Material filtrante para mascarillas caseras: tejidos, filtros y criterios de elección

Como forma de ralentizar la transmisión de coronavirus y debido a la escasez de materiales homologados, reservados para el personal sanitario, muchas personas han optado por el uso de mascarillas caseras como protección.

Esto se debe a que no todas las telas pueden filtrar las partículas de virus expelidas al estornudar, toser o incluso al hablar y cantar. Una buena mascarilla casera debe estar fabricada con un material de densidad suficiente para capturar las partículas virales, pero permitiendo, al mismo tiempo, una respiración tolerable.

La eficacia depende del material filtrante, el número de capas, la densidad del tejido, la presencia de un filtro específico y el ajuste de la mascarilla a la cara. La principal conclusión, no obstante, fue que el primer problema con cualquier mascarilla es llevarla mal: notablemente, con la nariz mal sellada o directamente fuera.

Qué debe aportar un material filtrante

Los tejidos que cumplen con las condiciones indispensables de una mascarilla, es decir, transpirable y impermeable, son variados, aunque solo unos pocos hasta ahora han sido certificados.

Tejidos transpirables: estos tejidos facilitan la respiración, la entrada de aire a través de la mascarilla y con ello la humedad, por lo que es necesario un filtro repelente antisalpicaduras, que haga de pantalla ante los virus.

Los tejidos transpirables recomendados son todos los tejidos porosos.

Tejidos antisalpicaduras/impermeable, son repelente de líquidos, así como la saliva y la sangre.

Las telas impermeable o también llamadas hidrorepelentes, podemos encontrarlas en tejidos que han pasado por las pruebas de los laboratorio pertinentes que lo acrediten, pero el conseguir estos tejidos homologado ahora mismo, es complicado y está al alcance solo de unos pocos.

Una mascarilla casera debe estar fabricada con un material que capture las partículas virales y permita a la vez una respiración tolerable.

En los últimos días su uso ha sido además recomendado por el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades para lugares cerrados y concurridos.

Algodón, poliéster y otros tejidos domésticos

Entre los materiales caseros, explica la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), los de algodón «funcionan mejor que otros» ya que no solo tienen una alta capacidad de filtración sino que también, al ser un material flexible, logra una mejor adaptación a la cara.

Esto se debe a que las telas confeccionadas por algodón y poliéster son algunas de las que mejor funcionaron, con una media de 70,24% de filtración para virus y de 76,60% para bacterias analizadas (similares a al virus de la gripe).

Según la investigación, las telas de algodón de alta calidad, con 180 hilos o más, y las de tejido apretado e hilo grueso son las que mejor funcionan.

Por lo tanto, se pueden usar telas como el algodón o la franela, teniendo claro que cuanto más número de hilos tenga, mejor protección ofrecerá.

Según la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, para confeccionar una mascarilla casera, son preferibles las telas nuevas, a las viejas y desgastadas.

Al decidir qué tela usar, un método sencillo para poder detectar qué tan poroso es un material, es colocarlo hacia la luz y cuanta menos pase, mejor filtración tendrá.

Material o tejidoInformación disponible
Algodón y poliéster70,24% de filtración para virus y 76,60% para bacterias analizadas
Algodón de alta calidad180 hilos o más
Dos capas del material79% de efectividad en la filtración
BufandasEntre los materiales que menos evitan las transmisiones
Lino y sedaEntre los materiales que menos evitan las transmisiones

Según el estudio, de todos los materiales probados, los que mejor funcionaron para filtrar tanto virus como bacterias fueron la tela con la que se confeccionan las bolsas de las aspiradoras y los paños de cocina.

Las bufandas, el lino, y la seda, en tanto, son los que menos evitan las transmisiones.

Los materiales menos eficaces resultaron contra los virus resultaron ser bufandas (49%), camisetas 100% algodón (51%) y la seda (54%).

