La turbidez del líquido cefalorraquídeo (LCR) es una alteración de su apariencia normal, que debe ser transparente e incolora, y puede indicar la presencia de leucocitos, hematíes, microorganismos o una concentración elevada de proteínas. Por sí sola no establece un diagnóstico, pero orienta hacia procesos infecciosos, inflamatorios, hemorrágicos u otras enfermedades que afectan al sistema nervioso central.
La interpretación debe realizarse junto con la presión de apertura, el recuento celular y diferencial, las concentraciones de proteínas y glucosa, y los estudios microbiológicos, inmunológicos y moleculares. El análisis del LCR proporciona información valiosa sobre una amplia gama de condiciones neurológicas y sistémicas. La interpretación de los resultados debe realizarse en el contexto clínico del paciente, considerando la correlación entre los hallazgos del LCR y los signos y síntomas presentados, para lograr un diagnóstico preciso y una gestión efectiva de las patologías subyacentes.
Qué es el líquido cefalorraquídeo y cuál es su función
El líquido cefalorraquídeo es un fluido acuoso, transparente e incoloro que fluye dentro y alrededor del cerebro y la médula espinal. El líquido cefalorraquídeo actúa como un amortiguador que ayuda a protegerlos de impactos o lesiones repentinas. También elimina productos de desecho del cerebro y ayuda a mantener el sistema nervioso central funcionando bien.
El LCR circula continuamente entre las cavidades ventriculares y el espacio subaracnoideo del cerebro y médula espinal con múltiples funciones como amortiguar impactos, inmunológica y eliminar toxinas. Su función principal es actuar como un amortiguador, protegiendo al sistema nervioso central de golpes o lesiones. Además, ayuda a eliminar desechos metabólicos y a mantener el equilibrio de nutrientes alrededor del cerebro y la médula.
El LCR se produce predominantemente a nivel de los plexos coroideos de los ventrículos laterales, así como en la tela coroidea del tercer y cuarto ventrículo; en estas estructuras se produce hasta el 75% del total del LCR. La tasa de producción del LCR es de aproximadamente 0.3cc por minuto, lo que determina una producción de 400cc a 600cc al día.
El líquido es secretado en los ventrículos laterales y circula hacia el tercer ventrículo a través del foramen de Monro. Posteriormente fluye hasta el cuarto ventrículo por el acueducto cerebral y una vez aquí abandona hacia el espacio subaracnoideo por el foramen de Magendie y el foramen de Luschka alcanzando los hemisferios cerebrales y la médula.
La reabsorción del líquido cefalorraquídeo ocurre en los senos venosos a través de las vellosidades aracnoideas, que son proyecciones endoteliales que se invaginan a través de la duramadre hacia la luz de los senos; también ocurre reabsorción a nivel de la vaina de los nervios craneales y los nervios espinales hacia el sistema linfático. En los sujetos sanos la tasa de reabsorción del LCR se encuentra ajustada con la tasa de producción del mismo, con el fin de mantener niveles constantes que permitan mantener constante a su vez la presión intracraneal.
El líquido cefalorraquídeo se renueva en su totalidad al cabo de 5 a 7 horas, según la tasa de producción promedio, por lo que se renueva aproximadamente 4 a 5 veces durante el día. El volumen total de LCR es de 90 a 150 mL en adultos y de 10 a 60 mL en recién nacidos.
La barrera hematoencefálica confiere protección al cerebro separándolo de la circulación sanguínea, y regula la distribución de sustancias entre la sangre y el líquido cefalorraquídeo. Además, evita que las sustancias de alto peso molecular, toxinas y la mayor parte de células sanguíneas pasen hacia el SNC. Cualquier trastorno que altere esta barrera protectora puede producir una alteración en el tipo de constituyentes o en sus concentraciones en el LCR.

Qué significa que el LCR esté turbio
La apariencia del LCR suele compararse a la del agua. Normalmente el LCR es incoloro y transparente. Turbidez: un LCR turbio puede indicar la presencia de leucocitos o hematíes, microorganismos o un aumento de la concentración de proteínas.
En condiciones normales el LCR es un líquido transparente, incoloro, sin embargo la presencia de glóbulos rojos o blancos aún en cantidades pequeñas puede generar un aspecto turbio. La apariencia del LCR es clara e incolora en su estado normal. Cualquier desviación, como turbidez o coloración, puede ser tomado como pista sobre la presencia de células inflamatorias, hemorragia o aumento de proteínas.
