Mascarilla de protección contra productos químicos: tipos y recomendaciones de uso

Para elegir una mascarilla de protección contra productos químicos hay que identificar primero si el contaminante se presenta como partícula, gas, vapor o una combinación de ellos. Para polvo, humo y aerosoles se utilizan filtros de partículas; para disolventes y vapores orgánicos, filtros de tipo A; para gases inorgánicos, filtros de tipo B; para gases ácidos, filtros de tipo E; y para amoníaco y derivados, filtros de tipo K.

Una mascarilla FFP1, FFP2 o FFP3 protege principalmente frente a partículas y no sustituye a una máscara con filtros específicos cuando existen gases, vapores químicos, disolventes, atmósferas con oxígeno insuficiente o concentraciones elevadas de contaminantes. El equipo debe seleccionarse según la evaluación del riesgo, la ficha de seguridad del producto, la concentración prevista, el tiempo de exposición y las condiciones reales de trabajo.

Por qué es necesaria la protección respiratoria frente a productos químicos

En cualquier entorno profesional donde exista exposición a partículas, gases, vapores o agentes biológicos, la respiración deja de ser un acto automático para convertirse en un factor crítico de seguridad. Más bien al contrario, factores como la actual evolución de los procesos industriales, el uso creciente de sustancias químicas complejas y la mayor conciencia sobre los efectos a largo plazo de la exposición inhalatoria han puesto de manifiesto una realidad incuestionable: el aire en muchos entornos de trabajo puede ser un vector de enfermedad.

Desde patologías respiratorias crónicas hasta intoxicaciones agudas o sensibilizaciones irreversibles, los riesgos asociados a una protección deficiente son amplios y, en muchos casos, silenciosos. Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones.

Su importancia radica en la protección que brindan contra riesgos asociados a la exposición prolongada o puntual a sustancias peligrosas. Esto es especialmente relevante en sectores industriales donde el contacto con polvos, productos químicos o agentes biológicos es frecuente.

Utilizar el filtro respiratorio adecuado no solo protege tu salud a corto plazo, evitando molestias respiratorias, también previene enfermedades graves como neumoconiosis, intoxicaciones o infecciones respiratorias.

Principio básico: identificar el contaminante antes de elegir la mascarilla

Debe asegurarse de que el equipo de protección respiratoria sea adecuado para los peligros de la zona en la que esté trabajando. Para averiguar si el equipo es adecuado, debe preguntarse: ¿Es seguro respirar en esta atmósfera sin un equipo de protección respiratoria? y La sustancia que contamina el aire, ¿es polvo, gas o vapor?

Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto. Por ejemplo: partículas, como polvo, polen, humo o microorganismos; gases y vapores, como amoníaco, cloro, disolventes o vapores orgánicos.

El uso de un filtro equivocado puede resultar muy peligroso porque no le protegerá. La elección debe basarse en la ficha de seguridad del producto, la tarea que se realiza y la recomendación del fabricante.

Contaminante principalProtección habitualEjemplos de clasificación
Partículas, polvo, humo y aerosolesFiltro de partículas o mascarilla autofiltranteP1, P2, P3; FFP1, FFP2, FFP3
Vapores orgánicosFiltro para gases y vapores orgánicosTipo A
Gases y vapores inorgánicosFiltro para gases inorgánicosTipo B
Gases ácidosFiltro para gases ácidosTipo E
Amoníaco y derivadosFiltro específico para amoníacoTipo K
Partículas y gases o vapores simultáneosFiltro combinadoA1P2, A2P3 y otras combinaciones
Oxígeno insuficiente o atmósfera desconocidaEquipo de suministro de aire o equipo autónomoNo utilizar filtros pasivos

Tipos de mascarillas y equipos de protección respiratoria

En un nivel básico, los respiradores se dividen en dos categorías. Los respiradores autónomos son independientes del aire en el ambiente, con aire de respiración que se transporta en cilindros de oxígeno u otros recipientes sellados.

