Mascarillas con filtro de cobre: beneficios, eficacia y seguridad

Las mascarillas con filtro de cobre son protectores faciales reutilizables que combinan una barrera mecánica de filtración con las propiedades antimicrobianas del cobre, y en algunos modelos también del zinc. Su principal beneficio es que los iones metálicos pueden alterar o inactivar determinados microorganismos que entran en contacto con el tejido, aunque esta característica no sustituye al ajuste correcto, la filtración certificada ni las medidas de higiene.

La eficacia real depende de la composición, el diseño, la certificación, el estado del tejido, el número de lavados y la adaptación al rostro. Una mascarilla de cobre puede ayudar a reducir la presencia de microorganismos en sus capas, pero no debe confundirse automáticamente con un equipo de protección respiratoria profesional ni utilizarse como garantía absoluta frente a virus, gases, vapores o atmósferas con poco oxígeno.

Qué son las mascarillas con filtro de cobre

Recientemente, se han sumado al mercado dos nuevos materiales para su fabricación: el cobre y el zinc. Con esta aleación se han creado un tipo de protecciones reutilizables que permiten combatir los «virus, bacterias, hongos y otros microorganismos patógenos», según se indica en la web.

Esta aleación otorga a las mascarillas propiedades antimicrobianas, de ahí que despierten tanto interés. El cobre y el zinc son dos materiales que aumentan sus propiedades fungicidas al contacto con la humedad, es decir, al respirar o al hablar.

Las mascarillas con filtro de cobre incorporan tejido tratado o compuesto con cobre, nanopartículas de cobre o una combinación de cobre y zinc. En algunos productos, los materiales metálicos aparecen en las capas exterior e interior, mientras que una capa intermedia aporta estructura, comodidad o capacidad adicional de filtración.

Cómo actúa el cobre sobre los microorganismos

La tecnología aplicada libera iones de cobre y zinc que penetran en los microorganismos, consiguiendo así alterar sus funciones vitales, y eliminándolos. Varios estudios de investigación han demostrado que al combinar ingredientes activos como el cobre y el zinc, se logra lo que se conoce como ‘acción biocida’.

Los ingredientes activos de la tecnología se liberan al contacto con la humedad, rompiendo la membrana de las células de las bacterias, virus y hongos. La ruptura de la membrana celular afecta a la respiración de las células, de manera que pierden sus nutrientes y, finalmente, mueren.

Cuando los virus entran en contacto con la tela, la célula microbiana que está cargada negativamente se destruye, lo que conduce a la destrucción permanente del microorganismo.

En el caso de determinados tejidos estudiados con nanopartículas de cobre, “Esta nueva tecnología consiste en unas nanopartículas que interaccionan sobre las proteínas del coronavirus modificándolas a través de un mecanismo de oxidación y bloqueando su capacidad para infectar las células humanas”.

“Estas nanopartículas de cobre están homogéneamente distribuidas sobre una matriz proteica, generando así un material biocompatible, que además permite mantener las nanoparticulas adheridas”.

Beneficios antimicrobianos y virucidas

Sus materiales de cobre y zinc otorgan al protector facial propiedades antimicrobianas, de modo que la transmisión de los virus, ácaros, bacterias y hongos es más compleja porque sus componentes liberan Iones de cobre y zinc que alteran las funciones vitales de los microorganismos, eliminándolos como resultado.

La composición favorece la eliminación de los microorganismos ya que la función fungicida de sus materiales aumenta con la humedad, que en este caso se produce al respirar o con la propia saliva.

Este nuevo material es muy eficiente inhibiendo las proteínas funcionales del SARS-CoV-2, especialmente la proteasa 3CLpro (que interviene en el proceso de replicación del virus) y la proteína spike (la que permite la entrada del virus en las células humanas).

Las mascarillas de cobre, al estar fabricadas con un tejido que integra nanopartículas de cobre de muy pequeño tamaño, con un único estado de oxidación, permite obtener una alta actividad virucida, que se suma a su efecto barrera mecánica de filtración.

