La cloración salina produce el cloro desinfectante mediante la electrólisis de la sal disuelta en el agua, mientras que el potencial redox u ORP permite valorar la capacidad oxidante y desinfectante real del agua. Para interpretar correctamente una lectura de 650 mV no basta con observar el número: también deben tenerse en cuenta el pH, el ácido cianúrico, el cloro libre, la temperatura, la distribución del agua y el estado de la sonda.
En términos generales, 650 mV no es necesariamente un valor bajo. Con ese nivel de REDOX es, en general, dificil que sobreviva ningun "bichito" o que proliferen las algas. Sin embargo, las referencias utilizadas para el control sanitario del agua suelen situar el intervalo de agua inactivada viralmente y desinfectada entre 650 y 750 mV, por lo que el valor debe interpretarse junto con el resto de los parámetros y con las condiciones concretas de la piscina.
Qué es el potencial redox u ORP
ORP: Corresponde a la sigla anglosajona Oxydo Reduction Potential (potencial de reducción de oxidación). También es conocido como REDOX o Potencial REDOX. Términos con los que conviene estar familiarizados pues están estrechamente relacionados con la salubridad del agua de nuestras piscinas. Y pueden ser un poderoso indicador de la pobre calidad de las mismas.
El Redox alude a las reacciones que se dan en ciertas sustancias cuando intercambian electrones. Los valores ORP o REDOX, se emplean para medir y controlar estos procesos químicos, en el caso que nos ocupa, para los procesos de tratamiento del agua. Esta medición se realiza usando dos electrodos; es por tanto, una técnica potenciométrica que nos proporcionará un valor expresado en Voltios (V) o minivoltios (mV).
El electrodo de REDOX es igual a uno de PH, excepto que en el segundo se utiliza el vidrio para la medición y en el caso del REDOX, se usan metales nobles (como el platino, la plata o el oro) ya que no infieren en la reacción química que se está procesando. Para ser más precisos el potencial REDOX es una medida que estima la tendencia de una especie química (es decir : átomos, moléculas, iones…) a ganar o perder electrones.
En este caso, el ORP nos indicará si la solución (el agua de nuestra piscina) es reductora u oxidante; es decir, si acepta o pierde electrones. Procesos, ambos, que se dan simultáneamente en soluciones acuosas; Fácil: cuando una sustancia pierde alguno de sus electrones necesariamente la otra sustancia tendrá que ganarlos y viceversa.
Oxidación y reducción en el agua
Oxidación: Adición de oxígeno (pérdida de electrones) Entre los ejemplos de agentes oxidantes encontramos: cloro, bromo , peróxido de hidrógeno, ozono y dióxido de cloro. Reducción: Reducción de oxígeno (ganancia de electrones) Son ejemplo de agentes reductores: el sulfuro de hidrógeno, el sulfito de sodio o el bisulfato de sodio.
Los agentes oxidantes son, por lo general, cáusticos y los reductores suelen ser ácidos. El ORP aumenta sus valores cuando la solución es más alcalina y su voltaje es más alto cuando hay más oxidador.
En términos prácticos, el ORP indica el poder desinfectante que tiene el agua de la piscina. Un ORP alto significa que hay un buen nivel de oxidantes, como cloro o bromo, capaces de eliminar bacterias y microorganismos. Un ORP bajo indica que el agua tiene poca capacidad desinfectante, lo que puede favorecer la aparición de algas y patógenos.
Dicho de otra forma: el ORP refleja la eficacia real del desinfectante en el agua, más allá de la simple cantidad de cloro o sal. No basta con medir solo el cloro o la salinidad. El ORP en piscinas es el valor que determina si ese cloro realmente está trabajando de forma eficaz.

Relación entre el ORP, el pH y el cloro
El pH mide la acidez o basicidad del agua, mientras que el ORP mide la eficacia desinfectante. Ambos parámetros deben estar equilibrados para un agua sana. El pH continúa siendo un parámetro fundamental, ya que influye tanto en la eficacia de la desinfección como en el confort durante el baño y el equilibrio general del agua.
Por ejemplo: Con 1,5 ppm de cloro y un pH alto (8,2), el ORP será bajo, y la desinfección poco efectiva. Con la misma cantidad de cloro pero un pH correcto (7,2), el ORP será mucho más alto, garantizando un agua limpia y segura.
Resumen: pH bajo o alto + cloro ≠ ORP correcto. Lo importante es mantener un equilibrio entre pH y ORP. En piscinas con electrólisis salina, el pH está muy bien, mejor en 7,4 que en 7,2 para electrolisis salina (reduces el aumento de pH por aireación).
Uno de los errores más comunes es pensar que el ORP solo depende del cloro. En realidad, el ORP está muy influido por el pH y otros factores. Por ello, una lectura de ORP no debe utilizarse como sustituto de la medición periódica del cloro libre.
Qué significa una lectura de 650 mV
Los niveles fijados por distintos organismos mundiales en aguas de consumo humano están situados entre 650 mV y 700 mV. Estos son los valores ideales para que se den las condiciones higiénico-sanitarias exigidas por la legislación.
Se estima que el agua, inactiva viralmente y desinfectada, se da cuando el potencial REDOX se encuentra entre los 650 y 750 mV. Así, la medida estándar tanto para el agua de piscinas públicas o para balnearios ha de ser un valor superior o igual a 650mV.
En piscinas privadas se manejan habitualmente valores de referencia entre 650 y 750 mV, mientras que algunas instalaciones públicas pueden trabajar con exigencias superiores por el mayor número de bañistas. Si el ORP es demasiado bajo, hay riesgo de proliferación de algas y bacterias. Si el ORP es demasiado alto, puede provocar irritaciones en la piel y mucosas de los bañistas.
| Nivel de ORP (mV) | Calidad del agua | Riesgo de bacterias | Comodidad del bañista |
|---|---|---|---|
| < 550 mV | Deficiente | Alto | Agua turbia, riesgo de infecciones |
| 650 - 750 mV | Óptima | Bajo | Agua clara, segura y agradable |
| > 850 mV | Excesiva | Muy bajo | Riesgo de irritaciones por cloro |
Con ese nivel de REDOX es, en general, dificil que sobreviva ningun "bichito" o que proliferen las algas. Y sin embargo, a veces con ese nivel, y mucho mas, salen algas y tiene su explicación: si eso sucede, es porque no en todo el volumen de agua hay 650 mV, hay sitios en habrá 700 mV , y en otros (suelo y rincones generalmente) en que no llegue a 500, vamos, refugio a prueba de mV para ellas.
De ahi que insistamos, hasta pecar de pesados, en la necesidad de una buena distribución (los retornos de fondo sí hacen falta )
El efecto del ácido cianúrico sobre el potencial redox
El ácido cianúrico, también denominado ACN en las mediciones citadas, puede reducir de forma importante el potencial redox que se obtiene con una determinada concentración de cloro libre. Tiene una explicacion muy sencilla, ¿te suena eso de que el ACN debilita la efectividad desinfectante del cloro?
Y eso se manifiesta en el potencial REDOX, que sí que indica el potencial desinfectante/oxidante real. Dicho de otra manera, si con 0 de ACN en el agua consigues alcanzar con la gorra los 700 mV e incluso los 800 mV, a partir de 30 ppm de ACN te resulta paracticamente imposible superar los 700 mV, si es que consigues llegar, por mucho cloro que eches.
Es como un limite asintótico, dependiendo de la concentracion de ACN, hay un limite superior de REDOX que se alcanza con una determinada dosis de cloro (bastante mas elevada que la requerida sin ACN) , una vez alcanzado ese limite, elevarlo unos cuantos mV te exige cantidades considerable de cloro desperdiciadas ( en tu caso, electricidad y desgaste de la celula electrolitica) ya que contribuyen muy poco a elevar el nivel de saneamiento del agua.
Por eso, en caso de funcionar con nivel de ACN en el agua, no basta con medir y controlar el potecial REDOX adecuado, tienes que medir de vez en cuando tambien las ppm de cloro libre al objeto de no estar dosificando mucho mas cloro que el necesario para alcanzar ese nivel.
Ejemplo de relación entre cloro libre, ácido cianúrico y ORP
Con 30 ppm de ACN, cabe esperar:
- Con 1,5 ppm de CL, 680 mV de potencial REDOX, equivalente a menos de 0,3 ppm de CL sin ACN
- Con 2 ppm de CL, 730 mV de potencial REDOX, equivalente a 0,35 ppm de CL sin ACN
- Con 3 ppm de CL, 750 mV de potencial REDOX, equivalente a 0,45 ppm de CL sin ACN
- Con 4 ppm de CL, 760 mV de potencial REDOX, equivalente a 0,55 ppm de CL sin ACN
Todo ello con un pH de 7,4 y temperatura agua de 25 ºC. En una piscina cubierta, el ácido cianúrico no aporta la protección frente a la radiación solar que se necesita en una piscina exterior. Efectivamente, Enigma, tener ACN en una piscina cubierta es un autentico despropósito, ya que no sirve para nada, solo para fastidiar.
Con estos valores el ORP me marca entorno a 600 mv ¿no está un poco alto el cloro? No, enigma939, el ACN fulmina el potencial REDOX, y con ese nivel no debes funcionar con un nivel de CL inferior a 3 ppm, si no antes o después te visitarán las algas.
En ese caso, la reducción del ácido cianúrico mediante renovación parcial del agua puede modificar la relación entre cloro libre y ORP. Con una piscina cubierta tendrás que hacer pocos contralavados, así que tardarías una eternidad en que se reduzca el nivel de ACN. Te recomiendo que hagas vaciados parciales mensuales.
La sal nueva que tienes que agregar sea solo eso, sal, sin ningún tipo de aditivos. Sal marina apta para consumo (también puede ser de mina).
Cloración salina: funcionamiento y relación con el ORP
La cloración salina es un sistema de tratamiento del agua que utiliza un clorador salino para producir cloro mediante un proceso de electrólisis. Para que funcione, se añade al agua de la piscina la cantidad de sal indicada por el fabricante.
Cuando el agua salada atraviesa la célula del clorador, se produce una reacción electroquímica que permite generar el agente desinfectante encargado de combatir bacterias, algas y otros microorganismos. Por tanto, es importante aclarar que una piscina con cloración salina sí utiliza cloro para la desinfección.
La principal diferencia respecto a un sistema convencional es la forma en la que este se obtiene. La cloración salina puede instalarse en numerosos tipos de piscinas, incluidas piscinas de gresite, liner o poliéster, siempre que los componentes de la instalación sean compatibles con este sistema.
Aunque hablamos de agua salada, la concentración de sal utilizada en una piscina con cloración salina es muy inferior a la del agua del mar, por lo que la sensación durante el baño es diferente. La concentración de sal en el agua es relativamente baja, alrededor de 4-6 g/L, aproximadamente una décima parte de la salinidad del mar.
Etapas de funcionamiento del clorador salino
El funcionamiento comienza incorporando sal al agua hasta alcanzar la concentración recomendada para el equipo instalado. No existe una cantidad universal, ya que cada clorador puede trabajar con niveles de sal diferentes.
- El agua de la piscina entra en el circuito de filtración.
- Después de pasar por el sistema de filtrado, circula por la célula del clorador salino.
- Mediante electrólisis, el equipo genera el desinfectante a partir de la sal presente en el agua.
- El agua tratada regresa nuevamente a la piscina.
La sal participa en un proceso continuo, por lo que normalmente no es necesario añadirla con la misma frecuencia que el cloro utilizado en un tratamiento convencional. Sin embargo, su concentración debe revisarse periódicamente, ya que puede disminuir debido a pérdidas de agua, lavados del filtro, salpicaduras o renovaciones parciales.
También hay que tener en cuenta la temperatura del agua. Muchos cloradores reducen su producción o dejan de funcionar cuando el agua alcanza temperaturas bajas. El límite exacto dependerá de cada fabricante y modelo.

Control automático de pH y ORP en piscinas salinas
Instalar un clorador salino no significa olvidarse completamente del mantenimiento del agua. El pH continúa siendo un parámetro fundamental, ya que influye tanto en la eficacia de la desinfección como en el confort durante el baño y el equilibrio general del agua.
Por este motivo, muchos equipos permiten incorporar un regulador automático de pH, encargado de medir y corregir este parámetro. Otra posibilidad es incorporar un sistema de control Redox u ORP, que mide el potencial de oxidación-reducción del agua y permite al sistema ajustar la producción de cloro de acuerdo con la configuración y las necesidades de la instalación.
La combinación de cloración salina + regulación de pH + control Redox permite conseguir una gestión mucho más automatizada del tratamiento del agua. Los sensores ORP controlan la producción del clorador salino y ajustan el aporte de cloro según el valor registrado.
Estos sistemas hacen que no tengas que preocuparte de si hace calor, hay más bañistas o cambian las condiciones del agua: el equipo regula todo automáticamente. Sin embargo, el control automático no elimina la necesidad de comprobar manualmente el cloro libre, el pH, el ácido cianúrico, la salinidad y otros parámetros relevantes.
Cómo medir correctamente el ORP
Existen diferentes métodos para medir el ORP en piscinas:
- Medidores digitales: sondas electrónicas que se sumergen directamente en el agua.
- Sistemas automáticos en piscinas salinas: los sensores ORP controlan la producción del clorador salino y ajustan el aporte de cloro según el valor registrado.
- Controladores integrados: equipos que regulan tanto el pH como el ORP para mantener el agua siempre equilibrada.
Los controladores son bastante fáciles de usar y, por lo general, disponen de una interfaz muy sencilla que permite monitorear los niveles de ORP fácilmente. Según el modelo escogido dispondrá de una mayor o una menor automatización de los parámetros a controlar.
Por lo general, todos ellos, tienen un tamaño compacto que permite instalarlos en espacios muy reducidos próximos a los depósitos de agua. Y el tiempo de respuesta del electrodo de ORP suele estar entre los 15 y 30 minutos.
Conviene, para garantizar el buen estado del aparato, evitar instalarlos a la intemperie ya que se conservan mejor en lugares secos y con buena ventilación. Los dispositivos, no suelen ser portátiles y deben de estar en línea para su correcto funcionamiento. Por eso se recomienda que el montaje sea realizado por personal cualificado debidamente.
Comprobación de una lectura aparentemente anómala
Si el ORP permanece en 650 mV pese a que el clorador funciona durante muchas horas, conviene comprobar el pH real y medir el cloro libre con un método fiable. También puede ser necesario revisar el ácido cianúrico y verificar la calibración de las sondas.
Si tienes el nivel de cloro a 3 ppm, desconecta el clorador y espera que baje a 2 o 1,5 y entonces fíjate en los mV que te marca el controlador, y asignale ese valor como valor de consigna (o set point).
Aunque yo quizás antes de nada miraria de recalibrar la sonda de redox, ya que esa lectura no es muy normal, con esos valores y siendo agua nueva, tendrías que tener un valor superior a 700mV y si dices que Taylor te marca 7.4 y el controlador 7.2, hazle caso a Taylor y recalibra las dos sondas.
La discrepancia entre el pH indicado por una sonda y el obtenido con un kit de análisis puede influir directamente en la interpretación del ORP. Antes de aumentar indefinidamente la producción de cloro, es preferible confirmar que las mediciones son coherentes.
Cómo subir el ORP en una piscina salina
Para subir el ORP en piscina salina:
- Ajustar el pH hacia valores óptimos (7,2 - 7,4).
- Incrementar ligeramente la producción del clorador salino.
- Revisar que no haya exceso de materia orgánica o suciedad en el agua.
También debe comprobarse que la célula esté limpia, que la concentración de sal sea la adecuada y que el tiempo de filtración permita distribuir correctamente el desinfectante por todo el volumen de agua.
Si el ORP es bajo, el agua no tendrá capacidad suficiente de desinfección y aumentará el riesgo de algas, bacterias y agua turbia. En caso de obtener un valor más bajo se debería proceder a realizar las modificaciones químicas pertinentes hasta alcanzar el nivel apropiado.
Cómo bajar el ORP en una piscina
Para bajar el ORP en piscina:
- Comprobar si el cloro está demasiado alto.
- Reducir la producción del clorador o dosificador.
- Ajustar el pH si está demasiado bajo.
Si el ORP es demasiado alto, puede indicar exceso de cloro, provocando irritación en la piel, mucosas y un gasto innecesario de producto. Igualmente, si el valor de ORP llegara a supera los 750 mV, convendría activar (manual o automáticamente) el sistema de tratamiento pertinente (bomba dosificadora, electrolisis salina, etc.).
La regulación debe hacerse gradualmente y verificando el cloro libre. Un aumento del tiempo de funcionamiento del clorador no siempre se traduce en una mejora proporcional del potencial redox, especialmente cuando existe ácido cianúrico en el agua.
Distribución del agua y zonas con ORP insuficiente
Una lectura adecuada en el punto donde está instalada la sonda no garantiza que todos los lugares de la piscina tengan exactamente el mismo potencial redox. Con ese nivel, y mucho mas, pueden salir algas si en algunos puntos el agua tiene una menor renovación o una concentración inferior de desinfectante.
Si eso sucede, es porque no en todo el volumen de agua hay 650 mV, hay sitios en habrá 700 mV , y en otros (suelo y rincones generalmente) en que no llegue a 500. La circulación hidráulica, la posición de los retornos, la limpieza de las superficies y la filtración influyen en la homogeneidad del tratamiento.
