La construcción y puesta en funcionamiento de una estación depuradora de aguas residuales exige coordinar la planificación técnica, la autorización urbanística, la autorización de vertido y, cuando proceda, los permisos ambientales y de reutilización del agua.
El tratamiento de aguas residuales es una pieza clave para garantizar la sostenibilidad ambiental y proteger la salud de nuestras comunidades.
El éxito de cualquier proyecto hidráulico, desde una planta de tratamiento hasta una red de distribución, depende de un diseño y construcción precisos.
1. Marco normativo y finalidad del procedimiento
La gestión y tratamiento de las aguas residuales en España ha evolucionado significativamente a lo largo de las últimas décadas, impulsada por la necesidad de proteger los recursos hídricos y garantizar la salud pública.
En 1985, se promulgó la primera Ley de Aguas en España, que estableció un marco legal para la gestión de los recursos hídricos y el tratamiento de aguas residuales.
La Ley de Aguas en España, promulgada inicialmente en 1985 y actualizada en varias ocasiones, constituye el marco jurídico principal para la gestión de los recursos hídricos y el tratamiento de aguas residuales en el país.
La Directiva 91/271/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1991, relativa al tratamiento de las aguas residuales urbanas, es una pieza clave de la legislación europea que establece normas mínimas para el tratamiento y la gestión de las aguas residuales en los Estados miembros de la Unión Europea.
- Protección del medio ambiente: la directiva busca proteger el medio ambiente del impacto adverso causado por la descarga de aguas residuales urbanas y ciertas aguas residuales industriales.
- Normas mínimas de tratamiento: establece estándares mínimos para el tratamiento de aguas residuales urbanas antes de su vertido en cuerpos de agua.
La Directiva 91/271/CEE ha sido objeto de revisiones para adaptarse a los cambios tecnológicos y a las nuevas demandas ambientales.
Una de las revisiones más recientes impone a España un plazo de 30 meses para transponer la nueva directiva al ordenamiento jurídico nacional.
El proyecto se incluye dentro de la Ley 11/2005, de 22 de junio por la que se modificó la ley 10/2001, de 5 de julio del Plan Hidrológico Nacional.
Concretamente se cita con el título, «Programa de Saneamiento de las aguas residuales urbanas (PSARU 2002) en la Cuenca del Ebro (1.ª fase)», dentro del Anexo IV, lo que le confiere el carácter de una actuación prioritaria y urgente.
2. Definición del objeto y alcance de la actuación
El objeto de este proyecto es la descripción de las infraestructuras, instalaciones y equipos necesarios, así como la justificación de su cumplimiento reglamentario, con la finalidad de obtener un proyecto constructivo, para la implantación de una estación depuradora de aguas residuales urbanas para el tratamiento de las aguas residuales producidas en el municipio de Ulldemolins, en la provincia de Tarragona.
El proyecto técnico debe definir la solución completa y justificar que la instalación es adecuada para el caudal, la carga contaminante, el emplazamiento y el destino del efluente tratado.
El primer filtro casi siempre está en el ayuntamiento.
En una vivienda aislada, el sistema de depuración no es un elemento menor.
Además, no existe una única respuesta válida para todos los casos.
No es lo mismo una vivienda situada en suelo urbano que una en suelo rústico.
Tampoco es igual verter al terreno, hacerlo a cauce público o pretender reutilizar el agua tratada.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que todas las viviendas aisladas siguen el mismo procedimiento.
No es así.
Cuando el efluente se descarga a cauce, zanja, terreno o subsuelo en condiciones que afecten al dominio público hidráulico, la autorización de vertido suele ser obligatoria.
En algunos municipios, si la red pública está disponible o técnicamente es viable, la Administración puede exigir la conexión al alcantarillado en lugar de permitir una solución autónoma.
3. Comprobaciones previas antes de redactar el proyecto
3.1. Situación urbanística y disponibilidad de alcantarillado
Antes de iniciar la tramitación conviene comprobar la clasificación urbanística de la parcela y determinar si existe red pública de alcantarillado.
