Cómo reutilizar mascarillas filtrantes de forma segura

Las mascarillas filtrantes desechables, como las FFP2, FFP3 y N95, no están diseñadas para reutilizarse en condiciones normales. La reutilización solo debe contemplarse en circunstancias extraordinarias, como una escasez grave, y siguiendo un protocolo establecido por las autoridades sanitarias, el fabricante o la institución responsable.

Las mascarillas que pueden reutilizarse de forma segura son principalmente las que lo indican expresamente en su etiquetado: mascarillas higiénicas reutilizables de tela, modelos con filtro reemplazable y respiradores diseñados desde el principio para ser reutilizables. Las mascarillas quirúrgicas, higiénicas desechables, FFP2, FFP3 y N95 deben sustituirse después del uso, salvo que exista un procedimiento excepcional validado para un modelo concreto.

Qué mascarillas existen y qué protección ofrecen

Existen dos tipos de mascarillas: las quirúrgicas, que filtran las partículas emitidas por quien la usa impidiendo que lleguen al paciente, y las de alta eficacia (Filtering Face Piece, FFP/Filtro Protección Personal, FPP), diseñadas para filtrar partículas, aerosoles líquidos y patógenos presentes en el medio ambiente, impidiendo ser inhaladas por el usuario.

El material filtrante es un entramado de fibras plásticas que retiene al contaminante. En función de su eficacia filtrante (según la norma de la Unión Europea EN 149) se distinguen tres clases: FFP1 (eficacia filtración 78%), baja eficacia; FFP2 (eficacia filtración 92%), media eficacia; y FFP3 (eficacia filtración 98%), alta eficacia.

TipoEficacia de filtraciónCaracterísticas principales
FFP178%Baja eficacia
FFP292%Media eficacia
FFP398%Alta eficacia
N9595%Mascarilla autofiltrante según la normativa americana

La mascarilla filtrante N95, según la normativa americana, tiene una capacidad de filtrado de partículas del 95%1.

El tipo de mascarilla a utilizar se determina en función de la toxicidad del contaminante y de la concentración ambiental presente.

Mascarillas reutilizables y no reutilizables

Mascarillas higiénicas reutilizables

Las mascarillas reutilizables suelen ser de tela. Son lavables y solo son una opción segura si tienen filtro.

Estas mascarillas sí pueden reutilizarse indefinidamente gracias a que se pueden desinfectar tras cada uso mediante ciclo de lavado a 60ºC o superior con detergente normal. En cualquier caso, hay que comprobar que el lavado no altere las características de la mascarilla.

El algodón, por ejemplo, puede encoger y hacer que la mascarilla con este material quede pequeña y no cubra totalmente la cara.

Las mascarillas de tela son un tipo de mascarilla que se puede reutilizar muchas veces. Tras su uso, puedes meterla en la lavadora a una temperatura de 60 °C y reutilizarla cuando esté seca.

La mascarilla de tela se puede utilizar, lavar y reutilizar muchas veces. Un buen hábito es dejar de reutilizarla cuando se vea que la tela ya no está en buen estado. Ese es el momento de tirarla y reemplazarla por una mascarilla nueva.

Mascarillas de tela con filtro reemplazable

Los filtros son una especie de tela que se pone en un bolsillo situado en el interior de la mascarilla.

Es fundamental que los filtros se adapten a la normativa UNE-EN 143:2001 y que estén homologados (P2 o P3).

El fabricante debe indicar las horas de uso para garantizar su efectividad, pues el material con el que están fabricados (generalmente carbón activado y varias capas de tela de filtro no tejida) puede degradarse, y entonces la filtración no será efectiva.

Lo ideal es aprovechar cada cambio de filtro para lavar la mascarilla de tela, en la lavadora y a una temperatura de 60 °C.

De todas formas, por el momento no existe una política de gestión sobre los residuos de los filtros de las mascarillas.

Mascarillas higiénicas caseras

Dentro de los tipos de mascarillas de protección, las elaboradas en casa entrarían dentro del grupo de las higiénicas.

Ayudan a que no contagiemos a los demás, pero, en cambio, no son útiles a la inversa, para evitar que nos contagien a nosotros. En cualquier caso, pueden ser una protección extra.

Las mascarillas higiénicas son las más comunes, y están indicadas a todas aquellas personas sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas autofiltrantes, no siendo recomendable su uso en situaciones que impliquen exposición a agentes peligrosos.

