Un sistema de sales para depuradoras transforma la sal disuelta en el agua en cloro mediante un proceso electrolítico. El agua salina de la piscina pasa por los electrodos de la célula del clorador y allí se genera el cloro que desinfecta el vaso.
Para que el sistema funcione correctamente, no basta con instalar un clorador salino: también es necesario contar con una bomba de filtración adecuada, una depuradora correctamente dimensionada, niveles equilibrados de sal y pH, y un control periódico del cloro. La combinación de una depuradora salina eficiente y una bomba de velocidad variable bien calibrada es el estándar de oro de la “Smart Pool”.
Qué es un sistema de sales para depuradoras
Básicamente, es un aparato que produce cloro a partir de sal. Aparato que se puede instalar en el cuarto de depuración de tu piscina. Puedes ponerlo en cualquier momento, ya que es independiente del resto de componentes.
La sal la añadimos directamente al vaso de la piscina. Según los metros cúbicos de agua que tenga y de los gr/l con los que trabaje el clorador salino, echaremos más o menos kilos de sal.
La cloración salina es un proceso que consiste en introducir sal a la piscina para conseguir una concentración de 3000 ppm. Una vez disuelta en el agua, la sal circula a través de un circuito de depuración que cuenta con un clorador salino encargado de separar el sodio del cloro, en forma de gas, de las moléculas de sal.
El cloro obtenido en forma de gas se combinará posteriormente con el agua para convertirse en el agente desinfectante que mantendrá nuestra piscina en perfecto estado. Es un proceso continuo y más suave que el tratamiento de choque con productos químicos de una piscina convencional, y por eso el agua no irrita los ojos ni reseca la piel como el cloro añadido en bote.
Cómo funciona la cloración salina
El sistema de cloración salina transforma la sal disuelta en el agua en cloro mediante un proceso electrolítico: el agua salina de la piscina pasa por los electrodos de la célula del clorador y allí se genera el cloro que desinfecta el vaso.
La sal marina se constituye de sodio y de cloro. La electrólisis de la sal permite separar estos dos componentes y recombinarlos para crear hipoclorito de sodio.
En este procedimiento de electrólisis, el agua ligeramente salada circula entre las placas de titanio polarizadas. La polarización se efectúa con la ayuda de una corriente continua de baja tensión. Se opera una reacción electroquímica y de oxidación de la sal.
La sal se convierte en hipoclorito de Sodio Na0CI que con el contacto del agua produce ácido hipoclorito (HOCI) y sodio. Este ácido hipoclorito es un oxidante muy potente.
- Bactericida, al oxidar bacterias gram+ y gram- por oxígeno naciente.
- Esporicida.
- Fungicida, al bloquear la actividad enzimática.
- Virucida, al atacar los virus a nivel de las alianzas aminadas de las proteínas.
- Desodorante, cuando las cloraminas presentes en el agua de la piscina son destruidas entre los electrodos y liberan el cloro que será de nuevo utilizado.
Ventajas de la cloración salina
La cloración salina produce cloro en el mismo momento en que funciona el sistema, lo que permite reducir la manipulación y el almacenamiento de productos químicos. Evita trastornos oculares y dermatológicos actuando sobre la piel como un mero antiséptico natural que, a la vez, evita la formación de algas y bacterias en el agua.
No utiliza productos químicos por lo que evita posibles intoxicaciones derivadas de una mala utilización de los mismos. Es un proceso respetuoso con el medio ambiente ya que solo utiliza agua, sal y energía limpia como la eléctrica.
La sencillez y comodidad con la que se desarrolla todo el proceso evita una implicación directa y constante por parte de las personas en el proceso de desinfección realizado. Estéticamente el agua de la piscina mantiene su claridad y nitidez debido al efecto floculante del clorador, que agrupa las partículas que enturbian el agua sin necesidad de añadir floculante líquido.
La bomba de filtración: componente esencial de la depuradora salina
Instalar un sistema de electrólisis salina es, sin duda, una de las decisiones más inteligentes para el mantenimiento de tu piscina. Sin embargo, la eficiencia del sistema no depende solo del equipo de desinfección; la bomba de filtración debe estar a la altura.