No es lo mismo una vivienda situada en suelo urbano que una en suelo rústico.
Cuando la vivienda aislada está en suelo rústico o no urbanizable, la revisión administrativa suele ser más estricta.
En estos casos, no basta con pensar solo en la depuradora.
En algunas zonas pueden exigir documentación técnica adicional, informes complementarios o condiciones específicas sobre ubicación, distancias y sistema de evacuación.
En áreas urbanas, el tratamiento de aguas residuales generalmente se realiza en grandes plantas de tratamiento que sirven a comunidades enteras.
En proyectos de construcción o similares sujetos a licencia de obras en zonas sin acceso en la red de alcantarillado, la autorización de vertido se iniciará presentando la Comunicación Previa.
La Comunicación Previa se rige la Ley 12/2017, de 29 de diciembre, de urbanismo de las Illes Balears.
3.2. Identificación del destino del agua tratada
El destino previsto para el efluente condiciona la autorización y la documentación necesaria.
La necesitaremos siempre que exista un vertido de aguas residuales tratado hacia cauce, terreno o cualquier elemento vinculado al dominio público hidráulico, según el caso.
En muchos supuestos, la autorización corresponde al organismo de cuenca, es decir, a la confederación hidrográfica competente.
Como norma general, los efluentes procedentes de los SAD deberán reutilizarse en la propia parcela.
- Infiltración por zona verde.
- Infiltración por zanja drenante.
Se podrá evacuar el efluente mediante infiltración por zanja drenante, con informe favorable de la DGRH.
Muchas personas piensan que, por instalar una depuradora, ya pueden reutilizar el agua tratada libremente para riego.
Pero la reutilización no debe improvisarse.
La reutilización de aguas residuales tratadas se ha convertido en una práctica cada vez más importante en España, especialmente en regiones con escasez de agua.
Para reutilizar aguas residuales tratadas, es necesario presentar una solicitud de permiso ante la confederación hidrográfica correspondiente.
3.3. Dimensionamiento y características del inmueble
Las características técnicas y el dimensionado de los sistemas autónomos de depuración (SAD) deben adaptarse a las características del inmueble (deben estar correctamente dimensionados por el número de habitantes equivalentes) y a sus instalaciones, así como a las características del lugar en el que se implanta.
No todas las viviendas generan el mismo caudal ni la misma carga contaminante.
Es uno de los errores más caros.
Las características técnicas y el dimensionado de los depósitos deben adaptarse a las características del inmueble (tienen que estar correctamente dimensionadas por el número de habitantes equivalentes) y a sus instalaciones, así como a las características del lugar donde se implanta.
Cuanto mejor definida esté la instalación desde el inicio, más fluida suele ser la tramitación.
4. Elección de la tecnología de depuración
Existen muchos tipos de sistemas de depuración (oxidación total, filtro, imhoff, etc), muchos de los cuales necesitan un aporte de energía eléctrica.
Las depuradoras por oxidación total son una de las soluciones más avanzadas y eficientes para el tratamiento de aguas residuales domésticas.
Las depuradoras por oxidación total utilizan microorganismos aeróbicos para descomponer la materia orgánica en el agua residual.
Estas depuradoras son altamente eficaces para eliminar la demanda biológica de oxígeno (DBO), la demanda química de oxígeno (DQO), y los sólidos en suspensión.
Para ser consideradas legales, las depuradoras por oxidación total deben cumplir con los valores límite establecidos por la Ley de Aguas española y las normativas específicas de las cuencas hidrográficas.
Las depuradoras deben estar certificadas y homologadas por las autoridades competentes, lo que garantiza que cumplen con los estándares de diseño y funcionamiento.
La instalación de una depuradora por oxidación total requiere obtener los permisos adecuados, que pueden incluir estudios de impacto ambiental y la aprobación de las confederaciones hidrográficas locales.
4.1. Procesos básicos de tratamiento
Las depuradoras operan a través de varias etapas secuenciales que aseguran la remoción eficiente de diferentes tipos de contaminantes presentes en las aguas residuales.
El pretratamiento es la primera fase en el proceso de depuración.
En esta etapa, se eliminan los sólidos grandes y los desechos flotantes mediante rejas y tamices.
El desbaste, es el proceso mediante el cual se eliminan los elementos más voluminosos del agua residual.
El tratamiento primario, el agua residual se somete a un proceso de sedimentación.
Durante esta etapa, las partículas sólidas suspendidas se asientan en el fondo de los tanques de sedimentación, formando lodos primarios.
Este paso es fundamental para reducir la carga de contaminantes en las siguientes etapas del tratamiento.
El tratamiento secundario es un proceso biológico que utiliza microorganismos para descomponer la materia orgánica disuelta en el agua.
Se realiza en tanques de aireación donde las bacterias y otros microorganismos consumen los contaminantes orgánicos.
Los métodos físicos incluyen la filtración, la sedimentación y la separación de las grasas.
En estos procesos, se emplean barreras físicas como tamices y filtros para remover sólidos y partículas del agua.
La sedimentación permite que las partículas más pesadas se asienten en el fondo de los tanques, facilitando su eliminación.
Los métodos químicos implican el uso de reactivos para precipitar contaminantes específicos o para ajustar el pH del agua.
Los métodos biológicos se basan en la actividad de microorganismos para descomponer la materia orgánica presente en el agua residual.
El tratamiento terciario es una etapa avanzada que se emplea para eliminar contaminantes específicos que no fueron removidos en las etapas anteriores.
Puede incluir filtración adicional, procesos de adsorción, intercambio iónico, y desinfección mediante cloro o radiación ultravioleta.
Este paso asegura que el agua tratada cumpla con los estándares de calidad exigidos antes de su liberación al medio ambiente.
La desinfección puede realizarse, por ejemplo, mediante cloración.
El sistema de desnitrificación, mediante el cual se elimina el nitrógeno de las aguas residuales, algunos sistemas de oxidación total lo tienen incorporado, otra opción es mediante una zona húmeda artificial de flujo subsuperficial.

4.2. Tratamiento de grasas, lodos y subproductos
El desengrase, proceso por el que se separan las grasas y aceites en suspensión del agua residual, el elemento más utilizado por este proceso es el Separador de Grasas (SG).
A lo largo de todo el proceso de depuración se han generado fangos, que son tratados en un Digestor Anaerobio para la eliminación de sólidos volátiles y patógenos.
En el proceso de digestión se genera gas metano que es almacenado en un gran depósito esférico, para posteriormente ser convertido en energía eléctrica que se utiliza en la propia Estación Depuradora.
Dado que el tratamiento de aguas residuales genera lodos y otros subproductos, es necesario presentar un plan detallado para su gestión, tratamiento y disposición final.
Además, una empresa autorizada deberá efectuar el vaciado de los fangos de los sistemas autónomos de depuración según la periodicidad y condiciones establecidas por el fabricante.
4.3. Desinfección y control de la calidad
El tratamiento adecuado de las aguas residuales es crucial para prevenir enfermedades y proteger la salud de la población.
Al eliminar contaminantes y patógenos del agua residual, estas plantas previenen la contaminación de ríos, lagos y océanos.
Es obligatorio presentar los rendimientos del SAD de los tres indicadores: DBO5, DQO y SS.
| Indicador | Finalidad del control |
|---|---|
| DBO5 | Evaluación de la materia orgánica biodegradable |
| DQO | Evaluación de la carga oxidable del agua residual |
| SS | Control de sólidos en suspensión |
5. Documentación técnica y administrativa
5.1. Proyecto técnico
El proyecto técnico debe incluir planos detallados de la instalación, especificaciones de los equipos y tecnologías a utilizar, y un plan de operación y mantenimiento.
El objeto de este proyecto es la descripción de las infraestructuras, instalaciones y equipos necesarios, así como la justificación de su cumplimiento reglamentario, con la finalidad de obtener un proyecto constructivo.
La documentación debe definir, como mínimo, el sistema de tratamiento, el dimensionamiento según los habitantes equivalentes, la ubicación, el trazado de conducciones, el punto de vertido o reutilización y las medidas de mantenimiento.
5.2. Estudio de impacto ambiental
El estudio de impacto ambiental evalúa los posibles efectos de la depuradora sobre el medio ambiente y propone medidas de mitigación para minimizar impactos negativos.
La evaluación ambiental es uno de los componentes críticos del proceso, donde se analiza el potencial impacto de la depuradora en el entorno natural.
Las instalaciones en suelo rústico deben cumplir no solo con la Ley de Aguas española sino también con las normativas específicas de las confederaciones hidrográficas que gestionan las cuencas de la región.
5.3. Plan de gestión de residuos
El plan de gestión de residuos debe contemplar los lodos, grasas, residuos del desbaste y demás subproductos generados durante la explotación.
Dado que el tratamiento de aguas residuales genera lodos y otros subproductos, es necesario presentar un plan detallado para su gestión, tratamiento y disposición final.
5.4. Acreditación de la titularidad y representación
Las personas jurídicas, a los efectos de acreditar la titularidad, presentarán primera copia de escritura de constitución y fotocopia para su cotejo.
Es posible prescindir de la presentación de los documentos mencionados cuando se haya dado el consentimiento para consulta de los datos en la tramitación del expediente.
Deberá acreditarse la representación mediante declaración personal del peticionario o aportando en el formulario de Declaración Complementaria copia legalizada del apoderamiento o bien original y fotocopia para su cotejo en la DG de Recursos Hídricos.
6. Presentación de la solicitud y comunicación previa
La solicitud de autorización de vertido de un sistema autónomo de depuración de aguas residuales en zonas sin acceso a la red de alcantarillado se presentará en Sede Electrónica mediante el procedimiento específicamente creado en este trámite.
La presentación será obligatoriamente por medios electrónicos por las personas jurídicas, así como los profesionales obligatoriamente colegiados que por su actividad tengan que presentar este trámite y todos aquellos incluidos en el artículo 14 de la Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.
La solicitud para la instalación de la depuradora debe presentarse ante la confederación hidrográfica, acompañada de toda la documentación requerida.
La documentación correspondiente estará a disposición de los interesados para ser examinada en los días y horas hábiles en las oficinas de la Confederación Hidrográfica del Ebro en Zaragoza, Paseo Sagasti 24-26, así como en la Subdelegación del Gobierno en Tarragona, Plaza Imperial Tarraco, 3.
La tramitación concreta puede variar según la comunidad autónoma, el municipio, la cuenca hidrográfica y el tipo de instalación.
7. Revisión administrativa y autorización de vertido
7.1. Evaluación del expediente
Una vez presentada la solicitud, la confederación hidrográfica procederá a revisar todos los documentos y realizar las evaluaciones necesarias.
La Administración comprobará la suficiencia del proyecto, la compatibilidad del vertido con el medio receptor, el cumplimiento de los valores límite y la adecuación del sistema de evacuación.
Cuando hablamos de instalar una depuradora en una vivienda aislada, una de las primeras dudas que suelen surgir es la misma: qué permisos necesitamos antes de empezar la obra.
Y es una pregunta totalmente lógica, porque no basta con elegir un equipo adecuado y colocarlo en la parcela.
En nuestra experiencia, este paso previo es decisivo.
Una depuradora bien dimensionada y correctamente legalizada evita problemas futuros, reduce riesgos de sanción y nos permite utilizar el sistema con tranquilidad.
7.2. Condiciones del permiso
El permiso puede incluir condiciones específicas y limitaciones para asegurar la operación continua y efectiva de la depuradora.
Estas condiciones pueden referirse a la calidad del efluente, el punto de vertido, la periodicidad de los controles, el mantenimiento, la retirada de lodos y la obligación de comunicar modificaciones.