Hay dos tipos, las reutilizables, que son las mascarillas de tela que podemos fabricar nosotros mismos en casa, y las no reutilizables, que son las que se venden en farmacias.

La desventaja de estas mascarillas de tela es que suelen tener una eficacia mucho menor a la hora de bloquear las gotitas respiratorias que las mascarillas quirúrgicas.

Mascarillas con filtro integrado

Esta máscara tiene un filtro integrado que funciona como una barrera mecánica que sirve para bloquear cualquier partícula nociva que haya en el aire, desde las partículas en suspensión hasta las bacterias.

La durabilidad de esta máscarilla es muy superior a la de una máscara quirúrgica clásica o una máscara FFP2 o FFP3.

Además, la máscarilla se puede lavar cómodamente en la lavadora a una temperatura de 60 grados y es reutilizable varias veces.

Mascarillas quirúrgicas

Las mascarillas quirúrgicas sirven para evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que la lleva puesta, por lo tanto, se recomienda su uso en personas diagnosticadas con coronavirus, para minimizar que contagien a las personas que puedan acercarse.

Además, son desechables, ya que no proporcionan un nivel fiable de protección frente a la inhalación de partículas.

Las mascarillas quirúrgicas son desechables y están recomendadas para personas diagnosticadas con coronavirus porque evitan la transmisión de agentes infecciosos.

Las mascarillas de protección quirúrgica evitan la transmisión de agentes infecciosos por parte de quien la lleve puesta. De forma adicional, aquellas con la marca IIR pueden proteger frente a salpicaduras de fluidos contaminados.

No se considera EPI (Equipo de protección individual), dado que no proporciona un nivel fiable de protección.

Mascarillas higiénicas desechables

Las mascarillas higiénicas deben desecharse después de un solo uso y se rigen por la especificación UNE 0064-1 (adultos) y UNE 0064-2 (niños).

Las mascarillas higiénicas y quirúrgicas de celulosa o polipropileno tienen un periodo de uso recomendado muy corto: alrededor de cuatro horas.

Por la respiración o el sudor, se van humedeciendo y esto altera los materiales y los filtros, que van dejando de ser útiles.

Por eso, deberían desecharse tras dicho tiempo de uso o si se ven visiblemente húmedas o deterioradas.

Mascarillas autofiltrantes

Las mascarillas autofiltrantes son las que contienen un filtro de micropartículas, gracias al cual protegen a la persona que la lleva puesta frente a la inhalación de determinados contaminantes en el ambiente.

Entre ellas se encuentran las mascarillas N95 y las FFP1, FFP2 y FFP3, destinadas principalmente a uso sanitario.

Las mascarillas de protección autofiltrante o media máscara filtrante contra partículas protegen de la inhalación de partículas peligrosas a quien la lleve puesta.

Puede ser reutilizable cuando tienen la marca R, pero se debe limpiar y desinfectar el ajuste con la cara y no el material filtrante.

Este tipo de mascarillas de protección pueden tener válvula de exhalación para facilitar la respiración y evitar la condensación.

Pero al no filtrar el aire exhalado de quien las utiliza, no se deben colocar a pacientes contagiados, porque el aire saldría sin ningún tipo de retención y propiciaría la difusión del virus.

Se recomienda para el personal sanitario que tenga contacto con contagiados el uso de una autofiltrante tipo FFP2 o FFP3, dado que son las mascarillas más seguras tanto para no contagiar como para no ser contagiados.

Mascarillas de protección dual

Las mascarillas de protección dual son la combinación de la mascarilla quirúrgica con un autofiltrante.

Proporciona un nivel aceptable de protección frente a la inhalación de partículas si se utiliza de manera correcta.

Se considera producto sanitario y EPI y es uno de los tipos de mascarillas protectoras más recomendables tanto para evitar contagiar como para ser contagiado.

Cómo usar correctamente una mascarilla

En un abrir de ojos y sin que te des cuenta, puedes hacer que pase de ser una protección a una fuente de contagio.

La mascarilla debe manipularse siempre con mucha precaución y con el debido cuidado. De lo contrario, se corre el peligro de aumentar el riesgo de infectarse.

Tener las manos limpias en todo momento, antes y después de ponerse la mascarilla.

Ajústate bien la mascarilla a la cara, asegurándote de que no se caiga, que esté en una posición que te resulte cómoda y que esté fijada de forma firme al rostro.

La mascarilla debe cubrirte por completo la nariz, la boca y la barbilla.

Hay que intentar recordar estos hábitos y hacerlos propios siempre que llevemos puesta una mascarilla.

Solo de esta manera, estaremos seguros de que nos estamos protegiendo a nosotros mismos y a los demás.

No procurar andar todo el día tocando y recolocando la mascarilla. La sensación con ella es extraña, pero nos terminamos acostumbrando a ella.

colocación correcta de mascarilla facial

Cómo quitarse y guardar una mascarilla

No solo es necesario prestar atención a cómo ponerse una mascarilla. Esto es así porque una vez ya ha cumplido su cometido, hay que quitársela prestando una mayor atención, ya que al haberla llevado en público, es posible que esté contaminada.

Quítate la mascarilla agarrando únicamente las gomas elásticas y evitando tocar la parte externa.

El 50% no se desprendió adecuadamente de la mascarilla.

El profesional debe abandonar el área de atención al paciente si necesita quitársela6.

Lávate bien las manos con jabón o con una solución a base de alcohol inmediatamente después.

Lavarse las manos con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas antes y después de tocar o ajustar la mascarilla.

Prohibido tocar con nuestras manos la cara interior de la mascarilla si no nos las hemos desinfectado antes.

En el caso de las reutilizables, lavarlas con nuestro detergente habitual a una temperatura de entre 60 y 90 grados.

Entre un uso y otro, conservarla en una bolsa limpia, seca y transpirable.

Meterlas en una bolsa o un sobre de papel debidamente dobladas. Eso es, sin que la cara interior toque la cara exterior de la misma.

Doblar las mascarillas con cuidado para que la superficie exterior se mantenga hacia adentro y contra sí misma para reducir el contacto con la superficie exterior durante el almacenamiento.

La mascarilla doblada puede almacenarse entre usos, en una bolsa de papel (por ser traspirable) limpia y sellable o en un contenedor transpirable6.

Colgar la mascarilla usada en un área designada de almacenamiento; identificar claramente la persona que la está usando y no compartir su uso.

En cualquiera de los casos, la mascarilla protectora debe ser utilizada por la misma persona.

Cuándo debe desecharse una mascarilla

Las mascarillas de protección o quirúrgicas no se deben utilizar más de una vez.

Las mascarillas quirúrgicas son desechables y están recomendadas para personas diagnosticadas con coronavirus porque evitan la transmisión de agentes infecciosos.

Las mascarillas quirúrgicas no pueden reutilizarse ni lavarse, debemos sustituirlas frecuentemente.

¿Se pueden reutilizar las mascarillas quirúrgicas? No, bajo ningún concepto.

De hecho, no deberíamos utilizarlas más de 6 u 8 horas a lo sumo.

En cuanto se impregnan del vaho de nuestro aliento y se humedecen, dejan de ser útiles.

Es decir, podemos andar contagiando a los que nos rodean sin darnos ni cuenta.

Por supuesto, tampoco pueden lavarse, ni intentar utilizar con ellas ningún tipo de estratagema de supuesta desinfección.

Hay que tirarlas a la basura, ¡y utilizar otra nueva!

Las mascarillas desechables deben descartarse al tener contacto con secreciones o cuando presenten humedad.

También deben desecharse si presentan suciedad, contaminación, daños, deformación o si dificultan la respiración.

Descartar cualquier mascarilla que esté dañada o en la que se dificulte respirar.

No se recomienda un uso prolongado de más de 8-12 horas, sea este continuado o intermitente.

No utilizar las mascarillas de filtro por más de 8 horas.

Respetar las condiciones de uso de la mascarilla protectora para garantizar la efectividad de esta.

Cómo lavar y desinfectar mascarillas de tela reutilizables

Para este tipo de mascarillas, El Gobierno español propone tres métodos:

  • Lavar y desinfectar las mascarillas con detergente normal y agua entre 60º-90º.
  • Sumergir las mascarillas en una disolución de lejía al 1:50 (20 ml de lejía y 980 ml de agua) con agua tibia durante 30 minutos y lavar después con agua y jabón.
  • Empleo de cualquiera de los productos virucidas autorizados por el Ministerio de Sanidad para uso ambiental y tras ello, lavado de la mascarilla con agua y jabón para eliminar cualquier resto químico.

Otra opción, como explica el Ministerio de Sanidad, es sumergir las mascarillas en una dilución de lejía 1:50 con agua tibia durante 30 minutos.

Después lavar con agua y jabón, aclarar bien para eliminar cualquier resto de lejía y dejar secar.

Tras su uso, puedes meterla en la lavadora a una temperatura de 60 °C y reutilizarla cuando esté seca.

En cualquier caso, hay que comprobar que el lavado no altere las características de la mascarilla.

Las mascarillas de tela pueden reutilizarse durante el número de lavados indicado en su etiqueta.

Las únicas mascarillas que se pueden reutilizar son las que así lo indican por consejo del fabricante y las autoridades sanitarias.

Es decir, mayormente las de tela, y durante un número determinado de lavados que debe estar indicado en la etiqueta de las mismas.

Es de vital importancia seguir sus instrucciones a pies juntillas, porque si tratamos de estirar el chicle más de lo debido podemos estar ocasionando un serio problema sanitario en nuestra comunidad.

Desinfección de mascarillas filtrantes FFP2, FFP3 y N95

Estas mascarillas usadas en el ámbito médico no están diseñadas para su reutilización.

Aunque el tiempo recomendado de uso depende del modelo, los fabricantes suelen recomendar, en general, un tiempo de ocho horas de uso continuo.

La humedad liberada a través de la respiración o el sudor va interfiriendo poco a poco con el filtro de la mascarilla, lo que puede dificultar la respiración y afectar a su eficacia a partir de cierto tiempo de empleo.

Además, el uso prolongado afecta también al ajuste de la mascarilla y a las tiras que van alargando poco a poco.

La reutilización de las mascarillas no está recomendada por los organismos oficiales ni los fabricantes, sólo se acepta en casos extraordinarios, como las pandemias.

La decisión de reutilización o uso prolongado de las mascarillas de alta filtración debe ser tomada por la administración sanitaria.

Se tendrán en cuenta las características del patógeno y las condiciones locales4.

La reutilización limitada de las mascarillas de alta filtración en la atención a pacientes con COVID-19 parece ser necesaria.

Sin embargo, se desconoce cuál es la contribución potencial de la transmisión por contacto para el SARS-CoV-2, y se debe tener precaución.

Uso extendido y reutilización limitada

Entendiendo como “uso extendido” la utilización de la misma mascarilla para atender a distintos pacientes, sin quitársela entre paciente y paciente, durante un periodo más largo de tiempo que el recomendado por el fabricante.

“Reutilización” se refiere al uso de la misma mascarilla para atender distintos pacientes, quitándosela y poniéndosela, entre paciente y paciente y pudiendo conservarla con las debidas condiciones durante días.

Las recomendaciones para el uso extendido de las mascarillas son:

  • Mantener el ajuste y la función.
  • Pueden usarse durante ocho horas continuas o intermitentes.
  • No se recomienda usarla de forma continua más de cuatro horas5.
  • Reforzar el cumplimiento de medidas básicas, minimizar contacto con la mascarilla, mantener una estricta higiene de manos y aplicar una técnica adecuada de colocación y retirada de la misma.
  • Considerar la utilización de una pantalla de protección facial sobre la mascarilla y otras medidas para reducir la contaminación de la superficie.

La «reutilización limitada» de las mascarillas hace referencia al uso de la misma mascarilla para atender a varios pacientes, retirándola después de cada encuentro.

La evidencia muestra que no se puede determinar el número de veces seguras en que se puede reutilizar una mascarilla.

Su uso se ve determinado por variables que afectan a la funcionalidad y a la contaminación de la mascarilla.

Si no hay indicaciones específicas del fabricante, se sugiere no usar las mascarillas más de cinco veces por dispositivo4.

En general, se prefiere el uso extendido de N95 sobre su reutilización limitada.

La reutilización limitada de N95 permitiría al usuario un breve respiro de los tiempos de uso prolongados, pero aumenta el riesgo de autoinoculación y los datos preliminares de un estudio sugieren que algunos modelos de N95 pueden comenzar a perder efectividad después de múltiples retiradas.

Comprobación del ajuste

Las mascarillas de alta filtración están diseñadas específicamente para proporcionar protección respiratoria al crear un sello hermético contra la piel y no permitir que pasen partículas que se encuentran en el aire, entre ellas, patógenos.

De nada sirve una buena mascarilla si no la llevamos colocada correctamente.

Otros aspectos de interés sobre la reutilización de la mascarilla tienen que ver con la eficacia y el ajuste facial adecuado.

En el caso de las mascarillas N95, FFP2 y FFP3, modelos recomendados para el uso del personal sanitario, debemos asegurarnos de que el equipo de protección se encuentre en óptimas condiciones.