No se trata solo de mover agua, sino de moverla de forma inteligente para que la química y la física trabajen en armonía. Para maximizar el rendimiento de una depuradora salina, la mejor opción es una bomba de velocidad variable fabricada con componentes de acero inoxidable AISI 316.
Este tipo de bomba permite flujos constantes y lentos que optimizan la producción de cloro en la célula de titanio, mejoran la calidad del filtrado y reducen el consumo eléctrico hasta en un 80%.

Relación entre el caudal y la célula de electrólisis
El corazón de los cloradores salinos para piscinas es la célula electrolítica. Para que el proceso de transformación de la sal en cloro natural sea eficiente, la célula necesita un flujo de agua constante y bien calibrado.
Riesgos de un caudal insuficiente
Si el agua circula demasiado despacio, el cloro producido se acumula excesivamente dentro de la célula. Esto genera un aumento de temperatura que puede degradar los recubrimientos de titanio y reducir drásticamente su vida útil.
Riesgos de un caudal excesivo
Si el agua pasa a una velocidad muy alta, la eficiencia de los sensores de lectura, como los de pH o RedOx, se ve comprometida, ya que no tienen tiempo de contacto suficiente para ofrecer un dato preciso.
Un flujo equilibrado es el secreto para que los sistemas de BSPOOL funcionen con precisión quirúrgica.
Bomba de velocidad variable o bomba de velocidad única
Para maximizar el rendimiento de una depuradora salina, la mejor opción es una bomba de velocidad variable. Al funcionar a bajas revoluciones durante periodos más largos, el consumo eléctrico cae en picado en comparación con las bombas tradicionales.
Cuando el agua atraviesa el medio filtrante, arena o vidrio, de forma lenta, la retención de partículas pequeñas es mucho más efectiva. Los sistemas están diseñados para trabajar con flujos constantes y lentos, lo que optimiza la producción de cloro y mantiene el agua cristalina sin esfuerzo.
| Tipo de bomba | Características principales |
|---|---|
| Velocidad variable | Flujos constantes y lentos, menor consumo eléctrico y mejor filtración. |
| Velocidad única | Funcionamiento tradicional con menor capacidad de adaptación al caudal necesario. |
Resistencia a la corrosión y estándar AISI 316
A menudo escuchamos que la salinidad de una piscina tratada con electrólisis es mínima, similar a una lágrima humana. Es cierto, pero no debemos bajar la guardia.
Incluso esa baja concentración de sal crea un entorno más exigente que el cloro químico tradicional. Para proteger tu inversión, asegúrate de que tu bomba incluya los materiales y sistemas de protección adecuados.
- Sello mecánico de alta gama: debe estar fabricado en materiales resistentes como el acero inoxidable AISI 316.
- Certificación para agua salada: no todas las bombas son compatibles; busca la especificación explícita del fabricante.
- Protección térmica avanzada: es esencial para evitar sobrecalentamientos en el motor durante los picos de trabajo en pleno verano.
Evitar el sobredimensionamiento de la bomba
En el diseño hidráulico de una piscina, “más potencia” rara vez significa “mejor resultado”. Una bomba sobredimensionada puede ser contraproducente.
Si la bomba es demasiado potente para tu filtro, el agua entrará con tal fuerza que desplazará la arena o el vidrio, creando “canales preferentes”. El agua pasa de largo sin ser filtrada adecuadamente, volviendo a la piscina con impurezas.
Para que tu depuradora salina trabaje en un entorno óptimo, la presión debe mantenerse siempre en la zona verde del manómetro.
Elección de la depuradora para una piscina de sal
Las depuradoras son un componente fundamental en las piscinas de sal, ya que se encargan de mantener el agua limpia y libre de impurezas.
Al seleccionar una depuradora de sal para tu piscina, asegúrate de elegir una con la capacidad suficiente para filtrar todo el volumen de agua de tu piscina. También debes valorar la tecnología de filtración, la velocidad de filtración y la facilidad de mantenimiento.