La turbidez no equivale necesariamente a una infección, porque puede aparecer por diferentes mecanismos. Un aumento importante de leucocitos puede reflejar una respuesta inflamatoria; la presencia de hematíes puede deberse a una hemorragia o a una punción traumática; los microorganismos pueden producir un aspecto turbio; y una concentración elevada de proteínas puede modificar la claridad del líquido.
| Aspecto del LCR | Posibles hallazgos asociados |
|---|---|
| Transparente e incoloro | Apariencia habitual del LCR |
| Turbio | Leucocitos, hematíes, microorganismos o aumento de proteínas |
| Amarillento, anaranjado o rosado | Destrucción de eritrocitos, bilirrubina o hiperproteinorraquia |
| Verdoso | Bilirrubina o causa infecciosa |
Causas principales de la turbidez del LCR
Infecciones del sistema nervioso central
Las enfermedades infecciosas del cerebro y la médula espinal como meningitis y encefalitis pueden cambiar la composición y la apariencia del LCR. Las pruebas de infecciones en el líquido cefalorraquídeo examinan los glóbulos blancos, las bacterias y otras sustancias en el líquido cefalorraquídeo.
La meningitis es una inflamación de las tres membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, mientras que la encefalitis es una inflamación del cerebro. En las infecciones bacterianas puede existir una pleocitosis con predominio de polimorfonucleares, aumento de proteínas y disminución de glucosa.
Los estudios microbiológicos del LCR son la tinción de Gram, cultivos bacterianos, y pruebas específicas para detectar la presencia de antígenos bacterianos, virales y fúngicos. Estos análisis identifican patógenos responsables de meningitis y encefalitis, facilitando la elección de tratamiento oportuno.
En casos de meningitis bacteriana, la tinción de Gram proporciona resultados preliminares rápidamente, mientras que los cultivos se enfocan a una identificación definitiva y pruebas de susceptibilidad antibiótica. El análisis del LCR también puede incluir pruebas avanzadas como la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) para la detección de material genético de patógenos específicos, para un diagnóstico rápido y preciso de infecciones virales y bacterianas que pueden no ser detectables mediante cultivos tradicionales.
Inflamación y enfermedades autoinmunes
Un aumento en el recuento de células blancas, o pleocitosis, parece hablarnos de infecciones, inflamaciones o procesos autoinmunes. La diferenciación entre tipos de células blancas (polimorfonucleares versus mononucleares) nos puede orientar hacia infecciones bacterianas o virales, respectivamente.
El análisis de líquido cefalorraquídeo se utiliza para estudiar trastornos autoinmunes, como el síndrome de Guillain-Barré y la esclerosis múltiple. Las pruebas de estos trastornos en el líquido cefalorraquídeo buscan niveles altos de ciertas proteínas en el LCR.
La electroforesis de proteínas del LCR identifica bandas oligoclonales, las cuales son útiles en el diagnóstico de esclerosis múltiple y otras enfermedades desmielinizantes. La IgG en LCR se encuentra aumentada en algunos trastornos como la esclerosis múltiple, encefalitis por el virus del herpes o en las enfermedades del tejido conectivo.
Hemorragia y presencia de hematíes
La presencia de glóbulos rojos sugiere hemorragia intracraneal o una punción traumática durante la recolección del LCR. La punción traumática significa que una pequeña cantidad de sangre puede caer en una o varias de las muestras que se recogen; aunque no es una situación deseable, se da con relativa frecuencia y se debe tener en cuenta a la hora de evaluar los resultados.
La xantocromía se define como una coloración amarillenta, naranja o rosada que se genera producto de la destrucción de los eritrocitos en el LCR, ocasionando la liberación de la hemoglobina que es degradada en oxi-hemoglobina, meta-hemoglobina y bilirrubina, adquiriendo así la coloración.
El cambio de color del LCR cuando hay destrucción de eritrocitos en el LCR inicia a las 2 horas y puede mantenerse por 2 a 4 semanas. En el caso de los pacientes con hemorragia subaracnoidea, más del 90% va a presentar xantocromía en las primeras 12h de evolución del cuadro.
Otras causas no hemorrágicas de xantocromía son la hiperbilirrubinemia, en especial con valores por encima de 15mg/dL y la hiperproteinorraquia por arriba de 150mg/dL. Las coloraciones amarillentas, anaranjadas o rosadas pueden ser debidas a la rotura de las células sanguíneas en el curso de sangrados, o bien indicar la presencia de bilirrubina en LCR.
Aumento de proteínas
Las proteínas en el líquido cefalorraquídeo se miden para evaluar la integridad de la barrera hematoencefálica y la producción de proteínas dentro del sistema nervioso central. Los valores normales oscilan entre 15 y 45 mg/dL y su incremento podría deberse a meningitis, esclerosis múltiple, tumores o traumatismos.
Las proteínas pueden aumentar en meningitis y abscesos cerebrales, tumores cerebrales o de médula espinal, esclerosis múltiple, síndrome de Guillain-Barré y sífilis. Una concentración elevada de proteínas puede hacer que el líquido pierda su aspecto transparente y adquiera turbidez o mayor viscosidad.
La viscosidad puede estar aumentada en ciertos tipos de cáncer o en meningitis. Si alguna de estas dos pruebas iniciales está alterada el médico puede solicitar otras pruebas adicionales entre las que se encuentran la electroforesis de proteínas en LCR, la IgG, la proteína básica de la mielina, el ácido láctico y la lactato deshidrogenasa.
Tumores y células anormales
El análisis del líquido cefalorraquídeo puede utilizarse para investigar tumores cerebrales, incluyendo cánceres en otras partes del cuerpo que pueden propagarse al sistema nervioso. También puede ayudar a estudiar ciertos tipos de cáncer del sistema nervioso central o cánceres que se han diseminado al SNC.
Las células liberadas por tumores pueden aumentar la celularidad, modificar la concentración de proteínas y contribuir a la disminución de la glucosa. La lactato deshidrogenasa también puede aumentar en una leucemia o en un accidente cerebrovascular.
Alteraciones de la presión y de la circulación del LCR
La patología del LCR se origina cuando existen problemas en su producción, circulación o reabsorción. Puede ocurrir un aumento de la presión del LCR en casos de aumento de la producción del mismo, obstrucción al flujo o disminución de la reabsorción. Por otro lado, puede ocurrir una disminución de la presión del LCR en casos de disminución de la producción o exceso del drenaje.
Se pueden observar aumentos de presión del LCR en una gran variedad de enfermedades que producen un aumento en la presión intracerebral o intracraneal y/o en trastornos que producen una obstrucción al flujo normal de LCR como tumores, infecciones, hidrocefalia o sangrados. Disminuciones de la presión del LCR pueden observarse en los estados de deshidratación.
Relación entre turbidez, presión y otros parámetros
El análisis básico del líquido cefalorraquídeo comprende la medición de la presión de entrada, valoración macroscópica, los niveles de proteína y glucosa, un conteo celular con diferencial y cultivos. Según el contexto clínico específico es posible realizar estudios adicionales.
| Parámetro | Referencia o hallazgo habitual | Interpretación de una alteración |
|---|---|---|
| Presión de apertura | 10 y 20 cm H2O | Una presión elevada puede sugerir hipertensión intracraneal; una presión baja puede sugerir una fuga de LCR |
| Aspecto | Claro, transparente e incoloro | La turbidez puede indicar células, microorganismos o proteínas elevadas |
| Leucocitos | Menos de 5 células por microlitro | La pleocitosis orienta hacia infección, inflamación o procesos autoinmunes |
| Hematíes | No presenta glóbulos rojos | Puede sugerir hemorragia intracraneal o punción traumática |
| Proteínas | 15 y 45 mg/dL | El aumento puede aparecer en meningitis, tumores, esclerosis múltiple o traumatismos |
| Glucosa | Dos tercios de la glucosa en sangre | La disminución puede señalar meningitis bacteriana, tuberculosis o carcinomatosis meníngea |
La presión de apertura se mide durante el mismo momento de la punción lumbar y los valores normales esperados oscilan entre 10 y 20 cm H2O. Si obtuviéramos valores elevados podría sugerir hipertensión intracraneal, quizá por meningitis, hemorragia subaracnoidea o tumores intracraneales. Por otro lado, una presión baja podría sugerir una fuga de LCR, lo cual es común tras procedimientos quirúrgicos o traumáticos.
El nivel de glucosa en el LCR se compara con el nivel de glucosa en sangre buscando infecciones e inflamaciones. Los valores normales de glucosa en el LCR son dos tercios de los valores séricos. Una disminución en la concentración de glucosa en el LCR es esperable en meningitis bacteriana, tuberculosis o carcinomatosis meníngea.
La concentración normal de glucosa es 2/3 partes de la concentración en suero. Las concentraciones de glucosa pueden estar disminuidas cuando hay células que no deberían estar presentes y que metabolizan la glucosa, como por ejemplo bacterias, células presentes debidas a una inflamación o liberadas por tumores.
El LCR suele tener concentraciones bajas de proteínas y de glucosa, y muy pocos leucocitos. Cualquier trastorno que altere la presión normal o el flujo del LCR, o la capacidad protectora de la barrera hematoencefálica puede dar lugar a anomalías en el análisis del LCR.
Patrones orientativos de interpretación
Un LCR turbio con aumento de leucocitos, predominio de polimorfonucleares, proteínas elevadas y glucosa reducida orienta principalmente hacia una infección bacteriana, aunque la interpretación definitiva requiere correlacionar los resultados con la presentación clínica y las pruebas microbiológicas.
Un LCR con predominio de células mononucleares puede observarse en infecciones virales, procesos inflamatorios o autoinmunes. La tinción de Gram, el cultivo y las pruebas moleculares ayudan a establecer si existe un microorganismo y cuál es el agente causal.
La turbidez acompañada de hematíes puede aparecer en una hemorragia intracraneal o tras una punción traumática. La comparación de las muestras recogidas en distintos tubos puede ayudar a valorar el origen de la sangre, pero el resultado debe interpretarse junto con la historia clínica y los estudios de imagen.
Un aumento de proteínas con pocas células puede aparecer en algunas enfermedades neurológicas, tumores, alteraciones de la barrera hematoencefálica o síndrome de Guillain-Barré. La electroforesis, el índice de IgG y las bandas oligoclonales pueden aportar información adicional cuando se sospecha una enfermedad desmielinizante o autoinmune.
La interpretación de los resultados no debe basarse únicamente en la turbidez. La misma apariencia puede tener causas diferentes y un LCR visualmente claro no excluye una infección, una hemorragia u otra enfermedad del sistema nervioso central.
Cómo se diagnostica la turbidez del LCR
Historia clínica y exploración neurológica
El análisis del LCR suele solicitarse cuando se sospecha un trastorno que afecta al SNC. Puede solicitarse cuando se ha sufrido algún traumatismo cerebral o en la médula espinal, cuando existe un cáncer que puede haberse extendido al SNC o cuando hay signos o síntomas que sugieren afectación del SNC.
Durante la evaluación de cualquier alteración del sistema nervioso central, saber qué síntomas presenta el individuo y su duración es de crucial importancia para el médico. También le interesa conocer el estado de vacunación del individuo, así como cualquier información acerca de enfermedades, contacto con otras personas enfermas y viajes recientes.
Algunos de los síntomas de una infección en el cerebro o la médula espinal son fiebre, dolor de cabeza intenso, convulsiones, rigidez en el cuello, náuseas y vómitos, sensibilidad a la luz, visión doble, cambios en el comportamiento y confusión.
Los signos y síntomas de los trastornos del SNC pueden ser muy variados y pueden ser similares a los de otras enfermedades o trastornos. Pueden instaurarse de manera repentina, sugiriendo alguna situación aguda, como sangrado o infección del SNC, o pueden desarrollarse lentamente sugiriendo una enfermedad crónica como la enfermedad de Alzheimer o una esclerosis múltiple.
Punción lumbar
Para obtener una muestra de LCR, un profesional de la salud hará un procedimiento llamado punción lumbar o punción espinal. Para extraer el LCR, se realiza una punción lumbar, donde se inserta una aguja entre las vértebras lumbares, lo usual es que sea entre L3-L4 o L4-L5, hasta alcanzar el espacio subaracnoideo.
La punción lumbar generalmente se hace en un hospital. Usted se acuesta de lado o se sienta en una mesa de exploración. Un profesional de la salud le limpia la espalda para desinfectarla y le inyecta un anestésico en la piel para que no sienta dolor durante el procedimiento.
Una vez que esa parte de la espalda esté completamente insensible, le insertará una aguja delgada y hueca entre dos vértebras de la parte inferior de la columna vertebral. Luego, el profesional de la salud extraerá una pequeña cantidad de LCR para hacer pruebas. Esto lleva unos 20 minutos.
El médico recoge pequeñas cantidades de líquido cefalorraquídeo (LCR) en varios tubos estériles. Se extrae la aguja y se aplica un apósito estéril, realizando cierta presión en la zona de la punción. Para la mayoría de personas se trata de una prueba un poco incómoda. La sensación más común es la sensación de notar una presión cuando se introduce la aguja.
La extracción debe realizarse con el individuo estirado en posición fetal. Después de la extracción, es importante permanecer tumbado durante un rato. Tal vez le pidan que se quede acostado de espaldas por una o dos horas después del procedimiento. Esto puede evitar que tenga un dolor de cabeza más tarde.
Riesgos y factores que pueden alterar la muestra
Los riesgos de una punción lumbar son mínimos. Tal vez sienta un pequeño pinchazo o presión cuando se inserta la aguja. Después de la punción lumbar, tal vez tenga un dolor o sensibilidad en su espalda en el sitio donde se insertó la aguja.
También puede tener algo de sangrado en el sitio o dolor de cabeza. La cefalea post punción es el evento adverso más común y puede aparecer desde un 9% hasta un 26% según el tipo de aguja que se utilice.
Existe el riesgo de romper algún capilar en el momento de la punción. Esto puede causar una punción traumática, que significa que una pequeña cantidad de sangre puede caer en una o varias de las muestras que se recogen; aunque no es una situación deseable, se da con relativa frecuencia y se debe tener en cuenta a la hora de evaluar los resultados.
Los dolores de cabeza son relativamente comunes después de una punción lumbar y pueden ocurrir inmediatamente, o hasta uno o dos días después de la recogida de la muestra. Acostarse después del procedimiento puede ayudar a evitar y tratar los dolores de cabeza. Otros posibles tratamientos incluyen la ingesta de agua, cafeína y analgésicos.
Pruebas que deben acompañar a la evaluación visual
Recuento celular y fórmula diferencial
El recuento celular en el LCR se realiza tanto sobre glóbulos blancos como rojos. Normalmente, el LCR contiene menos de 5 células blancas por microlitro y no presenta glóbulos rojos.
Un aumento en el recuento de células blancas, o pleocitosis, parece hablarnos de infecciones, inflamaciones o procesos autoinmunes. La diferenciación entre tipos de células blancas (polimorfonucleares versus mononucleares) nos puede orientar hacia infecciones bacterianas o virales, respectivamente.
Proteínas y glucosa
Las proteínas en el líquido cefalorraquídeo se miden para evaluar la integridad de la barrera hematoencefálica y la producción de proteínas dentro del sistema nervioso central. Los valores normales oscilan entre 15 y 45 mg/dL y su incremento podría deberse a meningitis, esclerosis múltiple, tumores o traumatismos.
La disminución de las proteínas no se considera significativa. Las proteínas pueden aumentar en meningitis y abscesos cerebrales, tumores cerebrales o de médula espinal, esclerosis múltiple, síndrome de Guillain-Barré y sífilis.
La glucosa en el LCR debe ser dos tercios de la glucosa en sangre; niveles bajos pueden señalar infecciones bacterianas. Una disminución en la concentración de glucosa en el LCR es esperable en meningitis bacteriana, tuberculosis o carcinomatosis meníngea.
Microbiología y pruebas moleculares
Los estudios microbiológicos del LCR incluyen la tinción de Gram, los cultivos bacterianos y las pruebas específicas para detectar antígenos bacterianos, virales y fúngicos. Si hay sospecha de infección, se puede realizar una tinción de Gram, un cultivo de LCR y pruebas moleculares que detectan el material genético de cualquier microorganismo presente.
El cultivo permite una identificación definitiva y pruebas de susceptibilidad antibiótica. La PCR puede detectar material genético de patógenos específicos y ser útil para un diagnóstico rápido y preciso de infecciones virales y bacterianas que pueden no ser detectables mediante cultivos tradicionales.
Estudios inmunológicos y bioquímicos avanzados
Los estudios inmunológicos del líquido cefalorraquídeo abarcan la detección de anticuerpos específicos, como los antineuronales en el contexto de enfermedades autoinmunes y paraneoplásicas. Además, la detección de bandas oligoclonales es importante en el diagnóstico de esclerosis múltiple.
La electroforesis de proteínas en LCR separa los diferentes tipos de proteínas. Se pueden ver bandas oligoclonales en la esclerosis múltiple y en otras enfermedades. La proteína básica de la mielina se observa cuando se deteriora el recubrimiento de las neuronas o mielina, como en la esclerosis múltiple.
El ácido láctico en LCR con frecuencia se utiliza para distinguir entre las meningitis bacterianas y víricas. Las concentraciones suelen estar aumentadas en las infecciones bacterianas y fúngicas, mientras que en las infecciones víricas aumentan ligeramente o pueden ser incluso normales.
La lactato deshidrogenasa (LDH) en LCR se utiliza para diferenciar entre las meningitis bacterianas y víricas. Las concentraciones suelen aumentar en las meningitis bacterianas, pero no en las víricas. También puede aumentar la LDH en una leucemia o en un accidente cerebrovascular.
Pruebas de imagen y diagnóstico diferencial
Las pruebas en sangre y orina se pueden utilizar conjuntamente con las del LCR, sin embargo no se puede confiar en la evaluación de estas muestras por sí sola para establecer la presencia de una enfermedad en el SNC. El LCR obtenido por punción lumbar suele constituir la mejor muestra para evaluar los trastornos que afectan al sistema nervioso central, puesto que el LCR envuelve el cerebro y la médula espinal.
Otras pruebas de laboratorio que pueden solicitarse juntamente con el análisis de LCR son hemocultivo, cultivos o pruebas moleculares, glucosa y proteínas totales en sangre, hemograma, pruebas serológicas, anticuerpos frente a diversos virus, proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular y pruebas que evalúan el equilibrio electrolítico y la función de los órganos.
Las técnicas de imagen pueden ser necesarias para identificar hemorragias, tumores, hidrocefalia, obstrucciones del flujo o una fuga de LCR. La resonancia magnética con contraste puede mostrar áreas de pérdida de LCR. La tomografía computarizada puede evaluar fracturas óseas o anomalías estructurales.
Turbidez y fuga de líquido cefalorraquídeo
Una fuga de líquido cefalorraquídeo ocurre cuando hay una perforación o un desgarro en la capa más externa. La perforación o el desgarro de la duramadre, que es esta capa externa, permite que se filtre algo de líquido.
Hay dos tipos diferentes de fugas de líquido cefalorraquídeo: las fugas espinales y las craneales. Cada tipo tiene distintos síntomas, causas y tratamientos. Una fuga espinal de líquido cefalorraquídeo ocurre en cualquier parte de la columna vertebral.
La fuga de líquido cefalorraquídeo ocurre cuando hay una ruptura o desgarro en las membranas que rodean el cerebro (meninges) o la médula espinal, lo que permite que el LCR se escape. Esta pérdida puede tener varias causas, entre ellas traumatismos en la cabeza o el cuello, cirugías neurológicas previas, punción lumbar, malformaciones congénitas como la malformación de Chiari, hiperpresión intracraneal idiopática o alteraciones en la presión del LCR, y puede ser espontánea cuando ocurre sin causa aparente.
La pérdida de LCR puede ocasionar una disminución de la presión dentro del cráneo, lo que genera diversos síntomas neurológicos que pueden afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes. El síntoma más común que describen los pacientes es un dolor de cabeza intenso, que a menudo empeora cuando se está de pie o sentado, y mejora al acostarse: cefalea ortostática.
Otros síntomas de las fugas espinales de líquido cefalorraquídeo pueden incluir dolor de cuello o de hombro, zumbido en los oídos, cambios en la audición, mareos, náuseas o vómitos, cambios en la vista y cambios en el comportamiento o la capacidad de pensar con claridad.
Una fuga craneal de líquido cefalorraquídeo se da en el cráneo y suele ocasionar síntomas como goteo de líquido transparente por la nariz o por el oído. Entre los síntomas de fuga craneal de líquido cefalorraquídeo se encuentran la secreción acuosa transparente de un lado de la nariz o de un oído, pérdida auditiva, sabor metálico en la boca y meningitis.
Las fugas espinales de líquido cefalorraquídeo pueden tener como causa una punción lumbar, una inyección de anestesia epidural en la columna vertebral para aliviar el dolor, una lesión en la cabeza o la columna vertebral, espolones óseos a lo largo de la columna vertebral, anomalías de la duramadre alrededor de las raíces nerviosas de la columna vertebral, fístulas venosas de líquido cefalorraquídeo o cirugía previa en la columna vertebral.
Las fugas craneales de líquido cefalorraquídeo pueden tener como causa una lesión en la cabeza, cirugía de senos paranasales, aumento de la presión en el cerebro, malformaciones del oído interno, un tumor en la base del cráneo o anormalidades en la base del cráneo.
Si se sospecha que hay una fuga de LCR, es probable que el otorrinolaringólogo solicite una tomografía axial computarizada (TAC) o una resonancia magnética (RM) de los senos paranasales para hacer un diagnóstico preciso y determinar el lugar de la fuga.
Es posible que le pidan que extraiga parte del líquido para realizar una prueba especial que confirme que se trata de LCR. Es posible que se le programe una endoscopia nasal tras la inyección de un colorante verde en el LCR, a través de un drenaje lumbar. De este modo, se localiza el lugar de la fuga y se facilita la reparación.
Hidrocefalia y alteraciones del equilibrio del LCR
La hidrocefalia es una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo (LCR) en lo profundo del cerebro. Este exceso de líquido hace que los ventrículos (cavidades) del cerebro se ensanchen, lo que genera una presión perjudicial en los tejidos del cerebro.
La hidrocefalia puede estar presente en el nacimiento o poco después, o puede producirse con el tiempo a causa de daños o lesiones. La acumulación excesiva de LCR puede impedir que el cerebro funcione correctamente y causar daño cerebral o incluso la muerte.
La hidrocefalia puede ocurrir cuando algo bloquea el flujo de LCR después de que sale de los ventrículos. La reducción del flujo y la absorción del LCR en estructuras especializadas llamadas vellosidades aracnoideas también puede provocar una acumulación de LCR en los ventrículos.
Las hidrocefalias comunicantes se producen cuando el LCR se forma adecuadamente y fluye correctamente desde los ventrículos hasta los espacios subaracnoideos, pero existe un trastorno de la reabsorción. Las hidrocefalias no comunicantes se deben a que el LCR no circula a través de algún punto de su recorrido debido a una obstrucción.
La hidrocefalia normotensiva causa problemas para caminar y controlar la vejiga, y dificultades para pensar y razonar. La hidrocefalia ex vacuo se produce como consecuencia de un daño cerebral causado por un accidente cerebrovascular o una lesión.
Para diagnosticar la hidrocefalia, un médico realizará un examen neurológico y solicitará exámenes de diagnóstico por imágenes del cerebro y otras pruebas basadas en la edad, los síntomas y las anomalías conocidas o presuntas en el cerebro o la médula espinal.
Las imágenes por resonancia magnética pueden determinar si los ventrículos están agrandados, evaluar el flujo de LCR y proporcionar información sobre el tejido cerebral que rodea los ventrículos. La tomografía computarizada puede mostrarles a los médicos si los ventrículos están agrandados o si hay algo que los obstruye.
Tratamiento según la causa
Medidas para una fuga de LCR
El tratamiento depende de la gravedad de la fuga. En casos leves, el reposo en cama y la hidratación pueden ser suficientes. Algunas fugas de líquido cefalorraquídeo pueden resolverse con reposo en la cama y otros tratamientos conservadores.
El drenaje lumbar es un pequeño conducto que se coloca en la zona lumbar para que drenen pequeñas cantidades de líquido cefalorraquídeo durante un plazo limitado. Con este drenaje, se reduce la presión del flujo constante de LCR por las zonas lesionadas para que puedan curarse.
Más del 90 % de las fugas traumáticas de LCR se curan con este tratamiento, o solo con la observación, y no se necesita cirugía. Sin embargo, si la fuga de LCR se debe a otras causas, es probable que necesite una intervención quirúrgica para evitar posibles complicaciones graves, como la meningitis o el absceso cerebral.
En situaciones más graves puede requerirse un parche de sangre epidural, en el que se inyecta sangre del propio paciente en el espacio epidural para sellar la fuga. También puede ser necesaria una cirugía para reparar el desgarro en las membranas, especialmente si la fuga es persistente o grave.
En los casos más extremos de una fuga de LCR, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar el orificio. Esta cirugía se realiza a través de la cavidad nasal con un pequeño instrumento llamado endoscopio nasal para ver el defecto y reparar la fuga.
Tratamiento de la hidrocefalia
El tratamiento más frecuente para la hidrocefalia es la cirugía. Un médico introduce una derivación (tubo) en el cerebro. Conecta la derivación a otro tubo que está debajo de la piel para drenar el exceso de líquido en la cavidad torácica o en el abdomen, de modo que el cuerpo pueda absorberlo.
La ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo mejora el flujo de LCR desde el cerebro. Un médico realiza un pequeño orificio en la parte inferior del tercer ventrículo, que envía el LCR allí para aliviar la presión.
A veces, un médico hará esto al mismo tiempo que la cauterización del plexo coroideo para intentar disminuir la producción de LCR. La cauterización del plexo coroideo utiliza corriente eléctrica para quemar el tejido productor de LCR en los ventrículos laterales del cerebro, de modo que el cerebro produce menos LCR.
Las derivaciones requieren monitoreo y controles médicos regulares. Las derivaciones generalmente funcionan bien, aunque pueden dejar de funcionar o provocar infecciones. Cuando esto sucede, el LCR se vuelve a acumular en el cerebro.
Para reducir la acumulación de LCR, un médico debe reemplazar el sistema de derivación obstruido. Una persona puede necesitar múltiples cirugías para reparar o reemplazar una derivación a lo largo de su vida.
Tratamiento de la hidrocefalia normotensiva
Puede ser difícil diagnosticar la hidrocefalia normotensiva, por lo que muchas personas no reciben el tratamiento adecuado. Al igual que otros tipos de hidrocefalia, los médicos pueden usar una variedad de pruebas para ayudar a diagnosticar la HNT y descartar otras afecciones.
El tratamiento implica la colocación quirúrgica de una derivación para drenar el exceso de LCR, lo que permite que los ventrículos cerebrales vuelvan a su tamaño normal. La atención de seguimiento regular por parte de un médico es importante para identificar cambios sutiles que podrían indicar problemas con la derivación.
El diagnóstico y el tratamiento precoces mejoran la posibilidad de una buena recuperación. Sin tratamiento, los síntomas de la HNT pueden empeorar y causar la muerte.
Cuándo buscar atención médica urgente
Algunas infecciones, como la meningitis causada por bacterias, son emergencias potencialmente mortales. Si su proveedor de atención médica sospecha que usted tiene meningitis bacteriana u otra infección grave, puede ser necesario empezar a tomar medicamentos antes de tener un diagnóstico definitivo.
Debe buscar atención médica urgente ante dolor de cabeza intenso o repentino, fiebre, rigidez de la nuca, confusión, convulsiones, vómitos persistentes, somnolencia marcada, alteraciones de la conciencia, debilidad muscular, secreción transparente por la nariz o el oído, o empeoramiento rápido de los síntomas.
Las personas deben buscar ayuda médica de inmediato si presentan síntomas que sugieren que el sistema de derivación no funciona correctamente. Los signos y síntomas de que una derivación no está funcionando pueden incluir dolor de cabeza, visión doble o sensibilidad a la luz, náuseas o vómitos, convulsiones, febrícula, somnolencia o agotamiento y reaparición de los síntomas de la hidrocefalia.
Aspectos esenciales para interpretar un resultado turbio
- El LCR normal es transparente, incoloro y de consistencia similar al agua.
- La turbidez puede relacionarse con leucocitos, hematíes, microorganismos o proteínas elevadas.
- La turbidez no permite distinguir por sí sola entre meningitis, hemorragia, inflamación, tumor o punción traumática.
- El recuento celular y el diferencial ayudan a orientar el tipo de proceso inflamatorio o infeccioso.
- La tinción de Gram, los cultivos y la PCR permiten investigar microorganismos.
- Las proteínas y la glucosa deben interpretarse junto con los valores sanguíneos y el cuadro clínico.
- La xantocromía puede indicar degradación de la sangre, hiperbilirrubinemia o hiperproteinorraquia.
- La presión de apertura aporta información sobre hipertensión intracraneal, hipotensión, obstrucción o fuga de LCR.
- Una muestra con sangre puede ser consecuencia de una hemorragia o de una punción traumática.
- La evaluación final requiere integrar exploración neurológica, análisis de LCR, microbiología y pruebas de imagen cuando estén indicadas.
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