En algunas tradiciones espirituales y mágicas, purificar agua significa realizar un ritual para bendecirla, limpiarla simbólicamente o apartar de ella la energía negativa. Estas prácticas pueden incluir agua, hierbas, cristales, velas, sal, incienso, oraciones, mantras y visualizaciones, pero no sustituyen los métodos de potabilización: no existe evidencia científica de que un hechizo elimine bacterias, virus, metales pesados o sustancias químicas.
Por eso, si el agua se va a beber, primero debe tratarse con un método seguro y adecuado a su origen. Los rituales pueden utilizarse después como una práctica espiritual o simbólica, siempre que no impliquen ingerir agua potencialmente contaminada ni sustituir la ebullición, la filtración certificada, la desinfección apropiada u otros tratamientos eficaces.
Qué significa purificar agua con magia
Las antiguas brujas y hechiceros encontraban en el agua un aliado poderoso para rituales de purificación y renovación espiritual. Según cuentan las leyendas, estos sabios místicos reunían hierbas aromáticas y cristales, sumergiéndolos en aguas especiales bajo la luz de la luna para potenciar sus propiedades mágicas.
En algunas tradiciones espirituales y mágicas, el «hechizo pasar el agua» puede referirse a un ritual que se realiza para purificar y bendecir el agua o para desviar la energía negativa del agua. El ritual podría incluir la recitación de una oración, la invocación de deidades o entidades espirituales y el uso de elementos simbólicos, como velas, sal, incienso, entre otros.
Algunas personas creen que, al realizar este hechizo, el agua se vuelve más limpia, pura y que puede usarse para propósitos de curación, protección o limpieza energética. Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde estas creencias, prácticas y cualquier efecto positivo; puede ser atribuido a la sugestión o la fe de quien lo realiza.
El agua como elemento de purificación espiritual
Una de las prácticas más comunes era el baño ritual. Las brujas creían que sumergirse en aguas puras, cargadas con energías de la naturaleza y la luna, podía limpiar no solo el cuerpo, sino también el alma.
Preparaban infusiones con hierbas como lavanda para calmar el espíritu y romero para purificar las energías negativas. Este baño ritual no solo era un acto de limpieza física, sino un profundo acto de purificación espiritual.
La combinación de hierbas aromáticas y cristales era esencial en estos rituales. Las brujas seleccionaban cuidadosamente cada elemento para crear una mezcla poderosa.
Hierbas como la lavanda, conocida por sus propiedades calmantes, y el romero, famoso por su capacidad de purificación, eran ingredientes clave. Los cristales, cargados bajo la luz de la luna, aportaban una energía adicional, creando una sinergia mágica en el agua.

“A través de los siglos, el agua ha sido vista no solo como fuente de vida, sino también como un medio para sanar y renovar el espíritu humano.”
Cómo realizar un ritual simbólico con agua
Hay que recalcar la idea de que la magia y la espiritualidad varían ampliamente entre culturas y tradiciones. Dicho esto, algunas personas que practican rituales relacionados con el agua pueden realizar una ceremonia para bendecir o purificar el agua o para desviar la energía negativa del agua.
Un ritual simbólico puede organizarse de la siguiente manera:
- Encender velas y colocarlas alrededor del recipiente de agua.
- Colocar una pizca de sal en el agua.
- Recitar una oración o mantra para bendecir el agua.
- Agitar un instrumento musical, como un tambor o una campana, para crear vibraciones y energía positiva.
- Visualizar la energía negativa que se aleja del agua y se transforma en luz positiva.
Es importante recordar que cualquier práctica relacionada con la magia o la espiritualidad debe ser realizada con precaución y discernimiento y que no hay garantía de que puedas tener resultados favorables, en poco tiempo, sin la ayuda de un profesional.
Si el agua se utiliza únicamente en un baño ritual, una limpieza simbólica del espacio o una práctica externa, el significado depende de la intención personal y de la tradición seguida. Si se pretende beberla, la seguridad sanitaria debe tener prioridad absoluta.
El ritual de pasar el agua
Pasar el agua es el hechizo que necesitas para curarte del mal de ojo o quizás de algunas energías negativas que hagan que todo esté en tu contra en la actualidad.
En algunas tradiciones espirituales y mágicas, el «hechizo pasar el agua» puede referirse a un ritual que se realiza para purificar y bendecir el agua o para desviar la energía negativa del agua.
Las envidias y las emociones negativas de las personas son una realidad. Gracias a las malas energías de las demás personas, estas pueden desencadenar en factores que pueden hacer que tu vida se mantenga con muchas desgracias constantes.
Dichas energías negativas se transmiten de una persona a otra, ya sea con intenciones o sin ellas. Esto quiere decir que el simple odio de las personas hacia un individuo en particular puede desencadenar en un mal de ojo.
También, una persona puede transmitirse estas energías; por eso es importante que busquemos tener siempre la autoestima alta. Cuando tenemos desconfianza en nosotros mismos, mentimos constantemente y nos comportamos negativamente ante el mundo; esto nos pasa factura.
Cómo acompañar el agua con hierbas, cristales y luna
Las antiguas brujas y hechiceros sabían cómo aprovechar el poder de la naturaleza y la luna para limpiar y renovar el espíritu. A través de baños rituales y la combinación de hierbas y cristales, creaban un canal sagrado de purificación y transformación.
La lavanda puede incorporarse simbólicamente por su asociación con la calma, mientras que el romero se utiliza tradicionalmente en prácticas relacionadas con la limpieza energética. Los cristales pueden colocarse alrededor del recipiente o junto a él como objetos simbólicos, sin atribuirles propiedades capaces de potabilizar el agua.
La luz de la luna puede formar parte del ambiente ritual y de la intención personal. No debe interpretarse como un tratamiento físico del agua, porque la exposición a la luna no elimina microorganismos, sustancias químicas, metales pesados ni sedimentos.
La purificación física del agua es diferente de la magia
Purificar agua con magia puede tener un valor cultural, emocional o espiritual, pero no convierte por sí solo el agua contaminada en agua potable. El agua puede contener agentes patógenos, sustancias químicas, virus, nitrógeno, fósforo, sedimentos que se arrastran desde las tuberías, así como metales pesados.
Los tratamientos descritos a continuación sólo eliminan bacterias o virus del agua. Si sospecha que el agua no es apta para consumo humano debido a que contiene sustancias químicas, aceites, sustancias venenosas, aguas residuales u otros contaminantes, no la beba.
No beba agua de color oscuro, que tenga olor o contenga partículas sólidas. La lejía no elimina contaminantes químicos y muchos contaminantes químicos no se eliminan hirviendo el agua.
Cómo purificar agua para beber
Hervir el agua
Si el agua del grifo no es potable, hervirla es el mejor método para eliminar organismos que causan enfermedades. El agua que se extrae de lagos, ríos y arroyos, manantiales naturales, estanques y agua de lluvia debe hervirse antes de beberla.
Lo ideal es llevarla a ebullición durante al menos 5 minutos. Lo malo de este método es que requiere de más tiempo, más equipo, consumo de gas y unas condiciones meteorológicas que faciliten el proceso.
Además, tendrás que esperar a que se enfríe para poder beberla y a veces la situación puede requerir urgencia. Cuando la dejes enfriar asegúrate de que el recipiente u olla estén tapados.
Hervir el agua ayuda a purificarla cuando se hace correctamente. Los tratamientos térmicos no deben considerarse una solución frente a sustancias químicas, aceites, aguas residuales u otros contaminantes no biológicos.
Filtrar previamente el agua turbia
Si el agua está turbia es conveniente filtrarla previamente al tratamiento de potabilización. Esto podemos hacerlo con un filtro de café, un pañuelo o una camiseta.
Te recomendamos que si el agua que tratas de purificar tiene sólidos o está bastante turbia primero la filtres para que los germicidas actúen más rápido.
Un filtro casero de capas puede construirse con una botella de 1,5 litros, piedras de diferente tamaño, arena de diferentes grosores, algodón, agua, tierra y un tarro de cristal.
Cortaremos la base de nuestra botella para que la boca de esta nos sirva como embudo. En el tapón de esta misma botella realizaremos un pequeño agujero para que pueda salir el agua una vez que pasó por todos los filtros naturales.
Para la realización de estas capas tendremos que cerrar la botella con el tapón agujereado e ir creándolas: empezando por el algodón y colocando cada uno de los materiales de más fino a más grueso, como arena fina, arena gruesa, pequeñas piedras y piedras más grandes.
Colocaremos nuestra botella sobre el tarro de cristal para que pueda verse el agua saliente e introduciremos agua sucia, agua con tierra, poco a poco.
Al montar las capas de diferentes grosores conseguimos niveles de diferentes espacios por los cuales se van atrapando las partículas sólidas del agua sucia que añadimos. Filtrando en un principio las más gruesas y a medida que el agua va bajando, las partículas que se encuentran serán más finas hasta llegar al punto de encontrar el agua limpia y así darle un nuevo uso.
Siempre sin olvidar que este proceso no potabiliza el agua, es decir, no sería apta para el consumo humano.

Carbón activado
Una opción económica y sencilla de purificar el agua es usando un filtro de agua natural, el carbón activo. Este método es tan fácil como añadir en una botella o jarra con agua del grifo una barra de carbón activo previamente hervida y dejar que esta purifique y remineralice el agua.
Lo que ocurre cuando colocamos la barra en agua es que, como el carbón es poroso y adsorbente, atrae hacia sí las moléculas de los productos químicos.
Bloquea contaminantes, atrapándolos mediante la adsorción, un proceso el cual los líquidos y gases son atraídos por otros líquidos o sólidos. Cuando el agua atraviesa el carbón activo, la mayor parte de las impurezas son atraídas por su superficie y atrapadas en sus crestas, sobre todo el cloro que es el principal causante del mal olor y sabor del agua.
El carbón activado es uno de los métodos más utilizados para la purificación de agua potable y prácticamente la mayoría de los purificadores hacen uso de este elemento para mejorar la limpieza del agua.
El carbón activado, gracias a su composición física, atrae moléculas como toxinas, microorganismos o contaminantes, así como químicos. Las impurezas del agua pueden ser fácilmente atrapadas con un filtro de carbón activado que no permite su paso hacia la salida del agua.
Para empezar a usarlos debes:
- Lavar con agua la barra de carbón activado para retirar los restos de polvo.
- Hervir la barra durante 15 minutos.
- Dejarla enfriar y depositarla en una botella o recipiente con agua potable, por ejemplo, la del grifo.
- Dejar actuar la barra entre 4 y 8 horas.
- Pasado este tiempo, ya tendrás agua lista para beber.
Finalizada la vida útil, que es de unos 6 meses, este filtro casero es 100% biodegradable, así que podemos desecharlo en nuestro compost o en el contenedor de restos orgánicos.
El carbón activado puede mejorar el sabor, el olor y parte de los contaminantes presentes, pero no debe considerarse universalmente suficiente frente a cualquier contaminación. La eficacia depende del material, del diseño del filtro, del mantenimiento y de la calidad inicial del agua.
Filtros de agua para grifo
Otra forma de filtrar el agua es colocando un filtro de grifo en nuestro grifo de la cocina. Lo bueno de estos métodos es que, a diferencia de la barra de carbón activo que hemos visto antes, filtran el agua al momento, así que podemos disfrutar de agua purificada en cuestión de segundos.
Estos filtros son fáciles de instalar y nos permiten reducir en gran medida los residuos que generamos en casa. No obstante, debemos tener en cuenta que no son métodos 100% residuo cero, ya que el cartucho donde va el filtro lo debemos cambiar cada 3 meses.
Jarras filtradoras
Utilizar una jarra filtradora para beber agua del grifo purificada es otra manera de eliminar el agua embotellada en plástico de casa. Estas jarras cuentan con un filtro incorporado y cuando ponemos agua del grifo en ellas esta va filtrándose poco a poco.
Como vemos, no obtenemos agua filtrada al momento, como sí ocurre con el filtro de grifo, pero el tiempo de filtrado es más rápido que en el caso del carbón activo.
Suelen ser bastante económicas y muy fáciles de instalar. Eso sí, de nuevo, el filtro deberemos cambiarlo periódicamente, normalmente cada mes, así que seguiremos generando ese residuo mensualmente.
Filtros por gravedad
El cuarto método para filtrar el agua del grifo que os presentamos es el filtro por gravedad. Su nombre se debe al proceso de usar la gravedad para filtrar el agua desde la parte superior del sistema hasta la parte inferior.
En este tipo de sistemas habitualmente contamos con un recipiente que se llena manualmente por la parte de arriba y el agua, por efecto de la gravedad, se mueve hacia abajo, pasando por el filtro y llegando a la parte de abajo del recipiente ya purificada y lista para beber.
Lo bueno de estos métodos es que no necesitan conexión a un grifo ni tampoco electricidad para funcionar. Lo podemos colocar en una encimera o mesa y rellenar el recipiente de agua periódicamente.
Filtros mecánicos para viajes
Estos filtros purifican el agua de manera mecánica, no química. Se componen de una serie de membranas que eliminan el 99,9% de bacterias y parásitos.
Los hay tipo “pajita” para beber directamente del agua, también conocidos como “chupacharcos”, otros tipo “bomba”, más adecuados para llenar nuestras botellas, y de tipo “bidón” que no son más que botellas que incorporan el filtro en la boquilla.
Los filtros tipo pajita son pequeños y eficaces cuando se busca ligereza y minimalismo. Los sistemas de bomba facilitan el llenado de botellas y los filtros tipo bidón incorporan el sistema de filtrado en la propia botella.
Pastillas potabilizadoras
Las pastillas tienen la ventaja de ocupar poco espacio y ser bastante seguras y baratas. Pero hay tantos tipos que es difícil saber cuál es mejor para nuestras necesidades.
Cada tableta de cloro tiene la capacidad de potabilizar 1 litro de agua en 30 minutos. Su precio es muy económico y es efectivo contra contaminantes biológicos, como bacterias, protozoos y virus.
Las pastillas con iones de plata dejan menos sabor en el agua y el agua potabilizada dura mucho más, hasta 6 meses. Las pastillas de cloro para grandes volúmenes pueden utilizarse para depósitos de agua limpia de autocaravanas o camper.
Rayos ultravioletas
Los sistemas de potabilización mediante rayos ultravioletas requieren 90 segundos de actuación por litro. Funcionan con pilas y necesitan de un recipiente con una boca lo suficientemente ancha para remover el aparato.
Los rayos ultravioletas pueden ser útiles frente a determinados microorganismos, pero su eficacia depende de las condiciones del agua y del dispositivo. El agua turbia debe tratarse previamente según las instrucciones del sistema utilizado.
Ósmosis inversa y ultrafiltración
La ósmosis inversa se utiliza cuando el agua potable que se quiere purificar presenta una cantidad mayor de contaminantes, como por ejemplo metales pesados. Esto se logra mediante un proceso de purificación por 5 etapas.
La primera etapa consiste en un cartucho de polipropileno que retiene sedimentos del agua como arena, insectos u óxido de las tuberías. El cartucho de carbón activado primario es el segundo paso; este retiene sustancias disueltas en el agua, así como sabores y olores como pesticidas o cloro.
El tercer cartucho es el de carbón activado secundario, brindando una doble protección a las sustancias que podría haber en el agua. La cuarta etapa es la membrana de ósmosis inversa, que remueve virus, bacterias, metales pesados y las altas concentraciones de sales del agua.
Finalmente está el cartucho de carbón activado pulidor, que terminará de mejorar el color, sabor y olor del agua.
La ultrafiltración puede retener bacterias y sedimentos mediante membranas con poros muy pequeños. La elección entre carbón activado, ultrafiltración, rayos UV u ósmosis inversa depende de la calidad del agua y de los contaminantes que se necesite reducir.
Cloro, lejía y yodo: precauciones esenciales
Entre algunos germicidas que conocemos están el cloro, yodo, el alcohol y los cresoles. Ninguno debe usarse sin saber exactamente cómo funcionan; mientras algunos sirven para el contacto humano, otros son mejores para limpiar superficies y también hay soluciones específicas para purificar líquidos.
Lo más importante es saber para qué sirve cada uno y cómo utilizarlos de forma correcta para no poner en riesgo la salud. Recuerda que entre más información conozcas, habrán menos riesgos.
IMPORTANTE: utilizar más cantidad de las que se recomiendan no va a lograr agua más pura sino todo lo contrario.
Yodo
Para la purificación con gotero se usan de 5 a 10 gotas por litro si el yodo está al 2%, se revuelve y se deja reposar el agua al menos 30 minutos.
Con pastillas normalmente cada fabricante indica las instrucciones; sin embargo, el método general es colocar la pastilla en la cantidad de agua indicada y dejar reposar hasta que esté completamente disuelta.
Al usar yodo para purificar agua se recomienda que esta no esté a menos de 5°C.
Cloro y lejía clorada
Tal vez uno de los métodos más utilizados para purificar agua es usando cloro. Esta sustancia, a diferencia del yodo, es más accesible y económica ya que es un producto de uso común.
Para purificar el agua con lejía clorada líquida de uso doméstico, como Clorox® o Purex®, debe utilizarse únicamente un producto cuya etiqueta indique una concentración adecuada y que no contenga perfumes, tintes u otros aditivos.
El agua turbia debe filtrarse antes de agregar lejía. Vierta el agua en un recipiente limpio, agregue la cantidad de lejía indicada, mezcle bien y deje reposar al menos 60 minutos antes de beber el agua.
| Volumen de agua | Lejía doméstica con 5.25-8.25% de cloro |
|---|---|
| 1 cuarto de galón / 1 litro | 5 gotas |
| ½ galón / 2 cuartos de galón / 2 litros | 10 gotas |
| 1 galón | ¼ de cucharadita |
| 5 galones | 1 cucharadita |
| 10 galones | 2 cucharaditas |
La lejía no elimina algunos organismos causantes de enfermedades que comúnmente se encuentran en el agua superficial. La lejía no elimina contaminantes químicos.
