En China llevar mascarilla se explica por una combinación de factores culturales, ambientales, sanitarios e históricos: se considera una forma de protegerse, evitar contagiar a otras personas y mostrar respeto por la comunidad. La experiencia con epidemias respiratorias, especialmente el SARS de 2002-2003, reforzó una costumbre que ya estaba relacionada con los resfriados, las alergias y la contaminación.
En la China continental, Hong Kong, Japón, Corea del Sur, Tailandia y Taiwán, la gente asume que cualquiera podría ser portador del virus, incluso la gente que parece sana. Entonces, de forma solidaria, necesitas proteger a los demás de la posibilidad de que los contagies. Para muchos de esos países, el uso de mascarillas era una norma cultural incluso antes del brote de covid-19.
La mascarilla como gesto de respeto
La primera pregunta que lanza al aire Shuangyi cuando se le plantea este artículo no hace referencia a por qué en el Extremo Oriente es habitual esta práctica, si no a cuál es el motivo por el que en España somos reacios. «Si los médicos las usan para no contagiarse, ¿por qué el resto no vamos a querer estar protegidos?».
Esta china de 22 años, residente en Madrid, explica que «en la cultura occidental creen que las mascarillas son para enfermos; pero, por ejemplo, el Covid-19 tiene un período de incubación de 14 días y hay pacientes asintomáticos; debería estar más extendido su uso, otra cosa es que no se utilicen porque no hay, pero habría que hacer una inversión».
Y añade: «En cualquier caso, creo que la diferencia fundamental con respecto a mi país es que allí hay mucha más conciencia y respeto por los demás en relación a estos temas». En esta misma línea se manifiesta la coreana Yeeun Chi, de la misma edad que Shuangyi.
Residente en A Coruña, explica que en Corea del Sur también es muy común utilizar mascarillas: «Es algo de la vida cotidiana que uno usa si tiene una gripe o un resfriado, no hace falta sufrir una enfermedad grave. Simplemente es una falta de respeto tener algún virus y estar compartiendo espacio con otra gente y poder contagiarla».
Si los médicos las usan para no contagiarse, ¿por qué el resto no vamos a querer estar protegidos? En la cultura china, el bienestar de la comunidad es prioritario. El uso de mascarillas es visto como un acto de respeto hacia los demás, especialmente para protegerlos de posibles contagios.
La influencia de las epidemias
La experiencia con epidemias como el brote de SARS en 2002-2003 fue un punto de inflexión en la adopción masiva de mascarillas en China. Este evento marcó el inicio de una mayor conciencia sobre la protección contra enfermedades respiratorias.
En 2003, el brote del virus del SARS, que afectó a varios países de la región, también les hizo aprender la importancia de usar mascarillas, especialmente en Hong Kong, donde muchas personas murieron a causa del virus. Entonces, una diferencia clave entre estas sociedades y las occidentales es que han experimentado el contagio antes y las heridas que este causó aún están frescas.
El SARS del 2003 tuvo como centro de la diana a este último país; China también sufrió especialmente el azote de la Gripe A entre el 2009 y el 2010: de los 50 países asiáticos afectados, registró el mayor número de casos.
Sin embargo, es relevante añadir que durísimas pandemias han golpeado en las últimas décadas a países como Japón o China, generando una sensación de angustia que no ha terminado de desaparecer. La mascarilla puede ser un producto de la historia reciente, de la experiencia con el contagio y una norma cultural.

Contaminación, polvo y alergias
La contaminación es otro de los motivos por los cuales las mascarillas son habituales en China. En algunas partes de Asia, la contaminación estacionaria del aire o la causada por el pesado tránsito de vehículos en grandes ciudades también ha hecho normal el uso de mascarillas al aire libre.
Es muy frecuente que en primavera entre kosa desde China [los fuertes vientos arrastran arena del desierto de Gobi, en Mongolia, y de la meseta de Loess, en China, que llevan a Japón y Corea finísimas partículas de polvo], así que lo que hace la mayoría de la gente es mirar a diario unas aplicaciones que registran el nivel de contaminación, y cuando es elevado, la gente se pone la mascarilla.
Otro de los usos que se le da a las mascarillas (o barbijos) es cuando los vientos provenientes de China acarrean el conocido “polvo amarillo“, o “polvo asiático”. Esta tormenta de arena afecta no sólo a Japón sino también a los demás países que se ubican al Este de China, y la gran preocupación son los componentes contaminantes que generalmente la acompañan.
