Ósmosis inversa para filtrar micropartículas de plástico del agua

La ósmosis inversa es una de las tecnologías más eficaces para eliminar microplásticos del agua. Utiliza una membrana semipermeable con poros de aproximadamente 0,0001 micras, capaces de bloquear partículas de plástico, además de sales disueltas, metales pesados, microorganismos y otros contaminantes.

La eliminación es especialmente fiable cuando la membrana está en buen estado y el sistema recibe un mantenimiento adecuado. En condiciones normales, la ósmosis inversa retiene prácticamente la totalidad de las partículas del tamaño de un microplástico, aunque la eficiencia real depende del tamaño y la forma de las partículas, de la calidad del agua de entrada y del estado del equipo.

Qué son los microplásticos y por qué llegan al agua potable

Los microplásticos son contaminantes plásticos particulados, fibrosos o fragmentados de dimensiones diminutas, lo que les confiere una alta movilidad y permeabilidad en el medio ambiente. Los microplásticos, definidos como partículas plásticas de menos de 5 mm, se encuentran en prácticamente todas las fuentes de agua, desde ríos y mares hasta el agua del grifo.

Los microplásticos se dividen en dos categorías: los primarios y los secundarios. Los microplásticos primarios son partículas de plástico fabricadas específicamente en tamaños pequeños, como las microesferas en algunos productos de limpieza o cosméticos. Los microplásticos secundarios, por otro lado, provienen de la degradación de productos plásticos más grandes, como botellas y bolsas, que al descomponerse se convierten en pequeñas partículas.

Estas diminutas partículas, degradadas a partir de plásticos comunes como el polietileno, el polipropileno y el poliestireno, se desprenden y liberan continuamente de los productos plásticos cotidianos bajo la influencia prolongada de la luz solar, el viento, la lluvia y las acciones biológicas. Los plásticos, una vez desechados, no se descomponen completamente; en cambio, se fragmentan en piezas más pequeñas debido a la exposición a la luz solar, la erosión y las reacciones químicas en el agua.

La contaminación por microplásticos proviene de diversas fuentes, siendo las industrias plásticas y textiles algunas de las mayores contribuyentes. Las partículas se liberan durante la producción y el desgaste de productos como ropa sintética, envases y neumáticos, que luego terminan en los sistemas de aguas residuales y, finalmente, en nuestros cuerpos de agua.

Estos contaminantes invisibles se infiltran por múltiples vías: son absorbidos por los cultivos, ingeridos por la vida marina y concentrados a lo largo de la cadena alimentaria hasta nuestros platos. Las plantas de tratamiento de agua tienen dificultades para filtrarlos, lo que convierte al agua del grifo en una fuente potencial.

Clasificación de las partículas por tamaño

Los microplásticos abarcan una gran variedad de tamaños y formas, desde fibras microscópicas hasta fragmentos visibles a simple vista, lo que hace que sean difíciles de eliminar en los sistemas convencionales de tratamiento de agua. Las partículas más pequeñas, incluso inferiores a 0,1 micras, pueden escapar fácilmente de los filtros tradicionales y terminar en el agua potable.

Tipo de partículaTamañoCaracterísticas
Microplásticos de partículas grandes1 mm a 5 mmApenas visibles a simple vista y fácilmente interceptados por los filtros.
Microplásticos típicos1 μm a 1 mmSe detectan principalmente en el agua del grifo y en el agua embotellada.
Nanoplásticos<1 μmPueden penetrar las membranas celulares y requieren técnicas analíticas especializadas.

Los microplásticos típicos, de 1 μm a 1 mm, representan más del 70% de la cantidad total de microplásticos en el medio ambiente. Los nanoplásticos, de tamaño inferior a 1 μm, pueden penetrar las membranas celulares y es necesario detectarlos mediante microscopía electrónica (SEM/TEM) o espectroscopia Raman.

Cómo funciona la ósmosis inversa contra los microplásticos

Un tratamiento de agua por ósmosis inversa es un proceso avanzado de purificación del agua que utiliza una membrana semipermeable para eliminar impurezas, sales y contaminantes del agua. La ósmosis inversa funciona al aplicar presión al agua, forzándola a pasar a través de esta membrana, que actúa como una barrera selectiva.