De ahi que insistamos, hasta pecar de pesados, en la necesidad de una buena distribución (los retornos de fondo sí hacen falta )
Ventajas y límites de la cloración salina
La cloración salina se ha convertido en uno de los sistemas más utilizados para mantener el agua de la piscina limpia y correctamente desinfectada. Su funcionamiento permite generar el cloro necesario a partir de la sal disuelta en el agua, facilitando el mantenimiento habitual de la piscina.
Además de automatizar parte del proceso de desinfección, los cloradores salinos pueden combinarse con sistemas de control y regulación de pH y Redox (ORP) para conseguir un tratamiento del agua todavía más preciso.
Elegir un sistema de cloración salina puede ofrecer diferentes ventajas frente al mantenimiento tradicional de una piscina:
- Generación automática de cloro a partir de la sal presente en el agua.
- Reduce la necesidad de manipular y añadir cloro de forma frecuente.
- Facilita y automatiza parte del mantenimiento de la piscina.
- La concentración de sal es considerablemente inferior a la del agua del mar.
- Puede proporcionar una experiencia de baño más agradable cuando el agua está correctamente equilibrada.
- Permite incorporar sistemas automáticos de regulación de pH y Redox.
- La sal no se consume de la misma manera que los productos de cloración añadidos manualmente, aunque es necesario controlar periódicamente su concentración.
- Existen equipos adaptados a piscinas de diferentes tamaños y necesidades.
Mantener un ORP equilibrado no solo mejora la calidad del agua, sino que también reduce el consumo de químicos. Entre sus beneficios se encuentran el agua más limpia y segura, la reducción de bacterias, algas y virus, un mayor confort para los bañistas, un menor consumo de químicos y la protección de equipos y materiales de la piscina.
Mantenimiento que sigue siendo necesario
La idea de que una piscina salina es prácticamente automática y libre de mantenimiento no es correcta. Si bien reduce ciertas tareas, como añadir cloro manualmente cada semana, el sistema de electrólisis salina requiere un mantenimiento específico y supervisión regular.
Debe monitorearse periódicamente el nivel de cloro residual en el agua y especialmente el pH. Es imprescindible vigilar el pH al menos cada día, porque estos sistemas suelen provocar una subida gradual del pH del agua.
La célula de un clorador salino tiende a acumular depósitos de cal y otros minerales, especialmente en aguas duras. Es necesario limpiarla periódicamente para eliminar incrustaciones calcáreas y asegurar su eficacia.
También hay que medir la salinidad del agua y reponer sal si es necesario. La sal puede diluirse por lluvias o perderse por lavados de filtro y salpicaduras. Asimismo, si por error se echa demasiada sal y la concentración supera lo recomendado, será necesario diluir el agua.
No hay que olvidar que una piscina salina sigue siendo una piscina convencional en cuanto a limpieza física. Se deben continuar las rutinas de aspirar el fondo, cepillar paredes, limpiar skimmers y mantener el filtro en buen estado.
En resumen, el mantenimiento de una piscina salina es diferente, pero no necesariamente menor que el de una piscina con cloro tradicional. Un clorador salino “no implica menos trabajo de mantenimiento”, sino que se intercambian unas tareas por otras.
Dimensionamiento del clorador y condiciones de uso
Uno de los principales aspectos que debes valorar es la capacidad de producción del clorador en relación con el volumen de agua de tu piscina. No es recomendable elegir el equipo únicamente por el volumen máximo indicado.
También pueden influir factores como la temperatura, las horas de filtración, la exposición solar o la utilización habitual de la piscina. Una regla práctica es elegir siempre un equipo con un margen de producción ligeramente superior al volumen real de la piscina, especialmente en climas muy calurosos o de uso intensivo.
El número de bañistas, la exposición solar o la temperatura del agua son factores clave para dimensionar correctamente el sistema. Las piscinas climatizadas o interiores requieren especial atención, ya que la temperatura del agua acelera la descomposición del cloro.
Un clorador salino produce cloro de forma constante hasta cierta capacidad máxima. Si la piscina experimenta un uso muy intenso o sufre un evento que dispare la necesidad de desinfección, el sistema puede quedarse corto para aportar cloro suficiente rápidamente.
En tales casos, el propietario debe estar preparado para complementar con cloro adicional de forma manual, añadiendo cloro líquido o granulado como shock puntual para evitar que el agua se vuelva verde.
Corrosión y compatibilidad de materiales
Un problema técnico importante de las piscinas salinas es la potencial corrosión que la sal puede causar en ciertos materiales. Aunque la concentración de sal en el agua es relativamente baja, con el tiempo el agua salinizada puede afectar a elementos metálicos o porosos que estén en contacto frecuente con ella.
Partes de la piscina como escaleras de acero inoxidable, barandillas, tornillería, focos subacuáticos, e incluso elementos del sistema de filtración pueden sufrir corrosión acelerada debido a la presencia constante de sal.
Para mitigar estos efectos corrosivos se suelen tomar precauciones especiales en piscinas salinas. Por ejemplo, instalar ánodos de sacrificio de zinc en el agua, lo cual ayuda a desviar la corrosión. También se recomienda que todas las piezas metálicas estén correctamente puestas a tierra y unidas equipotencialmente.
En cuanto a la piscina en sí, los revestimientos de liner, poliéster, gresite, etc., por lo general no sufren daños por la sal en esas concentraciones, pero los elementos metálicos y porosos sí pueden requerir atención.
Referencia normativa y lectura sanitaria del ORP
Es conveniente que existan unos criterio básicos y claros sobre la gestión de la calidad de las aguas de baño para la prevención de ciertas enfermedades así como para la promoción de la salud, eludiendo cualquier riesgo físico, químico o microbiológico de los bañistas.
Monitorizar el ORP de nuestra piscina puede traernos grandes beneficios. A efectos de incluir procesos de descontaminación y desinfección en caso de que así se requiriera.
Se ha comprobado que ciertas bacterias virulentas tales como E. Coli, la Salmonela, la Listeria o el virus de la polio, así como otros microorganismos patógenos, tienen una supervivencia de 30 segundos cuando el valor del ORP es el adecuado; sin embargo, su tiempo de supervivencia se multiplica por cien cuando el ORP está por debajo de los valores establecidos como óptimos.
Para saber más sobre la normativa que se extiende tanto a piscinas públicas como privadas se podrá consultar el Real Decreto 742/2013 BOE.
Preguntas frecuentes sobre la cloración salina y el ORP
¿Qué es el ORP en una piscina?
Es el Potencial de Reducción-Oxidación, un valor que indica la capacidad del agua para desinfectar y mantenerla libre de microorganismos. El ORP refleja la eficacia real del desinfectante en el agua, más allá de la simple cantidad de cloro o sal.
¿650 mV es un valor de REDOX bajo?
No necesariamente. Con ese nivel de REDOX es, en general, dificil que sobreviva ningun "bichito" o que proliferen las algas. Además, 650 mV se encuentra en el límite inferior del intervalo de 650 a 750 mV utilizado como referencia para agua desinfectada.
La interpretación cambia si hay ácido cianúrico, si la sonda está descalibrada, si el pH no es el correcto o si existen zonas de la piscina con una circulación insuficiente. Por ello, 650 mV puede ser una lectura funcional, pero no debe considerarse por sí sola una garantía completa de la calidad del agua.
¿Cuál es el valor ideal de ORP en piscinas?
Entre 650 y 750 mV para piscinas privadas, y algo más alto en piscinas públicas. La medida estándar tanto para el agua de piscinas públicas o para balnearios ha de ser un valor superior o igual a 650mV.
¿Qué diferencia hay entre ORP y pH?
El pH mide la acidez o basicidad del agua, mientras que el ORP mide la eficacia desinfectante. Ambos parámetros deben estar equilibrados para un agua sana.
¿Cómo puedo subir el ORP de mi piscina salina?
Revisa el pH, ajusta la producción del clorador y asegúrate de que el agua esté limpia y sin exceso de materia orgánica. Comprueba también el cloro libre, el ácido cianúrico, la salinidad y la calibración de las sondas antes de incrementar de forma prolongada la producción de cloro.
¿Qué pasa si el ORP es muy bajo?
El agua no tendrá capacidad suficiente de desinfección y aumentará el riesgo de algas, bacterias y agua turbia. Si la lectura no coincide con el cloro libre medido, debe revisarse la sonda y la influencia del pH y del ácido cianúrico.
¿Y si el ORP es demasiado alto?
Puede indicar exceso de cloro, provocando irritación en la piel, mucosas y un gasto innecesario de producto. Para bajar el ORP se puede reducir la producción del clorador o dosificador y ajustar el pH si está demasiado bajo.
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