La microfiltración en odontología es el paso de bacterias, fluidos, moléculas, iones o aire a través de un espacio microscópico situado entre la estructura dental y un material de restauración. Esta filtración aparece cuando no existe un sellado hermético entre el diente y una obturación, una carilla, una corona o una restauración realizada después de una endodoncia.
La microfiltración permite la entrada de saliva, bebidas, azúcares, ácidos, restos de alimentos y microorganismos en la interfaz diente-restauración. Como consecuencia, puede producir sensibilidad dental, cambios de coloración, caries secundaria, deterioro de la restauración, inflamación pulpar y, en casos avanzados, pérdida de vitalidad o de la pieza dentaria.
Qué significa microfiltración en odontología
Como bien indica la palabra, la microfiltración en odontología, hace referencia a la entrada de ciertos líquidos en las piezas dentales. Esta filtración atañe a fluidos biológicos del propio paciente que entran en el diente a través de aberturas muy pequeñas.
La microfuga se define técnicamente como el paso de bacterias, fluidos, moléculas o iones entre una pared de la cavidad y el material de restauración que se le aplica. La microfiltración es el movimiento de bacterias, fluidos, moléculas, iones o aire entre la pared de la cavidad del diente y el material restaurativo, que trae consecuencias clínicas como sensibilidad, cambio de color en la interfase diente-material restaurador, caries secundaria y patología pulpar.
Una restauración se dice que filtra, cuando no encaja firmemente contra el diente. Restos de alimentos y la saliva pueden filtrarse entre la restauración y el diente. La microfiltración marginal aparece cuando, por diferentes motivos, se forma un espacio microscópico entre el empaste y el diente.
Ese espacio no tiene por qué verse a simple vista ni siquiera en la primera radiografía, pero permite el paso de bacterias y toxinas, líquidos orales, como saliva y bebidas frías o calientes, y azúcares y ácidos procedentes de la dieta.

Microfiltración marginal y microfiltración coronaria
Microfiltración marginal
La microfiltración marginal se produce en el borde o margen donde se encuentran el diente y la restauración. Puede afectar a empastes de composite, amalgama, ionómero de vidrio, incrustaciones, carillas y otras restauraciones adhesivas.
Una de las complicaciones más frecuentes es la microfiltración marginal, o ingreso de los fluidos de la boca en el espacio entre la pieza dentaria y el material de restauración, producida por una falta de sellado hermético entre ambas.
La falta de un sellado hermético en la interfaz diente/restauración lleva a la presencia de microfiltración marginal. El sellado inadecuado, o la presencia de brechas a nivel de la interfase-diente restauración, lleva a la penetración de fluidos orales, elementos tóxicos y microbianos que consiguientemente da origen a la microfiltración marginal.
Microfiltración coronaria
En endodoncia, la microfiltración coronaria se refiere a la contaminación con saliva de los conductos radiculares. También describe el movimiento de fluidos y microorganismos a lo largo de la interfase entre las paredes de dentina del conducto y el material de obturación radicular, o a través de los espacios entre el material de obturación radicular.
La microfiltración coronaria se considera una de las causas de fracaso de los tratamientos de conductos radiculares. La falta de sellado coronario por una obturación provisional inapropiada o ausente, o por la ausencia de una restauración definitiva, permite la penetración desde la cavidad bucal de microorganismos y sus productos, que podrían eventualmente llegar al foramen apical.
Una vez realizado el tratamiento de conductos, éste se puede contaminar si el paciente se demora en colocar la restauración definitiva, si el sellado del material de obturación provisional se encuentra deteriorado o si el material de obturación y la estructura dentaria están fracturados o se han perdido.
| Tipo de microfiltración | Zona afectada | Riesgo principal |
|---|---|---|
| Microfiltración marginal | Interfaz entre diente y restauración | Sensibilidad, caries secundaria y daño pulpar |
| Microfiltración coronaria | Acceso y parte coronaria de un diente endodonciado | Contaminación del conducto y fracaso endodóncico |
Cómo se produce la microfiltración
Cuando se hace un empaste, el objetivo es muy claro: reconstruir la forma del diente y sellarlo perfectamente para que no queden huecos por donde puedan entrar bacterias o restos de comida. En la práctica, esto implica que la unión entre el material restaurador, habitualmente composite, y la estructura dental debería ser continua, lisa y estable en el tiempo.