Esta membrana retiene selectivamente moléculas y partículas indeseables, permitiendo que solo las moléculas de agua pura pasen a través de ella. Bajo alta presión, las moléculas de agua son forzadas a atravesar la membrana, mientras que los microplásticos quedan bloqueados eficazmente.

La clave para eliminar microplásticos del agua no está en ninguna reacción química milagrosa, sino en algo mucho más sencillo y fiable: el tamaño de los poros de una membrana. La membrana de ósmosis inversa cuenta con poros de un tamaño extremadamente pequeño, de aproximadamente 0,0001 micras.

Para ponerlo en perspectiva, los microplásticos suelen tener entre 0,1 y 5 milímetros de diámetro, lo que significa que la mayoría son cientos de veces más grandes que los poros de la membrana. Esta tecnología permite que solo las moléculas de agua atraviesen la membrana, bloqueando eficazmente las partículas de microplásticos y eliminándolas del agua de consumo.

Además, la superficie cargada negativamente de la membrana de ósmosis inversa ayuda a repeler electrostáticamente los microplásticos con carga negativa, como las microesferas de PS, lo que mejora aún más la eficiencia de la filtración.

Esquema del funcionamiento de ósmosis inversa

Eficacia de la ósmosis inversa según el tipo de partícula

Los filtros de ósmosis inversa pueden eliminar teóricamente todos los microplásticos, alcanzando una tasa de eliminación superior al 99%. La tecnología de ósmosis inversa es actualmente uno de los métodos más eficaces para eliminar microplásticos del agua.

Tipo de microplásticoTamañoTasa de eliminación de ósmosis inversa
Fragmentos de plástico1~1000 μm>99.9%
Fibras plásticas0,1~10 μm>99%
Nanoplástico esférico10~100 nm95~99%
Nanoplásticos aglomerados<10 nm90~95%

En condiciones normales retiene prácticamente la totalidad de las partículas del tamaño de un microplástico. Los ensayos con sales dan rechazos superiores al 90-95%, lo que implica una barrera aún más completa frente a fragmentos mucho mayores.

El factor limitante suele ser el mantenimiento, no la capacidad de la membrana. Una membrana agotada o unas juntas con fugas reducen la retención de partículas.

Qué otros contaminantes puede eliminar

El proceso de ósmosis inversa es especialmente eficaz para eliminar una amplia gama de contaminantes, incluyendo sales disueltas, bacterias, virus, compuestos orgánicos y partículas suspendidas. Como resultado, se obtiene agua ultrapura para la industria, el consumo humano, la agricultura y otras aplicaciones.

Además de los microplásticos, la ósmosis inversa es eficaz para filtrar otras sustancias indeseables, como metales pesados, compuestos orgánicos volátiles, bacterias y pesticidas. La misma membrana reduce cloro, cal, nitratos, metales y buena parte de lo que da mal sabor u olor.

Las membranas de ósmosis inversa pueden filtrar eficazmente iones de metales pesados tóxicos como plomo (Pb), arsénico (As), mercurio (Hg), cadmio (Cd) y cromo (Cr) en el agua. Al mismo tiempo, pueden retener microorganismos dañinos como bacterias, virus y parásitos.

Este mecanismo de purificación múltiple, que integra filtración física, purificación química y barrera biológica, hace que la tecnología de ósmosis inversa sea ideal para los sistemas modernos de purificación de agua domésticos.

Microplásticos y posibles riesgos para la salud

Los microplásticos presentan estabilidad química, resistiendo la degradación por fotólisis, hidrólisis o biodegradación. Los procesos convencionales de tratamiento de aguas residuales también presentan dificultades para eliminarlos, lo que provoca una acumulación ambiental persistente y amenazas prolongadas para los ecosistemas y la salud biológica.

Su alta relación superficie-volumen y su naturaleza hidrofóbica les permiten absorber fácilmente contaminantes como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), pesticidas y metales pesados, actuando como transportadores eficientes que amplifican los efectos combinados de la contaminación.