En cambio, los respiradores filtrantes son suministrados para condiciones de aire ambiente. Las sustancias nocivas que tienen el potencial de dañar la salud y que podrían ocurrir, por ejemplo, a través del manejo de productos químicos, se filtran de este aire ambiente antes de que llegue al usuario.

Algunos requisitos para el uso de respiradores con filtro son que es técnicamente posible filtrar las sustancias nocivas, que el contenido de oxígeno del aire es al menos del 17% y que las sustancias nocivas son conocidas y tienen buenas propiedades de advertencia, por ejemplo, sabor u olor.

Mascarilla antipolvo y mascarillas FFP

Una mascarilla antipolvo básica proporcionará una protección LIMITADA en entornos polvorientos. Asegúrese de que se ajusta perfectamente a la nariz y alrededor de la barbilla.

Puede no ofrecer protección contra el polvo fino o las nanopartículas. NO ofrece protección contra vapores y gases. Las mascarillas de filtración de partículas, también llamadas mascarillas de polvo o mascarillas FFP, ofrecen una protección confiable contra partículas como polvo y aerosoles.

Las mascarillas autofiltrantes FFP están pensadas para proteger frente a partículas presentes en el aire, como polvo, aerosoles o determinadas nieblas. Una mascarilla FFP protege frente a partículas, pero no sustituye a una máscara con filtros específicos cuando hay gases, vapores químicos, disolventes o atmósferas peligrosas.

Mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3

La norma EN 149:2001+A1:2009 regula las conocidas mascarillas FFP, ampliamente utilizadas en sectores como la construcción, la industria, la minería o el ámbito sanitario. Para ello, clasifica los equipos en tres niveles de protección según su capacidad de filtración y fuga máxima hacia el interior.

  • FFP1: Eficacia de filtración baja, baja toxicidad, exposiciones hasta 4 veces el VLA.
  • FFP2: Eficacia de filtración media, partículas nocivas, alérgenos, polvo de madera duras y humos de soldadura, exposiciones hasta 10 veces el VLA.
  • FFP3: Eficacia de filtración alta, partículas de alta toxicidad, amianto, sílice cristalina y agentes biológicos como virus o bacterias, exposiciones hasta 50 veces el VLA.

FFP1 está indicada para partículas de baja peligrosidad y trabajos con menor nivel de exposición. FFP2 es muy utilizada en bricolaje, construcción, mantenimiento y trabajos con polvo fino o aerosoles de riesgo medio. FFP3 ofrece un nivel superior de protección frente a partículas finas y exposiciones más exigentes.

En Europa, los filtros para partículas se clasifican según la norma EN 143 en tres clases, basadas en su eficiencia de filtración: P1, eficiencia de filtración mínima del 80%; P2, eficiencia de filtración mínima del 94%; y P3, eficiencia de filtración mínima del 99.95%.

Más allá de esta clasificación, la norma establece ensayos rigurosos sobre penetración del medio filtrante y la resistencia mecánica, garantizando que la protección sea real durante toda la jornada de trabajo.

Semimáscaras con filtros reemplazables

La máscara filtrante de media cara utiliza filtros amovibles. Debe elegirse un filtro adecuado a las condiciones.

Los filtros deben sustituirse periódicamente y se debe comprobar el estado de la máscara. Es posible que sea necesaria una protección ocular adicional.

Las medias máscaras de filtración de partículas, también llamadas mascarillas de polvo o mascarillas FFP, ofrecen una protección confiable contra partículas como polvo y aerosoles. Otros tipos comunes de mascarillas de respiración son las mascarillas de media cara y de cara completa, que, cuando están equipadas con los filtros apropiados, protegen adicionalmente contra gases y vapores.

Máscara facial completa

La máscara filtrante completa utiliza filtros amovibles. Debe elegirse un filtro adecuado a las condiciones.

Los filtros deben sustituirse periódicamente y se debe comprobar el estado de la máscara. La máscara completa puede proteger contra vapores y gases, según el tipo de filtro utilizado.

La máscara facial completa también proporciona protección ocular y facial, pero el ajuste debe ser hermético. Por este motivo, los respiradores que cubren toda la cara no son adecuados para personas que tengan barba o lleven gafas.

Respirador motorizado con purificador de aire

El respirador motorizado con purificador de aire crea un flujo de presión positiva de aire limpio alrededor de la cara mediante una bomba para filtrar el aire.

Utiliza filtros amovibles. Debe elegirse un filtro adecuado a las condiciones. Los filtros deben sustituirse periódicamente y se debe comprobar el estado de la máscara.

Si hay gases o vapores o una disponibilidad limitada de oxígeno, estos equipos no ofrecerán protección suficiente. No debe entrar en esas zonas si no ha seguido la formación y si no está equipado con respiradores.

Aparatos respiratorios autónomos y equipos de suministro de aire

Los aparatos respiratorios autónomos crean un flujo de presión positiva de aire limpio alrededor de la cara mediante un tanque de aire presurizado.

Los respiradores autónomos son independientes del aire en el ambiente, con aire de respiración que se transporta en cilindros de oxígeno u otros recipientes sellados. Este tipo de protección respiratoria se usa comúnmente en situaciones extremas como el rescate de incendios.

En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes. En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido, no filtros pasivos.

Es importante destacar que los filtros estándar no generan oxígeno y no deben usarse en estas condiciones.

Filtros para partículas, polvo, humo y aerosoles

Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire. Son ideales en situaciones donde las partículas pueden ser inhaladas y causar daños a la salud.

Son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias. Esto corresponde principalmente a filtros de eficiencia P1 o P2, dependiendo del tipo de polvo, tóxico o no tóxico.

Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.

Este tipo de filtros protege contra nieblas o aerosoles generados por productos químicos líquidos. P2 o P3 son necesarios dependiendo de la toxicidad de las partículas.

Procesos como construcción, minería, agricultura y manufactura suelen generar partículas nocivas. Aquí también se eligen P2 o P3 según el nivel de toxicidad y la naturaleza de las partículas.

Los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas. Este tipo de protección es especialmente importante en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.

Es importante recordar que, además de los filtros, se necesita un ajuste adecuado del equipo y otras medidas de control.

Filtros para gases y vapores químicos

Los filtros para gases y vapores están diseñados para proteger contra contaminantes químicos específicos. Estos filtros contienen materiales especiales, como carbón activado, que adsorben los gases y vapores, evitando que ingresen a tus pulmones.

Estos filtros se clasifican según la norma EN 14387 y se identifican por letras y colores específicos, dependiendo del tipo de contaminante. La elección exacta depende de la sustancia, su concentración, el tiempo de exposición y las instrucciones de uso del fabricante.

Filtros de tipo A para vapores orgánicos

Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos.

Los filtros de tipo A son adecuados para determinados vapores orgánicos, como algunos disolventes, pinturas o adhesivos. Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.

En entornos donde se manejan compuestos orgánicos volátiles, como laboratorios de investigación o análisis químico, los filtros Tipo A protegen eficazmente a los trabajadores.

Durante la aplicación de pesticidas, podrían requerirse filtros Tipo A en combinación con filtros para partículas si el producto genera aerosoles o partículas en suspensión.

En talleres de automoción, fabricación de plásticos o lugares donde se emiten vapores orgánicos durante procesos de producción, los filtros Tipo A son esenciales.

Para vapores orgánicos no basta una FFP convencional. Conviene usar media máscara o máscara con filtro adecuado para gases y vapores.

Filtros de tipo B para gases inorgánicos

Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire.

Este tipo de filtro se clasifica como Tipo B según la norma EN 14387:2022 y utiliza materiales específicos para adsorber gases y vapores inorgánicos, excluyendo monóxido de carbono (CO).

Los filtros Tipo B son útiles siempre que estén presentes gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre. Durante la manipulación de sustancias como dióxido de azufre, ácido clorhídrico o gases derivados de reacciones químicas industriales, se debe seleccionar el filtro según el contaminante identificado.