  • Verificar la eficacia del filtro de la mascarilla.
  • Asegurar el ajuste facial.

Se sugiere que luego de cinco reutilizaciones se confirme que el ajuste de la mascarilla es el adecuado para la morfología del rostro del usuario.

Un aspecto reflejado en los estudios es que debe proporcionarse la talla adecuada de mascarilla11.

El 48% de los sujetos fallaron al menos una vez en la prueba de ajuste; estos fallos pudieron deberse a una mala adherencia a los procedimientos, siendo posible solucionarse con un mejor entrenamiento.

No hubo diferencia entre hombres y mujeres, como en otros estudios, ni entre noveles y experimentados11.

Con el tiempo, los componentes como las correas y el material del puente nasal pueden degradarse, lo que puede afectar la calidad del ajuste y el sello.

Métodos de descontaminación y sus limitaciones

A pesar de que diversas instituciones sanitarias no aconsejan la desinfección y reutilización de mascarillas, instituciones como el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) o múltiples científicos de Estados Unidos son conscientes de que en situaciones de escasez, es mejor que los profesionales sanitarios reutilicen y descontaminen estas mascarillas en sus centros de trabajo y no en sus casas a que no las usen.

Tanto el CDC como el Consorcio de científicos N95DECON recogen información científica actualizada sobre lo que se sabe sobre la desinfección de estas mascarillas, sin respaldar ningún método en particular por la falta de conocimientos científicos en este asunto.

A grandes rasgos, los procedimientos para su desinfección que dan mejores resultados son la luz ultravioleta germicida, el vapor de agua oxigenada o el calor a 70ºC ya que estos métodos tienen una eficacia antimicrobiana considerable sin alterar sustancialmente el ajuste de las mascarillas tras varios ciclos.

Desaconsejan ciertos métodos de descontaminación como el calor seco a 160ºC, el alcohol, la inmersión en lejía, la irradiación con microondas y el agua y jabón ya que pueden causar una degradación sustancial de los filtros y/o alterar la forma de la mascarilla.

La mayoría de estos métodos no pueden aplicarse en casa.

Encontrar un método de reprocesado que sea eficaz frente al virus no es difícil de acuerdo con las características conocidas y los métodos que disponemos en la mayoría de los hospitales, pero que además debemos garantizar que sea seguro para el profesional, tanto en la manipulación para su limpieza previa como evitando residuos tóxicos del procedimiento utilizado que pudieran ser inhalados durante la utilización de la mascarilla.

Una alternativa para poder reutilizar con seguridad sería el reprocesado y/o re-esterilización de estos dispositivos, aspecto desaconsejado por los fabricantes y mucho más difícil para mantener las características iniciales de este tipo de mascarillas.

En cualquier caso, ninguno de los informes consultados habla sobre el método que debería emplearse para este reprocesado o re-esterilización de las mascarillas de alta filtración desechables por varias razones.

Las medidas a adoptar pueden no ser acordes con los estándares de calidad y las normativas de los dispositivos médicos, en España el RD 1591/2009 obliga a seguir las indicaciones de los fabricantes.

Sin embargo, las mascarillas de alta filtración pueden no cumplir con los requisitos para los cuales fueron certificados más allá de la vida útil designada por el fabricante.

Alcohol y soluciones hidroalcohólicas

El método más extendido para desinfectar una mascarilla con un mínimo de fiabilidad científica consiste en rociarle alcohol o una solución hidroalcohólica con una concentración de, al menos, un 70 %.

Sin embargo, es necesario hacer una aclaración importante: este procedimiento aún no cuenta con la validación médica/científica y se aconseja realizarla un máximo de tres veces.

Además, las personas que se encuentran en entornos de riesgo elevado como hospitales, residencias de ancianos o que conviven con personas enfermas no deben utilizar esta técnica.

La mascarilla, por último, debe estar en perfecto estado.

Desaconsejan ciertos métodos de descontaminación como el alcohol, la inmersión en lejía, la irradiación con microondas y el agua y jabón ya que pueden causar una degradación sustancial de los filtros y/o alterar la forma de la mascarilla.

Calor

Calentar la mascarilla, modelo N95, en un horno a una temperatura de 70°C. Esta operación debe mantenerse durante 10 minutos.

La mayoría de estos métodos no pueden aplicarse en casa, pero sí que hay uno que destaca por su sencillez y eficacia: calentar las mascarillas a 70ºC durante 60 minutos en el horno.