En la práctica, esto no siempre se consigue de forma permanente. El endurecimiento y contracción de los biomateriales pueden generar fuerzas que los separan de las superficies dentarias, permitiendo a futuro la consecuente microfiltración marginal, producto de la variación dimensional de los materiales.
Durante la polimerización, se generan tensiones dentro del material que se transfieren al diente, lo que resulta en fuerzas que se colocan sobre el diente adherido. Estas fuerzas tiran de las paredes hacia adentro y pueden provocar roturas en el material adherido, lo que crea una vía para la microfuga.
Si la cavidad es grande o muy profunda, esa contracción puede generar tensiones internas que tiran de las paredes del diente y del adhesivo, creando microespacios. Como resultado, pueden aparecer microhuecos entre el diente y el empaste, sensibilidad al frío, al calor o al dulce, y un aumento del riesgo de caries secundaria en la línea de unión.
Causas de la microfiltración
Las microfugas pueden surgir de varios factores, incluida la adhesión incorrecta entre el material dental y la superficie dental, preparación o limpieza inadecuada del diente antes de la colocación de la restauración, inconsistencias en la aplicación de agentes adhesivos, encogimiento por polimerización del material de restauración y el desgaste natural que ocurre con el tiempo.
Restauraciones mal adaptadas
Las restauraciones mal adaptadas no realizan un sellado correcto entre la restauración y el diente. El relleno cercano puede desprenderse de las paredes de la cavidad dentaria, produciendo una salida del material.
Las aperturas minúsculas permiten la filtración de saliva, bacterias y partículas de alimentos en la interfaz, lo que puede provocar caries secundarias, sensibilidad y longevidad de restauración comprometida.
Preparación cavitaria defectuosa
La preparación cavitaria debe considerar de manera especial la profundidad y la rectificación de las paredes con el instrumental adecuado, así como la preparación de una cavidad adecuada a la restauración.
La falta de esmalte en la periferia de la cavidad, sobre todo en el uso de resinas compuestas, puede llevar a una mala adhesión dentina-cemento. La adhesión debe plantearse según el sustrato sobre el que se quiere adherir.
Adhesión insuficiente
Un empaste de composite moderno se basa en la odontología adhesiva. Esto significa que el éxito depende en gran parte de cómo se haya preparado el diente y de cómo se haya aplicado el sistema adhesivo.
Si el aislamiento no es correcto o se contamina el campo operatorio, las probabilidades de microfiltración aumentan. Entre los factores críticos se encuentran la presencia de saliva o sangre en el campo operatorio, el secado excesivo de la dentina, el secado insuficiente, la aplicación insuficiente de adhesivo y una fotopolimerización corta.
La presencia de la capa de barrillo dentinario durante la preparación cavitaria impediría un contacto íntimo entre la resina y la dentina, imprescindible para una adhesión química, por lo que se ha utilizado un acondicionador dentinario para su tratamiento.
Actualmente, se acepta que la adhesión a la dentina tiene un componente micromecánico, gracias a la formación de prolongaciones de la resina dentro de los túbulos dentinarios. Esta unión se mejoraría gracias a la formación de una zona de interdifusión dentina-resina, denominada capa híbrida.
Contracción de polimerización
Los empastes estéticos de composite se endurecen mediante una luz especial. Durante ese proceso, el material se contrae ligeramente. En una mala técnica de restauración, la contracción de polimerización secundaria del biomaterial ocasiona una brecha entre el material restaurador y el tejido dentario alrededor del margen cabo superficial de la pieza dentaria preparada, que dará lugar a la microfiltración marginal.
Los cambios dimensionales, tales como la contracción por polimerización, diferencias en el coeficiente de expansión térmica y una absorción higroscópica incompleta de los materiales, pueden conducir a la formación de microfiltración, originando caries recurrente, sensibilidad postoperatoria, pigmentación en márgenes y daño pulpar, fracasando la restauración.
Manipulación incorrecta del material
La manipulación y aplicación errónea del material por parte del operador puede favorecer la microfiltración. El resultado favorable de una restauración depende mucho del modo en el que se utiliza el instrumental y el biomaterial.