Aún no existen pruebas a largo plazo que demuestren de forma concluyente la influencia nociva de los microplásticos presentes en el agua potable. Sin embargo, se sospecha que pueden transportar productos químicos tóxicos, como metales pesados y contaminantes orgánicos, que pueden tener efectos sobre la salud.

Una vez que los microplásticos ingresan al cuerpo humano, plantean varios riesgos para la salud. Los microplásticos pueden causar fricción en los tejidos, lo que podría provocar bloqueos intestinales.

Los aditivos presentes en los microplásticos o los contaminantes ambientales que transportan pueden alterar el sistema endocrino y afectar las hormonas. Los microplásticos a escala nanométrica pueden penetrar las células, provocando inflamación o estrés y perjudicando aún más la salud.

Las partículas suspendidas en el aire entran en los pulmones con cada respiración, mientras que el marisco y la sal se convierten en importantes vías de exposición. Gradualmente, los microplásticos se acumulan en nuestros intestinos, pulmones e incluso en el torrente sanguíneo, lo que representa una amenaza creciente para la salud.

Los estudios muestran que los bebés tienen aproximadamente 20 veces más microplásticos en sus heces que los adultos, en gran parte debido a comportamientos como gatear, masticar juguetes de plástico y usar botellas de plástico, que aumentan su exposición.

Pretratamiento de la ósmosis inversa

La preparación del agua antes de someterla a un tratamiento de ósmosis inversa es un paso clave en la obtención de agua de alta calidad. Para asegurar el rendimiento óptimo y la durabilidad de los sistemas de ósmosis inversa, se emplean dos sistemas principales de pretratamiento: la filtración y el tratamiento químico.

Tanto el tratamiento por filtración como el tratamiento químico son esenciales en un sistema de tratamiento de agua por ósmosis inversa. Ambos trabajan en sinergia para garantizar que el agua que entra al proceso de ósmosis inversa cumple con los estándares de calidad requeridos.

Entre sus funciones principales se encuentran la eliminación de contaminantes específicos, la protección de las membranas y el incremento de eficiencia en el tratamiento, reduciendo los consumos de energía necesarios y aumentando la producción de agua.

Filtración previa

La filtración en un proceso de ósmosis inversa consiste en la eliminación de partículas sólidas, materiales suspendidos y otras impurezas presentes en el agua. Este tratamiento utiliza una serie de medios filtrantes para retener y capturar las impurezas, mejorando así la calidad del agua antes de que entre en contacto con las membranas de ósmosis inversa.

  • Tamices o prefiltros: estos componentes eliminan las partículas más grandes, como arena, sedimentos y otros materiales suspendidos de mayor tamaño.
  • Lechos de arena: en algunos sistemas, se utilizan lechos de arena para filtrar el agua. La arena es un medio efectivo para atrapar partículas más pequeñas y mejorar la claridad del agua.
  • Filtros de carbón activado: los filtros de carbón activado son eficaces para eliminar compuestos orgánicos, sabores y olores desagradables del agua.

Tratamiento químico

El tratamiento químico en un proceso de ósmosis inversa implica el uso controlado de productos químicos específicos para tratar el agua antes de que entre en contacto con las membranas de ósmosis inversa. Este proceso tiene como objetivo suprimir ciertos compuestos y contaminantes que no pueden ser completamente eliminados por métodos de pretratamiento mecánicos, como la filtración.

  • Antiincrustantes: se utilizan para prevenir la formación de precipitaciones en las membranas, evitando que minerales y sales se depositen en la superficie de las mismas.
  • Coagulantes: ayudan a desestabilizar las partículas pequeñas, facilitando su decantación.
  • Floculantes: contribuyen a que los flóculos formados por coagulación se asienten más rápidamente, lo que facilita su eliminación del agua antes de entrar en el sistema de ósmosis inversa.
  • Reguladores de pH: se utilizan para ajustar el nivel de pH del agua, algo crucial para prevenir la corrosión y la formación de incrustaciones en las membranas de ósmosis inversa.
  • Desinfectantes: el cloro, el dióxido de cloro y el ozono se emplean para eliminar o inactivar microorganismos patógenos presentes en el agua y oxidar la materia orgánica.

