La inmunohistoquímica hepática es una técnica de laboratorio que utiliza anticuerpos para detectar antígenos específicos en las células de una sección de tejido. En patología hepática permite identificar proteínas, establecer la línea de diferenciación celular, localizar los marcadores dentro de la célula y correlacionar el inmunofenotipo con la morfología.
Su utilidad es especialmente importante en el diagnóstico y la clasificación de tumores hepáticos, en la diferenciación entre carcinoma hepatocelular, colangiocarcinoma y metástasis, en la detección de agentes infecciosos y en la evaluación de enfermedades inflamatorias, metabólicas y pediátricas. También puede aportar información pronóstica y predictiva, aunque sus resultados siempre deben interpretarse junto con los datos clínicos, radiológicos y morfológicos.
¿Qué es la inmunohistoquímica hepática?
La inmunohistoquímica (IHC) es una técnica de laboratorio que se utiliza para detectar la presencia de antígenos específicos en las células de una sección de tejido. Utiliza el principio de interacción antígeno-anticuerpo para unir los anticuerpos a los antígenos, lo que permite visualizar el antígeno en un microscopio.
La aplicación de las técnicas de inmunohistoquímica (IHQ) sobre muestras tisulares o citológicas identifica, mediante anticuerpos policlonales o monoclonales específicos, los determinantes antigénicos característicos de distintas líneas de diferenciación y funcionalismo celular. La visualización directa de la expresión de los distintos anticuerpos sobre secciones tisulares proporciona además su localización microanatómica y su correlación con los parámetros morfológicos, aumentando la sensibilidad y especificidad del estudio.
Combina los principios de la inmunología y la microscopía para identificar y localizar proteínas específicas en muestras de tejido, lo que la hace esencial en muchas áreas de la investigación médica, el diagnóstico y la patología. Sus ventajas con respecto al método alterno que es la inmunofluorescencia son permitir el análisis de la morfología y su carácter de tinción permanente.
¿Cómo funciona la inmunohistoquímica?
El proceso de inmunohistoquímica implica el uso de anticuerpos marcados con un marcador detectable, como una enzima o un colorante fluorescente, para identificar y unirse a antígenos específicos en una muestra de tejido. Estos anticuerpos son altamente específicos del antígeno que están diseñados para detectar, lo que hace que la inmunohistoquímica sea un método increíblemente preciso para identificar proteínas o marcadores específicos en muestras de tejido.
Preparación de la muestra
Se recoge la muestra de tejido (normalmente de una biopsia) y se fija para preservar su estructura. Luego, se corta la muestra en secciones finas y se coloca en un portaobjetos de vidrio.
A partir del material fijado e incluido en parafina se realizaron cortes histológicos y se colorearon con hematoxilina y eosina. Las técnicas de inmunohistoquímica se realizaron sobre secciones histológicas de 3 micras mediante un sistema automatizado de inmunomarcación de acuerdo con las pautas del fabricante (Benchmark XT, Ventana).
Recuperación antigénica
A menudo, el tejido se trata con calor o productos químicos para exponer las proteínas o antígenos a los anticuerpos, ya que la fijación con formaldehído puede enmascarar los sitios del antígeno.
Los cortes histológicos fueron desparafinados y rehidratados. La recuperación antigénica se llevó a cabo mediante pretratamiento con altas temperaturas (60 minutos a 65°C).
En otro protocolo se realizaron cortes de parafina a 5 micrómetros sobre láminas cargadas positivamente, se desparafinaron y se lavaron en bufer Tris salino 0.05 m (TBS). Se trataron con bufer de citrato calentando en una olla de presión por 20 minutos.
Aplicación de anticuerpos y detección
La sección de tejido se incuba con un anticuerpo primario que se une específicamente al antígeno objetivo. Luego se aplica un anticuerpo secundario, que se une al anticuerpo primario y se conjuga con un marcador, como una enzima o un colorante fluorescente.
Para la detección y visualización se utilizó el kit ultraview universal DAB (ventana). En otro sistema se usó el sistema de detección MACH 4 Kit Universal con HRP (Biocare) de acuerdo a las instrucciones del fabricante.
El tejido se trata con un sustrato que reacciona con la enzima o el marcador, produciendo un cambio de color o fluorescencia en el sitio del antígeno, lo que permite visualizar el antígeno en un microscopio.
Controles
La sustitución de todos los anticuerpos primarios por PBS fue utilizado como control negativo. Como controles negativos se reemplazó el anticuero primario con TBS y los controles positivos se colocaron en cada una de las láminas de los casos a estudiar.
La presencia de tinción citoplásmica granular en los hepatocitos no tumorales con TTF-1 y la tinción de membrana citoplásmica de los conductos biliares con CK-7 y CK-19 fue utilizado como control interno positivo y su presencia fue requisito necesario para considerar la tinción como adecuada.
Interpretación microscópica
Los patólogos analizan los resultados examinando los patrones de tinción. Si el antígeno objetivo está presente, el tejido exhibirá una tinción específica, ya sea como un cambio de color o fluorescencia, que indica la ubicación y la abundancia del antígeno.
La interpretación de los resultados de la inmunohistoquímica depende del patrón y la intensidad de la tinción, que es analizada por un patólogo capacitado.
Interpretación de la tinción inmunohistoquímica
Intensidad
- Tinción fuerte: indica un alto nivel del antígeno objetivo en el tejido.
- Tinción moderada: indica una presencia moderada del antígeno.
- Tinción débil o nula: sugiere que el antígeno no está presente o está presente en niveles bajos.
Localización celular
- Tinción citoplasmática: si la mancha se encuentra en el citoplasma de la célula, sugiere que la proteína objetivo se encuentra allí.
- Tinción nuclear: si la mancha se encuentra en el núcleo, sugiere que la proteína objetivo juega un papel en el núcleo de la célula.
- Tinción membranosa: la tinción en la membrana celular puede indicar actividad del receptor o moléculas de adhesión.
Distribución
El patrón de tinción, incluso si es difuso o focal, ayuda a evaluar la distribución y abundancia del antígeno y se utiliza para diagnosticar tipos específicos de cánceres o enfermedades.
Para los marcadores relacionados a la carcinogénesis (E-cadherina, ß-catenina y p53) se consideró como positivo focal (pérdida parcial) a la marcación en menos del 20% de la superficie tumoral y positiva difusa a aquella con expresión en más del 20% del tumor.
La expresión de las citoqueratinas 7, 20 y 19 se definió como positivo un marcaje de membrana citoplasmática y como negativo la tinción citoplasmática difusa sin membrana. La expresión del anticuerpo TTF-1 se definió como positivo con un marcaje granular en el citoplasma de al menos un 50% de las células tumorales y como negativo si había solo marcaje nuclear o de membrana.
¿Por qué se realiza la inmunohistoquímica?
La inmunohistoquímica es una herramienta versátil con diversas aplicaciones, especialmente en el campo de la patología y el diagnóstico. La técnica se utiliza ampliamente en el diagnóstico del cáncer, así como para identificar los orígenes tisulares de ciertas enfermedades, lo que ayuda a comprender el comportamiento del tumor y orienta las decisiones de tratamiento.
- Diagnóstico y clasificación de tumores.
- Identificación del origen de una neoplasia.
- Diferenciación entre lesiones primarias y metastásicas.
- Evaluación de la diferenciación celular.
- Detección de agentes infecciosos.
- Caracterización de infiltrados inflamatorios y linfoides.
- Estudio de enfermedades metabólicas y nutricionales.
- Valoración de factores pronósticos y predictivos.
- Investigación de mecanismos de carcinogénesis y desarrollo de fármacos.
Inmunohistoquímica en el hígado normal
En el hígado normal, los hepatocitos expresan Hepar-1 (Hepatocyte paraffin 1) y CK 8/18 (citoqueratina 8/18), mientras que el epitelio biliar expresa CK7 (citoqueratina 7) y CK19 (citoqueratina 19).
Las citoqueratinas son una compleja subclase de genes de filamentos intermedios que se compone de 20 diferentes polipéptidos. Se clasifican en tipo A o clase I (citoqueratinas 9 a 20) y tipo B o clase II (citoqueratinas 1 a 8).
En el hígado humano normal el perfil de citoqueratinas es citoqueraina 8 y 18 en hepatocitos, mientras que en conductos biliares están presentes las citoqueratinas 7, 8, 17, 17, 18 y19.
| Compartimento hepático | Marcadores descritos |
|---|---|
| Hepatocitos | Hepar-1 y CK8/18 |
| Epitelio biliar | CK7 y CK19 |
| Conductos biliares | CK7 y CK19 |
Se sabe que las citoqueratinas 7 y 19 son específicas para el epitelio de los conductos y no son expresadas en los hepatocitos. Esta diferencia de expresión se ha utilizado para hacer la diferenciación entre carcinomas hepatocelulares y colangiocarcinomas.
Células progenitoras hepáticas y coexpresión de marcadores
También existen células hepáticas progenitoras (CHP) o stem cells, que coexpresan marcadores hepatocíticos y biliares, que tendrían el potencial de diferenciarse hacia cualquiera de los dos linajes.
La marcación positiva con CK7 y CK19 en algunos CHC sugeriría un posible origen en las CHP, a partir de las cuales se desarrollaría un subgrupo de CHC con peor pronóstico.
El carcinoma hepatocelular (CHC) es un tumor con diferenciación hepatocítica que normalmente no expresa marcadores de origen biliar como las citoqueratinas (CK) 7 y 19. Sin embargo, existe un subgrupo de CHC con expresión de marcadores de ambos linajes, que se desarrollarían a partir de células hepáticas progenitoras (CHP) y tendrían peor pronóstico.
Inmunohistoquímica en el carcinoma hepatocelular
El carcinoma hepatocelular (CHC) representa el tipo histológico más común entre los tumores hepáticos primarios y la tercera causa de muerte por cáncer en el mundo. Recientemente, se ha descripto un incremento de su incidencia y agresividad, que confieren a los pacientes un pronóstico desfavorable, por lo que la detección precoz constituye un verdadero desafío.
El carcinoma hepatocelular (CHC) o hepatocarcinoma (HCC) es el tumor primario hepático maligno más frecuente en el mundo. El 85% se desarrolla en el contexto de la enfermedad hepática crónica y cirrosis de cualquier etiología, especialmente la asociada con infección por los virus de la hepatitis B y C (VHB y VHC). Solamente un 15% se presenta en hígados no cirróticos.
La infección crónica con el virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHC) y el abuso de alcohol se reconocen como las causas más frecuentes de CHC en un contexto de inflamación crónica y cirrosis. No obstante, otras condiciones como la esteatohepatitis no alcohólica, la hemocromatosis hereditaria (HH) y las hepatopatías autoinmunes, entre otras, han sido reportadas en asociación con dicha neoplasia.
El desarrollo del HCC es similar al de otros tumores sólidos, y especialmente en hígados cirróticos existe la presencia de nódulos hiperplásicos, con progresión a nódulos con cambio displásico de bajo grado, luego de alto grado, hasta HCC tempranos y HCC con mayor grado de desdiferenciación.

Problemas diagnósticos
A nivel histológico, se reconocen diferentes patrones arquitecturales y variantes citológicas que han dado lugar a distintas clasificaciones, destacando el alto grado de polimorfismo de estas lesiones. Esta amplia variedad inter e intratumoral comprende un espectro de CHC que abarca desde tumores bien diferenciados hasta aquellos con pobre diferenciación, por lo que la estirpe celular resulta difícil de establecer.
El diagnóstico histológico de carcinoma hepatocelular es relativamente sencillo, cuando las características arquitecturales y celulares son semejantes a las del hígado normal. Sin embargo, los que presentan un patrón seudoglandular o son poco diferenciados, pueden ser difíciles de diferenciar de colangiocarcinomas y metástasis de adenocarcinomas, especialmente en biopsias por aguja.
La inmunohistoquímica se ha utilizado para facilitar el diagnóstico diferencial entre las tres entidades, pero ante la falta de un anticuerpo altamente específico para carcinomas hepatocelulares se utilizan múltiples anticuerpos con diferentes sensibilidades y especificidades para hepatocarcinomas, colangiocarcinomas y metástasis de adenocarcinomas.
Marcadores de diferenciación hepatocítica
Para definir el fenotipo de las células neoplásicas, luego del estudio morfológico se realizaron técnicas inmunohistoquímicas, observándose positividad con CK8/18 en el 86% (n = 44) de los CHC, con Hepar-1 en el 69% (n = 35), con Glypican-3 en el 66,6% (n = 24) y con CEA en el 22% (n = 11).
El CD34 remarcó el patrón sinusoido-trabecular de los CHC en el 100% de los tumores. Las características de la tinción canalicular con anticuerpo anti antígeno carcinoembrionario, se reporta ser muy específico para diferenciación hepatocelular, entre un 15 a un 80%, sin embargo a menudo es difícil de interpretar y puede ser positiva en otros carcinomas gastrointestinales, lo cual limita su uso en el diagnóstico de carcinoma hepatocelular.
| Marcador | Positividad en CHC |
|---|---|
| CK8/18 | 86% |
| Hepar-1 | 69% |
| Glypican-3 | 66,6% |
| CEA | 22% |
| CD34 | 100% |
Citoqueratinas biliares
En nuestra serie, un alto porcentaje de CHC fue positivo para CK7 y CK19. La positividad con CK7 fue del 52,9% y con CK19 del 17,6%.