Tipos de filtración
Existen diferentes sistemas de filtración, como el filtro de arena, el cartucho o el diatomeas. Selecciona el que mejor se adapte a tus necesidades y preferencias.
- El filtro de arena utiliza un medio filtrante capaz de retener las partículas presentes en el agua.
- El filtro de cartucho permite retirar y limpiar el elemento filtrante.
- El filtro de diatomeas emplea un medio filtrante de gran capacidad de retención.
Opta por una depuradora que sea fácil de limpiar y mantener, para evitar complicaciones en el proceso de mantenimiento. Al elegir la depuradora de sal adecuada para tu piscina, podrás disfrutar de un agua limpia y de calidad, sin necesidad de utilizar grandes cantidades de productos químicos.
Sal adecuada para los sistemas de electrólisis
Para que la célula trabaje bien, la sal tiene que estar libre de aditivos y antiaglomerantes: es lo que regula la norma UNE-EN 16401 para el cloruro de sodio destinado al tratamiento del agua de piscina en sistemas de electrocloración.
Una sal con antiaglomerante se apelmaza menos en el saco, pero deja depósitos en los electrodos y acorta la vida de la célula.
Existen diferentes tipos de sal que se utilizan para el tratamiento del agua en las piscinas. Cada tipo de sal tiene sus propias características y recomendaciones para su uso adecuado.
Sal marina
La sal marina es una opción popular para el tratamiento de las piscinas. Se obtiene directamente del mar y se somete a un proceso de refinamiento para eliminar impurezas.
Entre las ventajas de la sal marina se encuentran su pureza y la presencia de minerales beneficiosos para la piel. Para su uso, es importante seguir las recomendaciones del fabricante en cuanto a la cantidad de sal necesaria y verificar regularmente los niveles de salinidad en el agua.
Sal vacuum
La sal vacuum, también conocida como sal evaporada o sal seca, es otro tipo de sal utilizada en las piscinas. Se caracteriza por su alta pureza y contenido bajo en impurezas.
Este tipo de sal se obtiene mediante un proceso de evaporación al vacío, lo que garantiza la conservación de sus propiedades. Es importante seguir las indicaciones del fabricante para su dosificación y ajustar los niveles de sal cuando sea necesario.
Otras opciones
Además de la sal marina y la sal vacuum, existen otras opciones disponibles en el mercado. Algunas de ellas incluyen la sal Epsom, que contiene sulfato de magnesio y puede proporcionar beneficios terapéuticos para la piel y los músculos; y las pastillas multifunción, que combinan diferentes ingredientes para tratar varios aspectos del mantenimiento de la piscina, como la cloración y la prevención de algas.
Es importante tener en cuenta las instrucciones y recomendaciones específicas para cada tipo de sal.
Salinidad y acidez del agua: dos parámetros diferentes
Nada tiene que ver una cosa con la otra, cuando hablamos de salinidad nos referimos a los gramos de sal que contiene un 1l de agua. El agua del grifo contiene 0,05 gr por cada litro y el mar 33 gr por litro, aproximadamente.
Hoy en día encontramos cloradores salinos que trabajan desde 3 gr/l a los de última generación, que trabajan a la salinidad de agua de mar 33 gr/l, siendo lo normal los cloradores que se mueven de 3 a 5 gr/l.
| Referencia | Concentración aproximada |
|---|---|
| Agua del grifo | 0,05 gr por cada litro |
| Cloradores salinos habituales | 3 a 5 gr/l |
| Agua de mar | 33 gr por litro, aproximadamente |
Cuando desinfectamos el agua por medio de un clorador salino, echamos los sacos de sal que correspondan directamente al vaso de la piscina. Allí se removerá y llegará hasta el clorador salino que es el encargado de descomponer químicamente las moléculas para obtener el cloro que será el encargado de la desinfección.
La acidez del agua nos la va a marcar el pH, valor que es sumamente importante que se encuentre entre los valores correctos.
Control del pH en una piscina salina
Independientemente del método de desinfección que usemos, pastillas de cloro, cloro líquido, clorador salino, el agua tiene un grado de acidez que es lo que nos da su pH.
