La nueva depuradora del Lagares comienza a funcionar en periodo de pruebas

La nueva depuradora del Lagares, en Vigo, comenzó a funcionar en periodo de pruebas tras más de cuatro años de trabajos en la misma parcela de Coruxo donde se había levantado la antigua planta. La infraestructura estará los próximos dos meses «en pruebas» antes de iniciar la fase de puesta en marcha, que se prolongará durante un año.

La nueva EDAR es capaz de admitir caudales de hasta 12 m³/s y tiene una capacidad de tratamiento en términos de contaminación de hasta 800.000 habitantes-equivalentes, frente a los 200.000 habitantes para los que estaba pensada la antigua estación. Las obras tienen como objetivo evitar los alivios directos a la desembocadura del río Lagares y conseguir que la calidad del efluente cumpla con los límites exigidos por la Unión Europea.

Inicio de las conexiones con la red de Vigo

La sociedad estatal Aguas de las Cuencas de España (Acuaes) del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente inició los trabajos de conexión de la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Lagares con los colectores generales de la ciudad, de forma que se puso en servicio la nueva instalación, que supuso una inversión superior a los 125 millones de euros.

La infraestructura de saneamiento, construida durante los últimos cuatro años en la misma parcela que la antigua depuradora de Coruxo, incorporó un colector en su actual ubicación, mientras que posteriormente se conectó definitivamente el colector de margen de la ría. Los siguientes trabajos fueron los de conexión de los colectores de margen del río Lagares.

A lo largo de la primera jornada se incorporó un pequeño colector de la zona de Coruxo, mientras que para las dos semanas siguientes quedó pendiente la conexión de los colectores de margen del río Lagares. La duración prevista para la totalidad de los trabajos era de tres semanas.

Para permitir la entrada de agua residual a la nueva EDAR, se realizaron las conexiones de los colectores actuales con las nuevas conducciones ejecutadas como parte de las obras. La nueva EDAR estuvo en pruebas de funcionamiento durante un plazo aproximado de dos meses antes de comenzar la fase de puesta en marcha, que se prolongó durante un año.

Una planta diseñada para 800.000 habitantes-equivalentes

El proyecto fue concebido para responder a los requisitos establecidos por la Directiva 91/271/CEE para zonas sensibles con poblaciones superiores a 100.000 habitantes, dotando al área metropolitana de una infraestructura capaz de gestionar caudales de hasta 12 m³ por segundo.

La nueva instalación ha multiplicado por cuatro la capacidad hidráulica de la antigua planta y alcanza una capacidad de tratamiento equivalente a 800.000 habitantes, reforzando significativamente la protección del entorno costero y de la ría de Vigo.

CaracterísticaNueva EDAR del LagaresAntigua depuradora
Capacidad de población800.000 habitantes-equivalentes200.000 habitantes
Caudal máximo admisible12 m³/s1.500 litros por segundo de depuración total
Emisario3.798 metrosSin el nuevo sistema de evacuación

La planta puede depurar totalmente 1.500 litros por segundo, pero recibe unos 3.000, de modo que la mitad se va a la ría con sólo un tratamiento primario, mezclada con el resto. La nueva infraestructura fue proyectada precisamente para responder a la insuficiencia de capacidad de la instalación anterior.

Con esta obra se trataba de evitar una multa de la Unión Europea, que consideraba insuficiente la calidad del agua en la ría de Vigo para la cría de moluscos. También era una necesidad imperiosa para la ciudad, porque la anterior depuradora no tenía capacidad suficiente.

El colector de llegada y las conducciones bajo la marisma

Dentro de las nuevas conducciones destaca como principal elemento el colector de llegada, una tubería de 2,5 metros de diámetro y unos 420 metros de longitud que desde la margen derecha del Lagares cruza bajo la marisma hasta llegar a la nueva EDAR a unos 15 metros de profundidad.

Para permitir la entrada de agua residual a la nueva planta de tratamiento de aguas, se realizaron en las últimas semanas las conexiones de los colectores actuales con las nuevas conducciones ejecutadas como parte de las obras.