Para gases específicos como monóxido de carbono, se requieren filtros especializados marcados para ese uso, ya que los filtros Tipo B no son efectivos contra este contaminante.

Filtros de tipo E para gases ácidos

Los filtros de tipo E están destinados a dióxido de azufre y otros gases ácidos. También pueden utilizarse frente a gases ácidos como dióxido de azufre o ácido clorhídrico, siempre que la clasificación y la aplicación sean compatibles con el contaminante.

En la producción de productos químicos y en determinados procesos industriales se pueden generar gases ácidos, por lo que es necesario revisar la composición del contaminante y la ficha de seguridad antes de seleccionar el filtro.

Filtros de tipo K para amoníaco

Los filtros de tipo K están diseñados para amoníaco y derivados orgánicos de amoníaco.

Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K, no Tipo B, que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados. Es importante recalcar esta diferencia para garantizar el uso del filtro correcto.

Filtros combinados para partículas, gases y vapores

Los filtros combinados ofrecen protección tanto contra partículas como contra gases y vapores. Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.

Estos filtros combinan las propiedades de los filtros de partículas con las de los filtros para gases y vapores, lo que los hace especialmente útiles en entornos industriales complejos donde se generan simultáneamente polvo, humos metálicos y vapores químicos.

En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos. Los filtros combinados adecuados serían de clase P3 junto con un filtro de gases y vapores Tipo A, para vapores orgánicos, o Tipo E, para gases ácidos.

Un filtro A2B2E2K2-P3 brindaría protección contra una amplia gama de contaminantes, siempre que la clasificación sea adecuada para las sustancias presentes y para sus concentraciones.

En sectores de construcción, las actividades pueden generar polvo fino combinado con vapores de solventes o adhesivos. En estos casos, puede ser necesaria una combinación adecuada de protección frente a partículas y frente a gases o vapores.

Normas y requisitos de selección

Las normas armonizadas europeas se convierten en el único marco fiable que permite evaluar si un equipo cumple con los requisitos necesarios para proteger de manera efectiva.

Las normativas no son simples requisitos administrativos. Son el resultado de ensayos, validaciones técnicas y consenso entre expertos que definen parámetros como la eficiencia de filtración frente a aerosoles líquidos y sólidos, la resistencia a la respiración, el ajuste facial y las fugas hacia el interior, la biocompatibilidad de los materiales en contacto con la piel y la compatibilidad con otros equipos de protección individual.

La EN 149:2001+A1:2009 regula las mascarillas autofiltrantes contra partículas. La EN 405:2001+A1:2009 aborda las semimáscaras con filtros integrados para gases, vapores y partículas.

La EN 405 se aplica a equipos con filtros integrados que no son reemplazables, diseñados para ofrecer soluciones compactas y eficientes en entornos específicos. Incluye clasificaciones según el tipo de contaminante: A, gases y vapores orgánicos con punto de ebullición < 65º C; B, gases y vapores inorgánicos; E, dióxido de azufre y otros gases ácidos; y K, amoníaco y derivados orgánicos amoniacales.

Los equipos reutilizables con filtros reemplazables están regulados por la norma EN 140 para medias máscaras y EN 143/EN 14387 para filtros. Permiten adaptar el nivel de filtración según el riesgo, optimizando costes y aumentando la versatilidad operativa.

También hay que verificar que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO. Estas certificaciones garantizan su eficacia.

Cómo elegir la mascarilla adecuada para productos químicos

1. Identificar la sustancia y su forma de emisión

Antes de elegir el equipo, identifica el producto químico y determina si libera polvo, niebla, aerosol, gas o vapor. Consulta la ficha de seguridad y presta atención a la composición, los límites de exposición y las recomendaciones de protección respiratoria.

Si la sustancia contaminante es un disolvente, barniz, pintura, adhesivo o producto de limpieza, normalmente se debe valorar un filtro para vapores orgánicos. Si se trata de cloro, dióxido de azufre, ácido clorhídrico, amoníaco u otro gas específico, la clasificación del filtro debe corresponder al contaminante.

2. Determinar si hay partículas además de gases o vapores

Cuando los productos químicos generan aerosoles, nieblas o partículas junto con vapores, puede ser necesario utilizar un filtro combinado. Para partículas, polvo, nieblas y aerosoles se emplean filtros P1, P2 o P3, según el nivel de protección requerido.

La protección frente a vapores orgánicos y partículas puede requerir una combinación como A1P2 o A2P3, pero la elección exacta depende del producto, la concentración, el tiempo de exposición y la ficha de seguridad.

3. Valorar la concentración y la duración de la exposición

Los filtros tienen una duración limitada. Infórmate sobre el tiempo de uso recomendado por el fabricante y reemplázalos cuando sea necesario.

Si usarás la mascarilla durante largos períodos, opta por filtros ligeros y cómodos que no dificulten la respiración. Cuando se va a usar durante muchas horas, la comodidad, el ajuste y la resistencia a la respiración son tan importantes como el nivel de filtración.

4. Comprobar la compatibilidad con el equipo

Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas. Algunos filtros son específicos para ciertos equipos o marcas.

También debe comprobarse la compatibilidad con gafas, pantalla, casco, protección auditiva y otros equipos de protección individual. En trabajos profesionales debe realizarse una evaluación del riesgo.

5. Evaluar si se necesita una protección facial completa

La máscara completa puede ser necesaria cuando, además de la respiración, deben protegerse los ojos y la cara frente a salpicaduras o contaminantes irritantes.

Es posible que sea necesaria una protección ocular adicional cuando se utiliza una media máscara. La máscara facial completa no es adecuada para personas que tengan barba o lleven gafas si no se consigue un ajuste hermético.

Recomendaciones según el trabajo

Pinturas, barnices y disolventes

En estos trabajos no basta con elegir simplemente entre FFP2 o FFP3. Dependiendo del producto y de la forma de aplicación puede ser necesario combinar protección frente a vapores orgánicos y partículas.

Para determinados vapores orgánicos suelen utilizarse filtros de tipo A, pero la elección exacta depende del producto, concentración, tiempo de exposición y ficha de seguridad.

Una media máscara con filtros integrados para ciertos vapores orgánicos y partículas de nivel medio puede ser útil en pintura o trabajos con determinados productos. Para ciertos vapores orgánicos y partículas de nivel superior, puede ser necesaria una solución reutilizable, según aplicación y ficha técnica.

Adhesivos y productos de limpieza

Si hay gases o vapores, hay que identificar el producto y elegir el cartucho correcto: A, B, E, K o combinados.

Al manejar pinturas, solventes, pesticidas o productos de limpieza fuertes, los filtros protegen contra los vapores irritantes. Si el producto también genera aerosoles o partículas, puede requerirse un filtro combinado.

Construcción, cemento, madera y lijado

Para madera, yeso, pintura seca o pequeñas reformas, una FFP2 puede ser una opción habitual si el riesgo es moderado.

Cuando hay más polvo, partículas finas o exposición continuada, puede ser recomendable subir a FFP3. Para polvo fino peligroso, alta exposición o trabajos más críticos, se debe valorar un nivel superior de protección frente a partículas.

En actividades que generan polvo fino combinado con vapores de solventes o adhesivos, no basta con una mascarilla de partículas y puede ser necesaria una combinación adecuada.

Soldadura y corte de metales

Los humos de soldadura requieren seleccionar muy bien el equipo. Puede ser necesaria protección frente a partículas, ozono u otros contaminantes.

Cuando se suelda acero inoxidable con MIG o MMA, los gases industriales contienen con frecuencia partículas de níquel y cromo, a veces en una cantidad importante, dependiendo del método utilizado. Un equipo motorizado con filtro de partículas ofrece una protección adecuada en esta aplicación.

