MMS, hipoclorito de sodio y cáncer de colon: qué se sabe y por qué no debe consumirse

El MMS, el dióxido de cloro y el clorito de sodio no han demostrado eficacia para tratar, prevenir o frenar el cáncer de colon. No existe evidencia científica de ningún tipo que avale estas supuestas propiedades, y ninguna de estas sustancias está autorizada para el tratamiento de ninguna enfermedad.

El consumo de soluciones de dióxido de cloro y de clorito de sodio -conocido como MMS o «Solución Mineral Milagrosa»- supone un grave riesgo para la salud y no se recomienda su consumo en ningún caso. El dióxido de cloro es un oxidante fuerte y su consumo puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, deshidratación, fallo renal, anemia hemolítica y metahemoglobinemia.

Qué es el MMS y qué relación tiene con el hipoclorito de sodio

El MMS es un compuesto -clorito de sodio al 28%- altamente irritante, que resulta tóxico tanto por ingesta como por inhalación o por contacto con la piel y las mucosas. No está indicado para el consumo humano ni para el tratamiento de ninguna enfermedad, y no existe ningún estudio científico que demuestre propiedades curativas.

En cuanto al clorito de sodio en solución acuosa, y cuando se administra en las condiciones indicadas por los promotores del MMS, se transforma en ácido cloroso, que se degrada a dióxido de cloro. Todas estas sustancias tienen una acción oxidante fuerte, y su consumo directo en esas condiciones puede producir sintomatología a nivel del aparato digestivo con dolor abdominal, náuseas, vómitos y/o diarrea.

El hipoclorito de sodio es otra sustancia química distinta, utilizada habitualmente como desinfectante o blanqueante. La confusión entre hipoclorito de sodio, clorito de sodio y dióxido de cloro no convierte a ninguno de ellos en un tratamiento contra el cáncer de colon.

¿Puede el MMS tratar el cáncer de colon?

No existe evidencia científica de ningún tipo de que el dióxido de cloro o el clorito de sodio sean eficaces para el tratamiento o la prevención del cáncer, incluido el cáncer de colon. Ninguno de estos productos está autorizado para el tratamiento de ninguna enfermedad.

Los defensores del MMS hablan de «remisiones espontáneas» de casos de cáncer. Sin embargo, los testimonios individuales y los casos particulares no sustituyen a los estudios clínicos controlados ni demuestran que una sustancia haya producido la curación.

Para determinar si un tratamiento contra el cáncer produce beneficios, debe superar todas las fases de los ensayos clínicos, en especial la fase III, donde se compara el nuevo tratamiento con otras terapias estándar. Solo entonces puede ser aprobado por instituciones reguladoras como la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos y la Agencia Europea de Medicamentos.

El doctor Miro Rodríguez, oncólogo e investigador principal de ensayos clínicos en el Centro de Investigación de Hematología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, descartó enfáticamente que esta sustancia sea un medicamento o que posea algún efecto benéfico real. «El dióxido de cloro es un detergente, es una lejía que está siendo diluida. El ingerir el producto da una sensación de bienestar para algunos, pero no tiene relación directa con el producto», comentó el también docente de la UPCH.

Tratamientos del cáncer de colon respaldados clínicamente

Los tratamientos contra el cáncer que a la fecha se encuentran validados clínicamente incluyen las intervenciones quirúrgicas, que consisten en la extracción de los tumores cancerosos.

Otro tratamiento es la quimioterapia, que se basa en la administración de fármacos por vía intravenosa o por vía oral con el fin de destruir las células cancerosas. La radioterapia administra radiación a nivel local, en la parte afectada, y su uso puede evitar la reaparición de los tumores.

En la terapia biológica se utilizan drogas que destruyen células con ciertas características, por lo que producen menos efectos secundarios. Finalmente, la inmunoterapia no ataca a las células cancerosas, sino que modifica el medio en el que se encuentran, reforzando el sistema inmune.

La elección del tratamiento depende de la situación clínica de cada paciente y debe realizarse con el equipo sanitario responsable. Sustituir una terapia oncológica validada por MMS puede retrasar la atención necesaria y añadir complicaciones tóxicas.

Riesgos del MMS y del dióxido de cloro

Los efectos tóxicos del MMS se producen por contacto directo con la piel o las mucosas, por inhalación del compuesto o por su ingesta. Entre estos efectos se encuentran las alteraciones digestivas como náuseas, vómitos y diarrea; la hipotensión; la cianosis; las alteraciones metabólicas como la hipercloremia; las alteraciones pulmonares como el edema pulmonar; la cefalea y el edema cerebral.

