La Comisión de Salud Pública, compuesta por representantes de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y de las consejerías de salud de todas las comunidades y ciudades autónomas, ha aprobado el Documento Marco de Recomendaciones para el control de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs).
El documento establece un protocolo común de vigilancia y actuación frente a la gripe, la COVID-19, el virus respiratorio sincitial (VRS) y otras infecciones respiratorias. Su objetivo es mejorar la respuesta ante la epidemia estacional de virus respiratorios durante la temporada 2025-2026 y adaptar las medidas a la evolución de la situación epidemiológica en cada territorio.
El texto parte de la experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 y refuerza la vigilancia integrada puesta en marcha tras ella, en línea con las directrices del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Qué se decidió en la reunión de Sanidad
El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han acordado finalmente este miércoles en la Comisión de Salud Pública, tras intentarlo sin éxito el pasado invierno, un plan común de vigilancia y actuación frente a las infecciones respiratorias invernales -gripe, virus respiratorio sincitial (VRS) y coronavirus-.
La Comisión de Salud Pública ha alcanzado, al fin, un acuerdo para que todas las CCAA apliquen el mismo protocolo de actuación ante las infecciones respiratorias, entre ellas, la gripe sobre la que España ya ha superado el umbral de epidemia.
El principal objetivo del plan es “establecer escenarios de riesgo epidemiológico y proponer recomendaciones técnicas en cada nivel”.
En este importante Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se buscará “unificar criterios” a la hora de plantear esta u otras medidas con las que coordinar el repunte de casos que se está experimentando en España.
El documento destaca la importancia de la coordinación entre los servicios de salud pública autonómicos y el Ministerio de Sanidad, así como la necesidad de evaluar periódicamente la situación epidemiológica para adaptar las respuestas.
El texto aboga por la coordinación y la vigilancia, de tal manera que se pueda detectar de manera temprana los cambios de la evolución epidemiológica y se evalúe el riesgo de manera continua, territorio por territorio.
Las distintas administraciones prestarán especial atención a entornos vulnerables como residencias de mayores o unidades hospitalarias específicas.
¿Vuelve la mascarilla obligatoria en los centros sanitarios?
La mascarilla obligatoria en centros sanitarios puede volver a ser una realidad en el corto plazo.
El aumento de contagios por casos de gripe, COVID y bronquiolitis en las últimas semanas llevó a la ministra de Sanidad, Mónica García, a anunciar que planteará a las comunidades autónomas volver a introducir este mecanismo de protección “de una manera transitoria” en la reunión que mantendrán este lunes.
Las mascarillas podrían volver, aunque la ausencia de un marco legal específico impediría que pudiesen dictarse medidas obligatorias en este sentido, según fuentes consultadas por RTVE Noticias.
El documento plantea recomendar que las personas con síntomas lleven mascarilla de forma rutinaria, el uso generalizado de los tapabocas en los centros sanitarios en las fases de epidemia y favorecer mientras estas duren el teletrabajo entre la población con síntomas leves que no justifiquen una baja laboral.
La mascarilla sería de “uso generalizado” en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias en el escenario de epidemia de nivel alto, siempre en forma de recomendación.
En el escenario considerado de riesgo “alto”, el uso recomendado de mascarillas se extiende a la totalidad de los centros sanitarios, valorando la obligatoriedad en casos excepcionales.
La aplicación concreta de estas recomendaciones corresponde a las comunidades autónomas, que serán las responsables de definir el ámbito de aplicación y de establecer los escenarios a partir de los niveles de transmisibilidad detectados junto con las evaluación de otros indicadores y el análisis de impacto en los recursos asistenciales y en la población vulnerable.
La situación de las mascarillas por comunidades autónomas
Ya hay territorios que se han adelantado a esta medida, con Cataluña, Murcia y Comunidad Valenciana volviendo a la obligatoriedad de una mascarilla que, por el contrario, la Comunidad de Madrid se ha negado a recuperar, al menos en estos momentos.