Las cantidades deben seguir la etiqueta del producto y las instrucciones sanitarias aplicables. No deben mezclarse lejía, yodo, ácidos, detergentes ni otros productos químicos.
Qué hacer durante una emergencia
La mejor fuente de agua potable durante una emergencia es el agua que usted almacenó en sus suministros de emergencia. Almacene un galón de agua por persona por día, en cantidad suficiente para al menos tres días.
Si decide llenar sus propios recipientes de agua, recolecte el agua de una fuente de suministro segura. Almacene el agua en recipientes de plástico bien lavados, como las botellas de bebidas refrescantes.
También puede comprar cubos o bidones de plástico de uso alimentario. Agregue dos gotas de lejía de uso doméstico por galón para mantener la calidad del agua durante el almacenamiento.
Cierre herméticamente los recipientes de agua, etiquételos con la fecha y guárdelos en un lugar fresco y oscuro. Cambie el agua cada seis meses.
Nunca utilice un recipiente que anteriormente haya sido utilizado para guardar sustancias tóxicas, como pesticidas, sustancias químicas o aceites.
Qué fuentes de agua conviene evitar
Evita el agua estancada, como charcos y estanques. Mucho mejor que corra, como en pequeñas cascadas o pasos rápidos.
Cuanto más cerca del manantial mejor; en zonas altas el agua será más segura que en zonas más bajas. El agua de nieve suele ser segura si no hay presencia humana o animal cerca, sin embargo, ten en cuenta que es un agua de mineralización muy baja, por lo que puede no ser suficiente para mantenerte hidratado.
Si sospecha que el agua contiene sustancias químicas, aceites, sustancias venenosas, aguas residuales u otros contaminantes, no la beba aunque haya sido hervida, filtrada o tratada con lejía.
Cómo combinar seguridad y espiritualidad
Una forma prudente de combinar ambos enfoques consiste en separar claramente las etapas. Primero se trata el agua mediante un procedimiento apropiado para su origen y su contaminación; después puede realizarse un ritual simbólico alrededor de un recipiente cerrado o utilizarse el agua ya segura en una práctica espiritual.
Las velas, el incienso, las hierbas y los cristales deben mantenerse alejados de recipientes destinados al consumo si pueden liberar residuos, cenizas, aceites o sustancias no aptas para beber.
También es posible realizar el ritual sin ingerir el agua: mediante una oración, una meditación, una visualización, un baño externo o la limpieza simbólica de un espacio.
La meditación puede ayudarte a calmar tu mente y alejarte de las energías negativas. Practica meditación regularmente para mantenerte en un estado de calma y equilibrio emocional.
Visualiza una barrera protectora alrededor de ti que te proteja de las energías negativas de los demás. Visualiza esta barrera como una luz brillante y protectora que te rodea.
Limpia tu espacio y mantén tu hogar y tu espacio de trabajo limpio y ordenado. También puedes utilizar incienso, velas o aceites esenciales para limpiar el espacio y purificar la energía.
Practica el perdón: el perdón puede ayudarte a liberar cualquier energía negativa que estés sosteniendo hacia alguien. Haz ejercicio: el ejercicio regular puede ayudarte a liberar el estrés y mejorar tu estado de ánimo.
El agua como símbolo de renovación
Cuando te sumerges en un lago tranquilo o sientes el recorrer de una cascada, hay algo místico en cómo te hace sentir. Es como si lavara todas tus preocupaciones y te dejara con una sensación de paz interior.
El sonido del agua corriendo puede ser tan relajante que te transporta a otro mundo y te conecta con la naturaleza de una manera profunda.
El agua nos enseña sobre la constancia del cambio. Fluye y se transforma constantemente, recordándonos que la vida también es así: siempre en movimiento.
Nos muestra que incluso en los momentos difíciles podemos encontrar fuerza y renovación, como si cada ola trajera consigo la promesa de un nuevo comienzo.
El uso del agua en los rituales de purificación y renovación espiritual es una práctica ancestral que aún resuena hoy en día. A través de baños rituales y la combinación de hierbas y cristales, puede crearse un momento de reflexión, intención y transformación personal.
El Ritual Prohibido del Agua y la Sal | Jacobo Grinberg
La magia del agua puede entenderse como una práctica simbólica para expresar una intención, ordenar las emociones y conectar con la naturaleza. La potabilización, en cambio, requiere procedimientos físicos o químicos capaces de reducir los riesgos sanitarios.
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