La insuficiencia hepática en aves aparece cuando una parte importante del hígado resulta dañada y el órgano deja de cumplir adecuadamente sus funciones. Puede desarrollarse de forma aguda, con un deterioro rápido, o como consecuencia de una enfermedad crónica y progresiva.
En las aves de jaula, el tratamiento debe combinar la estabilización del animal, la eliminación de la causa, una alimentación adaptada y medidas de apoyo hepático, siempre bajo supervisión de un veterinario especializado en aves. La presencia de apatía intensa, pérdida de peso, anorexia, diarrea, hemorragias, coloración amarillenta, dificultad respiratoria o alteraciones neurológicas requiere atención veterinaria urgente.
Qué funciones cumple el hígado de las aves
El hígado puede responder a la agresión solo en un número limitado de formas. La necrosis de los hepatocitos indica un daño agudo. Las células muertas son eliminadas en un proceso inflamatorio y reemplazadas por nuevos hepatocitos o por fibrosis.
Estas lesiones afectan funciones esenciales como la regulación de la glucosa en sangre, el metabolismo de las grasas, la producción de factores de coagulación, albúmina, fibrinógeno, aminoácidos no esenciales y proteínas plasmáticas, la formación y excreción de bilis, el metabolismo de la bilirrubina y el colesterol, la conversión de amoníaco en urea y la desintoxicación de muchos fármacos y tóxicos.
La presencia de gotitas de grasa en el hígado puede ser un cambio precoz y, a menudo, es reversible. La hiperplasia biliar también es reversible si el agente nocivo es eliminado pronto.
Insuficiencia hepática aguda y crónica
Insuficiencia hepática aguda
La insuficiencia hepática aguda es la pérdida rápida de la funcionalidad del hígado que se produce normalmente en un animal que no tiene una enfermedad hepática preexistente. En las aves puede relacionarse con intoxicaciones, infecciones graves, determinados medicamentos, micotoxinas o lesiones extensas del tejido hepático.
El inicio de los signos de encefalopatía hepática e insuficiencia hepática suele ser agudo, aunque el proceso de enfermedad hepática puede ser agudo o crónico. Los signos neurológicos pueden aparecer rápidamente y constituir la manifestación inicial predominante.
Insuficiencia hepática crónica
La enfermedad hepática crónica puede avanzar durante un periodo prolongado antes de que aparezcan signos evidentes. La fibrosis hepática incipiente puede ser reversible si se reconoce pronto y se interviene.
A no ser que la disfunción sea aguda y la regeneración hepatocelular sea evidente, el pronóstico de los animales con insuficiencia hepática no suele ser favorable. La enfermedad crónica con pérdida masiva de parénquima hepático y fibrosis, especialmente con puente portal, conlleva un mal pronóstico.
Causas de insuficiencia hepática en aves
Infecciones víricas
La hepatitis por cuerpos de inclusión y el síndrome del hidropericardio son dos síndromes relacionados y representan importantes enfermedades virales de las aves de corral comerciales, especialmente de los pollos de engorde jóvenes, que causa grandes pérdidas económicas en todo el mundo.
Los agentes etiológicos de la hepatitis por cuerpos de inclusión y del síndrome del hidropericardio en las aves de corral son adenovirus aviares, que son virus de ADN lineal de doble cadena sin envoltura que pertenecen al género Aviadenovirus de la familia Adenoviridae.
Los adenovirus están muy extendidos en todas las especies de aves. La mayoría de los adenovirus no causan enfermedad o solo causan enfermedad leve, pero algunos se asocian con afecciones clínicas específicas.
La hepatitis por cuerpos de inclusión afecta principalmente a los pollos de engorde comerciales. También se ha notificado enfermedad similar a la hepatitis por cuerpos de inclusión causada por varios miembros del género Aviadenovirus en otras especies de aves de corral, incluidos pavos, palomas de granja y gansos, así como en varias otras aves, incluidos loros, cernícalos y un esmerejón.
La transmisión horizontal y vertical desempeñan un papel importante en la hepatitis por cuerpos de inclusión y en el síndrome del hidropericardio. Se ha documentado transmisión vertical en progenie de parvadas reproductoras infectadas por FAdV-4 y FAdV-8.
También se ha demostrado la transmisión horizontal, que conduce a la enfermedad aguda y la muerte, en pollitos jóvenes puestos en contacto con pollitos infectados. Si las aves han sido infectadas con otros virus inmunodepresores, los signos clínicos de la enfermedad se exacerban.
Infecciones bacterianas, fúngicas y parasitarias
En caso de daño hepático de origen infeccioso deberá instaurarse un tratamiento adecuado a la enfermedad. En enfermedades hepáticas de origen bacteriano, es muy importante realizar un aislamiento y antibiograma con el fin de saber qué antibióticos utilizar.
Entre los hongos, la mayoría de las veces el agente es Aspergillus spp. Dada la proximidad de los sacos aéreos al hígado, suele colonizarse en momentos de debilitamiento del sistema inmunitario.
Las enfermedades por protozoos son, tras las infecciosas bacterianas, el segundo grupo de agentes más comunes relacionados en las enfermedades hepáticas. Las Trichomonas, Atoxoplasmas, Histomonas y algunos parásitos sanguíneos como Plasmodium son bastante habituales.
Alimentación inadecuada y alteraciones metabólicas
La lipidosis hepática se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado y puede aparecer en aves con una dieta excesivamente grasa, obesidad, anorexia prolongada o desequilibrios nutricionales.
Las grasas deberían ser limitadas en la ración. La acumulación de vitamina A dificulta la recuperación de las células hepáticas, por lo que es importante controlar su cantidad en la dieta.
La falta de alimento puede agravar rápidamente el estado de un ave enferma, especialmente cuando ya presenta pérdida de peso, anorexia o incapacidad para alimentarse por sí misma.
Intoxicaciones y medicamentos
Las toxinas, las micotoxinas de los alimentos mal conservados y los contaminantes ambientales pueden generar una fibrosis hepática progresiva e irreversible.
El uso prolongado o incorrecto de antiinflamatorios, antiparasitarios o antibióticos puede sobrecargar el hígado, sobre todo si no se respetan los descansos terapéuticos.
Tras conocer la causa que provoca el daño hepático, el tratamiento debe ir dirigido a eliminar el agente o los posibles agentes que producen la enfermedad.
Enfermedades secundarias y factores predisponentes
Procesos parasitarios, septicemias o enfermedades metabólicas pueden afectar al hígado de forma secundaria. Las infecciones, la inmunodepresión, la deshidratación, el estrés y las condiciones ambientales deficientes pueden empeorar la evolución.
La infección por algunas cepas de adenovirus podría provocar una enfermedad hepática mínima. Sin embargo, cuando las aves están inmunodeprimidas, se suelen observar signos clínicos asociados a enfermedades causadas por otros gérmenes patógenos, como bacterias, hongos o virus.
Hepatitis por cuerpos de inclusión y síndrome del hidropericardio
Los signos clínicos son inespecíficos, pero a menudo incluyen un aumento repentino de la mortalidad. Las lesiones macroscópicas incluyen inflamación del hígado con múltiples focos pálidos o hemorrágicos, o hidropericardio.
El aumento repentino de la mortalidad diaria por hepatitis por cuerpos de inclusión y síndrome del hidropericardio generalmente se observa en pollos menores de 6 semanas de edad y puede ocurrir en pollitos de tan solo 4 días de edad.
| Enfermedad | Signos principales | Lesiones frecuentes |
|---|---|---|
| Hepatitis por cuerpos de inclusión | Muerte súbita, letargo, plumas erizadas y excrementos mucoides de color verde amarillento | Hígado hinchado, agrandado, amarillento y con focos pálidos o hemorrágicos |
| Síndrome del hidropericardio | Muerte súbita y signos inespecíficos | Hígado lesionado y hasta 10 ml de trasudado de color pajizo en el saco pericárdico |
Las tasas de mortalidad suelen oscilar entre el 2 % y el 40 % con la hepatitis por cuerpos de inclusión y entre el 20 % y el 80 % con el síndrome del hidropericardio.