La autorización de vertido no sustituye necesariamente a la licencia urbanística ni a otras autorizaciones sectoriales que puedan resultar exigibles.
7.3. Inspecciones, seguimiento y renovación
Las autoridades locales pueden realizar inspecciones para asegurar que los depósitos estancos están funcionando correctamente y no presentan riesgos de contaminación.
Una vez obtenida la autorización, la depuradora debe operar bajo un régimen de monitoreo continuo para asegurar el cumplimiento de los parámetros de calidad del agua.
Los permisos de vertido no son permanentes y deben renovarse periódicamente.
La renovación y modificación de permisos forma parte del procedimiento administrativo de control de la instalación.
8. Sistemas autónomos, depósitos estancos y soluciones no permitidas
8.1. Sistemas autónomos de depuración
Los sistemas autónomos de depuración instalados deben estar homologados y disponer de marcado CE.
Aunque muchas veces se habla de “tener permisos”, no debemos olvidar otro aspecto muy importante: el equipo que instalemos debe aportar garantías técnicas y documentales.
Una depuradora con documentación técnica completa, marcado CE y ensayos conforme a norma aplicable transmite mucha más seguridad que una solución improvisada o mal definida.
8.2. Depósitos estancos
Los depósitos estancos están diseñados para ser completamente impermeables, evitando cualquier fuga de aguas residuales al suelo o al subsuelo.
La capacidad de estos depósitos puede variar según las necesidades específicas del lugar donde se instalen.
Requieren un mantenimiento regular, que incluye la extracción y el transporte de las aguas residuales a plantas de tratamiento autorizadas.
Los depósitos estancos de vaciado instalados deberán estar homologados y disponer de marcado CE.
Además, una empresa autorizada tendrá que efectuar el vacío según la periodicidad y las condiciones establecidas por el fabricante.
Los depósitos estancos son una solución temporal o de emergencia, pero es fundamental que su uso no comprometa la calidad del suelo o las aguas subterráneas.
8.3. Fosas sépticas, pozos negros y fosas filtro
Se declaran ilegales los sistemas de tratamiento de aguas residuales como las fosas sépticas, los pozos negros y las fosas filtro debido a su ineficacia y potencial impacto ambiental negativo.
Las fosas sépticas no proporcionan un tratamiento completo de las aguas residuales.
Debido a su diseño, las fosas sépticas pueden permitir que las aguas residuales parcialmente tratadas se filtren al suelo, lo que puede contaminar las aguas subterráneas y superficiales.
Los efluentes de las fosas sépticas pueden contener patógenos y nutrientes que, al llegar a los cuerpos de agua, contribuyen a la eutrofización y a la proliferación de algas nocivas.
La descarga de aguas residuales insuficientemente tratadas puede propagar enfermedades transmitidas por el agua, afectando a las comunidades cercanas.
La normativa española prohíbe el uso de fosas sépticas debido a su ineficacia y el riesgo que representan.
Los pozos negros son excavaciones en el suelo donde se vierten directamente las aguas residuales.
La filtración de aguas residuales sin tratar a través de los pozos negros puede contaminar las aguas subterráneas, los acuíferos y las fuentes de agua potable.
Las fosas filtro son sistemas que permiten la infiltración de las aguas residuales en el suelo a través de un lecho de grava y arena.
Aunque las fosas filtro proporcionan cierto nivel de tratamiento, no son capaces de eliminar todos los contaminantes presentes en el agua residual.
La normativa española prohíbe el uso de pozos negros y fosas filtro debido a su ineficacia y riesgos asociados.
Los sistemas de depuración natural, como el lagunaje o similares, no se encuentran sometidos a la declaración responsable.
9. Reutilización del agua tratada
La reutilización de aguas residuales tratadas se ha convertido en una práctica cada vez más importante en España, especialmente en regiones con escasez de agua.
- Al reutilizar el agua tratada, se reduce la demanda sobre las fuentes de agua potable, permitiendo una gestión más sostenible de los recursos disponibles.
- Una de las aplicaciones más comunes de la reutilización de aguas residuales tratadas es el riego de cultivos.
- En la industria, el agua reutilizada se emplea para procesos como la refrigeración, la limpieza y la fabricación.
En España, el Real Decreto 1620/2007 regula el uso de aguas residuales tratadas.
El agua residual tratada debe cumplir con parámetros de calidad específicos, que incluyen límites para la presencia de patógenos, nutrientes, metales pesados y otros contaminantes.
La confederación hidrográfica evaluará la solicitud para asegurar que el proyecto cumple con todas las normativas y estándares de calidad.
Una vez otorgado el permiso, es obligatorio implementar un sistema de monitoreo continuo para asegurar que el agua tratada mantiene los niveles de calidad exigidos.
Los permisos para la reutilización de aguas residuales tratadas no son permanentes y deben renovarse periódicamente.
El operador de la instalación de tratamiento de aguas residuales es responsable de asegurar que el agua tratada cumpla con todos los requisitos legales y de calidad.
Es fundamental implementar un plan de gestión de riesgos que identifique y mitigue los posibles riesgos asociados con la reutilización del agua tratada.
Por si fuera poco, desde la propia E.D.A.R. se envía durante el periodo estival agua depurada y desinfectada hasta el Bosque de Valorio.
10. Construcción, explotación y mantenimiento
La construcción de instalaciones hidráulicas debe alinearse con principios de sostenibilidad.
Cumplir con las regulaciones ambientales es esencial en la construcción de plantas de tratamiento.
Trabajamos estrechamente con las autoridades locales y nacionales para garantizar que todos nuestros proyectos cumplan con los estándares.
La gestión eficiente del agua no solo es beneficiosa para el medio ambiente, sino que también reduce los costes operativos a largo plazo.
Ahorrar recursos hídricos, mejorar la eficiencia energética y disminuir los gastos de mantenimiento son algunas de las ventajas que ofrecemos.
Además, cumplir con las normativas y reutilizar el agua tratada proporciona beneficios económicos y ambientales, asegurando la sostenibilidad financiera y la conservación del entorno.
En CHM, nos especializamos en la construcción y en la operación y mantenimiento (O&M) de instalaciones hidráulicas como depuradoras (EDAR de Sigüenza), embalses y desalinizadoras.
En CHM, hemos desarrollado una amplia experiencia en el mantenimiento de depuradoras, redes de distribución y embalses.
En CHM, nos comprometemos con la innovación y la sostenibilidad en todas nuestras operaciones.
Empleamos tecnologías avanzadas para optimizar el proceso de depuración, garantizando una alta eficiencia en la eliminación de contaminantes.
En CHM, nos esforzamos por implementar procesos de tratamiento innovadores que no solo cumplen con las normativas ambientales, sino que también mejoran la eficiencia del sistema.
Las plantas de tratamiento no solo son beneficiosas para el medio ambiente, sino también para la economía local.
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11. Efectos ambientales y sanitarios del cumplimiento
Las depuradoras son esenciales para la protección del medio ambiente y la salud pública.
El tratamiento de aguas residuales es esencial para mantener el equilibrio ecológico y la salud pública.
Las aguas residuales sin tratar pueden contener contaminantes peligrosos que afectan negativamente a los ecosistemas acuáticos.
El tratamiento adecuado de las aguas residuales es crucial para prevenir enfermedades y proteger la salud de la población.
Una gestión adecuada de las aguas residuales contribuye al desarrollo sostenible, asegurando que los recursos hídricos se utilicen de manera responsable y eficiente.
Las depuradoras son esenciales para la protección del medio ambiente.
A través de un proceso meticuloso de tratamiento de aguas residuales, estas instalaciones aseguran que el agua pueda ser devuelta de manera segura al entorno natural.
Al final las aguas fecales que entraron en la E.D.A.R. salen depuradas y pueden ser devueltas de manera segura al medio ambiente cuando cumplen los estándares de calidad exigidos.
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