En otro estudio, la CK-7 en los hepatocarcinomas fue positiva en 19/24 casos, mientras que todos los 19 casos de colangiocarcinomas fueron positivos. En los adenocarcinomas metastásicos fueron positivos 3/13 casos.
La CK-19 fue negativa en los 20/24 casos de hepatocarcinomas y positiva en 19/19 de los casos de colangiocarcinomas. Los 13 casos de adenocarcinomas metastásicos también fueron positivos para CK-19.
| Marcador | CHC en serie argentina | Otros datos descritos |
|---|---|---|
| CK7 | 52,9% | 19/24 CHC; 19/19 colangiocarcinomas; 3/13 metástasis |
| CK19 | 17,6% | 20/24 CHC negativos; 19/19 colangiocarcinomas positivos; 13/13 metástasis positivas |
| CK20 | No consignado | 3/24 CHC; 3/19 colangiocarcinomas; 10/13 metástasis positivas |
La expresión de CK7 y CK19 debe valorarse en conjunto con los marcadores hepatocíticos, la arquitectura tumoral y el contexto clínico. La presencia de marcadores biliares no permite por sí sola establecer un diagnóstico de colangiocarcinoma, porque un subgrupo de CHC puede expresar CK7 y CK19.
Proteínas relacionadas con la hepatocarcinogénesis
Las técnicas de inmunohistoquímica cobran un interés suplementario en el estudio de moléculas relacionadas a la carcinogénesis y/o al crecimiento tumoral, cuya expresión en CHC resulta controversial en la actualidad.
Un ejemplo claro lo constituye la disminución en la expresión de las moléculas E-cadherina y ß-catenina, así como la mutación del gen supresor de tumores p53, clásicamente descriptas en tumores epiteliales de distinta estirpe.
La mayoría de los CHC conservaban la expresión de E-cadherina. Treinta y siete tumores (73%) mostraron positividad difusa y 8 (16%) evidenciaron positivad focal (pérdida parcial) de dicho marcador.
La ß-catenina mostró positividad nuclear en 10 tumores (20%), 8 (16%) de ellos con patrón de marcación difuso y 2 (4%) con positividad focal. La sobreexpresión de la proteína p53 se constató en el 24% de los CHC (n = 12), en todos los casos con una marcación difusa.
| Marcador | Resultado descrito en CHC |
|---|---|
| E-cadherina | 73% positividad difusa; 16% positividad focal |
| ß-catenina | 20% positividad nuclear |
| p53 | 24% de sobreexpresión difusa |
Ki67 y comportamiento tumoral
Se definió a los CHC como neoplasias de baja o alta fracción de proliferación tomando como punto de corte un Ki67 del 20%.
La tendencia al mayor índice proliferativo en los CHC positivos para CK7 y CK19, así como el menor tamaño y la ausencia de invasión vascular en los tumores negativos para CK7, señalarían un comportamiento más agresivo en los CHC con expresión de marcadores biliares, potencialmente derivados de CHP.
Perfil inmunohistoquímico en el diagnóstico diferencial de tumores hepáticos
El principal objetivo de los perfiles inmunohistoquímicos es analizar las lesiones tumorales primarias y metastásicas del hígado, las cuales muestran en biopsias por aguja una gran complejidad diagnóstica.
Son 4 los mayores retos del diagnóstico de una masa hepática:
- Lograr diferenciarlo de una lesión nodular hepatocelular benigna, sea un nódulo regenerativo grande, un nódulo displásico, hiperplasia nodular focal, adenoma hepatocelular o simplemente hepatocitos reactivos.
- Diferenciar el HCC del colangiocarcinoma intrahepático o de los tumores metastásicos.
- Determinar la histogénesis de un tumor maligno.
- Establecer el sitio de origen primario de un tumor hepático metastásico.
Carcinoma hepatocelular frente a colangiocarcinoma
En términos generales, los hepatocitos expresan CK8/18 y Hepar-1, mientras que el epitelio biliar expresa CK7 y CK19. El carcinoma hepatocelular suele conservar marcadores de diferenciación hepatocítica, pero puede mostrar expresión variable de marcadores biliares.