Las mascarillas improvisadas de menor eficacia para los virus eran aquellas en las que se usaban bufandas, camisetas de algodón, tejido de seda y funda de almohadas.

Con respecto al algodón, que aparece a la cola de este estudio, la OMS ha publicado un informe en las últimas horas sobre equipos de protección individual en el que desaconseja el uso de mascarillas de este material al personal sanitario.

La diferencia entre los resultados puede explicarse por las condiciones concretas de cada prueba, como la calidad y densidad del tejido, el número de capas y el tipo de partículas analizadas.

Cuántas capas debe tener una mascarilla casera

Más allá de que el grosor de la tela y la cantidad de capas influye en la protección, se debe tener en cuenta que, para que la mascarilla cumpla su función, debe quedar bien ajustada a la cara y cubrir hasta debajo del mentón.

Lo que puede dificultarse si la tela es muy gruesa o tiene muchas capas.

Para esos casos, las mascarillas fabricadas con dos capas del material lograron una efectividad en la filtración del 79%, en tanto que para las máscaras quirúrgicas fue de entre 62% a 65% y de un 97% para los respiradores N95.

En los últimos días, costureras profesionales y aficionadas de todo el país se han puesto manos a la obra para confeccionar mascarillas de tejido 100% algodón, incluso con alegres estampados.

En internet están circulando varios diseños y patrones para hacer mascarillas de algodón y se pueden fabricar con bolsillo cosido en su interior, para poder meter un filtro que dé una protección adicional, o sin él.

Las mascarillas de tela caseras suelen estar fabricadas con una doble capa de tela de algodón, cuanto más tupido mejor, y con un bolsillo para introducir un filtro que se retirará tras cada uso para poder lavar y desinfectar la tela, en un ciclo de al menos 30 minutos y a 60ºC de temperatura.

Capas de mascarilla casera con filtro

Filtros específicos para mascarillas de tela

De acuerdo con las pautas del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) publicadas el pasado mes de abril del 2020, las mascarillas faciales de tela son una opción recomendable para frenar la propagación del coronavirus, pero es fundamental para que sean seguras y eficientes, que tengan filtro.

Las mascarillas de tela, bien las compradas en establecimientos o bien las hechas en casa, deben tener un espacio para colocar un filtro de protección desechable.

Los filtros son una especie de tela que debe ponerse en el bolsillo interno de estas mascarillas y tienen que adaptarse a la normativa europea UNE-EN 143:2001.

Los expertos desaconsejan utilizar los filtros caseros que se popularizaron en las redes como útiles ante la escasez de material de las primeras semanas de la pandemia (los de aspiradora o café, por ejemplo) y defienden la importancia de comprar filtros homologados, siendo los más recomendados parara combatir el covid-19 los filtros contra partículas P2 o P3.

Es más aconsejable comprar los filtros especiales para estas mascarillas de tela.

Lo importante es asegurarse de que se puedan colocar en una capa intermedia y que tenga algodón por ambos lados del filtro.

Algunos de los mejores ejemplos de estos accesorios son los filtros de carbón activado Segort, que se venden en lotes de 20 unidades, o este paquete de 100 filtros con protección PM 2.5 de Louis.

Hay muchas marcas de mascarillas caseras con bolsillos para filtros que también ofrecen paquetes de filtros para comprar y facilitar la vida útil de la mascarilla que se ha adquirido.

Al mismo tiempo, existen paquetes de filtros con variedad de tamaños y materiales para poder elegir el que más se adecúe a la mascarilla que se haya elegido.

Filtro protector de carbón activado Segort

Este paquete contiene 20 filtros para mascarilla, hechos de carbón activado y tela de filtro no tejida que te mantiene seguro gracias a sus cinco capas de filtro de PM 2,5, que bloquean la contaminación y las partículas de polvo.

Estos filtros rectangulares se adaptan a gran variedad de máscaras.