Además de virus y bacterias, la tormenta trae consigo restos de hollín, cenizas, pesticidas, hongos, azufre, monóxido de carbono, ingredientes plásticos, y hasta metales pesados como mercurio y plomo. Aunque este fenómeno ocurre ocasionalmente durante el transcurso del año, es recomendable cuidarse utilizando mascarilla ya que uno siente picazón de garganta e irritación en los ojos.
Por supuesto, para los que sufren problemas respiratorios es casi obligación su uso. Del mismo modo, comenta Yeeun, ella la ha utilizado cuando ha tenido un brote de alergia, también en primavera.
En Japón, durante la época primaveral, cuando las flores despliegan su insuperable belleza, surgen de más de sesenta especies de árboles y plantas unas partículas de polen que generan una reacción alérgica denominada kafunsho (花粉症). Los síntomas son estornudos incesantes, y ojos irritados.
Una costumbre anterior a la COVID-19
En el este de Asia, muchas personas están acostumbradas a usar las mascarillas cuando están enfermas o cuando es época de alergias por el polen en el aire. Es una práctica cotidiana que no depende necesariamente de que exista una enfermedad grave.
Es de buenos modales en Japón el usar mascarilla cuando se tiene un resfriado para no contagiar a los demás. También el hábito de los programas televisivos, donde generalmente aconsejan hacerse gárgaras cuando uno regresa de la calle para eliminar los gérmenes antes de tragarlos.
En Japón, cuando uno estornuda no se acostumbra a decir “salud”, ni nada. Sonarse la nariz en público no está bien visto, pero eructar frente a otros es casi normal. Costumbres tan distintas a veces me hacen recordar que estoy del otro lado del mundo, pero muchas veces también me gustaría que incorporáramos algunas de ellas.
Por ejemplo, cuando alguien está resfriado comúnmente utiliza mascarilla para no contagiar a sus colegas en el trabajo, en la universidad o en el ámbito familiar. Quizá después de leer esto a algunos les parecerá que, efectivamente, sí: los japoneses son microfóbicos, pero el método es realmente eficiente.
La importancia de los portadores asintomáticos
El virus que causa la COVID-19 se trasmite principalmente por el aire cuando una persona tose, estornuda, canta, habla o respira. Las partículas del virus pueden flotar en el aire y ser inhaladas, especialmente en lugares concurridos con poca ventilación.
Existe una creciente evidencia de que hay muchos más "portadores silenciosos" -personas saludable con el virus que muestran pocos o ningún síntoma- de lo que inicialmente pensaban los expertos. En China, se estima que un tercio de todos los casos positivos no muestran síntomas, de acuerdo con información clasificada del gobierno de ese país publicada por el South China Morning Post.
Al mismo tiempo, un estudio en Hong Kong estima que hasta 44% de la transmisión del virus de una persona infectada puede ocurrir antes de que esta comience a presentar algún síntoma. Entonces, ¿eso significa que si todo el mundo usa mascarillas estos portadores silenciosos no contagiarían a otros?
Los expertos aún no se ponen de acuerdo sobre esto. Hay varios estudios que prueban y otros que cuestionan la eficacia de las mascarillas para detener la transmisión del coronavirus.
La mascarilla como norma social
Si tomamos en cuenta los factores culturales y sociales, en la cultura china, el bienestar de la comunidad es prioritario. El uso de mascarillas es visto como un acto de respeto hacia los demás, especialmente para protegerlos de posibles contagios.
En muchas ocasiones se utilizan las mascarillas simplemente porque todos a tu alrededor lo hacen. Y no vas a ser tú el único que es irrespetuoso no llevándolas. Esta situación es especialmente común dentro del terreno laboral y, aunque está estrechamente relacionado con otros puntos, consideré oportuno incluirlo.
En algunos lugares esta idea se la toman muy en serio: en unas partes de China, te podrían arrestar o sancionar por no usar una mascarilla. En Wuhan y en Guangzhou, las autoridades chinas han dicho que podrían arrestar a quienes no usen mascarillas.
En la nueva fase de “vuelta al trabajo”, por ejemplo, a los empleados se les mide diariamente la temperatura y se les obliga a usar mascarilla. Quien se la quita, aunque sea por un breves instantes, es penalizado con una sanción.
En las calles los transeúntes la llevan, también muchos en sus casas. En muchas ciudades, incluida Pekín, está establecido que nunca asista al lugar de trabajo más del 50% del personal habitual previo a la crisis. Nunca en un mismo punto en un mismo momento. Además, por supuesto, es obligatorio mantener un metro de distancia con los demás.
