Máscara de gas de La Marañosa durante la Guerra Civil española

La máscara de gas de La Marañosa se relaciona con la historia de la guerra química española, la fábrica de productos químicos instalada en San Martín de la Vega y los batallones antigás que aparecieron durante la Guerra Civil. Aunque el empleo del gas no fue importante en la Guerra Civil, ambos bandos se equiparon con nuevos modelos.

La República adquirió máscaras antigás francesas, checas, belgas y las producidas en País Vasco y Cataluña. Por su parte las tropas nacionales absorbieron una gran cantidad de material sobrante alemán de la Primera Guerra Mundial, fundamentalmente del modelo que nos ocupa, aunque con un filtro actualizado.

Máscara antigás española de la Guerra Civil

La Marañosa y el origen de la guerra química española

España fue pionera en usar avionetas para lanzar gas mostaza sobre el «enemigo». Con la llegada de la Guerra Civil, las siniestras máscaras antigás y sus batallones fueron una de las imágenes más escalofriantes.

Habíamos sido pioneros en algo: el uso de iperita, el mortífero gas mostaza durante la guerra de Marruecos, cuando desde una avioneta se roció a los rifeños, que cayeron fulminados. El año: 1924, un año antes de la firma de «la prohibición del uso en la guerra de gases asfixiantes, tóxicos o similares y de medios bacteriológicos» en el Protocolo de Ginebra.

El gas utilizado había sido producido en la «Fábrica Nacional de Productos Químicos», de La Marañosa, en San Martín de la Vega, Madrid. Oficialmente se llamaba Fábrica de Productos Químicos del Jarama y se construyó con la asistencia de Alemania y, sobre todo, de Hugo Stoltzenberg, un químico asociado con el gobierno alemán en actividades clandestinas de armas químicas a principios de la década de 1920.

Hubo heridos entre trabajadores de La Marañosa, que en realidad no sabían la magnitud y la peligrosidad del gas que producían. En su honor, el del rey que autorizó esta barbarie, la fábrica de La Marañosa pasó a llamarse Alfonso XIII.

La iperita y sus efectos

Y entonces, tras probarse una y otra vez en los campos de exterminio europeos durante la Primera Guerra Mundial, se convirtió en un arma común en la guerra «moderna», como en Ypres, donde se usó por vez primera la infame iperita el 21 de junio de 1917.

Los efectos eran terribles. Causaba ceguera, asfixia y quemaduras en la piel. Además, tardaba en desaparecer y los militares no evaluaban con rigor las condiciones ambientales, como el desplazamiento del viento. Era un gas pesado que perduraba mucho tiempo tras su lanzamiento.

Fuimos el primer país en lanzar, mediante avionetas, gas sobre posiciones «enemigas». Utilizamos fosgeno, difosgeno, cloropicrina y gas mostaza, conocido también como iperita.

Los objetivos más comunes eran la población civil, los zocos y los ríos. En un telegrama enviado por el entonces alto comisario de España en Marruecos, Dámaso Berenguer, el 12 de agosto de 1921 al entonces ministro de la Guerra Luis de Marichalar, Berenguer declaraba: «Siempre fui refractario al empleo de gases asfixiantes contra estos indígenas, pero después de lo que han hecho, y de su traidora y falaz conducta, he de emplearlos con verdadera fruición».

La memoria del Rif

Desde entonces, el nombre de nuestro país, en la zona del Rif, se extendió como un manto negro. Aún hoy existen familiares de aquellos exterminados que relacionan incluso el alto índice de cáncer entre los rifeños con aquellas jornadas, y hasta existe una asociación que protesta por ello, la Asociación para la Defensa de las Víctimas de la Guerra del Rif.

Hoy una asociación «para la Defensa de las Víctimas de la Guerra del Rif» relaciona el alto índice de cáncer con las barbaridades patrias.

La fábrica durante la Guerra Civil

Una vez desatada la Guerra Civil, La Marañosa trabajó a destajo, aunque poco después la fábrica se trasladó hasta Alicante, por temor a que esta cayera en manos de los fascistas que asediaban Madrid.

Al parecer, el gas fue usado por vez primera durante el bombardeo al Alcázar de Toledo. Los fascistas respondieron creando en Sevilla el primer Equipo de Neutralización de Guerra Química, a cargo del farmacéutico Raimundo Blasco Llorente.

Italia y Alemania, en su ayuda a Franco, suministraron grandes cantidades de iperita, arsina (estornudógeno) y difosgeno.

Los batallones antigás

El Ejercito Republicano, por su parte, en diciembre, puso en marcha el primer Batallón Antigás, cuyo acuartelamiento se encontraba en el Colegio de Sordomudos del Paseo de la Castellana nº 71. También pasó algo similar en Euskadi, donde se creó un Batallón Antigás integrado por Gudaris.

Esta serie de impactantes imágenes muestran a uno de estos Batallones Antigás, perteneciendo a una colección de la Biblioteca Nacional.

Batallón Antigás republicano en la Guerra Civil

Las máscaras antigás son un equipo de protección vital diseñado para proteger la respiración en entornos peligrosos. Consisten en una máscara que cubre la cara y está conectada a un filtro o bote que elimina las partículas dañinas del aire.

Modelos empleados durante la Guerra Civil

Las máscaras de gas antiguas son un tipo de equipo de protección que se usó en el pasado para proteger contra agentes químicos, biológicos y radiactivos. Se usaron máscaras de gas antiguas durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, así como durante otros conflictos y crisis.

La República adquirió máscaras antigás francesas, checas, belgas y las producidas en País Vasco y Cataluña. Por su parte las tropas nacionales absorbieron una gran cantidad de material sobrante alemán de la Primera Guerra Mundial, fundamentalmente del modelo que nos ocupa, aunque con un filtro actualizado.

La máscara alemana de 1917

Debemos remontarnos al frente de Ypres (Bélgica), el 19 de diciembre de 1915, cuando una unidad alemana abrió los cilindros que contenían gases tóxicos y el viento empujó aquella mortífera nube hacia una unidad de tropas coloniales francesas.

Las terribles bajas y el pánico causado por esta nueva arma, incentivó la búsqueda de medidas de autodefensa, que se materializaron en las llamadas “caretas antigás”, fabricadas y distribuidas urgentemente entre los contendientes.

Aunque ya había ejemplares desde 1915, uno de los primeros y más populares fue la máscara antigás que podemos contemplar en el Museo del Ejército. Este modelo alemán de 1917, denominado Lederschutzmaske (máscara de protección de cuero) está compuesta por la propia careta de cuero curtido al cromo y sumergida en una solución de aceite impermeabilizante.

Las costuras están selladas con una laca negra gomosa. Las lentes son de celulosa con una estructura metálica en forma de tela de araña. La máscara se ajustaba a la cabeza del soldado con unas cintas elásticas.

ElementoDescripción
ModeloLederschutzmaske
Año1917
CaretaCuero curtido al cromo
ImpermeabilizaciónSolución de aceite impermeabilizante
CosturasLaca negra gomosa
LentesCelulosa con estructura metálica en forma de tela de araña
TransporteLata cilíndrica de metal con cierre hermético y cinta de tela

Se guardaba en una lata cilíndrica de metal con cierre hermético. Una cinta de tela permitía al soldado llevarla en bandolera. En la parte interior de la tapa se incluye un receptáculo para albergar dos lentes de repuesto.

Esta máscara antigás procede de la Pirotecnia Militar de Sevilla, y tras una exposición celebrada en el Museo de Ingenieros, en 1919, pasó a formar parte del Museo de Artillería, antecedente de nuestro Museo del Ejército.

Máscara alemana Lederschutzmaske 1917

El ajuste de la máscara al rostro

Al igual que el uso de mascarillas en la actualidad ha afectado a nuestros hábitos, también los soldados de la Primera Guerra Mundial se vieron obligados a variar algunas de sus costumbres. Es difícil ver a combatientes en las trincheras a partir de 1916 con espesas barbas, ya que dificultaban el ajuste perfecto de la máscara al rostro, circunstancia necesaria para la correcta actuación del sistema de autoprotección.

La máscara checoslovaca Wz. 35

La máscara de gas checoslovaca Wz. 35 fue fabricada por FATRA y llegó a España durante la Guerra Civil Española, tanto para republicanos como para nacionales.

Las máscaras reutilizadas de la Guerra Civil podían incorporar filtros de posguerra. La conservación de las piezas podía variar, porque se trataba de material procedente de excedentes militares.

La máscara de gas de diafragma ND Mark IV

La máscara de gas de diafragma ND Mark IV de la Marina de los EE. UU. Una de las características más interesantes del Mark IV es sin duda el filtro que reposa detrás del arnés de la cabeza, siguiendo los pasos de la extrañamente diseñada máscara de gas Head Canister de la Marina (Old Mk.

La máscara está hecha de una goma negra gruesa y resistente. Las lentes oculares del Mark IV están hechas de plástico sintético, que se engarza sobre la máscara mediante un anillo de lente ocular semitriangular negro grueso.

CaracterísticaDescripción
ModeloND Mark IV
UsoMarina de los EE. UU.
FiltroReposa detrás del arnés de la cabeza
Material de la máscaraGoma negra gruesa y resistente
Lentes ocularesPlástico sintético
Anillo de lenteSemitriangular, negro y grueso

Las máscaras antigás como piezas históricas

Hoy en día, cuando la ciudadanía puede ya pasear sin mascarilla quirúrgica por la calle, puede ser una buena ocasión para detenernos ante uno de los primeros equipos de protección individual surgidos en el contexto de la Primera Guerra Mundial.

Las máscaras antigás modernas, por otro lado, son un tipo de equipo de protección personal que se utiliza para proteger contra agentes químicos, biológicos y radiactivos. Las máscaras de gas modernas generalmente están hechas de materiales y tecnologías avanzadas, y están diseñadas para proporcionar un alto nivel de protección contra una amplia gama de agentes químicos, biológicos y radiactivos.

En general, las máscaras de gas vintage y modernas son tipos de equipos de protección que se utilizan para proteger contra agentes químicos, biológicos y radiactivos.

Animamos a nuestros visitantes a contemplar la Máscara antigás alemana y su lata de transporte de la Primera Guerra Mundial, situada en el Recorrido Histórico, en la sala La Restauración monárquica (1874-1923), vitrina El eco de la Gran Guerra.

Los GASES y las MÁSCARAS de GAS de la PRIMERA GUERRA MUNDIAL

tags: #mascara #gas #guerra #civil #malanosa

Publicaciones populares: