En un mundo donde la calidad del aire y la protección personal son cada vez más relevantes, los filtros respiratorios se han convertido en aliados indispensables para la salud y la seguridad.
Tanto en entornos laborales con exposición a sustancias peligrosas, durante actividades recreativas o incluso en situaciones cotidianas, contar con el filtro respiratorio adecuado puede marcar la diferencia entre respirar aire limpio o exponerse a riesgos.
Los filtros respiratorios son dispositivos diseñados para purificar el aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. Su importancia radica en la protección que brindan contra riesgos asociados a la exposición prolongada o puntual a sustancias peligrosas.
Esto es especialmente relevante en sectores industriales donde el contacto con polvos, productos químicos o agentes biológicos es frecuente. Utilizar el filtro respiratorio adecuado no solo protege tu salud a corto plazo, evitando molestias respiratorias, también previene enfermedades graves como neumoconiosis, intoxicaciones o infecciones respiratorias.
Las mascarillas tienen una función de filtrado del virus que está en suspensión en el aire, pero sirven también como protección ante salpicaduras de fluidos.
Qué determina la eficacia de una mascarilla
El principal elemento de los equipos de protección individual frente a la pandemia por SARS-CoV-2 son las mascarillas, que protegen de las gotículas y aerosoles que pueden quedar suspendidos en el aire.
El rendimiento en términos de protección depende de dos factores esenciales: el ajuste de la mascarilla a la cara y la capacidad de filtración del material.
La fabricación de mascarillas no es un proceso tan sencillo como puede ser el de fabricación de batas. Ya en 1918, en los primeros escritos sobre fabricación de mascarillas, se apuntaba que la eficacia de una mascarilla dependía del número de capas de gasa con la que estaba hecha y de la calidad de dicha gasa.
Desde inicios del siglo XX distintos materiales han sido utilizados en la fabricación de mascarillas, como la celulosa, el algodón, el lino, la fibra de vidrio o la microfibra polimérica. Actualmente, la evolución tecnológica y de los tejidos hace posible que otras opciones de fabricación sean posibles, aunque la correcta utilización de los filtros adecuados es fundamental para una retención efectiva de partículas.

Clasificación general de los filtros para mascarillas
En rasgos generales, podemos decir que los filtros de mascarillas pueden clasificarse en dos grandes categorías: filtros para partículas y filtros para gases y vapores.
Filtros para partículas
Se suelen identificar con la letra «P», y se utilizan para proteger contra aerosoles sólidos y líquidos.
- P1: Eficiencia de filtración mínima del 80%.
- P2: Eficiencia de filtración mínima del 94%.
- P3: Eficiencia de filtración mínima del 99.95%.
La efectividad de estos tres niveles filtros depende también del tipo de mascarilla empleada.
Los filtros contra partículas y aerosoles están diseñados para protegerte de contaminantes sólidos y líquidos suspendidos en el aire.
- Protección contra polvo y polen: Son ideales en entornos con alta concentración de partículas, como fábricas, talleres de carpintería o durante actividades al aire libre en temporada de alergias.
- Ambientes con humo: Para trabajos de soldadura o exposición al humo generado por combustibles, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas.
- Aerosoles líquidos: Este tipo de filtros protege contra nieblas o aerosoles generados por productos químicos líquidos. P2 o P3 son necesarios dependiendo de la toxicidad de las partículas.
- Ambientes industriales: Procesos como construcción, minería, agricultura y manufactura suelen generar partículas nocivas.
- Protección contra agentes biológicos: Los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas. Este tipo de protección es especialmente importante en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.
Filtros para gases y vapores
Se trata de filtros que han sido diseñados para proteger contra gases peligrosos, que contienen carbón activo tratado de distintas maneras para filtrar los distintos contaminantes que pueden existir en diferentes entornos.
Los filtros para gases y vapores orgánicos están diseñados para protegerte de contaminantes químicos presentes en el aire que se derivan de compuestos orgánicos.
- Manipulación de disolventes: Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes.
- Industrias químicas: Se recomiendan para tareas donde se manejen sustancias orgánicas volátiles o procesos de síntesis química, donde puedan liberarse gases o vapores que sean peligrosos.
Son los que vienen marcados con las letras «A» o «AX».
Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire. Estos filtros son esenciales en entornos donde se emiten gases tóxicos que pueden dañar las vías respiratorias o poner en riesgo la salud.
Se pueden identificar fácilmente con la letra «B», y nos protegen contra el cloro, ácido sulfhídrico y ácido cianhídrico.
- Industria metalúrgica: En procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, se generan gases inorgánicos como cloro o dióxido de azufre. Los filtros Tipo B son útiles siempre que estos gases estén presentes.
- Laboratorios: Los filtros Tipo B protegen contra gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro.
Entre ellos, encontramos los etiquetados con la letra «E», que brindan protección contra el dióxido de azufre y el ácido clorhídrico.
Los que vienen marcados con la «K» sirven para protegernos frente a vapores de amoníaco.
Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K (no Tipo B), que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados.
Filtros combinados
Como acabamos de mencionar, son los que brindan protección contra partículas, gases y vapores.
Los filtros combinados son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire, incluyendo partículas sólidas y líquidas, gases y vapores.
Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.
En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos.
Filtros especiales
En entornos industriales con altos niveles de contaminación o exposición a sustancias peligrosas, es necesario recurrir a filtros especiales diseñados para enfrentar desafíos específicos.
Los filtros contra vapores y gases combinados están diseñados para entornos donde coexisten múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos.
Los filtros para contaminantes radiológicos son utilizados en plantas nucleares y laboratorios especializados para capturar partículas radiactivas. Normalmente son de clase P3, ya que ofrecen la máxima eficiencia para partículas finas y tóxicas.
En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos, como en espacios confinados, los filtros convencionales no son suficientes. En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido (no filtros pasivos).
Materiales utilizados en los filtros de mascarillas
Polipropileno y tejidos no tejidos
Una primera capa, en contacto con la cara, que está realizada normalmente de TNT de polipropileno o de celulosa.
La norma UNE española apunta a que esta capa debe ser del 100% polipropileno spunbond de 20g/m2.
El polipropileno se utiliza debido a su capacidad hidrófuga y de absorción, por lo que asegura un ambiente confortable en la zona de la cara.
La capa central, encargada de la mayor parte del filtrado, está realizada también de polipropileno, que según la norma UNE debe estar compuesta de una doble tela de polipropileno spunlance de 44g/m2.
El tejido spunlance es un TNT fabricado con chorros de agua de alta presión que van enredando fibras y fabricando así el tejido. Concretamente, la norma UNE establece que este tejido debe ser de 80% poliéster y 20% viscosa.
Por último, la capa exterior está compuesta de polipropileno o celulosa.
En este caso, la norma UNE establece dos capas de 100% polipropileno spunbond, como en la capa interna, pero en esta ocasión de un gramaje de 40g/m2.
Configuración de las mascarillas de media-alta filtración
Las mascarillas de media-alta filtración están compuestas de 4 o 5 capas, tres de las cuales, que se sitúan en medio de las otras dos, hacen las labores de filtro.
Normalmente estos tejidos internos que hacen de filtros están hechos de una capa fina de fibras de polipropileno spunbond densamente unidas.
Fibras de electreto
Estas mascarillas también pueden usar fibras de electreto. Estas fibras son usadas a modo de filtro, entre dos capas de tela de polipropileno.
Se ha demostrado que los filtros de electreto capturan la mayoría de las partículas biológicas suspendidas en el aire.
Se trata de fibras cargadas eléctricamente y que pueden atrapar partículas y microrganismos mediante atracción electrostática.
Una ventaja de este tipo de filtros es que son menos densos que los convencionales, sin perder eficiencia. Sin embargo, pierden eficiencia con el tiempo, sobre todo si son expuestos a aerosoles.
Nanofibras compuestas
En los últimos años empiezan también a aparecer estudios que indagan sobre la capacidad de nuevos materiales para la filtración de partículas bacterianas, como las nanofibras compuestas, basadas en poli-ácido láctico reforzadas térmicamente.
Estos nuevos materiales, que suponen una filtración que puede variar desde unos pocos nanómetros hasta cientos de nanómetros, no se pueden fabricar mediante técnicas tradicionales y son capaces de filtrar de manera efectiva mediante mecanismos como el del movimiento browniano.
En el estudio realizado por Suen et al. las mascarillas de nanofibra de alta filtración demuestran tener la misma capacidad de filtración y mejor permeabilidad (menor resistencia al aire) que una mascarilla de alta filtración de una marca comercial reconocida con la que se realizó el estudio comparativo.
Materiales filtrantes para mascarillas de tela
Nuestros Filtros de recambio para Mascarillas le protegen y previenen contra virus y bacterias.
Los filtros de recambio para mascarillas de tela pueden incorporar un tratamiento antihongos basado en el elemento activo DCOIT.
El tejido está libre de colofonia, ingredientes nocivos o tóxicos.
Estos filtros ofrecen resistencia a la penetración de líquidos y bacterias.
También contemplan la resistencia a la penetración de líquidos contaminados bajo presión hidrostática, la resistencia a la penetración de agentes biológicos por contacto mecánico con sustancias que contienen líquidos contaminados, la resistencia a la penetración de aerosoles líquidos contaminados y la resistencia a la penetración de partículas sólidas contaminadas.
El material permite proceso de esterilización en autoclave: 120º a 1 atmósfera de presión durante 20 minutos.
Además, presenta resistencia al peeling.
Estos filtros de recambio para mascarillas de tela deben utilizarse siempre con una mascarilla compatible y conforme a las condiciones para las que fueron diseñados.

Mascarillas quirúrgicas y mascarillas de alta filtración
Las mascarillas quirúrgicas y las de alta filtración están fabricadas todas ellas de tres capas, aunque alguna de ellas puede ser doble.
Todas estas capas están hechas de TNT normalmente de tipo polipropileno spunbond o spunlance.
La parte central que ejerce de filtro puede estar fabricada también de electreto, que son unas fibras cargadas eléctricamente y que pueden atrapar partículas y microrganismos mediante atracción electrostática.
Según la norma UNE para estos dispositivos, se clasifican en FPP1, FPP2 y FPP3 en función de su rendimiento:
| Clase | Eficacia de filtración | Cantidad de aire ambiental que fuga hacia el interior |
|---|---|---|
| FPP1 | 78% | 22% |
| FPP2 | 92% | 8% |
| FPP3 | 98% | 2% |
Las mascarillas autofiltrantes frente a partículas y aerosoles líquidos (FFP) son las más adecuadas para este tipo de prevención.
Este tipo se caracteriza por cubrir la nariz, la boca y la barbilla y, en algunos casos, puede incorporar una válvula de exhalación de aire.
Además, esta mascarilla se compone de material filtrante e incluye un adaptador facial con filtros, lo que garantiza una buena hermeticidad frente a la atmósfera ambiental.
FFP 1: su eficacia de filtración es del 78%.
FFP 3: eficacia de filtración 98%, este tipo de mascarillas se recomiendan en situaciones donde el riesgo es alto, como el que puede provocar el coronavirus.
Mascarillas fabricadas con materiales domésticos
Hay que tener en cuenta que las mascarillas realizadas con materiales caseros pueden ser una opción para la población en general, con el objetivo de que dejen las mascarillas comerciales para uso de los profesionales sanitarios y no contribuyan a incrementar la escasez de este material en situaciones de epidemia, como recomiendan algunos organismos internacionales.
También hay que pensar que en ciertas zonas del mundo el acceso a mascarillas comerciales no es posible de la misma manera que en países occidentales, por lo que su único recurso son las mascarillas fabricadas de manera casera.
Es importante remarcar, no obstante, que se ha demostrado que estas mascarillas no protegen de la misma manera que las mascarillas quirúrgicas en situaciones de virus respiratorios, no solo por el tipo de material y su capacidad de filtrado, sino también por su retención de humedad.
Además, hay que tener también en cuenta que pueden llegar a producir una falsa sensación de seguridad, siendo incluso perjudicial para el usuario que la lleva puesta.
En un estudio publicado en 2103, Davies et al. evaluaron los materiales caseros más adecuados para fabricar una mascarilla, concluyendo que, desde el punto de vista de su capacidad de filtración, los mejores materiales son la bolsa de aspirador y el trapo de té (tea towel).
Sin embargo, estos materiales producen mucha resistencia al usuario a la hora de respirar.
La funda de almohada o la tela de camiseta se identificaron como los materiales más adecuados para la fabricación de mascarillas debido al equilibrio entre capacidad de filtración y la adaptación a la cara y su resistencia a la respiración, con una capacidad de filtración en torno al 60% en comparación con la de una mascarilla quirúrgica homologada.
El hecho de duplicar las capas de material no parece aportar una ventaja adicional.
Los CDC de Atlanta, ante la pandemia por SARS-CoV-2, acaban de publicar un manual sobre cómo elaborar una mascarilla en casa.
Para ello proponen usar dos capas de tela de algodón, que puede ser de una camiseta, e incluso puede incluirse un filtro de café, de las cafeteras de goteo, entre ambas capas de tela de algodón.
Recomiendan su uso en lugares públicos donde es difícil mantener las normas de distancia mínima, supermercados, por ejemplo, y como medida para evitar trasmitir el virus por parte de la población asintomática.
Para la fabricación de estas mascarillas caseras la tela de camiseta de algodón parece el material con un mejor equilibrio entre capacidad de filtrado y resistencia al aire, siempre sabiendo que no protege de la misma manera que una mascarilla comercial y que puede provocar una sensación de falsa seguridad que puede ser perjudicial para el usuario.
Código de colores de los filtros
Sabemos que existen muchos tipos diferentes y que no resulta fácil tenerlo todo claro, por lo que, para facilitar la identificación de los filtros de las mascarillas, se suele emplear un código de colores según el tipo de protección que ofrecen a los trabajadores en los distintos entornos y dependiendo del tipo de agente contaminante.
| Color | Tipo de filtro |
|---|---|
| Marrón | A, AX |
| Gris | B |
| Amarillo | E |
| Verde | K |
| Rojo | Hg |
| Azul | NO |
| Negro | CO |
| Naranja | I |
Como hemos mencionado a lo largo del artículo, el código de colores es una manera de facilitar la elección de los filtros adecuados dependiendo del tipo de contaminante que esté presente en el ambiente de trabajo.
Cómo elegir el material filtrante adecuado
El uso de un filtro de protección respiratoria es necesario cuando te encuentras en entornos donde el aire contiene contaminantes dañinos que pueden afectar tu salud.
Elegir el filtro adecuado para tu mascarilla es esencial para garantizar una protección efectiva frente a los contaminantes presentes en tu entorno.
- Identifica los contaminantes: Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto.
- Consulta la normativa: Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO.
- Elige el nivel de protección necesario: Los filtros se clasifican según su capacidad de filtrado.
- Comprueba la compatibilidad con tu mascarilla: Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas.
- Revisa la vida útil: Los filtros tienen una duración limitada.
La efectividad de los filtros no depende únicamente del material, sino también de la compatibilidad con el adaptador facial y del ajuste de la mascarilla.
Vida útil, almacenamiento y sustitución
La vida útil de un filtro respiratorio depende de varios factores, como el tipo de contaminantes presentes, las condiciones de uso y las recomendaciones del fabricante.
Tipo de contaminante: Los filtros que protegen contra partículas suelen durar más tiempo que aquellos diseñados para gases y vapores, que se saturan más rápidamente.
Uno de los errores más comunes que suelen cometer muchos trabajadores es pensar que los filtros de las mascarillas deben cambiarse solo cuando el usuario comienza a percibir el olor o sabor del contaminante.
Para garantizar una protección óptima, los fabricantes recomiendan reemplazar los filtros respiratorios después de un período de uso determinado.
También existe una jornada laboral completa (8 horas), especialmente, cuando hablamos de entornos con alta exposición a partículas o gases.
Por supuesto, también existen filtros con 50 horas de uso, como en el caso de los filtros Hg P3, que están diseñados específicamente para brindar protección frente a vapores de mercurio.
Condiciones de almacenamiento: Los filtros deben almacenarse en un lugar seco y libre de contaminantes.
- Almacena adecuadamente los filtros: Guarda los filtros en un lugar limpio, seco y libre de contaminantes.
- Evita el contacto con productos químicos: No permitas que los filtros entren en contacto directo con productos químicos agresivos o contaminantes durante su almacenamiento.
- Limpia regularmente la mascarilla: Aunque el filtro no debe ser lavado, la mascarilla o el respirador sí puede limpiarse.
