Cuando una caldera de gasoil no arranca y los filtros parecen estar limpios, el problema puede encontrarse en cualquier punto del recorrido del combustible: el depósito, las tuberías, la bomba, el purgador, el quemador o los dispositivos de control. La presencia de aire en las tuberías impide que el gasoil llegue correctamente al quemador. Suele ocurrir tras quedarse sin combustible o después de una intervención en el circuito.
Si el tanque de gasoil está vacío o el combustible está contaminado, la caldera no podrá arrancar. Un depósito sucio o mal mantenido es la causa raíz de muchos fallos recurrentes. Por eso, antes de desmontar componentes, conviene seguir una comprobación ordenada y distinguir entre una falta de suministro y una avería propia del quemador.
Qué significa que no llegue gasoil al quemador
El quemador es el motor de tu caldera; es donde se mezcla el aire y el gasoil para generar la llama. Para que funcione correctamente, el combustible debe salir del depósito, avanzar por las tuberías, atravesar el filtro, llegar a la bomba y alcanzar la boquilla inyectora con la presión adecuada.
Los filtros son esenciales para mantener el gasoil limpio antes de que llegue al quemador. Sin embargo, que el filtro esté limpio no descarta una obstrucción en otra zona, una entrada de aire, una bomba defectuosa, una tubería dañada o un problema en el depósito.
- Falta de suministro de combustible: Parece obvio, pero es la causa número uno.
- Aire en el circuito: Si el depósito se vació por completo recientemente, es probable que haya entrado aire en las tuberías al rellenarlo.
- Filtros obstruidos: El gasoil puede contener impurezas y sedimentos (lodos) que se depositan en el fondo del tanque.
- Si el tanque de gasoil está vacío o el combustible está contaminado, la caldera no podrá arrancar.
- La presencia de aire en las tuberías impide que el gasoil llegue correctamente al quemador.
- Un problema habitual de por qué no arranca la caldera de gasoil es el quemador.
Comprobaciones iniciales antes de purgar el circuito
1. Comprueba el nivel real del depósito
Verifica visualmente el nivel real del depósito (usando una varilla si es posible). Asegúrate de que el tanque tiene suficiente gasoil.
Si acabas de rellenar el depósito tras haberlo vaciado, es posible que necesites esperar una hora para que los lodos se asienten antes de encenderla. En estas circunstancias, la caldera puede no volver a funcionar por sí sola después de llenarla.
El diésel que se vende en las gasolineras puede reemplazar al aceite para calefacción hasta programar una entrega de combustible para tu caldera. Ambos combustibles son casi iguales. Otra opción es el diésel para uso fuera de carretera que normalmente está teñido de rojo.
Nunca añadas gasolina a un depósito de aceite para calefacción doméstico.
2. Revisa el termostato, los fusibles y el interruptor
Comprueba que el termostato está en la temperatura correcta y que no hay cables sueltos.
Revisa los fusibles y el interruptor si la caldera no enciende. Si después de pulsar el botón de reinicio la caldera no enciende en aproximadamente 60 segundos, revisa los fusibles y el interruptor. Cambia o reinicia los fusibles necesarios. Volvemos a intentar reiniciar de nuevo la caldera.
3. Observa la luz roja de bloqueo
La luz roja indica que el quemador ha intentado arrancar y ha fallado. En muchos modelos, tras resolver la causa, basta con pulsar el botón de reinicio de la caldera.
La mayoría de calderas tienen un botón de “Reset” o desbloqueo. Puedes pulsarlo una sola vez. Si la caldera arranca y vuelve a bloquearse, no insistas.
Si la caldera presenta una opción de reinicio, debe haber dos tuberías de cobre que van desde el tanque de combustible hasta la bomba. Si esta no cuenta con tuberías, el combustible podría purgarse desde un accesorio.
Si no encuentras con facilidad el botón de reinicio, consulta el manual del usuario.
Por qué puede haber aire aunque los filtros estén limpios
El aire puede entrar en el circuito cuando el depósito se queda completamente vacío, después de cambiar un filtro, al sustituir una tubería o cuando existe una unión que no sella correctamente en el lado de aspiración.
Si sospechas que hay aire en las tuberías, purgar el sistema puede resolver el problema. Aunque no hay aire en la caldera, te recomendamos que hagas una purga una o dos veces al año.
Una purga correcta debe continuar hasta que por el purgador salga un flujo ininterrumpido de combustible, sin burbujas de aire.
Cómo purgar la línea de combustible de la caldera
Material necesario
Para purgar la caldera se necesitará lo siguiente:
- un tubo flexible de 0,64 cm (1/4 de pulgada)
- un recipiente (por ejemplo, un bote de café o una botella de agua de 1 litro, para atrapar el combustible)
- un material absorbente de combustible (como la arena, la arcilla sin grumos o la arena para gatos)
- un trapo (para limpiar el combustible)
- una llave apropiada (normalmente de 9,5 mm o 3/8 de pulgada)
Es necesario, poner un recipiente bajo las tuberías de purga. Si esta no cuenta con tuberías, el combustible podría purgarse desde un accesorio. Necesitas poner un recipiente bajo dicho accesorio para atrapar el combustible que va a expulsar.
Elige un recipiente de gran tamaño en vez de uno demasiado pequeño. Ya que si el combustible rebalsa el recipiente, puede generar un enorme desorden.
Utiliza un recipiente limpio y seco para purgar el combustible desde la bomba de la caldera. Así, podrás regresar y volver a utilizar el combustible una vez drenado.
El drenaje de la tubería de combustible de la caldera puede causar un gran desorden, por ello aconsejamos que utilice un par de guantes durante la purga del combustible.

Apaga la caldera
Apaga la caldera. Esta debe tener un interruptor de palanca. Ponlo en “Off” (apagado). Es posible que el botón de reinicio haya apagado la caldera de forma automática. Si es así, lo indicará mediante una luz roja de “On” (encendido) junto al botón de reinicio.
Cuando el apagado automático del botón de reinicio está activado, ya no necesitas poner el interruptor de palanca principal en “Off”.
Localiza el purgador y conecta el tubo
Localiza la válvula de purga. Por lo general, está ubicada al lado de la bomba de combustible, en la posición de las 4 o las 8. El purgador tiene el aspecto con la forma de una tuerca de cabeza hexagonal como, por ejemplo, llave de 9,5 mm (3/8 de pulgada).
Debes localizar las tuberías de combustible que van hacia y desde la bomba de combustible. Lo encontrará al lado izquierdo del quemador.
Conecta un tubo de nailon al purgador. Poner el recipiente en el suelo cerca del purgador. Mete el tubo en el purgador de modo que cuelgue. El tubo debe llegar hasta el fondo del recipiente, el cual servirá para recoger el combustible.
Afloja el purgador. Una vez que el tubo esté conectado al purgador, debes aflojarlo con una llave, girándola hacia la izquierda.
Asegúrate de que la llave encaje con suavidad en el purgador. No lo aflojes o lo ajustes con demasiada fuerza. Si desmontas el purgador, podría resultar muy costoso perforarlo.
Abre el purgador y elimina el aire
Enciende la caldera y abre el purgador. Cambiamos el interruptor de la caldera de “Off” a “On”. Seguidamente, gira la válvula de purga media vuelta hacia la izquierda. El tubo debe expulsar una mezcla de combustible y aire.
La fuerza del combustible y el aire que pasa por el tubo puede hacer que este se mueva. Deberás sujetar el tubo y el recipiente para evitar derrames involuntarios.
Podría ser necesario pulsar el botón de reinicio para encender la caldera. Sigue las instrucciones del manual del usuario.
Abrir más o menos la válvula puede aumentar o disminuir el ritmo al que se drena el combustible. Ajústalo conforme sea necesario.