Cuando las aves están inmunodeprimidas, se suelen observar signos clínicos asociados a enfermedades causadas por otros gérmenes patógenos. Las aves afectadas muestran estos signos clínicos durante 2 días antes de morir o recuperarse.
Con la hepatitis por cuerpos de inclusión y el síndrome del hidropericardio, el hígado a menudo está hinchado y agrandado, con coloración amarillenta y múltiples focos pálidos o rojos hemorrágicos.
Las lesiones histopatológicas en el hígado incluyen degeneración hepatocítica aguda, necrosis, infiltración de células mononucleares y cuerpos de inclusión basófilos poco frecuentes o generalizados.
Síntomas de insuficiencia hepática en aves
Signos generales
Entre los principales síntomas que presentan los pájaros con problemas hepáticos están la pérdida de peso, la anorexia, la letargia, la falta de estímulo para alimentarse y la inapetencia.
Los animales con enfermedad hepática pueden presentar diarrea o estreñimiento. También puede observarse debilidad general, deshidratación, plumaje deteriorado y reducción de la actividad habitual.
La pérdida de peso puede ser progresiva y constituir uno de los signos más importantes en las enfermedades hepáticas crónicas. En algunos casos, la pérdida de peso puede ser el único signo clínico asociado con la formación de lesiones hepáticas.
Ictericia y alteraciones biliares
La ictericia se manifiesta como una coloración amarillenta de la piel, las mucosas o los tejidos visibles y aparece cuando el hígado no procesa o elimina correctamente la bilirrubina.
La ictericia es más pronunciada cuando el sistema biliar está alterado. La alteración del flujo biliar también puede provocar problemas de absorción de grasas y deficiencias de vitaminas relacionadas con la coagulación.
Signos digestivos
Las aves afectadas pueden presentar diarrea, excrementos mucoides de color verde amarillento, vómitos o regurgitación, inapetencia y pérdida de peso. Los excrementos mucoides de color verde amarillento pueden deberse al exceso de bilis.
La reducción de la digestión de las grasas puede acompañar a los trastornos del flujo biliar. La anorexia y la disminución del consumo de agua favorecen la deshidratación y agravan el deterioro metabólico.
Encefalopatía hepática y signos neurológicos
La encefalopatía hepática está asociada con cambios en el comportamiento en las aves y puede ser el resultado de una insuficiencia hepática aguda o crónica. La gravedad de la encefalopatía hepática a menudo refleja la extensión de la insuficiencia hepática.
Los signos clínicos de la encefalopatía hepática pueden variar desde una depresión inespecífica y letargo hasta movimientos anómalos de la cabeza, caminar en círculos, deambulación sin objetivo, disfagia, ataxia, dismetría, bostezos continuados, pica, aumento de la simpatía, agresividad, estupor, ataques y coma.
La patogenia de la encefalopatía hepática se desconoce, pero una de las teorías propuestas incluye el amoníaco como neurotoxina que atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica.
Aunque los signos clínicos pueden ser drásticos, la encefalopatía hepática a veces es reversible si el ave puede sobrevivir el tiempo suficiente para que la enfermedad hepática subyacente se revierta.
Hemorragias y alteraciones de la coagulación
En los pájaros con problemas hepáticos puede existir una posible presencia de hemorragias. Entre los signos clínicos de la insuficiencia hepática grave o terminal están las coagulopatías debidas a la disminución de la producción de factores de coagulación producidos en el hígado.