El colangiocarcinoma suele mostrar un perfil de diferenciación ductal, con expresión de CK7 y CK19. Sin embargo, ningún marcador aislado es absolutamente específico, por lo que la interpretación debe basarse en paneles y en la correlación morfológica.
Carcinoma hepatocelular frente a metástasis
Las metástasis al hígado corresponden al 98% de las lesiones malignas del hígado y se diagnostican hasta en el 4% de todas las biopsias hepáticas en general. El 40% de las personas que fallecen de cáncer presentan metástasis al hígado.
Los carcinomas de pulmón, mama, colon, páncreas y estómago son los que más frecuentemente metastatizan al hígado. En este contexto, los marcadores de diferenciación hepatocítica y los perfiles de citoqueratinas ayudan a establecer si una lesión corresponde a un tumor primario hepático o a una neoplasia metastásica.
CK7, CK19 y CK20
Varios marcadores por inmunohistoquímica han sido descritos para la identificación de estos tumores, incluyendo alfa-fetoproteína, antígeno carcinoembrionario, citoqueratina 7, citoqueratina 20, citoqueratina 19 y TTF-1.
En un estudio de lesiones hepáticas, con el anticuerpo CK-20 los hepatocarcinomas fueron positivos sólo en 3 de los 24 casos. Los colangiocarcinomas fueron positivos en 3 de 19 casos. Los adenocarcinomas metastásicos fueron positivos en 10 de los 13.
| Entidad | CK7 | CK19 | CK20 |
|---|---|---|---|
| Hepatocarcinoma | 19/24 positivos | 4/24 positivos | 3/24 positivos |
| Colangiocarcinoma | 19/19 positivos | 19/19 positivos | 3/19 positivos |
| Adenocarcinoma metastásico | 3/13 positivos | 13/13 positivos | 10/13 positivos |
TTF-1
El Factor de Transcripción Tiroideo -1 (TTF-1), es un miembro de la familia NKx2 de factores de transcripción de homeodomaina, que se expresa en el núcleo del epitelio pulmonar y tiroideo y sus tumores, y en el sistema nervioso central.
Diferentes estudios han demostrado una reactividad granular citoplasmática en hepatocitos y carcinomas hepatocelulares mediante una unión a las mitocondrias, lo cual puede ser usado para diferenciarlos de otros carcinomas, por su diferente localización.
Los resultados obtenidos en un estudio mostraron una alta frecuencia de positividad de la tinción citoplasmática granular del anticuerpo TTF-1 en los hepatocarcinomas, lo cual fue positivo en 22 de los 24 casos de hepatocarcinomas (91,7%).
Por otro lado la expresión del anticuerpo TTF-1 en colangiocarcinomas y metástasis de adenocarcinomas fue baja o nula, mientras que en los colangiocarcinomas fueron positivos solo en el 10,5%. En el caso de los adenocarcinomas metastásicos, los 13 casos fueron negativos.
El TTF-1 mostró expresión del 100% en los hepatocarcinomas grado 1, del 85% en los grado 2 y del 80% en los grado 3. Estos resultados sugieren que el grado de diferenciación se relaciona con la expresión del TTF-1, siendo más prevalente en los tumores mejor diferenciados.
Los estudios de Pan et al y de Gu et al ya habían demostrado que tanto el Hep Par 1 como el TTF-1 se unen a una proteína en las mitocondrias de los hepatocitos.
Biopsia hepática e inmunohistoquímica
Las guías sugeridas por las Asociaciones Americana (AASLD) y Europea (EASL) para el estudio de las enfermedades hepáticas han formulado algunas estrategias a seguir, dado que el tratamiento depende de un diagnóstico temprano del HCC, especialmente en aquellos pacientes de alto riesgo.
El diagnóstico histológico no es necesario cuando el diagnóstico de HCC por imágenes es claro. Esto es considerado como grado de recomendación A, con un nivel de evidencia 1a. El diagnóstico histológico por biopsia está indicado cuando los hallazgos de imagen son atípicos, lo que constituye un grado de recomendación C con un nivel de evidencia 3b.
En lesiones indeterminadas se recomienda el seguimiento con imágenes o realizar una biopsia de acuerdo con el nivel de sospecha de malignidad. La recomendación de estudio histopatológico se dirige a los casos que muestren características radiológicas atípicas en al menos dos estudios consecutivos.