Además, este protector facial “evita el paso de patógenos a través de la máscara, tanto desde el medio ambiente hacia el usuario como desde el usuario hacia el medio ambiente”, como explica la marca en su página web.

La estructura de triple barrera

La mascarilla cuenta con tres tipos de filtros que permiten eliminar las bacterias que puedan penetrar o adherirse a la tela.

Cuenta con tres capas: una exterior formada por un filtro de cobre y zinc, otra intermedia con Foam y la interior con otro filtro de la primera aleación.

Las capas exterior e interior filtrantes son de cobre y zinc. Y la intermedia es de espuma Foam para mayor comodidad.

Poseen tres capas filtrantes de protección, que no solo hacen de barrera, sino que también eliminan las bacterias que puedan penetrar o adherirse: una capa exterior filtante de cobre y zinc, una capa intermedia con Foam y una capa interior filtrante también de cobre y zinc.

CapaMaterial o función
ExteriorFiltro de cobre y zinc
IntermediaFoam o espuma para mayor comodidad
InteriorFiltro de cobre y zinc

Según se explica en la página web, la mascarilla consta de tres capas que brindan cinco niveles de protección.

Además, las mascarillas de Smart Cooper son 100% de poliéster, sin utilizar algodón tal y como aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar una posible transmisión del coronavirus.

Eficacia: qué puede aportar y cuáles son sus límites

La principal diferencia frente a una mascarilla reutilizable convencional es que el tejido tratado con cobre puede añadir una acción antimicrobiana al efecto de barrera. La mascarilla no solo crea una barrera protectora, sino que además elimina los microorganismos.

La eficacia antimicrobiana del material no equivale por sí sola a una eficacia respiratoria determinada. El nivel de protección depende del tipo de mascarilla y del filtro utilizado.

Las mascarillas convencionales, como las higiénicas o sanitarias, están pensadas para reducir la propagación de partículas o proteger frente a salpicaduras, pero no siempre filtran adecuadamente los contaminantes presentes en entornos laborales.

En cambio, los equipos de protección respiratoria están diseñados para proteger frente a partículas peligrosas, gases o vapores. Incorporan sistemas de filtrado más avanzados, cumplen normativas específicas y ofrecen un mejor ajuste al rostro, lo que reduce fugas de aire y mejora la eficacia de la protección.

Por tanto, la presencia de cobre no convierte automáticamente una mascarilla en una FFP2, FFP3, media máscara profesional o máscara de gases. Para conocer su nivel de protección deben revisarse la norma aplicable, la certificación, la filtración declarada y las instrucciones de uso.

Mascarillas de cobre frente a equipos de protección respiratoria

Las mascarillas de protección respiratoria forman parte de los equipos de protección individual utilizados para evitar la inhalación de partículas, contaminantes o sustancias peligrosas presentes en el aire.

Están diseñadas para filtrar diferentes tipos de agentes nocivos y proteger las vías respiratorias del trabajador. Su uso es importante en trabajos donde se generan polvo, vapores, humos o aerosoles que pueden ser perjudiciales si se inhalan de forma continua.

Un Equipo de Protección Respiratoria (EPR) es el EPI diseñado para salvaguardar las vías respiratorias frente a atmósferas peligrosas (partículas, gases, vapores) o deficiencia de oxígeno.

Al estar catalogado como EPI de Categoría III , su gestión industrial exige el cumplimiento estricto de tres factores críticos:

  • Certificación Obligatoria: Todo equipo debe disponer de la homologación correspondiente y el marcado CE visible, garantizando que ha superado los ensayos de la normativa EN.
  • Ajuste y Formación: El nivel de protección real depende de un sellado facial perfecto. Un EPR mal ajustado o una elección incorrecta del filtro anulan la eficacia y generan una falsa sensación de seguridad.
  • Caducidad y Mantenimiento: Tanto las mascarillas autofiltrantes como los filtros de carbón activo tienen una vida útil limitada tras su apertura. El control de los tiempos de uso es vital para asegurar la protección.

Equipos filtrantes y equipos aislantes

Los equipos de protección respiratoria se dividen en dos grandes familias. Elegir bien entre ellas es lo primero, y depende de una pregunta: ¿hay oxígeno suficiente y sabemos qué contamina el aire?