La deficiencia de vitamina K se manifiesta con problemas de coagulación y hemorragias. La alteración crónica grave del hígado y los trastornos del flujo de ácidos biliares pueden favorecer esta deficiencia.
Ascitis, edema y dificultad respiratoria
Puede producirse una ascitis generalizada o un edema de las partes declives. La ascitis puede estar relacionada con la hipertensión portal causada por el bloqueo venoso, el incremento de la presión hidrostática y la salida de proteínas a la cavidad peritoneal.
La hipoalbuminemia puede causar edema intermandibular, esternal o ventral, o puede exacerbar la ascitis. En las aves, la acumulación de líquido puede alterar la respiración y empeorar rápidamente el estado general.
El colapso faríngeo o laríngeo con fuertes estertores inspiratorios y disnea ocurre en algunos casos de insuficiencia hepática. La dificultad respiratoria, la respiración con el pico abierto o el esfuerzo respiratorio son signos de urgencia.
Fotosensibilización
La fotosensibilización, que puede ser secundaria a la insuficiencia hepática aguda o crónica, debe diferenciarse de la fotosensibilización primaria.
La fotosensibilización secundaria aparece cuando la función hepática afectada posibilita la acumulación de filoeritrina, un metabolito fotodinámico de la clorofila, en la piel.
Los signos clínicos de fotosensibilización son variados: los principales son intranquilidad, dolor, prurito, dermatitis de leve a grave con eritema, edema subcutáneo extenso, ulceración cutánea, desprendimiento de la piel y oftalmía con epífora, fotofobia y turbidez corneal.
Diagnóstico
Evaluación clínica
El diagnóstico comienza con la valoración del estado general, el consumo de alimento y agua, el peso, el aspecto de las deyecciones, la coloración de las mucosas, la respiración, el comportamiento y la presencia de hemorragias o lesiones cutáneas.
La causa debe investigarse mediante preguntas sobre la alimentación, el estado de conservación del alimento, la posible exposición a plantas tóxicas, productos químicos, medicamentos, insecticidas, desinfectantes y otros animales enfermos.
Análisis de sangre
Los incrementos en la actividad de las enzimas hepáticas plasmáticas o séricas y la concentración total de ácidos biliares son indicativos de anomalías hepáticas que incluyen lesiones tóxicas, enfermedades infecciosas e insuficiencia hepática.
Las pruebas sanguíneas pueden incluir la evaluación de enzimas hepáticas, bilirrubina, ácidos biliares, proteínas plasmáticas, albúmina, glucosa y parámetros de coagulación. Según la evolución clínica, las pruebas pueden repetirse con frecuencia.
Histopatología y PCR
El diagnóstico definitivo de la hepatitis por cuerpos de inclusión y del síndrome del hidropericardio suele realizarse mediante histopatología o PCR.
El diagnóstico provisional generalmente se basa en un patrón de mortalidad creciente y lesiones macroscópicas típicas. El diagnóstico se confirma mediante el examen microscópico de los tejidos afectados y la detección de lesiones típicas, especialmente cuerpos de inclusión intranucleares, o mediante ensayo de PCR.
La PCR también se puede utilizar en combinación con la secuenciación de nucleótidos o el análisis de la curva de fusión de alta resolución del ADN amplificado para la clasificación del virus.
El aislamiento del virus y las pruebas serológicas rara vez se utilizan para el diagnóstico de rutina, pero son herramientas útiles para la investigación y el seguimiento de la enfermedad, respectivamente.
Diagnóstico diferencial
Los signos de insuficiencia hepática pueden confundirse con enfermedades digestivas, renales, respiratorias, infecciosas, parasitarias, nutricionales o neurológicas. La ictericia, la diarrea, la pérdida de peso y la apatía no son signos exclusivos de una enfermedad hepática.