Su consumo directo puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea, que pueden llevar a deshidratación, fallo renal, anuria, anemia hemolítica y metahemoglobinemia. Sus vapores pueden causar irritación ocular o respiratoria, broncoespasmo o incluso edema pulmonar.

Estos últimos síntomas, en sus manifestaciones más graves, conllevarían un acúmulo de metabolitos o productos de deshecho, que nuestro organismo no es capaz de procesar y eliminar. De dicha función se encargan principalmente el hígado y el sistema renal, que ante este acumulo de productos de desecho, podrían verse abocados al fracaso y fallo, enfermedades conocidas como insuficiencia hepática y nefrotoxicidad respectivamente.

La capacidad de transporte de oxígeno a través de la hemoglobina a nuestros órganos también podría verse afectada dentro de la conocida metahemoglobinemia.

Vía de exposiciónPosibles consecuencias
IngestaDolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, deshidratación, fallo renal, anemia hemolítica y metahemoglobinemia
InhalaciónIrritación ocular o respiratoria, broncoespasmo y edema pulmonar
Contacto con piel y mucosasIrritación, quemaduras y daño ocular

Las autoridades sanitarias francesas explicaron que estas sustancias pueden irritar la piel o las membranas mucosas oculares si se aplican o salpican. Por el tracto digestivo, los efectos tóxicos varían según la cantidad ingerida: vómitos, fiebre, dolor de estómago y de pecho y, en ocasiones, quemaduras graves de las mucosas del esófago y el estómago.

También se pueden observar trastornos sanguíneos, como anemia hemolítica y alteración de la hemoglobina. En Reino Unido se explicó que, si bien el dióxido de cloro era usado para purificar agua o como limpiador de superficies, su consumo en pequeñas concentraciones puede producir irritación gastrointestinal, mientras que, en grandes cantidades, causa náuseas, deshidratación, reducción de la presión arterial, daño al intestino e insuficiencia respiratoria.

Riesgos del dióxido de cloro para el organismo

No existen dosis inofensivas demostradas

Pese a que los partidarios del MMS defienden que el consumo del mismo a dosis bajas no tiene consecuencias, no existe evidencia científica que permita argumentarlo, mientras que la toxicidad provocada por su consumo sí se ha visto reflejada.

Por ello, no es correcto considerar segura una cantidad de MMS, dióxido de cloro, clorito de sodio o hipoclorito de sodio por el simple hecho de que sea pequeña. La toxicidad puede producirse tras la ingesta, la inhalación o el contacto, y la ausencia de síntomas inmediatos no demuestra que el producto sea eficaz ni inocuo.

Advertencias de organismos sanitarios

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió una alerta en relación con su uso en 2010, que sigue estando «de plena vigencia». En 2010, a partir de una denuncia recibida, ordenó la retirada del mercado de todos los productos denominados MMS y el cierre de las páginas web que lo promocionaban.

La agencia argumentaba que este producto se presentaba dotado de propiedades terapéuticas y preventivas de enfermedades de todo tipo, por lo que le correspondía la consideración legal de medicamento, aunque no había sido objeto de evaluación y autorización previa. También advertía de que, cuando se consume siguiendo las instrucciones dadas por las páginas de internet, produce efectos adversos que pueden ser graves.

La AEMPS advierte de que no existe ninguna prueba científica que avale estas supuestas propiedades, y que estos productos no se han sometido a ningún tipo de evaluación o autorización por las autoridades competentes que garantice que la relación beneficio/riesgo sea positiva.

La FDA estadounidense, la Organización Panamericana de la Salud, la Therapeutic Goods Administration australiana y otras autoridades sanitarias internacionales han alertado de los riesgos para la salud del consumo de este producto y de la ausencia de pruebas sobre su utilidad terapéutica.

Las autoridades sanitarias canadienses emitieron una alerta rápida en mayo de 2010, en la que se informaba de efectos adversos graves en seis casos tras el consumo de este producto. Health Canada ha emitido posteriormente otras notas sobre actuaciones contra el MMS.

Health Canada también ha advertido que «ningún producto terapéutico que contenga clorito de sodio está autorizado para el consumo oral de los humanos». La autoridad competente de Alemania, BfArM, advierte sobre su consideración como medicamento ilegal e informa de los riesgos asociados a su consumo.

La Agencia Europea de Medicamentos es responsable de la evaluación científica, la supervisión y el seguimiento de la seguridad de los medicamentos que circulan en los 27 estados de la Unión Europea, y no ha dado autorización sobre el uso del dióxido de cloro o algún compuesto similar como medicamento.

En España, desde 2010, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios declaró ilegal la venta del MMS o dióxido de cloro como medicamento y ordenó que se retiraran del mercado todos los productos hechos con base en dicha sustancia.

La afirmación de que el dióxido de cloro previene el cáncer en Europa es falsa

La venta libre del dióxido de cloro no está permitida en países europeos como Alemania, Suiza y España. El Instituto Federal de Medicamentos y Dispositivos Médicos de Alemania alertó desde 2014 sobre los efectos tóxicos del uso del dióxido de cloro.

En 2015, esa institución estableció que el dióxido de cloro era una sustancia que requería autorización para comercializarse debido a sus efectos nocivos para la salud. Según explicó la institución, la sustancia, compuesta por clorito de sodio y ácido cítrico, era venenosa al ser transmitida como gas, y al ser ingerida por vía oral causaba vómitos, trastornos respiratorios y quemaduras en la piel.

Otros efectos perjudiciales de la ingesta del MMS eran la insuficiencia renal y las quemaduras del esófago. La Dirección General de Salud, el Instituto de Vigilancia de la Salud Pública y la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria advirtieron que el uso del dióxido de cloro para tratar enfermedades como el cáncer, la tuberculosis o el paludismo era altamente perjudicial.

La Agencia Europea de Medicamentos no ha autorizado el dióxido de cloro ni el clorito de sodio como medicamentos contra el cáncer. La única referencia al dióxido de cloro que se encuentra en su base de datos es un reporte de 1996 sobre el uso del clorito de sodio como desinfectante médico para ordeñar al ganado vacuno.

Otras entidades, como la European Chemicals Agency, califican al dióxido de cloro como una sustancia fatal si se inhala y tóxica en caso de que sea ingerida. Su manipulación puede causar graves quemaduras en la piel o daño ocular, además de ser inflamable.

Testimonios y «remisiones espontáneas» no prueban eficacia

Las gotas de MMS se han comercializado a través de internet como remedio ante muchas afecciones y enfermedades, desde malaria, diabetes y asma hasta autismo. Incluso se menciona la «remisión espontánea» de casos de cáncer.

En internet pueden encontrarse videos y testimonios de personas que atribuyen al MMS una mejoría de sus síntomas. Sin embargo, una mejoría temporal, una variación natural de los síntomas, el efecto de otros tratamientos o una percepción subjetiva de bienestar no permiten establecer que el dióxido de cloro haya actuado contra un tumor.

Los promotores han anunciado supuestos casos de remisión espontánea de artrosis, psoriasis, eczemas, diabetes de tipo 1 y 2, colon irritable, resistencia a la insulina, fibromialgia, esclerosis múltiple, úlceras, cáncer, osteoporosis, artritis reumatoide, migrañas, varices, pie diabético, infecciones, asma, sinusitis, alergias, gripes, hepatitis, leucemia, sida y muchas otras enfermedades.

Que una persona relate una experiencia positiva no demuestra que el producto sea un tratamiento eficaz. Para probar un beneficio oncológico se necesitan resultados reproducibles, comparación con terapias adecuadas, seguimiento de los pacientes y evaluación independiente de los riesgos.

El peligro de sustituir el tratamiento oncológico

El uso de MMS puede ser especialmente peligroso cuando lleva a una persona con cáncer de colon a abandonar la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la terapia biológica, la inmunoterapia o el seguimiento médico indicado.

La AEMPS señala que comprende la necesidad y la inquietud de enfermos y familiares por encontrar soluciones a sus padecimientos, pero advierte de que el uso de estos productos no solo no reporta beneficios, sino que puede suponer más complicaciones.

La suspensión o el retraso de un tratamiento validado puede permitir que la enfermedad avance mientras el paciente se expone a una sustancia tóxica. El MMS no sustituye la valoración de un especialista ni los tratamientos indicados para el cáncer de colon.

Promoción del MMS como «remedio milagroso»

El MMS se conoce como «Solución Mineral Milagrosa» y consiste en dióxido de cloro, una solución al 28% de clorito de sodio en agua destilada. Los kits difundidos por internet incluyen un activador, como ácido clorhídrico o ácido cítrico disuelto al 4%.

Sus impulsores lo han presentado como una solución contra numerosas enfermedades y, durante la pandemia, trataron de venderlo como una solución definitiva contra el coronavirus. También han defendido que su consumo a dosis bajas es inofensivo para el ser humano.

Algunos productos pueden ofrecerse como desinfectantes, como productos empleados para la desinfección del agua potable o como sustancias de uso industrial. También pueden tener un uso industrial como blanqueantes.

Su uso como biocida o su uso industrial, observando estrictamente las instrucciones de uso, queda fuera del ámbito del consumo humano. Un producto destinado a desinfectar superficies, agua o materiales no debe ingerirse ni aplicarse sobre el cuerpo.

Casos de intoxicación y consecuencias clínicas

El Servicio de Información Toxicológica registró un incremento de llamadas relacionadas con la ingesta de MMS: veintiséis durante los meses de abril a julio de 2020, frente a ocho consultas registradas sobre el mismo concepto en todo 2019.

El Instituto Nacional de Toxicología de España ha informado sobre varios casos de intoxicaciones causadas por el consumo de dióxido de cloro. Algunos casos pueden ser graves y requerir hospitalización.

Entre la evidencia disponible sobre la toxicidad del MMS se encuentran los informes «Acute Hemolysis Following an Overdose of Miracle Mineral Solution in a Patient With Normal Glucose-6-Phosphate Dehydrogenase Levels», «Severe Hemolysis in Pediatric Case after Ingestion of Miracle Mineral Solution (TM)» y «Kikuchi-Fujimoto disease presenting after consumption of ‘Miracle Mineral Solution’ (sodium chlorite)».

Health Canada informó de problemas serios de salud, incluido el envenenamiento, la insuficiencia renal y el daño a los glóbulos rojos de la sangre, reduciendo su capacidad de transportar oxígeno. Otros problemas de salud adicionales pueden incluir dolores abdominales, náuseas, vómitos y diarrea.

Qué hacer ante una posible exposición

Si una persona ha ingerido MMS, dióxido de cloro, clorito de sodio o hipoclorito de sodio, o ha inhalado sus vapores, debe solicitar atención médica y contactar con un servicio de información toxicológica. No debe esperar a que aparezcan síntomas graves ni intentar neutralizar el producto con otras sustancias.

Si se han producido vómitos, diarrea, dificultad respiratoria, dolor abdominal, coloración azulada de la piel, debilidad intensa, confusión o disminución de la cantidad de orina, la atención sanitaria debe solicitarse con urgencia.

También es importante informar al personal sanitario del nombre del producto, la cantidad aproximada, la concentración, la hora de exposición y la vía de contacto. El envase puede ayudar a identificar la sustancia.

Por qué los testimonios no sustituyen a la evidencia científica

Algunos promotores del MMS aseguran haber ayudado a miles de personas y describen el producto como un «mineral definitivo que salva vidas». También sostienen que los efectos adversos, como la diarrea, forman parte de un supuesto proceso de eliminación de toxinas.

La diarrea, los vómitos, el dolor abdominal, la hipotensión o los cambios en la respiración no son pruebas de que el organismo esté eliminando toxinas ni de que un tumor esté respondiendo. Son signos compatibles con irritación, intoxicación o lesión orgánica.

La explicación de una experiencia personal no puede reemplazar la evaluación científica. En el cáncer de colon, cualquier afirmación de eficacia debe demostrar que el tratamiento mejora resultados relevantes y que sus beneficios superan sus riesgos.

La difusión del MMS y la responsabilidad sanitaria

La promoción de productos milagro adquiridos por internet supone un riesgo adicional, porque puede presentar sustancias químicas como tratamientos médicos sin evaluación, autorización ni control de calidad suficientes.

Algunas organizaciones han creado protocolos, cursos y estructuras para difundir el dióxido de cloro y orientar sobre su preparación o administración. La existencia de una organización, una comunidad de seguidores, un testimonio o una declaración de responsabilidad no transforma una sustancia tóxica en un medicamento.

También se han documentado casos de personas que administraron dióxido de cloro a pacientes con enfermedades oncológicas graves después de afirmar falsamente que estos tratamientos podían mejorar el cáncer. La falta de respaldo científico y el aprovechamiento de la vulnerabilidad y desesperación de los pacientes pueden poner en peligro su salud.

El dióxido de cloro, promocionado como solución universal durante la pandemia, carece de fundamentación científica y puede ser letal en ciertas dosis, provocando vómitos, lesiones y secuelas a largo plazo.

Respuesta clara sobre MMS, hipoclorito de sodio y cáncer de colon

El MMS no cura el cáncer de colon, no ha demostrado frenar su avance y no debe utilizarse como complemento ni como sustituto del tratamiento oncológico. El clorito de sodio y el dióxido de cloro son sustancias oxidantes con capacidad de producir intoxicaciones graves.

El hipoclorito de sodio tampoco es un tratamiento contra el cáncer de colon. Estos productos pueden utilizarse en determinados contextos industriales o de desinfección, pero no deben consumirse por las personas en ningún caso.

Desconfiar de los productos milagro y de las afirmaciones basadas únicamente en testimonios es clave para proteger la salud. Ante un diagnóstico de cáncer de colon, la información y las decisiones terapéuticas deben consultarse con profesionales sanitarios.

tags: #mms #hipoclorito #de #sodio #cancer #colon

Publicaciones populares: