Modo de supercloración con clorador salino

El modo de supercloración de un clorador salino aumenta temporalmente la producción de cloro, normalmente hasta el 100 % durante 24 horas, pero no suele generar de una sola vez la concentración necesaria para eliminar una proliferación importante de algas. Cuando el agua ya está verde, el modo “boost” puede ayudar, aunque normalmente es necesario realizar una supercloración manual con cloro compatible y mantener la filtración, el cepillado y la aspiración del fondo.

Una piscina con clorador salino contiene cloro libre igual que cualquier piscina normal. La diferencia radica en cómo se administra el desinfectante al agua de su piscina. Debido a que el proceso de electrólisis ocurre cuando el agua salada pasa a través del clorador, el cloro se agrega lenta y constantemente durante todo el día mientras esté en funcionamiento su bomba.

Qué significa la supercloración en una piscina salina

La supercloración, como su nombre indica, consiste en agregar mucho cloro a la piscina, hasta tener una concentración de unos 30 ppm (partes por millón, o gramos por cada m3 de agua). Esto es «súper», ya que el agua es apta para el baño hasta las 5 ppm.

La mayoría de los cloradores de agua salada tienen la opción de aumentar la producción de cloro al 100 por ciento durante 24 horas. Hacerlo aumenta la producción de cloro, elevando inmediatamente la concentración de cloro libre en el agua de su piscina.

Este modo está diseñado para usarse siempre que la piscina experimente una gran cantidad de bañistas (muchos usuarios), cuando la lluvia aumente el volumen de agua (si no tienes instalada una cubierta de piscina), hayas agregado más agua después de la evaporación o su agua se vea un poco turbia.

También deberías aplicar un exceso de cloro semanalmente para eliminar las cloraminas y los contaminantes introducidos por los bañistas. Pero todo esto puede no ser suficiente para abordar los problemas de las algas.

Por qué el modo boost no basta para eliminar las algas

Su clorador nunca proporcionará una dosis masiva de cloro puro a su piscina en una vez, por lo que el agua es más suave y menos irritante para la piel, el cabello y los ojos de los nadadores. La desventaja es que también puede facilitar el crecimiento de algas si descuidas un poco la química.

Pero el modo de impulso de su clorador no le dará los niveles requeridos, debe hacer el trabajo usted mismo con algunos equipos estándar para las piscinas y productos químicos que debe tener a mano en todo momento.

Si tienes el agua verde, eso significa que las algas se han adueñado de tu piscina. Este fenómeno se denomina floración de algas.

La conclusión es que es un problema que se multiplica rápidamente en su piscina, sobre todo cuando no tiene suficiente cloro libre en el agua. Su piscina puede cambiar de un poco turbia a un color verde oliva en un solo día.

Qué comprobar antes de activar la supercloración

Ya sabemos que tienes prisa por eliminar estos incómodos seres verdes de tu piscina, pero no sirve de nada ir con prisas, y realizar una supercloración, si tienes algunos parámetros de la piscina fuera de control, va a ser una perdida de tiempo y dinero, ya que si es así, vas a volver a tener algas en breve.

Lo primero es apagar cualquier aparato que tengas de automatización de químicos, ya sea clorador salino, bombas de cloro, regulador de pH, ionizador, UV, etc.

Lo más obvio es comprobar el pH, porque como ya hemos explicado, el efecto del cloro va decayendo con un pH por encima de 7,5 (y cuanto mayor el pH, más se acentúa este efecto).

Pero antes hay que ver también la alcalinidad y especialmente el nivel de ácido isocianúrico. Insistimos una y mil veces, si no tienes bien el equilibrio del agua, (indice de langelier), este episodio de algas verdes lo vas a tener todo el verano, y se convertirá en una pesadilla.

Parámetros que deben medirse

ParámetroRango indicadoImportancia
Cloro libre1-3 ppmDesinfección habitual
pH7,2-7,6Eficacia del cloro y confort del agua
Alcalinidad total80-120 ppmEstabilidad del pH
Ácido isocianúrico30-50 ppmProtección frente a los rayos UV
Dureza cálcica200-400 ppmPrevención de corrosión e incrustaciones
Sal3.000-4.000 ppmFuncionamiento del clorador

Lo primero es tomar medidas de alcalinidad y ácido isocianúrico. La alcalinidad «blinda» al pH, para que no vaya pegando bandazos, y un nivel adecuado de pH es necesario para que el cloro haga efecto.

Y el ácido isocianúrico evita que el cloro se fulmine con los rayos UV del sol, pero en concentraciones superiores a 50 ppm comienza a anular seriamente los efectos del cloro.

Si tienes el pH fuera de control, o el ácido isocianúrico muy alto, el cloro no hace efecto y las algas florecen a las primeras de cambio. Pretender hacer una supercloración en esas condiciones va a ser una pérdida de tiempo.

Alcalinidad

Por lo tanto, primero mide la alcalinidad, y si está por debajo de 80 ppm debes agregar bicarbonato sódico para corregirla. Si está alta podemos continuar con el proceso de supercloración, pero debes corregirla después.

La alcalinidad es muy importante, en esta entrada puedes aprender más sobre ella, y cómo ajustarla.

Ácido isocianúrico

Mide el ácido isocianúrico, y si está por encima de 50 ppm vas a tener que vaciar la piscina y rellenarla con agua nueva hasta que llegue a los 50 ppm o menos. Por ejemplo, si tienes 100 ppm de ácido isocianúrico deberás vaciar la mitad de la piscina.

El valor ideal de ácido isocianúrico es 30 ppm.

Si has realizado todos los pasos a conciencia, durante varios días, y el agua no termina estando en buen estado, eso suele ser señal inequívoca de que el agua está super-saturada de ácido isocianúrico.

Con concentraciones de isocianúrico que ni llegan a 100 ppm, el cloro no hace prácticamente efecto. Y si no hace efecto, ni mata gérmenes, ni elimina algas. Tu agua puede parecer limpia, pero es un peligro.

pH

Ahora que ya tenemos la alcalinidad entre 80-120 ppm, y el ácido isocianúrico entre 30-50 ppm, vamos a medir el pH.

Si es inferior a 7,0 no hacer nada. Esto es porque al añadir lejía el pH va a subir.

Si el pH es superior a 7,0 agregar aguafuerte (también llamado salfumán o ácido clorhídrico diluido).

Para distribuir el aguafuerte es mejor que lo diluyas mucho en agua y lo eches poco a poco con la depuradora en marcha en modo filtración.

Pasadas unas horas se vuelve a medir el pH y si es alto, hay que rebajar de nuevo. Una vez que tenemos en pH bajo control, procederemos a la famosa supercloración.

Cómo funciona un clorador salino

Un clorador salino es un dispositivo utilizado en piscinas que permite generar cloro de manera automática a partir de sal disuelta en el agua. A diferencia de las piscinas tradicionales, donde se añade cloro en forma de tabletas o líquido, un clorador salino utiliza un proceso llamado electrólisis para producir cloro de forma continua y mantener el agua limpia y desinfectada.

La electrólisis salina consiste en disolver sal común (cloruro sódico, NaCl) directamente en el agua de la piscina hasta alcanzar una concentración específica, generalmente entre 3 y 6 gramos por litro (o 3000-6000 partes por millón, ppm).

Este nivel es aproximadamente 7-10 veces menos salado que el agua de mar, similar a la salinidad de una lágrima humana.

El agua salada de la piscina circula, impulsada por la bomba de filtración, a través de la célula de electrólisis del clorador salino. Esta célula contiene una serie de placas metálicas, normalmente de titanio recubierto de un metal precioso como rutenio o iridio, por las que pasa una corriente eléctrica de bajo voltaje.

La corriente eléctrica provoca una reacción de electrólisis que rompe la molécula de sal (NaCl) disuelta en el agua (H₂O). En el ánodo se produce cloro gas (Cl₂), que al disolverse inmediatamente en el agua forma ácido hipocloroso (HClO).

El ácido hipocloroso es el verdadero agente desinfectante, el mismo que se forma cuando añadimos cloro tradicional. En el cátodo se produce hidrógeno gas (H₂) y hidróxido sódico (NaOH).

El ácido hipocloroso generado “in situ” actúa eliminando bacterias, virus, algas y oxidando la materia orgánica presente en el agua, manteniéndola limpia y desinfectada.

Una vez que el ácido hipocloroso ha actuado y se ha descompuesto por la acción del sol (rayos UV) o al oxidar contaminantes, el cloro vuelve a combinarse con el sodio presente en el agua para formar nuevamente sal (NaCl).

Esto crea un ciclo cerrado donde la sal no se consume, salvo por pérdidas de agua por lavado de filtro, salpicaduras o evaporación, simplemente se transforma y se regenera continuamente mientras el clorador esté funcionando.

Procedimiento de supercloración manual

Para quitar las algas verdes cuando ya han aparecido solo existe un procedimiento: el de supercloración, un procedimiento apto cuando se utilizan desinfectantes compatibles con cloro (bromo, oxígeno activo, …) en la piscina.

Para ello vas a utilizar lejía doméstica «apta para desinfección de agua potable». Recuerda, es importante fijarte que la lejía sea apta para desinfección de agua potable, ya que suele haber otro tipo de lejía con aditivos para lavar la ropa que no se puede utilizar en el agua de la piscina.

Cálculo de la lejía

La lejía (hipoclorito sódico) suele venderse en una concentración del 4%, es decir, 40 gramos de cloro activo por cada litro de lejía.

Y nosotros queremos poner 30 ppm (partes por millón) de lejía, es decir 30 gramos por cada m3 de agua de la piscina.

Por lo tanto, necesitamos 0,75 litros de lejía por cada m3 de la piscina (0,75 = 30 / 40).

Volumen de la piscinaLejía al 4 % para alcanzar 30 ppm
1 m³0,75 litros
50 m³37,5 litros

Si tu piscina tiene 50 m3, necesitarás 50 x 0,75 = 37,5 litros de lejía.

Y además nosotros recomendamos poner un 10% adicional por la degradación de la lejía en el proceso de transporte y almacenamiento.

Como alternativa al hipoclorito sódico, se puede utilizar hipoclorito cálcico. Son unos polvos que tienen una concentración del 65-70% de Cl por lo que necesitaremos de 13-15 veces menos cantidad que lejía.

Lo interesante del hipoclorito cálcico es que, como la lejía, no contiene ácido isocianúrico por lo que no va aumentar el nivel de isocianúrico del agua de la piscina.

Día 1

El Día 1, por la tarde cuando el sol ya no dé a la piscina, pon la depuradora en modo filtración. Añade toda la lejía repartiéndola por el borde de la piscina.

Mantén toda la noche la depuradora encendida.

Día 2

Durante el día para la depuradora, y haz un contralavado, para limpiar todas las algas que estarán en el filtro.

Cepilla paredes y suelo de la piscina si las algas la cubren, rearranca la filtración y espera a que las algas se depositen en el suelo de la piscina.

Entonces para la filtración, y aspira el suelo con el limpiafondos, con la bomba puesta en modo de vaciado para no volver a pasar por el filtro la suciedad del fondo.

Utiliza el limpiafondos que va a la aspiración de la bomba, no el robot limpiafondos.

Rellena con agua la piscina si fuera necesario, ya que el limpiafondos habrá vaciado un poco el vaso.

Por la tarde, igual que el Día 1, volver a agregar lejía. Evidentemente no vas a agregar tanta lejía como en el Día 1, ya que el nivel de cloro de la piscina será muy alto.

Solo tienes que volver a elevar el nivel de cloro a 30 ppm.

Para ello necesitarás saber el nivel actual, que debiera estar por encima de 20 ppm; como el nivel de cloro es tan alto, tendrás que hacerlo con un test especial, como estas tiras de LaMotte que llegan a 50 ppm o bien diluyendo la muestra de agua con cinco partes (o más) de agua destilada.

En este caso la lectura de cloro obtenida la multiplicamos por 5 (o más).

Una vez que sepas el nivel actual, por ejemplo 25 ppm, deberás agregar las otras 5 ppm para llegar a 30 ppm.

Como cada litro de lejía tiene 40 gramos, y queremos agregar 5 gramos por cada m3, en este ejemplo, con una piscina de 50 m3, serían: (5 / 40) x 50m3 = 6,25 litros de lejía adicionales.

Así que Día 2 por la tarde, cuando el sol no esté sobre la piscina, agrega esos litros adicionales de lejía, con cuidado y distribuyéndolo bien por toda la piscina.

Y con la depuradora encendida en modo filtración. La depuradora debe quedar encendida toda la noche.

Día 3

Lo más normal es que a la mañana siguiente el agua esté bastante decente. Ya no tendrá color verde, aunque seguramente esté un poco turbia.

Si todavía estuviera con color verde, repetir el procedimiento de días anteriores hasta que se vayan las algas.

Como el filtro estará lleno de los residuos de las algas, realiza otro contralavado. Deja todo el día la depuradora funcionando.

No se podrá bañar nadie todavía porque el nivel de cloro es demasiado alto.

Día 4

El agua debería amanecer ya limpia y cristalina.

Si está más turbia de lo que te gusta, puedes utilizar un floculante de cartucho.

Seguramente no te puedas bañar todavía porque el nivel de cloro estará muy alto.

Pero puedes aprovechar para ajustar el pH, ya que habrá subido por la aportación de toda la lejía.

Corrige el pH con aguafuerte para bajarlo, y mantén la depuradora encendida al menos unas horas más.

Día 5

Si has hecho todo bien, lo más normal es que el agua esté muy bien.

Dependiendo de algunos factores, el cloro puede haber bajado lo suficiente o no. Recuerda que para bañarte debería estar por debajo de 5 ppm.

No está de más que tomes las medidas de nuevo de alcalinidad, pH y cloro.

El cloro debes tomarlo con test que pueda medir niveles de cloro por encima de 10 ppm.

Si hay algo que no esté perfecto, corrige siempre en el orden: primero alcalinidad, segundo pH, y por último el cloro. Y siempre espera un día entre uno y otro.

Lo más normal es que en los días 5 ó 6 puedas ya bañarte. Pero no nos hagas caso, y mide el cloro, por favor.

Cómo eliminar las algas durante la supercloración

Con un cepillo de algas frote la mayor cantidad posible de paredes y piso de la piscina. Cuantas más algas pueda liberar de las paredes, mejor.

Cualquier residuo restante puede ser tratado posteriormente con un cloro una vez que se libre la capa superior.

Para eliminar las algas de forma definitiva, vimos una serie de pasos a seguir, que resumo aquí:

  1. Cepille las paredes y el suelo de su piscina.
  2. Aspirar manualmente el suelo de la piscina.
  3. Comprobar el pH del agua y la dureza.
  4. Choque doble, triple o cuádruple.
  5. Poner el filtro en marcha para aclarar el agua.
  6. Volver a probar el agua y medir el pH.
  7. Limpiar el filtro de la piscina.

Algas verdes, amarillas y negras

La alga verde es un problema que se multiplica rápidamente en su piscina, sobre todo cuando no tiene suficiente cloro libre en el agua.

Se le llama comúnmente alga mostaza. Sabrá que tiene algas amarillas si ves algo parecido al polen o arena grumosa acumulados en las esquinas y en el piso de su piscina.

Las algas negras hunden sus raíces profundamente en las paredes de la piscina, lo que la hace increíblemente resistente al cloro.

Para un poco de algas verdes, duplica el tratamiento habitual. Para alto contenido de algas color verde oscuro, triplique la dosis.

Algas color mostaza, este material puede soportar una gran cantidad de cloro, por lo que se triplica la descarga para matarlo por completo.

Algas negras, estas son realmente difícil de matar, necesita una descarga cuádruple.

Para mucosidad color rosa, recuerde, son bacterias, no son realmente algas, así que trátelo como trataría cualquier problema bacteriano. Descarga cuádruple.