100 filtros reemplazables Louis

Estos filtros se componen de cinco capas de protección, que incluyen capas dobles de tela no tejida, capas dobles de tela soplada por fusión y una capa de filtración PM 2.5 en el medio, que ofrece suficiente protección para cloquear el polvo, el humo y otras sustancias contaminantes.

Los clientes de Amazon que han comprado este producto, destacan de él su buena transpirabilidad y lo valoran con un 4,5 sobre 5.

Filtro antipolvo para mascarilla PM 2.5 GFEU

Este filtro es compatible con la mayoría de las mascarillas disponibles en el mercado y evitan partículas en el aire, polvos, alergias estacionales, niebla, contaminación, cenizas, polen de Jardín, etc.

Hay la opción de comprar 10 ó 30 unidades y la calidad precio del producto es muy buena, como comenta Ania, que con una valoración de 5 estrellas dice de estos filtros que “ofrecen una protección del 95%, la misma que las mascarillas FFP2 que tienen unos precios abusivos”.

Dependiendo del tipo de filtro para mascarilla de tela que se quiera adquirir, los precios pueden variar desde 1 euro hasta los 30 y se pueden conseguir en farmacias, tiendas o a través de internet.

Por ejemplo, en Amazon existe una gran variedad de filtros con diferentes precios, aunque la mayoría se venden en paquetes para hacer que los precios sean más competitivos.

Filtros de café y bolsas de aspiradora

En un principio, cuando no se podía acceder tan fácilmente a los filtros, eran muchas las personas que utilizaban filtros de café o de bolsas de aspiradoras.

Estos pueden ser efectivos, pero también presentar muchos riesgos, fundamentalmente porque no son respirables y pueden contener fibras dañinas que podrían llegar a inhalarse.

Los filtros desechables de café de las tradicionales cafeteras se han convertido en otra solución para crear mascarillas caseras sin necesidad de recurrir a la máquina de coser.

Para aprovechar la utilidad de estos filtros de café y conseguir cierta protección podemos elaborar una mascarilla con ayuda de una grapadora, unas gomas elásticas, un poco de cinta adhesiva y un clip.

La creatividad ha llevado a algunos a dar con soluciones tan ingeniosas como las de esta mascarilla elaborada a base de una bolsa de aspiradora.

Para confeccionarla (ya sea con ayuda de la máquina de coser o a mano), su creadora nos propone usar los alambres que se incluyen en las bolsas de pan de molde para ajustar la mascarilla en la nariz.

Las siguientes opciones en la lista, según el trabajo, son las N95 y, aunque cueste creerlo, los filtros para aspiradora, que se pueden introducir en el bolsillo de una mascarilla de tela.

Estos filtros reducían el riesgo de infección en un 83% a los 30 segundos y en un 58% pasados 20 minutos.

Sin embargo, los resultados de los filtros para aspiradora no eliminan los problemas relacionados con la respirabilidad y la posible liberación de fibras.

Tejido no tejido y materiales alternativos

Como la Directiva europea y la norma técnica no establecen obligaciones concretas sobre el tipo de tejidos a usar, se pueden encontrar en el mercado mascarillas quirúrgicas de distintos materiales.

Aunque, el que actualmente da mejores resultado se fabrica mediante un proceso de extrusión de polímero fundido que crea un entramado de micro y nanofibras muy tupido que actúa de filtro.

El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicó hace unos días una guía (ahora inaccesible) para fabricarlas en casa.

En ella también establecía el uso de TNT con "dos cintas de algodón elástico o de otro material para su sujeción".

La firma sevillana de invitada Cherubina nos ha enseñado a través de las redes sociales a confeccionar mascarillas higiénicas aprovechando el tejido de los clásicos portatrajes que seguro que todas guardamos en algún armario.

Se trata del material conocido como «tejido no tejido» (TNT), del que también están hechas algunas bolsas y que es el mismo que se utiliza para las mascarillas.

«La única diferencia es que tienen tres capas y estos (los portatrajes) solo una, ya que son bastante gruesos», explican desde la marca.

El Instituto Andaluz de Domótica y Eficiencia Energética (IDEE) ha presentado un diseño de mascarilla que impide el contagio en ambas direcciones, elaborada a partir de un cartón de tetra-brick.

Su efectividad es fruto de la combinación de materiales dispuestos en cinco capas: plástico, aluminio y cartón.

Este tipo de soluciones aprovechan otro tipo de tejidos sin tejer como son los de las bayetas de limpieza tradicionales.

El grosor de este tipo de papel que se encuentra en casi cualquier cocina también está siendo aprovechado para elaborar mascarillas caseras.

En este caso, tampoco es necesario tener conocimientos de costura.

Solo se necesita un poco de celo, una grapadora y gomas elásticas (que pueden aprovecharse de las que se usan para el cabello).

Cómo valorar la eficacia de una mascarilla casera

Según los CDC, en promedio el porcentaje de partículas presentes en el ambiente que se filtran al individuo a través de la mascarilla pueden ser del 33 % en el caso de las mascarillas caseras, de 25% para las quirúrgicas y de 1 % para las FFP2 o N95.

Lo que significa que si bien pueden proteger a los demás de la persona enferma, no son tan efectivos cuando la persona está sana y se enfrenta a alguien contagiado.

Investigadores de la Universidad de Cambridge publicaron un estudio en 2013 en el que analizaban la eficacia de mascarillas caseras contra el coronavirus en comparación con mascarillas quirúrgicas.

Descubrieron que las mascarillas de tela sí que redujeron significativamente el número de microorganismos liberados por los voluntarios.

Los autores concluyeron que, aunque las mascarillas caseras redujeron significativamente el número de microorganismos liberados por los voluntarios, estas tenían tres veces menos eficacia que las quirúrgicas.

Los resultados, divulgados en un artículo publicado en el Journal of Hospital Infection, demostraron que la calidad de la mascarilla supone un enorme factor diferencial: de proteger entre un 24% y un 94% después de 30 segundos, a un 44-99% después de 20 minutos.

Las bufandas redujeron las posibilidades de infectarse en un 44% a los 30 segundos, lo que quedaba en un 24% 20 minutos después.

Colocarse una camiseta de algodón ante la boca y la nariz, finalmente, no ofrecía esencialmente una mayor protección que no llevar nada.

"Uno de los principales factores de riesgo es el tiempo durante el cual estás expuesto.

Otra condición que determina las posibilidades de infectarte es la cantidad de gente que te rodea, y a qué distancia se encuentran de ti".

También influye el tamaño de las gotas expelidas que transportan el virus: si proceden de estornudos, de toses o de la conversación.

"El tamaño del aerosol también puede verse afectado por la humedad", explica la investigadora.

"Si el aire está más seco, las gotas se reducen más rápidamente.

Pero si la humedad es abundante, permanecen en el aire más tiempo y también caen más rápido.

Sobre la reducción de la eficacia en función del tiempo de exposición, Wilson matiza que "no significa que a los 20 minutos te la puedes quitar" porque ya da igual.

Es una manera de concienciar sobre el hecho de que la mascarilla no reduce el riesgo a cero.

"No estés en un bar durante cuatro horas pensando que estás completamente a salvo por llevarla.

En cuanto a los aerosoles, el bloqueo ocurre de dos maneras: por interceptación mecánica y por la inercia de impacto.

"Cuánto más densas sean las fibras de un material, mayor es su capacidad de filtro.

Por eso un tejido más espeso resulta más eficaz, hay más con lo que parar al virus.

El modelo matemático también incluía parámetros como la tasa de inhalación -el volumen de aire inhalado a lo largo del tiempo- y la carga vírica en suspensión.

"Si expulsas menos virus al aire, estás creando un entorno menos contaminado a tu alrededor y reduciendo el riesgo de contagio".

El ajuste de la mascarilla y la respirabilidad

Más allá del material, una mascarilla eficaz debe cubrir completamente la nariz y la boca.

La mascarilla que se compre debe ser lo suficientemente ancha como para cubrirse la nariz y la barbilla y debe ser lo suficientemente ajustada para no crear espacios.

No hay que olvidar nunca que una mascarilla, sea de tela casera, comprada, quirúrgica, etc. es eficaz solo si se coloca de forma adecuada; es decir, que ajuste cómodamente desde la parte superior de la nariz hasta debajo de la barbilla sin dejar espacios.

Otra opción para solucionar el ajuste de la mascarilla a la cara es con la forma de la mascarilla.

También es importante que las mascarillas lleven los pliegues en el mismo sentido, y que estos queden mirando para abajo, para evitar que quede polvo en los pliegues, ya que, si estos miran hacia arriba, cualquier mota de polvo quedaría entre ellos almacenada.

La principal conclusión, no obstante, fue que el primer problema con cualquier mascarilla es llevarla mal: notablemente, con la nariz mal sellada o directamente fuera.

Esto compromete no solo a quien la lleva, sino a los demás.

Aunque ninguna mascarilla es cien por cien efectiva, pueden servir para protegerte a ti y a los demás si se combinan con el distanciamiento social y el lavado regular de las manos.

Y es que, no hay que olvidar que, según los expertos, llevar mascarilla puede proporcionar una falsa sensación de seguridad, ya que si el virus llega a nuestras manos y nos tocamos la cara, nos podemos contagiar igualmente.

Por lo tanto, además de practicar el distanciamiento social, hay que lavarse las manos a menudo.

Cómo colocar y cambiar el filtro

Hay que asegurarse de reemplazar el filtro después de cada uso diario, de lo contrario el material puede comenzar a degradarse y la filtración no será tan efectiva.

Es muy importante que se manipule siempre la mascarilla desde la parte posterior, evitando entrar en contacto con su parte frontal.

Además, es fundamental que se mantenga una correcta higiene en las manos, ya sea mediante el uso de alcohol isopropílico o utilizando jabón de manos.

  1. Una vez retirada la mascarilla, se saca el filtro y se mete en una bolsa cerrada para tirarla a la basura.
  2. Se debería aprovechar el cambio de filtro para lavar también la mascarilla de tela, normalmente en la lavadora a 60ºC.
  3. Después se introduce el nuevo filtro y se comienza a utilizar con normalidad hasta que termine su ciclo útil de vida y repitamos el proceso.

Las mascarillas de tela caseras suelen estar fabricadas con una doble capa de tela de algodón, cuanto más tupido mejor, y con un bolsillo para introducir un filtro que se retirará tras cada uso para poder lavar y desinfectar la tela, en un ciclo de al menos 30 minutos y a 60ºC de temperatura.

Diferencias entre mascarillas caseras, quirúrgicas y autofiltrantes

Afortunadamente, el mercado está bien surtido de una amplia gama de protectores que van desde las mascarillas higiénicas, recomendadas para personas sanas y sin contacto con el coronavirus; las mascarillas quirúrgicas, aconsejadas para personas contagiadas, diseñadas para proteger a quienes están alrededor de ella; las mascarillas autofiltrantes, que son equipos de protección individual (EPI) y que ofrecen tres variedades (la FFP1, FFP2 y FFP3) o las mascarillas de tela reutilizables y lavables, una opción segura si tienen filtro y con las que, además, se puede ir a la moda al haber multitud de opciones.

Mascarillas higiénicas

Las mascarillas higiénicas son las que se aconseja que usen las personas sanas y sin contacto con la Covid-19.

Mascarillas higiénicas: no son reutilizables, por lo que se deben desechar después de un solo uso.

Se rigen por la especificación UNE 0064-1 y UNE 0064-2: la primera va destinada a adultos y la segunda, a niños.

Mascarillas quirúrgicas

Mascarillas quirúrgicas: se trata de mascarillas desechables recomendadas para personas diagnosticadas con coronavirus, de tal manera que se minimice el riesgo de contagio a otras personas cercanas.

Sirven para evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que la lleva puesta.

Se denomina mascarilla quirúrgica al tipo de máscara simple utilizada por cirujanos y personal sanitario para contener las partículas de saliva de una persona en las que pueden viajar bacterias y virus.

Mascarillas autofiltrantes

Mascarillas autofiltrantes: se consideran EPI, es decir, equipos de protección individual, y están destinadas a los trabajadores sanitarios que están en contacto constante con todo tipo de personas, sobre todo enfermos.

  • Mascarillas FFP1: no se recomiendan para uso médico ya que tienen una eficacia de filtración mínima del 78%, y un porcentaje de fuga de hasta el 22%.
  • Mascarillas FFP2: poseen una filtración mínima del 92% por lo que sí están recomendadas para sanitarios.
  • Mascarillas FFP3: con una filtración mínima del 98%, son las más recomendadas para los trabajadores médicos ya que el porcentaje de fuga es solo del 2% como máximo.
  • Mascarillas N95: son otro tipo de mascarillas autofiltrantes que tienen una filtración mínima del 95% y que están avaladas por la Organización Mundial de la Salud.

La nomenclatura N95 es la que se utiliza en Estados Unidos y muchas de las mascarillas que se están produciendo en el mundo actualmente cumplen con los criterios de seguridad impuestos por las autoridades norteamericanas.

Uso responsable de las mascarillas caseras

El uso de mascarilla es obligatorio en España desde el pasado 21 de mayo para personas mayores de seis años.

Esta obligatoriedad se aplica en todos los espacios públicos cerrados y también en aquellos espacios abiertos en los que no se puede garantizar la distancia de seguridad de dos metros entre personas.

Como sucede con las mascarillas que se venden habitualmente en las farmacias, las quirúrgicas, las higiénicas o las autofiltrantes, es obligatorio llevar las mascarillas caseras en lugares públicos cerrados y también en aquellos espacios al aire libre en los que no se pueda mantener la distancia de seguridad recomendada de dos metros.

Por eso es imprescindible salir a la calle con nuestra mascarilla para poder pasear o acudir a cualquier lugar donde haya otras personas.

Todo el tiempo que se esté con ella no se debe mover de arriba hacia abajo, es mejor quitarla y meterla en un sobre de papel mientras, por ejemplo, estamos tomando un café en una terraza.

Llevar mascarillas ayuda a contener la propagación del coronavirus entre la población.

Las mascarillas de tela son una buena opción para protegernos del coronarivus y, al mismo tiempo, proteger a los demás.

Ya son obligatorias en espacios públicos para los mayores de seis años y nos tenemos que acostumbrar a no salir de casa sin nuestra mascarilla.

Mascarillas: cómo poner y retirar paso a paso

Los filtros para mascarillas están preparados para eliminar partículas contaminantes, emanaciones tóxicas y virus, como el covid-19.

Los filtros de mascarillas de tela logran neutralizar de inmediato el virus, evitando que llegue a las vías respiratorias.

El hecho de que el COVID-19 se transmita también durante la fase asintomática de la enfermedad ha llevado a que las autoridades sanitarias de nuestro país recomienden el uso de mascarillas como método de prevención.

Sin embargo, la escasez de mascarillas y la necesidad de usarlas a diario de quienes tienen que salir de casa cada jornada para trabajar o ir al supermercado, ha despertado la creatividad y el ingenio de muchos para crear sus propias mascarillas caseras.

Dentro de las diferentes opciones que circulan por la Red para crear nuestras propias mascarillas caseras, encontraremos ideas más elaboradas, que requieren conocimientos de costura, por ejemplo.

Incluso podemos encontrar opciones de tutoriales de mascarillas de tela para quienes no saben coser ni tienen los accesorios apropiados para hacerlo.

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