La biopsia permite diferenciar entre lesiones premalignas, como son los nódulos displásicos de célula grande y de célula pequeña, y el HCC precoz, además de las variantes atípicas de HCC que deben ser reconocidas morfológicamente ya que confieren un importante valor pronóstico, así como un manejo terapéutico diferente.
Biopsia por aspiración con aguja fina
La biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF) guiada por imágenes es segura, mínimamente invasiva, útil en pacientes con comorbilidades importantes y enfermedad avanzada.
Tiene buena sensibilidad (91,5%) y precisión global de diagnóstico (92,4%), con excelente especificidad (100%) y valor predictivo positivo (100%), con aceptable valor predictivo negativo (59,1%).
Si se utiliza citología en base líquida y/o bloque celular o combinación con biopsia, pueden realizarse fácilmente estudios adicionales de histoquímica, como el retículo, o de inmunofenotipo, los cuales resultan muy útiles en el diagnóstico de HCC.
El papel de la BAAF ha cambiado en la última década a pesar de que usualmente el material citológico es escaso, hemorrágico y se centra más en la morfología celular, siendo los cambios arquitecturales sutiles o muy difíciles de identificar.
Los resultados óptimos dependen más de un trabajo en equipo radiólogo-citopatólogo, ambos expertos y con entrenamiento especializado. Es ideal contar con un servicio de citopatología en el mismo lugar donde se realiza el procedimiento o in situ, posibilidad de realizar estudios de inmunohistoquímica y una adecuada correlación clinicopatológica.
Biopsia percutánea
Los patólogos preferimos la biopsia Trucut o percutánea ya que se obtiene mayor cantidad de tejido donde no solo se puede analizar la morfología celular, sino que las alteraciones arquitecturales son más evidentes y pueden realizarse con mayor precisión técnicas de histoquímica e inmunohistoquímica, estudios moleculares, en algunos casos indispensables para el diagnóstico, y a la luz de las nuevas terapias dirigidas está demostrando su gran utilidad pronóstica y predictiva.
La tasa global de complicaciones de una biopsia es del 29%, el 90% de las cuales son complicaciones menores e incluyen dolor e hipotensión transitoria. También hay complicaciones mayores como hemorragia intrahepática o intraperitoneal, hemotórax, neumotórax, lesión de órganos vecinos y fístulas arteriovenosas.
El riesgo de siembra en el trayecto de la aguja, la diseminación hematógena intraprocedimiento y de recurrencia postrasplante tienen una tasa de prevalencia de 0,003%-5%. Se informa que la tasa de mortalidad después de la biopsia hepática está entre el 0% y el 0,18%, atribuible a hemorragia significativa y peritonitis.
Inmunohistoquímica en hepatitis autoinmune
La hepatitis autoinmune (HAI) está asociada con infiltración periportal de células plasmáticas. La detección de células plasmáticas se realiza rutinariamente por medio de tinción hematoxilina-eosina (HE), pero CD138 es un marcador inmunohistoquímico de células plasmáticas.
La HAI es una enfermedad de etiología desconocida que se asocia con inflamación persistente del hígado. Normalmente afecta a mujeres y se caracteriza por transaminasas elevadas, la presencia de anticuerpos y niveles elevados de inmunoglobulina G (IgG) en suero.
Los hallazgos bioquímicos e inmunológicos en dichos pacientes son insuficientes para realizar el diagnóstico y la biopsia hepática es necesaria. El hallazgo más común en la biopsia hepática es la presencia de hepatitis de interfase. Además, usualmente se encuentra infiltrado linfoplasmocitario portal.
Utilidad de CD138
El objetivo del estudio fue evaluar el desempeño de la inmunohistoquímica CD138 para el diagnóstico histopatológico de HAI por medio de la comparación del número de células plasmáticas encontrado con la tinción HE en comparación con la tinción CD138.
Se realizaron cortes de 4um del tejido fijado en formalina e incrustado en bloques de parafina y realizamos tinción de rutina en HE e inmunotinción para CD138 con todos los pacientes. El número de espacios portales fue determinado a baja potencia (×4); las células plasmáticas fueron contadas a alta potencia (×40) tanto en las laminillas de HE como de CD138.
Se incluyeron 60 biopsias. En el grupo HE la mediana y el rango intercuartílico (RIQ) fue 6 (4-9) células plasmáticas/campo de alto poder (CAP) y de 10 (RIQ 6-20) células plasmáticas/CAP en el grupo CD138 (p<0.001).
| Método | Mediana de células plasmáticas | Rango intercuartílico |
|---|---|---|
| Hematoxilina-eosina | 6 células/CAP | 4-9 |
| CD138 | 10 células/CAP | 6-20 |
El CD138 incrementó la detección de células plasmáticas en biopsias hepáticas de pacientes con HAI, en comparación con la tinción de HE de rutina. Sin embargo, no existió correlación entre el número de células plasmáticas determinadas por CD138 y los niveles de IgG en suero, el estadio de fibrosis o la respuesta al tratamiento.
Las células plasmáticas son prominentes en el 66% de los pacientes con HAI y son un hallazgo histológico clave, pero también son comunes en otras enfermedades hepáticas.
Los pacientes con esteatohepatitis no alcohólica muestran una inflamación portal elevada con células plasmáticas, hepatitis de interfase, lesión de colangiocitos y reacción ductular prominente.
La HAI y la colangitis biliar primaria (CBP) pueden confundirse fácilmente; ambas presentan inflamación portal con células plasmáticas y hepatitis de interfase, pero la HAI presenta inflamación lobular y no causa daño importante en el ducto.
Inmunohistoquímica en enfermedades de las vías biliares
En la colestasis neonatal existen diversas situaciones en las que es importante decidir si obedecen a un problema obstructivo o de compromiso del flujo biliar o si se trata de problemas inflamatorios de hepatitis.
En varias condiciones el componente de células inflamatorias o proliferación fibroblástica en los espacios portales no permite la correcta visualización de los conductos biliares y los canalículos. Existen también condiciones de ductopenia en las que la identificación es aún más difícil.
Es entonces que la IHQ viene en nuestro auxilio. Se sabe que las citoqueratinas 7 y 19 son específicas para el epitelio de los conductos y no son expresadas en los hepatocitos.
También con esta metodología se ha podido demostrar la proteína WND de la enfermedad de Wilson. Como materia de investigación se han visto las alteraciones ocurridas en el hígado en los fenómenos de activación tanto de hepatocitos como de otros componentes celulares como la proliferación de células de Ito o células esteladas, entre otras, mediante la demostración con esta metodología de algunas de las propiedades tales como son los componentes del citoesqueleto (alfa actina), marcadores endoteliales, factores de crecimiento, etc.
Inmunohistoquímica para agentes infecciosos
En hepatitis viral que presenta grados variables de inflamación portal, hepatitis de interfase o lobulillar, la IHQ es muy útil para la detección del agente infeccioso.
Se tienen anticuerpos para VHA, VHB (tanto para HBsAg como HBcAg), VHC, VHD, VEB, citomegalovirus, menos frecuentemente utilizados con adenovirus, herpes simple y zoster, etc.
Inmunohistoquímica en infiltrados linfoides
En las hepatitis la inmunotipificación de los infiltrados no es de ayuda diagnóstica; no obstante, se sabe que en los infiltrados linfocitarios en la inflamación por hepatitis crónica por virus C hay predominio de células B a diferencia de las otras hepatitis virales en las que se ha visto predomino de linfocitos T.
En biopsias pequeñas es difícil separar el infiltrado de un linfoma de células pequeñas y requiere la aplicación de anticuerpos monoclonales dirigidos contra linfocitos T o B, cadenas kappa o lambda así como de otros marcadores de neoplasias linfoides.
Inmunohistoquímica en tumores hepáticos pediátricos
Generalmente los tumores hepáticos primarios en niños no presentan problemas diagnósticos o de confusión, pero el caso de los tumores metastáticos es diferente.
Los tumores en niños que más problemas presentan son las metástasis de neuroblastoma indiferenciado o poco diferenciado y aquellos con diferenciación neuroendocrina.
Estos casos son negativos para las citoqueratinas 7 y 19, alfafetoproteína, alfa-1 antitripsina y otros marcadores hepatocelulares, y positivos para marcadores endocrinos o neuroendocrinos tales como enolasa, cromogranina, etc.
Enfermedades metabólicas y nutricionales
En la deficiencia de alfa-1 antitripsina, la inmunohistoquímica revela fehacientemente las inclusiones citoplasmáticas de la enzima. Con este método se pueden utilizar además anticuerpos contra el gen PiZ.
También mediante el uso de anticuerpos antiqueratinas 8 y 18 así como antiubiquitina es posible demostrar la presencia de cuerpos de Mallory.
La identificación de mitocondrias con IHQ es útil en enfermedades metabólicas en las que hay daño de este organelo.
Limitaciones e interpretación clínica
Dado que la inmunohistoquímica es una técnica que se utiliza para detectar antígenos específicos, no existe un “rango normal” tradicional para los resultados de las pruebas. En cambio, los resultados se interpretan en función de si el antígeno en cuestión está presente en la muestra y del patrón de expresión.
Un resultado positivo para un marcador específico puede sugerir la presencia de cáncer o enfermedad, mientras que un resultado negativo puede indicar su ausencia. La interpretación depende del contexto clínico y de los marcadores específicos que se estén probando.
La expresión de un marcador puede variar según el grado de diferenciación, la heterogeneidad tumoral, la calidad de la muestra y el método utilizado. Por ello, la ausencia de tinción no siempre excluye una entidad y la positividad de un marcador no siempre confirma por sí sola un diagnóstico.
Algunas de las limitaciones del estudio de biopsias hepáticas son su susceptibilidad a error de muestreo y variabilidad inter e intraobservador. Sin embargo, no se reportan grandes inconsistencias en evaluaciones semicuantitativas estandarizadas si dicha evaluación es realizada por un patólogo experto.
Usos actuales de la inmunohistoquímica hepática
- Diagnóstico y subtipificación del cáncer.
- Identificación de marcadores tumorales.
- Diferenciación entre hepatocarcinoma, colangiocarcinoma y metástasis.
- Identificación del origen primario de una metástasis.
- Diagnóstico de enfermedades autoinmunes.
- Diagnóstico de enfermedades infecciosas.
- Evaluación de enfermedades metabólicas y nutricionales.
- Caracterización de lesiones hepatocelulares y biliares.
- Estudio de células plasmáticas mediante CD138.
- Evaluación de la proliferación tumoral mediante Ki67.
- Estudio de proteínas relacionadas con la carcinogénesis, como E-cadherina, ß-catenina y p53.
- Investigación de mecanismos de enfermedad y desarrollo de fármacos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la inmunohistoquímica?
La inmunohistoquímica es una técnica de laboratorio que utiliza anticuerpos para detectar antígenos específicos en secciones de tejido. Se utiliza para diagnosticar enfermedades, en particular cánceres, e identificar la presencia de proteínas específicas en las células.
¿Cómo se realiza?
Se toman muestras de tejido, generalmente mediante una biopsia. Luego, la muestra se trata con anticuerpos específicos para las proteínas que se están analizando. Si el antígeno está presente, se une al anticuerpo y produce una señal visual que se analiza con un microscopio.
¿Qué enfermedades puede ayudar a diagnosticar?
La inmunohistoquímica se utiliza para diagnosticar cánceres, enfermedades autoinmunes e infecciones. Ayuda a determinar la presencia y el tipo de antígenos que pueden indicar una enfermedad.
¿Cuál es su papel en el carcinoma hepatocelular?
En el CHC ayuda a demostrar diferenciación hepatocítica, identificar la expresión de marcadores biliares, establecer diagnósticos diferenciales y estudiar proteínas relacionadas con proliferación y hepatocarcinogénesis.
¿Un resultado positivo confirma un cáncer?
Un resultado positivo indica que se encontró el antígeno objetivo en la muestra de tejido. La interpretación depende del contexto clínico, la morfología y el conjunto de marcadores utilizados.
¿Qué significa un resultado negativo?
Un resultado negativo significa que no se detectó el antígeno en la muestra de tejido. En el diagnóstico del cáncer, esto puede indicar que falta un marcador específico, aunque no necesariamente excluye la enfermedad.
¿La inmunohistoquímica es invasiva?
La inmunohistoquímica en sí no es invasiva, pero requiere una muestra de tejido obtenida a través de procedimientos como una biopsia o una cirugía, lo que puede implicar algunas molestias según el procedimiento.
¿Cuánto tiempo se tarda en obtener los resultados?
Los resultados de IHC generalmente demoran entre unos días y una semana, dependiendo de la complejidad de la prueba y la necesidad de análisis adicionales.
¿Se puede utilizar para estadificar el cáncer?
Sí, la IHC ayuda a estadificar el cáncer al identificar el grado de crecimiento y propagación del tumor, y la expresión de marcadores específicos que influyen en el pronóstico y las decisiones de tratamiento.
¿En qué se diferencia de las pruebas genéticas?
A diferencia de las pruebas genéticas o los diagnósticos moleculares, la inmunohistoquímica se centra en la expresión de proteínas en muestras de tejido, lo que la hace particularmente útil para visualizar y diagnosticar afecciones a nivel celular.
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