En las piscinas el pH debe estar entre 7 y 7,5, para decir que tenemos un agua saludable y apta para el baño. Con pH por encima o por debajo tendremos problemas con la desinfección, aun funcionando bien el clorador salino.
pH básico
Cuando el pH está por encima de 7,5 hablamos de pH básico. Cuando tenemos el pH por encima de 7,5 el cloro no desinfecta correctamente.
Vemos que el agua no está bien, metemos horas de funcionamiento al clorador salino que produce cloro correctamente y el agua no aclara. No es problema del clorador salino, el cloro no hace su función, no desinfecta con pH básicos.
pH ácido
Por debajo de 7,5 hablamos de pH ácido. Cuidado en estos casos, vamos a tener un agua «super» clara, muy limpia. Pero es MUY PELIGROSA.
El agua ácida se come el revestimiento de las piscinas y no es apta para el baño. NO SE PUEDE USAR LA PISCINA CON PH ÁCIDOS, irrita las mucosas, mucho cuidado.
Regulación manual y automática
Esta desviación del pH podemos solucionarla manualmente, aportando al agua minorador de pH o aumentador de pH, siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante.
Esta solución es tediosa y poco precisa. Lo más cómodo para controlar tanto pH básicos como ácidos es instalar un regulador de pH automático.
Se trata de un segundo aparato que podemos programar para subir o bajar el pH de manera automática. Lo normal es que lo usemos para bajar el pH, ya que el clorador salino tiende a subirlo.
El regulador está midiendo constantemente el pH del agua y cuando hay una desviación de los valores que se le han marcado actúa inyectando unas gotas de ácido.
Un regulador de última generación inyecta de forma proporcional, es decir, aporta más o menos ácido en función de las necesidades, según lo que varíe del punto de consigna.
Estos reguladores cuentan con una alarma de dosificación, que entra en funcionamiento cuando después de haber estado funcionando un tiempo determinado, para el que considera se debía haber alcanzado el pH programado no lo ha hecho, salta, avisa y se para.
Con esto nos aseguramos que no haya una sobredosificación en caso de lectura errónea por posible avería de la sonda que mide el pH.
Control del cloro y del potencial RedOx
El clorador salino solo produce cloro mientras está funcionando y no se va a acumular en piscinas abiertas, pues tiende a evaporarse.
Pero cuando tenemos una cubierta, bien tipo manta de burbuja, persiana, cubierta transitable o cubierta elevada, no se produce evaporación. Si a eso le sumamos falta de uso y exceso de temperatura, el cloro que podemos llegar a tener es importante.
Hay una acumulación de cloro y, por lo tanto, en ese momento la piscina deja de ser apta para el baño.
Para completar el buen funcionamiento de la instalación debemos llevar un control de cloro.
Formas de medir el cloro
- De forma manual, con los clásicos botecitos de comparación de color.
- Midiendo el RedOx, que es un tercer aparato que añadiríamos a nuestra instalación y que mide la capacidad de oxidación, no el cloro propiamente, pero de manera indirecta lo usamos como medida de cloro.
- Con un aparato que mida el cloro libre y que va integrado en los cloradores salinos de última generación.
Los cloradores salinos de última generación llevan incorporado el controlador de pH y van conectados a una app que podemos controlar nosotros en el móvil o el instalador, si así lo preferimos, y nos avisa constantemente de los valores de nuestra piscina.
El control de los parámetros de la piscina desde el móvil permite supervisar el sistema desde cualquier parte.
Horas de funcionamiento y dimensionamiento del clorador
El clorador salino solo se pone en marcha cuando la depuradora está funcionando, que es cuando produce el cloro, y las horas que necesitaremos variarán en función de la temperatura del agua y el número de bañistas, pero lo recomendable es que sea al menos de 8 horas diarias.
Por lo general, una piscina con cloración salina en los meses de verano tiene que funcionar entre 8 y 10 horas.
A mayor temperatura del agua, mayor probabilidad de que proliferen las algas, por lo que necesitaremos más cantidad de cloro para desinfectar el agua y un mayor número de horas del clorador funcionando.
Lo mismo ocurre con el número de bañistas: cuando aumente el número de bañistas tendremos que aumentar las horas de funcionamiento de la depuradora para que el clorador salino haga su función.
Es importante instalar un clorador salino de calidad y dimensionado para nuestra piscina. Todos los fabricantes indican la cantidad de cloro que produce el aparato, los gramos de cloro que produce en una hora (gr/h).
Por ejemplo, para una piscina de 6 x 3 necesitamos un clorador que produzca de 10 a 15 gr/h. Esto varía con la temperatura del agua y el número de bañistas.
Medición de la salinidad
Para mantener un correcto funcionamiento de una piscina con cloración salina, es fundamental medir regularmente los niveles de sal en el agua.
La concentración adecuada de sal garantiza un proceso de electrólisis eficiente, que a su vez proporciona una desinfección óptima y un agua limpia y saludable para el baño.
Medir los niveles de sal en la piscina nos permite asegurarnos de que la cantidad de sal presente en el agua se encuentra dentro del rango recomendado por el fabricante del clorador salino.
Si la concentración es demasiado baja, el clorador no funcionará correctamente y el agua no estará adecuadamente desinfectada. Si la concentración es demasiado alta, podemos correr el riesgo de dañar la piscina y los equipos.
Tipos de medidores de sal
- Medidores digitales: utilizan sensores para medir la concentración de sal en el agua de forma precisa y muestran los resultados en una pantalla digital.
- Medidores de tira reactiva: son una opción económica y sencilla; las tiras se sumergen en el agua y cambian de color según la concentración de sal.
- Medidores de electrodo: utilizan un electrodo especial para medir la conductividad eléctrica del agua, lo que permite determinar la concentración de sal.
Los medidores de tiras reactivas pueden ser menos precisos que los medidores digitales. Los medidores de electrodo son más precisos que las tiras reactivas, pero suelen ser más costosos.
Es importante seguir las instrucciones del fabricante para el uso adecuado del medidor. Es recomendable calibrar y realizar mantenimiento periódico en los medidores digitales y de electrodo para asegurar su precisión y durabilidad.
Mantenimiento y limpieza de la depuradora salina
El mantenimiento regular y adecuado es fundamental para asegurar la calidad del agua en una piscina con clorador salino.
Limpieza diaria
- Realizar un barrido o cepillado de las paredes y el fondo de la piscina para eliminar la suciedad y los residuos acumulados.
- Utilizar una red o recogedor de hojas para eliminar cualquier hoja o resto de materia orgánica que flote en la superficie del agua.
- Vaciar los skimmers y los cestos de los filtros para optimizar la eficiencia de la depuradora.
- Limpiar los filtros de la piscina según las indicaciones del fabricante, ya sea mediante lavado a contracorriente o reemplazo de cartuchos filtrantes.
- Comprobar y ajustar los niveles de pH y alcalinidad del agua utilizando un kit de medición apropiado.
- Verificar la concentración de sal en la piscina con un medidor de sal y ajustarla en caso necesario.
- Agregar al agua los productos químicos recomendados por el fabricante, como algicidas o floculantes, para prevenir el crecimiento de algas y mantener el agua limpia y cristalina.
Limpieza de la célula
Realiza un mantenimiento regular del clorador, siguiendo las instrucciones del fabricante. Limpia periódicamente las celdas del clorador para evitar la acumulación de residuos.
Una sal con antiaglomerante deja depósitos en los electrodos y acorta la vida de la célula. Por este motivo, la elección de una sal adecuada y la limpieza periódica de los electrodos son aspectos importantes del mantenimiento.
Productos de mantenimiento
- Floculantes naturales concentrados: ayudan a eliminar las partículas en suspensión y mejorar la claridad del agua de la piscina.
- Minoradores de pH: permiten reducir los niveles de pH cuando se encuentran por encima del rango recomendado.
- Algicidas: ayudan a prevenir el crecimiento de algas en la piscina.
- Invernadores líquidos y comprimidos: se utilizan al final de la temporada de baño para preparar la piscina durante el invierno.
- Clarificantes: mejoran la transparencia del agua al eliminar pequeñas partículas que hacen que el agua se vea turbia.