El nuevo emisario submarino

La actuación de saneamiento y depuración en Vigo ha incluido la construcción de un emisario de 3.798 metros, con un tramo terrestre y otro submarino, además de los trabajos de ampliación de la acometida eléctrica para suministrar energía a la nueva instalación.

El emisario consta de dos tramos: el primero, terrestre, con una longitud de 776 metros, y el segundo, submarino, de 3.016 metros de longitud. El tramo terrestre va desde la EDAR de Lagares hasta la playa de Samil, mientras que el submarino continúa desde este último punto hasta alcanzar una profundidad media de vertido cercana a los 36 metros.

El nuevo emisario conducirá el efluente de la nueva EDAR desde una cámara de carga situada en el recinto de la depuradora y dotada de un sistema de bombeo que entrará en funcionamiento de un modo programado según la combinación de los valores del caudal y las cotas de marea.

En fechas recientes se llevó a cabo el fondeo del último tramo pendiente, de 437 metros de longitud, que contiene las 62 boquillas difusoras del flujo. Para su instalación fue necesaria la participación de equipos de buceadores que trabajaron en el entorno de los 40 metros de profundidad.

Seguidamente al fondeo, se colocaron los lastres necesarios para fijar la conducción al fondo. Las 62 boquillas difusoras desaguarán a la ría las aguas tratadas en Coruxo.

Esquema del emisario submarino de Vigo

Tratamiento biológico, terciario y desinfección

La de Vigo se convirtió en la EDAR por biofiltración más grande de España y en una de las mayores de Europa. Este proceso retira del agua residual la materia orgánica y los nutrientes, incluido el nitrógeno, en casi un 90%, así como buena parte de las emisiones de olores.

El tratamiento de biofiltración se complementa con un tratamiento terciario para eliminar el fósforo y con una desinfección para eliminar los microorganismos, que son el principal problema de la ría, mejorando la calidad del agua.

Además del tratamiento terciario, la nueva instalación incluye pretratamiento y tratamientos primario y secundario. La infraestructura incorpora soluciones destinadas a mejorar la calidad microbiológica de las aguas costeras y a evitar los alivios directos a la ría durante los episodios de tormenta.

Diseñada íntegramente por los equipos técnicos de OHLA y GS Inima, la EDAR de Lagares destaca por incorporar soluciones innovadoras que la sitúan entre las instalaciones más avanzadas de Europa.

Entre ellas sobresale un sistema de hidrólisis térmica de fangos, tecnología que incrementa el rendimiento de la digestión anaerobia y optimiza la producción de biogás para la generación de energía renovable.

Control de olores e integración urbana

Desde el punto de vista técnico y ambiental, la infraestructura incorpora avanzados sistemas de control y mitigación de impactos. Para el tratamiento de olores dispone de una solución biológica de desodorización tipo Biotrickling, capaz de minimizar eficazmente las emisiones odoríferas.

El complejo se integra en una gran estructura cubierta que reduce tanto la contaminación acústica como los olores, favoreciendo su convivencia con el entorno urbano.

Para una mejor integración paisajística se ha soterrado una tercera parte de sus 60.000 metros cuadrados de extensión, lo que equivale a seis campos de fútbol.

La nueva estación depuradora está situada en Coruxo, junto a la marisma del Lagares, en la misma parcela que ocupaba la antigua instalación.

Los problemas de la antigua depuradora

La depuradora del río Lagares decanta diariamente entre 40.000 y 50.000 kilos de lodos que hace diez años se vertían directamente a la ría. Sin embargo, la planta casi nunca funcionó bien.

La expansión de la pestilencia al vecindario fue el síntoma más llamativo y tuvo sus causas últimas en los desfases, algunos insalvables, del proyecto y la ejecución de la obra.

La planta empezó a funcionar hace diez años con el vecindario en pie de guerra por lo que comenzaba a percibir durante la fase de pruebas. Fraga dijo al inaugurarla que marcaba un hito en el saneamiento de la ría, y lo ha marcado, pero como chapuza, pese a las montañas de lodos que ha retenido en la década.

