La mezcla de hipoclorito de sodio, presente en la lejía o el blanqueador, con amoniaco genera gases tóxicos que pueden provocar lesiones graves en los ojos, la piel y el aparato respiratorio. Nunca mezcle amoniaco con hipoclorito de sodio, ya que este error doméstico común produce cloro y cloraminas, gases irritantes que pueden causar asfixia, quemaduras químicas, edema de glotis e insuficiencia respiratoria.
El hipoclorito de sodio y el amoniaco son útiles por separado, pero poseen reacciones completamente distintas y no deben combinarse. La reacción entre hipoclorito y amoniaco libera compuestos irritantes como el cloro y cloraminas que, al contacto con las mucosas, producen ácido hipocloroso y radicales libres, dañando el epitelio respiratorio.
Qué sustancias intervienen en la reacción
El hipoclorito de sodio es un compuesto oxidante de gran poder desinfectante, mientras que el amoniaco es una sustancia alcalina utilizada principalmente para remover grasa y suciedad difícil. El hipoclorito de sodio se encuentra comúnmente en blanqueadores, purificadores de agua y productos de limpieza.
Está presente en productos como la lejía o el agua lavandina, funciona como un potente desinfectante y blanqueador debido a su capacidad para liberar iones de cloro. Su acción oxidante le permite eliminar manchas y decolorar superficies, convirtiéndolo en un componente eficaz para diferentes propósitos.
Cuando se diluye en agua, forma hipoclorito (OCl-), que ataca y destruye las membranas celulares de bacterias, virus y hongos al oxidar los componentes esenciales para su supervivencia. El hipoclorito de sodio actúa como ingrediente activo en la formulación de desinfectantes para superficies duras, como mesas, pisos y paredes, desinfección de equipos médicos, utensilios de cocina y áreas de preparación de alimentos.
También está presente en los blanqueadores y se usa en el lavado de ropa para eliminar manchas de comida, sudor, sangre y otras sustancias, así como para desinfectar y eliminar bacterias y hongos que puedan estar presentes en la ropa. El hipoclorito de sodio se utiliza para desinfectar superficies, lavar ropa blanca y eliminar microorganismos que pueden afectar la salud.
El amoniaco es una sustancia alcalina empleada principalmente para disolver la grasa y eliminar la suciedad persistente de diversas superficies. Cuando se mezcla con agua, libera iones de amonio (NH4+), que interactúan con las moléculas de grasa y suciedad, rompiendo sus enlaces químicos y facilitando su remoción.
Su rápida evaporación lo hace una opción conveniente para superficies que requieren un secado rápido. El amoníaco ayuda a eliminar manchas, huellas dactilares, grasa y suciedad acumulada en superficies de vidrio.
Su acción desengrasante permite limpiar superficies de piso, como baldosas, vinilos, laminados y linóleo. El amoniaco también es eficaz para limpiar cocinas, baños y ventanas, así como para eliminar manchas difíciles en azulejos y superficies de vidrio.
| Producto | Uso principal | Riesgo al mezclarlo |
|---|---|---|
| Hipoclorito de sodio | Desinfectar superficies, lavar ropa blanca y eliminar microorganismos | Genera gases tóxicos al mezclarse con amoniaco |
| Amoniaco | Limpiar vidrios, baños, azulejos y remover grasa en cocinas | Participa en la liberación de cloro y cloraminas al combinarse con hipoclorito |
Qué ocurre al mezclar hipoclorito de sodio y amoniaco
La reacción entre hipoclorito de sodio y amoniaco puede liberar cloro y cloraminas gaseosas. La mezcla de lejía con amoníaco genera cloramina gaseosa, y con salfumán produce cloro gaseoso.
Las cloraminas son sustancias irritantes que, en cantidades elevadas, pueden lesionar las mucosas y el aparato respiratorio. Las cloraminas por sí mismas en cantidades muy pequeñas no causan ningún problema, pero al combinar cloro concentrado con amoniaco también concentrado se generarán grandes cantidades de cloraminas, las cuales son tóxicas y pueden producir problemas pulmonares.
La causa principal de las lesiones es la liberación de radicales libres y la formación de ácido clorhídrico y ácido hipocloroso al contacto con la mucosa respiratoria. La reacción puede generar necrosis química, mayor permeabilidad vascular y liberación de mediadores inflamatorios, con riesgo de broncoespasmo, neumonitis química y edema de glotis.
Estos gases irritantes pueden causar asfixia, quemaduras químicas, edema de glotis e insuficiencia respiratoria. Ambos son gases tóxicos que pueden causar una intoxicación por inhalación grave aunque la exposición sea breve.

Por qué la mezcla es peligrosa
El hipoclorito de sodio es un químico cáustico que, si tiene contacto con el tejido, puede causar lesiones. La inhalación de los vapores de esta sustancia puede causar intoxicación, especialmente si el producto se mezcla con amoníaco.
Exponerse a estos gases produce lesiones en el aparato respiratorio que pueden ocasionar desde una irritación leve hasta quemaduras químicas graves, edema de glotis, insuficiencia respiratoria y la muerte. El riesgo aumenta cuando la exposición es prolongada, la concentración de los productos es elevada o la mezcla se realiza en un espacio cerrado y sin ventilación.
La intoxicación por inhalación de gases tóxicos en el entorno doméstico constituye una causa poco frecuente, pero potencialmente grave, de ingreso hospitalario. Las intoxicaciones por cloro y sus derivados son uno de los accidentes más comunes en los domicilios, aunque la mayoría de los casos son leves y autolimitados.
Sin embargo, en exposiciones prolongadas o en espacios sin ventilación, la gravedad puede ser mucho mayor. La intoxicación por agentes químicos inhalados es un problema infravalorado de salud pública, sobre todo en el ámbito doméstico, donde la manipulación de productos para la limpieza del hogar constituye una fuente importante de exposición accidental.
Otros productos que tampoco deben mezclarse con hipoclorito
Ácidos, vinagre y limón
El hipoclorito de sodio comercial para uso en casa está al 5 por ciento, si éste se llega a mezclar con algún ácido, por ejemplo, con vinagre, neutraliza la sosa que tiene y genera cloro gaseoso, el cual es altamente tóxico.
Al combinar cloro con cualquier sustancia que sea un ácido, por ejemplo, con limón, vinagre o productos de limpieza que contengan ácido clorhídrico generarán cloro gaseoso, añadió. Salfumán (ácido clorhídrico): limpiador de cal muy potente; altamente corrosivo para piel y mucosas.
La mezcla de lejía con amoníaco o salfumán, por ejemplo, genera gases tóxicos que pueden provocar una intoxicación por inhalación grave incluso en personas sanas.
Alcohol
Otra de las sustancias que no se debe mezclar con el cloro es el alcohol, pues al combinar ambos líquidos se tendría cloroformo, compuesto químico que detiene el diafragma, principal músculo encargado de la respiración, lo cual provocaría un paro respiratorio.
Además, apuntó el docente, el cloroformo es tóxico para el hígado y a largo plazo podría producir cáncer en este órgano. Tanto las cloraminas como el cloroformo causan daño al hígado, “son sustancias que tienen hepatotoxicidad y se ha comprobado que son cancerígenas; seguramente no se va a presentar de inmediato la enfermedad, pero si su uso es continuo tendrá un efecto acumulativo y, a largo plazo, se generarán problemas como cáncer de hígado”, indicó Rius Alonso.
El jabón y el alcohol son ideales para contrarrestar la COVID-19, a diferencia de otros. Asimismo el alcohol, aunque es muy efectivo, a largo plazo puede comenzar a generar algunos problemas como dermatitis, “pues eliminamos la grasa de las manos y si se resecan es una entrada para otros patógenos, bacterias o levaduras que pueden provocar otros problemas.
Por último, sugirió evitar el uso de alcohol para limpiar pisos, pues es altamente inflamable y el problema es que no es fácil distinguir la flama; además, estos alcoholes acumulan residuos.
Agua oxigenada
Asimismo, el académico se refrió al uso de agua oxigenada como producto de limpieza, que al ser mezclado con cloro forma cloratos o percloratos, los cuales se utilizan en los explosivos.
“Si se mezcla agua oxigenada con cloro se formarán cloratos y por la reacción exotérmica, la cual va a generar calor, se podría presentar una explosión”. Además, si el agua oxigenada se combina con vinagre, oxidará el ácido acético y se tendrá ácido peracético, el cual es utilizado en reacciones de polimerización y debe ser manejado con mucho cuidado porque puede ser explosivo.
Cómo puede producirse la intoxicación
La exposición puede producirse por inhalación de los vapores, contacto con la piel o los ojos e ingestión accidental. Un tóxico puede entrar en el organismo por tres vías distintas:
- Vía oral: ingestión directa, más frecuente en niños pequeños.
- Vía respiratoria: inhalación de vapores tóxicos al usar el producto en espacios cerrados o sin ventilación.
- Vía cutánea y mucosas: contacto directo de la piel, los ojos o las mucosas con el producto.
