El monóxido de carbono no puede filtrarse de forma fiable utilizando respiradores estándar, porque es un gas incoloro e inodoro que atraviesa la mayoría de los medios filtrantes sin ser detectado. Por ello, la protección respiratoria más eficaz al trabajar en entornos con posible presencia de monóxido de carbono es un sistema de suministro de aire.
Un sistema de suministro de aire puede ser un sistema respiratorio alimentado por aire, que proporciona aire limpio desde una fuente remota, o un equipo de respiración autónomo (SCBA), adecuado para tareas de corta duración o situaciones de emergencia donde es necesario un suministro de aire móvil. Siempre que sea posible, las tareas que produzcan o impliquen exposición a gases de escape de vehículos, en particular monóxido de carbono, deben realizarse en zonas bien ventiladas para evitar la acumulación peligrosa de gases.
Por qué una mascarilla convencional no protege frente al monóxido de carbono
Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. Estos filtros, integrados en equipos de protección respiratoria como mascarillas o respiradores, actúan como una barrera frente a contaminantes que pueden dañar la salud.
Sin embargo, el monóxido de carbono (CO) es una preocupación importante y representa un desafío significativo. El CO es un gas incoloro e inodoro que no puede filtrarse eficazmente con respiradores o filtros convencionales. Debido a su capacidad para atravesar la mayoría de los medios filtrantes sin ser detectado, su inhalación, incluso en bajas concentraciones, supone un grave riesgo para la salud.
Los filtros para gases y vapores inorgánicos se clasifican como Tipo B según la norma EN 14387:2022 y utilizan materiales específicos para adsorber gases y vapores inorgánicos, excluyendo monóxido de carbono (CO). Para gases específicos como monóxido de carbono (CO), se requieren filtros especializados marcados para ese uso (filtros CO), ya que los filtros Tipo B no son efectivos contra este contaminante.
Qué protección respiratoria se necesita frente al CO
Por ello, la protección respiratoria más eficaz al trabajar en entornos con posible presencia de monóxido de carbono es un sistema de suministro de aire. Estos sistemas incluyen:
- Sistemas respiratorios alimentados por aire: proporcionan aire limpio desde una fuente remota.
- Equipo de respiración autónomo (SCBA): adecuado para tareas de corta duración o situaciones de emergencia donde es necesario un suministro de aire móvil.
En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes. En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido (no filtros pasivos). Es importante destacar que los filtros estándar no generan oxígeno y no deben usarse en estas condiciones.
Cuando se suelda con MAG, se utiliza como gas de protección dióxido de carbono o una mezcla de dióxido de carbono y un gas noble. Como parte del gas de protección puede convertirse en monóxido de carbono cuando el gas llega al aire, pueden formarse grandes cantidades de monóxido de carbono alrededor del arco de soldadura. El monóxido de carbono no puede filtrarse.
Si la ventilación no es la adecuada, es preciso controlar el nivel de oxígeno y utilizar un equipo de suministro de aire. Los gases de escape de los vehículos son una mezcla de sustancias peligrosas, como partículas de hollín, hidrocarburos no quemados y monóxido de carbono.
Mascarilla con filtro para gases de escape
La selección de la protección respiratoria adecuada depende de los contaminantes específicos presentes y del nivel de exposición. Para protegerse contra el hollín y los hidrocarburos no quemados, existen filtros que ofrecen cierto nivel de protección.
Estos filtros atrapan partículas y reducen la exposición a algunos de los compuestos nocivos presentes en los gases de escape de los vehículos. Hay filtros disponibles para proteger contra el hollín y los hidrocarburos no quemados.
Sin embargo, estos filtros no sustituyen a un sistema de suministro de aire cuando existe riesgo de exposición al monóxido de carbono. Un sistema de suministro de aire, alimentado por línea de aire o mediante SCBA, es la solución recomendada para la exposición al CO.
El filtro antigás marcado para monóxido de carbono
Existen filtros antigás con conexión a rosca EN148-1 o RD40 marcados específicamente para monóxido de carbono. El filtro antigás UP3 con conexión a rosca EN148-1 o RD40 de Estel Safety resulta ideal para protección frente a vapores orgánicos P. Ebullición superior 65ºC, vapores inorgánicos, Anhídrido sulfuroso, amoniaco con sus derivados orgánicos, vapores de Mercurio, monóxido de carbono, nitrosos, polvos tóxicos, humos y neblinas.
El filtro antigás es compatible con máscaras TR82, TR2002 y 3.000C. El filtro tiene un peso de 430 gramos, una caducidad de 5 años en su envase original y puede utilizarse a una temperatura de -20ºC a +50ºC con 80% máxima de humedad relativa.
| Característica | Dato |
|---|---|
| Conexión | EN148-1 o RD40 |
| Peso | 430 gramos |
| Caducidad en el envase original | 5 años |
| Temperatura | -20ºC a +50ºC |
| Humedad relativa máxima | 80% |
| Suministro | Cajas de 1 unidad |
La existencia de un filtro marcado para CO no elimina la necesidad de evaluar cuidadosamente el riesgo, la concentración del contaminante, la ventilación y la disponibilidad de oxígeno. En situaciones desconocidas, concentraciones elevadas, emergencias o espacios confinados, los filtros pasivos no deben considerarse una alternativa general a los equipos de suministro de aire.
Diferencia entre filtros para partículas, gases y vapores
Los filtros respiratorios pueden utilizarse para filtrar partículas como polvo o gases y para eliminar vapores y gases del aire que respiramos. Según el aire contaminante, el respirador necesitará un determinado filtro.
Filtros para partículas
Estos filtros están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles. En Europa, los filtros para partículas se clasifican según la norma EN 143 en tres clases, basadas en su eficiencia de filtración:
- P1: Eficiencia de filtración mínima del 80%. Adecuados para partículas no tóxicas y de baja toxicidad.
- P2: Eficiencia de filtración mínima del 94%. Protegen contra partículas de toxicidad media.
- P3: Eficiencia de filtración mínima del 99.95%. Ideales para partículas tóxicas o muy finas.
Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire. En el caso de incendios, también podría ser necesario el uso de filtros combinados si hay gases tóxicos presentes.
Filtros para gases y vapores
Los filtros para gases y vapores están diseñados para proteger contra gases y vapores químicos específicos. Estos filtros se clasifican según la norma EN 14387 y se identifican por letras y colores específicos, dependiendo del tipo de contaminante:
- Tipo A: Para vapores orgánicos con puntos de ebullición superiores a 65 °C, por ejemplo, disolventes.
- Tipo B: Para gases y vapores inorgánicos, excepto monóxido de carbono, como cloro o cianuro de hidrógeno.
- Tipo E: Para gases ácidos, como dióxido de azufre o ácido clorhídrico.
- Tipo K: Para amoníaco y derivados orgánicos de amoníaco.
Los filtros para gases y vapores orgánicos contienen materiales especiales, como carbón activado, que adsorben los gases y vapores, evitando que ingresen a tus pulmones. Los filtros para gases y vapores inorgánicos utilizan materiales específicos para adsorber gases y vapores inorgánicos, excluyendo monóxido de carbono (CO).
Filtros combinados
Los filtros combinados ofrecen protección tanto contra partículas como contra gases y vapores. Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.
Estos filtros combinan las propiedades de los filtros de partículas con las de los filtros para gases y vapores, lo que los hace especialmente útiles en entornos donde coexisten múltiples riesgos. Sin embargo, un filtro combinado debe estar específicamente indicado para el contaminante presente y no debe confundirse con una protección automática frente al monóxido de carbono.
Soldadura y riesgo de monóxido de carbono
Al soldar con MAG, se utiliza como gas de protección dióxido de carbono o una mezcla de dióxido de carbono y un gas noble. Como parte del gas de protección puede convertirse en monóxido de carbono cuando el gas llega al aire, pueden formarse grandes cantidades de monóxido de carbono alrededor del arco de soldadura.
El monóxido de carbono no puede filtrarse. Si la ventilación no es la adecuada, es preciso controlar el nivel de oxígeno y utilizar un equipo de suministro de aire.
Cuando se suelda aluminio, no solo se producen partículas de óxido de aluminio, sino que también se forma gas de ozono por la acción de la radiación UV procedente del arco que descompone el oxígeno molecular. El ozono no puede filtrarse desde la atmósfera.
El uso de un filtro de gas junto con un filtro de partículas permite descomponer el ozono de forma eficaz. Esta protección frente al ozono no equivale a protección frente al monóxido de carbono, por lo que los contaminantes deben identificarse por separado.
Otros contaminantes presentes durante la soldadura
Cuando se suelda acero inoxidable con MIG o MMA, los gases industriales contienen con frecuencia partículas de níquel y cromo, a veces en una cantidad importante, dependiendo del método utilizado. Un equipo motorizado con filtro de partículas le ofrece una protección excelente en esta aplicación.
La soldadura con el sistema TIG no suele emitir demasiados humos de soldadura, pero puede generar grandes cantidades de gas de ozono. La soldadura por plasma o corte de plasma provoca altas temperaturas, lo que puede emitir óxidos de nitrógeno perjudiciales.
Los gases nitrosos se forman como consecuencia de una reacción en el aire entre el nitrógeno y el oxígeno y resultan peligrosos si se inhalan a altas concentraciones, por ejemplo, cuando se suelda en espacios estrechos y con falta de ventilación. En tales casos, se recomienda utilizar un equipo de suministro de aire.
Al soldar acero galvanizado, se liberan partículas de óxido de cinc, lo que puede provocar fiebre por cinc, también conocida como fiebre por humos. Si está soldando material pintado, debe tomar precauciones especiales, pues muchas pinturas desprenden contaminantes atmosféricos muy peligrosos.
Aunque los gases industriales procedentes del acero estándar no son uno de los tipos más peligrosos, están lejos de ser buenos para la salud. Entre otras sustancias, contienen partículas de óxido de hierro, que puede provocar siderosis (inflamación crónica de los pulmones).
Al soldar con MIG/MAG o con electrodos, se producen emisiones de humos pesados, lo que significa que es preciso utilizar una mascarilla y disponer de una buena ventilación en el lugar de trabajo. Al soldar acero estándar, se recomienda emplear un equipo motorizado con un filtro de partículas.
Ventilación, control del aire y espacios confinados
Siempre que sea posible, las tareas que produzcan o impliquen exposición a gases de escape de vehículos, en particular monóxido de carbono, deben realizarse en zonas bien ventiladas para evitar la acumulación peligrosa de gases. La ventilación es fundamental para mantener condiciones de trabajo seguras.
Los gases nobles argón y helio se utilizan como gases de protección. Ni el argón ni el helio se consideran peligrosos, pero pueden desplazar el oxígeno en áreas no ventiladas. En tales casos, se necesita un equipo de suministro de aire.
Los filtros convencionales no aportan oxígeno y no solucionan una atmósfera deficiente en oxígeno. En espacios confinados o cuando no se conoce con seguridad la composición del aire, se requiere un sistema de respiración independiente del ambiente.
Evalúe siempre el entorno de trabajo para garantizar que se seleccione la protección adecuada. El uso de un filtro respiratorio es necesario cuando te encuentras en entornos donde el aire contiene contaminantes dañinos que pueden afectar tu salud.
Medidas preventivas antes de utilizar protección respiratoria
Antes de que los empleados utilicen la protección respiratoria, debe comprobarse cuidadosamente si esta medida no puede evitarse adoptando medidas de protección técnicas u organizativas alternativas.
Esto suele implicar la comprobación de los siguientes puntos:
- ¿Existen alternativas para la sustancia peligrosa utilizada o puede evitarse por completo?
- ¿Puede evitarse la liberación de la sustancia peligrosa?
- ¿Puede contenerse el peligro en su punto de origen?
- ¿Puede llevarse a cabo la actividad desde un lugar menos peligroso?
- ¿Puede capturarse el contaminante en su punto de origen, por ejemplo, mediante su extracción?
Sólo si ninguna de estas medidas puede llevarse a cabo con éxito, deberá utilizarse el equipo de protección personal, en este caso la protección respiratoria. La selección de la protección respiratoria adecuada depende de los contaminantes específicos presentes y del nivel de exposición.
Cómo elegir una mascarilla o respirador compatible
Elegir el filtro adecuado para tu mascarilla es esencial para garantizar una protección efectiva frente a los contaminantes presentes en tu entorno. Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto.
- Partículas: como polvo, polen, humo o microorganismos.
- Gases y vapores: como amoníaco, cloro, disolventes o vapores orgánicos.
Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO. Estas certificaciones garantizan su eficacia.
Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas. Algunos filtros son específicos para ciertos equipos o marcas. Los respiradores con filtro pueden utilizarse para filtrar partículas como polvo o gases y para eliminar vapores y gases del aire que respiramos.
Si usarás la mascarilla durante largos períodos, opta por filtros ligeros y cómodos que no dificulten la respiración. Los filtros tienen una duración limitada. Infórmate sobre el tiempo de uso recomendado por el fabricante y reemplázalos cuando sea necesario.
Ajuste facial y vello facial
El ajuste adecuado del equipo es esencial para que el aire contaminado no entre por los bordes de la mascarilla. Las mascarillas con válvulas y gomas ajustables se adaptan a los movimientos de la cara y son muy utilizadas contra partículas sólidas y líquidas de baja y media toxicidad.
La Agencia Ejecutiva de Salud y Seguridad del Reino Unido (HSE) define un rostro bien afeitado, a los efectos de usar un respirador ajustado, como haberse afeitado dentro de las 8 horas anteriores al inicio del trabajo.
Los equipos de protección respiratoria deben elegirse teniendo en cuenta las preferencias, la comodidad individual, el mantenimiento y la compatibilidad con la protección ocular, facial, auditiva y para la cabeza.
Tipos de equipos de protección respiratoria
Los fabricantes sólo pueden poner en el mercado equipos de protección individual que cumplan ciertos requisitos. Es importante que los trabajadores realizen un examen de salud laboral previo antes de utilizar la protección respiratoria en el lugar de trabajo.
También existen productos de protección respiratoria como las unidades de filtro de escape y las unidades de filtro asistidas por ventilador. La protección respiratoria puede incluir mascarillas de respiración completas, respiradores de media cara y máscaras con filtro de polvo fino.
Todas las mascarillas cumplen la norma europea EN 149:2001. Todos los reglamentos y normas de aplicación están recopilados en la directriz de protección respiratoria de la VBG.
Las mascarillas desechables frente a reutilizables y frente a equipos motorizados y de suministro de aire deben seleccionarse según los requisitos de filtración específicos de la aplicación, el estilo y la configuración del equipo, las preferencias y la comodidad individuales y los aspectos relativos al mantenimiento.
Los equipos motorizados con filtro de partículas pueden ofrecer protección frente a humos y partículas metálicas. No obstante, cuando existe riesgo de monóxido de carbono o de deficiencia de oxígeno, se necesita un equipo de suministro de aire.
Situaciones en las que no debe utilizarse una mascarilla filtrante
Los filtros para ambientes con baja concentración de oxígeno no son una solución basada en filtros pasivos. En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, los filtros convencionales no son suficientes.
No se debe utilizar una mascarilla filtrante como única protección en una atmósfera con concentración desconocida de monóxido de carbono, en una emergencia, en un espacio confinado o cuando exista posibilidad de falta de oxígeno.
En estas condiciones, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido. El equipo de respiración autónomo (SCBA) es adecuado para tareas de corta duración o situaciones de emergencia donde es necesario un suministro de aire móvil.
Señales de selección incorrecta del equipo
La importancia de los filtros respiratorios radica en la protección que brindan contra riesgos asociados a la exposición prolongada o puntual a sustancias peligrosas. Utilizar el filtro respiratorio adecuado no solo protege tu salud a corto plazo, evitando molestias respiratorias, también previene enfermedades graves como neumoconiosis, intoxicaciones o infecciones respiratorias.
Una selección incorrecta puede producir una falsa sensación de seguridad, especialmente porque el monóxido de carbono es incoloro e inodoro. Si el equipo dificulta la respiración, no se ajusta correctamente, está caducado, es incompatible con la máscara o no está indicado expresamente para el contaminante, debe revisarse la elección.
La inhalación no es la única fuente de peligro en muchos puestos de trabajo. Además de la protección respiratoria, pueden ser necesarias protecciones para la cabeza, auditivas y oculares en diferentes diseños.
Recomendaciones esenciales frente al monóxido de carbono
- Identifique la posibilidad de presencia de monóxido de carbono antes de iniciar el trabajo.
- Evite la liberación del contaminante y controle el riesgo en su punto de origen.
- Realice las tareas en zonas bien ventiladas siempre que sea posible.
- Controle el nivel de oxígeno cuando pueda existir desplazamiento de este gas.
- No utilice filtros Tipo B para protegerse contra el monóxido de carbono.
- Utilice únicamente filtros marcados específicamente para CO cuando el equipo y las condiciones de uso lo permitan.
- Seleccione un sistema de suministro de aire o un equipo SCBA cuando la concentración sea elevada, desconocida, variable o exista falta de oxígeno.
- Compruebe la compatibilidad entre la máscara, el filtro y la conexión.
- Verifique el ajuste facial y las condiciones de uso del respirador.
- Respete la vida útil y las indicaciones del fabricante.
El monóxido de carbono no se puede filtrar de forma fiable utilizando respiradores estándar. Un sistema de suministro de aire, alimentado por línea de aire o SCBA, es la solución recomendada para la exposición al CO. Los trabajos que impliquen monóxido de carbono deben realizarse en áreas bien ventiladas.

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