La soldadura con el sistema TIG no suele emitir demasiados humos de soldadura, pero puede generar grandes cantidades de gas de ozono. La soldadura por plasma o corte de plasma provoca altas temperaturas, lo que puede emitir óxidos de nitrógeno perjudiciales.

Aunque los gases industriales procedentes del acero estándar no son uno de los tipos más peligrosos, están lejos de ser buenos para la salud. Entre otras sustancias, contienen partículas de óxido de hierro, que puede provocar siderosis, inflamación crónica de los pulmones.

Al soldar con MIG/MAG o con electrodos, se producen emisiones de humos pesados, lo que significa que es preciso utilizar una mascarilla y disponer de una buena ventilación en el lugar de trabajo.

Al soldar aluminio, no solo se producen partículas de óxido de aluminio, sino que también se forma gas de ozono por la acción de la radiación UV procedente del arco que descompone el oxígeno molecular.

El ozono no puede filtrarse desde la atmósfera, pero el carbono activo de cualquier tipo es eficaz a la hora de descomponerlo. El uso de un filtro de gas junto con un filtro de partículas permite descomponer el ozono de forma eficaz.

El dióxido de nitrógeno y el óxido nítrico son ejemplos de gases de nitrógeno que se forman cuando se suelda a alto amperaje, lo que genera altas temperaturas. En tales casos, se recomienda utilizar un equipo de suministro de aire.

Materiales galvanizados, pintados o tratados

Al soldar un material con superficie tratada, pueden liberarse diversos contaminantes peligrosos.

Al soldar acero galvanizado, se liberan partículas de óxido de cinc, lo que puede provocar fiebre por cinc, también conocida como fiebre por humos.

Si está soldando material pintado, debe tomar precauciones especiales, pues muchas pinturas desprenden contaminantes atmosféricos muy peligrosos.

Gases de protección en soldadura

Cuando se suelda con los sistemas MIG y TIG, los gases nobles argón y helio se utilizan como gases de protección. Ni el argón ni el helio se consideran peligrosos, pero pueden desplazar el oxígeno en áreas no ventiladas.

En tales casos, se necesita un equipo de suministro de aire. Al soldar con MAG, se utiliza como gas de protección dióxido de carbono o una mezcla de dióxido de carbono y un gas noble.

Como parte del gas de protección puede convertirse en monóxido de carbono cuando el gas llega al aire, pueden formarse grandes cantidades de monóxido de carbono alrededor del arco de soldadura. El monóxido de carbono no puede filtrarse.

Si la ventilación no es la adecuada, es preciso controlar el nivel de oxígeno y utilizar un equipo de suministro de aire.

Agricultura y pesticidas

Durante la aplicación de pesticidas, podrían requerirse filtros Tipo A en combinación con filtros para partículas si el producto genera aerosoles o partículas en suspensión.

Cuando se manipulen mercancías peligrosas o productos químicos de composición desconocida, debe utilizarse protección respiratoria junto con protección corporal y protección de las manos.

Industria química, laboratorios y procesos industriales

En industrias químicas, farmacéuticas o petroquímicas pueden coexistir múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos. En estos casos son especialmente útiles los filtros combinados.

En laboratorios donde se manejan compuestos orgánicos volátiles, los filtros Tipo A pueden proteger frente a esos compuestos. Para gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro, pueden utilizarse filtros Tipo B, excepto frente a monóxido de carbono.

Durante la manipulación de sustancias como dióxido de azufre, ácido clorhídrico o gases derivados de reacciones químicas industriales, es necesario seleccionar el filtro adecuado para el contaminante presente.

Limitaciones de las mascarillas y filtros

Los respiradores no ofrecen protección frente a gases tóxicos y están diseñados principalmente para protegerle de polvos nocivos o irritantes. La máscara filtrante de media cara no ofrece protección contra vapores y gases si no incorpora el filtro adecuado.

Los filtros solo son eficaces frente a los contaminantes para los que han sido diseñados. La protección deja de ser suficiente cuando la sustancia no puede filtrarse, cuando se desconoce el contaminante o cuando la concentración supera los límites de uso del equipo.

Si hay gases o vapores o una disponibilidad limitada de oxígeno, los equipos purificadores de aire no ofrecerán protección suficiente. Los filtros convencionales no deben utilizarse en atmósferas con oxígeno insuficiente.

Los respiradores con filtro son adecuados cuando es técnicamente posible filtrar las sustancias nocivas, el contenido de oxígeno del aire es al menos del 17% y las sustancias nocivas son conocidas y tienen buenas propiedades de advertencia.

Los filtros de los respiradores acabarán por obstruirse con el polvo y se hará más difícil respirar. Cambie los filtros, fuera de la atmósfera contaminada, según las recomendaciones del fabricante.

Recuerde: algunos respiradores con filtros de cartucho también tienen un período de «uso máximo» recomendado. Compruebe cuál es y respételo.

Colocación, ajuste y prueba de estanqueidad

Los equipos deben colocarse correctamente y debe impartirse formación antes de su utilización.

Es importante que sepa cómo utilizar todas las formas de protección respiratoria. La formación debe tener en cuenta en qué consiste el peligro y qué podría ocurrirle si no usa el equipamiento; por qué el respirador elegido es el adecuado para ese peligro; las limitaciones del equipo; cómo utilizarlo; y las prácticas de manipulación, ajuste y prueba de los equipos.

El ajuste de la máscara es especialmente importante, ya que debe ser hermético. Si hay fugas por nariz, mejillas o barbilla, la protección real baja mucho.

Compruebe el ajuste de la máscara antes de usarla de la siguiente forma: cierre la válvula de entrada; inhale lentamente de tal forma que la máscara se contraiga ligeramente y aguante la respiración durante 10 segundos.

Si la máscara conserva esa ligera contracción y no detecta ninguna entrada de aire, el ajuste es el adecuado. En caso de que detecte una entrada de aire, ajuste la máscara y repita la prueba.

Si la entrada de aire continúa, es probable que la máscara tenga algún defecto y no debe usarla. No apriete en exceso las correas que rodean la cabeza; solo deben ajustarse para lograr un ajuste hermético en la cara.

Por razones de higiene, es mejor que cada respirador sea utilizado únicamente por una persona.

Los respiradores que cubren toda la cara no son adecuados para personas que tengan barba o lleven gafas cuando estos elementos impiden conseguir un ajuste hermético.

Uso de mascarillas con válvula y sin válvula

La válvula no cambia por sí sola el nivel FFP de la mascarilla, pero puede mejorar la comodidad porque ayuda a expulsar el aire caliente y húmedo.

Una mascarilla con válvula puede resultar más cómoda en usos prolongados, reducir la sensación de calor y humedad y ser interesante en obra, lijado o mantenimiento.

Una mascarilla sin válvula es una buena opción cuando se quiere evitar salida directa del aire exhalado. Puede resultar algo más calurosa y debe ajustarse correctamente para ser efectiva.

La elección entre válvula y ausencia de válvula no sustituye la identificación del contaminante ni la selección del filtro apropiado.

Limpieza, mantenimiento y sustitución de filtros

Hay que limpiar y desinfectar inmediatamente el respirador después de su uso.

Antes de usarlo, debe inspeccionar la máscara para comprobar si existen fisuras, agujeros u otros daños; las correas, para comprobar que las costuras estén en buen estado; y las válvulas, para comprobar si existen daños y asegurarse de que se mueven sin obstrucciones y de que el montaje está bien fijado.

En los filtros, compruebe que no estén dañados, que estén bien fijados y que sean del tipo adecuado para los materiales que deban filtrar. En los demás elementos, compruebe que estén bien fijados y sin daños.

Cambie los filtros cuando así lo indiquen las instrucciones del fabricante o antes si le cuesta respirar al utilizar el respirador.

Los cartuchos de filtros de repuesto deben guardarse en un lugar seco y oscuro a temperatura ambiente. Los filtros no utilizados tienen una vida útil y no deben utilizarse más allá de la fecha de caducidad indicada.

No lave el filtro; debe desmontar el equipo y lavar el resto con agua jabonosa, sin detergentes ni disolventes.

Limpie y compruebe la válvula de exhalación y desinfecte toda la unidad con un producto de limpieza suave. No cambie el filtro hasta que la unidad esté totalmente seca, pero manténgala alejada de la luz solar directa.

Almacenamiento: debe guardar el respirador en su estuche, en una caja metálica limpia o en una bolsa de polietileno limpia.

Las reparaciones y el mantenimiento solo deben correr a cargo de personal experimentado, normalmente el fabricante. No intente realizar siquiera reparaciones menores, excepto el cambio de los cartuchos de filtros.

Errores frecuentes al utilizar protección contra productos químicos

  • Elegir solo por FFP2 o FFP3: el nivel FFP importa, pero también el contaminante, el ajuste, el tiempo de uso y la comodidad.
  • Usar una FFP para vapores: una FFP no sustituye a filtros para gases y vapores cuando hay productos químicos o disolventes.
  • Utilizar un filtro de partículas frente a un gas: los filtros P1, P2 y P3 no sustituyen a los filtros de tipo A, B, E o K.
  • Elegir el filtro a ojo: si no tienes claro el contaminante, revisa la ficha de seguridad del producto, la tarea y la recomendación del fabricante.
  • No ajustar bien la mascarilla: las fugas reducen considerablemente la protección real.
  • Alargar demasiado el uso: las mascarillas desechables y los filtros tienen vida útil limitada.
  • Entrar en una atmósfera con poco oxígeno con un filtro pasivo: los filtros no generan oxígeno.
  • Ignorar el estado del equipo: si está dañado, deformado, sucio, húmedo o cuesta respirar, debe sustituirse o revisarse.
  • Descuidar la ventilación: la protección respiratoria no sustituye las medidas colectivas de control.
  • Usar un equipo incompatible: el filtro, la máscara y el resto de equipos de protección individual deben ser compatibles.

Medidas complementarias a la protección respiratoria

En los equipos de protección respiratoria actúan como la última barrera frente al contaminante cuando las medidas colectivas no son suficientes.

Siempre que sea posible, deben aplicarse diferentes métodos de trabajo, ventilación y extracción localizada antes de depender exclusivamente de la mascarilla.

En soldadura, por ejemplo, la protección respiratoria debe combinarse con una buena ventilación y con medidas de control de la exposición.

Cuando se manipulen mercancías peligrosas o productos químicos de composición desconocida, debe utilizarse protección respiratoria junto con protección corporal y protección de las manos.

La protección ocular, facial, auditiva y para la cabeza también debe integrarse cuando los riesgos del trabajo lo requieran.

Lista de comprobación antes de utilizar una mascarilla química

  1. Identificar el producto y consultar su ficha de seguridad.
  2. Determinar si el contaminante es una partícula, un gas, un vapor o una mezcla.
  3. Comprobar si existe oxígeno suficiente y si la atmósfera es conocida.
  4. Seleccionar el filtro correspondiente: P, A, B, E, K o combinado.
  5. Verificar la concentración y el tiempo de exposición permitidos.
  6. Comprobar que la mascarilla y el filtro son compatibles.
  7. Inspeccionar la máscara, las correas, las válvulas y los filtros.
  8. Colocarse correctamente el equipo y realizar la prueba de ajuste.
  9. Comprobar la compatibilidad con gafas, casco, pantalla y otros equipos.
  10. Sustituir los filtros según las instrucciones del fabricante o antes si aumenta la resistencia a la respiración.
  11. Limpiar, desinfectar y almacenar correctamente el equipo después del uso.

La protección respiratoria solo es efectiva si el trabajador utiliza correctamente un equipo adecuado para el contaminante, mantiene un ajuste hermético y respeta las limitaciones, la vida útil y las instrucciones de mantenimiento del fabricante.

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