Cada material de restauración utilizado para una obturación tiene sus propias características, indicaciones, cantidad, tipo de manipulación, tiempos de preparación, temperatura y otros requisitos que no deben ser alterados, para evitar de esta manera cualquier dificultad posterior.
Fotopolimerización inadecuada
Usar una lámpara de fotocurado ideal, pero mantenerla demasiado alejada de la restauración o en el ángulo incorrecto, puede provocar un curado inadecuado o desigual, lo que a su vez puede provocar un mayor riesgo de microfugas.
La fotopolimerización debe realizarse respetando los tiempos indicados para el material y manteniendo la fuente de luz en una posición adecuada respecto a la restauración.
Estado del biomaterial
Para cualquier tratamiento odontológico es imprescindible verificar que el biomaterial a utilizar se encuentre en buenas condiciones. Los materiales de obturación no deben provocar reacción alguna, deben ser beneficiosos y brindar una solución adecuada a la situación, mediante una correcta interacción con el medio biológico.
Fuerzas masticatorias y bruxismo
Las fuerzas masticatorias provocan la deformación de la restauración en el transcurso del tiempo, dando como resultado el aumento de la microfiltración marginal.
Los pacientes con bruxismo o apretamiento constante pueden desarrollar microfracturas en el material y en la interfaz adhesiva. Un empaste ligeramente más alto de lo debido puede concentrar demasiada fuerza en un punto y acelerar la aparición de microfisuras marginales.
Envejecimiento de la restauración
Los empastes tampoco son eternos. Con los años, el composite se microfractura por el esfuerzo masticatorio, se tiñe con café, té, vino, tabaco o ciertos alimentos, se desgasta y pierde parte de su pulido inicial.
Esa combinación de desgaste y cambios de volumen puede abrir microgrietas en la unión. Un empaste que antes estaba bien sellado puede empezar a filtrar sencillamente porque han pasado muchos años y ha llegado el momento de renovarlo.
Contaminación por saliva, sangre o lubricantes
El aislamiento adecuado es clave para prevenir las microfugas. Si el sistema de matriz no cierra herméticamente los márgenes, existe la posibilidad de que la sangre y la saliva ingresen en el campo de restauración.
Los lubricantes de los micromotores o turbinas también se han señalado como elementos que pueden favorecer la microfiltración. La contaminación del campo operatorio puede impedir que el adhesivo se integre correctamente con el esmalte o la dentina.
Materiales de obturación temporales
Los materiales de obturación temporales pueden influir en la adhesión posterior. El eugenol disminuye la polimerización en el caso de uso de resinas compuestas, aumentando la rugosidad superficial y alterando la microdureza.
La pérdida del sellado del cemento provisional después de terminado el tratamiento de conductos y antes de terminar la restauración definitiva permite la exposición de la obturación del conducto a los líquidos bucales.
Factores propios del diente y del paciente
No todos los dientes son iguales ni todos los pacientes tienen el mismo entorno bucal. Hay situaciones que predisponen claramente a la microfiltración marginal:
- Caries muy profundas cercanas a la pulpa, con dentina debilitada.
- Dientes con fisuras previas o esmalte de mala calidad.
- Pacientes con bruxismo o apretamiento constante.
- Consumo elevado de bebidas ácidas, refrescos o cítricos.
- Higiene oral insuficiente o irregular.
La profundidad de la preparación puede dejar expuestos los túbulos dentinarios y aumentar el riesgo de penetración de irritantes hacia la pulpa. En los tratamientos de restauración donde se trabaja en contacto con la dentina, los túbulos dentinarios quedan expuestos por la profundidad de la preparación.
Qué sucede dentro de un empaste filtrado
Aunque desde fuera lo veas liso y del color adecuado, dentro puede estar ocurriendo una desmineralización de la dentina justo bajo el empaste. Las bacterias aprovechan el microespacio para colonizar la zona protegida de la saliva.
Se va desarrollando una caries secundaria que no siempre da la cara al principio. La pulpa, o nervio del diente, recibe cada vez más estímulos y se inflama.