AspectoEquipos filtrantesEquipos aislantes
Cómo protegenPurifican el aire ambiente con un filtroAportan aire limpio de una fuente independiente
Necesitan oxígeno en el aireSí, mínimo 17 %No, aportan su propio aire
Cuándo usarlosContaminante conocido y en concentración limitadaFalta de oxígeno o contaminante desconocido

El equipo filtrante purifica el aire del entorno mediante un filtro, y solo sirve si hay oxígeno suficiente (mínimo 17 %) y se conoce el contaminante.

El equipo aislante aporta aire limpio desde una fuente independiente, y es obligatorio cuando falta oxígeno o el contaminante es desconocido o está en alta concentración. Un filtro no genera oxígeno donde no lo hay.

Cuándo un equipo filtrante no es suficiente

  • Con oxígeno por debajo del 17 %: en espacios confinados, pozos o depósitos con poco oxígeno, un filtro no sirve. Hace falta un equipo aislante que aporte aire.
  • Con contaminante desconocido o en alta concentración: si no se sabe qué hay en el aire o supera lo que el filtro puede retener, se recurre al equipo aislante.
  • Con el filtro que no corresponde: un filtro de partículas contra gases (o al revés) no protege. Verificar siempre que el filtro es apto para el contaminante concreto.
  • Con mal ajuste a la cara: la barba, las cicatrices o un tallaje incorrecto rompen el sellado y dejan pasar aire sin filtrar. El ajuste es tan importante como el propio filtro.

Tipos de mascarillas y filtros respiratorios

Existen diferentes mascarillas de protección respiratoria, cada una diseñada para ofrecer distintos niveles de filtración y adaptarse a diferentes entornos de trabajo.

TipoFiltroPara
Mascarilla autofiltrante (FFP)Integrado, desechablePolvo y partículas, uso puntual o diario
Media máscara reutilizableFiltro reemplazable (P, gas o combinado)Uso continuo, gases y vapores
Máscara completaFiltro reemplazable, cubre toda la caraProtección facial y ocular, alta exigencia

La mascarilla autofiltrante es cómoda y desechable, ideal contra polvo. La media máscara reutilizable admite filtros que se cambian según el contaminante, así que sirve para gases y vapores además de partículas. La máscara completa protege también los ojos y sella mejor la cara, para los trabajos más exigentes.

Mascarillas autofiltrantes para partículas

Una mascarilla respiratoria desechable se utiliza en trabajos donde hay polvo o partículas en suspensión. Están diseñadas para un solo uso y cuentan con filtros respiratorios que retienen partículas presentes en el aire.

Una de las normas más importantes es la EN 149, que regula las mascarillas filtrantes para partículas y las clasifica en niveles como FFP1, FFP2 y FFP3, según su capacidad de filtración.

FFP1 / FFP2 / FFP3: clases de las mascarillas autofiltrantes contra partículas (EN 149). A más número, más eficacia: FFP1 para polvo molesto, FFP2 hasta 10 veces el límite, FFP3 hasta 30 veces, para partículas tóxicas, amianto, sílice, virus.

Medias máscaras y máscaras completas

Una mascarilla con filtro reutilizable está pensada para un uso más prolongado y para entornos con mayor exposición a contaminantes. Permiten cambiar los filtros cuando se desgastan, lo que prolonga la vida útil del equipo.

La máscara de protección respiratoria Moldex 5430 cubre nariz y boca y se utiliza en trabajos técnicos o industriales donde se requiere mayor protección respiratoria.

Incorporan filtros intercambiables para partículas, vapores o contaminantes específicos y ofrecen un sellado más eficaz en el rostro.

En entornos de mayor riesgo también se emplean máscaras de cobertura completa, que protegen tanto las vías respiratorias como los ojos y parte del rostro. Estas ofrecen una protección más completa frente a contaminantes presentes en el aire.