- Usa los filtros en condiciones adecuadas: Utiliza el filtro según las condiciones para las que fue diseñado.
- Evita la exposición prolongada: Si es posible, trata de no usar el filtro por períodos extremadamente largos.
- Reemplaza el filtro a tiempo: Aunque sigas los cuidados recomendados, los filtros eventualmente perderán su eficacia.
- Inspecciona regularmente: Revisa el filtro de manera periódica para asegurarte de que no esté dañado o saturado.
Normas, resistencia y requisitos técnicos
Nuestros Filtros de recambio para Mascarillas le protegen y previenen contra virus y bacterias.
El tratamiento antihongos está basado en el elemento activo DCOIT.
Cumple con la norma EN-1379 en cuanto a la Resistencia a la penetración microbiana tanto en seco como en húmedo.
El filtro ofrece resistencia a la penetración de líquidos y bacterias.
El tejido está libre de colofonia, ingredientes nocivos o tóxicos.
Entre los criterios de resistencia se incluyen la penetración de líquidos contaminados bajo presión hidrostática, la penetración de agentes biológicos por contacto mecánico con sustancias que contienen líquidos contaminados, la penetración de aerosoles líquidos contaminados y la penetración de partículas sólidas contaminadas.
El material permite proceso de esterilización en autoclave: 120º a 1 atmósfera de presión durante 20 minutos.
El filtro también presenta resistencia al peeling.
Cada adaptador facial entregado debe ir acompañado por un folleto informativo con la siguiente información en la o las lenguas oficiales del país donde se vaya a comercializar.
Al menos el año de expiración de vida útil.
Uso en entornos sanitarios, industriales y cotidianos
Las mascarillas han sido fundamentales para la protección de la salud a lo largo de los últimos siglos en diferentes entornos y situaciones.
Sin embargo, su uso no se limita únicamente al ámbito sanitario, sino que también resultan esenciales en entornos industriales donde los trabajadores están expuestos a sustancias químicas, polvo, humos y aerosoles que pueden ser perjudiciales.
Las mascarillas con filtros son una herramienta indispensable en la protección de las vías respiratorias tanto en entornos industriales como en ambientes sanitarios.
El SARS-CoV-2 viaja por el aire formando parte de partículas de diversos tamaños, como gotas y aerosoles, y puede permanecer en suspensión durante horas.
Pero al emitirse al aire se hacen más pequeñas cuando se evapora el agua que contienen. Las partículas gruesas tienden a depositarse con rapidez, pero las más finas permanecen en suspensión durante horas o incluso días.
La concentración de virus en el ambiente varía dependiendo de la localización. Un estudio realizado en Japón, basado en el seguimiento de contactos, ha concluido que el contagio es 19 veces más probable en espacios interiores que exteriores.
Desde finales del 2019 comenzamos a escuchar la palabra coronavirus, y hemos comenzado 2020 con noticias cómo las altas ventas de mascarillas para su prevención.
Tenemos que tener en cuenta que la protección total no existe, y que a pesar de que el coronavirus es un virus respiratorio, principalmente no se transmite por el aire sino de forma indirecta, como puede ser a través de las superficies o el tacto.
Por lo que una primera forma de prevención es lavarnos las manos con frecuencia, así como acostumbrarse a taparnos la boca con el antebrazo o el codo, en vez de con la mano, cuando tosamos o estornudemos.
Dicho esto, una prevención complementaria es el uso de mascarillas.
¿Qué dispositivo debo escoger para mi protección respiratoria como personal de la salud?
Información esencial para la selección
La clasificación de filtros para mascarillas, los colores que los identifican y la frecuencia con la que se deben reemplazar permiten optimizar su uso y garantizar la seguridad de los trabajadores.
Es necesario conocer las características de los distintos materiales así como sus propiedades para garantizar un uso adecuado en función de las necesidades específicas en cada contexto, siendo fundamental la aplicación de sistemas de filtración de partículas así como unos materiales de sostén que cumplan con las recomendaciones vigentes.
La elección debe basarse en el contaminante, el nivel de exposición, el tipo de partículas o sustancias químicas, la compatibilidad con la mascarilla, el ajuste facial, la normativa aplicable y la vida útil indicada.
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