Comparación con otros métodos de filtración

Es posible filtrar los microplásticos del agua, pero requiere tecnologías de filtración especializadas. Dependiendo de la tecnología, se pueden eliminar partículas de plástico de diferentes tamaños.

EquipoEliminación eficaz del tamaño de partículasTasa de eliminación de microplásticosCaracterísticas
Ósmosis inversa (OI)0,0001~1 μm>99%Mejor efecto de eliminación.
Ultrafiltración (UF)0,01~10 μm80~95%Bajo consumo energético, incapaz de eliminar nanoplásticos.
Filtración de carbón activado>1 μm30~70%Bajo costo, solo efectivo para partículas grandes.
DestilaciónEliminación teóricamente completa~100%Sin residuos de microplásticos, alto consumo energético, lento, alto coste.

Carbón activado

El carbón activado posee una estructura porosa altamente desarrollada, de 2-50 nanómetros, que permite tamizar y adsorber mecánicamente microplásticos mayores de 1 μm. Si bien este método es rentable y puede absorber algunos plastificantes, su eficiencia de eliminación oscila entre 50 y 70%.

Funciona mejor con partículas medianas y grandes, de 5-100 micrómetros, pero es ineficaz con plásticos a escala nanométrica. Los filtros de carbón activado están diseñados para capturar compuestos orgánicos volátiles y reducir el cloro, mejorando el sabor y olor del agua, pero no eliminan microplásticos ni partículas muy pequeñas.

Ultrafiltración

La ultrafiltración puede eliminar entre 80 y 90% de microplásticos, especialmente partículas de más de 0,01 micrómetros. Un tamaño de poro de membrana de 1 a 100 nanómetros bloquea mecánicamente las partículas más grandes que los poros de la membrana, formando una torta de filtración en la superficie.

La ultrafiltración retiene minerales beneficiosos y no requiere electricidad, lo que la hace ideal para purificadores de agua de alta gama y sistemas de purificación de agua comunitarios. Si las partículas microplásticas son relativamente grandes, de más de 0,1 micras, y el agua de alimentación está relativamente limpia, la ultrafiltración es una opción rentable y fiable.

Destilación

El método de destilación consiste en evaporar agua y condensarla de nuevo en líquido, dejando atrás los microplásticos, ya que no son volátiles. Si bien este método ofrece una eficiencia de eliminación de casi 100%, requiere equipos complejos, un alto consumo de energía y una velocidad de procesamiento lenta, lo que lo hace más adecuado para su uso en laboratorios.

Qué filtro elegir para eliminar microplásticos

Si el agua contiene partículas microplásticas más pequeñas o está más contaminada, un sistema de agua por ósmosis inversa sigue siendo la solución más eficaz. Para eliminar microplásticos del agua de forma fiable, la ósmosis inversa es la tecnología de referencia, siempre que la membrana esté en buen estado y bien mantenida.

Los filtros de carbón activado no se recomiendan para uso independiente, ya que no eliminan eficazmente los microplásticos. Son más adecuados como método complementario para eliminar contaminantes orgánicos y olores.

La destilación se utiliza habitualmente en laboratorios para producir agua ultrapura y no es ideal para el uso diario. La ultrafiltración puede ser suficiente cuando las partículas son relativamente grandes, pero no ofrece la misma capacidad frente a partículas muy pequeñas y nanoplásticos.

Configuración de un sistema doméstico

Los sistemas de ósmosis inversa domésticos suelen contar con sistemas de filtración de múltiples etapas, que combinan carbón activado, algodón PP, filtro UF y membranas de ósmosis inversa. Estos sistemas eliminan eficazmente microplásticos, metales pesados, residuos de cloro, bacterias y otras sustancias nocivas.

Los filtros de carbono activo eliminan compuestos orgánicos y cloro, mientras que los prefiltros de sedimento con carbono activo combinan la filtración de partículas con la purificación química, asegurando un agua más limpia desde el primer paso.

También pueden utilizarse posfiltros remineralizadores, que reintroducen minerales esenciales al agua para mejorar su sabor y calidad. Los cartuchos de filtración ofrecen una alternativa compacta y eficiente para lugares con limitaciones de espacio, siendo también fáciles de reemplazar.

Para el objetivo concreto de eliminar microplásticos del agua de beber y cocinar, los equipos de ósmosis y filtración para el hogar cubren de sobra la necesidad y, de paso, resuelven la cal y el sabor del agua.

Filtro doméstico de ósmosis bajo fregadero

Factores que deben considerarse antes de instalarlo

Una ósmosis no se elige a ciegas. Antes de decidir conviene tener en cuenta el consumo de la casa, la presión de red, el espacio bajo el fregadero y la dureza del agua de partida, que marca la frecuencia de cambio de filtros.

Al elegir un sistema de ósmosis inversa, los factores clave a considerar incluyen las necesidades de consumo de agua, la calidad del agua de alimentación, la calidad deseada del agua de producción y el presupuesto.

Para aplicaciones industriales, los sistemas de ósmosis inversa industriales con pretratamiento multietapa, como filtración de arena, carbón activado y ultrafiltración, se recomiendan para garantizar la estabilidad del sistema y el cumplimiento de la calidad del agua.

Para uso comercial, se recomiendan sistemas de ósmosis inversa de alto caudal combinados con componentes de prefiltración, como filtros de algodón PP, carbón activado y membranas de UF, para una purificación eficiente.

Mantenimiento y límites de eficacia

La ósmosis inversa requiere un mantenimiento mínimo para seguir siendo eficiente en la eliminación de microplásticos y otros contaminantes. Cambiar los filtros y realizar una limpieza periódica de la membrana son tareas simples y accesibles que aseguran una filtración constante.

Conviene cambiar los prefiltros y postfiltros según el uso y sustituir la membrana cuando toca, normalmente cada dos o tres años según la dureza del agua. Una membrana agotada o unas juntas con fugas reducen la retención de partículas.

Los equipos actuales han mejorado bastante su rendimiento respecto a los antiguos, con relaciones de agua tratada frente a rechazo cada vez más favorables. El consumo depende del modelo y del estado de la instalación.

Un equipo bien dimensionado y mantenido optimiza ese gasto sin renunciar a la calidad de filtración.

Preguntas frecuentes

¿Toda el agua contiene microplásticos?

No toda el agua contiene necesariamente microplásticos, pero estas partículas se han detectado en la mayoría de las fuentes de agua naturales y en el agua potable, incluyendo el agua del grifo, las aguas subterráneas, el agua de lluvia y el agua embotellada.

Estudios revelan la presencia de microplásticos en más de 80% de muestras de agua del grifo, con diversos grados de contaminación también presentes en el agua potable y las bebidas.

¿Hay microplásticos en el agua embotellada?

En efecto. Múltiples estudios han descubierto que el agua embotellada suele contener mayores concentraciones de microplásticos que el agua del grifo, y algunas marcas contienen miles de partículas de microplásticos por litro.

Estos microplásticos pueden formarse en las botellas de plástico PET, las tapas o el propio proceso de embotellado.

¿Los filtros del refrigerador eliminan los microplásticos?

Los filtros estándar para refrigeradores, como los cartuchos de carbón activado, tienen una eficacia limitada para eliminar microplásticos, ya que se centran principalmente en el cloro, los olores y los metales pesados.

Solo los sistemas de filtración de alta eficiencia, como las membranas de ósmosis inversa o las membranas de ultrafiltración, pueden interceptar eficazmente las partículas microplásticas.

¿Las jarras filtrantes eliminan las micropartículas de plástico?

Las jarras trabajan con carbón y resina para mejorar cloro, cal y sabor, pero no están diseñadas para retener partículas de plástico de forma garantizada.

Si el objetivo es eliminar microplásticos del agua con seguridad, hace falta una membrana fina, como la de la ósmosis inversa o, en su defecto, la ultrafiltración.

¿Cómo eliminar los microplásticos del cuerpo?

Actualmente, no existen métodos clínicamente validados para eliminar los microplásticos del cuerpo humano, aunque algunos hábitos de vida pueden ayudar a reducir su acumulación o facilitar su excreción.

Estos incluyen consumir más fibra dietética, mantener una hidratación adecuada, realizar actividad física con regularidad y minimizar la exposición a fuentes de plástico.

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