Posteriormente, se debe aplicar alcohol al 70% solo a la parte metálica de la mascarilla para el ajuste sobre la nariz, ya que ahí el coronavirus resiste más tiempo el calor.

Este procedimiento garantiza la destrucción de los coronavirus y no altera el ajuste y los filtros de la mascarilla por 1-2 ciclos en los modelos evaluados, aunque puede afectar de forma diferente a otros modelos de mascarilla.

Para evitar la contaminación de la mascarilla con otros elementos de la casa, se recomienda usar bolsas herméticas para horno en las que introducir la mascarilla nada más llegar de casa.

En cualquier caso, es importante recalcar que lo mejor y lo más seguro es desechar la mascarilla tras su uso.

Vapor

Colocar la mascarilla N95 sobre el vapor de agua hirviendo. En este caso, con 10 minutos será suficiente para desinfectarla.

También se ha descrito la re-esterilización con vapor generado por microondas, calor húmedo mediante un ciclo a 65ºC durante 30 minutos.

La re-esterilización con vapor a 121ºC durante 15 minutos requiere observar que las gomas se mantienen intactas y que cierran bien, controlar el número de veces que se re-esterilizan y no usarse más de 2-3 veces.

La re-esterilización con vapor de agua durante 5 minutos puede permitir la reutilización durante unos días con esta descontaminación entre usos, comprobando que no se deforman.

Peróxido, luz ultravioleta y etanol

Recientemente se han hecho algunas pruebas en Holanda con el peróxido o los métodos que nos presenta el informe publicado por 3M en relación con el reprocesado de algunas de sus mascarillas, estos resultados hay que tomarlos con cautela porque faltarían muchas otras pruebas que realizar.

La re-esterilización con etanol al 99% durante 1 hora y secado a temperatura ambiente se ha descrito como otro procedimiento.

En los informes consultados se hace referencia a que la reutilización supone un mayor riesgo, debido a que hay que manipular la mascarilla cada vez que uno se la pone o se la quita, por lo que hay que ser especialmente cuidadoso.

Microondas

Hubo quien dijo que podían desinfectarse en el horno, pero esto no es así para nada.

Exactamente lo mismo que dejarlas expuestas al sol durante algunas horas.

El único método que sí parece haber conseguido resultados, y no como todos creemos, ha sido el de desinfectarla en el microondas.

Es importante recalcar que los elásticos de las mascarillas deben estar pegados o cocidos, ya que si tienen grapas o son metálicos se pueden quemar.

Sin embargo, las recomendaciones de descontaminación más recientes desaconsejan la irradiación con microondas porque puede degradar los filtros, alterar la forma de la mascarilla o provocar riesgos asociados a sus componentes metálicos.

Qué debe comprobarse después de la descontaminación

Por último, no olvides, tras el proceso de descontaminación o re-esterilización, evaluar las propiedades de las mascarillas y comprobar que mantienen las propiedades de ajuste y capacidad de filtrado, ya que si está dañada o el respirador no encaja, no ayudará a reducir la exposición a partículas en el aire.

Es necesario verificar visualmente la integridad del material.

Hay que comprobar que los elásticos, puente nasal y material de espuma nasal no se hayan deteriorado, ya que puede afectar a la calidad del ajuste y sellado.

Si no se produce un sellado adecuado o no puede hacer una verificación correcta, no debe usarse2.

Descartar la mascarilla en caso de presentar humedad, suciedad o contaminación.

Descartar cualquier mascarilla que esté dañada o en la que se dificulte respirar.

Muchos modelos de uso común en centros de salud podrían continuar funcionando según algunos estándares de la normativa, sin embargo, no cuentan con las evaluaciones completas como por ejemplo a los fluidos ni la inflamabilidad y que el filtro mantenga la capacidad intacta sin resultar deteriorado.

Reutilización de mascarillas en entornos sanitarios

La reutilización de mascarillas protectoras solo debe ser aplicada mediante medidas específicas y eficaces para ser usadas por el personal de sanidad.

El reuso de las mascarillas solo ha sido recomendado para el personal sanitario.

Para ello, los equipos de protección deben ser sometidos a procesos de descontaminación.

Además, cabe destacar que las únicas mascarillas que pueden ser tratadas para ser reutilizadas son las N95, un respirador de gran resistencia especial para este tipo de usos.

La decisión de reutilización o uso prolongado de las mascarillas de alta filtración debe ser tomada por la administración sanitaria.

Las empresas deben cumplir el requisito de crear e implementar un programa de protección respiratoria con los procedimientos específicos para cada lugar de trabajo y en concreto para técnicas de riesgo.

Es necesario proveer formación sobre esos procedimientos por parte de una persona calificada.

Reforzar el cumplimiento de medidas básicas, minimizar contacto con la mascarilla, mantener una estricta higiene de manos y aplicar una técnica adecuada de colocación y retirada de la misma con capacitación adicional a los profesionales y recordatorios.

En los aislamientos por cohortes designar a un solo profesional para varios pacientes y racionalizar el uso de EPI.

Establecer protocolos que garanticen la seguridad de los profesionales.

En cualquiera de los casos, la mascarilla protectora debe ser utilizada por la misma persona.

Considerar la utilización de una pantalla de protección facial sobre la mascarilla y otras medidas, como mascarillas a los pacientes, para reducir la contaminación de la superficie.

Se recomienda el uso extendido de la mascarilla sobre la reutilización limitada de la misma, debido a que el primer caso ofrece un menor riesgo de autoinoculación por contacto con la superficie contaminada.

El profesional debe abandonar el área de atención al paciente si necesita quitársela.

La mascarilla debe desecharse después de procedimientos con aerosoles, contaminación con sangre, secreciones respiratorias o nasales y otros fluidos corporales del paciente, y contacto con pacientes en aislamiento.

Mascarillas caducadas

Los CDC de Estados Unidos estudiaron 11 modelos de mascarillas N95 caducadas2.

La mayoría de estas mascarillas seguían cumpliendo estándares de rendimiento del NIOSH (National Institute for Occupational Safety and Health) para la eficacia de filtración y la resistencia a la inhalación y exhalación.

Sin embargo, recomiendan su uso teniendo en cuenta que pueden no cumplir con los requisitos para los cuales fueron certificadas.

Es conveniente usar estas mascarillas como protección respiratoria en las evaluaciones médicas, entrenamientos y pruebas de ajuste del dispositivo, comprobando el sellado de la mascarilla.

No se recomienda su uso en entornos quirúrgicos3.

Eliminación de mascarillas desechables y filtros

Las mascarillas quirúrgicas y los filtros de las mascarillas de tela deben depositarse en el contenedor de descarte, que es de color gris o verde según el municipio, preferiblemente dentro de una bolsa independiente, hasta que exista una política de gestión de residuos o la posibilidad de reciclar mascarillas.

Por desgracia, al tratarse de un elemento tan comprometido, no nos queda otra que tirarlas al cubo de la basura, al de las cosas que no pueden reciclarse.

Si no tenemos síntomas de coronavirus y no hemos tenido contacto estrecho con ningún positivo, deberemos utilizar una bolsa aparte para nuestras mascarillas.

Una vez llena, solo tendremos que ir hasta nuestro cubo de basura, el gris de toda la vida, y tirarla allí.

Sin embargo, si estamos enfermos o hemos estado en contacto con alguien que lo está, la cosa cambia.

El primer paso es poner un cubo de basura en la habitación en la que estemos confinados.

Habrá que meterlas en una bolsa, y esta bolsa dentro de otra.

Después, en el momento de ir a tirar la basura, podremos meter estas dos bolsas junto con el resto de nuestra basura no reciclable.

Debemos procurar no tocarnos el rostro durante el trayecto.

Por último, tendremos que lavarnos las manos.

Los botes gel hidroalcohólico y otros productos desinfectantes deben tratarse como los productos de limpieza del hogar y, por tanto, se tiran en el contenedor amarillo con el resto de envases y no es necesario llevarlos al punto SIGRE para el reciclaje de medicamentos, pues no lo son.

contenedores para desechar mascarillas usadas

Por qué no deben tirarse las mascarillas al suelo

En los últimos meses, operarios de limpieza y vecinos han denunciado la presencia de mascarillas quirúrgicas tiradas en calles, parques y playas, o rebozando alcantarillas y desagües.

Esto pone de manifiesto la falta de civismo y de concienciación de algunas personas respecto al tratamiento de los materiales desechables utilizados con motivo de la pandemia del COVID-19.

Las mascarillas quirúrgicas están compuestas por un derivado del petróleo y pueden tardar hasta 450 años en descomponerse.

La mayoría de las mascarillas quirúrgicas no están fabricadas con materiales biodegradables, y en su fabricación se utilizan derivados del petróleo que pueden tardar entre 300 y 400 años en descomponerse.