El fluido proveniente de los canalículos, luego de la aplicación de la restauración, modifica sus presiones estimulando las terminaciones nerviosas de la pulpa, con aumento de su sensibilidad, que puede aumentar con los cambios de temperatura o el incremento de la brecha en casos de deterioro marginal de la restauración.
La difusión de productos bacterianos a la pulpa es la causa principal de los problemas pulpares asociados a la microfiltración marginal. El ingreso de microorganismos y sus productos puede afectar la vitalidad pulpar y conducir a un tratamiento endodóntico.
Signos y síntomas de microfiltración
La microfiltración no siempre produce síntomas inmediatos. El empaste puede verse correcto en el espejo, mientras que entre el material y el diente se ha abierto una brecha microscópica por la que se cuelan bacterias, líquidos y estímulos térmicos.
Sensibilidad dental
El dolor es la primera manifestación de un proceso de microfiltración marginal, si existe integridad pulpar. La sensibilidad dentinaria es una de las complicaciones más frecuentes.
Un indicador común es la sensibilidad dental a los estímulos calientes, fríos o dulces. Si nunca habías tenido molestias en ese empaste y, de repente, empieza a doler con el frío, con el dulce o al masticar, es una señal para revisarlo.
Dolor al morder
El paciente puede notar dolor al morder algo un poco duro. Una obturación antigua puede verse bien a simple vista, pero producir molestias cada vez que se mastica por ese lado.
El dolor puede aparecer al clavar el bocado o al soltarlo. Este síntoma también puede relacionarse con una restauración fracturada, un contacto oclusal excesivo o una fisura del diente.
Cambio de coloración
La decoloración en los márgenes de la restauración, que a menudo aparece como una línea oscura, puede ser una pista visible de microfugas. Cuando en el margen entre el empaste y el diente aparece una línea oscura o amarillenta, puede tratarse de pigmentos externos o de algo más serio.
El aspecto oscuro u opaco del esmalte adyacente a un margen puede indicar alteración de la estructura dental. A veces, ese halo es la primera pista de que hay filtración y caries por debajo.
Fracturas y bordes defectuosos
Un borde ligeramente saltado, un trocito mínimo que se ha desprendido o una esquina que ya no está lisa pueden ser puntos de entrada perfectos para la microfiltración.
Si un paciente experimenta dolor, molestias o si la restauración se afloja, esto también podría señalar posibles problemas de microfugas.
Otros signos de alerta
- El hilo dental se engancha siempre en el mismo empaste.
- Aparece un olor o sabor desagradable localizado al morder en esa zona.
- Se nota una sensación de “vacío” o de agujero entre diente y empaste.
- Aparece dolor después de la exposición de la restauración al azúcar.
- Se presenta dolor con el frío o con el soplo de aire.
Microfiltración en carillas dentales
Una filtración de una carilla de composite es una pigmentación o un oscurecimiento de la misma provocado por la penetración de pigmentos o restos de comida entre el material de reconstrucción y el tejido dentario.
Puede ser que se haya producido un fallo en la adhesión y penetren los pigmentos de comida, bebida o tabaco. Si es por eso hay que cambiarla por una nueva.
Si es una tinción superficial, puede que sea porque el composite es un material poroso y absorbe por ello pigmentos y necesita un mantenimiento periódico, no como la porcelana.
Las carillas dentales consisten en reacondicionar una pieza dentaria mediante revestimientos de cerámica o porcelana, elaborados a medida para ser adheridos permanentemente a dientes previamente tallados. Estos revestimientos pueden sufrir alteraciones en la adherencia, provocando una microfiltración marginal y teniendo como resultado caries y sensibilidad.
Los efectos de la microfiltración marginal provocan daños entre las paredes internas del revestimiento y el diente. Algunas veces se presentan manifestaciones externas, como el cambio de coloración en las carillas dentales.
Microfiltración en restauraciones de composite
Las restauraciones de composite pueden presentar microfiltración por contracción de polimerización, adhesión insuficiente, aislamiento inadecuado, técnica incorrecta, carga masticatoria y envejecimiento del material.
Durante la polimerización, las resinas de composite comienzan a endurecerse y generan tensiones internas. Si estas fuerzas superan la resistencia de la unión adhesiva, pueden formarse espacios entre la restauración y las paredes de la cavidad.
La capacidad de un material restaurativo adhesivo para sellar la interfase con la estructura dental es un factor importante para determinar la resistencia a la formación de futuras caries.
Microfiltración y otros tratamientos odontológicos
Restauraciones dentarias
Las restauraciones dentales son reconstrucciones de una porción de diente destruida, fracturada, desgastada o afectada irreversiblemente por una patología.
El objetivo de la restauración es interrumpir la progresión de la enfermedad cariosa, evitando de este modo la evolución de la enfermedad y la posible pérdida de la pieza dentaria, devolviendo al diente su forma anatómica, su función y estética mediante el reemplazo de los tejidos perdidos y enfermos por biomateriales apropiados.
Los materiales pueden ser metálicos, como la amalgama dental o el oro, o resinas llamadas restauraciones dentocoloreadas. Para todo tipo de restauración, los biomateriales utilizados no deben provocar reacción alguna, deben ser beneficiosos y brindar una solución adecuada a la situación.
Amalgama dental
El uso de la amalgama en restauraciones de piezas posteriores sigue siendo una de las principales causas de microfiltración en la interfase diente-restauración debido a la falta de adhesión química, diferencia de coeficiente de expansión térmica, cambios de dimensión, baja adaptación en las paredes de la cavidad y relación aleación/mercurio inadecuada.
Ionómero de vidrio
El cemento dental de polialquenoato de vidrio es uno de los biomateriales más utilizados para restauraciones dentales, por sus características altamente beneficiosas y una de ellas es reducir la microfiltración marginal.
Se utiliza principalmente para realizar la técnica del “sándwich abierto”, ya que un área mayor de tejido dentario está cubierta con dicho material. La elasticidad de este biomaterial es más baja que la de las resinas compuestas, lo cual disminuye la microfiltración marginal.
Blanqueamiento dental
El blanqueamiento dental está contraindicado en restauraciones defectuosas que presenten microfiltración marginal, ya que puede introducirse el gel blanqueador.
También se ha observado que puede presentarse sensibilidad dentinaria luego de un blanqueamiento dentario, la cual puede ser producida por la presencia de microfiltración marginal.
Endodoncia
La presencia de microfiltración marginal en la corona del diente se considera una de las causas del fracaso del tratamiento de los conductos radiculares.
La obturación provisional y la restauración definitiva de los dientes tratados con endodoncia son cruciales para el éxito. Durante el tratamiento de conductos radiculares, la obturación provisional debe proporcionar un buen sellado coronario para evitar la contaminación microbiana.
La restauración definitiva debe proporcionar un sellado coronario permanente, proteger la estructura dentaria remanente, así como devolver la forma y la función.
La exposición del material de obturación radicular a los líquidos bucales a través de una discrepancia marginal o caries de recidiva conduce a la disolución del sellador. Se produce contaminación del sistema de conductos con microorganismos y saliva, por lo que se establece una vía hacia los tejidos periapicales.
La falta de una restauración con un sellado intacto es un factor importante al evaluar la causa de una lesión periapical persistente o en desarrollo.
Consecuencias de la microfiltración
El ingreso de microorganismos produce diferentes consecuencias, entre ellas sensibilidad dental, cambios de coloración en el diente y penetración de bacterias.
- Sensibilidad dental.
- Sensibilidad dentinaria postoperatoria.
- Cambios de coloración en el diente o en el margen de la restauración.
- Pigmentación de carillas y restauraciones de composite.
- Desmineralización de la dentina.
- Caries secundaria o caries recidivante.
- Inflamación pulpar.
- Pulpitis irreversible.
- Necesidad de tratamiento endodóntico.
- Fractura de la restauración o de la pieza dentaria.
- Fracaso del tratamiento estético.
- Lesión periapical en dientes tratados endodónticamente.
- Pérdida de la pieza dental.
La colonización bacteriana de la interfaz con fugas puede hacer que las caries vuelvan a evolucionar y también puede afectar la vitalidad de la pulpa, lo que conduce a un tratamiento endodóntico o incluso a la pérdida de dientes.
La caries recidivante se da en la interfaz de diente-restauración por un mal procedimiento operatorio, ya sea por una cavidad defectuosa, alteración en el manejo del biomaterial o ambos.
Cómo se diagnostica la microfiltración
Para detectar si un empaste está filtrando no basta con mirarlo por encima. El diagnóstico combina la historia clínica, la exploración visual y táctil, las pruebas de sensibilidad, el análisis de la mordida y, cuando es necesario, la radiología digital.
Historia clínica y síntomas
Lo primero es determinar desde cuándo aparece la molestia, si se desencadena con el frío, el calor, el dulce o la masticación, y si existe dolor al soltar o al clavar el bocado.
La ausencia de síntomas no descarta la microfiltración. Este problema puede pasar desapercibido durante meses y no siempre es visible en una primera radiografía.
Exploración visual y táctil
La inspección de un empaste no consiste únicamente en comprobar si está blanco o si conserva el color del diente. La exploración puede identificar líneas oscuras, cambios de opacidad, bordes elevados, saltos, fracturas o zonas blandas.
Las lupas o aumentos permiten observar detalles de la línea marginal. Las sondas finas ayudan a detectar bordes elevados, saltos o zonas blandas. Las pruebas de aire y agua controladas permiten comprobar la sensibilidad.
Pruebas de sensibilidad
Un empaste puede “contar” mucho simplemente viendo cómo reacciona al frío o al tacto en comparación con los dientes vecinos.
Las respuestas a estímulos térmicos, al aire o a la presión masticatoria ayudan a valorar la posible afectación pulpar y a diferenciar una filtración de otros problemas, como una fisura o un contacto oclusal excesivo.
Radiografía
Las radiografías intraorales ayudan a detectar caries que se esconden bajo el empaste. No siempre muestran la microfiltración en fases iniciales, pero sí pueden revelar áreas de desmineralización en la zona de la unión, ensanchamiento del espacio entre diente y restauración y cambios en la densidad de la dentina bajo el empaste.
En situaciones complejas o en piezas estratégicas, pueden utilizarse técnicas de imagen avanzadas para valorar mejor la extensión del problema.
Evaluación de la mordida
Un empaste ligeramente más alto de lo debido puede concentrar demasiada fuerza en un punto y acelerar la aparición de microfisuras marginales. Por eso, es necesario comprobar cómo contacta el diente restaurado con su antagonista.
La sobrecarga funcional puede mantener la sensibilidad y favorecer la fractura de la restauración, incluso cuando el sellado inicial era adecuado.
Pruebas de laboratorio
En estudios experimentales, la microfiltración puede evaluarse mediante filtración de tinta, radioisótopos, filtración de bacterias y medición de filtración bajo presión.
En un modelo experimental, las muestras fueron sumergidas en azul de metileno al 2% durante 24 horas y posteriormente seccionadas para observar la penetración de la tinción en la interfase cerómero-diente.
La escala de evaluación utilizada fue la siguiente:
| Valor | Descripción |
|---|---|
| 0 | No microfiltración. |
| 1 | Penetración de la tinción en el tercio superior de la profundidad de la cavidad. |
| 2 | Penetración de la tinción mayor que un tercio, pero menor de dos tercios de la profundidad de la cavidad. |
| 3 | Penetración de la tinción mayor que dos tercios de la profundidad de la cavidad, pero menor a la pared axial. |
| 4 | Penetración de la tinción envolviendo la pared axial. |
Los estudios experimentales permiten comparar materiales y técnicas, pero sus resultados no sustituyen la valoración clínica individual de una restauración.
Tratamiento de una restauración con microfiltración
El tratamiento depende de la profundidad de la filtración, el estado de la restauración, la presencia de caries secundaria, la condición de la pulpa y la cantidad de tejido dental remanente.
Pulido y mantenimiento
Si es una tinción superficial, puede que sea porque el composite es un material poroso y absorbe por ello pigmentos y necesita un mantenimiento periódico.
Cuando no existe una brecha profunda, caries secundaria ni afectación pulpar, una sesión de pulido y mantenimiento puede ser suficiente.
Reemplazo del empaste
Si la restauración no está bien adherida, está fracturada, tiene caries secundaria o presenta una filtración que no puede resolverse mediante pulido, suele ser necesario retirar el material antiguo y realizar una nueva restauración.
El procedimiento incluye la eliminación completa de la caries secundaria y del tejido reblandecido, el modelado de la cavidad para favorecer un buen sellado marginal, el grabado selectivo del esmalte, el tratamiento adecuado de la dentina, la aplicación del adhesivo, la fotopolimerización correcta, la colocación del composite en capas, el ajuste de la mordida y el pulido de las superficies.
Las ventajas de rehacer bien un empaste filtrado son eliminar la fuente de infección y filtración, disminuir o hacer desaparecer la sensibilidad al frío y al dulce, mejorar la estética y prolongar la vida útil de la pieza dental.
Incrustaciones
Cuando el diente ha perdido mucha estructura o el empaste es muy grande, la solución puede ser una incrustación, como una inlay o una onlay, diseñada digitalmente.
Estas restauraciones ofrecen un ajuste marginal muy preciso gracias al diseño CAD/CAM, mayor resistencia mecánica frente a la masticación intensa y estabilidad de color y brillo a largo plazo.
Tratamiento de la sensibilidad pulpar
Si la microfiltración ha irritado el nervio pero todavía no se ha producido una pulpitis irreversible, pueden utilizarse medidas específicas junto con el tratamiento restaurador.
- Aplicación de barnices desensibilizantes de alta concentración.
- Uso de pastas dentífricas desensibilizantes durante varias semanas.
- Evitar temporalmente extremos de temperatura.
- Evitar temporalmente alimentos muy ácidos o muy azucarados.
El objetivo es darle una oportunidad a la pulpa para que se recupere y evitar llegar a la endodoncia cuando aún no es necesaria.
Tratamiento endodóntico
Cuando la microfiltración ha producido una lesión pulpar irreversible, puede ser necesario realizar una endodoncia. La presencia de contaminación bacteriana en un diente tratado previamente puede requerir valorar la repetición del tratamiento de conductos.
La exposición de la obturación del conducto a los líquidos bucales, incluso por períodos breves, puede requerir la repetición del tratamiento antes de colocar la restauración definitiva.
Control de la sobrecarga
Si el paciente aprieta o rechina los dientes, o si ese diente concreto recibe demasiada carga, es fundamental actuar sobre la causa mecánica. De lo contrario, incluso un empaste perfecto puede volver a fracturarse o a filtrar.
El control puede incluir una férula de descarga nocturna a medida en casos de bruxismo, la revisión y el reajuste de la oclusión global cuando sea necesario, y pautas de higiene del sueño y manejo del estrés para reducir el apretamiento nocturno.
Cómo prevenir la microfiltración
Minimizar la probabilidad de microfugas en una restauración dental es crucial para su éxito a largo plazo. Una técnica hábil, materiales de alta calidad y atención meticulosa al detalle son esenciales para abordar eficazmente las posibles fuentes de riesgo de microfugas.
Aislamiento del campo operatorio
El aislamiento adecuado es clave para prevenir las microfugas. Si la sangre o la saliva contaminan la superficie durante la aplicación del adhesivo o del composite, la unión puede debilitarse.
El sistema de matriz debe cerrar adecuadamente los márgenes, especialmente en el piso de la caja proximal o en el margen gingival. No obtener un sello hermético en estas zonas favorece la entrada de fluidos y bacterias.
Preparación adecuada del diente
La cavidad debe prepararse teniendo en cuenta su profundidad, la calidad del esmalte y la condición de la dentina. La limpieza de la superficie antes de colocar la restauración es esencial.
La adhesión a la dentina requiere controlar la humedad y seguir el protocolo correspondiente al sistema adhesivo utilizado. El secado excesivo puede dejar la dentina colapsada, mientras que el secado insuficiente puede dejar agua e impedir que el adhesivo se integre bien.
Aplicación correcta del adhesivo
La aplicación del adhesivo debe respetar la cantidad, el tiempo de actuación, la distribución con aire y la fotopolimerización indicados para el material.
La capacidad de adhesión sobre la dentina húmeda ha sido atribuida a la utilización de primers hidrófilos que favorecen la interacción con el agua y mejoran la adaptación de la resina a las paredes tubulares.
Colocación incremental del composite
La colocación del composite en capas finas puede reducir las tensiones derivadas de la contracción de polimerización. La colocación de todo el material en un solo bloque puede aumentar las fuerzas internas en determinadas cavidades.
