Para el Padre Vicente Mundina, conocido como «el cura de las plantas», las plantas son seres vivos que necesitan luz, ventilación, agua, tierra, abono y cuidados constantes. «Para que las plantas estén bonitas, hay que colocarlas en un lugar con mucha luz y ventilación, pero además, hay que darles cariño. Hablarles, cuidarlas y darles algunos mimos», explicó el sacerdote.
Su propuesta para cuidar plantas en interiores parte de observarlas y atender sus necesidades concretas. «Ahora en invierno hay que regar una vez cada semana o cada 10 días», apunta. Ya en materia de plantas señala el párroco que un truco infalible para saber si las plantas necesitan agua es escarba con el dedo y si notamos que la tierra está seca regar la planta.
La visión del Padre Mundina sobre las plantas y el ambiente
Con las dotes de gran comunicador que le avalan y el reconocimiento de sus aptitudes como conocedor del reino vegetal, el padre Vicente Mundina, conocido cariñosamente como «el cura de las plantas», presentó su nueva obra editorial «El gran libro de las plantas» en el hotel Monasterio de El Puerto. En su presentación, el padre Mundina destacó la capacidad de las plantas para percibir las circunstancias de su entorno.
Pero, no contento con descubrir las necesidades perceptivas de las plantas, señaló que «son celosas y delicadas. Responden a un ambiente hostil como una persona a la que no se trata con cariño o a la que se le grita con frecuencia». Por otro lado, aseguró que «regalar una planta es dar cariño».
Para el religioso uno de los trucos es saber que las plantas se mueven por detalles y tenemos que darles buena luz. Conocedor de las proporciones y de los secretos de las plantas, consigue implantar en los espacios un orden geométrico donde el encanto de las flores y plantas no queda anulado en los parterres sino potenciado, ni el del agua al correr por cascadas artificiales, ni el de los árboles al flanquear las sendas.
Qué cuidados necesitan las plantas de interior
Luz y ventilación
«Para que las plantas estén bonitas, hay que colocarlas en un lugar con mucha luz y ventilación, pero además, hay que darles cariño. Hablarles, cuidarlas y darles algunos mimos», explicó el sacerdote de la Congregación Sagrada Familia con la simpatía que le caracteriza. Para el religioso uno de los trucos es saber que las plantas se mueven por detalles y tenemos que darles buena luz.
El crecimiento galopante de la población urbana ha obligado a descubrir otras maneras innovadoras de fusionar naturaleza, hormigón y ladrillo, como cubiertas ajardinadas, jardines verticales y colgantes. Se consigue así un microclima para el edificio y, por otra parte, se emite al aire oxígeno, que tanta falta nos hace.
Riego y comprobación de la humedad
Ya en materia de plantas señala el párroco que un truco infalible para saber si las plantas necesitan agua es escarba con el dedo y si notamos que la tierra está seca regar la planta. «No es lo mismo entrar en la época invernal que la estival», subraya.
«Ahora en invierno hay que regar una vez cada semana o cada 10 días», apunta. La frecuencia debe relacionarse con la estación y con el estado real de la tierra, en lugar de aplicar el mismo riego a todas las plantas.
Trasplante y tamaño de la maceta
Destaca que la hortensia es una planta que ha estado en las casas donde ha habido afición a las plantas. «Hay que cuidarla siempre bien, es una planta preciosa en todos los órdenes y conviene tener en cuenta que las plantas cuando no tienen un cepellón fuerte hay que trasplantarlas en un tiesto más grande».
Cuidado y atención cotidiana
El padre Mundina destacó la capacidad de las plantas para percibir las circunstancias de su entorno. «Para que las plantas estén bonitas, hay que colocarlas en un lugar con mucha luz y ventilación, pero además, hay que darles cariño. Hablarles, cuidarlas y darles algunos mimos», explicó el sacerdote.
«Regalar una planta es dar cariño». Si se queda a solas junto a una planta la interpela y le dice que siga haciéndolo así, que le da mucha alegría.
Plantas purificadoras de aire y espacios urbanos
El Padre Mundina relacionó la presencia de vegetación con la mejora de los espacios habitados. Estuve en la Universidad Complutense hace unos días visitando una azotea ajardinada impermeabilizada con doble cámara para evitar goteras. Se consigue así un microclima para el edificio y, por otra parte, se emite al aire oxígeno, que tanta falta nos hace.
El crecimiento galopante de la población urbana ha obligado a descubrir otras maneras innovadoras de fusionar naturaleza, hormigón y ladrillo, como cubiertas ajardinadas, jardines verticales y colgantes. Para mí fue un gran reto conseguir vestir de naturaleza los 300 metros lineales de andamios y convertir una pared de 24 metros de altura en un jardín colgante, poniendo la naturaleza en vertical con plantas y árboles de grandes proporciones.