El uso durante la pandemia de COVID-19
Desde el inicio del brote del nuevo coronavirus, la recomendación oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido que solamente dos tipos de personas deben usar mascarillas: aquellos que están enfermos y muestran síntomas de la enfermedad y aquellos que cuidan de personas sospechosas de haberla contraído.
Sin embargo, en algunas partes de Asia todo el mundo usa mascarillas de forma cotidiana. Esto es visto como lo más seguro y más considerado. Algunos señalan que el uso extendido de mascarillas, como un recordatorio muy visible de los peligros del virus, podría actuar como una suerte de llamada de atención para que las personas mantengan en general una buena higiene personal.
"Colocarse una mascarilla cada día antes de salir de casa es como un ritual, como vestir un uniforme, y en el comportamiento ritual tú sientes que tienes que estar a la altura de lo que el uniforme representa, que es un comportamiento más higiénico como no tocarse el rostro, evitar lugares atestados o practicar el distanciamiento social", señala Donald Low, un economista especializado en comportamiento humano y profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong.
También está la idea de que cada pequeña medida cuenta en la guerra que el mundo libra contra el virus. "No podemos decir si las mascarillas son ineficaces, pero presumimos que tiene algún efecto porque esa es la protección que le damos a los trabajadores sanitarios", dijo Benjamin Cowling, un epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong.
"Si las mascarillas son usadas por muchas personas en áreas atestadas, creo que tendrían algún efecto sobre la transmisión pública y, en este momento, estamos tomando en cuenta cada pequeña medida que podamos aplicar para reducir el contagio. Todo suma", agrega.
Cómo funcionan las mascarillas
Las mascarillas y los respiradores son productos que cubren la nariz, la boca y el mentón. La mayoría de las investigaciones concluyen que estos productos pueden hacer más lenta la propagación del virus que causa la COVID-19 cuando se usan de forma constante, se ajustan correctamente y se colocan de forma adecuada.
Las mascarillas difieren en su capacidad para filtrar el aire y ajustarse a la cara. Las mascarillas también difieren en cuanto a la facilidad o dificultad para respirar a través de ellas.
Algunas mascarillas dependen del tipo de tela, el tejido o la densidad para filtrar el aire. Otras mascarillas utilizan una carga estática, como la que hace que la ropa se pegue en la secadora, para atrapar y retener el virus. Algunas mascarillas utilizan ambas estrategias, así como otras.
Algunas mascarillas tienen válvulas que facilitan la respiración. No obstante, estas mascarillas no filtran el aire que exhala la persona que las usa. Por este motivo, las mascarillas con válvulas no se pueden utilizar en algunos lugares.
Respiradores N95, FFP2 y KN95
Las mascarillas denominadas respiradores deben cumplir estándares específicos y están diseñadas para bloquear casi todas las partículas de virus presentes en el aire. Entre estas mascarillas se incluyen las N95, FFP2, KN95 y otros tipos.
| Tipo de respirador | Denominación |
|---|---|
| N95 | Respiradores aprobados en los EE. UU. |
| FFP2 | Respiradores europeos |
| KN95 | Respiradores de China |
Este tipo de mascarilla puede estar disponible en diferentes tamaños y está diseñada para ajustarse a la cara. Estas mascarillas tienen piezas nasales y bandas o tiras ajustables.
Muchas mascarillas se pueden utilizar más de una vez. Reemplace la mascarilla si se moja, se ensucia o se daña.
Mascarillas médicas
Las mascarillas médicas son holgadas y desechables. Están diseñadas para protegerlo de las gotas y salpicaduras, como la mucosidad de un estornudo.
Las mascarillas médicas, que también se conocen como mascarillas quirúrgicas, filtran las partículas grandes presentes en el aire cuando inhala. Las mascarillas médicas vienen en un tamaño más grande, que suele utilizarse para adultos, y en un tamaño más pequeño, que puede utilizarse para niños.
Para que las mascarillas médicas se ajusten mejor, anude las tiras detrás de las orejas donde se unen a la mascarilla. Luego, doble y coloque el material sobrante debajo de los bordes.
Además, asegúrese de presionar la pieza flexible de la nariz si la mascarilla la tiene. Esto crea un ajuste perfecto sobre el puente de la nariz.
Cómo colocarse y quitarse correctamente una mascarilla
Las mascarillas son más eficaces si se ajustan bien a la cara. Use mascarillas que tengan tiras nasales plegables y tiras o bandas para las orejas.
Esto ayuda a ajustar la mascarilla perfectamente a su cara para que el aire y la respiración circulen por la mascarilla y no alrededor de los bordes. Cuando exhala, debe sentir que sale aire caliente por la parte delantera de la mascarilla.