La instalación constituyó un caso insólito por su proximidad al vecindario. La zona de exclusión residencial para plantas de su tipo fija una distancia mínima de 300 metros desde los depósitos de fangos, la principal causa de pestilencia.

En el radio de 300 metros había 14 casas e incluso un vecino expropiado que vivía dentro del recinto de la depuradora viguesa.

Errores de diseño y limitaciones de espacio

Las siete auditorías realizadas entre 2004 y 2006 constataron dos errores de proyecto determinantes de problemas luego prácticamente insolubles.

Uno de ellos fue la construcción de dos digestores de 9.500 metros cúbicos de capacidad en lugar de los tres inicialmente previstos, de 6.400 metros cada uno. Además, los digestores no disponían de bocas laterales de acceso para su vaciado.

Cuando uno de los digestores falla o debe someterse a mantenimiento, no hay opción de controlar los fangos, que circulan por líneas comunes a los dos digestores, se mezclan, contaminan el funcionamiento del digestor activo y airean los olores.

Un tercer digestor hubiera permitido aislar el que estuviera parado, sin esos efectos. En vaciar el primero se emplearon cuatro meses.

El segundo error concernía a las previsiones de caudal y al solar preciso para ampliar las instalaciones. En la primera fase, correspondiente a 1997, no había ningún sistema para el tratamiento de gases.

En la segunda fase, correspondiente a 2000 e incorporando el tratamiento biológico, las piezas de la obra tuvieron que adoptar un diseño específico por lo exiguo del espacio.

«Difícilmente encajados sus elementos en la escasa superficie disponible, forzó a modificar el emplazamiento y la geometría de los nuevos decantadores secundarios y el reactor», señaló la concesionaria, a la sazón Seragua, hoy Aqualia.

Averías, olores y deficiencias operativas

La concesionaria mantuvo durante años un pulso con Augas de Galicia por los múltiples fallos de la planta que se le entregaba y que no quería recepcionar hasta verlos subsanados.

Sus informes remitían a inspecciones visuales por falta de soporte documental de la instalación, «con la falta de fiabilidad en las conclusiones que esto conlleva».

Las auditorías realizadas seis años después añadieron que ningún sistema de medición de los instalados merecía fiabilidad.

En el arranque, las averías estuvieron a la orden del día. Entre la lista de fallos e insuficiencias figuraban las ingentes cantidades de arena que se acumulaban y dañaban los equipos, la imposibilidad de atajar los intensos olores y la alta temperatura en la sala de cuadros, que ponía en riesgo los equipos electrónicos.

También se señalaron los baches y daños en la pavimentación de los viales y la ausencia de servicios higiénicos para el personal.

Los problemas de olores se planteaban, sobre todo entonces como ahora, con el arranque y el vaciado de los digestores, que también sufrían numerosas e importantes averías que los dejaban ocasionalmente fuera de servicio.

Auditorías y plan de choque

Las siete auditorías realizadas entre 2004 y 2006 incluyeron una de Esinpro, encargada por la concesionaria; cinco de Novotec, Ingeniería de Vertidos, Galaicontrol, ACT Sistemas y Ros Roca, encargadas por el Ayuntamiento; y una solicitada a la Universidad de Barcelona por los vecinos.

Informes y auditorías en mano, el pleno municipal aprobó en 2006 un plan de choque con financiación de la Xunta: 13 millones de euros para neutralizar las deficiencias y los olores.

También aprobó no ejecutar ninguna ampliación. El plan contemplaba cubriciones, calibración de los equipos de medida, nueva maquinaria y expropiaciones para crear la zona de exclusión.

Todo estaba en marcha cuando se desató la discusión sobre el plan general, la búsqueda de una ubicación alternativa y la decisión final de construir la nueva planta en el mismo lugar, totalmente cubierta.

El anuncio de la nueva depuradora replanteó el gasto previsto en la actual, que se quedó en nueve millones de euros, poniendo en cuarentena las expropiaciones.

Una puesta en marcha retrasada

Con unos meses de retraso sobre el cronograma previsto, las obras de la nueva estación depuradora del Lagares se encontraban en su fase final antes de comenzar la entrada en funcionamiento.

El Ministerio de Medio Ambiente había anunciado inicialmente que funcionaría en enero de 2016, pero el plazo se fue posponiendo por problemas técnicos surgidos en la colocación del emisario submarino.

Según informó el Ministerio, las obras se encontraban en su fase final, priorizando todos aquellos trabajos críticos para permitir la entrada de agua residual a la planta.

Durante los meses de verano se desarrollaron las pruebas preoperacionales y las labores de programación destinadas a verificar el correcto funcionamiento de los equipos electromecánicos instalados.

Tras iniciarse las obras de la estación depuradora en 2012, la instalación superó un periodo de pruebas de funcionamiento y durante ese año se desarrolló su proceso de puesta en marcha, que concluyó en mayo.

La puesta en marcha definitiva llegó casi un año después de lo anunciado inicialmente por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente.

Inversión y ejecución de la infraestructura

La inversión fue asumida por la Xunta y el Estado, con unos 120 millones de euros cada uno, mientras que el Concello aportó otros 10 millones.

La ampliación y modernización de la estación depuradora tuvo una inversión total en sus infraestructuras de 208,7 millones de euros.

En las obras de esta infraestructura trabajaron directamente, durante cinco años, más de 500 personas en los momentos punta y una media de 300 personas. En la explotación de la estación trabajan 40 personas a turnos.

La actuación de mejora del saneamiento de Vigo fue ejecutada por el Ministerio a través de la sociedad estatal Acuaes.

La ampliación de la acometida eléctrica incluyó la construcción de una subestación. Las obras de la subestación eléctrica se encontraban en una fase final de ejecución, con el tendido del cable de alta tensión y la realización de las pruebas necesarias para garantizar el correcto funcionamiento del equipamiento eléctrico instalado.

Impacto sobre la ría y la playa de Samil

Las obras de ampliación y mejora de la EDAR tienen como objetivo el tratamiento de las aguas residuales conducidas por la red de colectores para evitar los alivios directos a la desembocadura del río Lagares.

Este fue uno de los compromisos adquiridos por el Ejecutivo gallego en 2007 ante la Comisión Europea para evitar una multa millonaria que amenazaba a España por la contaminación en aguas destinadas al cultivo de moluscos.

La nueva instalación permite alcanzar unas exigentes calidades de vertido acordes con la normativa europea y evitar los alivios directos a la ría durante los episodios de tormenta.

La entrada en servicio de la planta ha contribuido a la mejora de la calidad microbiológica de las aguas costeras, permitiendo la recuperación de la Bandera Azul de la playa de Samil.

Una infraestructura de referencia

La modernización y ampliación de la EDAR de Lagares constituye una de las actuaciones más relevantes desarrolladas en España en materia de saneamiento y tratamiento de aguas.

La excelencia técnica, ambiental y arquitectónica de la EDAR de Lagares ha sido reconocida a nivel nacional e internacional.

Entre los galardones figura el Premio Acueducto de Segovia de Obra Pública y Medio Ambiente, otorgado por la Fundación Caminos y el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

La instalación también recibió el Premio a la Mejor Obra de Ingeniería de los XI Premios San Telmo 2019, concedido por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia por su carácter innovador.

Asimismo, recibió el Premio de Arquitectura y Rehabilitación de Galicia 2018, otorgado por la Xunta de Galicia; el Premio Gran de Área 2017, concedido por el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia; y el WEX Global 2016 Water & Energy Award, de carácter internacional.

Más recientemente, en 2021, la Confederación Nacional de la Construcción distinguió a la EDAR de Lagares como una de las obras de infraestructura que más han contribuido a mejorar la calidad de vida en España, destacando su dimensión, su innovación tecnológica y su aportación a la sostenibilidad ambiental.

Infografía de procesos de depuración de aguas

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