Un trabajo de gran calado es el Jardín Vertical de La Vaguada, obra que también parte de Viveros Nazaret, y que presenta una columna de 3,20 metros de altura cubierta por un manto de musgo, flores y plantas. Este centro comercial fue diseñado por César Manrique con la intención de integrarse en el entorno natural y el respeto por la naturaleza.

La experiencia de Viveros Nazaret
En los años 70, Vicente Mundina, gracias a su aparición en la pequeña pantalla y en la radio, se dio a conocer popularmente en nuestro país como el cura de las plantas, un gran comunicador, que enseñó a varias generaciones a cuidar de todo lo que la naturaleza nos regala. Mundina dedicó gran parte de su vida a la educación de centenares de niños y jóvenes que ingresaron en el Hogar de Auxilio Social Nazaret, del que se hizo cargo en 1961.
Para sumar recursos a las pocas aportaciones oficiales que se recibían, llevó a cabo una serie de actividades: la puesta en marcha de los Viveros Nazaret junto al Hogar, la introducción del cultivo del champiñón a escala comercial, las cosechas de maíz dulce y okra, la cría de patos, conejos y cerdos.
Así es. En el año 61 aterrizo en el hogar para chicos de familias desestructuradas en el antiguo centro del Cuartel de la Montaña, en la urbanización Virgen del Cortijo, en Sanchinarro (Madrid). Fue un una obra muy bonita el poder establecer en ese lugar un centro de bachiller laboral agrícola ganadero por el que pasaron más de un millar de chavales.
Dejé allí 25 años de mi vida hasta que me arruinaron la labor intencionadamente en 1986 tras el cambio político. Mi superior, el Padre José Magín Morera, en ese momento me propone buscar una finca en el lugar donde nos encontramos ahora (carretera Alcobendas-El Goloso, en Madrid) y continuar la labor dando vida a estos viveros, además de una escuela de Arte por la que han pasado 7000 floristas.
Las plantas como herramienta educativa
Las plantas han sido para mí un elemento pedagógico de primera magnitud. Un chaval que no ha tenido el calor afectivo en el seno de una familia necesita adquirir la sensibilidad suficiente como para aprender a construir su futuro con amor, e incorporarse a la sociedad sin ningún temor porque su padre o madre les haya abandonado o porque hayan salido de un ambiente familiar anormal.
Partiendo de que todos nacemos como una semilla, muchas veces establecía un paralelismo entre la vida humana y la de una flor. Les enseñaba así que todos necesitamos de unos cuidados: la planta necesita zapatos (maceta), calcetines (tierra), bocadillo (abono), Coca Cola (agua fresquita) y aire, además de mucho amor
De esta manera, agrega, «cuando se cerró mi etapa del Hogar Nazaret, las plantas se convirtieron en la herramienta para ejercer una nueva fórmula de apostolado». A través de su trabajo para el desarrollo de este proyecto, que posteriormente quedaría prácticamente desmantelado a finales del franquismo y, posteriormente, tras la llegada al Gobierno de la UCD de Adolfo Suárez, el padre Mundina terminaría convirtiéndose en un especialista en plantas ornamentales y en un excelente comunicador en ese campo en TVE.
Visitas, formación y contacto con la naturaleza
El vivero abre sus puertas cada semana a la visita de colegios y colectividades de forma altruista. Hasta el vivero llegan muchos colegios para conocer las plantas. Aprovechamos también el momento para contarles apólogos, siempre con la planta y la flor como protagonistas.
Después tienen que saber responder a preguntas sobre los cuentos que han escuchado para llevarse una planta. También hacemos concursos con regalos para los colegios. A los niños les encantan estos juegos.
La pena es que no todos los colegios pueden tener un pequeño huerto o invernadero, eso sería ideal porque estos elementos humanizan mucho. Se podría plantar calabacín, perejil, hierbas aromáticas, cacahuetes, etc., y poner etiquetas con su nombre en cada planta.
Actualmente colabora en la formación de jóvenes discapacitados psíquicos. Colaboro con ellos de una forma indirecta, abriéndoles las puertas de estos viveros. Vienen en grupos de 12 o 14 y disfrutan mucho viendo las plantitas, repicando las plantas en los semilleros, observando los canarios
Plantas ornamentales y comunicación
Las plantas se convirtieron en un nuevo instrumento para mi actividad sacerdotal. Ayudé a crear escuelas de floricultura, fomenté el uso y disfrute de las flores y las plantas, conecté con la gente, que recibía en mi vivero, pero también a través de centenares de conferencias y presentaciones florales.