No debería sentir que la respiración sale por debajo de los bordes de la mascarilla. Aunque pueda parecer que cuesta más trabajo respirar a través de un respirador o una mascarilla médica, la cantidad de oxígeno que inhala y la cantidad de dióxido de carbono que exhala no varían.
Los adultos sanos pueden experimentar cambios físicos menores, como una pequeña variación en la frecuencia respiratoria, mientras llevan puesta una mascarilla. Esto es más probable con los respiradores que con las mascarillas quirúrgicas.
Sin embargo, estos cambios no son duraderos ni causan problemas a la mayoría de los adultos sanos. Con todas las mascarillas, es posible que sienta más calor o humedad debajo de la mascarilla.
Pasos para ponerse y quitarse la mascarilla
- Lávese o desinféctese las manos antes de ponerse la mascarilla.
- Cubra la boca, la nariz y el mentón con la mascarilla.
- Átela detrás de la cabeza o utilice las tiras para las orejas.
- Asegúrese de que quede bien ajustada al rostro.
- No toque la mascarilla cuando la tenga puesta y, si lo hace, lávese o desinféctese las manos.
- Quítese la mascarilla desatándola o sacándose las tiras que van alrededor de las orejas sin tocar la parte delantera de la mascarilla ni la cara.
- Doble las esquinas exteriores.
- Desheche las mascarillas de un solo uso o guarde su mascarilla reutilizable para lavarla luego.
- Lávese las manos inmediatamente después de quitarse la mascarilla.
Desheche las mascarillas de un solo uso después de usarlas o si se ensucian, mojan o dañan durante su uso. La mascarilla se tiene que quitar desde atrás, desde las gomas de atrás para no tocar la parte frontal que acumula todos los virus.
Use una mascarilla si tiene síntomas de enfermedad, si está cerca de otras personas enfermas o si se encuentra en un espacio interior concurrido. Esto tiene especial importancia si las tasas de COVID-19 en su zona son elevadas.
Pero las mascarillas no son seguras para todos. No le ponga una mascarilla a ninguna persona que tenga dificultad para respirar, que esté inconsciente, o que no pueda quitarse la mascarilla sin ayuda.
Tampoco le ponga mascarillas a niños menores de 2 años.
Otros motivos: intimidad, estética y comodidad
El uso de mascarillas en China no se limita a las epidemias o a la contaminación. En algunos casos también sirve para ocultar parte del rostro, mantener cierta intimidad o protegerse del frío.
Las mascarillas abarcan alrededor de un 60% de la cara, dejando únicamente a la vista los ojos y las orejas. Muchas mujeres las utilizan cuando no han tenido tiempo de maquillarse y no quieren mostrar al mundo su verdadero rostro.
Es muy útil también para adolescentes con problemas de acné que encuentran en este aliado una forma, socialmente aceptada, de ocultar el rostro. Muchas gente las utiliza para ganar algo de intimidad, meterse en una pequeña burbuja y aislarse todavía más de lo que les rodea.
Si hay menos donde mirar, menos te van a mirar. Las mascarillas también pueden ayudar a pasar desapercibido a quien no desea llamar la atención.
Diseños y moda
En China, las mascarillas también se han incorporado a la moda y a la expresión personal. En Japón, si entras en una farmacia nipona o tienda de souvenirs te sorprenderás con la cantidad de opciones disponibles.
Encontrarás todo tipo de colores, desde el blanco al negro pasando por un montón de estampados, alguno de ellos bastante divertidos. Estos, emulan las bocas de conocidos personajes de anime o muestran graciosas muecas que seguro sacarán una sonrisa a la persona que tengas en frente.
En el este de Asia, muchas personas están acostumbradas a usar las mascarillas cuando están enfermas o cuando es época de alergias por el polen en el aire. Incluso se han convertido en formas de expresar los gustos de moda, al punto que las mascarillas con la imagen de Hello Kitty estaban causando furor en los mercados callejeros de Hong Kong.
En China, una nueva tendencia entre los jóvenes consiste en llevar mascarillas tejidas que sólo cubren la parte de la nariz. La red social Douyin se ha llenado de videos en donde los jóvenes comparten los diseños llamativos de los 'calentadores de narices'.
Como lo comenta la influencer china Candise en uno de sus recientes videos, se trata de una solución práctica para aquellos con rinitis que sufren de las inclemencias del clima en invierno y, en el caso de las chicas para que su maquillaje no se arruine.