Retira por completo el tornillo de purga para lograr un buen flujo. Apaga la caldera cuando haya empezado el flujo. Cambia el tornillo y reinicia la caldera mediante la purga.
Continúa hasta obtener combustible sin burbujas
Purga la tubería hasta que solo salga combustible. Tras unos cuantos segundos, el purgador debe empezar a expulsar un flujo ininterrumpido de combustible. Después deja drenar la tubería por unos cuantos segundos para asegurarte de que se ha eliminado el aire por completo.
Cierra el purgador girándolo hacia la derecha hasta quede firme.
En algunos casos, si la bomba está lejos del tanque de combustible, podría ser necesario purgar la tubería hacia el recipiente varias veces hasta retirarle todo el aire.
Si la caldera funciona adecuadamente, debes observar un fuego o brillo naranja, ubicada en la parte delantera de la caldera.
Si la caldera no vuelve a encenderse, deberás drenar una vez más la tubería según lo explicado anteriormente.
Desbloqueo de seguridad
Si has presionado varias veces el botón de reinicio, es posible que la función de bloqueo de seguridad esté impidiendo que lo vuelvas a presionar. Para restablecerlo, mantenlo presionado por 35 segundos y luego suéltalo.
Advertencia de seguridad: la mayoría de calderas tienen un botón de “Reset” o desbloqueo. Puedes pulsarlo una sola vez. Si la caldera arranca y vuelve a bloquearse, no insistas.
Qué hacer si no sale combustible por el purgador
Si no hay ninguna descarga del purgador, es probable que haya un problema con la bomba, una obstrucción en el filtro o algún daño en la tubería de combustible que le impiden drenarse.
Comprueba primero el nivel del depósito, luego el estado de los filtros y por último purga el sistema para eliminar posible aire en el circuito.
Revisa las tuberías de suministro
Verifica el estado de las tuberías de suministro de combustible. Si los tubos están aplastados, doblados o dañados, es probable que estén privándola de combustible.
Las tuberías con fugas impiden que el combustible llegue al quemador. Por lo tanto, debes cambiar los tubos.
Los tubos para caldera los podrá comprar en ferreterías y en las tiendas de artículos para el hogar. Cuando realices el cambio de dichos tubos la caldera debe de estar apagada.
Coloca periódico, una lona protectora o un recipiente por debajo de los tubos que vas a cambiar para impedir un desorden.
Purga el filtro de combustible
Si la caldera no vuelve a arrancar después de purgar la tubería, retira el aire del filtro. Por lo general, se encuentra cerca de la tubería de combustible, cerca del tanque de combustible o la caldera.
Afloja cuidadosamente el tornillo de 0,64 cm (1/4 de pulgada) está situado en la parte superior del filtro con una llave apropiada hasta escuchar el escape del aire.
Déjalo purgar. Cuando el combustible empiece a formar burbujas alrededor del tornillo, ciérralo dejándolo en la posición en la que lo encontraste.
Comprueba el filtro aunque parezca limpio
Algo tan sencillo como un filtro sucio puede ser la respuesta a por qué no arranca la caldera de gasoil. Sin embargo, un filtro aparentemente limpio puede ocultar una restricción en el paso, una junta deteriorada o una entrada de aire.
Cambia el filtro de combustible si es necesario. Los kits de filtros para calderas de aceite los puedes comprar en las tiendas de artículos para el hogar.
Las distintas calderas requieren distintos procedimientos para cambiar de filtro. Deberás seguir las instrucciones del manual del usuario para un buen funcionamiento.
Los kits de repuestos incluyen juntas y sellos nuevos para los tornillos del filtro. Utiliza las piezas nuevas para lograr óptimos resultados.
Cuando cambies el filtro asegúrate de que todas la piezas y accesorios estén bien ajustados.
La bomba de gasoil: una causa frecuente cuando el filtro está limpio
La bomba de gasoil puede no aspirar combustible aunque el filtro no presente suciedad visible. El problema puede estar relacionado con aire persistente, desgaste interno, una obstrucción en la aspiración, una presión incorrecta o una fuga en las conexiones.
Rozamiento metálico: Suele provenir de la bomba de gasoil o del motor del ventilador.
Si no hay ninguna descarga del purgador, es probable que haya un problema con la bomba, una obstrucción en el filtro o algún daño en la tubería de combustible que le impiden drenarse.
Las fugas de combustible pueden provenir de un latiguillo flexible agrietado, de una junta del filtro o de la propia bomba de gasoil. El olor será penetrante y persistente.
Cuando existe una avería de bomba, la comprobación de presión y caudal debe realizarse con instrumentos adecuados. Una intervención incorrecta puede provocar nuevas entradas de aire o daños en las conexiones.
El depósito y los lodos: el origen de muchos fallos recurrentes
El gasoil puede contener impurezas y sedimentos (lodos) que se depositan en el fondo del tanque.
Un depósito sucio o mal mantenido es la causa raíz de muchos fallos recurrentes. Si quieres evitar la desesperación de saber por qué no arranca la caldera de gasoil, intenta mantener el depósito en buen estado con un correcto mantenimiento del depósito.
Si acabas de rellenar el depósito tras haberlo vaciado, es posible que necesites esperar una hora para que los lodos se asienten antes de encenderla.
Es posible que las tuberías de la caldera estén obstruidas por bacterias o lodo, lo que requiere la intervención de un técnico ya que el podrá purgar y limpiar las tuberías.
En Rafibra nos especializamos en el mantenimiento y limpieza de depósitos de combustible.
Cuando el quemador recibe combustible pero no genera llama
Si el combustible llega al quemador, pero la caldera continúa bloqueándose, el fallo puede encontrarse en la boquilla, los electrodos, la fotocélula, el ventilador o la regulación de la combustión.
Fotocélula sucia
Dentro del quemador existe un componente llamado fotocélula. Su trabajo es “ver” la llama. Si la fotocélula está sucia por hollín o polvo, no detectará el fuego aunque este se haya encendido correctamente.
Boquilla inyectora desgastada
Boquilla inyectora desgastada: La boquilla pulveriza el gasoil en gotas microscópicas.
El objetivo de regular el caudal de combustible que llega a la boquilla, es optimizar su utilización factual y evitar que el combustible se use sin ser quemado del todo, ya que esto provocaría una inaceptable ineficacia de combustible (prohibida por las normativas españolas y europeas actuales) y un aumento de las emisiones contaminantes.
La boquilla del quemador debe ser la idónea para tu tipo de caldera según su potencia y según la presión de inyección de gasoil.
Electrodos desajustados
Electrodos desajustados: La chispa que enciende el gasoil salta entre dos electrodos.
Si la separación o la posición de los electrodos no es correcta, la chispa puede ser débil, desplazarse o no encender adecuadamente la pulverización de la boquilla.
Termostatos y sensores
Los termostatos y sensores en mal estado también provocan fallos de arranque.
Comprueba que el termostato está en la temperatura correcta y que no hay cables sueltos.
Ruidos anormales durante el arranque
Una caldera en buen estado emite un zumbido constante y suave.
- Explosiones al arrancar: Si escuchas un “bum” fuerte cada vez que la caldera enciende, significa que el encendido se está retrasando. Se acumula demasiado gasoil antes de que salte la chispa, y cuando finalmente prende, lo hace de golpe.
- Silbidos o gorgoteos: Generalmente indican presencia de aire en el sistema de agua o una presión insuficiente.
- Rozamiento metálico: Suele provenir de la bomba de gasoil o del motor del ventilador.
Una explosión al arrancar no debe resolverse insistiendo con el botón de reinicio. La acumulación de combustible puede aumentar el riesgo y requiere revisar el encendido, la boquilla, la ventilación y la regulación.
Humo, olor y combustión incorrecta
Una caldera de gasoil moderna y bien ajustada no debe emitir humo visible por la chimenea, ni generar olores fuertes en la sala de calderas.
Cuando un quemador de gasoil está mal regulado, enseguida se nota. Lo principal es que la llama comienza a adquirir un color inadecuado y a generar exceso de hollín.
Básicamente se dice que un quemador está mal regulado cuando produce mala combustión. Lo esencial para que una combustión sea correcta o incorrecta es el equilibrio adecuado entre el combustible (en este caso gasoil) y el comburente (en este caso aire).
Humo negro
Humo negro: Indica una mezcla “rica”. Hay demasiado gasoil y poco aire en la combustión. Esto genera muchísimo hollín, que se adhiere a las paredes de la caldera actuando como aislante y reduciendo drásticamente el rendimiento.
Cuando los gases que salen de la chimenea contienen humo negro, ello es indicio de falta de aire.
Gasto mayor de combustible debido a la mala combustión. La factura de combustible comienza a subir sin que puedas explicarte bien por qué y sin que la caldera presente averías visibles. Esto se nota especialmente cuando la mezcla para la combustión tiene tendencia al exceso de gasoil y no de aire.
Humo blanco
Humo blanco: Suele indicar exceso de aire en la mezcla o, peor aún, presencia de agua en el gasoil.
En cambio, si hay demasiado aire, los gases contienen humo blanco denso.
Humo normal
Lo correcto es que la chimenea expulse humo transparente, levemente gris.
El humo visible en la chimenea significa pérdida de energía y de dinero, mayor cantidad de emisiones contaminantes, y reducción de la vida útil del equipo.
El mal olor a gases quemados dentro de la vivienda es una señal de alarma crítica. Podría indicar que la chimenea está obstruida (quizás por un nido de pájaros o acumulación de hollín) o que la cámara de combustión no es estanca.
En caso de que el combustible gotee en el suelo alrededor de la caldera, para de inmediato. Es probable que la cámara de combustión esté atascada y que requiera de un mantenimiento adecuado antes de intentar hacer funcionar la caldera.
Quemador de gasoil se bloquea a los 2 segundos de arrancar ECOFLAM HERGON COMBOS
Por qué no conviene regular el quemador “a ojo”
El proceso de la combustión es básicamente una forma de oxidación. Se requiere una mezcla adecuada de combustible y aire (oxígeno y otros componentes como el carbono), y además unatemperatura de ignición específica para que el proceso de combustión no solo inicie sino que además se sostenga.
Una adecuada proporción entre combustible y aire es esencial. La mezcla de combustible y aire debe estar presente de manera continua y uniforme en el área de combustión.
Si no se aporta suficiente aire, la mezcla es rica en combustible y la llama tiende a reducirse o alargarse y a producir exceso de humo. La combustión será incompleta y los gases contendrán combustible inquemado (monóxido de carbono en vez de dióxido de carbono). El quemador aportará menos calor.
Cuando entra exceso de aire al quemador, ese aire se lleva consigo una parte del calor desprendido en el hogar, y lo expulsa al exterior a través de la chimenea. Esto es un desperdicio de combustible y de calor, y es precisamente lo que intentan remediar las modernas calderas de condensación.
No obstante, la combustión debería ocurrir siempre con un leve exceso de aire, ya que eso garantiza que todo el combustible se queme correctamente y genere la mayor cantidad posible de calor. Esto además reduce la cantidad de humo y los depósitos de hollín, y mantiene tu caldera dentro de los estrictos parámetros anticontaminantes.
La combustión correcta del combustible genera dióxido de carbono (CO2), por lo que se dice que, a mayor índice de dióxido de carbono en la salida de gases, mayor eficiencia de combustible está teniendo el quemador.
El grado de combustión en el quemador se regula mediante el ajuste del gasto de combustible, de la cantidad de aire, y además ajustando los elementos que producen la mezcla de combustible/aire. Para lograr esto hay que utilizar el sistema de controles de la caldera.
Una de estas herramientas es el analizador de combustión, cuya función es precisamente medir los niveles de gases contaminantes que resultan de una combustión incorrecta.
Regular el quemador solamente tomando en cuenta el color y el tamaño de la llama, es una práctica que no recomendamos en absoluto.
Aunque en realidad se trata de un problema menor, lo cierto es que regular el quemador es una tarea especializada, que debes poner en manos de un técnico bien cualificado.
Los técnicos de calderas poseen conocimientos, experiencias y herramientas que les permiten realizar esta labor con mucha exactitud.
Secuencia recomendada de diagnóstico
- Comprueba primero el nivel del depósito.
- Revisa el estado de las tuberías de suministro.
- Comprueba el estado de los filtros y sus juntas.
- Revisa los fusibles y el interruptor.
- Comprueba el termostato y los sensores.
- Purga el sistema para eliminar posible aire en el circuito.
- Observa si el purgador expulsa combustible de forma continua.
- Si el combustible llega al quemador, revisa la boquilla, los electrodos y la fotocélula.
- Si aparece humo, olor o una combustión irregular, solicita una regulación profesional.
Antes de llamar al técnico, comprueba el nivel del depósito y el estado de los filtros.
Sin embargo, si el combustible está contaminado o los filtros están obstruidos, la caldera tampoco será capaz de responder a esa demanda.
Situaciones en las que debes detenerte
Debes tener cuidado al manipular y trabajar con sustancias combustibles como el fuego y el aceite.
Cualquier fluido que veas debajo de la caldera es una señal negativa.
Suelen deberse a una subida excesiva de presión. Si la presión del circuito supera los 3 bares, la válvula de seguridad se abre para liberar agua y evitar que la caldera explote.
Las fugas de gasoil son mucho más peligrosas y contaminantes. Pueden provenir de un latiguillo flexible agrietado, de una junta del filtro o de la propia bomba de gasoil. El olor será penetrante y persistente.
El mal olor a gases quemados dentro de la vivienda es una señal de alarma crítica.
Si la caldera arranca y vuelve a bloquearse, no insistas.
En caso de que el combustible gotee en el suelo alrededor de la caldera, para de inmediato.
No intentes sustituir una pieza, desmontar la bomba o regular la combustión si no dispones de conocimientos y herramientas adecuadas.
Mantenimiento para evitar que vuelva a entrar aire o suciedad
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) aconseja una revisión anual para calderas de gasoil.
No es solo un trámite burocrático; es una inversión.
Nunca dejes sin realizar los mantenimientos periódicos a la caldera y el quemador.
Los filtros y tuberías de combustible deben mantenerse siempre limpios.
Cualquier fuga de combustible debe limpiarse al instante.
Mantén las entradas y salidas de aire a la caldera en óptimas condiciones.
Una revisión anual permite comprobar el depósito, limpiar los lodos, revisar la estanqueidad de las conexiones, verificar la bomba, sustituir filtros y ajustar el quemador.
Si tu caldera falla con frecuencia, puede que sea más rentable cambiarla que seguir reparándola.
Cuando los remedios caseros como revisar el termostato o la presión no funcionan, es momento de confiar en expertos.
Es posible que las tuberías de la caldera estén obstruidas por bacterias o lodo, lo que requiere la intervención de un técnico ya que el podrá purgar y limpiar las tuberías.
Si es necesario, llama a un profesional.
En Saneamientos Pereda llevamos más de 50 años trabajando con instalaciones de gasoil en Bizkaia.
Las calderas de gasoil son máquinas resistentes, pero requieren atención. La seguridad de tu hogar y la eficiencia de tu consumo energético dependen del estado de tu caldera. Ante la duda, la prevención y el asesoramiento profesional son siempre la mejor estrategia.
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