Aunque el libro no es un tratado de jardinería, Mundina no puede evitar hablar de una de sus principales pasiones: las flores, y así habla de la fundación de la Escuela Española de Arte Floral; da algunos consejos prácticos sobre el cuidado de plantas ornamentales, presenta sus flores favoritas y profundiza en el mundo de los bulbos.
El padre Mundina, conocido como el 'cura de las plantas', ha estado 40 años hablando de plantas, también en la televisión. El religioso ha visitado Espejo Público después de años desaparecido de los focos en los que ha estado cultivando uno de sus mayores placeres: ayudar a los demás.
Este fin de semana en Jungla de Asfalto, sábados y domingos de 11:00 a 12:00 horas, el Padre Mundina continuó su ciclo de consejos sobre plantas especialmente sencillas de mantenimiento. Esta vez le tocó el turno a la Tradescantia y Peperomia.
Plantas sencillas de mantenimiento
Este fin de semana en Jungla de Asfalto, sábados y domingos de 11:00 a 12:00 horas, el Padre Mundina continuó su ciclo de consejos sobre plantas especialmente sencillas de mantenimiento. Esta vez le tocó el turno a la Tradescantia y Peperomia.
«El gran libro de las plantas» ha sido co-escrito por el ingeniero técnico agrícola Francisco Carrasco, quien no restó importancia al sacerdote. Vicente Mundina presentó su libro como un manual asequible, fácil de manejar, asequible en todos sus temas y absolutamente pragmático.
También una enciclopedia en dos tonos, Plantas y Flores y otros tres más. Todo ellos, han tenido una gran aceptación y están agotados.
El significado humano de cuidar plantas
Acudiendo a su amplísimo anecdotario, explicó que «para muchas personas mayores, tener una planta significa la obligación de cuidar de algo que tiene vida. Esa pequeña responsabilidad les hace sentirse útiles, lo que es muy importante para estas personas, que a menudo están terriblemente solas».
Entrar en el estudio del Padre Vicente Mundina es sumergirse en un ambiente acogedor donde los libros parecen no dejar espacio para más. Sólo cuatro palabras y ya es suficiente para darse cuenta de que se está ante una persona dispuesta a compartir con quien aparezca por allí su gran saber botánico además de caramelos de un convento cercano o una preciosa planta con pequeñas rosas cultivadas en su vivero.
“Estar en paz consigo mismo” es uno de los lemas que profesa y, desde luego esa paz se hace notar en este espacio que desborda armonía entre cultura y naturaleza. El padre Mundina consideraba que el cuidado de las plantas podía servir para educar la sensibilidad, fortalecer la responsabilidad y acercar a las personas a la naturaleza.
La trayectoria del «cura de las plantas»
Escrita con la colaboración del periodista Antonio Alférez, "Mi vida, mi gente, mis plantas", es la historia de una vocación al sacerdocio sin mojigatería, de servicio, que estuvo a punto de estropearse porque Mundina no reunía las características personales que se pedían a un candidato al sacerdocio en los seminarios diocesanos tras la Guerra Civil.
La obra, publicada por la Esfera de los Libros y que presenta a últimas horas de esta tarde el propio Mundina junto con Emilio Butragueño y Félix Sánchez, es un relato ágil y apasionado de una vida rica en experiencias pedagógicas tras casi veinte años en el "Hogar de Nazaret" con chicos huérfanos o provenientes de situaciones conflictivas.
Es también la historia de una lucha personal, en los difíciles momentos económicos y sociales que vivía España tras la Guerra Civil, por sacar adelante un proyecto pedagógico y formativo centrado en la formación agropecuaria y en el arte de la jardinería, que hicieran posible la educación y la integración profesional futura de los jóvenes que encontraron cobijo en el antiguo centro "Cuartel de la Montaña", que Mundina transformaría en un hogar.
A los 11 años comenzó su carrera eclesiástica aunque recuerda que le quiso fichar el Barcelona. También estudió Medicina y Botánica por su cuenta y uno de los rincones que más ama es el aula de arte floral donde puede desplegar sus amplios conocimientos.
tags: #plantas #purificadoras #de #aire #padre #mundina
Publicaciones populares:
- Componentes clave del generador de alta tensión para purificadores de aire
- Formas de contagio del COVID-19 en exterior
- Guía de limpieza y mantenimiento de los filtros exteriores del aire acondicionado
- Cómo deterioran las crepinas de filtro la piscina
- Tipos de máquinas filtradoras de ósmosis