La rinitis es una inflamación de la mucosa nasal que puede causar congestión, estornudos, secreción nasal y picazón en la nariz. Durante el invierno, esta condición puede volverse más frecuente o empeorar debido a diversos factores como el viento frío y seco del ambiente, así como el uso de calefacción en los hogares.
Sin embargo, el uso de estas mascarillas se ha popularizado mucho más entre las mujeres, ya que, como lo comparten en sus propios videos subidos a la red social, pueden seguir luciendo el maquillaje de sus labios y mejillas y seguir protegidas del clima.
Protección frente al frío
El invierno nipón puede ser bastante duro, especialmente en algunas prefecturas. Puede parecer una tontería, pero llevar mascarilla te calienta la cara.
Te protege algo del frío, sin necesidad de cubrirte con complementos mucho más aparatosos y te da ese puntito reconfortante que tu cuerpo necesita.
Por qué en Occidente la percepción ha sido distinta
Por qué alguna gente usa las máscaras mientras otros las rechazan no es solamente un asunto de lineamientos del gobierno o de recomendaciones médicas, también tiene que ver con la cultura y la historia, con el debate sobre las evidencias e, incluso, con las libertades individuales.
En la cultura occidental creen que las mascarillas son para enfermos. En Occidente, su uso es casi exclusivamente profesional, o limitado a situaciones muy concretas.
La postura oficial de la OMS durante el inicio del brote del nuevo coronavirus fue que solamente debían usar mascarillas quienes estaban enfermos y mostraban síntomas, así como quienes cuidaban de personas sospechosas de haber contraído la enfermedad.
Uno de los argumentos era que estas no ofrecían una protección tan confiable como otros métodos, dado que la investigación mostraba que el virus se contagiaba por la emisión de gotitas y por contacto con superficies contaminadas.
Así, la mascarilla podría protegerte pero solamente en ciertas situaciones como cuando estás en un espacio cerrado con otras personas entre las cuales hay alguno que está infectado y éste tose o estornuda cerca de tu rostro.
Esa es la razón por la cual los expertos dicen que el lavado de manos frecuente con agua y jabón es mucho más efectivo. Quitarse la mascarilla requiere prestar atención para evitar la contaminación con las manos y además podría alimentar una falsa sensación de seguridad que lleve a ignorar o a olvidar el practicar buena higiene.
La presión social y la discriminación
En los países donde el uso de la mascarilla se ha convertido en una norma, quienes no la llevan pueden recibir miradas de desaprobación, ser evitados o incluso tener dificultades para entrar en tiendas y edificios.
En estos países, quienes no las usan también resultan estigmatizados, al punto de que la gente les evita y se les impide el ingreso a tiendas y edificios. En Hong Kong, algunos periódicos han desplegado fotos en sus portadas de ciudadanos occidentales sin mascarillas reunidos en grupos en el distrito de la ciudad donde se concentran los locales nocturnos y critican a los expatriados y a los turistas por no tomar precauciones suficientes.
Pero la discriminación ocurre en ambos sentidos. En los lugares donde el uso de la mascarilla aún no es la norma, pese a las recomendaciones del gobierno, quienes las usan han sido evitados e incluso atacados.
En Estados Unidos se ha convertido en un asunto de libertades personales, en el que algunas personas argumentan que obligar a todo el mundo a usar mascarillas es una violación de los derechos individuales.
En algunos lugares de Asia, en cambio, la decisión de no llevarla puede interpretarse como una falta de consideración hacia los demás. Esa diferencia ayuda a explicar por qué una misma prenda puede percibirse como una medida de responsabilidad colectiva en China y como una imposición o una señal de enfermedad en otros países.
Los límites y los problemas del uso generalizado
El uso extendido de mascarillas también puede generar dificultades. En algunos lugares como Japón, Indonesia y Tailandia ha habido escasez y Corea de Sur ha tenido que racionar las máscaras quirúrgicas.
Hay miedo de que las personas terminan reutilizando mascarillas desechables, lo que es antihigiénico, o usar algunas de calidad inferior que se venden en el mercado negro. Japón y Singapur han entregado mascarillas reutilizables a sus ciudadanos.
Las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez. Reemplace la mascarilla si se moja, se ensucia o se daña.
Las investigaciones siguen adelante y, sin duda, estudios futuros agregarán nuevos matices al cuadro general. Pero la explicación de por qué en China llevan mascarilla no depende de un único motivo: la protección frente a enfermedades se combina con la responsabilidad hacia los demás, la contaminación, las alergias, las epidemias previas, la presión social, la moda y la comodidad cotidiana.
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