El material debe adaptarse correctamente a las paredes y a los márgenes de la cavidad. La fluidez y la capacidad de adaptación pueden ayudar a reducir los espacios, pero no sustituyen el aislamiento ni la técnica adecuada.
Fotopolimerización controlada
La lámpara debe mantenerse a la distancia y en el ángulo adecuados, y el tiempo de exposición debe ser suficiente para conseguir un curado uniforme.
Una polimerización inadecuada o desigual puede aumentar el riesgo de microfiltración, alterar las propiedades mecánicas del material y favorecer el deterioro temprano de la restauración.
Control de la mordida
Después de colocar una restauración, es importante verificar la oclusión. Una restauración alta puede recibir una carga excesiva y desarrollar microfracturas en el margen.
Higiene oral
La placa bacteriana es una de las principales condiciones que favorecen la caries secundaria cuando existe un margen comprometido. El cepillado y la limpieza interdental ayudan a limitar la acumulación de bacterias alrededor de las restauraciones.
- Cepillado dos o tres veces al día con una técnica adecuada.
- Uso diario de hilo dental o cepillos interproximales.
- Enjuagues con flúor en pacientes con tendencia a la caries.
Control de la dieta
El consumo frecuente de refrescos, bebidas energéticas, zumos industriales y alimentos azucarados favorece los ataques repetidos de ácido y aumenta el riesgo de caries alrededor de los márgenes.
- Limitar el consumo de refrescos, bebidas energéticas y zumos industriales.
- Intentar agrupar los alimentos azucarados en las comidas, no entre horas.
- Beber agua con frecuencia para favorecer una saliva de buena calidad.
Revisiones periódicas
Las revisiones periódicas permiten comprobar si los empastes antiguos siguen sellando bien, si la mordida ha cambiado o si existen signos incipientes de caries secundaria.
Una revisión a tiempo puede detectar cambios de color, sensibilidad, bordes defectuosos o deterioro de una restauración antes de que la filtración alcance la pulpa.
Microfiltración en dientes tratados con endodoncia
Durante la realización del tratamiento de conductos radiculares, muchos parámetros y consideraciones clínicas influyen en la microfiltración, entre ellos la morfología radicular, la anatomía del sistema de conductos, la cooperación del paciente, la destreza del operador en la preparación y obturación del sistema de conductos, el sellado de los conductos y los materiales de obturación empleados.
La obturación provisional debe proporcionar un buen sellado coronario para evitar la contaminación microbiana. La restauración definitiva debe proporcionar un sellado coronario permanente, proteger la estructura dentaria remanente, así como devolver la forma y la función.
Numerosos estudios han demostrado la incapacidad de algunos materiales de obturación de los conductos radiculares para prevenir por completo la microfiltración coronaria. También se ha señalado la necesidad de utilizar materiales de obturación provisional de la cámara de acceso para reducir o prevenir dicha microfiltración.
Sin embargo, la capacidad de sellado coronario de los materiales provisionales ha mostrado resultados variados. Existe acuerdo en que todos los materiales permiten cierto grado de microfiltración, por lo que la restauración definitiva debe realizarse con la mayor seguridad posible.
La microfiltración coronaria puede afectar adversamente el pronóstico del tratamiento de conductos. La exposición de la porción coronaria de los conductos obturados a los fluidos bucales produce contaminación.
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Importancia del seguimiento de las restauraciones
Los tratamientos restauradores tienen como finalidad devolver al diente su forma, función y estética, además de prevenir futuras lesiones cariosas. Sin embargo, la duración del sellado depende de la calidad de la restauración, de las condiciones del diente, de la carga funcional, de la higiene oral y del seguimiento clínico.
Una restauración que en su día era correcta puede acabar convertida en un foco de problemas. Cada paso durante la colocación de la restauración presenta un riesgo de aumentar la microfiltración en el futuro y puede influir en el éxito a largo plazo.
La prevención y el control adecuado de los dientes restaurados permiten detectar complicaciones en aquellas restauraciones adhesivas que han fracasado en corto tiempo.
Un empaste no está para dar sustos: está para devolver función, salud y tranquilidad. Si aparecen cambios, aunque parezcan mínimos, merece la pena revisar la restauración antes de que el problema crezca.
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