La presencia de signos neurológicos obliga a diferenciar la encefalopatía hepática de intoxicaciones, traumatismos, infecciones del sistema nervioso, hipoglucemia y otras alteraciones metabólicas.
Tratamiento de la insuficiencia hepática en aves
Estabilización inicial
El tratamiento primario está enfocado a recuperar las funciones fisiológicas del ave que sufre problemas hepáticos.
En pájaros que están deshidratados debe recurrirse a la fluidoterapia y al alojamiento de los ejemplares en condiciones de hospitalización controladas con el fin de conseguir una correcta recuperación.
El animal debe mantenerse en un ambiente tranquilo, con temperatura y humedad controladas, minimizando la manipulación y el estrés. Las aves con debilidad intensa pueden necesitar asistencia para alimentarse y mantenerse hidratadas.
Tratamiento de la causa
Tras conocer la causa que provoca el daño hepático, el tratamiento debe ir dirigido a eliminar el agente o los posibles agentes que producen la enfermedad.
En caso de daño hepático de origen infeccioso deberá instaurarse un tratamiento adecuado a la enfermedad. En enfermedades hepáticas de origen bacteriano, es muy importante realizar un aislamiento y antibiograma con el fin de saber qué antibióticos utilizar.
En las enfermedades fúngicas, el antifúngico más usado en casos de daño hepático de origen fúngico en aves es el itraconazol y, en menor medida, el fluconazol.
En las enfermedades por protozoos, el metronidazol, la primaquina y las sulfamidas reforzadas son los principios activos más usados.
En la hepatitis por cuerpos de inclusión y el síndrome del hidropericardio no existe tratamiento antiviral específico. Los antimicrobianos pueden ayudar a prevenir infecciones bacterianas secundarias.
Modificación de la dieta
La modificación de la dieta está enfocada a una correcta recuperación hepática. Se recomienda administrar una dieta con índices proteicos del 8-10% para disminuir la carga hepática.
Se recomienda bajar la cantidad de aminoácidos como la tirosina, la fenilalanina y el triptófano e incrementar los niveles de leucina, valina, isoleucina y metionina.
Las grasas también deberían ser limitadas en la ración. Es muy importante el control de la cantidad de vitamina A, reduciéndola a niveles inferiores a 1500UI/KG de alimento evitando así que esta se almacene en el hígado.
En caso de problemas hepáticos, es muy recomendable la suplementación con vitaminas del grupo B y K. La dieta debe ser altamente digestible y ajustarse a la especie, la edad, el peso, el estado de hidratación y la causa de la enfermedad.
Protectores hepáticos y sustancias de apoyo
El ácido ursodeoxicólico se utiliza en trastornos hepáticos donde hay una disminución del flujo normal de la bilis y cuando aparecen inflamación y necrosis hepática. Aumenta el flujo de bilis en el hígado.
La colchicina se utiliza como un fármaco antifibrótico. La colchicina tiene efecto antiinflamatorio y facilita la excreción de cobre acumulado a nivel hepático.
La silibina y la silimarina actúan como antioxidantes y mejoran la regeneración hepatocelular.
El glutatión es una enzima hepática antioxidante que se encarga de eliminar determinados compuestos tóxicos del hígado, favoreciendo su excreción. Además, estabiliza las membranas de las células hepáticas y facilita la detoxificación de los ácidos biliares.
La S-adenosilmetionina ayuda a reconstituir las reservas hepáticas de glutatión y mejorar así la función antioxidante. Además, la S-adenosilmetionina posee propiedades antiinflamatorias.
La metionina y la colina ejercen un papel fundamental como agentes de protección y desintoxicación del hígado de las aves.
Tanto la colina como la metionina tienen una potente acción sobre el metabolismo de las grasas que ayuda a reducir el trabajo del hígado. La metionina es necesaria para fabricar cisteína, un componente del glutatión, que por su potente acción antioxidante neutraliza numerosos compuestos que dañan al hígado.
La vitamina E es un antioxidante que evita el daño en las membranas celulares y protege los tejidos de los radicales libres. Su uso está recomendado en problemas hepáticos que cursan con inflamación y necrosis, así como en enfermedades hepáticas crónicas.
Las vitaminas del grupo B participan en el metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos. Actúan como protectores hepáticos ayudando a la prevención y recuperación de trastornos del hígado en casos de intoxicación.
El sorbitol estimula la función de excreción biliar mejorando la digestión de las grasas, lo que permite desintoxicar el hígado. El sorbitol actúa como fuente de energía y reconstituye la célula hepática.
La lactulosa se usa para reducir el amoníaco en la sangre de los pájaros con problemas hepáticos que cursan con intoxicación y encefalopatías hepáticas con síntomas nerviosos.
El extracto de alcachofa contiene cinarina, contribuye a la eliminación de grasas en el hígado y tiene, además, esteroles que limitan la absorción del colesterol en el intestino.
El boldo es rico en boldina, que es un alcaloide de efecto colerético, hepatoprotector y diurético. Se emplea en situaciones de insuficiencia hepática y alteraciones en la producción de bilis.
El ortosifón es rico en flavonoides, polifenoles y aceites esenciales. Posee efecto detoxificante del hígado y ayuda a acelerar los procesos de regeneración hepática.
Prevención
Alimentación y manejo
El forraje y el alimento deben conservarse en condiciones adecuadas para reducir la exposición a mohos y micotoxinas. El agua limpia debe estar siempre disponible.
La dieta debe adaptarse a las necesidades de la especie y evitar el exceso de grasas, vitaminas y suplementos. Los cambios de alimentación deben hacerse de forma gradual.
El control del estrés y la reducción del trabajo físico son medidas importantes durante la recuperación de un ave con daño hepático.
Medicamentos y sustancias tóxicas
El manejo responsable de los medicamentos exige respetar las pautas y los descansos. No deben administrarse fármacos, antibióticos, antiparasitarios ni productos hepatoprotectores sin indicación veterinaria.
Las aves deben mantenerse alejadas de insecticidas, fungicidas, pinturas, disolventes, desinfectantes, humo, plantas tóxicas y alimentos deteriorados.
Control de enfermedades infecciosas
La vacunación es importante para el control y la prevención de la hepatitis por cuerpos de inclusión y del síndrome del hidropericardio en las aves de producción comerciales.
Están disponibles vacunas de virus vivos y vacunas de virus inactivados, que comprenden un solo serotipo o una combinación de serotipos.
Cuando las reproductoras están correctamente vacunadas, los anticuerpos generados por la vacuna se transmiten a la progenie, lo que proporciona protección frente a las infecciones de campo y frente a la enfermedad clínica.
Las medidas de bioseguridad, el aislamiento de animales enfermos, la limpieza de las instalaciones y el control sanitario de las aves recién incorporadas ayudan a reducir la propagación de agentes infecciosos.
Cuándo acudir urgentemente al veterinario
La insuficiencia hepática puede evolucionar con rapidez y poner en riesgo la vida del ave. La atención debe ser inmediata cuando aparecen signos neurológicos, incapacidad para mantenerse en pie, dificultad respiratoria, hemorragias, deshidratación intensa, anorexia completa, ictericia o muerte súbita de varias aves.
La aparición de un aumento repentino de la mortalidad en pollitos jóvenes debe considerarse una emergencia sanitaria. El diagnóstico puede sospecharse según la mortalidad y las lesiones macroscópicas, pero debe confirmarse mediante examen histológico o PCR.

La evolución depende de la causa, la rapidez del diagnóstico, la cantidad de tejido hepático funcional y la respuesta al tratamiento. La fibrosis hepática incipiente puede ser reversible si se reconoce pronto y se interviene, mientras que la pérdida masiva de parénquima hepático y la fibrosis avanzada se asocian con un pronóstico desfavorable.
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