En Aragón, se ha optado por la obligatoriedad para profesionales sanitarios y de cuidados en centros socisanitarios, recomendando además que los padres no lleven a sus hijos a clase si presentan síntomas de enfermedades respiratorias.
Andalucía, por su parte, ha optado por esperar a esta reunión del Consejo Interterritorial, algo que también han elegido Castilla-La Mancha, Canarias o Cantabria.
En el caso de La Rioja, Asturias, Galicia, Castilla y León o Navarra optan por recomendación por encima de la obligatoriedad, pero habrá que esperar a este lunes para saber qué decisión se adopta.
| Territorio o grupo de territorios | Posición o medida señalada |
|---|---|
| Cataluña, Murcia y Comunidad Valenciana | Vuelta a la obligatoriedad de la mascarilla |
| Comunidad de Madrid | Se ha negado a recuperar la obligatoriedad, al menos en estos momentos |
| Aragón | Obligatoriedad para profesionales sanitarios y de cuidados en centros sociosanitarios |
| Andalucía, Castilla-La Mancha, Canarias y Cantabria | Esperan a la reunión del Consejo Interterritorial |
| La Rioja, Asturias, Galicia, Castilla y León y Navarra | Recomendación por encima de la obligatoriedad |
Las comunidades autónomas serán las responsables de definir el ámbito de aplicación y de establecer los escenarios a partir de los niveles de transmisibilidad detectados junto con las evaluación de otros indicadores y el análisis de impacto en los recursos asistenciales y en la población vulnerable.
Los cuatro escenarios de riesgo epidemiológico
Se definen cuatro escenarios de riesgo determinados a partir de los niveles de transmisibilidad detectados, junto con la evaluación del resto de indicadores y el análisis del impacto en los recursos asistenciales y en la población susceptible.
- Escenario de situación interepidémica o basal.
- Escenario de epidemia de nivel bajo o medio.
- Escenario de epidemia de nivel alto.
- Escenario de epidemia de nivel muy alto.
El primero es el de “situación interepidémica o basal”, es decir, sin circulación relevante de los virus.
Este va seguido de otros tres denominados de “epidemia de nivel bajo o medio”; “de nivel alto”; y de “nivel muy alto”.
La aplicación de las medidas propuestas debe hacerse de forma escalonada e incremental, garantizando que en cada escenario se implementen también las recomendaciones de los niveles anteriores.
Esta clasificación permite adaptar las medidas a la evolución de la situación epidemiológica en cada territorio, reforzando la capacidad de respuesta sanitaria y comunitaria.
| Escenario | Características y respuesta general |
|---|---|
| Situación interepidémica o basal | Sin circulación relevante de los virus; se mantienen las medidas preventivas generales. |
| Epidemia de nivel bajo o medio | Se intensifica la recomendación del uso de mascarilla por personas con síntomas y en entornos vulnerables. |
| Epidemia de nivel alto | Se recomienda el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios. |
| Epidemia de nivel muy alto | Se activa la coordinación extraordinaria y pueden valorarse medidas excepcionales. |
Cómo se determinará el nivel de riesgo
El sistema se basa en la monitorización casi en tiempo real de la incidencia de las tres enfermedades, según las recomendaciones emitidas tras la pandemia del coronavirus por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC).
Serán las comunidades las que, según lo datos de sus registros históricos, acabarán de definir en sus territorios los escenarios y establecerán los umbrales de diagnósticos e incidencias que marcarán el paso de uno a otro.
En coordinación con el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III, además, los gobiernos autonómicos “revisarán de manera periódica la evolución de los indicadores para valorar, mantener o modificar la definición de los escenarios”, expone el documento del plan.
En cada escenario, se tendrán en cuenta “los indicadores de transmisibilidad” de los tres virus y su “impacto en capacidades asistenciales” como “la ocupación de camas hospitalarias y de UCI”, número de consultas por infecciones respiratorias agudas y vulnerabilidad de la población susceptible, entre otras variables.
Indicadores utilizados para vigilar las infecciones respiratorias
Dentro de los sistemas de vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs) se utilizan diversas fuentes que permiten monitorizar en tiempo real la transmisibilidad, la gravedad y el impacto sanitario.
Entre ellas se incluyen el Sistema de Vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (SiVIRA), junto con la información procedente del sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo), las coberturas de vacunación del Sistema de Información de Vacunaciones (SIVAMIN) y los datos de ocupación hospitalaria y de unidades de cuidados intensivos (UCI).
Los indicadores a los que atenderán las CCAA para el establecimiento de los distintos escenarios viene marcados por distintas fuentes que permiten monitorizar en tiempo real la transmisibilidad, la gravedad y el impacto sanitario.
La combinación semanal de estos datos posibilita la detección temprana de cambios en la evolución epidemiológica y permite una evaluación continua del riesgo, adaptada a las características de cada comunidad autónoma.
Las comunidades autónomas establecerán los escenarios a partir de los niveles de transmisibilidad detectados junto con la evaluación de otros indicadores y el análisis del impacto en los recursos asistenciales y en la población susceptible.
Recomendaciones generales en todos los escenarios
Entre las medidas comunes se incluyen la elaboración y difusión de recomendaciones de vacunación frente a patógenos respiratorios, el mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, la formación del personal sanitario y no sanitario, y la revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios para garantizar la continuidad asistencial.
Además, el documento promueve la ventilación adecuada de espacios, la higiene respiratoria y de manos, el uso de mascarilla quirúrgica por parte de personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, y la reducción de interacciones sociales en esos casos.
La recomendación general pasa por promover la ventilación adecuada de espacios, la higiene y el uso de mascarillas por parte de personas que presenten sintomatología respiratoria, especialmente si pueden tener contacto con personas vulnerables.
En estos casos, el protocolo recomienda además reducir las interacciones sociales.
En el escenario de “nivel bajo o medio”, se recomienda el uso rutinario de mascarilla por las personas con síntomas y que estas lleven a cabo “medidas de higiene respiratoria y manos durante los días posteriores al inicio de síntomas con el objetivo de disminuir la transmisión”, medidas que “deben extremarse si se va a tener contacto con personas vulnerables”.
Estas medidas deben comunicarse activamente a la ciudadanía a través de materiales informativos accesibles.
- Promoción de la vacunación frente a patógenos respiratorios.
- Mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia.
- Formación del personal sanitario y no sanitario.
- Revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios.
- Ventilación adecuada de los espacios.
- Higiene respiratoria y de manos.
- Uso de mascarilla quirúrgica por personas con síntomas respiratorios.
- Reducción de las interacciones sociales cuando existen síntomas, especialmente ante el contacto con personas vulnerables.
Mascarillas en el escenario basal o interepidémico
En el escenario de situación interepidémica o basal, el más bajo, a medidas preventivas generales como la promoción de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la formación del personal se incorpora una recomendación para que los trabajadores sintomáticos en centros sanitarios lleven de manera continuada la mascarilla.
En el escenario de situación interepidémica o basal, se mantienen las medidas preventivas generales, como la promoción de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la formación del personal.
Se recomienda el uso de mascarilla quirúrgica por personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, así como su uso continuado por parte de trabajadores sintomáticos en centros sociosanitarios.
Durante la situación interepidémica deberán llevarse a cabo los planes de formación, prevención y vigilancia adecuados para monitorizar la situación y preparar las fases epidémicas.
En ella, se recomienda que las personas con síntomas gripales reduzcan las interacciones sociales y lleven mascarillas en ellas, especialmente cuando estén cerca de personas vulnerables.
Medidas en el escenario de epidemia baja o media
En el escenario de epidemia de nivel bajo o medio, se refuerzan las actividades de coordinación interinstitucional y la comunicación activa con la ciudadanía.
La recomendación del uso de las mascarillas “se intensifica” y se extiende a áreas sensibles de hospitales como unidades oncológicas o de trasplantes, aplicables tanto a profesionales sanitarios como a pacientes y acompañantes.
En hospitales, se recomienda su uso en áreas sensibles, como unidades oncológicas o de trasplantes, tanto por profesionales como por pacientes y acompañantes.
En los hospitales, el uso de mascarillas será para todas las personas, pero solo en aquellas unidades con pacientes más vulnerables, como las de trasplantes y quimioterapia.
En centros residenciales, se mantiene el uso continuado por trabajadores con síntomas, y se pueden adoptar medidas adicionales si se detecta transmisión.
En las residencias de mayores y grupos susceptibles, se aconseja que los trabajadores con síntomas lleven mascarillas de manera continuada.
“La dirección de los centros podrá evaluar el riesgo y determinar pasar esta recomendación a medida obligatoria si así se precisa”, establece el documento.
Para las residencias de mayores, se plantean “medidas adicionales al uso de mascarilla para trabajadores con síntomas si se detecta transmisión del virus”.
En el ámbito privado, el documento recomienda que se “favorezca el teletrabajo siempre y cuando las características del puesto lo permitan y las autoridades competentes lo consideren” entre las personas con síntomas respiratorios.
Medidas en el escenario de epidemia alta
En el escenario de epidemia de nivel alto, se adaptarán los planes de continuidad asistencial para garantizar la capacidad de respuesta.
Se recomienda el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias.
La mascarilla sería de “uso generalizado” en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias en el escenario de epidemia de nivel alto, siempre en forma de recomendación.
En el escenario de epidemia de nivel alto, Sanidad explica que “se adaptarán los planes de continuidad asistencial para garantizar la capacidad de respuesta. Se recomienda el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias”.
En centros residenciales se revisa la política de visitas, y se aconseja a personas vulnerables utilizar mascarilla en espacios cerrados sin ventilación adecuada.
En las residencias de mayores, se plantea restringir las visitas “siempre teniendo en cuenta las necesidades afectivas de los internos”.
En el conjunto del sistema sanitario, el plan también prevé “garantizar la capacidad diagnóstica [de los hospitales] ante el aumento de los casos” y la “revisión de las capacidades asistenciales y reservas de recursos básicos, entre ellos equipos de protección individual, pruebas diagnósticas y tratamientos”.
Medidas en el escenario de epidemia muy alta
En el escenario de epidemia de nivel muy alto, se activa la coordinación extraordinaria entre territorios, mediante reuniones del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
Por último, en el escenario de “riesgo muy alto”, la recomendación pasa por reforzar todo lo posible las medidas necesarias y, en caso de ser insuficiente, valorar la adopción de “medidas excepcionales”.
Las autoridades sanitarias podrán establecer medidas excepcionales para el control de la transmisión en determinados contextos o colectivos especialmente expuestos.
Por último, el escenario de “riesgo muy alto” contempla una coordinación “extraordinaria” entre administraciones, mediante reuniones del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
La coordinación entre el Ministerio y las comunidades
El documento final, aún pendiente de redactarse con las aportaciones de alguno de los directores generales de Salud Pública presentes, como Madrid, mantiene los cuatro escenarios de riesgo ya anunciados en el pasado Consejo Interterritorial: Nivel basal o interepidémico; bajo o medio; nivel alto; y nivel de epidemia o muy alto.
Después de que el Consejo Interterritorial de Sanidad concluyese el 12 de noviembre sin acuerdo, el Ministerio de Sanidad ya se había fijado como objetivo cerrar el Documento Marco de Recomendaciones para el control de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAs) en la Comisión de Salud Pública de este miércoles, compuesta por representantes de Salud Pública del Ministerio y de las consejerías de Salud de todas las comunidades y ciudades autónomas.
El protocolo se presentó el viernes pasado a los consejeros de Sanidad de la comunidades autónomas y recoge una serie de actuaciones según el nivel de expansión de las enfermedades.
Desde el Ministerio de Sanidad confirman que la mayoría de estas recomendaciones se han aceptado para ser incorporadas al documento final que el ministerio redactará y hará llegar a las CCAA.
Ya antes de la reunión de la Comisión de Salud Publica, algunos consejeros habían valorado positivamente el documento propuesto por el ministerio.
Desde Baleares, la consejera de Salud, Manuela García, veía el documento como “bastante respetuoso” con las competencias de las CCAA a diferencia del presentado el año anterior que, según ha dicho, incluía medidas “incompatibles” con la autonomía.
También el consejero de Sanidad de Catilla y León, Alejandro Vázquez, ha comentado antes de la reunión que el documento que se ha llevado a la Comisión de Salud Pública es “verdaderamente bastante diferente a lo que se presentó el año pasado”.
Vázquez ha añadido que confiaba en que el acuerdo fuera posible “siempre que se den dos circunstancias, que ya las dijimos el año pasado -ha señalado-: que los argumentos sean técnicos, porque estamos hablando de infecciones respiratorias agudas y no de temas políticos, y, en segundo lugar, que no se invadan las competencias de las comunidades autónomas”.
La propuesta alternativa de Madrid
Elena Andradas, directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, ha acudido a la reunión con un documento alternativo al propuesto por Sanidad y que, según señalaba antes del encuentro “subsanará deficiencias”.
La propuesta de Madrid “contiene un nuevo texto con las medidas de recomendación que son escalables en cada comunidad autónoma en función de su situación de riesgo, medidas que, por otra parte, están siendo aplicadas en la mayor parte ya de las comunidades autónomas”, ha explicado antes del encuentro Andradas.
Para cada uno de los niveles establecidos, Madrid propone diferentes medidas relacionadas con la vacunación, vigilancia epidemiológica, prevención de la transmisión y de ámbito asistencial sanitario.
“El documento especifica con claridad que el ámbito de aplicación es la comunidad autónoma y que los escenarios de riesgo son estimados por las CCAA a partir de las series históricas de infecciones respiratorias agudas generadas en el marco de la vigilancia epidemiológica”, ha señalado Andradas tras la reunión.
La directora general de Salud Pública de Madrid ha agradecido que “el coordinador de la Comisión de Salud Pública haya adoptado un papel conciliador y de búsqueda de consenso y haya propuesto, directamente, a los directores generales la incorporación íntegra de las recomendaciones de actuación enviadas por Madrid”.
Y ha añadido: “Siempre es una buena noticia que el debate, a partir de propuestas técnicas, permita alcanzar un acuerdo como el de hoy por unanimidad”.
Situación epidemiológica y presión asistencial
Con las fiestas navideñas, la incidencia acumulada de las enfermedades respiratorias se ha situado en los 950 casos por cada 100.000 habitantes, con Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Asturias liderando los casos.
La situación de Urgencias se encuentra al límite con un aumento de contagios del 23% en solo una semana.
El debate que por segundo año ha rodeado el plan de vigilancia y actuación frente a los virus respiratorios invernales se ha visto acelerado por la irrupción de la epidemia de la gripe antes de lo habitual con un virus predominante que presenta mutaciones relevantes respecto a temporadas anteriores.
Sin tener en cuenta el evento excepcional de la pandemia del coronavirus, la más importante y frecuente de las fases epidémicas es la de la gripe, que se produce cada año y dura unas 10 semanas de media.
Según el último informe disponible del Instituto de Salud Carlos III, publicado todos los jueves, España entró la semana pasada en fase de epidemia al alcanzar una tasa de síndromes gripales -diagnosticos hechos en las consultas, aunque no siempre con confirmación virológica- de 40,1 casos por 100.000 habitantes, cuando el hombral está en 37.
La estimación de la incidencia total de la gripe -indicador que tiene en cuanta otras variables- llegó a 112,2 casos por 100.000 habitantes, el pasado jueves, día de publicación del informe.
Las previsiones del Ministerio de Sanidad y las comunidades es que estas cifras sigan creciendo al menos tres o cuatro semanas más, lo que llevaría a alcanzar el pico de la gripe a finales de año.
Lo más habitual es que el pico se alcance en España cerca de un mes más tarde, a finales de enero o principios de febrero.
El hecho de que estas previsiones coincidan con las fiestas navideñas añade cierta incertidumbre a la evolución de la oleada, ya que algunas fuentes teman que las reuniones familiares y sociales típicas de esta época puedan dar un último empujón a los contagios.
La gripe y las mutaciones del virus
La llegada anticipada de la gripe se ha visto impulsada por una nueva forma del virus.
Si en los dos últimos inviernos había predominado el subitpo H1N1 y el H3N2 había jugado un papel secundario, ha sido este último el que ha impulsado la actual ola y lo ha hecho, además, con varias mutaciones que han configurado un nuevo subclado, denominado K.
Según autoridades y expertos, esto ha hecho que haya descendido la inmunidad natural de la población y también que la vacuna, preparada con cepas sin estas mutaciones, haya perdido algo de efectividad para evitar algunos contagios.
El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, sin embargo, ha recordado que las vacunas siguen siendo efectivas para prevenir casos graves, hospitalizaciones y fallecimientos, y ha instado a los gobiernos a acelerar las campañas de vacunación frente a la gripe en las últimas semanas.
Vacunación frente a la gripe y la COVID-19
A partir de este lunes, Valencia, Andalucía y Baleares ofrecerán vacunación sin cita previa contra COVID-19 y gripe.
Varias comunidades han alterado sus campañas para hacer frente al adelanto de la gripe.
El País Vasco, por ejemplo, instaló en Bilbao un vacunódromo parecido a los utilizados durante la pandemia, mientras Cataluña avanzó un mes -de mediados de octubre a mediados de septiembre- la vacunación de los niños, que juegan un papel importante en la propagación del virus.
La vacuna de la gripe está recomendada para todos los mayores de 60 años, embarazadas, niños entre seis meses y cinco años (algunos más en varias comunidades), y pacientes de algunas enfermedades.
También para los trabajadores sanitarios, un grupo en el que solo el 39,5% se vacunó el año pasado.
El ministerio ha detallado que entre las medidas comunes se incluyen “la elaboración y difusión de recomendaciones de vacunación frente a patógenos respiratorios, el mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, la formación del personal sanitario y no sanitario, y la revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios para garantizar la continuidad asistencial”.
Medidas para proteger a la población vulnerable
Las recomendaciones prestan especial atención a las personas vulnerables y a los espacios en los que puede producirse una transmisión con mayor impacto.
Las distintas administraciones prestarán especial atención a entornos vulnerables como residencias de mayores o unidades hospitalarias específicas.
En hospitales, se recomienda el uso de mascarilla en áreas sensibles, como unidades oncológicas o de trasplantes, tanto por profesionales como por pacientes y acompañantes.
En centros residenciales, se mantiene el uso continuado por trabajadores con síntomas, y se pueden adoptar medidas adicionales si se detecta transmisión.
En el escenario de epidemia de nivel alto, se revisa la política de visitas en centros residenciales y se aconseja a personas vulnerables utilizar mascarilla en espacios cerrados sin ventilación adecuada.
En las residencias de mayores, se plantea restringir las visitas “siempre teniendo en cuenta las necesidades afectivas de los internos”.
Qué hacer ante síntomas respiratorios
La recomendación general pasa por promover la ventilación adecuada de espacios, la higiene y el uso de mascarillas por parte de personas que presenten sintomatología respiratoria, especialmente si pueden tener contacto con personas vulnerables.
En estos casos, el protocolo recomienda además reducir las interacciones sociales.
En el escenario de “nivel bajo o medio”, se recomienda el uso rutinario de mascarilla por las personas con síntomas y que estas lleven a cabo “medidas de higiene respiratoria y manos durante los días posteriores al inicio de síntomas con el objetivo de disminuir la transmisión”.
Estas medidas “deben extremarse si se va a tener contacto con personas vulnerables”.
El documento recomienda que se “favorezca el teletrabajo siempre y cuando las características del puesto lo permitan y las autoridades competentes lo consideren” entre las personas con síntomas respiratorios.
En Aragón, se ha optado por la obligatoriedad para profesionales sanitarios y de cuidados en centros socisanitarios, recomendando además que los padres no lleven a sus hijos a clase si presentan síntomas de enfermedades respiratorias.
Es precisamente la población más joven la afectada por la gripe en esta comunidad autónoma, con 665 casos por cada 100.000 habitantes entre menores de 4 años y 462 casos por cada 100.000 habitantes en niños entre 5 y 14 años.
El director del Centro de Enfermedades Transmisibles, Juan José Badiola, asegura que la gripe se cura en casa salvo en los casos en los que se presenten síntomas graves como dificultad respiratoria, dolor torácico o rigidez en el cuello.
Qué ocurrió con la obligación de usar mascarilla en 2023
El 5 de julio de 2023 dejó de ser obligatorio el uso de mascarillas en centros sanitarios, con el Gobierno apelando a la “responsabilidad” de las comunidades autónomas para recomendar o no su uso.
El nuevo protocolo establece recomendaciones escalables según el nivel de riesgo y deja a las comunidades autónomas la definición de los escenarios y del ámbito concreto de aplicación.
El papel del teletrabajo y la comunicación pública
El documento recomienda favorecer el teletrabajo entre las personas con síntomas respiratorios leves siempre y cuando las características del puesto lo permitan y las autoridades competentes lo consideren.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado la importancia de esta medida junto con el uso de mascarillas en centros sanitarios.
“El teletrabajo o las mascarillas en centros sanitarios salvan vidas. Dijimos que era necesario y posible. Y lo hemos logrado”, ha celebrado en redes sociales la ministra de Sanidad, Mónica García, al resaltar la importancia de este nuevo protocolo común que tiene en cuenta los repuntes de gripe, COVID y otras infecciones respiratorias.
Desde su cuenta de X, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado la aprobación “con todas las comunidades autónomas de un protocolo común frente a la gripe, covid y otras infecciones respiratorias. El teletrabajo o las mascarillas en centros sanitarios salvan vidas. Dijimos que era necesario y posible. Y lo hemos logrado”.
Estas medidas deben comunicarse activamente a la ciudadanía a través de materiales informativos accesibles.
Capacidad asistencial y preparación del sistema sanitario
Durante la situación interepidémica deberán llevarse a cabo los planes de formación, prevención y vigilancia adecuados para monitorizar la situación y preparar las fases epidémicas.
En el escenario de epidemia de nivel alto, se adaptarán los planes de continuidad asistencial para garantizar la capacidad de respuesta.
En el conjunto del sistema sanitario, el plan también prevé “garantizar la capacidad diagnóstica [de los hospitales] ante el aumento de los casos” y la “revisión de las capacidades asistenciales y reservas de recursos básicos, entre ellos equipos de protección individual, pruebas diagnósticas y tratamientos”.
La revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios tiene como finalidad garantizar la continuidad asistencial.
En el escenario de riesgo muy alto, la recomendación pasa por reforzar todo lo posible las medidas necesarias y, en caso de ser insuficiente, valorar la adopción de medidas excepcionales.

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