Es importante seguir las recomendaciones de dosificación y aplicación de cada producto, así como mantener un adecuado registro de las acciones realizadas para un mantenimiento efectivo de la piscina salina.
Errores frecuentes en los sistemas de cloración salina
Creer que no habrá cloro en la piscina
El primer error que comete mucha gente es pensar que por instalar un clorador salino no va a haber cloro en la piscina. Lo que no tenemos es acumulación de cloro, pues el clorador salino solo produce cloro mientras está funcionando.
Reducir demasiado las horas de filtración
El segundo error es pensar que con el clorador salino necesito menos horas funcionando la depuradora. El clorador salino solo produce cloro cuando la depuradora está funcionando.
Las horas necesarias variarán en función de la temperatura del agua y el número de bañistas, pero lo recomendable es que sean al menos 8 horas diarias.
Elegir un clorador mal dimensionado
El tercer error es instalar un clorador salino de poca calidad y no dimensionado para nuestra piscina. En ocasiones, bien por abaratar costes o por falta de información del instalador, encontramos piscinas con cloradores de poca calidad, bajo coste y mal dimensionados.
Todos los fabricantes indican la cantidad de cloro que produce el aparato, los gramos de cloro que produce en una hora (gr/h).
No instalar un regulador automático de pH
El único inconveniente que tiene el clorador salino es su tendencia a subir el pH del agua. Por lo que tendremos que vigilarlo de cerca, ya sea de forma manual o automática.
Lo más recomendable es la instalación de un regulador de pH y quitarnos un problema de en medio.
Confundir la bomba con el clorador o el regulador de pH
El motivo de muchos problemas de mantenimiento es que no se recuerdan las partes de la depuradora ni para qué sirve cada una: confundimos clorador salino con regulador de pH, pH con cloro y acidez del agua con salinidad.
Configuración recomendada del sistema
Una instalación equilibrada debe integrar el vaso de la piscina, la bomba de filtración, el filtro, la célula de electrólisis, el control de pH y el control del cloro.
- La sal debe añadirse directamente al vaso de la piscina.
- La bomba debe proporcionar un caudal constante y compatible con el filtro y la célula.
- El filtro debe tener capacidad suficiente para el volumen de agua de la piscina.
- La célula electrolítica debe trabajar con la concentración de sal indicada por el fabricante.
- El pH debe mantenerse entre 7 y 7,5.
- El cloro debe controlarse especialmente cuando la piscina permanece cubierta, el agua alcanza temperaturas elevadas o existe poco uso.
- La presión del circuito debe mantenerse en la zona verde del manómetro.
- Las celdas del clorador deben limpiarse periódicamente para evitar acumulaciones.
Para una instalación ya realizada que no consigue mantener el agua en buenas condiciones, comienza comprobando las horas de funcionamiento de tu depuradora: como mínimo, el clorador salino debe funcionar 8 horas.
Asegúrate de que el clorador salino está bien dimensionado para tu piscina en cuanto a los gr/h de producción de cloro. Comprueba el pH del agua: si tienes un pH por encima de 7,5, por muchas horas que tengas funcionando el clorador salino el cloro no actúa.
Si todo lo anterior está correctamente y sigues sin tener el agua perfecta, comprueba la concentración de sal, el estado de la célula, la limpieza de los filtros y el caudal de la bomba.
¿Qué es la cloración salina?
Accesorios para completar la instalación
Los robots limpiapiscinas pueden facilitar la limpieza de la piscina, eliminando los residuos y manteniendo el agua en óptimas condiciones.
Los cobertores de piscina permiten protegerla cuando no se está utilizando, evitando la acumulación de suciedad y reduciendo la evaporación del agua.
Los skimmers y cepillos son ideales para mantener la piscina libre de hojas, insectos y otros desechos que puedan caer en ella. Los skimmers recogen los desechos flotantes y los cepillos ayudan a limpiar las paredes y el fondo.
Los dispensadores de químicos dosifican los productos químicos necesarios para mantener el equilibrio del agua, facilitando su mantenimiento.
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