Filtros para partículas, gases y vapores

Los filtros respiratorios son componentes claves, ya que retienen o neutralizan los contaminantes del aire antes de que lleguen a las vías respiratorias. Elegir el adecuado es clave para garantizar una protección eficaz.

Los filtros se clasifican según el tipo de contaminante que deben filtrar. Algunos están diseñados para retener partículas sólidas o líquidas, como polvo, humo o aerosoles. Otros protegen frente a gases y vapores químicos, y también existen filtros combinados que actúan contra varios contaminantes a la vez.

Filtros P1 / P2 / P3: filtros de partículas reemplazables (EN 143), con el mismo escalado de eficacia que las FFP.

Filtros de gas A / B / E / K: cada letra y color cubre un tipo de gas o vapor (EN 14387): A para vapores orgánicos, B para gases ácidos, E para dióxido de azufre, K para amoníaco.

Filtros combinados: unen filtro de gas y de partículas cuando el aire tiene ambos a la vez (por ejemplo, pintura en spray).

Dato clave: un filtro de partículas (P) no protege contra gases, y un filtro de gas no protege contra polvo. Si hay de los dos, se usa un filtro combinado.

Seguridad de las mascarillas de cobre

Como resulta lógico, la pregunta que se hace todo el mundo es si las mascarillas de cobre y zinc son seguras. Y la respuesta es sí.

A diferencia de las soluciones basadas en metales pesados, como plata, zinc y cobre, se ha descubierto que esta nueva tecnología es segura tanto para la piel como para los pulmones.

Estas mascarillas están totalmente homologadas y cumplen con la certificación europea CWA: 17553:2020; la certificación UNE 0065; el certificado de >99,9% antimicrobiano del textil utilizado en su composición por SGS; y es un artículo producido bajo la Directiva de Seguridad General de Productos 2001/95/CE.

Se producen bajo la Directiva de Seguridad General de Productos 2001/95/CE.

En el caso de los tejidos con nanopartículas de cobre, “Estas nanopartículas de cobre están homogéneamente distribuidas sobre una matriz proteica, generando así un material biocompatible, que además permite mantener las nanoparticulas adheridas”.

La seguridad de un producto concreto debe valorarse a partir de su composición, el tratamiento del tejido, la posible liberación de partículas, las instrucciones de uso y la documentación de conformidad correspondiente.

Cobre frente a plata

Como veremos, las propiedades del cobre, han superado a las ventajas antisépticas y virucidas de la plata, tradicionalmente empleada en apósitos para heridas y quemaduras, para prevenir su infección.

El cobre elimina el 99,9% de bacterias, hongos, virus y ácaros al contacto con la piel.

La plata reduce su eficacia en temperaturas bajas y en una baja humedad ambiental, mientras que el cobre, mantiene su eficacia en un rango de temperatura y humedad.

Además la toxicidad de la plata es 65 veces mayor que la del cobre, según la Agencia de Protección Medioambiental (EPA).

Diseño, ajuste y comodidad

Su diseño ergonómico permite cubrir la totalidad de la nariz y la boca y se adapta a la cara de cada individuo con gomas elásticas ajustables de fácil colocación y retirada.

El ajuste al rostro es fundamental para evitar fugas de aire contaminado. Por ello, muchas mascarillas incorporan sistemas de sujeción ajustables.

También es importante valorar la ergonomía y la comodidad, especialmente cuando el equipo se utiliza durante largas jornadas.

Una mascarilla correctamente ajustada debe cubrir completamente la nariz y la boca y no dejar huecos entre el material y la piel. La barba, las cicatrices o un tallaje incorrecto pueden romper el sellado y reducir la protección.

En muchos entornos laborales, las mascarillas de protección respiratoria deben utilizarse junto con otros equipos de protección individual, como gafas de seguridad, cascos, pantallas faciales o protectores auditivos.

Por este motivo, es importante que la mascarilla sea compatible con el resto del equipo.

Duración, lavados y mantenimiento

Como indica su fabricante, este tipo de mascarillas son reutilizabas y tienen una duración aproximada de 200 días de media, permitiendo 20 lavados a máquina y lavados ilimitados a mano.

Estas mascarillas, que cuentan con la teconología Copptech, no tienen que ser lavadas a diario. Resiste hasta 20 lavados a máquina y, en función de su uso, podría durar entre 3 y 5 meses.

La tecnología Livinguard destruye continuamente y permite a los usuarios reutilizar la máscara durante seis meses, hasta 210 veces sin comprometer la seguridad o la eficacia.

El tejido de estas mascarillas de cobre conserva su estabilidad incluso a temperaturas muy elevadas (>80ºC), lo que asegura su reutilización hasta 20 lavados en lavadora y 100 a mano.

También se indica que algunas mascarillas duran 300 días promedio, y soportan hasta 30 lavados a máquina sin perder sus propiedades.

Estas cifras no deben aplicarse indistintamente a todos los productos: la duración, el número máximo de lavados y la conservación de la actividad antimicrobiana dependen del fabricante y del tejido concreto.

Dependiendo de su uso diario, el fabricante recomienda el lavado a máquina entre 5 y 15 días.

La compañía Smart Cooper sugiere también dejar de utilizar el protector facial a las seis horas de su uso intensivo, realizando un descanso si su uso obligado lo requiere.

El mantenimiento de los filtros respiratorios es fundamental para garantizar que el equipo ofrezca una protección eficaz. Con el uso, los filtros pueden saturarse y perder eficacia.

  • En los filtros para partículas se recomienda cambiarlos cuando aumenta la dificultad para respirar o muestran desgaste.
  • En los filtros para gases o vapores, el reemplazo suele hacerse cuando se detecta olor o sabor de la sustancia filtrada.
  • Seguir las indicaciones del fabricante y revisar el equipo regularmente es fundamental para mantener la protección.

Al proteger frente a un riesgo grave, el EPR tiene una vida útil y una fecha de caducidad que deben respetarse, y el filtro se sustituye cuando se satura o se nota resistencia o el olor del contaminante.

Uso correcto de una mascarilla con filtro de cobre

No es suficiente con escoger la mascarilla más idónea para lograr una protección eficaz contra el coronavirus. También hay que utilizarla correctamente.

Los expertos señalan que la ‘falsa sensación de seguridad’ ante una mascarilla mal utilizada es muy peligroso para todos.

  1. Lo primero es lavarse las manos con agua y jabón antes de ponerse la mascarilla.
  2. A continuación, hay que sujetar las gomas de la mascarilla y colocarlas alrededor de las orejas.
  3. El siguiente paso es cubrir completamente la nariz y la boca, de forma que no quede ningún hueco entre la mascarilla y la cara.

En cualquier caso, además de la mascarillas no se debe olvidar nunca la higiene de manos y, sobre todo, la higiene social.

Cómo guardarla cuando no se utiliza

Dónde guardamos la mascarilla contra el coronavirus o qué hacemos con ella cuando no la estamos utilizando es uno de los principales problemas a la hora de llevar mascarillas es.

Los expertos recuerdan que lo ideal es guardarla en un lugar donde la superficie no pueda contaminar el entorno. Para ello recomiendan, por ejemplo, un sobre de papel.

Normativas y certificaciones

Las mascarillas de protección respiratoria utilizadas en entornos profesionales deben cumplir normativas y certificaciones que garantizan su eficacia y seguridad.

En Europa, estas mascarillas se consideran equipos de protección individual (EPI), por lo que deben superar ensayos específicos y contar con el marcado correspondiente.

Los equipos de protección respiratoria de Würth son EPI de categoría III y se fabrican conforme al Reglamento (UE) 2016/425 de EPI, con marcado CE.

Cada tipo sigue su norma:

  • EN 149 para las mascarillas autofiltrantes, clases FFP1, FFP2 y FFP3.
  • EN 140 y EN 136 para las medias máscaras y máscaras completas.
  • EN 143 para los filtros de partículas P1, P2 y P3.
  • EN 14387 para los filtros de gases y combinados, tipos A, B, E y K.
  • EN 137 y EN 14594 para los equipos autónomos y de línea de aire comprimido.

Las certificaciones CWA: 17553:2020 y UNE 0065 aparecen asociadas a determinadas mascarillas reutilizables, mientras que la norma EN 149 regula las mascarillas filtrantes para partículas de tipo FFP.

La certificación antimicrobiana del tejido y la certificación de filtración no son exactamente lo mismo. La primera informa sobre la capacidad del material para actuar frente a microorganismos; la segunda se relaciona con la capacidad del protector para limitar el paso de partículas bajo unas condiciones de ensayo.

Cómo elegir una mascarilla con filtro de cobre

Elegir correctamente mascarillas de protección respiratoria es fundamental para garantizar una protección eficaz frente a contaminantes presentes en el aire.

Identificar el tipo de riesgo

El primer paso es identificar qué contaminante está presente. En algunos trabajos se generan partículas como polvo, humo o aerosoles, mientras que en otros pueden existir gases o vapores químicos.

Cada riesgo requiere un tipo de filtro específico para garantizar una protección adecuada.

Elegir entre mascarilla con filtro y máscara de gases

La mascarilla con filtro para partículas se utiliza en entornos donde predominan polvo o partículas en suspensión, como en construcción o carpintería.

En cambio, cuando hay vapores químicos o gases, es necesario utilizar máscara filtro específicos capaces de retener este tipo de sustancias.

Comprobar el ajuste y la compatibilidad

El ajuste al rostro es fundamental para evitar fugas de aire contaminado.

En muchos entornos laborales, las mascarillas de protección respiratoria deben utilizarse junto con otros equipos de protección individual, como gafas de seguridad, cascos, pantallas faciales o protectores auditivos.

Por este motivo, es importante que la mascarilla sea compatible con el resto del equipo.

Revisar la documentación

Conviene comprobar la norma, el marcado, el organismo que ha realizado los ensayos, la composición del tejido, el método de lavado, el número máximo de reutilizaciones y la fecha de caducidad.

Las fichas técnicas (TDS), las declaraciones de conformidad y las instrucciones de uso de cada referencia están disponibles para su descarga en el área técnica de clientes registrados.

Dónde se utilizan los distintos protectores respiratorios

Las mascarillas de protección respiratoria están diseñadas para proteger frente a contaminantes presentes en el aire durante distintas actividades laborales.

  • El polvo generado en trabajos de construcción o carpintería.
  • Las partículas finas de materiales como cemento o yeso.
  • Los humos producidos en procesos de soldadura o tareas industriales.
  • Los vapores químicos o aerosoles presentes en entornos industriales o laboratorios.

La exposición prolongada a estos contaminantes puede provocar irritaciones respiratorias, alergias o problemas pulmonares.

El uso de mascarillas de protección respiratoria es necesario en sectores donde los trabajadores pueden estar expuestos a polvo, partículas o sustancias perjudiciales para las vías respiratorias.

Por ejemplo, en la construcción, la industria metalúrgica y en trabajos de soldadura, carpintería, minería y algunas actividades agrícolas.

En la construcción, donde tareas como cortar, perforar, lijar o demoler materiales generan polvo fino de cemento, yeso o sílice que puede permanecer en suspensión en el aire.

En la industria metalúrgica y en trabajos de soldadura, donde se producen humos metálicos y partículas microscópicas que pueden resultar perjudiciales si se inhalan de forma prolongada.

En el sector de la pintura y tratamiento de superficies se utilizan máscara filtro específicos para proteger frente a vapores químicos generados por pinturas o disolventes.

Características prácticas de algunos modelos reutilizables

Su diseño ergonómico permite cubrir la totalidad de la nariz y la boca y se adapta a la cara de cada individuo con gomas elásticas ajustables de fácil colocación y retirada.

Están disponibles en dos colores (gris y azul) y hay tallas para niños y adultos.

Las mascarillas son sostenibles y 100% reciclables.

El precio y el lugar de adquisición no determinan la eficacia: para valorar un modelo deben priorizarse el ajuste, la certificación, la filtración, la resistencia al lavado y el cumplimiento de las instrucciones de mantenimiento.

Capas de mascarilla con filtro de cobre

Mayor intervención de cobre antimicrobiano

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