Algas localizadas en paredes o suelo

Si tu piscina tiene algas arraigadas en las superficies (suelo o paredes), puedes mejorar el proceso descrito arriba extendiendo granos de tricloro por el fondo en cantidad moderada, y cepillar a conciencia en todos los sentidos, restregando los granitos por todos los focos de algas.

Ten en cuenta que el cloro sólido en contacto con el liner, polyester o pintura puede decolorarlos.

Por este motivo, si tu piscina es de estos materiales, intenta evitar este consejo, y realizar solo la supercloración.

Qué hacer si las algas reaparecen

Si te descuidas y el nivel baja, las esporas de las algas comienzan a germinar, y en 12-24 horas puedes tener la piscina verde.

Los algicidas son químicos preventivos, para que no aparezcan algas, pero no sirven de nada cuando ya han hecho acto de presencia.

Cuando las hayas quitado, si quieres que no vuelvan a aparecer, lo mejor es que mantengas siempre un nivel de desinfectante adecuado (1-3 ppm de cloro, ó 2-4 ppm si utilizas bromo).

Nuestro consejo es que siempre tengas el nivel de cloro correcto, y nunca utilices algicidas.

Si con el tiempo vuelves a tener episodios frecuentes de algas, y siempre has tenido un nivel adecuado de desinfectante/oxidante (cloro, bromo, etc) porque lo tienes automatizado, y también tienes el pH y el ácido isocianúrico en niveles correctos, en este caso es posible que tengas un nivel alto de fosfatos.

Los fosfatos se utilizan como fertilizantes porque tienen nutrientes vitales para las plantas, y a las algas les encantan.

Lo más normal es que hayan llegado mediante los jardineros, o por el viento, o con los bañistas que las llevan del césped al agua.

En este caso deberías utilizar un neutralizador de fosfatos, y si la concentración es superior a las 10 ppm lo mejor es primero vaciar la piscina hasta que llegues a ese nivel de fosfatos, y después utilizar neutralizador.

Mantenimiento después de la supercloración

Una vez que tu piscina está en marcha, el mantenimiento regular es clave para mantener el agua en perfectas condiciones.

Aunque el clorador salino es automático, es importante verificar regularmente los niveles de pH y cloro.

Verifica los niveles de sal y ajusta según sea necesario para mantener el equilibrio adecuado.

Revisa periódicamente las celdas del clorador para evitar la acumulación de calcio. Si notas incrustaciones, límpialas según las indicaciones del fabricante.

Revisa la concentración de sal al menos una vez al mes. Añade más si ha disminuido por lluvias o recambio de agua.

Mantén el sistema de filtración funcionando al menos 8-12 horas diarias, especialmente en épocas de mayor uso.

La pérdida de sal en la piscina se produce por las reposiciones de agua que se hacen normalmente para contrarrestar la evaporación, el agua que sacan los bañistas, etc.

También es necesario medir el cloro libre y cloro combinado para garantizar que los niveles de cloro están dentro del rango deseado.

Las mediciones de cloro que hemos mencionado arriba son de cloro libre, también llamado cloro activo.

El reactivo más común para medir cloro libre es el DPD1. No utilices reactivos que se llaman DPD3 u OTO, ya que éstos miden el cloro total (cloro total = cloro libre + cloro combinado).

Controles del clorador salino que ayudan a evitar nuevas algas

Es recomendable que el clorador salino siempre vaya acompañado de una bomba peristaltica con sonda de pH, que va a ahorrarnos también mucho tiempo al controlar el pH y dosificar el minorador de pH cuando sea necesario.

Tener el pH controlado es fundamental (entre 7,2 y 7,6) para que el agua de la piscina esté equilibrada.

Uno de los principales y más visibles síntomas de no tener el pH en su rango adecuado, aunque no el único, es que el cloro deje de desinfectar, y que el agua se acabe poniendo sucia y verde.

Los reguladores de pH permiten la comprobación del nivel e inyección del reductor de pH en caso necesario.

Las células autolimpiables realizan automáticamente una limpieza para un funcionamiento óptimo.

Los programadores permiten el control y la automatización de las horas de funcionamiento.

La super cloración es una opción para aumentar la generación de cloro en los momentos críticos que es necesario tener el agua a punto en poco tiempo.

Instalación y dimensionado del clorador

Un factor esencial que puede determinar el éxito o el fracaso en un sistema de cloración es el dimensionado de la instalación.

Si cometemos el error de montar un modelo de menor capacidad, intentando ahorrar en el gasto inicial, probablemente debemos consumir mayor cantidad de electricidad, desgastemos antes la célula cloradora, incluso es posible que debamos añadir productos químicos en los días más soleados y calurosos, porque producimos menos cloro del que se destruye a causa del sol.

Volumen de la piscina (en metros cúbicos, m³): Este es el factor más importante. Necesitas saber cuántos metros cúbicos de agua tiene tu piscina (Largo x Ancho x Profundidad media).

Producción de cloro (gramos por hora, g/h): Es la especificación clave del clorador. Indica cuánto cloro es capaz de generar por hora de funcionamiento.

La producción necesaria depende del volumen de la piscina, el clima, el uso y número de bañistas, la exposición al sol y la presencia de cubierta.

Se suele recomendar calcular entre 1.5 y 2.5 g/h por cada 10 m³ de agua.

Es muy recomendable elegir un modelo que esté un poco por encima de tus necesidades calculadas (sobredimensionar ligeramente).

Esto permite que el equipo trabaje menos horas al día, alargando su vida útil, y te da margen para situaciones de alta demanda, olas de calor o muchos bañistas, usando el modo “boost” o supercloración.

La instalación debe realizarla preferiblemente un profesional cualificado.

Se intercala la célula electrolítica en la tubería de retorno de agua a la piscina, siempre después del filtro y de cualquier sistema de calefacción.

El cuadro de control se fija en la pared del local técnico, cerca de la célula y del cuadro eléctrico de la piscina.

Con la sal disuelta y el sistema de filtración en funcionamiento, es momento de calibrar el clorador salino.

Enciende el clorador y ajusta el nivel de producción de cloro según las necesidades de tu piscina. Generalmente, se recomienda comenzar con un ajuste medio y luego monitorear los niveles de cloro.

Utiliza un kit de prueba de cloro para asegurarte de que los niveles se encuentren entre 1 y 3 ppm.

Medidas preventivas contra las algas

Mantenerse al día con lo básico también contribuirá en gran medida a prevenir las algas.

Mantenga la química de la piscina equilibrada.

La bomba debe funcionar de 8 a 12 horas por día.

Antes de permitir que el equipo de la piscina, los flotadores y los juguetes entren en su piscina, asegúrese de haberlos limpiado a fondo.

Así como los accesorios de la piscina pueden introducir algas, también pueden hacerlo los trajes de baño, especialmente si se han usado en el mar.

Asegúrese de lavar, no solo enjuagar, su traje de baño antes de usarlo en la piscina.

Si la superficie de su piscina de hormigón más antigua necesita repavimentación, no espere. Las superficies agrietadas son lugares perfectos para esconder las algas.

Con la luz directa del sol el cloro se evapora con facilidad, por ello es mejor depurar en las horas de luz solar directa a la piscina.

Mantener los parámetros químicos del agua estables es mucho más sencillo si se aísla el vaso de las lluvias y la radiación solar directa.

Precauciones durante el tratamiento

Por supuesto, durante todo el proceso descrito arriba está prohibido el baño. No debe haber baños hasta que la concentración de cloro no baje de las 5 ppm.

Nunca, nunca, utilizar cloro de choque o pastillas de cloro, ya que agregarían gran cantidad de ácido isocianúrico, y ya hemos explicado lo malo que puede ser en concentraciones altas.

Manejar todos los químicos con precaución. Leer las etiquetas de cuidados de los productos químicos, y seguir las debidas precauciones.

Sobre todo, cuidado con piel y ojos, y con inhalar los vapores.

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