacterias peligrosas, pero menos comunes en las beneficiosas.

Sin embargo, las afirmaciones sobre una acción selectiva y la conservación de bacterias beneficiosas dependen de la concentración, el tiempo de exposición, el tejido y la formulación empleada.

Los desinfectantes a base de hipoclorito están destinados principalmente a superficies, agua y materiales, y no deben aplicarse sobre el organismo, la boca o heridas salvo que el producto esté específicamente formulado y autorizado para ese uso.

Normativa y control del uso

El uso del hipoclorito de sodio en nuestro país está sujeto a un conjunto de normas técnicas, sanitarias y ambientales, diseñadas para proteger tanto la salud humana como el medio ambiente.

De acuerdo con el Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (GHS), el hipoclorito de sodio es considerado un producto corrosivo y peligroso para el ambiente acuático.

Por lo tanto, toda empresa que lo comercializa o transporta debe cumplir con las disposiciones de rotulado, hojas de seguridad (MSDS) y fichas técnicas actualizadas.

La Resolución 0689 de 2016 establece las condiciones sanitarias para la fabricación e importación de desinfectantes, antisépticos y productos de higiene doméstica.

El Decreto 1076 de 2015 compila las normas relacionadas con la gestión ambiental, y exige que toda sustancia peligrosa, como el hipoclorito de sodio, cuente con un plan de manejo adecuado, desde su almacenamiento hasta su disposición final, minimizando los impactos ambientales y riesgos para las comunidades.

En el contexto del Reglamento (UE) 528/2012 sobre productos biocidas (BPR), el hipoclorito sódico destaca como una sustancia activa biocida esencial para la desinfección de todo tipo de superficies e instalaciones de áreas médicas, alimentarias, veterinarias e industriales/institucionales, así como para tratamientos de desinfección de agua, permitiendo su autorización como producto biocida de los tipos PT 2-3-4-5.

Los productos desinfectantes basados en hipoclorito sódico deben disponer de la correspondiente autorización como biocida, según PT a que van destinados.

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