Los productos más frecuentemente implicados son los llamados cáusticos: lejía, salfumán, amoníaco, blanqueadores de ropa y sosa cáustica. Son especialmente peligrosos porque queman los tejidos con los que contactan y pueden causar lesiones graves incluso en exposiciones breves.
El blanqueador de uso industrial contiene una concentración mucho más alta de hipoclorito de sodio, la cual puede causar lesiones serias. Ingerir, oler o tocar pequeñas cantidades de un blanqueador de uso doméstico probablemente no cause ningún tipo de problema significativo.
Sin embargo, pueden ocurrir problemas más graves con blanqueadores de uso industrial o al mezclar el blanqueador con amoníaco. La ingestión de hipoclorito de sodio puede llevar a una intoxicación.
Signos y síntomas de la exposición
Según la concentración y el tiempo de exposición, los síntomas varían. En los casos leves aparece tos, irritación ocular y lagrimeo.
En los casos graves pueden presentarse disnea, dolor torácico, estridor, broncoespasmo y quemaduras de la vía aérea superior. Una de las complicaciones más graves es la aparición del edema de glotis, que puede provocar obstrucción completa de la vía aérea y paro respiratorio.
Síntomas respiratorios y oculares
- Tos por los vapores.
- Irritación ocular.
- Ojos llorosos, enrojecidos y con ardor.
- Lagrimeo.
- Rinorrea acuosa.
- Dolor u opresión en el tórax.
- Disnea.
- Sibilancias.
- Broncoespasmo.
- Estridor.
- Sensación de constricción en la garganta.
- Hinchazón de garganta, que puede causar dificultades para respirar.
Síntomas generales y digestivos
- Mareo.
- Debilidad.
- Sensación de náuseas.
- Vómitos, a veces con sangre.
- Babeo.
- Dolor en la boca o garganta.
- Dolor abdominal o estomacal.
- Delirio, con agitación y confusión.
- Pérdida de conocimiento o coma.
- Presión arterial baja.
- Shock, con presión arterial extremadamente baja.
- Latidos cardíacos lentos.
Lesiones por contacto
- Irritación cutánea de la zona expuesta.
- Quemaduras.
- Ampollas.
- Quemaduras en el esófago.
La inhalación de vapores puede producir tos irritativa y sensación de ahogo, picor o ardor en la garganta y los ojos, lagrimeo y enrojecimiento ocular, dolor de cabeza y mareo. En exposiciones prolongadas puede producirse dificultad respiratoria grave.
Por contacto con piel o mucosas pueden aparecer enrojecimiento, escozor o ampollas en la zona de contacto e irritación intensa si afecta a los ojos.
Caso clínico de exposición en un espacio cerrado
Se presenta el caso de una mujer de 30 años, sin antecedentes patológicos de relevancia, que acudió al servicio de urgencias por presentar mareo, falta de aire y tos irritativa. La paciente explicó al personal sanitario que había estado realizando limpieza en su hogar durante aproximadamente una hora, utilizando de forma simultánea lejía y amoniaco en un pequeño baño sin ventilación.
Minutos después del inicio de la exposición comenzó a sentir irritación ocular, lagrimeo, rinorrea acuosa y tos persistente, que progresó a disnea, mareo y sensación de constricción en la garganta. En la exploración respiratoria se observaron estridor inspiratorio, uso de musculatura accesoria y sibilancias bilaterales.
En la exploración orofaríngea se identificó edema en la región supraglótica, mucosas eritematosas y signos de quemadura por químicos.
| Parámetro | Resultado |
|---|---|
| Tensión arterial | 128/75 mmHg |
| Frecuencia cardíaca | 110 lpm |
| Frecuencia respiratoria | 28 rpm |
| Saturación de oxígeno | 88% |
| Temperatura | 36,7 °C |
Evolución y tratamiento del caso
Se procedió a la administración de oxígeno mediante mascarilla reservorio, broncodilatadores inhalados y corticoides por vía intravenosa. Ante el riesgo de obstrucción completa de la vía aérea por la rápida progresión del edema de glotis, se decidió realizar intubación orotraqueal bajo visión con laringoscopia.
Durante el procedimiento se constataron lesiones compatibles con quemadura química en la laringe y en la parte proximal de la tráquea. La paciente fue derivada a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde recibió ventilación mecánica protectora, tratamiento con metilprednisolona intravenosa, fluidoterapia y analgesia.
Se realizó broncoscopia, que confirmó edema de glotis y lesiones erosivas en la tráquea superior, sin afectación de los bronquios distales. Al quinto día de su ingreso en la UCI, con evidente mejoría clínica y disminución progresiva del edema, se retiró el tubo endotraqueal.
La paciente evolucionó favorablemente hasta su alta hospitalaria al décimo día, con seguimiento ambulatorio por parte de los equipos de neumología y otorrinolaringología.
Diagnóstico de la intoxicación
El diagnóstico se basa en la clínica, la exploración física, la historia de exposición y los hallazgos endoscópicos. Es fundamental identificar la causa que generó la intoxicación, valorar la vía aérea y determinar la gravedad de los síntomas.
La radiografía de tórax suele mostrar un aspecto normal en las fases iniciales, aunque puede mostrar infiltrados si se desarrolla neumonitis química. La gasometría arterial ayuda a evaluar la gravedad de la hipoxemia.
Según la evolución y el tipo de exposición, pueden realizarse los siguientes estudios:
- Exámenes de sangre y orina.
- Radiografía del tórax.
- Tomografía computarizada.
- Electrocardiograma.
- Gasometría arterial.
- Broncoscopia para observar quemaduras en las vías respiratorias.
- Endoscopia para observar quemaduras en el esófago y el estómago.
La broncoscopia puede confirmar edema de glotis, lesiones erosivas y afectación de la tráquea, mientras que la endoscopia permite valorar la existencia de lesiones digestivas cuando se ha producido ingestión.
Qué hacer inmediatamente ante una exposición
Busque asistencia médica inmediata. Si la persona inhaló el tóxico, trasládela inmediatamente a un sitio donde pueda tomar aire fresco.
La retirada del paciente de la exposición, la oxigenoterapia y la monitorización son las medidas iniciales. La atención debe centrarse en mantener la vía aérea y tratar los síntomas.
Si hubo inhalación
- Retire a la persona del lugar contaminado sin exponerse usted al gas.
- Llévela a un sitio con aire fresco.
- Solicite asistencia médica inmediata.
- Vigile la respiración y el nivel de conciencia.
- No permita que la persona vuelva al espacio cerrado hasta que haya sido ventilado de forma adecuada.
Si se produce accidentalmente, hay que abandonar el espacio de inmediato, ventilar y llamar al 112 si aparecen síntomas respiratorios.
Si hubo contacto con la piel o los ojos
Si el químico entró en contacto con la piel o los ojos, enjuague con abundante agua durante al menos 15 minutos. Al menos 15-20 minutos con agua corriente a temperatura ambiente.
En el caso de los ojos, el lavado debe ser continuo y con el párpado abierto. No usar jabón ni ningún otro producto en la zona afectada durante el lavado.
Para una exposición de la piel, el tratamiento puede incluir irrigación, posiblemente cada pocas horas durante varios días. En las lesiones graves puede ser necesaria la remoción quirúrgica de la piel quemada y el traslado a un hospital especializado en el cuidado de quemaduras.
Si hubo ingestión
NO provoque el vómito en la persona, a menos que así lo indique un Centro de Toxicología o un profesional de la salud. Al vomitar, el cáustico recorre de nuevo el esófago y la garganta en sentido inverso, agravando las quemaduras ya producidas durante la ingestión.
Además, existe riesgo de broncoaspiración, es decir, de que el contenido del vómito entre en las vías respiratorias y provoque una neumonía química. Nunca se debe inducir el vómito salvo indicación expresa del médico o del Servicio de Información Toxicológica.
Si la persona ingirió el químico, suminístrele agua o leche inmediatamente, a menos que un proveedor de atención médica haya dado otras instrucciones. NO suministre leche o agua si la persona presenta síntomas que dificulten la deglución, como vómitos, convulsiones o disminución de la lucidez mental.
En el caso de intoxicación con cáusticos, está recomendada la disolución con agua o con leche hasta un máximo de 30 minutos desde la ingesta, siempre que la persona esté consciente y pueda tragar. Sin embargo, hay que recordar que un exceso de líquido puede ser contraproducente ya que facilita el paso al tracto intestinal.
El carbón activado no es efectivo para tratar la intoxicación por hipoclorito de sodio. No espere para buscar ayuda si no conoce de inmediato la cantidad ingerida, el producto o la concentración.
Cuándo llamar urgentemente a emergencias
La presencia de cualquiera de los siguientes signos requiere valoración médica inmediata:
- Dificultad para respirar.
- Estridor inspiratorio.
- Hinchazón de la garganta.
- Saturación de oxígeno baja.
- Coloración azulada de labios o piel.
- Tos persistente o progresiva.
- Dolor u opresión en el tórax.
- Confusión, somnolencia o pérdida de conocimiento.
- Vómitos con sangre.
- Quemaduras en la boca, la garganta, los ojos o la piel.
- Hipotensión o signos de shock.
La evolución inicial aparentemente leve no excluye la aparición posterior de lesiones de la vía aérea. Por este motivo, es importante sospechar lesiones respiratorias en pacientes expuestos a gases tóxicos, incluso cuando los síntomas iniciales no parecen tener gravedad.
Además de llamar siempre al Servicio de Información Toxicológica, hay situaciones que requieren activar el 112 de inmediato sin esperar a evaluar la situación:
- La persona afectada está inconsciente o no reacciona a estímulos.
- Hay dificultad respiratoria o sensación de ahogo que no cede.
- La intoxicación afecta a un niño menor de 12 años o a una persona mayor.
- Se ha ingerido una cantidad importante del producto.
- Los síntomas empeoran en los primeros minutos.
- Se desconoce el producto implicado o sus componentes.
Manejo hospitalario
Protección de la vía aérea
Está indicada la intubación precoz en presencia de estridor, edema laríngeo en progresión o hipoxemia refractaria. En casos de intoxicaciones graves puede llegar a ser necesaria la intubación orotraqueal y la ventilación mecánica, con ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos.
El soporte para las vías respiratorias puede incluir oxígeno, una sonda o tubo a través de la boca, intubación y respirador artificial. Los pacientes que tienen comprometida la vía aérea o presentan alteraciones en la gasometría requieren ingreso en cuidados intensivos para vigilancia y soporte ventilatorio.
Tratamiento respiratorio
Los broncodilatadores inhalados y los corticoides sistémicos se usan de manera frecuente, aunque no está muy demostrada su eficacia. Se han estudiado tratamientos experimentales, como el uso de N-acetilcisteína inhalada y agentes antioxidantes.
Tratamiento de las lesiones digestivas y cutáneas
Puede ser necesario hospitalizar a la persona para continuar con el tratamiento. Se puede requerir una cirugía si el esófago, el estómago o los intestinos tienen perforaciones a causa del ácido.
Las perforaciones en el esófago y el estómago pueden provocar graves infecciones tanto en el tórax como en la cavidad abdominal que pueden llevar a la muerte.
Cómo prevenir intoxicaciones en casa y en el trabajo
La educación comunitaria es la principal estrategia para informar sobre los riesgos de mezclar productos de limpieza. Estudios poblacionales demuestran que más del 30% de las personas no conocen la toxicidad de la combinación de lejía y amoniaco.
Para emplear hipoclorito de sodio o amoniaco en espacios cerrados es fundamental asegurar una buena ventilación y evitar mezclarlos entre sí. Las empresas dedicadas a la venta de amoniaco y de hipoclorito de sodio recomiendan usar guantes, gafas y seguir las instrucciones del fabricante para minimizar riesgos.
- Utilice cada producto por separado.
- Lea la etiqueta antes de usar cualquier limpiador.
- No mezcle nunca dos productos de limpieza distintos, aunque parezcan similares.
- Use siempre guantes y ventilación adecuada al manejar productos cáusticos.
- Guarde todos los productos de limpieza fuera del alcance de los niños, en armarios con cierre de seguridad.
- No trasvase productos a envases de refrescos o botellas de agua, especialmente si hay niños en casa.
- No permita que la persona vuelva al espacio cerrado hasta que haya sido ventilado de forma adecuada.
El cloro es muy eficiente para desinfectar superficies y se puede utilizar en una solución diluida de 20 mililitros de hipoclorito de sodio en un litro de agua para trapear pisos o limpiar paredes, pero no debe mezclarse con otros productos de limpieza y, a su vez, el área debe ser ventilada.
“Sí se podría limpiar un piso con cloro, dejar que se evapore el agua y, posteriormente, trapear con un limpiador multiusos”. El producto ideal para emplear en esta contingencia son los jabones líquidos para limpieza de manos, puertas, paredes y demás.
Guardar siempre el número del Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20) en el móvil. Si hay una intoxicación con producto de limpieza, actúa de inmediato: llama al 112 y al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20), lava con abundante agua la zona afectada, retira la ropa contaminada y no induzcas el vómito.
¡Cuidado con el dióxido de cloro!
tags: #reaccion #entre #hipoclorito #de #sodio #y
Publicaciones populares:
- Conoce los beneficios del filtro de luz amarilla en PC
- Tipos de filtros de carbón activado y sus aplicaciones
- Guía de tendencias: mobiliario y decoración de exteriores de El Corte Inglés
- Filtración y abastecimiento: cómo Venecia garantiza agua potable
- Dónde está el filtro de gasolina del Honda Accord 2003