Por este motivo, se buscan alternativas que permitan reciclar mascarillas, teniendo presente que es necesaria una gestión de los residuos que generan tanto las mascarillas en su totalidad como parte de las mismas, como los filtros.

Reciclaje y alternativas biodegradables

Hasta hace poco tiempo os habríamos dicho que reciclar las mascarillas desechables, como las quirúrgicas, era absolutamente imposible.

Primero, por el peligro que este material supone para los recolectores de basura en caso de estar infectado.

Y después, porque no había ni una sola empresa que se dedicase a ello.

De momento, que sepamos, únicamente en Francia.

La empresa Plaxtil ha desarrollado un método con el que pone en cuarentena el material, lo tritura y fabrica, por ejemplo, soportes para EPIs, como pantallas transparentes para la cara.

También se empieza a hablar ya de mascarillas biodegradables.

En España, un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha diseñado mascarillas fabricadas con nanofibras reutilizables y biodegradables.

Estas mascarillas son lavables, tienen una capacidad de filtración diez veces mayor que los materiales normales, cuentan con la certificación FFP2 y pueden utilizarse durante días.

El mismo grupo también desarrolla un modelo de filtro para mascarillas antimicrobianas y biodegradables.

Errores que crean una falsa sensación de seguridad

La existencia de distintos tipos de mascarillas de protección puede crear dudas sobre cuáles son las más adecuadas para usar cuando debamos desplazarnos en transporte público o estar en espacios donde haya aglomeración de personas.

El uso de mascarillas se recomienda como forma complementaria para evitar contagios, pero no hay que olvidar que las principales recomendaciones frente a la transmisión y propagación de la COVID-19 son quedarse en casa y mantener el distanciamiento social, lavarse bien las manos, así como cuidar la higiene en general, y desinfectar la casa.

El uso de guantes tiene un riesgo y es que produce una falsa sensación de seguridad que puede hacer que perdamos la atención de otras medidas como evitar tocarnos la boca, los ojos y la nariz y realizar frecuentemente la higiene de manos.

Aunque llevemos guantes, hay que extremar las precauciones porque lo que toquemos con ellos puede estar infectado y si luego nos llevamos las manos a la cara con los guantes puestos no hay protección que valga.

El virus puede quedarse en estos objetos que, una vez en casa, y ya sin guantes, podemos manipular con el riesgo que ello conlleva.

Al llegar a casa, aunque hayamos llevado guantes, no debemos olvidar la higiene de manos y limpiar las superficies de móviles, gafas y objetos personales que hayamos manipulado con ellos.

Reglas prácticas para reutilizar una mascarilla filtrante

  1. Comprueba que el fabricante indique que la mascarilla es reutilizable o que exista un protocolo sanitario excepcional para ese modelo.
  2. Lávate las manos antes de colocarla y después de retirarla.
  3. Manipúlala únicamente por las gomas o bandas de sujeción.
  4. Comprueba que cubra completamente nariz, boca y barbilla.
  5. Verifica el ajuste facial y el sellado.
  6. No compartas la mascarilla con otra persona.
  7. Guárdala doblada, con la superficie exterior hacia dentro, en una bolsa de papel limpia, seca y transpirable.
  8. Respeta el tiempo de uso y el número de reutilizaciones indicados por el fabricante o por el protocolo sanitario.
  9. Deséchala si está húmeda, sucia, contaminada, dañada, deformada o dificulta la respiración.
  10. No utilices alcohol, lejía, agua y jabón ni microondas sobre una mascarilla filtrante desechable salvo que exista una validación específica para el modelo y un protocolo autorizado.

No debemos dejar que las prisas nos hagan caer en la irresponsabilidad de hacer las cosas mal y hacer lo que no se debe hacer.

No debemos dejarnos llevar por el voluntarismo y la buena fe, debemos de pensar como profesionales que somos, que los criterios de normalización se hacen por una razón.

Existen materiales que puestos en una máscara y tras unas horas de inhalación pueden ocasionar mayor riesgo para el profesional que el propio de la exposición.

Muchos de los materiales no aguantarían ni los procesos de lavado o desinfección con los productos que disponemos y por supuesto que muchos diseños no sabemos si se adaptarían a la perfección evitando fugas o que no ocasionen algún tipo de lesión tras unas horas de llevarlos puestos.

Cómo no desinfectar tu mascarilla NR (No Reutilizable)

tags: #reutilizar #mascarillas #filtrantes

Publicaciones populares: